martes, 17 de diciembre de 2013

GRANDES EXPLORADORES: MANUEL IRADIER Y EL PRECIO DE LA AVENTURA (SEGUNDA PARTE)


En la primera parte de este relato recorrimos la historia de la colonización del territorio que hoy conocemos con el nombre de Guinea Ecuatorial que ya en el siglo XIX se convertía oficialmente en colonia española. Y después abandonamos África para conocer al otro protagonista de esta historia, un joven nacido en Álava en julio de 1854 llamado Manuel Iradier(1854-1911), y que desde muy joven , apenas con catorce años, ya manifestaba su deseo de convertirse en un explorador. Vimos como en 1868 fundaba un grupo de aficionados a la aventura y la exploración al que puso por nombre La Joven Exploradora y como a través de este grupo conoció a la que iba a convertirse en su esposa  y compañera de aventuras, Isabel de Urquiola(1854-1811). Él se había criado con sus tíos después de perder a sus padres, mientras que Isabel era hija de una familia dueña de un negocio de panadería en Vitoria , la ciudad natal de ambos y aunque les alarmaba el espíritu aventurero de Manuel no tuvieron más remedio que consentir con el matrimonio que se celebraría en noviembre de 1874 después de que Manuel hubiera tomado la decisión de emprender un viaje de exploración a Guinea para explorarla siguiendo el consejo que un año antes le había hecho el célebre explorador y periodista Henry Morton Stanley(1840-1904) al que había conocido en febrero de 1873 cuando Stanley se hallaba de paso en Vitoria camino de Madrid como corresponsal del New York Herald para cubrir la convulsa situación política de España donde se acaba de proclamar la Primera República.  Sin ningún tipo de apoyo oficial , Manuel había logrado reunir diez mil pesetas y con ellas partió de Cádiz rumbo primero a Canarias y luego a África acompañado por su esposa Isabel y la hermana pequeña de ésta, Juliana de Urquiola. Manuel e Isabel tenían apenas veintiún años y Juliana dieciocho años, estaban llenos de entusiasmo pero también de desconocimiento sobre lo que se iban a encontrar. 

Mapa de la colonia de Rio Muni y a escala mayor las islas de Annobón y Bioko, que se llamaba Fernando Póo durante la dominación española. En la parte inferior, en la frontera con Gabón , podéis ver el estuario del Río Muni que daba nombre a la colonia y en él las islas de Elobey Grande y Elobey Chico que aquí aparecen indicadas sólo con el nombre de Elobey. Sería aquí donde Manuel Iriarte , su esposa Isabel y la hermana de esta, Juliana, se establecerían para iniciar su aventura africana (Imagen procedente de http://www.bucot.es)

Después de  veintiún días de navegación el vapor Loanda en el que viajaban nuestros tres jóvenes protagonistas, el 16 de mayo entraba en el puerto de Santa Isabel, la principal población de la isla de Fernando Póo, que os recordaré que corresponde a la actual isla de Bioko y a la ciudad de Malabo que se convertiría con la independencia de Guinea en el capital del país. Allí Manuel se entrevistaría con el gobernador español Diego Santisteban Chamorro y le comunicaría su deseo de establecerse en la pequeña isla de Elobey Chico , que se encuentran casi en la desembocadura del Río Muni, que daba nombre al territorio continental guineano, que apenas tiene una extensión de diecinueve hectáreas, es decir, equivalente al mismo número de campos de fútbol  , a cinco kilómetros de la costa y donde según  les advertía un oficial español que trataba de disuadirles de que se dirigiera allí y aún menos en compañía de dos mujeres tan jóvenes, era un lugar inhóspito  "Aquello es un desierto; es más que un desierto - explicaba el oficial a la joven esposa de  Manuel  - un cementerio  corrompido; la vida es imposible por falta de salud, por falta de víveres y agua y por la ausencia de todo género  de entretenimiento y destrucción . Créame usted, si yo fuera su padre -concluía el oficial - le impediría establecerse en Elobey" Tanto estas palabras como otras descripciones que encontraremos más adelante proceden del libro "Las Reinas de África" de la escritora y periodista española Cristina Morató (1961). Pero ninguna de estas advertencias harían mella en la determinación de Manuel  y los tres abandonan Fernando Póo para atracar en Elobey Chico el 18 de mayo de 1875. 



Fotografía de la isla de Elobey Chico con apenas 0,19 kilómetros cuadrados de superficie y a cinco kilómetros de la costa , en el estuario de Río Muni.  La casa que les esperaba allí y donde tendrían que pasar los siguientes casi tres años, no era precisamente una mansión  como podemos deducir por las palabras del propio Manuel Iradier "Imaginad una de esas arcas de Noé sostenidas  por varios postes o columnas; ponedle una galería corrida  por uno de sus frentes  y tendréis fiel idea de lo que es la casa de gobierno , palacio del rey de Corisco y cuartel que fue del destacamento español" Pero con el entusiasmo de la juventud para Isabel y Juliana aquello les parecía un paraíso, con su clima cálido, su cielo siempre luminoso y las aguas cristalinas, todo tan diferente de su natal y fría Vitoria. Pero aquella belleza escondía una cara menos amable, la malaria  (Imagen procedente de http://www.bioko.net)


A pesar de la descripción realizada por el oficial , lo que allí se encontraron no parecía tan deprimente como sus palabras hacían suponer. Escribe Cristina Morató que al llegar descubrieron que los españoles y otros europeos que residían allí  lo hacían en "amplios y confortables edificios construidos  por las compañías frente a las playas de arena blanca, rodeados de cuidados jardines y buenos caminos que se abrían camino entre la tupida vegetación trópical" Elobey se convertiría unos pocos años después, en 1884 en sede del gobierno regional que controlaba los territorios de las islas de Elobey Chico y Elobey Grande, Corisco y Annobón que ya conocimos ayer, contando con factorías no sólo españolas sino también portuguesas, francesas, alemanas o inglesas que utilizaban la pequeña isla como base para el comercio con otros territorios del continente. En un primer momento el lugar les parece un pequeño paraíso a los tres jóvenes llenos de ilusión  aunque la pequeña casa en la que iban a vivir los siguientes meses no era precisamente un palacio , al menos así lo describiría el propio Manuel Iradier "El lecho real , basto camastro  capaz de contener  todo un serrallo  y que tenía por colchones  dos esteras de palma muy usadas , ocupaba la mitad del cuarto ; una mesa, tres silla viejas y una azagaya enmohecida completaban los muebles, y, por último, varias arañas del tamaño de una nuez adornaban las paredes" pero eso no apagó el entusiasmo de sus compañeras como constataba   el propio Iradier "Quedé tranquilo respecto al porvenir de mis compañeras , que sonreían de gozo y de contento encantadas  de la nueva vida de robinson  que tendrían que hacer  y que para ellas estaba llena de atractivos"

La isla de Elobey Chico  fue una de las sedes de la administración española y desde ella se gobernaba el territorio de las islas Corisco, Annobón y las dos Elobey, instalándose en ella , a pesar de su pequeño tamaño, factorías de diferentes potencias colonizadoras, edificios administrativos, muelles, un faro, una misión y contó con una activa vida social  hasta que en 1926 la isla fue abandonada y desde entonces permanece deshabitada y sólo ruinas como las de la fotografía recuerdan su pasado colonial  (Imagen procedente de  http://www.fotosimagenes.org)

Iradier se pone manos a la obra  y compra una pequeña barca a la que bautiza con el nombre de "La Esperanza" con la que pretendía realizar sus exploraciones y no estaba dispuesto a que le acompañaran ni Isabel ni Juliana  "Sentirán el sufrimiento   por mi ausencia - escribe Iradier - , y en grado tan alto que , si las razones poderosas que yo les expuse no hubiesen sido suficientemente convincentes , hubieran abandonado  su casa y su jardín, y con ellos una vida  tranquila con la que el islote de Elobey les convidaba, por seguirme en peligrosas excursiones a través de tribus salvajes y países poblados de fieras" Pero para que tuvieran algo que hacer además de cuidar la casa y el jardín Iradier las dejó al cargo de una estación meteorológica que montó en Elobey  y que ellas debían mantener y anotar los datos que proporcionaba , convirtiéndose así en unas de las primeras meteorólogas españolas. El resto de sus días allí se pasaban en reuniones sociales con la colonia europea  mientras Iradier pasaba meses fuera recorriendo  Río Muni. Durante  un viaje y otro Isabel se quedó embarazada y comenzó a inquietarse por el temor a las enfermedades tropicales  que ya había contraído Iradier que se veía afectado por frecuentes crisis febriles . Iradier reconocía que las condiciones en las que se desarrollaban sus exploraciones  estaban minando su salud "Desde que comencé las excursiones por las costas del África había sufrido continuas mojaduras; puedo asegurar que mis pies  siempre han estado húmedos  y muchas veces el ardiente sol de los trópicos había evaporado el agua de que estaba empañada mi ropa" Iradier viajaba siempre en solitario, se alimentaban de lo que cazaba, bebía el agua de los ríos, se enfrentaba a los peligros de la fauna local, panteras, cocodrilos , búfalos y todo ello sin apenas medios y, por supuesto, sin dinero. 

Fotografía de Manuel Iradier con su hábito de explorador. El clima africano no tardaría en hacer mella tanto en él como en sus compañeras de viaje y en su pequeña hija nacida en Elobey. Iradier escribiría "Este clima come a los europeos y los va volviendo africanos. Si no se esfuerza a diario , el europeo llega a olvidar su país, sus costumbres y sus hábitos  y cuando se mira en el espejo  se extraña él mismo de ver una cara blanca" (Imagen procedente de   http://www.zumalakarregimuseoa.net)

Si Isabel espera que Iradier terminara abandonando  la exploración para dedicarse a actividades más lucrativas como el comercio de madera estaba muy equivocada, porque lo único que movía a Iradier, su auténtica pasión, era la exploración. En el mes de julio de 1875 Iradier cae gravemente enfermo mientras explora la costa de Río Muni y está al borde de la muerte " Yo sentía que se me escapaba la vida - escribe Iradier en su diario - un frío cadavérico inundó mi cuerpo y un malestar inexplicable , como nunca lo he tenido, acrecentó en mí la idea de que aquella noche moriría. Tuve miedo, verdadero miedo" Durante tres meses Isabel y Juliana no sabrán nada de Manuel  y cuando regresa se encuentran con un hombre  que, según palabras de Iradier "ya no era un hombre vivo, era el esqueleto de un cadáver" La malaria sigue afectando al explorador en los meses siguientes mientras crece su inquietud por su mujer que también sufre de malaria al igual que su hermana Juliana y que la pequeña hija del matrimonio que acababa de nacer y a la que ponen el nombre de Isabela. La salud de todos está tan debilitada que no dudan en aceptar en enero de 1876  la invitación del gobernador de Fernando Póo para que regresen. Para Isabel aquello le pareció una bendición " Tras meses de penalidades - escribe Iradier - estaba en una población civilizada; vivía entre españoles , dormía en buena cama, comía pan, bebía vino , en una palabra, salía de la región del salvajismo y entraba en la civilización " Pero si dejan atrás a Elobey no pueden dar esquinazo a la malaria que llevan en su sangre y los ataques de la enfermedad prosiguen durante los siguientes meses hasta que el 28 de noviembre de 1876 la más pequeña y , por lo tanto , la más débil, la pequeña Isabela, fallece a los quince meses de edad víctima de la malaria. 

Aunque no se puede considerar a Manuel Iradier como el descubridor de Guinea Ecuatorial , si fue quién la exploró a fondo por primera vez dejando datos etnográficos, biológicos , lingüísticos que han permitido conservar  parte de la cultura y la historia guineana anterior a la colonización española . En la imagen tenéis el mapa con los recorridos realizados en sus dos viajes, el primero en solitario entre 1875 y 1877 y el segundo, ya acompañado por un pequeño grupo , en 1884 donde se establecería los límites de la colonia española (Imagen procedente de  http://www.asodegue.org)
A partir de ese momento trágico Isabel ya sólo piensa en abandonar Guinea, una Isabel  que Cristina Morató describe como una mujer "envejecida, huraña y callada" y que a pesar de sus tan sólo veintitrés años apenas recuerda a la joven entusiasta que casi dos años antes se casaba con el explorador y decidía acompañarle en sus aventuras. También Manuel está profundamente afectado por aquella pérdida "Después de su muerte no supe caminar sino en una misma dirección : no supe descansar sino en un mismo punto. La tumba de mi Isabela situada al pie de un gigantesco  caobo me atraía con irresistible acción. El recuerdo de ella me absorbía todo el día." El dolor sólo se puede ver mitigado por el nuevo embarazo de Isabel a la que Manuel envía a las islas Canarias para alejarla del insano clima de la colonia. La nueva hija del matrimonio , Amalia, nace en 1877 en Santa Cruz de Tenerife , adonde se dirige el propio Iradier  poco después  para , tras más de dos años en África , regresar a España. Escribe Morató que el hombre que regresaba , a pesar de sus apenas veintitrés años, estaba "psíquicamente hundido, arruinado y con una familia que alimentar" Porque además regresaba completamente arruinado y sin ningún tipo de reconocimiento oficial por sus exploraciones. Qué lejos estaba aquello de la imagen que unos años antes se había hecho de los viajes de exploración de sus ídolos como Stanley, Livingstone o Burton. Pero a pesar de todo ello la llama de la exploración no se había extinguido en el ánimo de Iradier  que estaba dispuesto a no cejar hasta lograr la financiación para una nueva expedición aunque la situación familiar era muy complicada, la propia familia de Isabel les daba ahora la espalda, culpando a Manuel de las penalidades que había sufrido Isabel y de la pérdida de su hija Isabela, además del no disponer de recursos económicos, lo que obliga a su pequeña familia a vivir en un cuarto cedido por el padre de Isabel , Domingo de Urquiola. 

Portada del libro publicado por Manuel Iradier en 1887  titulado "Un español en el Golfo de Guinea" que contribuiría a labrar una bien merecida fama aunque no fuera acompañada de prosperidad económica. En el libro recoge los padecimientos que sufrieron durante su primer viaje tanto él como Isabel, Juliana y la pequeña Isabela  "Sesenta y seis ataques de fiebre sufrí en Santa Isabel, treinta y siete mi esposa, dieciséis mi cuñada y quince mi hija nacida en Elobey. Mi casa fue  un hospital. Muchas veces  nos encontrábamos todos postrados en cama en un mismo día " (Imagen procedente de  http://www.todocoleccion.net)

Manuel logra algunos ingresos dando clases particulares pero a los ojos de Isabel ya se dibuja como un hombre fracasado incapaz de mantener a su familia y que sacrifica todo por sus locos sueños, en opinión de Isabel, de exploración de un territorio que a nadie interesa. Manuel Iradier no es ajeno a estos padecimientos  "He podido arrastrar - escribe - una vida llena de miserias y calamidades , amarga como pocas y que no puede comprenderse sin haber pasado por ella . Isabel tuvo dos pulmonías que la pusieron a las puertas de la muerte . Amalia ha estado enferma varias veces, yo he tenido pulmonía·" Pero en 1879 ya está proyectando un nuevo viaje aunque tendrán que pasar cinco años más para que su anhelo se convierta en realidad. El 2 de febrero de 1876 se había fundado la Sociedad Geográfica de Madrid que en 1901 se convertiría en el Real Sociedad Geográfica Española  y que ya en estos primeros años tendrá una intensa actividad de conferencias y divulgación y que será la encargada de impulsar en 1884 la segunda expedición de Manuel Iradier a Guinea, y en esta ocasión no lo hará en solitario, sino que  tendrá la compañía del médico asturiano Amado Ossorio el notario Bernabé Jiménez y el cabo Antonio Sanguiñedo. Su misión era no solo la exploración sino convertir en realidad el contenido de los Tratados de San Ildefonso y del Prado firmados en 1777 con Portugal que otorgaban la soberanía a España sobre las tierras del Río Muni, una soberanía  que en aquel momento se hallaba en peligro por la expansión territorial de otras potencias coloniales, en particular franceses y alemanes. Durante cinco meses Iradier y su pequeño grupo recorren el territorio hasta que  Iradier se ve obligado a abandonar y retornar a Canarias , a Tenerife, pues su salud está arruinada y no soporta más aquel clima, como él mismo escribe "destrozado, enfermo, con el estómago perdido, con el hígado infartado, víctima de una fiebre cotidiana", unas palabras que extraigo de la descripción de esta expedición de la Sociedad Geográfica Española. 

Mapa del reparto de África  resultante de la Conferencia de Berlín que tuvo lugar entre noviembre de 1884 y febrero de 1885 donde las potencias coloniales decidieron el reparto de de África.  donde a España le correspondió el Sahara Español y la Guinea Española .Manuel Iradier se oponía a este  tipo de colonialismo que no tenía en cuenta a los pueblos que habitaban en aquellos territorios. También  fue consciente de los sufrimientos que tuvo que padecer su esposa Isabel cuya vida quedo truncada en gran parte después de aquel primer viaje a África.  Escribiría Manuel "Veo a mi esposa en Elobey, víctima de los más crueles presentimientos. cerrar con tímida mano  la ventana del pabellón  por cuyos resquicios silba el huracán del tornado y, en medio de los truenos más espantosos y del rugido de las olas, elevar al cielo plegarias pidiendo por su marido, viajero errante en aquellos momentos entre tribus desconocidas, en comarcas insalubres, solo, solo, sin medios y sin esperanza de auxilio" No era fácil ser la esposa de un explorador (Imagen procedente de    http://creartehistoria.blogspot.com.es)

También recoge el telegrama que desde Santa Cruz de Tenerife Iradier envía a Francisco Coello (1822-1898), que había sido presidente de la Sociedad Geográfica  y que en 1885 se encontraba  asistiendo a la Conferencia de Berlín donde las potencias europeas se estaban repartiendo el territorio africano como si se tratara de los pedazos de un pastel. En aquel telegrama Iradier escribe "Obtenido Sociedad catorce mil kilómetros cuadrados territorio interior frente  Corisco, incluso Sierra Cristal. Pactado diez tribus. No posible más en latitud por evitar conflicto internacional en longitud, por fiebres. País gran porvenir. Ossorio queda estación con recursos"   Gracias a los datos aportados en sus dos expediciones se logró reunir una cantidad inmensa de datos geográficos, botánicos, etnográficos y lingüísticos  que serán de vital importancia para establecer la organización de la colonia que no se perdió por los sacrificios de Manuel que amaba aquella tierra y estaba en contra de la forma en que las potencias europeas explotaban sus colonias, sin respeto alguno por los habitantes nativos. De regreso a Vitoria en 1885 por primera vez en su vida recibe el reconocimiento oficial por sus exploraciones  y en 1887 publica su libro "África, un español en el Golfo de Guinea" que le convierte en un hombre célebre, pero que no mejora la situación económica de su familia  pues los reconocimientos oficiales no van acompañados de la correspondiente ayuda económica. La situación entre Manuel y su esposa Isabel cada vez está más deteriorada. Sobre Isabel escribe Cristina Morató que "está envejecida prematuramente,  se ve  obligada a guardar cama  con frecuencia a causa de graves pulmonías y ataques de fiebre ,apenas tiene relación con su esposo y vive obsesionada con el pasado y el cuidado de su única hija, Amalia, que también padece mala salud"  Sin embargo aun tienen un  nuevo hijo , Manuel, que nace el 12 de septiembre de 1888, que al igual que Amalia crecerá con una salud muy delicada. 

Monumento dedicado al explorador español Manuel Iradier y Bulfy en su ciudad natal , Vitoria. Hoy su nombre no es recordado con la misma fuerza  que otros grandes exploradores, tal vez porque Guinea no está acompañado del romanticismo de otros lugares más legendarios como las Fuentes del Nilo, Petra, las cataratas Victoria que granjearon  la fama de los exploradores del siglo XIX, pero su mérito no es por ello menor ya que gracias a él se rellenó un nuevo espacio en blanco en los Atlas de su tiempo, otra Terra Incognita dejaba de existir. (Imagen procedente de http://es.wikipedia.org)

A partir de 1896 Isabel y Manuel dejan de compartir el lecho y duermen en habitaciones separadas pero un nuevo golpe terminaría por abrir una brecha insalvable entre ellos. En 1899 su hija Amalia se compromete en matrimonio y la víspera de la ceremonia nupcial , el 21 de abril de 1899 Amalia se suicida arrojándose desde el balcón. Tan sólo tenía veintiún años pero no soportaba más los ataques de fiebre que la acosaban desde su infancia. Isabel culparía a Guinea y a Manuel de aquella muerte, se encierra en sí misma y apenas hace vida social, mientras Manuel encuentra consuelo en otros brazos, los de una viuda navarra con dos hijos llamada Petra,  que se convertirá en su secretaria personal y en su amante , como lo confirmaría años más tarde el hijo de Iradier, Manuel , una infidelidad conocida por Isabel y que añadió a los sufrimientos que la angustiaban. Durante los años siguientes Iradier desempeñó diferentes cargos oficiales  y viajó por buena parte de España pero la salud de Manuel y de Isabel nunca logró recuperarse de sus años en África y estas dolencias se agravan en 1911 y acaban con la vida de Manuel Iradier el 19 de agosto de 1911 en la población segoviana de Balsaín en casa de un amigo , siendo enterrado en La Granja aunque su deseo había sido ser enterrado en África. Si os acordáis , ayer veíamos que Isabel de Urquiola había nacido apenas dos días después que Manuel, éste el 6 de julio de 1854 y ella  el 8 de julio. Como si sus destinos estuvieran vinculados de alguna forma inexplicable, apenas unas semanas después de la muerte de Manuel fallecía también Isabel de Urquiola, la mujer que había sido indispensable para Manuel en su primera expedición a costa de arruinar su salud y su juventud  y llevar después una vida de sufrimientos con la pérdida de dos de sus tres hijos, las infidelidades de Manuel y sus dificultades para prosperar en la vida cotidiana.

Tumba de Manuel Iradier, que aunque fue enterrado en primer lugar en La Granja , posteriormente sería trasladado a Vitoria donde reposa su cuerpo en la actualidad. Como curiosidad sobre su vida, Manuel Iradier perteneció a la masonería y tras desaparecer la masonería y la logia a la que pertenecía Iradier tras la Guerra Civil Española, en 1993 se refundó en Vitoria con el nombre de Respetable Logia Manuel Iradier en honor del explorador español (Imagen procedente de http://www.flickr.com)

La familia de Manuel Iradier pagó un precio muy alto por aquella aventura  , porque la pasión por la aventura y la exploración de Manuel le impidió atender y cuidar a su familia como habría necesitado . En una entrevista la escritora Cristina Morató nos recuerda la importancia que Isabel tuvo para Iradier "Isabel colaboró con su marido, se integró en Guinea y le ayudó haciendo más fácil su vida en aquel viaje.El gran mérito de Isabel, como de otras mujeres, es que viajó al corazón de África enfrentándose a muchos prejuicios de su época . Sin embargo, tuvieron un gran valor porque no se limitó a acompañar a su esposo, sino que abandonó el confort de su casa y el cariño de una familia por un destino remoto y bastante incierto" Hoy en Guinea se recuerda a Manuel Iradier porque gracias a sus datos los guineanos han podido conservar parte de su historia que , de otra forma, se habría perdido de forma definitiva durante la colonización, una colonización precisamente impulsada por las expediciones de Iradier aunque él no estuviera de acuerdo con el colonialismo tal y como se estaba desarrollando por las potencias europeas. Muchos años después , en 1942, su hijo Manuel Iradier también viajaría a Guinea Ecuatorial y viviría allí en compañía de su esposa hasta 1948. Dos décadas más tarde, en 1969, Guinea Ecuatorial proclamaba su independencia y las últimas tropas españolas abandonaban la isla de Fernando Póo que pasaría a llamarse Bioko y la ciudad de Santa Isabel se convertiría en Malabo, nueva capital del país independiente. La historia de Guinea a partir de entonces no sería la de una nación democrática sino que estaría en manos de dictadores hasta nuestros días donde es Teodoro Obiang Nguema(1942) quién desde 1979, tras un golpe de estado, rige los destinos del país con mano de hierro y una administración corrompida que despilfarra en beneficio propio los recursos naturales del país sin que esos beneficios lleguen a la población. Pero eso es ya otra historia que espero escribir en una próxima ocasión.

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