sábado, 17 de noviembre de 2012

HISTORIAS DE LA MEDICINA: UN VIAJE POR LA HISTERIA Y LA MASTURBACIÓN


El Diccionario de la Lengua Española define a la histeria como "Enfermedad nerviosa, crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales, y a veces por ataques convulsivos." y en una segunda acepción explica que es "Estado pasajero de excitación nerviosa producido a consecuencia de una situación anómala". Así que ya en la primera definición encontramos como esta dolencia, a la que el diccionario se refiere como "enfermedad nerviosa" tendría como principal paciente a la mujer. Las palabras y sus significados nos dicen mucho de la cultura y el entorno social en el que son empleadas aunque como decía la escritora austríaca Vicky Baum "Las palabras no hacen más que ocultar la realidad" y si no llegan a ocultarla con frecuencia la transforman y la tiñen con los prejuicios de los que la emplean. Muchas mujeres habrán tenido que escuchar en más de una ocasión como se dirigen a ella en medio de una discusión , como si se tratara de un argumento que invalida todo lo que ella pueda decir, "eres una histérica", palabras pronunciadas con intención peyorativa y el ánimo de humillar a la mujer aunque lo único que suele demostrar es la impotencia del hombre que las utiliza para comprender a la mujer o hallar respuesta a los argumentos de ella.
 
Nuestro lenguaje es el resultado de siglos de dominio social del hombre sobre la mujer, y la palabra histeria es una de esas manifestaciones que, por fortuna, va quedando en desuso. Pero lo que hoy me interesa es conocer su historia y como ha evolucionado a lo largo del tiempo su significado hasta llegar a nuestros días, donde la medicina ha dejado de emplearla para definir el estado mental de las personas, ya sean mujeres u hombres, y donde encontraremos también su relación con una práctica sexual oculta en las sombras aunque formara parte de la naturaleza del ser humana, la masturbación. Y como ya supondréis los lectores habituales del Mentidero , es el momento de subirnos en nuestra máquina del tiempo para viajar hasta el origen de casi todas las cosas en la cultura Occidental, la Antigua Grecia. La misma palabra histeria procede del termino griego "Hyster" que tenía el significado de Útero, y la primera referencia a ella como enfermedad se la debemos al considerado "Padre de la Medicina", el médico Hipócrates de Cos(hacia 470-360 a.C). En la Grecia del siglo V a. C había dos grandes escuelas de Medicina, la Escuela de Cnido , una ciudad situada en Asía Menor, en la costa de la actual Turquía, y la Escuela de Cos , establecida en la isla de Cos a su vez perteneciente al archipiélago del Dodecaneso , frente a la costa turca.
 
Fotografía del Asclepeion de la isla de Cos. Asclepeion era el nombre que recibían los santuarios en honor del dios Asclepio , dios de la medicina y la curación, y cuyo culto se extendió sobre todo a partir del siglo IV a. C. Hijo de Apolo, Asclepio murió cuando obtuvo el poder de resucitar a los muertos, lo que causó la alarma de Zeus que veía peligrar el orden establecido del mundo, envió un rayo a la Tierra que alcanzó a Asclepio causándole la muerte. Después de eso ascendió a los cielos y se transformó en una constelación estelar. Entre los santuarios que proliferaban por Grecia, uno de los más importantes es el de la fotografía, el Asclepeion de Cos. A estos santuarios acudían los peregrinos para ser atendidos por los sacerdotes que trataban de curarles sometiéndoles a curas terapéuticas. Probablemente Hipócrates se formó en el Asclepeion de Cos, donde se formarían también sus discípulos que con sus obras formaron el "Corpus Hippocraticum", base de la medicina occidental (imagen procedente de http://www.mlahanas.de )  
 
Estos dos escuelas tenían diferentes formas de enfocar el tratamiento de los pacientes, pues mientras la Escuela de Cnido centraba su preocupación en el tratamiento de los síntomas que sufrían los pacientes, la Escuela de Cos, dirigida por Hipócrates, estaba más interesada en el diagnóstico de las enfermedades y el estudio de su origen. Entre las muchas cosas que debemos a Hipócrates se encuentra la de convertir a la medicina en una ciencia abandonando los territorios de la religión, la superstición y las leyendas que rodeaban a las dolencias que sufrían los hombres de su tiempo , cuando las enfermedades se consideraban un castigo divino por alguna mala acción o por el simple capricho de los dioses. Así lo refleja en una de las obras atribuidas a Hipócrates, "Sobre la enfermedad sagrada" en la que se refiere con estas palabras a lo que hoy conocemos con el nombre de epilepsia y entonces era considerada una enfermedad provocada por los dioses y siglos después, ya en la época del cristianismo, como los síntomas de una posesión diabólica "Acerca de la enfermedad que llaman sagrada-escribe Hipócrates- sucede lo siguiente. En nada me parece que sea algo más divino ni más sagrado que las otras, sino que tiene su naturaleza propia, como las demás enfermedades, y de ahí se origina. Pero su fundamento y causa natural lo consideraron los hombres como una cosa divina por su ignorancia y su asombro, ya que en nada se asemeja a las demás. Pero si por su incapacidad de comprenderla le conservan ese carácter divino, por la banalidad del método de curación con el que la tratan vienen a negarlo. Porque la tratan por medio de purificaciones y conjuros"
 
A Hipócrates y su escuela debemos un conjunto de unas setenta obras agrupadas bajo el nombre genérico de "Corpus hippocraticum"  o "Tratados hipocráticos", aunque todo lo que sabemos de ellos no procede de sus originales, que se perdieron , sino de lo que de ellos nos transmitió otro médico griego, Sorano de Éfeso, que vivió en el siglo II d.C .Sorano, autor de varios tratados sobre la mujer y sus enfermedades, por lo que es considerado uno de los padres de la ginecología, fue también el autor de la primera biografía conocida de Hipócrates. Entre las obras que constituyen el "Corpus Hippocraticum" se encuentran por ejemplo "Sobre la dieta en enfermedades agudas"  donde afirma la importancia de la alimentación para la salud del cuerpo y daba consejos dietéticos que serían tenidos en cuenta por los médicos hasta el final de la época medieval, "Sobre aires, aguas y lugares", en la que trata sobre la influencia del entorno en la salud de las personas  y "Sobre las enfermedades de la mujer ", considerado el primer tratado ginecológico de la historia y el primero en tratar de forma monográfica las dolencias sufridas por las mujeres, entre ellas la histeria, relacionada con síntomas como la angustia, los sofocos y ataques de nervios. Un contemporáneo de Hipócrates, el filósofo Platón (427-347 a.C), escribiría también sobre esta dolencia cuyo padecimiento se creía exclusivo de las mujeres.
 
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Hipócrates de Cos en un busto conservado en el Museo de Puskhin en Moscú. Las obras que formaban parte del "Corpus Hippocraticum"  se perdieron con el tiempo y nos han llegado partes de ellas, como menciono en el texto del artículo, gracias a la obra de  Sorano de Éfeso. Es precisamente Sorano de Éfeso quién escribe en una de sus obras "Tratados ginecológicos" esta descripción de la histeria  que se basa en lo que había aprendido de Hipócrates y Platón " El ahogo del útero es el cese de la respiración con pérdida del habla y anulación de la percepción provocada por una afectación del útero. La enfermedad se inicia generalmente por abortos reiterados, partos prematuros, viudedad prolongada, ausencia de menstruación, cese de la capacidad de concebir, flatulencia de la matriz. A las que sufren ese mal les sobreviene de forma paroxística un colapso, pérdida del habla, dificultad respiratoria, suspensión de la percepción, rechinar y trismo espasmódico de los dientes, convulsiones de las extremidades (a veces, sólo parálisis), meteorismo en los hipocondrios, retracción de la matriz, inflamación torácica, abultamiento de los vasos de la cara, temblores, sudoración por todo el cuerpo, carencia total o debilidad del pulso; en general la recuperación del colapso se produce al poco" pero también añade que que a veces permanece el mal " con dolor de cabeza y tendones; a veces también se llega a la locura." (Imagen procedente de http://commons.wikimedia.org)
 
 
Platón, fundador de la Academia , llamada así por estar situada junto al bosque sagrado situado a las afueras de Atenas donde se decía que se encontraba la tumba del héroe mitológico Academo, se refiere a la histeria en su obra "Timeo" escrito hacia el 360 a.C en forma de diálogo como casi todas sus obras . En ella el filósofo griego señala al útero como el causante de esos síntomas con los que se identifica a la histeria, que , como hemos visto al comienzo del artículo, significaba precisamente útero. Según Platón el útero iría errante por el cuerpo y cuando no es fecundado se alteraría como si fuera un animal nervioso, y en este deambular por el cuerpo de la mujer podría llegar a obstruir diferentes conductos de su cuerpo, incluidas las fosas nasales y la boca, dejando a la mujer sin respiración , lo que a su  vez le causaría los sofocos característicos de la histeria.Así lo explica Platón en el "Timeo" : "La matriz o el llamado útero de las mujeres soporta con dificultad, por el hecho de tener vida propia y desear concebir, permanecer durante mucho tiempo sin dar fruto en su debido momento, por ello vagabundea por todo el cuerpo y obstruye las vías por las que penetra el aire con lo que no permite respirar y provoca dificultades extremas y enfermedades muy variadas hasta que el apetito y el deseo sexual hacen que se junten ambos sexos y siembren la matriz como si fuera una tierra de labor de unos animales invisibles por su pequeñez y falta de forma "
 
 En la revista española "Redes", se describe así el método que recomendaba Platón para lograr que el útero regresara a su lugar natural "Fumigaciones vaginales de olores agradables para atraer al útero y, por el contrario, con fumigaciones nasales pestilentes para alejar al útero de las vías respiratorias". Será mejor que no tratemos de imaginar como eran estas fumigaciones, pero podéis suponer que no eran muy efectivas, ya que el útero no tiene capacidad alguna de movimiento, pero el desconocimiento griego de la anatomía del ser humano era casi absoluto pues las disecciones estaban prohibidas.Una de las teorías de Hipócrates que tuvo una vida más prolongada en la historia fue la conocida como "Teoría de los cuatro humores" según la cual el cuerpo humano estaba compuesto por cuatro líquidos o sustancias, los humores, cuyo equilibrio o desequilibrio estaba en el origen de la salud y la enfermedad de las personas. Mientras se mantenía el equilibrio entre los humores el individuo estaba sano, pero cuando había un desequilibrio sobrevenía la enfermad. Los cuatro humores eran la bilis, la bilis negra, la sangre y la flema  y durante siglos esta teoría de los humores, con diferentes interpretaciones, añadidos y supresiones, determinaría la medicina Occidental.
 
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En está crátera griega se representa la masturbación de un sátiro, recreados generalmente como una mezcla mitad hombre mitad carnero y con un apetito sexual insaciable, por lo que aparecen con una erección permanente. Galeno  creía que que la histeria podía ser tratada mediante la masturbación, ya que así se expulsaban los fluidos acumulados, particularmente lo que él llamaba el "semen femenino" aunque al contrario que Platón consideraba que los síntomas de la histeria se producían también en el hombre. La extensión del cristianismo sobre todo a partir del siglo IV,cuando se constituye en la religión oficial del Imperio Romano en el Concilio de Nicea de 325  . Se iniciaba un tiempo aún más misógino que el anterior y que se prolongaría casi hasta el siglo XX en el que las mujeres ocuparían siempre un lugar secundario en la historia, confinadas a sus hogares y a su función reproductiva, como ya expresara Agustín de Hipona en el siglo V "Es Eva, la tentadora, de quien debemos cuidarnos en toda mujer... No alcanzo a ver qué utilidad puede servir la mujer para el hombre, si se excluye la función de concebir niños.". Pero quiero señalar que en mi opinión no se trata sólo de una visión religiosa, sino también cultural, porque lo mismo sucedió siglos después con los reformistas protestantes y aún en el siglo XX mucho más secular.. En todo caso , no soy partidario de juzgar las palabras del pasado, ya que el contexto histórico y social es diferente, pero también es necesario incluirlas para saber cual era ese contexto  (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )
 
Siguiendo esta teoría otro de los grandes pilares de la medicina de la Antigüedad, el médico griego Galeno (130-200) que vivió en pleno esplendor del Imperio Romano y cuyas obras médicas influirían en la medicina europea de toda la Edad Media, proponía que la histeria era causada por una acumulación de fluidos o sustancias en el cuerpo de la mujer debido a la falta de relaciones sexuales. Lo que él llamaba "semen femenino" , que sería la sangre de la menstruación, que no era expulsado por aquellas mujeres que no practicaban sexo, provocaría esta acumulación  insana de la que se derivarían los síntomas característicos de la histeria aunque también reconocía que podía haber otras causas "La afección histérica tiene - escribe Galeno-  un solo nombre, pero comprende bajo sí variados e innúmeros accidentes". Y el remedio que proponía consistía en liberar esos fluidos. ¿Cómo? Pues mediante la estimulación de los genitales a través de un masaje hasta lograr "sacudidas acompañadas de dolor y placer simultáneamente" como escribe Galeno, es decir, un orgasmo inducido a través de la masturbación. Hay que añadir que Galeno hizo una importante aportación a la histeria ya que, en oposición a Hipócrates y Platón, en su obra "De difficultate respirationis " considera que el hombre también puede padecer los síntomas de la histeria.
 
Las teorías médicas de Galeno serían seguidas durante toda la época medieval, y la histeria no iba a ser una excepción, y así llegamos al siglo XV cuando un profesor de la Universidad de Parma, Antonio Guainerio, del que he encontrado información sobre sus investigaciones sobre la afasia , una enfermedad que provoca la incapacidad para producir o comprender el lenguaje, pero no datos sobre su biografía, escribe casi  mil quinientos años después que Galeno que la histeria es provocada por "la retención de esperma o humores corruptos" . Así que en todo aquel tiempo no se había producido ningún avance en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad , que seguía centrándose en la expulsión de los fluidos retenidos por la mujer bien a través del coito o de la masturbación. En 1486 tiene lugar la primera impresión del "Malleus Maleficarum " o "Martillo de brujas" escrito por los dominicos e inquisidores Heinrich Kramer (1430-1505) y Jakob Sprenger (1435-1495) y que serviría de inspiración a la caza de brujas que durante los siglos XVI y XVII llevó a centenares de personas, mayoritariamente mujeres, a morir en la hoguera. Muchas de las mujeres que sufrían los síntomas relacionados con la histeria acabarían sus días acusadas de brujería, de estar poseías por el diablo  y condenadas a arder en las llamas de las hogueras prendidas por toda Europa. 
 
Retrato de Thomas Sydenham realizado por una mujer, la pintora Mary Beale(1633-1699), considerada la primera pintora profesional inglesa. Fue uno de los primeros médicos en considerar que la histeria no tenía causas físicas sino que la raíz de la enfermedad se hallaba en la mente. Otro médico del siglo XVII, el francés Lazare Rivière(1589-1655) escribiría sobre la histeria que "El furor uterino es una especie de locura, que proviene de un deseo vehemente de abrazo carnal, el cual deseo desbanca la facultad racional hasta el punto de que la paciente profiere discursos licenciosos y lascivos. Aunque afecta sobre todo a vírgenes y viudas jóvenes también puede sucederle a mujeres casadas que tienen maridos impotentes o a quienes no quieren mucho, por lo que sus vasos seminales no están suficientemente descargados" (Imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )
 
Habría que esperar hasta el siglo XVII para escuchar una voz diferente que disentía con las teorías de Hipócrates, Platón y Galeno, el médico inglés Thomas Sydenham(1624-1689), al que se ha llamado el "Hipócrates inglés" y quién centró toda su atención en el estudio de los síntomas de las enfermedades que sufrían los pacientes al margen de las teorías médicas que se habían mantenido casi intocables desde la época de Galeno. En su obra "Observaciones médicas sobre la historia y curación de las enfermedades agudas" publicada en 1676, Sydenham compilaba las observaciones realizadas a lo largo de su carrera con una detalla descripción de diferentes enfermedades. Pero en lo que ahora nos interesa, la histeria, Sydenham, en oposición a Galeno, excluye por completo al útero de toda relación con esta enfermedad nerviosa y afirma que " todos sus síntomas proceden en realidad de la cabeza" y además considera que contribuyen a esta dolencia el entorno que rodea al paciente y fruto de sus observaciones concluye que la pueden padecer por igual hombres y mujeres y que cuanto mayor es el nivel cultural y económico de las personas con más frecuencia sufren este mal que, por lo demás, estaba muy extendido y según Sydenham constituía "un sexto de todas las enfermedades humanas" ya que sus síntomas eran tan amplios que convertían a la histeria en una especie de cajón de sastre en el que cualquier otra enfermedad desconocida podía adaptarse y encontrar su ubicación.
 
Pero la voz de Sydenham no tuvo mucho eco en su tiempo y así llegamos al siglo XIX , donde la histeria se diagnosticaba cada vez a un mayor número de pacientes, casi todas ellas mujeres,hasta considerarse casi una epidemia. Estamos en la Gran Bretaña dominada por la moral puritana bajo el reinado de la reina Victoria I de Inglaterra (1819-1901), un tiempo al que la historia conoce con el nombre de la época victoriana porque coincide en el tiempo con el reinado de sesenta y cuatro años de Victoria I, entre 1837 y 1901, la época de máximo esplendor del Imperio Británico, en el que se consolida el progreso económico derivado de la Revolución Industrial iniciada en el siglo XVIII y también acompañado por importantes  avances científicos  y culturales pero también con una gran desigualdad social entre una minoría pudiente, la aristocracia, los grandes empresarios, y una gran mayoría de trabajadores que vivían en condiciones precarias , donde el trabajo infantil era visto con normalidad al igual que las jornadas de trabajo agotadoras de hasta catorce y quince horas diarias. Otra de las características de la época victoriana fue su puritanismo, donde el sexo era un tema tabú en la sociedad y los matrimonios se forjaban por conveniencia política o económica de las familias, sin tener en cuenta los sentimientos de la mujer, reducida a una figura decorativa que vivía encerrada en su casa , con la única distracción de algunas pequeñas reuniones sociales.
 
El estricto mundo de las convenciones sociales de la sociedad británica y por extensión europea del siglo XIX , puesto de manifiesto en las novelas de escritores como la británica Jane Austen (en la imagen un fotograma de la película basada en una de sus obras, "Sentido y sensibilidad" realizada en 1995 por el director Ang Lee) , ayudó al rápido crecimiento de los casos diagnosticados como histeria a lo largo de este siglo, muchos de ellos consecuencia de la frustración sexual de la mujer en una sociedad que veía con malos ojos que esta manifestara emociones o expresara sus deseos íntimos, mientras que los hombres, aplicando la doble moral que caracterizó a esta época, acudían a burdeles para satisfacer los deseos que no manifestaban en sus hogares. Los matrimonios de conveniencia donde el amor no jugaba papel alguno y los prejuicios morales de la época fueron dos grandes pilares para el desarrollo de las dolencias mentales y nerviosas durante el siglo XIX.(Imagen procedente de http://www.dcine.org ) 
 
Por supuesto, me estoy refiriendo a las clases altas, pues esta no era la vida de la clase trabajadora , pero era en estas clases altas donde se encontraban, como ya había advertido dos siglos antes Sydenham, los síntomas de la histeria. Este sofocante y reducido universo al que se veía constreñida la existencia de la mujer en la sociedad británica del siglo XIX aparece retratado en las obra de Jane Austen (1775-1817) aunque sea anterior a la época victoriana, pero sus retratos de mujeres con sentimientos silenciados, deseos reprimidos y vidas monótonas y sin horizontes fueron el caldo de cultivo para una insatisfacción vital que se manifestaba con los síntomas que entonces se identificaban con la histeria. Os preguntaréis ¿y los hombres?¿no sufrían ellos de esa mismas vidas monótonas en lo que al sexo se refiere? La respuesta es que no, porque si el puritanismo era uno de los elementos claves de la era victoriana, la doble moral era otra, y los decentes caballeros victorianos acudían con frecuencia a la prostitución para satisfacer los deseos sexuales que no manifestaban a sus esposas . Se estima que a comienzos de la década de los años cuarenta del siglo XIX había en Londres cerca de nueve mil prostitutas y sólo en uno de sus barrios, el de Whitechapel, que se haría celebre durante los años ochenta del mismo siglo por los asesinatos de prostitutas perpetrados por Jack el Destripador, se contabilizaban más de sesenta burdeles, como indica el criminólogo británico Donald Rumbelow(1940) en su obra sobre los asesinatos de Whitechapel.
 
Así que mientras los hombres satisfacían sus deseos ocultos con prostitutas , las mujeres permanecían en sus casas y privadas de sexo , sin tener las posibilidades de los hombres para poder darles satisfacción. ¿Cual podía ser el remedio? El mismo que ya había recomendado Galeno, si el orgasmo no podía ser alcanzado en la vida conyugal, donde la mujer ideal debía mantener siempre la contención y no expresar sus emociones y deseos más allá de lo que recomendaba el decoro, sería necesario que fuera la medicina la que los provocara, aunque en ese caso no se denominaban orgasmos sino que recibían otra denominación técnica de "paroxismo histérico". Hoy no nos puede resultar más chocante esta terapia, pues sería como si al consultar a un médico de cabecera, en lugar de recetarnos una aspirina nos dijera que el tratamiento iba a consistir en ir cada cierto tiempo a su consulta para practicarnos una masturbación, pero eso era exactamente en lo que consistía la supuesta cura de lo que se llamaba entonces histeria y que, como hemos visto, eran en realidad los deseos reprimidos de miles de personas.Pero antes de seguir, permitidme que os cuente al menos dos palabras sobre la masturbación, que si era aplicada como tratamiento para el histerismo en las mujeres inglesas del siglo XIX , era al mismo tiempo perseguido y reprimido , en particular entre los niños.
 
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Uno de los métodos de estimulación genital empleados en los Balnenarios y sanatorios europeos en el siglo XIX para lograr lo que se denominaba "Paroxismo histérico", que no consistía en otra cosa que en provocar el orgasmo de la mujer , aunque este era un tratamiento que estaba solo al alcance de las mujeres en mejor posición económica , de ahí que estuvieran mucho más extendidos los masajes manuales realizados por los médicos a sus pacientes en presencia incluso de la madre o del marido (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )   
 
La palabra masturbar , procede, según el Diccionario de la Lengua Española, del latín masturbari, que a su vez sería la evolución de la expresión "manu exturbare" o "manu turbare" que podría traducirse como "turbar o excitar con la mano", aunque su etimología es controvertida y algunos lingüistas también afirman que podría proceder de otras expresiones como "Manu stuprare" que significa "Violar con la mano"  pero en realidad no sería hasta el siglo XIX cuando este término se difunde. Hoy también empleamos otra palabra , onanismo, extraída del Génesis, en el Antiguo Testamento, donde se narra la historia de Onán de donde procede la palabra onanismo, aunque en realidad lo que allí se relata no es la masturbación de Onán, sino la interrupción del coito para eyacular fuera de la mujer, como podemos leer en estos versículos  "Sabía Onán que los hijos no serían suyos , y cada vez que entraba a la mujer de su hermano derramaba en tierra el semen para no dar hijos a su hermano"(Génesis 38, 9-10). Pero en 1857 el doctor británico William Acton(1813-1875) publicaba una obra titulada en inglés "The Functions and Disorders of the Reproductive Organs, in Childhood, Youth, Adult Age, and Advanced Life, Considered in the Physiological, Social, and Moral" , donde trata los problemas de la sexualidad masculina, pues a las mujeres apenas las menciona y sólo como responsables de la impotencia masculina por su falta de interés en el sexo, y en esta obra  afirma que el hombre posee una cantidad limitada de energía sexual, por lo que la masturbación sería peligrosa ya que significaba un desperdicio de esa energía.
 
Durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX diferentes inventores desarrollaron todo tipo de artilugios para evitar ese vicio nefando que era la masturbación. Este es uno de ellos, desarrollado por George Dudley y patentado en 1899 que consistía en un aparato que detectaba las erecciones y en ese momento sonaba la campana que podéis ver en el dibujo dando la alarma para que la erección desapareciera, imagino que por el sobresalto de la persona. Hay otros mecanismos no menos rocambolescos, como unos calzoncillos que disponían de un aparato que al detectar la erección ponía en marcha un ventilador que a su vez, a través de unos tubos, conducían el aire frío generado por el ventilador hasta el pene haciendo que la erección desapareciera. He encontrado estos y otros mecanismos en un curioso artículo en la web www.mundohistoria.org en este enlace que os adjunto   http://www.mundohistoria.org/temas_foro/historia-la-ciencia-tecnologia/aparatos-anti-masturbacion 
 
 Por ello consideraba que era necesario controlar la masturbación, en particular durante la adolescencia, cuando era más frecuente, ya que podía afectar al cerebro y el sistema nervioso del niño y entre los consejos para evitarlo recomendada que "En la infancia puede corregirse colocando al niño una camisa de fuerza. ". Y no era el único que opinaba de semejante forma. Años después, el pastor luterano norteamericano Sylvanus Stall(1847-1915), que en 1897 escribió  un libro titulado "Lo que un joven debería saber" , que tendría una gran difusión en Estados Unidos donde abordaba el tema de la higiene sexual y advertía a los niños sobre los peligros de la masturbación .Escribía cosas como esta "La condición espantosa y desvalida de aquellos que han sido conquistados por este hábito se refleja en el hecho de que, para impedir que se repita el acto de la masturbación, y si ello es posible para curar definitivamente a la víctima de este vicio, a menudo es necesario colocar a los niños dentro de un chaleco de fuerza, o bien atarles las manos detrás de la espalda o a los postes de la cama. Hay que recurrir a medidas extremas para salvar al individuo de la autodestrucción física y mental". Y otro médico británico contemporáneo de William Acton, el doctor Isaac Baker-Brown(1811-1873) trató el tema de la masturbación femenina junto con el de enfermedades como la epilepsia, aconsejando la práctica de la  infabulación o clitoridectomía, es decir, la extirpación del clítoris para evitar que la mujer sienta placer, una práctica que, por desgracia, sigue siendo realizada en muchos países musulmanes. Más grave aún fue que Isaac Baker-Brown fue acusado de realizar estas prácticas sin el consentimiento de sus pacientes por lo que fue expulsado de la Sociedad Obstetricia de Londres.
 
TRAILER DE LA PELÍCULA "HYSTERIA" DE 2011
 
La película de "Hysteria" relata la historia de Joseph Mortimer Granville, el médico británico que inventó el primer vibrador eléctrico con el que podía sustituirse el método manual que hasta entonces habían usado los médicos con sus pacientes para provocarles los orgamos que, supuestamente, curaban la histeria. Es una buena película que me hizo escribir este artículo y que creo que encontraréis muy interesante para conocer de una forma divertida parte de lo que os he contado hoy
 
 
 
Esta condena de la masturbación, que sería la causante de muchas dolencias mentales derivadas de la frustración sexual y el sentimiento de culpabilidad derivado por una práctica natural transformada por la moralidad en algo sucio , no alcanzaba los masajes genitales practicados por los médicos a sus pacientes con el loable objetivo de aliviar su histeria , siendo  además una importante fuente de ingresos para ellos sin riesgo alguno, ya que la paciente salía siempre agradecida y aliviada, al menos hasta que los síntomas reaparecieran ya que se trataban estos pero no la raíz de su dolencia, que no era otra, en muchos casos, que la frustración sexual. Lo que hoy nos puede resultar aún más sorprendente es que a estas sesiones masturbatorias asistían familiares de la paciente e incluso su propio marido.Toda una escena.  En la década de los años ochenta del siglo XIX uno de estos doctores británicos, Joseph Mortimer Granville, cansado de excitar manualmente a decenas de pacientes, desarrollaría el primer vibrador eléctrico , una historia que sería llevada al cine en el año 2011 por la directora Tanya Wexler en su película "Hysteria". El éxito del vibrador eléctrico fue inmediato y a comienzos del siglo XX su uso se había extendido a ambos lados del Atlántico gracias a un modelo diseñado para su comercialización por la compañía norteamericana Hamilton Beach en el año 1902, lo que supuso su lanzamiento hasta una década antes que otros electrodomésticos como la aspiradora o la plancha , y desde luego mucho más placentero.
 
El orgasmo electrónico
Anuncio de la empresa norteamericana Hamilton Beach de uno de sus vibradores que a partir de 1902 se extenderían por Estados Unidos y Europa. Reza el anuncio "Para la salud y la belleza. Alivia el dolor y da fuerza. Vibrador Nueva Vida" . Al principio, después de su invención por Joseph Mortimer Granville, fueron para uso exclusivo de los médicos y las matronas que se encargaban de practicar las masturbaciones , pero después cada mujer podía tenerlo en su casa . La masturbación perdió así esa connotación sucia y sombría que la había acompañado hasta entonces y comenzó a verse como algo natural, al menos en algunos países y gradualmente. El genial director de cine y guionista  Woody Allen tiene entre sus frases más celebres una que sería el lema perfecto para una campaña publicitaria sobre este tema "Masturbarse es hacer el amor con la persona que más quieres." . Fuera por la represión de los deseos insatisfechos o no, lo cierto es que las consultas de pacientes que decían sufrir  histeria descendió hasta desaparecer por completo a mediados del siglo XX, y en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría dejó de considerarla como una enfermedad en su listado de dolencias mentales, siendo sustituida por otras como la hipocondria o el trastorno de personalidad (imagen procedente de http://www.ideal.es ) 
 
Pero mientras Mortimer lograba así acabar con la frustración de miles de mujeres, dos médicos franceses, Jean Martin Charcot(1825-1893) y Guillaume Duchenne(1806-1875), establecían gracias a sus investigaciones las bases de la neurología moderna. Charcot fue el fundador de la escuela de neurología del Hospital de la Pitié-Salpêtrière en París, donde a partir de 1885 estudió la histeria  y concluyó que esta tenía sus origenes no en una dolencia física sino psicológica y llegó a emplearla hipnosis para tratar de aliviar los síntomas. Entre los alumnos que asistía a las clases de Charcot estaba un médico austríaco cuyo nombre seguro que conocéis, Sigmund Freud(1856-1893), que años después concluiría que la histeria no era provocada por la frustración sexual de la mujer ni los deseos insatisfechos sino que el origen había que buscarlo en un trauma de la infancia que yacía oculto en el inconsciente de la mujer y que la impedía tener una vida sexual normal causando los síntomas característicos de la histeria. Como veis, a lo largo de este relato nunca se menciona al hombre como causante de esta insatisfacción , buscando el origen de la dolencia en la mujer, ya fuera en su cuerpo o en su mente. Freud fue el padre del psicoanálisis que consideraba la represión de acontecimientos traumáticos en la infancia, y que eran almacenados en el inconsciente, los causantes de enfermedades mentales y también físicas que se manifestaban en la edad adulta.
 
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Este cuadro representa al profesor Jean Martin Charcot en una clase sobre la histeria.Fue partidario de utilizar el hipnotismo para aliviar los síntomas  después de señalar que su origen no eran físico sino que se hallaba en la mente del paciente y había que emplear para su curación los conocimientos psicológicos y neurológicos. Uno de sus discípulos, Sigmund Freud, afirmaría que la histeria era consecuencia, como casi todas las dolencias mentales para el fundador del psicoanálisis, en un trauma infantil , una idea que sería superada durante la segunda mitad del siglo XX cuando la histeria dejó de ser considerada una enfermedad , aunque otras que antes eran confundidas con ella porque se las definía con el mismo nombre, se convirtieron en nuevas enfermedades o trastornos psicológicos  (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org ) 
 
 
Durante buena parte de la primera mitad del siglo XX las teorías de Freud se impondrían y la histeria dejó de ser tratada en las consultas de los médicos para pasar a los despachos del psicoanálisis, y de la estimulación genital a la cerebral. Sin embargo, con la evolución de la psicología y la medicina, la histeria fue quedando arrinconada en los diccionarios médicos y todos los síntomas que antes se englobaban bajo esta denominación fueron incorporándose a otras dolencias , entre ellas la epilepsia, y además también descendían las consultas sobre ella , quizás en parte porque la educación sexual fue evolucionando a lo largo del siglo XX , preocupándose gradualmente más de la sexualidad femenina, que hasta aquel momento había sido ignorada. Hoy ni siquiera está considerada esta palabra para designar a ninguna dolencia mental del ser humano que sirvió para ocultar durante siglos otros problemas , entre los que había dolencias físicas, enfermedades mentales y también  la frustración sexual y la represión de sus emociones y sentimientos que tantas mujeres sufrieron durante siglos por motivos políticos,religiosos y sociales . Freud dijo en una ocasión "La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?" . Freud , aunque se equivocó en algunas de sus respuestas sí se hizo esa pregunta , pero durante siglos muy pocos hombres se la hicieron , ni siquiera les inquietaba que pudieran querer o pensar, y hubo que esperar al siglo XX para que esta situación cambiar, curiosamente, el mismo siglo en que desapareció la histeria.

No me resisto a terminar este artículo sin incluir una imagen de la película "Hysteria" donde vemos a Joseph Mortimer Granville tratando a una de sus pacientes afectadas , supuestamente, de histeria. Considerar algo que forma parte de la naturaleza como  oscuro y sucio fue la causa de muchos problemas que derivaron en trastornos nerviosos. Hay un refrán popular en castellano que dice que "no se pueden poner puertas al campo " y cuando mejoró la educación sexual y se tuvo en cuenta la sexualidad de la mujer  los casos de histeria que llenaban las consultas desaparecieron(Imagen procedente de http://yogashi.blogspot.com ) 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

GRANDES EXPLORADORES: GERTRUDE BELL EN EL MAR DE SOLEDAD (SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de este relato habíamos conocido la infancia y juventud de nuestra protagonista, Gertrude Bell(1868), desde sus primeros años en el norte de Inglaterra donde permaneció hasta 1884 cuando ingresaba en el prestigioso colegio femenino londinense del Queen´s College. Vimos como sobresalía por su inteligencia lo que le sirvió para que su padre la matriculara nada menos que en la Universidad de Oxford en 1888, apenas nueve años después de que se permitiera la entrada de mujeres en la universidad más antigua de Inglaterra y, a pesar del desprecio y escepticismo de algunos profesores y alumnos, se convirtió en la primera mujer en obtener el sobresaliente al final de sus estudios de Historia Moderna. Después de un primer viaje al Imperio Otomano, que le entreabrió las puertas del exótico y cautivador Oriente, pasó los dos siguientes años, entre 1890 y 1892, cumpliendo con los ritos de sociedad dirigidos a encontrar marido,pero no apareció ningún pretendiente interesante  y cansada de aquella vida en 1892 aprovechó una invitación de su tío, embajador en Teherán, para viajar hasta Persia. Fue allí donde conocería a su primer gran amor, el secretario de la embajada británica Henry Cadogan, pero aunque él llego a pedirla en matrimonio, su padre, Thomas Hugh Bell(1844-1931) no dio su permiso ya que quería un hombre de mejor posición social y riqueza para su hija.
 
Un año después se enteraba de la muerte de Cadogan y durante los años siguientes se dedicó por entero a la escritura , su nueva afición por el alpinismo en los Alpes  y viajes alrededor del mundo hasta que en 1899 regresaba de nuevo a Oriente , invitada ahora por el embajador alemán en Jerusalén. Durante algo más de medio año recorrió el país de los drusos, visitó las ruinas de ciudades legendarias como la libanesa Baalbek, la jordana Petra y la siria Palmira , al mismo tiempo que incorporaba el árabe a las muchas lenguas que ya hablaba y se adaptaba a la vida en el desierto e incluso a montar como un hombre, como nos cuenta Cristina Morató(1961) en su obra "Las damas de Oriente", que es la fuente de información de este artículo, "No volveré a usar sillas femeninas para un largo viaje - dice Gertrude- Nunca, nunca más viajaré de otra forma que ésta; jamás hasta ahora me había sentido tan cómoda montando a caballo. Todo el mundo piensa que soy un hombre hasta que empiezan a hablar conmigo" Nació entonces su sueño de viajar algún día por los desiertos casi inexplorados de la Península Arábiga, pero vimos que en 1900 regresaba a Inglaterra , vuelve a escalar montañas y a viajar alrededor del mundo, mientras los años pasan sin que encuentre a nadie que pueda sustituir a Cadogan, su primer amor. Finalmente, en 1905, y en este punto dejaba su historia en la primera parte, decidía regresar a Oriente para recorrer de nuevo Siria y Jordania pero ahora con mayores conocimientos del idioma, de la historia y la arqueología y la intención de escribir sobre aquellas tierras un libro que la confirmase como una experta orientalista y una buena escritora.




Os incluyo este mapa que corresponde a la situación del Norte de África y de Oriente Próximo durante los primeros años del siglo XX antes de los cambios que causaría el desarrollo de la Primera Guerra Mundial. En color verde tenéis el territorio ocupado por el Imperio Otomano, que incluía los territorios por los que se desarrollarían la mayor parte de los viajes de Gertrude Bell como Siria, Jordania, Líbano, Irak y gran parte de la Península Arábiga. La línea que veis en verde corresponde a los límites del Imperio Otomano hacia 1800, con lo que comprobamos como durante todo el siglo XIX el Imperio había ido menguando y a comienzos del siglo XX se hallaba en plena decadencia, pero aún retenía ciudades como Jerusalén, Beirut, Damasco, Amman, Alepo o Bagdad, todas ellas ciudades importantes en la vida de Gertrude (Imagen procedente de http://bitacoradevuelo-gus.blogspot.com ) 
 
El 4 de enero de 1905 llega por fin a Beirut, la actual capital del Líbano , y poco después se traslada a Haifa  desde donde escribe a su padre para explicarle lo feliz que se siente "Hoy mientras paseaba por el bazar comprando cosas para mi viaje pensé qué placer es estar en Oriente y formar parte de él conociéndolo tal y como lo conozco ahora. Saber distinguir por el acento y el vestido de la gente de dónde vienen y poder saludarlos apropiadamente al cruzarme con ellos" A continuación se dirige a Jerusalén y de allí pone rumbo a Damasco el 5 de febrero de 1905, al frente de una expedición en el que la acompañaban tres encargados de las mulas y un cocinero. Pasa de nuevo por la región habitada por los drusos , donde la reciben con la misma cordialidad que la primera vez cinco años antes  y la tratan como  si fuera un hombre. El 26 de febrero llegaba a Damasco donde todo el mundo ya conocía la noticia sobre su viaje, porque una mujer que se decidiera a recorrer los desiertos sola no pasaba desapercibida a nadie . De Damasco, que como todos los otros territorios que había recorrido, se hallaban entonces bajo soberanía del Imperio Otomano, escribe Gertrude "Todos los vientos llegan cargados del aliento del desierto, y el espíritu de éste cruza las puertas de la ciudad con cada uno de los camelleros árabes que llegan" y era tal la celebridad de la que gozaba la viajera en la ciudad que  Gertrude nos cuenta que "Damasco viene en tropel a beberse mi café y charlar conmigo"
 
Abandona Damasco y prosigue su viaje hacia otra de las ciudades más antiguas de la región, Alepo, fundada hacia el 1800 a. C y en la actualidad la segunda ciudad más grande de Siria después de su capital, Damasco. En Alepo se detendrá lo justo para hacer los preparativos necesarios para emprender la segunda etapa de su viaje en el que abandonaría el territorio sirio para adentrarse en Anatolia, dentro del territorio de la Turquía actual, y será en Alepo donde contrata a un joven guía llamado Fattuh, del que nos cuenta Cristina Morató que le acompañaría durante los siguientes once años en sus viajes por Oriente. Durante su periplo por Anatolia , una palabra que procede del griego y significa "Oriente" o "Levante" y que también encontraréis bajo la denominación de Asia Menor, conoce al arqueólogo escoces Sir William Mitchell Ramsay (1851-1939), que era entonces la máxima autoridad en los estudios e investigaciones sobre Asia Menor y también del Nuevo Testamento . Nace entre ellos una buena amistad y acuerdan que al año siguiente Gertrude podría incorporarse a su equipo arqueológico. En Estambul dio por terminado el viaje, regresa a Inglaterra y allí escribe el libro con el que esperaba lograr el respeto como orientalista, que es publicado a finales de 1906 con el título de "El desierto y la nieve" y consigue lo que se propone, porque es bien recibido tanto por la crítica como por los lectores y se convierte en uno de los personajes más populares entre la alta clase británica.

Fotografía  de Charles Doughty-Wylie y su esposa tomada por la propia Gertrude Bell en los jardines del consulado británico en la población turca de Konia , donde se conocieron. Cristina Morató describe a Charles como "un atractivo militar,alto y de intensos ojos azules ,culto, amante de la política y un enamorado de Oriente" igual que lo era Gertrude. En un primer momento Gertrude no se daba cuenta que estaba enamorada y no sería hasta 1913 cuando supo que él sentía lo mismo, pero una vez más se trataba de un amor imposible porque él no estaba dispuesto a abandonar a su esposa, ya que eso arruinaría su carrera militar. Gertrude nunca tuvo fortuna en el amor y todos sus amores, bien por la voluntad de su padre, por no ser correspondidos o por las circunstancias que rodeaban las relaciones , harían que fueran relaciones imposibles (Imagen procedente de http://maviboncuk.blogspot.com)
 
 
En 1907 se incorpora a las excavaciones en Asia Menor de Ramsay, tal y como habían acordado, y será en el transcurso de las mismas en Konia, una de las provincias de Anatolia, donde después de más de catorce años desde la muerte de Cadogan, donde Gertrude conoce al capitán del ejército británico, Charles Hotham Montagu Doughty-Wylie (1868-1915), un veterano ya en las campañas contra los boers en Sudáfrica o la Rebelión de los Boxer en China en 1900 y en aquel momento cónsul británico en la ciudad costera de Mersina. Escribe de él  que era "un brillante y apuesto militar casado con una mujer encantadora". Terminadas las excavaciones regresa a Inglaterra  pero en 1909 ya está preparando un nuevo y más ambicioso viaje para explorar Mesopotamia , donde pensaba ir desde Damasco hasta la actual capital de Irak, Bagdad,  y luego , remontando el curso del río Tigris llegar la Turquía . Iría acompañada por Fattuh, al que había conocido , como ya vimos, en Damasco años antes, y una vez más Cristina Morató nos relata el cómodo equipaje de mano que acompañaba a Gertrude "Una cama plegable, bañera de lona, alfombras, batería de cocina, mantelería de lino,vajilla de porcelana, juego de té, cristalería y cubertería de plata, baúles llenos de ropa y accesorios". Si , Gertrude era una aventurera y exploradora pero le gustaba ir bien equipada. Con este equipamiento se adentró en el desierto donde descubrió las ruinas del Palacio de Ujaydir  de la época del califa de Bagdad Harún al Rashid(766-809), el protagonista de los cuentos de "Las mil y una noches", aunque por unos meses se le había adelantado en este descubrimiento un arqueólogo francés.
 
A pesar de ello escribió a su regreso a Inglaterra un nuevo libro sobre su viaje, publicado en 1911 aunque sin el mismo éxito del anterior, y ese mismo año de nuevo emprendía viaje, ahora para visitar el yacimiento arqueológico de Karkemish, situada a cien kilómetros de Alepo y legendaria por ser una de las grandes ciudades del  Imperio Hitita, la gran potencia rival de Egipto en tiempos del faraón Ramsés II (hacia 1290-1224 a.C)  y donde había tenido lugar la Batalla de Karkemish en el año 605 a.C entre los ejércitos del Imperio Asirio y el Imperio Babilónico. Las excavaciones eran dirigidas por el Museo Británico y entre sus miembros se encontraba un hombre al que Cristina Morató describe como "rubio, de pequeña estatura, complexión fuerte y ojos azul intenso que vestía  de manera extravagante". Este hombre era Thomas Edward Lawrence (1888-1935), que apenas dos años antes se había graduado en Oxford y estaba destinado a pasar a la historia con el nombre de "Lawrence de Arabia". Esta es la impresión que Lawrence tuvo cuando conoció a Gertrude "Es agradable, de unos treinta y seis años, no es guapa(excepto cuando lleva velo, quizás)" . Aunque al principio no le impresionó, con los años forjarían una buena amistad y una admiración mutua. Mientras, ,Gertrude a su vez escribe  escuetamente  en una carta de 1911 "He conocido a un joven llamado Lawrence y va a hacerse viajero" Cuenta Morató como los trabajadores del yacimiento arqueológico creían que Gertrude había ido allí a casarse con el joven Lawrence y este lo desmintió  aduciendo, no muy galantemente, que "no podía casarse con la señorita Gertrude porque era demasiado fea".

Gertrude Bell y Thomas Edward Lawrence, que sería conocido por la historia como Lawrence de Arabia , al que conocería en las excavaciones arqueológicas de la ciudad hitita de Karkemish, en el norte de la actual Siria en 1911 . Años después los dos desempeñarían papeles claves en la independencia de las naciones árabes del dominio del Imperio Otomano y la formación de Irak y se  profesarían una gran admiración mutua. Gertrude amaba los viajes y escribía sobre ellos como si se tratara de una liberación "Para los que han crecido en un orden social muy complicado, hay pocos momentos tan estimulantes como los que preceden a un viaje por tierras vírgenes. Las puertas del jardín prohibido se abren de par en par. Como en un cuento de hadas, uno siente que se rompen las ataduras que le oprimían el corazón" (Imagen procedente de http://diaryofabluestocking.blogspot.com )  
 
De vuelta en Inglaterra en 1913  se reencuentra con el capitán Charles Doughty-Wyle, aquel del que había escrito,como ya vimos, que era  "un brillante y apuesto militar casado con una mujer encantadora", pero ahora descubre que está enamorada de él y además que él la correspondía , pero es un amor imposible, porque él no piensa separarse de su esposa pues el escándalo arruinaría su carrera militar. y decide alejarse lo más posible de él para que sus sentimientos no la hagan daño. Es entonces cuando se decide a emprender la aventura de cruzar los desiertos de la Península Arábiga, inspirándose en el libro "Una peregrinación a Nejd" escrito por Anne Blunt(1837-1917), nieta del poeta  Lord Byron(1788-1824) y que durante los años finales de la década de los setenta del siglo XIX había viajado por la Península Arábiga y convivido con los beduinos, la primera mujer occidental en emprender una aventura semejante, haciendo frente a las tormentas de arena, las enfermedades, la falta  de agua , y  las extremas temperaturas del desierto de Nejd que ocupa toda la parte central de la actual Arabia Saudi. Pero cuando viajó Anne Blunt la situación no era tan inestable como ahora, porque eran continuas las guerras entre las diferentes tribus  de beduinos que habitan la Península y particularmente entre dos de ellas, la familia de Al-Rashid y la familia de Ibn Saud.
 
Pero primero tengo que deciros quienes eran los beduinos a los que pertenecían estas dos familias. La palabra beduino procede del árabe y significa, muy apropiadamente, "moradores del desierto",  y aunque también se les puede encontrar en Jordania, Israel, Siria o Irak, son originario de la Península Arábiga . Ya en el siglo VII, cuando Mahoma (hacia 570-632) unifica la Península Arábiga, los beduinos estaban divididos en diferentes tribus que mantenían una relación complicada donde los enfrentamientos eran continuos , pero la religión musulmana logró unificar su territorio. Su economía estaba basada en la vida  dirigiendo caravanas que cruzan los desiertos hasta llevar las mercancías a las ciudades y también acompañando a sus rebaños y organizándose en base a los lazos del parentesco que los une, comenzando por la familia, luego el clan y finalmente la tribu. Y entre las tribus destacaban los Al-Rashid, aliado con los turcos, y los Ibn Saud, dirigidos por Abdelaziz ibn Saud(1876-1953). Ambas tribus enfrentadas, llevaban años de guerra. En 1902  ibn Saud había logrado arrebatar a sus enemigos la ciudad de Riad, futura capital de Arabia Saudi, y desde entonces fue consolidando y ampliando sus territorios en el desierto de Najd. Gertrude estaba dispuesta a visitar a los lideres de las dos tribus enfrentadas . Antes de emprender aquella peligrosa aventura por un desierto que se había cobrado la vida de muchos exploradores, escribía a un amigo "Quiero cortar todos los lazos con el mundo , es lo más juicioso y lo mejor que puedo hacer. Si supieras como he vagado por las profundidades del infierno durante estos últimos meses, pensarías que tengo razón al buscar una salida desesperada" Con el infierno que menciona en esta carta Gertrude hacía referencia al dolor que le causaba este nuevo amor imposible con Charles Doughty.
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Gertrude Bell junto a una de las tiendas que utilizaba en sus expediciones. Cuando se dirige hacia los territorios inexplorados en la península Arábiga tenía el corazón roto por su amor imposible con Charles Doughty al que dedicaba el diario que fue escribiendo a lo largo de la misma , en el invierno entre 1913 y 1914 . Escribe en él "Nos dirigimos hacia el Neyed, abandonados por todos los poderes existentes; el único lazo que no se ha cortado es el que pasa por este pequeño libro, el diario de viaje que escribo para ti". Se sentía muy sola pero veía algo positivo en ello "Al menos he adquirido alguna sabiduría de la soledad, he aprendido a ser sumisa y a aguantar el dolor sin gritar" Las jornadas por el desierto eran agotadoras, con marchas de hasta ocho horas montada a camello y soportando la soledad , el calor del día y el frío de la noche y todo ello para no ver nada , como ella misma explica en su diario "Lo que ha pasado por mi camino en estos últimos diez días no merece la pena ni mencionarlo, dos pozos y nada más. Me temo que cuando llegue al final de todo diré que este viaje fue una pérdida de tiempo" y añadía "Estas reflexiones son descorazonadoras y como la mayoría de las reflexiones sabias llegan demasiado tarde(Imagen procedente de http://www.therountons.com )     


El 17 de diciembre de 1913 emprendía la aventura en Damasco sin la compañía de su fiel guía Fattuh, que tuvo que quedarse en Damasco enfermo. La expedición estaba compuesta por veinte camellos, tres camelleros, un cocinero, un guía y una escolta armada. Durante las primeras jornadas Gertrude siente como vuelve a estar en su hogar " He vuelto a entrar en el desierto, como si volviera a mi hogar; el silencio y la soledad te envuelven como un velo impenetrable- escribe- y no hay más realidad que las largas horas de cabalgada por la mañana tiritando y por la tarde adormilada" y añade "Me siento tan segura y confiada en este país sin ley como en mi propio pueblo". Para las Navidades de aquel año ya sabe que el gobierno del Imperio Otomano la buscaba para obligarla a regresar y estaba atravesando los territorios de diferentes tribus de beduinos. Llega a la capital jordana, Amman , ya en enero de 1914, y desde allí, a pesar de las advertencias del cónsul inglés que le recomendaba regresar , sigue camino hacia la Península Arábiga, aunque con el corazón encogido por la última carta recibida de Charles donde la escribe "Nunca seré tu amante, querida mía, jamás. Nunca tu amante, es decir , hombre y mujer, pero lo que podamos tener lo mantendremos y lo cuidaremos.". La travesía por aquel desierto será aún más dura por el peso que lleva en su corazón "Por primera vez he conocido el aislamiento de la soledad. A veces me voy a la cama - escribe en su diario en aquellos días - con el corazón tan triste que pienso que no podré soportarlo un día más" y todo ello acompañado por unas condiciones climatológicas extremas "Pasamos de los cero grados en la mañana - anota  - a los cerca de cuarenta al mediodía".
 
Agotados y casi sin agua , tienen que solicitar la hospitalidad de una tribu beduina , porque además, en caso de no hacerlo y que fueran ellos los que la descubrieran primero, probablemente la habrían atacado. A lo largo de la ruta irá conociendo a los diferentes líderes beduinos, comerá con ellos, beberá de la leche de sus nagas, nombre que reciben las hembras de los camellos,  y escribe "Creo que cuando has bebido las leches de las nagas estás bautizada por el desierto", Recorre regiones que no han sido cartografiadas por nadie  "No creo que nadie que haya viajado por aquí vuelva a ser el mismo"  relata impresionada por aquel mar de soledad que la rodeaba y que a la vez la hacía sentirse muy viva . Escribe a Charles "Ojalá estuvieras aquí para ver este paisaje ancho y desolado y respirar un aire que es como la misma fuente de la vida". Pero a medida que avanza las condiciones son más extremas  y peor aún cuando llegue al desierto de An-Nafud , situado en el norte de la Península Arábiga . Un desierto de arenas de color rojizo como los ladrillos, azotado por un viento  violento llamado Simún , que en árabe significa "Viento venenoso" y se trata de un viento cálido que puede hacer subir la temperatura por encima de los cincuenta grados y reducir la humedad a menos de un 10% ,y donde apenas llueve una o dos veces al año, lo que apenas humedece sus más de diez mil kilómetros cuadrados de superficie, un lugar al que los beduinos llamaban con acierto "el peor lugar creado por Alá".


Gertrude Bell no dejaba a nadie indiferente. El escritor norteamericano John Dos Passos(1896-1970), que fue a visitarla en Bagdad, escribía sus impresiones sobre ella en s obra "Años inolvidables" citada por Cristina Morató en su libro, y donde podemos leer "Me invitó a tomar el té. Me recibió sentada junto a una mesita de té perfectamente inglesa, colocada bajo una polvorienta palmera en el jardín de dátiles que rodea su villa. Era una inglesa más bien pequeña y con cara de caballo. Me parece recordar que su cabello era rojizo tirando a gris , pero - añade - había algo majestuoso en su persona " Ese algo , era su personalidad, su carácter y fuerza que hizo que fuera la única mujer que logró entrar en aquel mundo de hombres , siendo respetada y admirada por europeos y árabes (Imagen procedente de http://weekly.ahram.org.eg )  
 
El desanimo invade a Gertrude "Sufro un severo ataque de depresión, este viaje no es ninguna fuente de conocimiento." y añade "Me temo que cuando llegue al final de todo diré que este viaje fue una pérdida de tiempo" Pero finalmente llegan a las murallas de Hail, un palacio fortaleza perteneciente a la tribu de Al-Rashid  pero en un momento particularmente delicado porque estaba a punto de ser atacada por sus enemigos , la tribu de Ibn Saud. De momento los Rashid decidieron retenerla por si se trataba de una espía de la tribu  de Saud que estaban aliados con los británicos. Permaneció diez días aislada en el palacio, sin poder ni siquiera salir por  la ciudad y escribe "Esta última semana , me dio la impresión de haber vivido un capítulo de Las mil y una noches " pues vivía como en un harén, , hasta que logró, mediante sobornos, acudir a presencia del emir de los Rashid y exigió ser puesta en libertad y a pesar de que se arriesgó mucho y pudo haberle costado la vida, su audacia le permitió caminar a partir de ese momento en libertad por la ciudad y finalmente abandonarla para dirigirse a Bagdad. En mayo de 1914 está de nuevo en Inglaterra , con un sabor amargo por esta aventura, como lo demuestran estas palabras dirigidas a Charles "El final de una aventura siempre le deja a una un sentimiento de desilusión. No tienes nada en las manos , solo tierra y ceniza, huesos muertos que nunca se levantarán ni bailarán, todo se queda en nada". Sin embargo, a pesar de esta descorazonadora valoración de su aventura, no se vería así desde fuera porque ese mismo año la Royal Geographical Society la concede su mayor distinción, la medalla de oro.
 
Pero el 28 de julio de 1914 comienza la Primera Guerra Mundial y Oriente Próximo iba a ser un lugar clave en la guerra, por lo que la Oficina Árabe, el cuartel general británico en El Cairo, se puso en contacto con ella y la reclutaron, con lo que Gertrude se convertía en la única mujer en ocupar un cargo político en el ejercicio británico. Se enfrentaban la Triple Entente formada por el Imperio Británico, Francia y Rusia , que se unió a ellos a partir de 1915, contra la Triple Alianza formada en realidad por dos, el Imperio Austro-Húngaro y Alemania después de que Italia les abandonara al año de comenzar la guerra aunque se alió a ellas el Imperio Otomano, que entonces controlaba, además de la actual Turquía, los territorios de Siria, Jordania, Israel, Líbano, Irak, Kuwait, los Emiratos Árabes y parte de Arabia. Precisamente sería en Turquía donde iba a librarse una de las campañas más sangrientas de la guerra que se prolongaría desde febrero de 1915 hasta enero de 1916 en la península de Galípoli , junto al estrecho de los Dardanelos, y que los británicos y franceses querían ocupar para establecer contacto con las tropas rusas y rodear por un lado al Imperio Austro-Húngaro y por otro al Imperio Otomano. Pero fracasaron y después de un año de combates tuvieron que retirarse dejando atrás casi 300.000 bajas por más de 250.000 de los turcos. Entre los caídos se encontraba Charles Doughty, que cayó en combate el 26 de abril de 1915.

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Gertrude Bell haciendo un curioso picnic en medio del desierto con miembros del ejército británico y con el que sería rey de Irak , Faisal, el segundo por la derecha con barba, sentado en primer plano,  aunque no he podido encontrar el año en que fue hecha. En una de las cartas a su padre escribe de las tierras de Irak , donde pasaría toda la Primera Guerra Mundial "La palabra romanticismo se encuentra en todas partes. En los grandes ríos gemelos de gloriosos nombres, en las inmensas llanuras de Babilonia, en la historia que se pierde en la noche de los tiempos. Todo aquí proclama su romanticismo" En cada una de sus palabras se trasluce el amor que sentía por Oriente  aunque en ocasiones se sintiera también muy sola allí (imagen procedente de http://www.therountons.com ) 
 
Una vez más ,como hiera para olvidar su amor truncado con Henry Cadogan, Gertrude se sumergió en el trabajo ayudando al ejército británico a sublevar a las tribus beduinas de la Península Arábiga, Irak, Siria, Jordania e Israel contra el poder del Imperio Otomano. Se traslado a El Cairo, donde estaba la sede de la Oficina Árabe , donde se encontraba Thomas Edward Lawrence, del que era amiga desde el año en que se encontraron en las ruinas de Karkemish, como ya vimos. Después de redactar un sin fin de informes sobre los diferentes jefes de las tribus beduinas y cuales de ellos podían tener la capacidad de reunir a las tribus para combatir a los otomanos la enviaron a la ciudad de Basora, situada en un lugar estratégico pues se hallaba en el punto en el que confluían los territorios de las futuras Arabia Saudi, Kuwait, la propia Irak y Persia hoy Irán. Cristina Morató nos cuenta como su rutina incluía levantarse todos los días a las cinco y media de la madrugada, montar a caballo hasta los límites del oasis donde comenzaba el desierto,bañarse , tomar un desayuno ligero y a continuación dirigirse a la Oficina de la Inteligencia Militar para trabajar en sus mapas e informes aunque ella deseaba entrar en acción "Siendo una mujer, al diablo con mi sexo, una puede hacer poco más que sentarse y tomar notas. Es poca cosa comparado con lo que supone participar activamente, entrar en acción"
 
En 1917 Bagdad es ocupada por los británicos y Gertrude es trasladada hasta aquella ciudad fundada por el califa al-Mansur(712-775) en el año 761 con el nombre de Medinat as-Salam o "La Ciudad de la Paz" . Allí todos la reciben con respeto , pues ahora detenta el cargo de Secretaria para Oriente, con una gran capacidad para tomar decisiones . Los árabes se dirigen a ella con el nombre de "al-Jatun", que significa "La Señora de la Corte que pone sus ojos y sus oídos al servicio del Estado" y en verdad ella era los ojos , los oídos y la mente del Imperio Británico en aquel territorio. Mientras, Thomas Edward Lawrence pasaba a convertirse en el legendario Lawrence de Arabia cuando logra aliarse con  Faysal ibn Husayn(1883-1933), hijo de Husayn ibn Ali , jerife, cargo equivalente al de gobernador, de La Meca y que había iniciado la revuelta árabe contra los otomanos en la Península Arábiga. Ahora su hijo se aliaba con Lawrence para expulsar a los otomanos de Irak  y en febrero de 1917 logran una decisiva victoria en la ciudad de Aqaba a orillas del Mar Rojo y siguen las conquistas hasta que el 3 de octubre arrebatan a los otomanos la ciudad de Damasco. Los objetivos se habían logrado, el Imperio Otomano desaparecía de la historia y Gertrude, gracias a sus mapas, a sus informes , al conocimiento de aquellas tierras y a sus buenas relaciones con las tribus beduinas había contribuido en gran parte a esa victoria lo que le fue reconocido por el rey Jorge V (1865-1936) nombrándola Comendadora del Imperio Británico.

En este mapa vemos como quedaban los territorios después de la desaparición del Imperio Otomano y la firma del Tratado de Sévres en 1919 , con la excepción de Iraq, que lograría constituirse como estado propio en 1921, después de la Conferencia de El Cairo , donde Faisal fue además elegido como primer rey iraquí, aunque él procedía de la Península Arábiga. Al terminar la guerra , el arqueólogo David Hogarth, quien la había reclutado para la Oficina Árabe en El Cairo, escribiría "Buena parte del éxito de la revuelta árabe se debía a la gran cantidad de información sobre las tribus del Hiyaz y el Nefud que Lawrence utilizó en las campañas árabes de 1917 y 1918, basándose en los informes de Gertrude" . Aunque toda la fama hoy corresponde a Lawrence de Arabia, para lograr el éxito Gertrude Bell fue la pieza clave que proporcionó toda la información necesaria (Imagen procedente de http://clio.rediris.es )

 
La Primera Guerra Mundial termina pero Gertrude no siente deseo alguno de regresar a Inglaterra y escribe a su padre "No siento muchos deseos de estar en Londres. Me gusta Bagdad y me gusta Irak. Es el verdadero Oriente y es inquietante. Aquí ocurren cosas , y me afecta y me absorbe la poesía que hay en todo ello" Además el gobierno británico contaba con ella para trazar las lineas fronterizas de la nueva nación árabe , una gran responsabilidad y un gran poder como ella misma lo reconocía mientras empuñaba un lapicero y una regla para trazar las lineas en el mapa que darían forma a una nación "A veces me siento como el Creador a mediados de semana. Sin duda se preguntaba cómo deberían ser las cosas, igual que hago yo". En marzo de 1919 se celebra en París la Conferencia de Paz  que iba a dibujar el mapa internacional después de la Primera Guerra Mundial  y ,como se puede ver en las fotografías de aquella cumbre, la única mujer entre los hombres más poderosos del mundo era Gertrude Bell. Dentro de los cuatro grandes tratados que allí se firmaron , el que afectaba a los territorios que habían estado controlados por el Imperio Otomano era el Tratado de Sévres, donde se establecía el reparto por el que Siria, Líbano pasaban a manos de Francia mientras que Egipto, Palestina y Transjordania quedarían bajo el gobierno británico . Allí se encontraba también Lawrence de Arabia con Faisal , y cuando Gertrude conoció al carismático emir nació una gran corriente de simpatía entre ambos y ella se convenció de que la mejor solución para Irak sería convertirse en una nación independiente gobernada por Faisal, lo que la enfrentó con sus superiores que deseaban dejar a Irak bajo protectorado británico.

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Gertrude Bell junto a su padre cuando este viajó para visitarla en Irak . Florence, la segunda esposa de Hugh Bell, padre de Gertrude, escribía sobre la estrecha relación que unía a ambos "La devoción que sentía por él , su incondicional admiración, el estrecho compañerismo mutuo, el profundo afecto que se tenían, estas cosas fueron para ambos la base misma de su existencia" Enseñarle aquel país que ella había ayudado a construir tuvo que llenarla de alegría y orgullo (Imagen procedente de http://www.therountons.com ) 
 
 
En cuanto estaba unos meses alejada de Bagdad le entraba la nostalgia, como escribe a su padre "Soy más ciudadana de Bagdad que muchos nativos de Bagdad" y para septiembre de 1919 ya estaba de regreso en la ciudad que tanto amaba , donde todos la apreciaban y ella sentía como su hogar.Inicia una lucha para mejorar las condiciones de vida de las mujeres árabes , que no recibían educación y estaban excluidas de la vida publica "Hay que dar a las jóvenes una oportunidad para que se expresen por sí mismas- escribe Gertrude-. Si conocieran ustedes los harenes como yo los conozco, se compadecerían de las mujeres" En marzo de 1920 recibe  la visita de su padre, al que tanto amaba y admiraba , que a pesar de sus setenta años de edad se encontraba en gran forma física y con el que compartiría paseos a caballo y le guiaría por aquel nuevo país que ella estaba ayudando a crear y aunque la pide que regrese con él por un tiempo a Inglaterra para recuperar fuerzas y descansar ella sabe que aquel era un momento crucial pues se estaba negociando la creación de Irak aunque fuera bajo la supervisión de Gran Bretaña . En aquel instante Gertrude era la persona más importante de Irak, la que se reunía con los líderes árabes y debatía con las autoridades británicas y recibe el gran honor de ser llamada por los árabes "Umm al-Munimin", "Madre de los fieles", un título que hasta entonces sólo había recibido la esposa de Mahoma.
 
 
Escribe Cristina Morató que en aquellos días Gertrude "tenía cincuenta y dos años , y aunque más delgada y con el pelo algo canoso, sus ojos azul intenso estaban llenos de vida. Aún era una mujer lúcida , brillante que cautivaba a los que la escuchaban". La cuestión ahora  era  ¿Quién sería el líder de la nueva nación? Gertrude compartía la opinión de Lawrence de Arabia que escribiría en su obra "Los Siete Pilares de la Sabiduría" sobre la figura de Faisal que "Desde el momento que le miré por primera vez supe que estaba ante el hombre que había venida a buscar a Arabia, el líder que habría a la gloria a la revuelta árabe" y sin duda era él la persona más adecuada para gobernar la nueva nación. Y así lo defendería Gertrude en la Conferencia de El Cairo que se celebraría al año siguiente, en marzo de 1921 , en la que se decidió que las provincias de Mosul, Bagdad y Basora en que había quedado dividida Mesopotamia después de arrebatársela al Imperio Otomano, se integrarían en una nación con una sola bandera y gobernada por un rey, Faisal. No era una solución muy lógica si nos atenemos a la realidad de aquel territorio donde convivían kurdos, chiítas, sunitas,judíos y cristianos y donde Faisal era un hombre procedente no de aquellas tierras, sino de la Península Arábiga, lo que en el futuro sería fuente de nuevos problemas y enfrentamientos


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Una de las fotografías más conocidas de Gertrude Bell tomada durante la Conferencia de El Cairo en 1921 , con la Esfinge a sus espaldas y flanqueada por Winston Churchill a la izquierda en la fotografía y por Lawrence de Arabia a la derecha , que ya se había convertido en un héroe. Aunque por entonces algunos la calificaban , como recoge Cristina Morató, como "una solterona amargada y solitaria" su participación fue decisiva para que Faisal fuera elegido como rey de Irak y para que esta nación alcanzara la independencia del gobierno británico . Si queréis ver algunas de las miles de fotografías que tomó Gertrude Bell durante sus expediciones os dejo este enlace http://www.gerty.ncl.ac.uk/photos_in_album.php?album_id=29&start=240 (Imagen procedente de http://www.therountons.com )
 
A partir de la llegada de Faisal a Bagdad el 23 de junio de 1921 Gertrude se convertiría en la mano derecha de Faisal . Escribe poco después a su padre sobre Faisal y la confianza que éste depositaba e ella  "No puedo decirte lo encantadora que es nuestra relación; sentimos una cariñosa confianza que creo no podrá romperse jamás. En general se dirige a mí diciendo "hermana mía", lo que hace que me sienta como un personaje de "Las mil y una noches". Es, por supuesto, un seductor excepcional ; todos caen presos de sus encantos, y su inteligencia ágil y muy sutil se ve respaldada por unas intenciones realmente nobles de las que siempre soy muy consciente" El 23 de agosto de 1921 Faisal era coronado con el nombre de Faisal I como el primer rey de Irak mientras que los periódicos británicos presentaban a Gertrude Bell como "la reina sin corona de Mesopotamia" Era el momento cumbre en la carrera de Gertrude, que compartía con Faisal charlas políticas, partidos de tenis y paseos , pero también era consciente de que esa situación no iba a durar mucho y pronto Faisal se independizaría también de ella "Creo que aquí he sido - escribe Gertrude a su padre- de gran utilidad,pero sospecho que estoy muy cerca del final. A menudo me pregunto si debo continuar aquí" Hubo rumores en Bagdad de que la relación entre el rey y Gertrude iba más allá de la amistad, pero en la vida de Gertrude había entrado otro hombre, el antiguo director de la Oficina Árabe de El Cairo y ahora consejo personal de Faisal, el diplomático británico Kinahan Cornwallis(1883-1959).
 
Cornwallis era un hombre casado y con dos hijos a los que había dejado en Inglaterra cuando viaja a Bagdad en 1922 . Su función como consejero de Faisal hacia que él y Gertrude se vieran con gran frecuencia y terminó naciendo una gran amistad que incluía compartir carreras de caballos, partidas de cartas, cenas, pasear junto a las orillas del Tigris . Ese mismo año Faisal la nombra directora del Patrimonio Histórico y de la Biblioteca de Salam y desde este nuevo puesto, Gertrude se preocupa de dictar leyes que protejan el inmenso patrimonio histórico y artístico de la nueva nación. En 1923 decide tomarse un descanso y visitar a su padre en Inglaterra , que en aquel momento atravesaba una situación económica apurada y fue entonces , lejos de Bagdad, donde Gertrude se dio cuenta que se había vuelto a enamorar, una vez más sin esperanza, de un hombre catorce años más joven que ella y que además estaba casado y tenía hijos. Ya de regreso a Irak, Faisal cada vez la llama menos a su presencia, pero gracias a su trabajo al frente del Patrimonio Histórico tiene nuevos proyectos entre los que está la creación del Museo de Bagdad . Pero le quedaba por sufrir un nuevo golpe sentimental porque, por un momento, tuvo esperanzas cuando supo que la esposa de Cornwallis le pedía el divorcio, pero cuando ella le sugirió que podrían casarse Cornwallis la rechazó . Una vez más el amor se alejaba de su vida, un nuevo amor imposible y otra vez estaba sola, no había formado una familia, no tenía hijos y su padre estaba muy lejos, en Inglaterra.

Gertrude Bell ( 1868-1926 ), woman of letters and British explorer (mission in Black Africa). RV-14931
Fotografía de Gertrude Bell en los últimos años de su vida . Cristina Morató recoge el testimonio de la periodista norteamericana Marguerite Harrison, que la visitó en marzo de 1924 y de la que escribió " Su delicado rostro ovalado, con la boca y barbilla firmes, los ojos de un azul grisáceo como el acero y la aureola sedosa de sus cabellos grises le daban el aire de una gran dama. No había nada en su aspecto ni en su porte del explorador curtido por los rigores del clima. Vestidos de París y modales de Mayfair.¡Y era ésta la mujer que había hecho temblar a los jeques con su sola presencia!" Una fragilidad sólo aparente, aunque también ocultaba una profunda soledad (imagen procedente de http://www.topfoto.co.uk ) 
 
Regresa por un tiempo a Inglaterra para que la vean los médicos, ya que se sentía débil y había adelgazado mucho en los últimos tiempos , pero después de un corto periodo allí regresa a Bagdad en contra de la opinión de los médicos, pero era allí donde estaban las pocas cosas  que aún la animaban a seguir viviendo, o tal vez habría que decir que casi la única razón, como explica  a un amigo en una carta "Aparte del museo ,no disfruto de la vida para nada. Tengo la aguda sensación de estar llegando al final de las cosas y ninguna certeza de lo que haré a continuación, si es que hay algo que hacer" Gertrude esta cansada, aburrida de su propia existencia, le han robado la ilusión y siente que ya no tiene fuerzas para seguir "Aparte del trabajo -sigue escribiendo- esto es muy aburrido. No sé que hacer conmigo misma por las tardes. Vivir aquí se ha convertido en algo muy solitario" Y llegamos así al 11 de julio de 1926, en pleno y sofocante verano de Bagdad y apenas a tres días de su cumpleaños. La ciudad había sido abandonada por la mayoría de sus amigos en busca de lugares más frescos y el propio rey estaba de viaje en Europa. Debía sentirse muy sola en aquellos días y tal vez con la sensación de que lo mejor de su vida había pasado y no tenía a nadie a su lado . No podemos saber que paso por su mente, pero aquella noche se fue a dormir un poco antes que otras noches  y ,como solía hacer, pidió a su criada que la despertara a la hora de siempre, pero Gertrude no vería jamás un nuevo amanecer en el desierto. Antes de acostarse decidió tomar una sobredosis de somníferos que le causaron la muerte. Aquella mujer que había sido la primera en obtener un sobresaliente en Oxford, la primera mujer en ocupar un cargo político en el ejército, una de las primeras en atravesar los desiertos de Arabia la mujer que colaboró en la derrota del Imperio Otomano en Oriente, la que dibujó las fronteras de Irak, la que fue mano derecha del primer monarca iraquí y también la mujer que nunca pudo tener el amor a su lado, se despidió de la vida en la tierra que amaba y que se había convertido en su hogar. Aquel día los beduinos se despidieron por última vez de la mujer a la que llamaban con admiración "La reina del desierto".   

lunes, 12 de noviembre de 2012

GRANDES EXPLORADORES: GERTRUDE BELL EN EL MAR DE SOLEDADES (PRIMERA PARTE)

 
"Dios os hizo inferiores a nosotros y permaneceréis inferiores hasta el final de los tiempos", fueron las palabras con las que era recibida  por el deán de la Universidad de Oxford la que va a ser la protagonista de esta historia, una mujer que encontraría muy lejos de su tierra natal, Inglaterra, su verdadero hogar, entre los beduinos  en las cálidas arenas de los desiertos de Oriente a los que se refería como "Mar de Soledades", una mujer que vivió a caballo, aunque habría que decir con más propiedad a camello, entre el siglo XIX y el siglo XX, recorriendo un mundo reservado casi en exclusiva a los hombres pero donde ella supo no sólo hacerse un hueco, sino ser respetada por todos  y reclamada su presencia para organizar y resolver problemas que los orgullosos  hombres no eran capaces de solventar por sí mismos. Pero esta vida de libertad tuvo un precio, el de la soledad y el desamor que más de una vez hicieron flaquear sus fuerzas "A veces me voy a la cama - escribía en el invierno de 1914 durante una expedición por Jordania y Arabia -con el corazón tan triste que pienso que no podré soportarlo más", aunque bastaba el brillante sol del desierto y el fresco del amanecer para que recobrara el ánimo "Luego llega el amanecer y camino bajo la luz del sol que me reconforta" . Tanto estas palabras como otras que encontraremos a lo largo de esta historia proceden del libro de la periodista, escritora y aventurera española Cristina Morató(1961) contenidas en su obra "Las damas de Oriente" que nos servirá como guía en este relato.
 
Pero hora es ya de conocer a la protagonista de estas palabras y para ello tenemos que viajar en el tiempo hasta el 14 de julio del año 1868, a la localidad de Washignton Hall en el condado de Durham, al noreste de de Inglaterra no demasiado alejada de la frontera con Escocia. Allí nacía una niña que estaba llamada a ser escritora, arqueóloga, directora de un museo, espía, cartógrafa, exploradora y a ser una de las personalidaes más importantes en una nueva nación árabe, Irak. Su nombre Gertrude Margaret Lowthian Bell y era la primera hija del matrimonio entre  sir Thomas  Hugh Bell(1844-1931) y Mary Shield Bell(1844-1871), una familia encabezada por el abuelo de la pequeña Gertrude, Sir Isaac Lowthian Bell(1816-1904), un industrial de la siderurgia en la que también era un gran innovador, que construyó la primera fábrica de aluminio de Inglaterra que utilizaba la bauxita para producir aluminio mediante un sistema inventado en Francia en 1859. Poseía junto a sus dos hermanos la Bell Brothers, que se encargaba de producir un tercio del hierro empleado en Inglaterra, lo que en un país que se hallaba a la cabeza de la industrialización de su tiempo nos permite suponer que era un hombre muy rico que además fue apreciado por sus avances técnicos en el mundo de la siderurgia llegando a ser miembro de la Royal Society en 1874 "por sus conocimientos científicos de química y metalurgia y por sus diversos informes y publicaciones sobre temas de metalurgia y química "
 
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Retrato de Sir Thomas Hugh Bell y su hija Gertrude Bell cuando Gertrude tenía ocho años, hacia 1876, y realizado por el pintor Edward John Poynter (1836-1919). Aunque de carácter fuerte e independiente, Gertrude idolatraba a su padre y no dudaba en obedecerle aunque eso supusiera renunciar al primer gran amor de su vida, como veremos más adelante. También su padre, un hombre de gran cultura y sensibilidad, admiraba a su hija y supo apreciar su inteligencia por lo que hizo algo que debió ser visto por otras familias de la aristocracia como una excentricidad, enviar a su hija a estudiar en la Universidad de Oxford en 1888, que sólo nueve años antes había abierto sus aulas a las mujeres . Tanto su padre, como la segunda mujer de sir Hugh, Florence, serían de un gran apoyo para Gertrude a lo largo de su vida, aunque la mayor parte del tiempo estuvieran separados por miles de kilómetros de distancia (imagen procedente de http://www.thereuntons.com )
 
Así que Gertrude procedía de una familia adinerada y con un abuelo rico, inteligente y muy apreciado en la comunidad  científica inglesa, del que heredaría no sólo su posición social sino también su iniciativa, su espíritu aventurero y sus inquietudes intelectuales.Pero aún faltaban años para esa etapa  de su vida , de momento la tenemos viviendo con sus padres, que se habían casado en 1867, en la mansión familiar propiedad de su abuelo. A Hugh Bell le define Cristina Morató como un "hombre culto y sensible , un auténtico caballero victoriano, que mantendría siempre una estrecha relación de complicidad y mutua admiración con su hija". Pero no permanecerán en Washington Hall mucho tiempo, pues en 1870 la familia se traslada a Red Barns , en la costa bañada por las aguas del Mar del Norte y muy cerca de la ciudad de Middlesbrough . Y será en esta casa donde en 1871 nace el hermano de Gertrude, Maurice Hugh Lowthian Bell(1871-1944), pero este segundo parto debilitó a la madre de Gertrude que contrae una neumonía que acabará con su vida ese mismo año de 1871 con apenas veintisiete años de edad dejando a Hugh solo y a cargo de una niña de apenas tres años y un niño recién nacido. Los dos hermanos quedarían en manos de las sucesivas institutrices que se encargaron de su educación como era lo habitual en las familias de la aristocracia británica, aunque Gertrude mantiene siempre un trato cercano con su padre, que encuentra en ella el único consuelo al su pérdida.
 
Pero el tiempo de luto pasa y el señor Bell encuentra una nueva mujer con la que rehacer su vida y recuperar la alegría, una joven irlandesa de veinticinco años llamada Florence Eveleen Eleanore(1851-1930). Florence iba a ser una bendición para Gertrude porque entre ambas surgiría una inmediata simpatía mutua . Florence era escritora y dramaturga y descubriría a la pequeña Gertrude otro tipo de literatura muy diferente a la que acostumbraban a enseñarle sus institutrices, la leía los fascinantes cuentos de "Las Mil y una Noches" y la hacía soñar con aquellos lugares distantes y exóticos, lo que no quiere decir que no fuera severa con una Gertrude que por entonces era, según Morató, "terca, desobediente y muy temperamental", rasgos de su personalidad que se mantendrían durante el resto de su vida , aunque siempre mantuvo la obediencia a su padre, al que adoraba. En los seis años posteriores al matrimonio en 1876 irían naciendo con una cadencia de dos años los otros tres hermanos de Gertrude,  Hugh Lowthian Bell (1878-1926),   Florence Elsa Bell (1880-1971) y Mary Katherine Bell(1882-1966). La vida de Gertrude se desarrollaba en una placentera rutina entre  la casa de Red Barns, mientras su padre era elegido por tres veces alcalde de Middlesborough y la mansión de su abuelo en Rounton Grange, un lugar rodeado de magníficos jardines y bosques centenarios que sería durante toda su vida el lugar favorito de retiro para Gertrude.
 
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Fotografía de la familia Bell tomada en 1883 , cuando Gertrude tenía quince años . Ella esta en la fila de atrás en el centro. Apenas un año después viajaría a Londres en una edad en la que otras chicas eran presentadas ya en sociedad y preparadas para el matrimonio , que entonces era la principal misión de toda mujer . Primero estudió en el Queen´s College, reservado sólo para chicas de la clase alta, pero su inteligencia no pasaría desapercibida y su profesor de historia fue el que animó a la familia Bell para que la matricularan en Oxford. (Imagen procedente de http://www.therountons.com )
 
Así llegamos a 1884, cuando una Gertrude que ya tiene quince años, es enviada por su padre a Londres para que termine su formación en el Queen´s College mientras vive en la casa de la madre de Florence, una distinguida mujer que recibía en su casa a escritores y arqueólogos que fascinaban la viva imaginación de Gertrude . Aunque ya a su edad lo más habitual era presentarla en sociedad y prepararla para el matrimonio, los brillantes resultados académicos de Gertrude lograron que su profesor de historia insistiera a Hugh Bell para que matriculara a su hija en Oxford, que apenas unos años antes, en 1879, había autorizado por primera vez que estudiaran en sus instalaciones las mujeres, lo que no quiere decir que las mujeres fueran vistas con buenos ojos , pues como hemos visto al comienzo de este artículo , fue recibida con estas palabras del deán de la Universidad "Dios os hizo inferiores a nosotros y permaneceréis inferiores hasta el final de los tiempos", que lejos de amedrentar  a la joven Gertrude hizo que se esforzara aún más y superara a todos sus  compañeros masculinos hasta el punto que en 1888, con veinte años, sería noticia en los periódicos por ser la primera mujer que lograba un sobresaliente en Historia Moderna. Gertrude era una joven de ojos de un intenso color azul verdoso , de cabellos pelirrojos y aunque no era una belleza si era atractiva y sobre todo con una inteligencia seductora para aquellos hombres que no tuvieran miedo a una mujer de carácter y personalidad fuerte y quizás eran estas últimas características lo que habían hecho que aún no estuviera comprometida a una edad en la que otras mujeres ya estaban casadas.
 
Fotografía de Gertrude Bell a los diecinueve años cuando estaba estudiando en la Universidad de Oxford. Escribe Cristina Morató sobre esta joven llena de  sueños que era  "Una muchacha coqueta, arrogante y bastante egocéntrica" lo que intimidó a sus posibles pretendientes , al margen de que ella tampoco encontraba a ninguno de ellos lo bastante interesante como para pensar en enamorarse de alguno de ellos. Añade Morató que "ante la cámara , a pesar de su juventud , mostraba gran seguridad en sí misma y un fuerte carácter" que es lo que nos transmite esta fotografía. Un año después de tomar esta fotografía emprendería su primer gran viaje al extranjero que la llevaría hasta Estambul , entrando en contacto con el mundo oriental que la seduciría para siempre (imagen procedente de http://gutenberg.net.au )
 
Terminado sus estudios se decidió que emprendiera un viaje de cuatro meses por Europa  hasta la capital del Imperio Otomano, Constantinopla, la actual Estambul, tal vez con la esperanza de que durante este viaje conociera a un posible marido, pues en aquella época las mujeres solteras eran miradas como un caso casi excéntrico y digno de lástima y en caso de retrasarse mucho el matrimonio pendía sobre la mujer esa palabra que era tan pesada como una losa sobre su vida social, solterona. Como no podía ser de otra forma, la capital del decadente imperio ,que aún conservaba el lujo y exotismo que había seducido a tantos viajeros del siglo XIX que la visitaron acudiendo a la llamada del misterio de Oriente que tanto cautivó en la época del Romanticismo, también sedujo a Gertrude a la que podemos imaginar recorriendo el Gran Bazar, visitando Santa Sofía y navegando por el Cuerno de Oro. Para terminar el viaje regresó en uno de los trenes más lujosos del mundo, el Expreso de Oriente , que había sido inaugurado cinco años antes, en 1883, que conectaba Estambul con París y que en 1891 adoptaría el nombre por el que pasaría a la mitología de los viajes románticos , el Orient Express. Pero había que volver a la realidad y entre 1890 y 1892 Gertrude Bell vivirá de nuevo en Inglaterra , vistiendo y actuando como se esperaba que lo hiciera una joven de la aristocracia inglesa, acudiendo a fiestas y recepciones, esperando que algún pretendiente interesante y atractivo  se acercara e interesara por ella , un mundo muy lejos de lo que ella esperaba de la vida.
 
Cristina Morató escribe que aquella "fue una etapa muy humillante en su vida" pero ya  sabemos que Gertrude no era una mujer que se dejara conquistar por el desánimo , al menos no esta etapa de su vida aunque si en el futuro como veremos más adelante, y cansada de aquella monótona y vacía existencia   decide cambiarla de manera radical, hace las maletas para viajar a Teherán y visitar a  Frank Cavendish Lascelles(1841-1920) , en aquel momento embajador británico en Persia y tío de Gertrude. Allí encontramos a Gertrude , instalada en la residencia del embajador en mayo de 1892  , fascinada por aquel mundo oriental que tan atractivo había encontrado en Estambul y, lo que más debió alegrar a su padre Hugh y a Florence, halla a un hombre por el que siente una inmediata simpatía , el secretario de la embajada británica, Henry Cadogan , un hombre maduro,tenía diez años más que ella ,y del que escribe a Florence "El señor Cadogan es un auténtico tesoro; es realmente desconcertante  e inmerecido haber tenido que viajar hasta Teherán para encontrar por fin a alguien tan encantador" Viajará con él por los desiertos de Persia, a la que hoy conocemos con el nombre de Irán, y al mismo tiempo que es conquistada por aquellos desiertos que a partir de ahora formaran parte de ella , también se enamorará de Cadogan que la corresponde en sus sentimientos y la propone matrimonio.
 
Fotografía de Gertrude Bell a los veintiséis años de edad, dos años después de su estancia en Persia donde se enamoró de Henry Cadogan.Sobre sus días en Teherán escribía en una de sus cartas "¿No te parece tranquilizador para el espíritu echarse en una hamaca colgada entre dos palmeras , en un jardín persa, leyendo los poemas de Hafiz en un libro de piel ? Así paso las mañanas en esta ciudad. Un arroyo murmura cerca de donde estoy , y los jardineros zoroastros conducen sus aguas  por medio de layas hasta pequeñas acequias  que se pierden por los macizos de flores dispuestos alrededor."Aquellos meses en Teherán estarían entre los más felices que recordaría durante toda su vida (imagen procedente de http://www.punchdrunkcritics.com ) 
 
Escribe una dichosa Gertrude "Aquí soy yo, mi yo femenino que es un cántaro vacío  que los transeúntes llenan a placer , ahora se está llenando de un vino del que jamás había oído hablar en Inglaterra". Pero, por desgracia para Gertrude, su padre, al que tanto amaba y respetaba, se opone al matrimonio porque considera que su hija tiene que aspirar a un matrimonio con un hombre en mejor posición social y económica , y aunque Gertrude trata desesperadamente de convencerle de lo contrario, la decisión está tomada. Quizás pueda sorprendernos hoy que una mujer tan decidida como Gertrude se sometiera sin rebelarse a los deseos de su padre en este asunto, pero Gertrude nunca desobedecía a su padre y esta no sería la excepción. En octubre de  aquel año 1892 estaba de regreso en Inglaterra  y durante los siguientes meses, en un intento por distraer la mente de su amado Cadogan, Gertrude se sumerge en el aprendizaje del árabe al mismo tiempo que escribe sus impresiones sobre su viaje a Persia en una obra titulada "Persian Pictures" que es publicada en 1894. Meses antes de su publicación Gertrude conocería la muerte de Henry Cadogan a causa de una neumonía que le provocó la caída en las aguas heladas de un río mientras montaba su caballo. Gertrude dudaría toda su vida sobre si aquello fue un accidente o un intento de suicido de Cadogan pero sea como fuere, él ya no estaba y el dolor se apoderó de Gertrude. 
 
A partir de ese momento Gertrude dedicará los siguientes años de su vida a viajar por todo el mundo, emprende una vuelta al mundo junto a su hermano Maurice Bell organizado por la empresa Thomas Cook, considerada la primera agencia de viajes de la historia fundada en 1845 por el empresario británico Thomas Cook (1808-1892). A su regreso emprende un nuevo viaje por Europa, visita todas su capitales  y después se enamora de los Alpes  y comienza a practicar el montañismo, convirtiéndose en una hábil escaladora. En 1899 alcanza la cumbre del Meije, de 3894 metros, que no había sido conquistado hasta el año 1877 . Pero además de viajar y escalar montañas Gertrude mantiene una intensa vida intelectual que le llevó a publicar en 1897 una traducción de los poemas del poeta persa Hafiz Shirazi(1325-1389), con el título de "Divan of Hariz". Aquellas poesías tuvieron que traer a la memoria de Gertrude el recuerdo de su amado Cadogan y de aquel mundo oriental que tanto la atraía . Por fin , en 1899 decide regresar a Oriente y su primer objetivo será viajar a Jerusalén, donde había recibido la invitación del embajador alemán en la ciudad, Frederick Rosen, al  que  conoció durante su estancia en Teherán. No penséis que Gertrude emprendía sus viajes ligera de equipaje, dispuesta a la aventura,porque , como lo describe Morató, iba acompañada de "pesados baúles, armarios llenos de ropa, zapatos, sombreros, objetos de tocador, mapas, cámaras de fotos, carretes fotográficos, y pilas de libros". Bastante más que un simple equipaje de mano.
 
Mapa del Imperio de Palmira entre 266 y 272, que se rebeló contra el poder de Roma hasta que fue sometida de nuevo por el emperador Aureliano (hacia 214-275), un territorio que recorrería diecisiete  siglos después Gertrude Bell. En este mapa podemos ver las principales ciudades que visitó entre 1899 y  1900, la propia Palmira, arrasada por un terremoto en el siglo XI, las ruinas de Baalbek en el Líbano, las de Petra en Jordania y las de Jericó en el actual estado de Israel. Sobre Palmira escribe Gertrude Bell "Un paisaje excepcional. Hay una enorme cantidad de columnas alineadas en largas avenidas agrupadas en templos, o bien rotas y caídas en el suelo , o aisladas , como un dedo largo y solitario que apunta hacia el cielo." y añade "Al final está el desierto : arena, blancas extensiones de sal, arena de nuevo, nubes de polvo revoloteando en el aire, y el Éufrates a cinco días de distancia" (Imagen procedente de http://usuarios.multimania.es ) 
 
En Jerusalén se concentra en  sus clases de árabe, del que decía a su padre en sus cartas  que "no creo que llegue a aprender bien el árabe: hay cinco palabras distintas que significan pared y treinta y seis maneras diferentes de formar el plural", aunque los idiomas no eran un obstáculo para una Gertrude que ya hablaba francés, italiano, alemán, persa y turco. Y será entonces cuando realice su primer viaje al desierto organizado en solitario que la llevaría primero a Jericó , considerada la ciudad más antigua del mundo con restos de asentamientos humanos fechados en el 9000 a.C,  y después , siguiendo el valle del río Jordán, llegaron a la legendaria capital del reino de los nabateos, Petra, que había sido redescubierta en 1812 por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt(1784-1817). Pero más que las ruinas de aquellas ciudades míticas, Gertrude se sintió encantada por aquellas jornadas en el desierto, por la vida en el campamento, por los inmensos desiertos cuyas  dunas cantaban tañidas por el viento, por las oscuras noches iluminadas por las estrellas y  el fuego del campamento y ya entonces comenzó a forjarse en su mente un plan para el que aún sabía que no estaba preparada, adentrarse en los desiertos de la Península Arábiga en los que muy pocos se habían aventurado y menos aún habían salido con vida. Pero aún tuvo tiempo , antes de regresar a Inglaterra, de visitar la región habitada por los drusos.
 
Los drusos, aunque ellos se llaman a sí mismos  Ahl al-Tawhīd , que significa "gente de un solo Dios", extienden su territorio por el Líbano, Israel, Palestina,Siria y Jordania, hablan árabe y ellos mismos se consideran islámicos aunque el resto de los musulmanes no les reconocen como fieles al Islam . En su fe se mezclan elementos de la religión judía, cristiana y musulmana con elementos de la filosofía griega , y desde su creación en el siglo XI han tenido que luchar por mantener su independencia religiosa por lo que prohibieron el matrimonio con cualquier persona que no sea druso. Gertrude atravesó su territorio sin sufrir ningún percance y era bien recibida en sus aldeas  e incluso pudo entrevistarse con su líder. Finalmente llega a Damasco, en Siria, y desde allí se dirige ahora hasta otra de las ciudades legendarias de Oriente, Palmira , capital del efímero Imperio de Palmira, que gobernado por su reina Zenobia(245-274) desafió al poderoso Imperio Romano entre el 266 y el 272 y que llegó a extenderse por las actuales Egipto, Israel, Palestina, Líbano, Siria y  parte de Turquía  , hasta que las tropas del emperador romano Aureliano la sometieron en 272. Zenobia fue enviada como prisionera a Roma , donde moriría dos años después, mientras que Palmira, después de un nuevo intento de rebelión, fue arrasada por las tropas romanas en el 273. Aún sería reconstruida años después por el emperador Diocleciano(244-311), aunque no recuperaría su esplendor anterior, y en el año 1089 fue destruida de forma definitiva por un terremoto.
 
Uno de los monumentales monolitos de Baalbek, con mil toneladas de peso y veinte metros de longitud,  que Gertrude Bell visitó en junio de 1900 antes de regresar a Inglaterra. Baalbek. Los arqueólogos hoy consideran que fueron tallados para servir de base a futuros templos que se construirían sobre ellos, aunque las dimensiones colosales que tienen han dado lugar a todo tipo de hipótesis que no son objetivo de este artículo. No se conoce la fecha de fundación de Baalbek , pero estas construcciones son anteriores a la llegada de los romanos. Cuando deja atrás Baalbek, Gertrude permanecerá cuatro años alejada de Oriente, lo que consideraba su verdadero hogar , pero regresaría más preparada . Durante todos sus viajes no adoptó nunca la forma de vestir de los árabes  y así escribía a su padre "No hay que intentar congraciarse con los orientales intentando copiar sus hábitos . Hay que tratar las leyes de los demás con respeto pero también uno será más respetado si sigue las suyas propias. El que sepa que una mujer viene de un linaje alto y honorable, cuyas costumbres son inviolables , es la mejor tarjeta de presentación entre estos pueblos" Era todo un carácter Gertrude Bell(imagen procedente de http://argemto.foroactivo.com )
 
Gertrude se sentía cómoda en aquellas tierras y también apreciada por sus habitantes , como ella misma escribe "En este país soy alguien.¡Soy alguien!. Parece que una de las preguntas  que todo el mundo le hace a los demás es :¿Ha conocido usted a la señorita Gertrude Bell?". En todos los lugares era bien recibida y nunca se sentía en peligro. Aún visitó las ruinas de otra ciudad , ahora en el Líbano, Baalbek , situada a unos 85 kilómetros de la capital libanesa, Beirut, y sede en la antigüedad de un oráculo del dios fenicio Baal y que además de sus ruinas romanas es célebre por sus tres inmensos megalitos conocidos como el Trilitón o la Maravilla de las Tres Piedras, de veinte metros de longitud, cuatro metros y medio de ancho y mil toneladas de peso  cada uno de ellos  que fueron llevadas allí desde una cantera próxima a la ciudad en algún momento anterior a la llegada de los romanos y que aún hoy es un enigma la forma en que pudieron ser trasladadas hasta allí desde la cantera así como su finalidad. Una vez recorrida Baalbek era ya el momento de regresar a Inglaterra en junio de 1900 . Durante los años siguientes Gertrude se preocupará en seguir formándose, estudia idiomas, arqueología y las culturas orientales  al tiempo que acompaña a su padre en largos paseos a caballo, juega al golf, juega al  tenis y hace natación, vuelve a practicar la escalada en los Alpes, da una segunda vuelta al mundo y por fin , en 1904 toma la decisión de regresar a Oriente, con los suficientes conocimientos de historia y arqueología para escribir una obra sobre Siria y Jordania que la convirtiera en una escritora y orientalista respetada. El 4 de enero de 1905 , acompañada por un voluminoso equipaje que incluía también un revólver y  un rifle abandonaba Inglaterra  para dirigirse a Beirut. Iba a comenzar la época más apasionante de la ida de Gertrude, que ya no se detendrá hasta su muerte. Pero eso lo veremos en la segunda parte de este relato de una mujer que se enamoró del Mar de Soledad.
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