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domingo, 20 de diciembre de 2015

DE CARTAS, SELLOS Y BUZONES: LA VIDA EN PAPEL Y PALABRAS (SEGUNDA PARTE)

En este viaje por el mundo de las cartas  que nos había llevado a sus orígenes en la cuna de la cultura, Mesopotamia, y a la tierra de los faraones, Egipto, para seguir luego nuestro recorrido por Grecia  y la primera aparición de la carta como elemento dramático dentro de una de las primeras grandes obras de la literatura universal, "La Ilíada" del rapsoda Homero, hacia el siglo XVIII a. C nos condujo finalmente a la Roma imperial y a los restos de un fuerte fronterizo, llamado Vindolanda, donde conocimos algunas muestras de cartas de carácter más personal que nos descubren a personas que vivieron hace dos milenios pero en las que nos podemos reconocer a pesar de la brecha de tiempo que nos separa, épocas distintas pero una misma humanidad. Y aquí retomamos el hilo del relato  porque seguimos en Roma y nos vamos a comienzos del siglo II, cuando el Imperio vive su época de máxima expansión territorial bajo el gobierno del emperador Marco Ulpio Trajano (53-117). En esa época vive el científico , escritor y abogado Plinio el Joven (61-hacia 112), sobrino de uno de los grandes nombres de la cultura romana del siglo I, su tío Plinio el Viejo (23-79), que había fallecido durante la famosa erupción del volcán Vesubio en el año 79,  cuando quedaron sepultadas las ciudades de Pompeya y Herculano. Plinio el Joven y su madre lograron sobrevivir a duras penas a los efectos de la erupción y es gracias al relato que Plinio el Joven nos dejaría en una de sus cartas como conocemos hoy con gran detalle lo que entonces sucedió, y eso que en la carta dirigida al historiador Cornelio Tácito(hacia 55-120) ,en la que incluía su magnífica descripción  de la erupción a petición del historiador que quería más detalles sobre lo que sucedió aquel día,    añadía al final "Por supuesto, estos detalles no tienen importancia para la Historia, y probablemente los leas sin intención de añadirlos a tu relato; si te parecen poco dignos de ser incluidos en ésta epístola, culpa tuya es por pedirlos"  Lejos estaba de pensar que mil novecientos años después nos siguen sobrecogiendo su relato sobre la erupción del Vesubio.


"Vesubio en erupción" del pintor inglés Joseph Wright (1734-1797). En su carta al historiador romano Cornelio Tácito , Plinio nos dejó una vívida descripción de la erupción del Vesubio que se lee como si fuera una novela o la crónica de un reportero de nuestros días. Aquí tenéis un fragmento de ésta carta cuando Plinio el Joven, entonces de 18 años de edad, abandona la villa junto a su madre huyendo de la erupción aquel día de agosto del año 79 (aunque sobre la fecha hay hoy debate entre los historiadores)  :
"En el lado de la tierra , una amenazante nube negra  se rasgaba entre estremecedoras llamaradas y dejaba entrever grandes lenguas de fuego, como relámpagos de enorme tamaño. Poco después , la  nube cayó sobre la tierra y cubrió el mar. Ya había ocultado la isla de Capri y el promontorio de Miseno. Entonces mi madre me imploró, me suplicó  y finalmente me ordenó que escapara como pudiese alegando que un joven como yo podría hacerlo, mientras que ella , vieja y lenta, podría morir en paz sabiendo que no sería ella misma la causa de mi muerte también. Me negué a salvarme sin ella y tomándola de la mano la obligué a avivar el paso. Ya caían las cenizas, aunque no demasiado espesas aún. Miré alrededor: una densa nube negra se cernía sobre nosotros, extendiéndose sobre la tierra como una riada. Yo propuse dejar el camino mientras aún se viera algo o "el gentío que nos sigue nos embestirá y pisoteará" Apenas nos habíamos sentado a descansar cuando cayó la oscuridad, pero no se trataba de una noche encapotada o sin luna, era como si se hubiese apagado una lámpara en una habitación cerrada. Se oían los chillidos de  las mujeres, el llanto de los bebés y los alaridos de los hombres. Muchos rogaron ayuda a los dioses , pero eran mayoría los convencidos de que los dioses ya no estaban y de que el universo se había hundido en la oscuridad eterna para siempre. Puedo jactarme  de que en tal vicisitud no dejé escapar ni un lamento o grito de terror, pues tristemente me consolaba en mi hado mortal por el convencimiento  de que el mundo al completo moriría conmigo , y yo con él"
La carta es mucho más larga , pero a pesar de la certeza que en aquel momento tenía de su muerte, tanto Plinio el Joven como su madre salieron con vida, no así su tío, el célebre científico y escritor Plinio el Viejo, que murió después de salvar a mucha gente con sus barcos
Imagen procedente de https://en.wikipedia.org)

Plinio el Joven fue un gran escritor de cartas que nos ha dejado un valioso testimonio del funcionamiento del aparato administrativo romano, pero de las que ha seleccionado el escritor británico Simon Garfield (1960) en su obra "Postdata" sobre la historia de la correspondencia me quedo con las que él mismo califica como "el primer amor de papel", uno de los primeros ejemplos, tal vez el primero de la historia, de correspondencia amorosa entre Plinio el Joven y su tercera esposa, Calpurnia. Corre el año 102 aproximadamente cuando Plinio el Joven, ausente de su hogar, escribe a Calpurnia que se había encontrado indispuestas, y lo hace con una ternura propia del Romanticismo del siglo XIX.  "Dices  que acusas grandemente mi ausencia y que lo único que te reconforta cuando no estoy es hojear mis escritos, que a menudo colocas junto a ti, en el lugar que suelo ocupar yo . Me gusta pensar que me extrañas y que encuentras alivio consolándote así. Yo también leo siempre tus cartas , y las releo una y otra vez como si fueran nuevas , aunque así solo consigo avivar el ascua de mi añoranza. Siéndome tus cartas tan queridas, imagínate cómo disfruto de tu compañía . Aunque me producirás con ello tanto placer como dolor, te pido que me escribas tanto como puedas. Escríbeme todos los días  e incluso dos veces al día, me encontraré mejor mientras leo tus cartas , aunque cuando lo haya hecho mis miedos volverán al punto"  ¿No  os parecen palabras conmovedoras? La distancia entonces era una auténtica barrera que nos impedía escuchar la voz y contemplar el rostro del ser amado. Las palabras escritas en las cartas eran el único vínculo que mantenían la unión entre dos personas separadas, el consuelo de la ausencia, el remedio de la soledad. Eso convertía a la carta en mucho más que un objeto, era algo vivo que traía en su interior el espíritu, la esencia de otra persona. Hoy, en nuestro mundo intercomunicado por mil medios diferentes, ya resulta difícil comprender lo que entonces significa la ausencia. 


Como - Dom - Fassade - Plinius der Jüngere.jpg
Plinio el Joven en una escultura que se encuentra en la iglesia de Santa María la Mayor de Como en Italia obra de los escultores italianos Tommaso Rodari (1460-1525) y Giacomo Rodari (1463-1527).Señala Simon Garfield  que las cartas de Plinio el Joven a su tercera esposa , Calpurnia, son las únicas cartas de amor que han llegado a nosotros de la época del Impero Romano, ya que al igual que sucedía en Mesopotamia ,en Egipto o en Grecia las cartas que se han conservado son diplomáticas, administrativas, comerciales o referentes a temas legales,salvo una excepción que veremos un poco más abajo. Volviendo sobre Plinio el Joven y su esposa Calpurnia aquí tenéis otro fragmento de la correspondencia amorosa que existió entre ambos   escritas hace casi dos mil años, en la que Plinio expresa lo mucho que echa de menos a su esposa durante sus ausencias  
"La causa principal - escribe Plinio- es mi amor por ti. No nos hemos acostumbrado a estar separados. Me ocurre que me quedo despierto casi toda la noche, pensando en ti. Por el día , cuando llega la hora en que solía visitarte , mis pies me llevan, tal y como te lo cuento, hasta tu cámara, pero , como no te encuentro en ella, regreso con el corazón roto, como un amante rechazado"
Sus palabras suenan tan actuales como si hubieran sido escritas por un amante de hoy  
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org)


Pero ahora tenemos que dejar a Plinio el Joven y a su amada Calpurnia para seguir avanzando. En algún momento del siglo IV y escrito por un tal Demetrio, sin que sepamos más sobre su autor, apareció lo que podría ser considerado el primer manual para redactar cartas. Y se basa en las cartas redactadas por el filósofo Aristóteles (384-322 a. C), de las que no ha llegado ninguna hasta nosotros, y como explica Garfield, éste Demetrio rechaza el consejo que daba el editor de las cartas del filósofo griego en cuanto a que "una carta debe escribirse como un diálogo". Por el contrario , Demetrio considera que "La carta debe ser algo más formal que el diálogo , pues este imita la conversación improvisada , mientras que aquella (la carta) es escrita y enviada como si fuera una especie  de regalo", afirma que "todo el que escribe una carta lo hace como imagen de su propia alma" y cree que aunque eso sucede en cierta medida en cualquier género literario eso se muestra  "en ninguna tan claramente como en el género epistolar", aboga por la brevedad  "las demasiado largas, no son en modo alguno cartas juiciosas,"  y también estima que hay determinados temas que no son apropiados para una carta  como "la lógica y la filosofía natural" y concluye subrayando que el objetivo fundamental de una carta debería ser "expresar amistad brevemente y plantear cuestiones  sencillas en términos sencillos. El que profiere máximas y exhortaciones  sentenciosas parece que en lugar de contar cosas está predicando desde el púlpito" Una consideración que también se podría hacer para la comunicación oral, donde pontificar  suele ser la mejor forma de que quien escucha pierda el interés en lo que estás diciendo. 



Durante el gobierno del primer emperador de Roma, César Augusto (63 a. C - 14 d. C) se organizó el que puede ser considero como primer servicio postal establecido por un estado no sólo para los reyes y la nobleza, sino para todos los ciudadanos. Éste servicio recibía el nombre de cursus publicus  y era prestado por medio de carruajes como el que tenéis en la imagen sobre estas líneas. Había de dos tipos, un carruaje más lento  de dos ruedas llamado birolae que era tirado por bueyes que sería para los mensajes ordinarios y otro más veloz , los redae (como el de la imagen), tirados por caballos. Aunque estos servicios en principio estaban reservados para el uso de la correspondencia gubernamental también se extendió el servicio para los ciudadanos. Como ya veíamos en la primera parte los lugares destinados al descanso y el cambio de caballos de mensajeros y de éstos carruajes eran las postas, nombre que procede del latín "Pausata" que significa "lugar de descanso" de donde procede tanto el término posada como postal , éste último aplicado al servicio de correos. Para el buen funcionamiento dé ste servicio jugaba un papel fundamental la red de calzadas romanas que recorrían todo el Imperio
(Imagen procedente de macedonian.dreamwidth.org)





El Imperio Romano, como todos los imperios que han existido, vivió su época de esplendor para iniciar una lenta decadencia que condujo primero a su separación en dos imperios en 395 tras la muerte del último emperador de un imperio unido, Teodosio I el Grande (347-395) y en 476 se producía la desaparición definitiva de una de sus dos partes, el Imperio Romano de Occidente. Europa se sumía en las brumas de lo que luego se llamarían los años oscuros de la Edad Media, donde las antiguas y cultas provincias romanas  pasan a ser dominadas  por los pueblos que los romanos llamaban bárbaros. Visigodos, francos, ostrogodos, vándalos, alanos, suevos , lombardos se extienden por Europa mientras la antigua cultura clásica se repliega a la mitad superviviente de Roma, el Imperio Bizantino y su capital, Constantinopla. No son buenos tiempos para las cartas, sobre todo para las cartas de amor "Las cartas de amor - escribe Garfield -no son muy abundantes  ni en los primeros tiempos del mundo cristiano, ni tampoco durante la Edad Media Europea, lo que podría achacarse  al hundimiento del alfabetismo y al auge de una Iglesia preocupada  por el adoctrinamiento y la dominación"  Pero en la oscuridad de estos siglos , en lo que a cartas de amor se refiere, sobresale una historia de amor de la que tenemos noticias sobre todo por las cartas que se cruzaron entre los amantes. Se trata de la célebre historia de amor entre el filósofo, poeta  y teólogo  Pedro Abelardo (1079-1142) y Eloísa (1101 - hacia 1164). Ya escribí sobre este episodio de la historia  en el Mentidero y os dejo aquí el enlace
http://chrismielost.blogspot.com.es/2011/10/pedro-abelardo-y-eloisa-una-triste.html

Estatua ecuestre del emperador Marco Aurelio (121-180) que hoy se conserva en los Museos Capitolinos de Roma. Garfiled cuenta como en 1815 el cardenal Angelo Mai(1782-1854) halló la correspondencia que un joven Marco Aurelio, apodado el Sabio o el Filósofo por su amor por el conocimiento y la filosofía, mantuvo con el senador,  orador  y profesor  Marco Cornelio Frontón (hacia 95-167), maestro y amigo personal de Marco Aurelio. Al referirme antes a las cartas entre Plinio el Joven y su esposa Calpurnia como las únicas epístolas de amor que se conservan de la época del Imperio Romano, mencioné que podría haber una excepción y sería esta, aunque sigue siendo objeto de polémica. El lenguaje que empelaba Marco Aurelio con su maestro y amigo es tan efusivo que hace pensar que entre ambos hombres podría existir algo más que un sentimiento de amistad, aunque como señala Garfield  podría ser una forma de ejercicio de retórica erótica. En cualquier caso sus cartas son otra excepción  a las cartas habituales que han llegado hasta nuestros días del Imperio Romano. Garfield incluye esta epístola donde el emperador Marco Aurelio expresa su dolor y angustia por una dolencia de maestro y amigo  Frontón
"¿Cómo puedo estudiar cuando tú estás dolorido, sobre todo cuando estás dolorido por mí? Debería golpearme a mi mismo y someterme a todo tipo de experiencias desagradables. Después de todo, ¿quién tiene la culpa de que te duela la rodilla , que , según dices , te molesta más desde anoche?¿Qué se supone que debo hacer, si no puedo verte  y vivo atormentado por ello?"
(Imagen procedente de www.caballomania.com)   



Recordemos de todas formas  un poco de su historia que nos   es conocida gracias a una obra autobiográfica de Pedro Abelardo  titulada"Historia de mis calamidades", donde relata las vicisitudes de su vida como si se las estuviera contando a un amigo, pues el mismo define su obra como una "carta de consolación a un amigo ausente sobre la experiencia de mis propias calamidades".Había nacido en 1079 en la Bretaña francesa, hijo de un hombre acomodado llamado Berenguer que le daría una buena educación. Pudo escoger la carrera militar, peroprefería dedicarse al estudio y a viajar , lo que hizo, y ya en 1099 viaja a París para estudiar en su escuela episcopal , la más famosa de la época . Sus estudios se prolongarían durante casi una década, hasta 1108, cuando obtiene el título de  Magíster .En el año 1114 lo encontramos en París donde se convierte en el profesor más famoso de la escuela catedralicia de Notre Dame.   Pedro Abelardo tiene entones 35 años, se encuentra en el punto culminante de su carrera, es famoso, reconocido y admirado tanto por su talento e inteligencia como también por su atractivo físico. Entra entonces en su vida una joven llamada Eloísa, sobrina de un canónigo de París llamado Fulberto y que, consciente de la viva inteligencia de la joven , había encargado a Pedro Abelardo que la enseñara filosofía o tal vez no fuera así, tal vez Pedro Abelardo se enamoró de la todavía adolescente Eloísa, que no debía tener más de 13 años, e insistió a Fulberto para que le permitiese dar clases a la joven. y el amor entre los dos nace con una fuerza incontenible y, como no podía ser de otra forma, el estudio pasa a un segundo plano. Durante años logran mantener el secreto, pero al final estalla el escándalo y se desvela su relación secreta cuando en 1119 Eloísa queda embarazada y tiene un hijo de Pedro Abelardo, al que ponen de nombre Astrolabio. Pedro Abelardo, para limpiar el honor manchado de la joven, toma la decisión de casarse, aunque ella se niega en un principio porque, llevada de una sumisión total a su amado, no quiere que él sacrifique su carrera intelectual para cuidar de una familia.Pedro Abelardo la rapta de su hogar y la lleva a casa de su hermana en la Bretaña francesa para huir del acoso en París, y al final consigue vencer la resistencia de la joven y contraen matrimonio en secreto.


"Abelardo y su alumna Eloísa"  realizado en 1882 por el pintor británico Edmund Blair Leighton (1853-1922) que retrata a los amantes según la visión idealizada del Romanticismo. La historia de amor de Pedro Abelardo y Eloísa es la más celebre de la Edad Media, en gran parte como su relato nos ha llegado a través de sus cartas, donde  encontramos a una Eloísa que arde de amor y a un Pedro Abelardo más frío en sus respuestas, hasta el punto que  Eloísa se lo reprocha con dureza en una de sus cartas 
"¿Por qué , después de mi entrada en religión, que tu decidiste por mí, he caído en tanto desprecio y olvido por tu parte, que ni siquiera te dignas dirigirme una palabra de aliento cuando estás presente, ni una carta de consuelo en tu ausencia? Te unió a mí la concupiscencia más que la amistad, el fuego de la pasión más que el amor. Cuando terminó lo que deseabas , se esfumaron también todas sus manifestaciones .Ojalá pudiera fingir ocasiones que me permitieran excusarte , al tiempo que, de algún modo , encubrieran tu vileza" 
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org )



Pero el tío de Eloísa, el canónigo Fulberto, entra en cólera y no está dispuesto a perdonar la ofensa y el engaño del que ha sido víctima por Pedro Abelardo. Primero descubre  a todo París el matrimonio secreto de Pedro Abelardo y su sobrina, a lo que este, arrepentido , responde enviando a Eloísa al convento de Argentuil y al hijo de ambos, Astrolabio, con la hermana de Eloísa . Unos hombres enviados por Fulberto entran una noche en casa de Pedro Abelardo y el  mismo nos cuenta lo que le hicieron" me amputaron, con gran horror del mundo, aquellas partes de mi cuerpo.Con las que había cometido el mal que lamentaba. Se dieron después a la fuga ." Pedro Abelardo había sido castrado, y quizás para huir de la vergüenza decide ingresar en un convento, donde ya estaba Eloísa, mientras que Fulberto, el canónigo, fue hallado culpable de instigar esta acción y por ello fue exiliado de París y le incautaron todos sus bienes.  Durante el resto de sus vidas, hasta la muerte de Pedro Abelardo en 1142, ambos mantendrán una constante comunicación epistolar, uno de los pocos ejemplos de cartas amorosas que nos han llegado de la Edad Media, cartas que, en el caso de Eloísa, muestran la devoción que sintió siempre por Pedro Abelardo aunque este fuera el que la había enviado al convento de por vida, un amor no solo espiritual sino también muy carnal como nos desvela esta apasionada carta escrita por Eloísa "Hasta durante la celebración de la misa , cuando nuestras oraciones deben  ser especialmente puras, se adueñan de mi alma infeliz libidinosas visiones  de los placeres que compartimos y mis pensamientos se detienen en la lascivia en lugar de en la oración. Todo lo que hicimos, y los lugares y momentos  en que lo hicimos han quedado grabados en mi corazón junto con tu imagen , de modo que revivo  todo ello junto a ti. Ni siquiera cuando duermo hallo descanso. A veces me traiciona el cuerpo , que moviéndose expresa mis pensamientos, los cuales  en otras ocasiones brotan en una palabra dicha sin pensar"


Archivo:AbelardHeloiseTomb.jpg
Tumba de Eloisa y Pedro Abelardo en el cementerio de Père Lachaise, donde fueron trasladados en 1817 y donde aún hoy podemos visitarlos. Fue tal el amor que Eloísa sintió por Pedro Abelardo que llegó a ponerlo por delante del amor a Dios, algo inaudito en la Edad Media , donde esas palabras podían ser consideradas una forma de herejía
"Dios sabe - escribía en una de sus cartas Eloísa - que en todas las ocasiones de mi vida temí ofenderte a tí más que a Él y que quise agradarte a tí más que a Él. Fue tu amor, no el de Dios, el que me mandó tomar el hábito religioso. Fijate, entonces, en la vida miserable que llevo, teniendo que aguantar en esta vida tantas cosas y sin esperar  premio alguno en la otra"
Mucho más frías eran las palabra de Pedro Abelardo   , que con un tono casi glacial escribe a Eloísa que no pensaba que necesitara de sus palabras de consuelo porque :
"No creí que necesitara de tales palabras quien tan pródigamente ha sido dotada de lo necesario por la divina gracia. Por eso, el hecho de atender ahora a tus hijas (se refiere a las monjas del convento donde Eloísa era la madre superiora) , fue suficiente para hacerme creer que toda enseñanza o exhortación por mi parte era totalmente superflua . Si, por otra parte, en tu humildad no piensas así y crees que necesitas de mi instrucción y magisterio en materias relativas a Dios, puedes escribirme lo que quieras"
Difícil que estas palabras calmaran a una mujer que escribía en otra carta
"El nombre de esposa parece ser más santo y más vinculante , pero para mi la palabra más dulce era la de amiga y, si no te molesta, la de concubina o meretriz"(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org )


     


Después de leer estas líneas no es de extrañar que la correspondencia entre Pedro Abelardo y Eloísa  haya eclipsado a casi cualquier otra comunicación epistolar de estos siglos , donde la mayor parte de la correspondencia son de contenido religioso  ya que el clero representaba a la minoría ilustrada que sabía leer y escribir, mientras que la mayor parte de la población de la Europa de aquel tiempo era analfabeta  por lo que dificilmente iba a escribir cartas . Garfield cita a autores como el arzobispo de Constantinopla, Gregorio Nacianceno (329-389) o san Basilio de Cesárea (330-379) entre otros  religiosos autores de numerosas cartas de contenido teológico que tienen algo en común en opinión de Simon Garfield "Es preferible la muerte a la tortura indescriptible de leer sus cartas". Poco más de medio siglo después de la muerte de Eloísa , aparecía en el año 1215  el "Boncompagnus" del gramático y escritor italiano Boncompagno da Signa (hacia 1170-1250), un nuevo manual de redacción de cartas que seguía el modelo de aquel que vimos de Demetrio del siglo IV.  Boncompagno daba una gran importancia a las cartas pues creía "que la carta bien escrita - explica Simon Garfield - contribuiría a la enmienda de los males que aquejaban a la sociedad, siendo sus objetivos más importantes la injusticia y la envidia" Entre el siglo XI y XIII se suceden  los manuales para la redacción de cartas  donde se detalla las formas correctas  de saludar o de ganarse la buena voluntad del destinatario. Pero habrá que  esperar al siglo XIV y a la aparición de un gigante de las letras como el poeta y humanista italiano Francesco Petrarca (1304-1374) , uno de los precursores de la transición de la Edad Media hacia esa nueva era de la cultura en Europa que fue el Renacimiento, cuando la carta comienza a recuperar el lugar que había perdido . El escritor natural de Arezzo nos dejaría  dos grandes colecciones de cartas agrupadas en dos libros "Epistolae familiares" que contiene las cartas que escribió durante sus muchos viajes, y "Epistolae seniles" escritas en sus años de vejez y que Garfield define como "las primeras cartas modernas escritas  por el primer intelectual moderno, en el amanecer de la civilización europea moderna" En una de esas cartas Petrarca nos  ofrece consejos sobre como debemos escribirlas " Lo primero que hay que decidir es a quién destinar la carta , luego juzgaremos que decir y cómo decirlo. Nos dirigimos al hombre fuerte de uno modo y al débil de otro. Igualmente ocurre  con el joven inexperto y el anciano que ya ha cumplido con los deberes de la vida , con el henchido de prosperidad y el golpeado por las vicisitudes, el erudito distinguido en las letras y el hombre incapaz de entender nada más allá del lugar común. Cada uno de ellos debe ser tratado según su carácter y posición".  En los siglos siguientes serán muy frecuentes las obras que aconsejen  y ofrezcan modelos de cartas para ayudar a su redacción.



"Dama leyendo las cartas de Eloísa y Abelardo"  obra realizada hacia 1780 por el pintor francés Auguste Bernard d´Agesci(1753-1796) que muestra la emoción que en el siglo XVIII seguían causando las cartas de los dos amantes medievales a modo de un serial melodramático de nuestros días. Pero su primer gran admirador  fue el poeta italiano del siglo XIV, Francesco Petrarca (1304-1374) que se convertiría en el hombre que recuperó el arte de escribir cartas  y las devuelve su valor como género literario
(Imagen procedente de http://milenio13.tumblr.com/)



Petrarca escribía cartas continuamente, pero no todas ellas llegaban a su destino. No había más sistema de correos que los mensajeros  y estos estaban sujetos a muchas vicisitudes en su camino  como ser detenidos por algún grupo de soldados por cualquier razón o ser asaltados por los muchos bandidos que se hallaban emboscados a lo largo del camino. Así le sucedió con varias cartas que envió a su amigo, el poeta y escritor italiano Giovanni Boccacio (1313-1375) , otro de los padres de la lengua italiana junto al propio Petrarca y Dante Alighieri (1265-1321), y resignado a la pérdida de sus cartas escribe de nuevo a Boccaccio mostrando la impotencia ante algo que no tiene solución  "Ahora sé que ninguna de las dos extensas cartas que escribí ha llegado. Pero ¿qué podemos hacer?  Seguir enviándolas. Podemos indignarnos, cada vez más, pero no podemos vengarnos. Ha aparecido en el norte de Italia un deleznable grupo de personajes que supuestamente guardan los caminos (se refiere a tropas del estado) pero son en realidad el azote de los mensajeros. No se limitan a ojear las cartas que abren, sino que las leen con la mayor curiosidad" y concluye indignado "No hay nada que hacer contra estos ladrones de cartas , pues todo  es un desbarajuste y la libertad del estado ha sido destruida por completo"  Como veis esa sensación de que nuestra época es peor que las pasadas suele ser uno de los pensamientos más comunes entre las diferentes  generaciones por muchos años que las separen. En todo caso, la mejora de la educación y de una mayor tasa de alfabetismo favorecería la difusión del correo y , con él, el intercambio de ideas que favorecería  e despertar de la cultura que se produciría en el siglo XV  


La carta que tenéis sobre estas líneas pertenece a una gran colección de cartas conocidas como las "Paston Letters" o "Cartas de Paston" que recoge la correspondencia que mantuvieron diferentes miembros y generaciones de la familia Paston del condado inglés de Norfolk  y que abarcan un período de tiempo que se extiende desde 1422 hasta 1509, una época de gran incertidumbre en la que tuvo lugar la guerra civil inglesa conocida como Guerra de las Dos Rosas, en las que las familias Lancaster y York se disputaban el trono de Inglaterra, conflicto que se desarrolló entre 1455 y 1488. Pero esta en particular, la que podéis ver aquí, se distingue de las demás porque es la carta que Margaret Brewes escribió a uno de los miembros de la familia Paston, su prometido John Paston III (1444-1504), considerada una de las primeras felicitaciones de San Valentín de la historia . Fue escrita en febrero de 1477 . No puedo traducirla porque mi precario inglés no me permite traducir con propiedad un texto del siglo XV , pero en su encabezamiento podemos leer 
" A mi bien amado San Valentin, John Paston, mi señor, le sea entregado este mensaje" y  más adelante se expresa con las más tiernas palabras, propias de una enamorada que escribe a su amado
"Si deseas escuchar sobre mi bienestar, no gozo de buena salud ni de cuerpo ni de corazón, hasta que tenga noticias de ti"
Seguía sin existir un servicio postal oficial y si siempre la llegada de correo era una aventura , en tiempos de guerra como los que se vivieron en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XV todavía lo era más y con ello aumentaba la incertidumbre . Todo dependía de esos mensajes que se confiaban a un familiar, a un amigo o a un mensajero para que lo entregase a su destinatario  
 (Imagen procedente de readingmedievalbooks.wordpress.com)


Será en este siglo cuando el orfebre alemán Johannes Gutenberg (hacia 1398-1468) invente la imprenta de tipos móviles  hacia el año 1440 lo que iba a causar una auténtica revolución  en la difusión del conocimiento, fue la Internet de su tiempo,haciendo que la cultura , que hasta entonces estaba sólo al alcance de unos pocos  privilegiados, fuera   accesible a un número cada vez mayor de personas, en cierto sentido era una forma de democratización de la cultura.  Eso también influirá en las cartas. Ya en el siglo XVI por primera vez se escriben cartas con la intención  de ser recopiladas e impresas en libros , como sucedía con las cartas de uno de los grandes nombres del humanismo renacentista, Erasmo de Rotterdam (1466-1536). Las cartas se convierten por sís mismas en un género literario de gran éxito, al mismo tiempo que se multiplican los manuales de redacción de cartas que mostraban modelos de cartas casi para cualquier situación. Sin embargo, había escritores que rechazaban estos manuales que restaban a la escritura de las cartas cualquier atisbo de espontaneidad, entre ellos el fundador de un nuevo género literario, el ensayo. Se trata del político y escritor francés Michel de Montaigne (1533-1592) autor de "Ensayos". Como nos cuenta Garfield   Montaigne consideraba que "cuanto menos reflexionaba sobre lo que iba a escribir , mejor le salía la carta" y el propio Montaigne escribe "He acostumbrado a las grandes personas que me conocen a soportar mis tachones y rayaduras y a leer mis cartas en papel sin márgenes ni pliegues. Las que más me cuesta escribir son las peores ; si se me hacen una carga es signo de que he dejado de ponerles cuidado. Escribo de buen grado sin premeditación: la primera frase siempre da pie a la segunda"


Retrato del humanista Erasmo de Rotterdam , uno de los hombres más influyentes del pensamiento del siglo XVI,  realizado por el pintor flamenco Quentin Massys (hacia 1466-1530). Fue también uno de los más prolíficos autores de cartas de su tiempo, que iban dirigidas tanto alas grandes personalidades del siglo XVI , en particular con el reformista religioso Martin Lutero (1483-1546), como otras íntimas dirigidas a su familia y amigos . Fue también autor de un manual donde aconsejaba como escribir cartas y así  advertía que una carta 
"Debe ajustarse todo lo posible a su argumento, lugar , fecha y destinatario; cuando trata sobre asuntos graves ha de ser sería , cuando trata sobre asuntos comunes, transparente, y cuando trata sobre asuntos banales , elegante e ingeniosa; es ardiente e inspirada en la exhortación, reconfortante y amistosa en el consuelo"
Para Erasmo, si escribías bien una carta es que entonces estabas en el mundo, eras un hombre de tu tiempo 
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org)

 Pero en lo que se refiere a la entrega del correo poco había cambiado desde los lejanos tiempos de las postas que entregaban las cartas a los legionarios del fuerte romano . Será el rey de Inglaterra Enrique VIII (1491-1547) quien crea en el año 1516 el Royal Mail o Correo Real  cuya misión era garantizar el transporte seguro de la correspondencia, en particular aquella que iba destinada a la corte, pero el procedimiento utilizado continuaba siendo el de las postas , como lo cuenta Brian Tuke (fecha desconocida-1545) , primer jefe de correos de Inglaterra, el que también era Tesorero Real y secretario del cardenal y favorito del monarca  Thomas  Wosley (1471-1530). En una carta  escrita en 1533  Tuke describe  la misión que le había encomendado el monarca "El deseo del Rey es que las casas de postas  estén bien equipadas y que a la mayor brevedad se creen  más en todos los lugares  del reino, y que se ordene a todas las villas del reino que hagan los esfuerzos  necesarios para que estén preparadas  y no falten los caballos en ellas nunca, a fin de que no se pierda ningún tiempo a ese respecto" Pero  Enrique VIII también tenía un gran interés en éste servicio para controlar el contenido de las cartas  en un tiempo muy inestable. El control de las comunicaciones siempre ha sido una de las obsesiones del poder , Por ello, los empleados de Tuke, según nos cuenta Garfield " tenían la autorización real para abrir, leer y modificar el destinatario de cualquier carta  o paquete que entrase  o saliese de la corte" Situaciones similares se vivían  en el resto de cortes europeas  donde el correo seguía dependiendo de estos servicios de postas sin introducir grandes innovaciones en él. 


Hans Holbein d. J. 074.jpg
Retrato  realizado por el pintor alemán Hans Holbein el Joven (hacia 1497-1543)  del rey de Inglaterra Enrique VIII (1491-1547) autor de algunas de las mejores cartas de amor del siglo XVI dirigidas a la que se convertiría en su segunda esposa, Ana Bolena (hacia 1501-1536). Simon Garfield describe en "Postdata" como seguía funcionando el correo en el siglo XVI, apenas sin diferencias con el servicio de correos en la época de los legionarios romanos de Vindolanda que conocimos en la primera parte. Así describe Garfield el viaje de una carta en el siglo XVI
"La carta era transportada a caballo por una serie de jinetes que se relevaban. Si la carta llevaba escritas las palabras "For the Mats Affayres "Para asuntos de su majestad) que hacía  gratuito su transporte, en una versión temprana de lo que sería el correo real. Los jinetes que cargaban con las cartas se disponían en lugares determinados , ya fuera una fonda o el poste indicador de un cruce de caminos, sistema similar al que funcionaba durante el Imperio Romano. Estos hitos o postas  solían fijarse en villas o pueblos separados unos quince o veinte kilómetros  y pueden considerarse antecesores de los actuales  buzones de correos. A lo largo de la ruta fijada  se realizaban varias entregas  y recogidas de cartas que bien se depositaban en su destino o bien se entregaban en mano al siguiente jinete"
Y así la carta iba pasando de mano en mano y si había suerte y la persona a la que iba destinada se encontraba en el lugar donde se había enviado la carta llegaría a su destino, en caso contrario muy posiblemente terminaría dando vueltas hasta acabar perdida y no llegar nunca a manos de su destinatario
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org)   
 


 A lo largo del siglo XV y del siglo XVI aparecería en los territorios dominados por la familia Habsburgo, desde el Sacro Imperio Románico Germánico a España y los territorios controlados por ella en Europa , un sistema de correos que será monopolio de una familia. Tenemos que viajar hasta Italia de donde era originaria la familia de los Della Torre y Tasso procedentes de la localidad de Camerata Cornello en la Lombardía italiana. Tiempo después esta familia de la nobleza italiana pasaría a estar al servicio de los emperadores del Sacro Imperio germanizando su nombre y pasando a llamarse familia Thurm (Torre) y Taxis. El emperador Federico III de Habsburgo (1415-1493) encargaría a uno de los miembros de ésta familia, Roger de Thurm y Taxis, la organización de un servicio de correos entre los estados italianos y el Tirol, un servicio de postas del que a partir de ese momento ejercería el monopolio los Thurn y Taxis , que luego se extendería por  Europa Central y España y que en el caso de Alemania ese monopolio lo mantendría hasta la segunda mitad del siglo XIX. En cuando a España , tras la muerte de la reina de Castilla Isabel la Católica (1451-1504),  Felipe el Hermoso(1478-1506) el esposo de Juana i Castilla (1479-1555), hija y sucesora de Isabel , nombraría a otro Taxis,  Francisco de Taxis (1459-1517), como Correo Mayor. Francisco no sólo se encargo del sistema de correos en España sino de buena parte de Europa, creando nuevas rutas de postas como las que comunicaban Bruselas con París, con Nápoles o con Roma. En su época de máximo esplendor en el siglo XVIII los Thurn y Taxis llegarían a tener 20.000 empleados. Pero habrá que esperar al siglo XVII  cuando en Inglaterra se promulga en el año 1657  la Ley para la Creación del Correo  de Inglaterra, Escocia e Irlanda y  se funda  la Oficina Postal General  dedicada a garantizar  el transporte del correo tanto a nivel nacional como internacional. En 1680 se establece por primera vez una tarifa  postal de un penuqie (lo llamaban Penny post) para el envío del correo que ayudó a mejorar el servicio, que está cada vez más organizado.  Recoge Garfield las palabras del escritor Daniel Defoe (1659-1731)  que a comienzos del siglo XVIIi manifestaba su contento con el buen funcionamiento del correo "Las cartas  se envían a los rincones más apartados  de la ciudad con tanta celeridad como as podría llevar un mensajero , y eso cuatro, cinco , seis u ocho veces al día. No hay nada parecido en París, Amsterdam, Hamburgo , ni en ninguna otra ciudad"  Pero seguía sin cambiar la esencia del correo, basado en el sistema de postas. Habría que esperar al siglo XIX para la gran revolución, pero eso lo veremos en la tercera y última parte de esta historia sobre las cartas, los sellos y los buzones. 

Enlace con la primera parte de "De cartas, sellos y buzones: la vida en papel y palabras"
http://chrismielost.blogspot.com.es/2015/12/de-cartas-sellos-y-buzones-la-vida-en.html

Enlace con la tercera parte de "De cartas, sellos y buzones: la vida en papel y palabras"
http://chrismielost.blogspot.com.es/2015/12/de-cartas-sellos-y-buzones-la-vida-en_23.html



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jueves, 17 de diciembre de 2015

DE CARTAS, SELLOS Y BUZONES: LA VIDA EN PAPEL Y PALABRAS (PRIMERA PARTE)

¿Recordáis la última vez que se os aceleró el corazón cuando llamó el cartero a vuestra casa?¿o el temblor de vuestra mano  al recoger del buzón esa carta escrita con una letra que era más que unas letras, era el rostro, la voz, el alma que había detrás de ellas?¿o  cómo parecía detenerse el tiempo mientras leíais su contenido?Me temo que los lectores más jóvenes del Mentidero ni siquiera hayan olvidado esas emociones por la sencilla razón de que no las han conocido y yo mismo, que estoy instalado en eso que llamamos eufemísticamente mediana edad ,  apenas he disfrutado de esa sensación más allá de mis años de infancia y adolescencia antes de que la irrupción de la telefonía móvil y , por encima de todo, la entrada de Internet en nuestras vidas transformara la vida cotidiana y , entre ellas, a las cartas y al arte de escribirlas. Antes incluso de que surgiera Internet ya existía el correo electrónico , pero fue la expansión de la Red lo que hizo que al mismo tiempo se difundiera el uso de las cuentas de correo electrónico hasta convertirlas en una herramienta omnipresente tanto en la vida profesional como en la personal. Sus ventajas frente al correo ordinario, ese que va escrito a mano en una hoja, que a su vez metemos en un sobre y al que pegamos un sello para echarla en un buzón , son evidentes y se resumen prácticamente en una , su inmediatez. No hay que esperar dos o tres días a que llegue a su destino ni otros dos o tres días a que el receptor del correo escriba su respuesta y nos la envíe por el mismo procedimiento. En el correo electrónico basta con pulsar el botón de enviar y al segundo siguiente su destinatario ya la estará leyendo y nos podrá contestar. Es como mantener una conversación telefónica pero sin escuchar la voz de nuestro interlocutor. ¿Qué sentido tienen en ésta época las cartas tradicionales?¿es el correo electrónico igual que el tradicional excepto por su inmediatez?¿podemos transmitir nuestros pensamientos y emociones de la misma forma?


Vermeer, Johannes - The Loveletter.jpg
"La carta" obra realizada hacia 1669 por el pintor barroco neerlandés Johannes Vermeer (1632-1675) En ella el pintor holandés representa a una joven que está tocando el laúd  y que por la calidad de su ropa suponemos que es de buena posición, y a su criada, a la que vemos de pie esbozando lo que parece una sonrisa mientras entrega a su señora una carta . La joven la mira con aire interrogante a la sirvienta mientras interrumpe su interpretación al laúd y sostiene con la derecha la carta ¿quién se la ha mandado?¿cual es su contenido? Todo apunta a que se trata de una carta de amor  por los símbolos que contiene el cuadro, como el propio laúd que en el siglo XVI y XVII era un símbolo del amor carnal , o las zapatillas que podéis ver en la parte inferior abandonadas en el suelo, símbolo de un amor ilícito. Durante siglos las cartas han sido portadoras de noticias , de sentimientos y emociones . Como escribió el poeta británico Wystan Hugh Auden (1907-1973)
"Lo romántico del correo y de las noticias que trae, las posibilidades transformadoras de la correspondencia, sólo la llegada de una carta nos despierta una fe que nunca se agota"
Y eso le lleva a preguntarse a Simon Garfield
"¿Debería nuestra historia, lo que es la prueba de nuestra existencia personal , residir en un servidor (el correo electrónico) o más bien donde siempre lo han hecho, esparcida en nuestras posesiones físicas"
No se trata de oponerse al correo electrónico, eso es imposible y además no tendría sentido porque es una herramienta muy eficaz, pero ¿es necesario que abandonemos las cartas tradicionales para nuestras comunicaciones más personales?¿No estaremos renunciando a una forma diferente y hermosa de comunicarnos con los demás)
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org)

Hace unas semanas cayó en mis manos un magnífico libro que es más que un ensayo sobre la historia de las cartas y del correo y su influencia en la historia de la humanidad, un auténtico canto de amor a la comunicación epistolar, a esas cartas  que a veces tardaban semanas y meses en llegar a su destinatario y que lo hacían casi como un milagro después de pasar de mano en mano en una auténtica odisea, esas cartas con letras borrosas por una lágrima , de hojas perfumadas, de escritura cálida o fría, pausada o apresurada , de un papel que había estado entre las manos de esa persona que nos amaba en la distancia y que al tenerla entre las nuestras es como si pudieras tocarla, sentirla junto a ti. El libro se titula "Postdata: curiosa historia de la correspondencia"  del escritor británico Simon Garfield (1960)  en el que voy a basar este relato. Es evidente que el correo electrónico se ha impuesto por muchas razones, sobre todo porque es más eficaz y práctico , no se trata  de denostarlo  o ir en contra de él, porque eso no tendría hoy ningún sentido, pero tal vez deberíamos mirar atrás antes de olvidarnos del hermoso arte de escribir cartas. Como escribe Garfield " Los mensajes de correo electrónico son un dedo que nos tamborilea en el hombro  para avisarnos de algo, pero las cartas  son caricias y siempre se quedan merodeando para ser redescubiertas" ¿No os sucede eso con las fotografías digitales ? Por supuesto yo uso una cámara digital , pero durante años tuve esas cámaras que hoy casi nos parecen prehistóricas, a las que había que cambiar el carrete y que de vez en cuando nos jugaban una mala pasada y tus fotografías se velaban. Hoy sigo mirando de vez en cuando esos viejos álbumes en los que fui poniéndolas  como antes había hecho mis padres y mis abuelos . Si embargo, las fotografías digitales apenas las veo, están en el ordenador, en su carpeta correspondiente pero  es como si no fuera lo mismo, me falta la sensación de tener la fotografía entre mis manos. 


Estatua en bronce que con el título de "Hermes atándose la sandalia" fue realizada por el escultor francés François Rude (1784-1855) y puede contemplarse en el Museo del Louvre. Dentro de la mitología griega Hermes , hijo de Zeus y de la titán Maya,  era el dios protector del comercio , de los ladrones, de los mentirosos y, pero si lo traigo aquí es porque era también el mensajero de los dioses , al que podríamos calificar como el cartero del Olimpo , aunque no entregaba cartas sino que memorizaba los mensajes . Los romanos lo adoptarían con el nombre de Mercurio  con funciones similares . Tanto entre los griegos como entre los romanos las cartas ya iban a jugar un papel muy importante en la comunicación, ya no sólo a nivel oficial y estatal como había sucedido en Egipto o en Mesopotamia, sino que también sería utilizada para asuntos particulares lo que habría un nuevo tiempo de evolución en el correo y las cartas
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org

Esas viejas fotografías son parte de mi biografía, de nuestras vidas,, al igual que las cartas lo han sido durante siglos.  La novelista británica Virginia Woolf (1882-1941)  escribía que "las épocas en que no se escribieron cartas ni biografías son un páramo en el tiempo" Garfield, y yo con él, se pregunta qué quedará de nuestros correos electrónicos , de nuestras imágenes digitales. ¿Habéis dedicado alguna vez tiempo a releer antiguos correos electrónicos de hace dos , tres o cuatro años?Yo al menos no, pero si guardo en un cajón algunas de las pocas cartas que escribí o recibí hace años, cuando todavía era un adolescente al que en ocasiones la llama del amor le hacía perder la cabeza y escribir verdaderos disparates. Algunas de esas cartas nunca llegaron a su destinataria porque no me atrevía echarlas al buzón y ahí las conservo y al releerlas sonrío y me trae a la memoria quien una vez fui y lo  mismo sucede cuando releo alguna de aquellas felicitaciones de Navidad con sus pueblos nevados y sus Papa Noel saludando en su trineo ocultando en su interior un "Te quiero mucho y te deseo una Feliz Navidad" o esas postales que te llegaban desde el otro extremo del mundo y que te mostraban como ,a pesar de la distancia, quien te escribía seguía acordándose de ti. Ya se que lo mismo se puede hacer hoy , basta con adjuntar  un archivo de imagen o de sonido al correo y lo recibirás al instante. Lo se y es difícil explicar la diferencia porque no es algo material , se traduce en palabras que comunican sensaciones intangibles, que no se pueden tocar sino sentir, y que en cierto modo , al menos a mi, solo consigue transmitirme esa sencilla hoja emborronada con una escritura a la vez casi ilegible pero única, un trozo de vida en papel y palabras. ¿Qué sabríamos hoy de tantas historias de amor, de tantos pensamientos ocultos, de tantos conocimientos que nos han llegado del pasado si no fuera por las cartas? Pero no quiero agota la paciencia del lector, si no lo he hecho ya, y  es hora de que nos adentremos en la historia de la epistografía, término griego que significa literalmente "escritura de cartas", el arte de escribir cartas. 


 Carta con escritura cuneiforme  sobre una tablilla de barro cocido y a su lado un sobre, también de arcilla. Mesopotamia fue la cuna de las primeras civilizaciones, donde nació la escritura y donde también encontramos las primeras cartas como ésta  datada en el siglo XV a. C. La mayoría de las cartas de ésta época que han llegado hasta nosotros hacen relación a temas comerciales y legales, pero también hay algunas cartas de contenido personal , Su contenido no era leído por el destinatario sino que era un escriba el que se encargaba de leer en voz alta el texto .Estas cartas , al igual que sucede con el resto de cartas a lo largo de la historia , sirven para acercarnos, mejor que cualquier otro documento, la realidad de sus sociedades  . Del blog "Bitácora de un bibliotecario" extraigo este fragmento de una carta que el rey de Babilonia Hammurabi I (que reinó entre el 1792 . C y el 1750 a. C) dirige a su hermana que, al parecer, le reprochaba que no le hubiera contado que se encontraba enfermo. El monarca responde 
"He leído la tablilla que me enviaste (el rey, a diferencia de la mayoría de sus súbditos, leía las cartas por sí mismo sin que tuviera que hacerlo un escriba) . En ella me escribiste "¿Por qué no me escribiste sobre tu enfermedad? "Hay personas para las cuales las enfermedades son tema de correspondencia con sus hermanos. En cuanto a mí, yo sólo escribo noticias alegres. Estuve enfermo , ahora ya esto bien"
¿A que no parece que nos separen de ellos casi 4000 años?
(Imagen procedente  de http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com.es/)

Esa historia nos llevaría hasta la antigua Mesopotamia, donde nació la escritura y donde también encontramos los primeros ejemplos de correspondencia al igual que en el Egipto de los faraones. La escritura era entonces un conocimiento reservado sólo a unos pocos, los escribas, personas que recibían una profunda formación y que hacían de la escritura su profesión encargándose de redactar textos tanto comerciales como legales que son principalmente los que han llegado hasta nosotros en las tablillas de barro cocido en las que gravaban el contenido en escritura cuneiforme en el caso de Mesopotamia o jeroglífica en el Egipto de los faraones. Pero si abandonamos el terreno de estas primeras cartas comerciales y legales, la primera referencia literaria a las cartas la encontramos en una de las grandes obras de la literatura universal, "La Ilíada" del rapsoda griego Homero, que posiblemente viviera a lo largo del siglo VIII a. C. En esta obra en la que relata la guerra entre los aqueos y los troyanos frente a las murallas de Troya, asediada durante diez años por los aqueos, se encuentra en su Libro VI  esa primera mención a una carta que además es el detonante de un drama. Estamos en el reino de Preto y hasta allí llega el héroe Belerofonte, hijo del rey Glauco de Corinto. El rey Preto lo acoge con toda clase de honores, pero la fatalidad hace que la esposa de Preto, Antea, se enamore de nuestro héroe "La divina Antea - escribe Homero - mujer de Preto, había deseado con locura juntarse clandestinamente con Belerofonte" Pero éste la rechaza y ella, despechada, convence a su esposo  para que cause la perdición del héroe acusándolo de haber tratado de seducirla . Preto no se atreve a matarlo con sus propias manos pero le envía a las tierras de su suegro y  entrega una carta a Belerofonte para que se la entregue a su suegro, una carta que es en realidad su sentencia de muerte "Preto, haciendo mortíferas  señales en una tablilla, entregó los perniciosos signos con orden de que los  mostrase a su suegro" Y ya en la corte del suegro, el rey Janto, "quiso ver la nota que de su yerno Preto le traía" Después de abrirla y leer su contenido , Janto mandará a Belerofonte una sucesión de misiones casi suicidas para tratar de provocar su muerte , aunque el héroe sale con bien de ellas. 


"Belerofonte y Pegaso " obra del pintor ruso Aleksandr Ivanov (1806-1858) que representa a Belerofonte (desnudo y al lado del caballo alado  Pegaso, Hemos visto que este héroe de la mitología griega fue el protagonista del primer episodio en la historia de la literatura en el que una carta juega un papel en el desarrollo de la acción. Aunque la correspondencia que nos ha llegado de la antigua Grecia es bastante formal y le falta la calidez de las cartas que nos dejaron los romanos, Garfield recoge textos como el siguiente en el que un joven estudiante escribe a su padre al que reprocha que no responda a sus cartas ni va a visitarle.  Fijaos en lo formal que es su encabezamiento
"A su respetado padre Arión, Tonis le envía saludos. En breve diré que todos los días dedico una oración a los dioses ancestrales  de esta tierra en la que me encuentro  para que prospere , y con usted toda nuestra familia. Mire, esta es la quinta carta que escribo y no me ha contestado salvo una, ni siquiera para decir si está bien o no. Tampoco ha venido a verme. Me prometió que vendría , pero no lo ha hecho , y ni siquiera sabe si el maestro viene a impartirme clase o no. Haga el esfuerzo  de acudir a la mayor brevedad para que el maestro pueda venir a enseñarme, pues lo desea de buen grado. Acuda cuanto antes, antes de que se marche a las tierras altas. Envío muchos saludos para todos y cada uno de los miembros de nuestra familia y para mis amigos. Adiós , honorable padre mío, rezo por que le vaya bien durante muchos años y  también a mis hermanos. No se olvide de mis palomas"
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org ) 
Esta es la primera aparición de las cartas en la literatura , demostrando que ya era una práctica habitual en la Grecia del siglo VIII a. C cuando se estima que fue creada "La Iliada". Los primeros ejemplares de cartas del mundo griego que conservamos datan de unos siglos después, del siglo V a. C ,y se conservan en total unas dos mil cartas de ese período de la historia, el de la Antigua Grecia. Subraya Garfield que "la tasa de alfabetismo  en las ciudades griegas no llegaba al 50%, y era aún menor  en el caso de las mujeres, aunque los analfabetos muchas veces pagaban a escribas para que escribiesen en su nombre" y presenta en su libro algunos ejemplos de estas ventanas abiertas a la intimidad de la vida cotidiana  de hace más de dos milenios y entre ellas llama la atención, por la aparente ligereza que trata un tema hoy tan duro como el infanticidio , esta carta dirigida por un hombre llamado Hilaríón  a su esposa embarazada , de nombre Alis, en el siglo I a. C , donde veréis que la da el tratamiento de hermana y no de esposa pues esa era la fórmula convencional en la correspondencia de entonces "Hilarión a su hermana Alis, mucha salud, y a mis respetados Béroo y Apolonario. Ten sabido que seguimos  en este momento  en Alejandría. Te ruego y te suplico  que cuides del niño . Te enviaré mi sueldo  tan pronto lo reciba. Si por alguna razón  pares y es un varón, déjalo vivir; si es una hembra , líbrate de ella. Djiste a Afrodita "No me olvides" ¿Cómo podría olvidarte? Te pido por tanto que no te preocupes"  Señala Garfield que la correspondencia que ha llegado hasta nosotros de la Antigua Grecia adolecen de un excesivo formalismo y de falta de intimidad, de cierta ausencia  de calor humano, casi como si fueran documentos oficiales . Pero ello tiene una explicación, y es que las cartas no se abrían y leían en la intimidad como hacemos hoy sino que "Casi todas  las cartas se escribían -nos cuenta Garfield- para ser leídas en alto y la mayoría de las veces se dictaba  a un escriba" Así es difícil desnudar mucho el alma, sabiendo que no sólo la persona destinataria de la carta va a conocer su contenido. 

DOCUMENTAL SOBRE EL  FUERTE  ROMANO DE VINDOLANDA

En este reportaje de diez minutos de duración podemos conocer el fuerte romano de Vindolanda descubierto casi por accidente en 1972 por el arqueólogo británico Robin Birley (1973) y en la que se hallaría una gran cantidad de objetos de la vida cotidiana de los soldados que además estaban en un gran estado de conservación, entre ellas las denominadas Tablillas de Vindolanda, una colección de cartas que abarcan desde felicitaciones de cumpleaños a solicitudes de alimentos. 





Otra particularidad que subraya Garfield es que de las cartas que han llegad hasta nosotros de la Antigua Grecia casi la mitad estaban escritas por mujeres, algo extraordinario teniendo en cuenta que la educación que recibía la mujer era inferior a la del hombre . Pero lo más llamativo es que no hay ni una sola carta de amor , tal vez porque las cartas no eran vistas como el medio adecuado para tratar cuestiones tan íntimas o , tal vez , porque  como señala el historiador John Muir  al que cita Garfield "no debemos pensar que nos encontramos ante personas cuya idea de la individualidad era exactamente igual a la nuestra"  En ese sentido sus cartas , que encontramos algo frías y formales, sería la traslación al papel de una forma diferente de entender las emociones y las relaciones personales. Otra cosa bien diferente serían las cartas de los romanos . Como escribe Garfield "Las carta griegas hunden sus raíces  en el teatro; las romanas en la taberna", unas formales, las otras cercanas . Simon Garfield  nos lleva ahora hasta el territorio de la provincia romana de Britania conquistada por Roma durante el gobierno del emperador Claudio (10 a. C- 54 d. C) aunque su dominio completo le supuso décadas a las legiones romanas. Durante el mandato del emperador Adriano (76-138) se construyó un muro defensivo que separaba el territorio controlado por las regiones romanas de las frías tierras donde habitaban los pictos y que eran casi las que hoy forman parte del territorio de Escocia. A lo largo del Muro se construyeron un gran número de  Castrum o fuertes donde había destacamentos romanos encargados de la defensa del muro . Uno de ellos era el castrum  de Vindolanda  que fue descubierto en 1972  por el arqueólogo británico Robin Birley (1935) que quedó sorprendido por lo bien conservados que estaban muchos de los objetos que durante dos milenios habían permanecido bajo tierra , desde  llaves a pendientes, de sandalias de cuero en las que se podía leer incluso el nombre del fabricante a pendientes de oro.


Estos fragmentos de las Tablillas de Vindolanda están catalogados como Tablilla 343
 cuyo contenido recoge Simon Garfield en su libro. Es una carta que un tal Octavio envía a su hermano Cándido para pagar un cargamento de trigo
"Octavio a su hermano  Cándido , salud. Te he escrito muchas veces que he comprado unos cinco mil modios de espigas de cereal , y necesito dinero para pagarlos. A menos que me envíes algo de dinero, al menos quinientos denarios, perderé el depósito que ya pagué  y seré deshonrado. Te pido, así pues, que me envíes algo de dinero cuanto antes"Hay problemas que se repiten una y otra vez a lo largo de la historia , y los problemas económicos están entre ellos como demuestra esta carta
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org

 Pero lo que interesa pera nuestra historia es que allí se encontraron también las que serían conocidas como Tablillas de Vindolanda , considerados los textos manuscritos más antiguos de Gran Bretaña , y que son unas finas tablillas de madera , tan finas que según Garfield en ocasiones no superan ni el milímetro de espesor, y del tamaño de una tarjeta postal de nuestros días, que estaban escritas con tinta de carbón.  Después de ser llevadas al Museo Británico para recibir un tratamiento adecuado para tratar de recuperar parte de la escritura borrada por el paso del tiempo y por la humedad del suelo,  se fue desvelando el contenido de alguna de ellas, como ésta , una carta personal escrita posiblemente por la esposa de un soldado destacado en el fuerte y que a pesar de los dos milenios que nos separan de ellos nos transmite una intimidad que la hace tan actual, a pesar de su brevedad, como si hubiera sido escrita ayer "Te he enviado  unos pares de calcetines  y dos pares de sandalias, y dos pares de calzones . Saluda a mis amigos  Elpis, Tétrico  y todos tus compañeros de rancho; pido a los dioses que todos disfrutéis de larga vida y la mejor de las fortunas"  Escribe Garfield "Las tablillas nos llegan adentro porque nos vemos reflejados en ellas. Todos seguimos necesitando ropa de abrigo, alimentos, alguien que vele por nuestra salud " Estas cartas son como un puente que salva el abismo del tiempo y nos conecta con aquellos seres humanos que vivían en una lejana frontera del Imperio Romano. En cuanto al transporte de la correspondencia entre fuertes como el de Vindolanda y ciudades importantes de la Britania romana, como Londinium, la actual Londres, parece que se realizaban por mensajeros a caballo que recorrían la amplia red de calzadas romanas , deteniéndose para descansar y cambiar de caballo  en establecimientos dispuestos a lo largo del camino, las fondas o Casas de Postas , que según nuestro Diccionario de la Lengua Española era la "Parada donde tomaban caballos de refresco los correos y los que viajaban en posta", y posta era a su vez "conjunto de caballerías que se apostaban en los caminos  a distancias de dos o tres leguas, para que los tiros, los correos pudiesen ser renovados"


Esta es la invitación de Claudia Severa a Lepidina para que asista a su cumpleaños cuyo texto recojo bajo estas líneas tomado del libro de Simon Garfield y que podría ser el primer texto manuscrito redactado por una mujer conservado de la época del Imperio Romano.
(Imagen procedente de cinabrio.over-blog.es
De estas casas de postas, que ya eran conocidas en el antiguo Imperio Persa, procede el término postal que hoy aparece indefectiblemente unido al correo. Antes de dejar las cartas de Vindolanda  quiero traeros aquí una felicitación de cumpleaños  escrita por una mujer llamada Claudia Severa, dirigida a otra , Lepidina, y aunque es de suponer que fuera grabada con la ayuda de alguien podría tratarse  del primer manuscrito conocido cuya autora es una mujer .. En la felicitación leemos  "Claudia Severa a su Lepidina, salud.El tercer día anterior al idus de septiembre, hermana, te envío una cordial invitación a la celebración de mi cumpleaños. Me harás muy feliz con tu presencia ,si vienes. Traslada  mi saludo a tu Cerial. Mi Aelio y mi hijo pequeño os envían saludos. Te espero, hermana. Adiós , hermana , alma mía  queridísima. Espero medrar, ave"  Es emocionante leer estas cartas redactadas hace dos milenios  todavía más porque quienes las escribieron eran personas como cualquiera de nosotros, no eran grandes personajes de su tiempo que pudieran esperare que sus escritos se conservaran  después de dos mil años , pero ,sin embargo, sus palabras sobre temas de la vida cotidiana han llegado hasta nosotros acercándonos el mundo en el que vivieron mejor de lo que a veces pueden hacerlo otros documentos históricos. Pero no sólo han sido las cartas de estas personas anónimas las que han salvado la barrera del tiempo desde Roma, porque también tenemos cartas de personalidades como el político, abogado y escritor Marco Tulio Cicerón (106-43 a. C), el filósofo Lucio Anneo Séneca (4 a. C- 65 d. C) o el escritor y científico Plinio el Joven (61-hacia 112) que nos dejaría una detallada descripción de la erupción del Vesubio en el año 79 y también una serie de preciosas cartas de amor . De ellas y de la evolución de la carta y la irrupción de nuevos inventos como el buzón y los sellos os hablaré ya en la segunda parte de esta historia  de vida en papel y palabras. 


Enlace con la segunda parte de "De cartas, sellos y buzones: la vida en papel y palabras"

http://chrismielost.blogspot.com.es/2015/12/de-cartas-sellos-y-buzones-la-vida-en_20.html


Enlace con la tercera parte de "De cartas, sellos y buzones: la vida en papel y palabras"
http://chrismielost.blogspot.com.es/2015/12/de-cartas-sellos-y-buzones-la-vida-en_23.html

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