viernes, 19 de octubre de 2012

RESULTADOS DISTINTOS, PENSAMIENTOS DIFERENTES

El gran físico del siglo XX Albert Einstein decía cuando le preguntaban sobre sus ideas políticas que  "Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado". En otros artículos del Mentidero he hablado de la democracia y su origen en Atenas cuando Clístenes(570-507 a.C)  promulgó para el estado ateniense la primera constitución democrática. El gobernante griego introdujo el principio de la isonomía , término que los griegos utilizaban para designar la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley  y el disfrute de los mismos derechos , ya se fuera ciudadano, campesino o noble. A partir de entonces las decisiones que se tomaran en la ciudad serían adoptadas por el conjunto del pueblo ateniense, teniendo en cuenta que quedaban excluidos los esclavos, las mujeres y los extranjeros. Aquella revolucionaria forma de gobernarse se oponía a las tradicionales que hasta entonces habían adoptado las polis griegas  desde la monarquía o gobierno de uno, la oligarquía o gobierno de unos pocos, la aristocracia o gobierno de los mejores o la timocracia, donde los únicos que pueden acceder al gobierno son aquellos ciudadanos que tienen un nivel determinado de riquezas y propiedades.Se la daría el nombre de democracia , el gobierno del pueblo.
 
Desde entonces han transcurrido 2500 años y después de múltiples vicisitudes históricas, desde Imperios a estados feudales, desde dictaduras comunistas a regímenes fascistas pasando por las monarquías absolutas a regímenes presidencialistas, no hemos creado una  manera de gobernarnos superior y más beneficiosa para todos que la democracia. En noviembre de 1947 el que fuera el primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial y una de las grandes figuras políticas del siglo XX, Winston Churchill(1874-1965) , pronunciaba un discurso en la londinense Cámara de los Comunes, sede del gobierno inglés, y una de las frases de aquel discurso pasarían a la historia cuando el siempre irónico político dijo "De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando." que sería transformada por la historia como "La democracia es el menos malo de todos los sistemas políticos". Después de siglos de estados feudales y monarquías absolutas, el siglo XVIII con el impulso de la Ilustración y la publicación de la Enciclopedia abrieron un nuevo horizonte para los pueblos que hasta entonces siempre habían estado sometidos al poder de la aristocracia, los reyes y la Iglesia.

Cuadro "El juramento del Juego de la Pelota" del pintor francés Jacques-Louis David(1748-1825) , aunque no fue él quién la terminó sino uno de sus discípulos. Representa el momento en que los diputados que formaban parte del Tercer Estado,constituido por los burgueses (los otros dos estados estaban formados por la aristocracia y el clero) juran no separarse hasta dotar a Francia de una nueva constitución el 20 de junio de 1789. La guerra de Independencia de Estados Unidos a partir de 1776 ya había mostrado el declive de los sistemas de gobierno anteriores a la Revolución Industrial, la monarquía absoluta, el poder de la aristocracia y el despotismo ilustrado bajo el lema de todo por el pueblo pero sin el pueblo. Los cambios en la economía introducidos por el desarrollo de la industria a partir de la invención de los telares mecánicos y las máquinas de vapor impulsaría la aparición de una nueva clase social a partir de comienzos del siglo XIX, el proletariado, la clase obrera  que abandonaba el trabajo en el campo para ir a las ciudades donde terminarían uniéndose para defender sus derechos en sindicatos y nacerían los primeros movimientos obreros. Esta transición entre el mundo medieval y el mundo moderno tuvo una primera etapa entre los siglos XIV y XVI con rebeliones sociales como la Jacquerie en Francia y los movimientos de reforma religiosa pero el desarrollo industrial fue la clave para el cambio de sociedad, de estructuras económicas y de visión de la vida (imagen procedente de http://trabajosdehistoria2010.blogspot.com )
 
 
Primero  fue la Declaración de la Independencia de Estados Unidos el 4 de julio de 1776 , en cuyo Preámbulo, que ya he citado en numerosas ocasiones, podemos leer algo revolucionario para su tiempo y que sienta las bases de las democracias modernas "Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios,el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad" y unos años después, en 1789, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea General francesa ,en lo que eran los comienzos de la Revolución Francesa, proclamaba  en su Artículo I  que "Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en cuanto a sus derechos. Las distinciones civiles sólo podrán fundarse en la utilidad pública" y en su artículo III que "La fuente de toda soberanía reside esencialmente en la Nación; ningún individuo ni ninguna corporación pueden ser revestidos de autoridad alguna que no emane directamente de ella."

Era el fin del Antiguo Régimen, del absolutismo monárquico y el comienzo de la difusión de la democracia , aunque este proceso iba a tener que vencer muchas resistencias de los poderes establecidos, de aquellos que hasta entonces habían gozado de unos determinados privilegios por encima del resto del pueblo sólo por derecho de nacimiento. Pero después de la convulsa y sangrienta primera mitad del siglo XX,  con la Primera Guerra Mundial que barrió a las antiguas organizaciones supranacionales que sobrevivían en Europa como el Imperio Otomano y el Imperio Austro Húngaro y dibujó  un nuevo mapa del continente donde la democracia era el sistema de gobierno de la mayoría de las naciones aunque todavía inestable y amenazado por las crisis económicas y , sobre todo, por los sistemas ideológicos que iban a dominar la década de los años treinta , el fascismo italiano dirigido por Benito Mussolini (1883-1945), el nazismo liderado por Adolf Hitler (1889-1945) y el estalinismo soviético encarnado por Josef Stalin (1878-1953). Los deseos expansionistas de Hitler y Stalin hizo que establecieran un pacto de alianza, el celebre Tratado Ribbentrop-Molotov firmado el 23 de agosto de 1939 , en el que ambas potencias totalitarias acordaban un pacto de no agresión y de ayuda mutua. Poco después, el 1 de septiembre de 1939 Alemania invadía Polonia y un día después Inglaterra declaraba la guerra a Alemania y empezaba la Segunda Guerra Mundial.

John Maynard Keynes ha sido una de las figuras determinantes del siglo XX gracias a su pensamiento económico que ha influido sobre todo a Europa , y que se basaba en la intervención del Estado para estimular la economía a través de inversiones en épocas de contracción de gastos como consecuencia de las crisis que periódicamente afectan al sistema capitalista, de esta forma, mediante la construcción de nuevas infraestructuras y aumentando el gasto publico se lograba crear empleo y con ello incrementar el consumo y aumentar los ingresos del estado a través de los impuestos. Las teorías Keynesianas serían uno de los pilares para el desarrollo del Estado de Bienestar . En una de sus obras Keynes ya advertía de los cambios que se producirían en el futuro como consecuencia del desarrollo tecnológico "‎Estamos siendo afligidos por una nueva enfermedad, de la cual algunos lectores tal vez no han escuchado el nombre, pero de la cual escucharán a gran escala en los años por venir - "desempleo tecnológico"  y también lo hacía sobre las estrategias que usarían los gobiernos para desviar la indignación de sus votantes ante sus errores de gobierno dirigiéndola hacia terceros "Los gobierno de Europa tratan de dirigir contra la clase conocida como especuladores la indignación popular que es consecuencia obvia de sus viciosos procedimientos" (imagen procedente de http://www.finanzzas.com )


Por fortuna para el mundo democrático Alemania e Italia fueron derrotadas, aunque sobrevivió el régimen tiránico de Josef Stalin , que además se perpetuaría durante las décadas siguientes en la Unión Soviética que desafiaría al mundo democrático en la conocida como Guerra Fría, cuatro décadas de amenaza de guerra atómica entre las dos grandes superpotencias mundiales, Estados Unidos y la Unión Soviética, que no terminaría hasta la llegada al poder del reformista líder soviético Mijail Gorbachov (1931). Mientras la tensión entre los dos bloques se mantenía, en Europa Occidental se desarrollaban las bases de una  nueva organización de la sociedad bautizada en inglés como Welfare State o Estado de Bienestar, un nombre que era el contrapunto al  Warfare State o "Estado de Guerra" impuesto por los nazis en Alemania desde 1933 hasta su derrota definitiva en 1945. Pero ¿qué era este estado del bienestar?  Era la unión del sistema político democrático con la búsqueda del bienestar social a través de un sistema económico capitalista desarrollado sobre las teorías económicas del británico John Maynard Keynes(1883-1946) expuestas en su obra capital "Teoría general del empleo, el interés y el dinero". En resumen, ya que no es el objetivo de este artículo analizar las teorías keynesianas, lo que procuró Keynes era dotar al estado democrático de instrumentos de control sobre la economía  y la búsqueda de un reparto más equitativo de los beneficios entre toda la población , para evitar las desigualdades sociales que generaron el descontento que había provocado el ascenso al poder de los nazis, los fascistas y de los comunistas en la Unión Soviética.

El filósofo austríaco Karl Popper (1902-1994) describía ya en 1956 los beneficios del desarrollo del Estado de Bienestar "En ningún otro momento, y en ninguna parte, han sido los hombres más respetados, como hombres, que en nuestra sociedad. Nunca antes los Derechos Humanos y la dignidad humana, han sido tan respetados y nunca antes han habido tantos dispuestos a hacer sacrificios por otros, especialmente por aquellos menos afortunados que ellos." aunque también eran conscientes de los problemas y obstáculos que aún había que superar  "El poder todavía corrompe, incluso en nuestro mundo. Empleados públicos todavía se comportan a veces como amos descorteses. Todavía abundan dictadores de bolsillo" . Un año después de estas palabras de Popper se firmaba el Tratado de Roma el 25 de marzo de 1957, el acta fundacional de la Comunidad Económica Europea , que décadas después se transformaría en la actual Unión Europea. Uno de los padres de aquella idea de la unión de las naciones europeas, el francés Jean Monnet (1888-1979), escribiría en sus memorias sobre la importancia de esta unión "La Comunidad Europea es solo un paso a la organización del mundo del futuro" y así era, porque apenas habían transcurrido doce años desde el final de la guerra más sangrienta que había enfrentado a los pueblos de Europa y ahora voluntariamente se disponían a colaborar unas naciones europeas con otras , para lograr la prosperidad de sus pueblos y evitar nuevos enfrentamientos en el futuro. El mismo Jean Monnet lo había avisado en 1950  "Tenemos delante otra próxima guerra si no hacemos algo. Alemania ya no será su causa, pero será su envite." al tiempo que afirmaba que aquello era mucho más que una unión política o comercial cuando decía que "Nosotros no coligamos Estados, nosotros unimos a las personas."

Los considerados Padres de Europa junto a Winston Churchill, el hombre que con su actitud y determinación fue una de las claves para la victoria de las democracias sobre el fascismo, el nazismo y detuvo el avance del estalinismo, aunque no pudo impedir que durante los siguientes cuarenta años Europa quedara dividida en dos grandes bloques , uno aliado de Estados Unidos y otro de la Unión Soviética, separados por el celebre e intangible Telón de Acero, una expresión acuñada por el propio Churchill cuando en una conferencia pronunciada en Estados Unidos en 1946 dijo "Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente (Europa) un telón de acero". En 1950 se creó la CECA (Comunidad Europea del Carbón y el Acero) el embrión de la que nacería siete años después la Comunidad Económica Europea con la firma del Tratado de Roma en 1957 y de ella la Unión Europea establecida a partir de la firma del Tratado de la Unión Europea el 1 de noviembre de 1993. Gracias a hombres como Monnet, Schuman, Adenauer o Gasperi Europa ha vivido la época más prospera y pacífica de toda su historia , pero la falta de figuras políticas de su talla que no han advertido los cambios sociales que se avecinan y los retos tecnológicos y climáticos a los que habrá que enfrentarse en las próximas décadas han sumido a Europa en una profunda crisis donde la falta de soluciones para un sistema que ya no se sostiene está abonando el terreno para la aparición de movimientos radicales , demagógicos y antidemocráticos dispuestos a aprovechar el descontento social por una política miope que no ofrece nuevos horizontes y si sacrificios en los que la población no ve ningún sentido. Uno de los Padres de Europa , Robert Schuman , diría "Servir a la humanidad  es un deber igual que el que nos dicta nuestra fidelidad a la nación. Así es como nos encaminaremos hacia la concepción de un mundo en el que se apreciarán cada vez más la visión y la búsqueda de los que une a las naciones, de lo que les es común, y en el que se conciliará lo que las distingue y las opone." Estos ideales que alimentaban la esperanza en el futuro por hombres que veían más allá del corto plazo está ausente en los políticos actuales , originando un peligroso descrédito de la clase política (imagen procedente de http://noticias.es.msn.com )

Durante las décadas siguientes aquella magnífica estructura creada por hombres como el propio Jean Monnet, Robert Schuman (1886-1963), el alemán Konrad Adenauer (1876-1967) o el italiano Alcide de Gasperi(1881-1954), todos ellos considerados Padres de Europa , creció despacio pero de forma armoniosa  en un sistema de cooperación basado en el Estado de Bienestar. Desde 1945 en Europa se ha vivido una época de prosperidad y paz como nunca antes había conocido nuestro continente y las nuevas generaciones nacieron ya en esta sociedad del Estado de Bienestar como si fuera una realidad permanente e inmutable, un derecho que no puede perderse, hasta que la crisis económica que estalló en el año 2008 despertó a muchos de aquel sueño, descubrió la fragilidad de los cimientos económicos sobre los que estábamos asentados, las malas prácticas del mundo financiero y la inoperancia de buena parte de la clase política que no quiso o no supo ver los problemas que se avecinaban repitiendo errores que ya se habían cometido en la lejana crisis de 1929 , pero además , y en esto creo que nos podemos incluir casi todos, sin tener en cuenta que las bases sobre las que se construye nuestra sociedad del bienestar, nuestra forma de vivir y los sistemas económicos con los que hemos funcionado hasta este momento, ya no son validos por la simple razón de que el mundo ha cambiado.

La crisis que vivimos desde 2008 no es una crisis coyuntural como las múltiples que hemos atravesado cada un determinado número de años, es una crisis más profunda porque afecta al corazón de un sistema que tal y como está diseñado no tiene capacidad de respuesta. En estos últimos años varias decenas de millones de personas se han quedado sin trabajo pero, a diferencia de otras épocas, muchos de esos trabajos no se recuperarán o lo harán por breve tiempo. La robótica , la informática , las nuevas tecnologías irán retirando cada vez a más personas de sus empleos, simplemente no serán necesarias . Si en la década de los años treinta del siglo pasado el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt (1882-1945) lanzó el "New Deal", el "nuevo contrato" con el que trató de impulsar la economía norteamericana mediante un ambicioso proyecto de construcción de infraestructuras públicas financiadas por el Estado para dar trabajo a los millones de desempleados que había causado el Crack bursátil de 1929, aunque en realidad sería la Segunda Guerra Mundial la que solucionó el problema económico de Estados Unidos, ¿cuantas personas necesitamos hoy para construir una carretera?¿cuantas para las líneas de ferrocarril?¿cuantas personas trabajan en una oficina de nuestros días en comparación con las que hemos visto en fotografías y películas de los años cuarenta o cincuenta del siglo XX?¿cuantas serás necesarias dentro de diez años?



Este sencillo esquema nos presenta resumida la cadena de acontecimientos en que se tradujo la Crisis mundial de 1929 , donde algunos factores coinciden con la actual mientras que otros difieren ya que si una de las consecuencias de la crisis en Estados Unidos después del crack bursátil de 1929 fue la retirada de capitales, la crisis de los bancos y la perdida de exportaciones de Europa lo que arrastró a la economía del continente europeo, en la actualidad no son las exportaciones sino el exceso de deuda, la falta de crédito y la tasa de desempleo las claves de la crisis. Pero Keynes ya veía en el futuro que el trabajo no podría seguir como hasta ahora, el progreso tecnológico obliga a un cambio de la sociedad donde la organización no debería basarse en el concepto de producción y salario , ya que las máquinas, más eficientes que el ser humano, le sustituirán en la mayoría de empleos. Escribió Keynes " En el futuro, durante muchos años, el viejo Adán será tan fuerte dentro de nosotros que todo el mundo necesitará hacer algún trabajo, si quiere sentirse satisfecho. Haremos más cosas para nosotros mismos que lo que es corriente en el rico de hoy, quien solamente se alegre cuando tiene pequeños deberes, tareas y rutinas. Pero además de esto, procuraremos untar la mantequilla sobre la rebanada de pan, hacer cualquier trabajo que todavía se tenga que efectuar tan ampliamente compartido como sea posible. Turnos de tres horas o semanales de quince horas pueden eliminar el problema durante mucho tiempo. Porque tres horas al día es suficiente para satisfacer al viejo Adán que hay dentro de nosotros" Ese trabajo que anuncia Keynes nada tiene que ver con la jornada de ocho horas para cobrar  un salario, el hombre ya no debería trabajar para poder ganar un salario con el que vivir sino para desarrollarse como ser humano, ese es el gran cambio que favorece el desarrollo tecnológico pero para el que nadie nos ha preparado mientras mantenemos las mismas estructuras sociales y económicas nacidas en la Revolución Industrial , modificadas y desarrolladas después de la Segunda Guerra Mundial para crear el Estado de Bienestar que ahora está en crisis (imagen procedente de http://historia-cesar-2-4.blogspot.com )  

Así que el empleo, una de las patas que sostiene la silla del Estado de Bienestar, no podrá ser como antes porque la gente comienza a no ser necesaria, no al menos en la forma tradicional de empleo para la producción. Por supuesto, si no hay una formula para dar trabajo a esas personas y estas personas no pagan impuestos, no cotizan en la seguridad social y no disponen de renta para el consumo no habrá dinero para financiar ninguno de los servicios que hasta ahora garantizaba el Estado de Bienestar, ni la educación, ni la sanidad, ni las pensiones para la jubilación. Después de cuatro años de crisis económica las medidas que han adoptado los gobernantes han ido dirigidas a recortar los gastos, algo lógico ya que no tienen ingresos y si muchas deudas contraídas, pero la consecuencia de recortar estos gastos es que , además de reducir las prestaciones propias del estado de bienestar, ha empobrecido a los ciudadanos que ahora disponen de menos renta que antes para comprar y sin compra no hay consumo y sin consumo nuestro sistema económica no es nada, una estructura hueca. Los políticos, de las diferentes ideologías, hacen promesas imposibles en las campañas electorales, tratan de decir a los ciudadanos lo que quieren escuchar para obtener el voto y se olvidan de algo muy importante, decir la verdad.

La receta de John Maynard Keynes para resolver la crisis de 1929 se basaba , como podéis ver en este esquema, en el incremento de las inversiones del estado aumentando el déficit público. Al invertir en infraestructuras se creaba puestos de trabajo, se reducía el desempleo , aumentaba la renta de los trabajadores lo que a su vez producía el incremento del consumo . Con el crecimiento del consumo se genera más riqueza , pues los productores de bienes y servicios obtienen más beneficios que invierten en nuevas contrataciones al tiempo que las ventas suponen también un aumento de los ingresos obtenidos por el estado a través de los impuestos, con lo que finalmente recupera el dinero que había invertido equilibrando la balanza de ingresos y gastos. Un esquema lógico y que ha funcionado durante décadas pero la progresiva destrucción de puestos de trabajo , la reducción de salarios para hacer a las economías europeas más competitivas en relación a los mercados emergentes de China , India y América del Sur con sueldos más bajo ha sido una de las claves para el colapso económico actual y que no puede resolverse recurriendo a las recetas tradicionales por la sencilla razón de que ya no se pueden crear millones de empleos utilizando la formula de crear puestos de trabajo mediante la inversión pública. El desempleo tecnológico anunciado por Keynes ha llegado y el actual estado de bienestar se hará insostenible como también toda nuestra estructura económica. Ni el pensamiento conservador ni el socialista han sabido preparar el cambio, los grandes grupos financieros no han facilitado la transición para proteger sus propios intereses y este proceso desemboca indefectiblemente en el colapso del sistema sino existe un consenso internacional para modificar las estructuras periclitadas (imagen procedentes de http://www.palimpalem.com )  

Estamos aplicando , y aquí me refiero a todos, políticos, economistas, sindicatos, ciudadanos, soluciones y pensamientos viejos a una situación nueva, a un mundo diferente del que venimos y para el que hay que pensar una nueva forma de organización. En 1900 eramos 1650 millones de seres humanos, hoy superamos los siete mil millones. Entonces la tecnología punta eran los teléfonos y la máquina de escribir hacia apenas treinta años que se había inventado, pero hoy ni siquiera es necesario que te muevas de casa para comprar un billete de avión, mirar la cotización de la bolsa en Tokyo o enviar un ramo de flores a tu novia, todo eso sin hablar con nadie, porque la relación es de máquina a máquina. Hace apenas veinte años apenas nadie usaba los móviles , Internet daba sus primeros pasos y los robots sólo estaban en las fabricas de automóviles. El mundo se transforma a velocidad de vértigo, los robots irán remplazando a más personas en más trabajos mientras la esperanza de vida aumentará  y no habrá forma de cubrir las necesidades crecientes de una población con menos trabajadores y más ancianos. A todo ello hay que sumar las consecuencias aún imprevisibles del cambio climático, del que cada vez hay síntomas más claros. No tardará demasiado tiempo en que se produzcan los primeros casos de refugiados climáticos que tengan que abandonar islas primero y después zonas costeras ante el avance de las aguas del mar, que tengamos que afrontar la reducción de las lluvias y los fenómenos climatológicos extremos. No es una invención , ya está sucediendo, lleva décadas sucediendo pero una vez más la ceguera de no afrontar los problemas han impedido evitarlo.

Es más fácil no hablar sobre ello y seguir haciendo promesas que no resuelven ninguno de los problemas del mañana. Seguimos buscando respuestas en las ideologías conservadoras o socialistas, en un sistema de libre mercado o en una economía dirigida por el estado, pero estos planteamientos son los mismos desde comienzos del siglo XX cuando el mundo en los últimos treinta años ha evolucionado a una velocidad muy superior a lo que lo había hecho en los últimos dos milenios. Pero lo malo de las promesas cuando no se cumplen y cuando las soluciones que ofrecen se demuestran impotentes para cambiar la situación es el desencanto, la desilusión,la decepción . Pero después de eso, cuando nadie ofrece  una solución consistente mientras la vida se deteriora gradualmente, viene el enojo, y a eso le sigue la ira o la rabia y luego puede venir la desesperación y de ahí el camino a la revolución y los estallidos sociales queda abierto.  No sería ni mucho menos la primera vez que pasa en la historia y surgen con más fuerza cuando un sistema entra en crisis y evoluciona hacia otro diferente. Pasó en el último periodo de la Edad Media cuando diferentes revoluciones religiosas, de los ciudadanos  y de los campesinos comenzaron a extenderse  por el continente anunciando el fin de una época y el comienzo del Renacimiento, o en el siglo XVIII cuando la Revolución Francesa anunciaba la agonía del llamado Antiguo Régimen, o la Revolución Rusa que puso punto final al largo gobierno de los zares.

Una fotografía que dio la vuelta al mundo, la de un manifestante griego corriendo hacia la policía desnudo durante los disturbios en Grecia en protesta por la visita de la canciller alemana Angela Merkel. El descontento social crece a medida que pasa el tiempo sin esperanzas de próximas mejoras en el horizonte,mientras la imagen de la clase política cae en el descrédito y surgen movimientos cada vez más radicales que , sin embargo, no aportan nuevas ideas porque , al igual que los partidos tradicionales, siguen alimentándose de ideas del pasado y queriendo conservar  una estructura que ya no responde a los cambios que ha experimentado el mundo. La mediocridad de los políticos y la desesperación de la población unido a la ceguera de los mercados financieros puede crear una tormenta perfecta que ponga en peligro nuestro sistema de libertades. Es una época trascendental para Europa pero también para el resto del mundo , porque de la capacidad, imaginación e inteligencia con la que seamos capaces de solventar esta crisis con la creación de una nueva organización económica y social dependerá mucho de lo que suceda en el mundo en los próximos años . Ya lo decía Robert Schuman "Europa está buscando; sabe que tiene en sus manos su propio futuro. Jamás ha estado tan cerca de su objetivo. Quiera  Dios que no deje pasar la hora de su destino, la última oportunidad de su salvación."(imagen procedente de http://www.facebook.com ) 


La crispación social que se puede advertir en nuestras sociedades producto del desencanto, de las promesas rotas, de la decepción que le causan sus representantes políticos, de la falta de horizonte y del continuo deterioro de sus condiciones puede abonar el terreno para que surjan los demagogos, los radicalismos que creíamos enterrados hace muchos años pero que resucitan en los malos tiempos para medrar a costa del sufrimiento de la mayoría . Son muchos  y graves los problemas que debemos afrontar pero el camino para hacerlo es defendiendo la mejor forma que hemos encontrado para organizarnos, la democracia, y aunque los gobernantes actuales nos han decepcionado y han demostrado ser mediocres y sin visión de futuro, los necesitamos , porque no puede haber una democracia sin partidos , ni partidos sin políticos, son la representación del pueblo y no conocemos otra forma de hacerlo. Hay que buscar nuevas formas de pensar para hallar la solución a estos problemas a los que nos enfrentamos, pero hay que salvar lo mejor  que hemos logrado desde que Clístenes aprobó la primera constitución democrática de la historia en Atenas en 507 a.C . Se oye voces contra los partidos  políticos y sus miembros, voces justificadas, pero a pesar de todo ellos son parte de la solución, igual que cada uno de nosotros. Si abría este artículo con una frase de Albert Einstein voy a terminarlo con otra del físico alemán "Si buscas algo distinto no hagas siempre lo mismo". Saldremos adelante pero para ello tendremos que dejar de mentirnos a nosotros mismos y  hacer cosas diferentes, pensar de manera innovadora y conservando siempre la democracia, la tolerancia y la libertad , porque sin estos tres valores lo demás carecería de sentido. 

2 comentarios:

Rod Casro dijo...

un gran artículo, felicidades...

christian mielost dijo...

Muchas gracias Rod!!Un abrazo desde Madrid!!

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