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viernes, 20 de julio de 2012

HISTORIAS DE LA MEDICINA : LA VIRUELA Y LA EXPEDICIÓN BALMIS (SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de esta historia sobre una de las enfermedades que más muerte y dolor han causado a la humanidad casi desde el comienzo de la civilización, pues los científicos estiman que ya la padecíamos diez milenios antes de Cristo y cuyas primeras referencias escritas se remontan al año 1600 a. C en la India, detuvimos el relato cuando el médico rural inglés Edward Jenner (1749-1823) desarrollaba la vacuna que prevenía con éxito el contagio de la enfermedad, una vacuna que había llegado a probar en su propio hijo y que, a pesar de ello, había recibido el rechazo de los médicos , la burla de la prensa con la publicación de caricaturas en las que los que recibían las vacunas se transformaban en vacas, y la oposición de la Iglesia  que consideraba la vacuna como una intromisión en lo que consideraban era la voluntad de Dios. Actitudes que ya antes habían sufrido Lady Mary Wortley Montagu(1689-1762), que a partir de 1718 había tratado de introducir en Inglaterra la técnica de la variolización empleada por los médicos turcos en el Imperio Otomano y que a pesar de sus excelentes resultados también chocó con la misma incomprensión que la vacuna de Jenner.

Sin embargo, en esta ocasión las cosas iban a ser diferentes y uno de los principales impulsores del futuro éxito de la vacuna iba a ser el que era entonces el hombre más poderoso de Europa, el ya emperador francés Napoleón I Bonaparte (1769-1821) que en 1805 ordenó que todos sus soldados recibieran la vacuna de Jenner para protegerles de la viruela. Si esto puede ser considerado un respaldo decisivo para la vacuna de la viruela el otro factor crucial hay que buscarlo en España . Una vez aceptado que la vacuna era un remedio eficaz para una enfermedad que afectaba no a un país o un continente concreto sino a todo el planeta, había un problema de difícil solución ¿cómo podría llevarse este remedio a los lugares más alejados , cómo difundir la curación por todo el mundo? Esta inquietud era aún más acuciante para grandes potencias como España, cuyo extenso Imperio abarcaba territorios en América y Asia .  En 1798 Jenner había publicado una obra titulada "Una investigación de las causas y efectos de la Variolae Vaccinae, una enfermedad conocida con el nombre de Cow Pox" en la que exponía el proceso de su descubrimiento de la vacuna contra la viruela. Dos años después , en 1800 , la vacuna llegaba a España .

No parece conservarse ningún retrato de Francisco Javier de Balmis , el impulsor de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna que iba a difundir la vacuna de la viruela en todos los territorios del extenso imperio español tanto en América como en Asia e incluso la difundiría también en China y en la isla de Santa Elena bajo soberanía británica. A diferencia de Edward Jenner o lady Montagu, Balmis tuvo el apoyo del monarca español y también de la Iglesia, lo que permitió organizar la expedición y que esta se convirtiera en un éxito que protegería a miles de personas de la viruela  (Esta imagen procede de una página web que considero muy completa sobre la figura de Francisco Javier de Balmis http://www.balmis.org)

El entonces rey de España Carlos IV (1748-1819), era particularmente sensible a todo lo relacionado con la viruela ya que su hija , la infanta María Luisa, había sufrido la enfermedad. A su lado se encontraba su médico personal y clave en la gran aventura de la extensión de la vacuna por todo el mundo, Franciso Javier de Balmis y Berenguer (1753-1819). Balmis había nacido en Alicante y después de estudiar medicina viajó a América donde estuvo trabajando en La Habana y en México . lugar este último en el que además de prestar sus servicios como primer cirujano en el Hospital de San Juan de Dios de Ciudad de México, también desarrolló una profunda investigación sobre las enfermedades venéreas. Balmis era un hombre de su tiempo, una nueva sociedad abierta al conocimiento y la investigación impulsada por el espíritu de la Ilustración , un movimiento cultural y del pensamiento que en España se había encargado de desarrollar los primeros monarcas de la dinastía Borbón  y muy particularmente Carlos III (1716-1788).

Cuando Balmis regresa a España publica en 1794 el resultado de sus investigaciones sobre las enfermedades venéreas en una obra titulada "Demostración de las virtudes del agave y la begonia". Ya en España es nombrado médico personal del rey Carlos IV y  esa es la posición que ocupa cuando la vacuna entra en España en 1800. El rey, que no quería ver sufrir a ninguno más de sus hijos por la dolencia, venció todos los miedos y recelos que aún rodeaban a la vacuna e hizo vacunar a todos sus hijos y se mostró muy interesado en un proyecto que le presentó Balmis, difundir la vacuna por todos los territorios del extenso imperio español , que era casi lo mismo que llevar la vacuna a todos los rincones del mundo conocido , tales eran las dimensiones de las posesiones españolas que se extendían no sólo a América , sino también a Asia con el dominio de las islas Filipinas. El rey se mostró entusiasmado con la idea y encomendó el estudio del proyecto de Balmis a la Junta de Cirujanos de Cámara que respaldó con ardor la iniciativa de Balmis al que además consideraban el hombre idóneo para aquella misión pues además de sus conocimientos médicos tenía experiencia en viajes y había vivido durante un largo periodo de tiempo en América.

Fotografía de la edición de la obra del cirujano francés Jacques-Louis Moreau de la Sarthe(1771-1826) titulada "Tratado práctico e histórico de la vacuna" traducida en 1803 al castellano por Francisco Javier de Balmis y de la que llevaría muchos ejemplares en la expedición para entregarla entre los centros de vacunación que pretendían crear en los territorios ultramarinos españoles . En la página de la izquierda vemos un grabado del inventor de la vacuna, Edward Jenner, que tiempo después escribiría sobre la expedición  "No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este" (Imagen procedente de http://hicido.uv.es )

Después de este respaldo el rey no vaciló en facilitar a Balmis todo lo necesario para llevar adelante el proyecto, en el que también iba a ocupar un papel destacado el médico y cirujano catalán Josep Salvany i Lleopart (1774-1810). El primero de septiembre de 1803 el rey Carlos IV ordena la publicación de un edicto, que debería publicarse en todos los territorios bajo la soberanía de la corona española, en el que se recoge el objetivo principal de una expedición dirigida por Balmis que recorrería todos estos territorios y que no era otro que la difusión de la vacuna de la viruela y la enseñanza a los médicos de esas tierras de como debía aplicarse  para detener una enfermedad que atacaba con particular virulencia en América. Se ordenaba a las autoridades locales que apoyaran y colaboraran con la expedición en todo lo que necesitaran y que dispusieran de los medios precisos para aplicar las vacunas en sus respectivos territorios. En 1805 , dos años después, cuando la expedición ya llevaba dos años en América, se publico otra Real Cédula que obligaba a todos los hospitales a disponer de un lugar adecuado para conservar el suero de la vacuna.

Pero el problema clave era ¿cómo iban a transportar la vacuna hasta América y luego hasta Filipinas sin que se deteriorase? La solución se le ocurrió a Balmis y no pudo ser más original y brillante. La vacuna se conservaría en el interior del organismo de niños a los que se vacunaría contra la viruela y se iría pasando la vacuna de uno a otro a lo largo del viaje. Para ello se eligió a veintidós niños huérfanos procedentes de la Casa de Expósitos de la ciudad de La Coruña, desde donde estaba previsto que zarpara la expedición, a los que se inoculó la vacuna . Superado este obstáculo la expedición estaba dispuesta para iniciar un viaje que se convertiría en un hito de la medicina y que recibiría el nombre de Real Expedición Filantrópica de la Vacuna , aunque después sería conocida como Expedición Balmis ya que él fue el espíritu que impulsó y organizó este viaje, contando con la colaboración de otros dos médicos, entre los que estaba el ya mencionado Josep Salvany, dos prácticos, tres enfermeras y la responsable de la Casa de Expósitos de La Coruña de donde procedían los niños que portaban la vacuna en su sangre. Hay que subrayar la naturaleza excepcional de este viaje, pues con él no se pretendía obtener ninguna rentabilidad económica sino que la costosa expedición financiada por la Corona sólo pretendía proteger a toda la población de sus territorios de los efectos de la viruela, una misión filantrópica que causaría el asombro y el aplauso de la sociedad de su tiempo donde era casi inconcebible hacer algo sin obtener un beneficio como contraprestación.

DOCUMENTAL SOBRE LA EXPEDICIÓN BALMIS

Es el único documental que he encontrado sobre la vida de Francisco Javier de Balmis y la expedición que él inspiró y dirigió , pero creo que ofrece una visión muy completa y de forma resumida de su vida y su labor.

  
Finalmente, la expedición zarpa a bordo de la corbeta "María Pita" bajo el mando del capitán Pedro del Barco  del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 rumbo a América con el personal médico , los veintidós niños y un completo equipo médico necesario para la ingente tarea de difundir la vacuna por todo un continente junto con la obra del cirujano francés Jacques-Louis Moreau de la Sarthe(1771-1826) titulada "Tratado práctico e histórico de la vacuna" , donde se contenía lo necesario para aplicar correctamente la vacuna y de la que llevaban numerosas copias para difundirlas entre los distintos centros de vacunación que se pretendían crear. La primera escala de la expedición fueron las islas Canarias, donde ya centenares de personas fueron vacunadas al tiempo que entregaron a los médicos locales los medios necesarios para que ellos pudieran continuar a partir de entonces con las campañas de vacunación. La siguiente escala fue Puerto Rico y a continuación alcanzaron las costas de Venezuela, donde la expedición se dividió para cubrir todo el continente. El médico catalán Josep Salvany  emprendió una ruta que le llevaría a recorrer Panamá, Colombia, Perú, Chile y Bolivia donde  encontraría la muerte en la ciudad boliviana de Cochabamba en 1810 después de siete años de sacrificios en su lucha por extender la vacuna hasta el último rincón de aquellos territorios.
File:Real Expedición Filantrópica de la Vacuna 01.svg
Mapa del Itinerario seguido por la corbeta María Pita y la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna desde su partida el 30 de noviembre de 1803 , su primera escala en las islas Canarias  , la siguiente en la isla de Puerto Rico y a continuación la costa de Venezuela, donde la expedición se separó para cubrir todo el continente americano, destacando aquí la figura del médico catalán Josep Salvany, que durante siete años recorrerá Panamá, Colombia, Perú y Bolivia hasta encontrar la muerte en la población boliviana de Cochabamba enfermo y agotado después de vacunar a miles de personas. Sus compañeros de expedición seguirían su labor en Chile , mientras Balmis se dirige a La Habana, Guatemala y México, donde se preocupará por el destino de los veintidós niños huérfanos que habían sido los portadores de la vacuna de la viruela, a los que dejará en un orfanato de la capital y a otros en familias que les adoptaron, salvándoles de un destino mucho peor en España. (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )
Mientras, Balmis llevó la vacuna por el territorio de Venezuela, posteriormente a Cuba y de allí a México donde incluso extendió la vacuna a los alejados territorios españoles en Norteamérica, los actuales estados de Texas, Nuevo México y California. Durante todo este trayecto los expedicionarios recibieron el apoyo tanto de las autoridades de cada territorio como de la Iglesia, una actitud muy diferente a la que se había encontrado en el siglo XVIII aquellos que trataron de difundir la variolización. Sin duda , el espíritu ilustrado había prendido en la sociedad transformándola y haciéndola más receptiva a nuevos descubrimientos. Una vez culminada su labor en América Balmis se dispuso a trasladar la vacuna hasta las lejanas islas Filipinas, para lo que repitió el proceso, inoculando a veinticinco niños mexicanos la vacuna de la viruela y zarpando con ellos rumbo a Filipinas en febrero de 1805 desde el puerto de Acapulco a bordo del "Magallanes". Después de dos meses de dura travesía, amenazados por los piratas y azotados por tempestades,  alcanzaron el puerto de Manila en abril y ,una vez más, y contando con la crucial ayuda de la Iglesia, cumplieron su misión de difundir la vacuna de la viruela.  
Aunque no se si veréis con claridad el texto que acompaña a este mapa, aquí podéis ver el itinerario completo de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna que se prolongó durante tres años, entre 1803 y 1806 y que daría la vuelta al mundo difundiendo la vacuna con su método revolucionario de transportar la vacuna en el cuerpo de niños. Este mismo sistema sería luego empleado por los británicos que lo adoptaron después de la escala de Balmis y su expedición en la isla de Santa Elena . Sin embargo, aún quedaba una larga lucha por delante principalmente en Asia y en una África que apenas había sido explorada cuando Balmis hizo su viaje (imagen procedente de http://irati.pnte.cfnavarra.es )
Y rompiendo los límites que se habían establecido en la misión, es decir, difundir la vacuna en los territorios controlados por la Corona española , aun tuvo fuerzas Balmis para dirigirse a  China y desembarcar en la colonia portuguesa de Macao en septiembre de 1805 y desde allí se adentró en el territorio de aquella gigantesca nación recorriendo gran parte de la actual provincia de Cantón. Por fin  emprende el regreso a España aunque aún tuvo tiempo para hacer escala en la aislada isla de Santa Elena, en medio del Océano Atlántico y bajo soberanía británica. Allí logró convencer a las autoridades británicas para que emplearan la vacuna y además les enseñó el método que había empleado para conservar la vacuna en el cuerpo de los niños, método que adoptarían los ingleses para hacer lo propio en los cada vez más numerosos territorios de un Imperio que se hallaba en plena expansión.  Francisco Javier de Balmis regresaba por fin a España en el verano de 1806 , siendo recibido por el rey Carlos IV como un héroe y rodeado de la admiración de la población y del mundo universitario, no sólo en España sino en toda Europa. El propio inventor de la vacuna, Edward Jenner, reconocería la importancia de aquella expedición y escribió " No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este".
Como ejemplo de la admiración que despertó en todo el mundo la expedición dirigida por Balmis tenemos las palabras del científico y político nacido en la colombiana ciudad de Medellín,  Francisco Antonio Zea (1766-1822) que escribía en 1808 "Sea cual fuere la suerte que con el transcurso de los siglos toque a España, que como los medos, como los asirios, como otros grandes pueblos desaparezca de la escena de las naciones, que no se encuentren ni vestigios de su lengua, ni monumentos de su historia; que la península misma se hunda en el océano y su sitio llegue a ser un problema en la posteridad, siempre se conservará ilesa la memoria de esta expedición filantrópica. Sobrevivirá a la misma Europa y no acabará mientras quede algún pueblo ilustrado encima de la tierra" Balmis aún regresaría de nuevo a México en 1810, publicaría una obra titulada  "Instrucción sobre la introducción y conservación de la vacuna"  y moriría en Madrid el 12 de febrero de 1819 rodeado del agradecimiento de miles de personas que nunca le conocerían, que ni siquiera sabrían su nombre, pero que se salvaron de la enfermedad gracias al heroico esfuerzo de Balmis y todos los que formaron parte de aquella expedición de la que el gran explorador y científico alemán Alexander von Humboldt (1769-1859) escribiría en 1825 " Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la historia".
Fotografía de Rahima Banu(1973) , que vivía en un pueblo de la isla Bhola, la más grande de Bangladesh. Su caso de viruela salio a la luz el 16 de octubre de 1975 . Un equipo de la Organización Mundial de la Salud se desplazó hasta donde vivía Banu y permaneció con ella hasta que se recuperó, llevando después una vida normal casándose y teniendo cuatro hijos . Fue el último caso de la cepa de viruela mayor (imagen procedente de http://aulascienze.scuola.zanichelli.it)
Pero a pesar del éxito de la expedición, la lucha contra la enfermedad estaba aún lejos de concluir. Los medios disponibles no permitían llevar la vacuna a muchos lugares que siguieron sufriendo los azotes de la enfermedad y, como veíamos ayer, ya en el siglo XX arrebataba la vida a quinientos millones de personas. De nuevo la iniciativa de una persona iba a impulsar la lucha contra la viruela cuando Viktor Zdánov(1914-1987), entonces viceministro de Sanidad de la Unión Soviética, propuso en un discurso leído ante la Asamblea Mundial de la Salud en 1958 la unión de esfuerzos de todas las naciones para lanzar una campaña mundial de vacunación de la viruela dirigida a erradicar la enfermedad.  En esa misma década se obtuvo una gran victoria cuando la Organización Panamericana de la Salud declaró oficialmente erradicada la viruela en el continente americano. En 1966 comenzaba el Programa de Erradicación de la Viruela, que no se limitaba a la vacunación masiva sino que además realizaba un control y vigilancia de los afectados y de las personas a las que podían haber contagiado para aislarlos y detener la cadena de contagio, algo nada fácil en África y Asia donde a la pobreza de la población había que unir la dificultad para alcanzar muchos de sus territorios y las duras condiciones climáticas y la inestabilidad política que tenían que superar los responsables de la campaña.
El cocinero somalí Ali Maow Maalin , que trabajaba en el hospital de la ciudad de Merca, en Somalia, fue el último ser humano en ser diagnosticado de viruela contraída de forma natural y no por accidente en un laboratorio. Padecía la cepa del virus de la viruela menor y le fue diagnosticado el 26 de octubre de 1977. El último eslabón de una larga cadena de enfermos que se remontaba al menos doce mil años atrás y de cientos de millones de muertos. Maalin se recuperó sin problemas y ahora colabora en campañas sanitarias en su país de origen para erradicar otras enfermedades como la poliomielitis (imagen procedente de http://www.jhsph.edu )    
Pero con esfuerzo y sacrificio de muchas personas  la campaña de erradicación dirigida por el epidemiólogo checo Karel Raska(1909-1987) fue acorralando al virus y así ,en 1975 la pequeña Rahima Banu , una niña de Bangladesh de dos años de edad, fue el último caso registrado de la cepa del virus de la viruela mayor, y dos años después, en octubre de 1977 , se producía el último caso de la cepa del virus causante de la viruela menor y el último de cualquiera de las cepas de viruela contagiada de forma natural en la persona de un joven somalí llamado Ali Maow Maalin(1954). Tanto la pequeña Rahima Banu como Ali Maow se recuperaron de la enfermedad. Pero aún habría un caso más, aunque este contagio no sería producido de forma natural sino de manera accidental en un laboratorio la Escuela de Medicina de la Universidad de Birmingham donde trabajaba la fotógrafa médica Janet Parker(1938-1978). Su estudio fotográfico se hallaba justo sobre el laboratorio de la Universidad en la que se estaba realizando un estudio sobre la viruela y ,de alguna forma, el virus debió transmitirse a través de los conductos de la ventilación donde trabajaba Janet, que contrajo la enfermedad. La historia fue trágica pues la enfermedad no solo acabó con la vida de Janet, que se convirtió en la última víctima en la historia de la viruela, sino que además su padre murió de un infarto al ir a visitarla al hospital donde estaba internada y el profesor Henry Bedson, el jefe del departamento de biología de la Universidad, donde se estaban realizando los estudios con el virus, se suicidó por considerarse responsable de la muerte de Janet. En la nota de suicidio escribió "Siento que he perdido la confianza que muchos de mis amigos y colegas han depositado en mí y en mi trabajo".  
Un agente de salud muestra a una mujer una estampa de identificación. Bangladesh, 1975.
En esta fotografía vemos a un miembro de un equipo de la Organización Mundial de la Salud en Bangladesh en 1975 mostrando una fotografía de un enfermo de viruela para que la población pudiera reconocer la enfermedad y avisar en caso de que detectaran un caso. Además de la vacunación masiva , la vigilancia y control del contagio de la enfermedad y de la aparición de nuevos casos fue fundamental para erradicar la enfermedad , la única junto con la peste bovina que el hombre ha logrado extinguir excepto por las cepas que aún se conservan en laboratorios de Estados Unidos y Rusia y esperemos que en ningún otro sitio. El debate sobre su destrucción o conservación sigue abierto (imagen procedente de http://www.ho.int)


Un trágico epílogo de una campaña que culminó en 1980 con la presentación del  "Informe final de la Comisión Global para la certificación de la erradicación de la viruela" ante la Organización Mundial de la Salud. Desde entonces no se ha producido ningún caso de viruela en ninguna parte del mundo y sólo sobreviven unas cepas del virus en laboratorios de Estados Unidos y Rusia , donde se mantiene vivo el debate sobre la necesidad de destruir o conservar estas últimas muestras de la viruela, después de suspender su destrucción prevista para 1993. Un debate complicado, porque no sabemos si pudieran existir cepas del virus en algún otro lugar del mundo pero el riesgo de que por un accidente o de forma deliberada se produjera una fuga de este virus en alguno de los laboratorios que lo custodian pondría en peligro a toda la población , ya que hemos perdido la protección contra el virus que nos había otorgado su contacto con la enfermedad durante milenios, estaríamos tan indefensos como los indígenas americanos cuando llegaron los españoles,  y no habría tiempo material para fabricar y vacunar a siete mil millones de personas antes de que la enfermedad  infectara a cientos de millones de personas.
Busto dedicado a Francisco Javier de Balmis y Berenguer en Alicante, su ciudad natal. La Expedición  Real Filantrópica de la Vacuna  se convertiría en el símbolo del poder que puede tener un grupo de hombres cuando no persiguen el interés propio sino el bien común, el de toda la humanidad.  Escribió Balmis "Amar y sufrir es, a la larga, la única forma de vivir con plenitud y dignidad" Gracias a la capacidad de amor y sufrimiento de personas como Francisco Javier Balmis, Edward Jenner, lady Mary Wortley Montagu, Josep Salvany y tantos otros hombres y mujeres que arriesgaron sus vidas para acabar con esta terrible enfermedad  hoy miles de millones de personas se hallan a salvo de la muerte o la desfiguración por culpa del virus variola. Ojalá recordemos siempre que el bienestar de todos es al final la mejor forma de alcanzar nuestra propia felicidad  (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )  
Pero esperando que este extremo nunca tenga lugar, podemos considerar que la viruela ha sido el gran triunfo histórico de la medicina sobre una enfermedad causante de la muerte y sufrimiento de millones de personas, una victoria que no habría sido posible sin las técnicas de variolización desarrolladas en la India y China , difundidas después a través del Imperio Otomano y llevadas a Europa por lady Mary Wortley Montagu, sin la labor de médicos como el chileno Pedro Manuel Chaparro que difundió la variolización en Chile a pesar de la incomprensión de las autoridades y la Iglesia, de la invención de la vacuna por Edward Jenner, de la difusión de la vacuna por todo el mundo gracias a la Real Expedición Filantrópica dirigida por Francisco Javier de Balmis,  al sacrificio heroico de Josep Salvany recorriendo Perú, Chile y Bolivia, y a todos y cada uno de los participantes en el Programa de Erradicación de la Viruela desarrollado entre 1966 y 1980 que acabó con la victoria sobre la enfermedad. Una vez más en la historia de la humanidad  la victoria  se produjo gracias al esfuerzo colectivo de hombres y mujeres, unos célebres y muchos otros desconocidos, que sin esperar nada a cambio dedicaron sus vidas a salvar la de los demás. La erradicación de la viruela no es sólo un triunfo de la medicina sobre la enfermedad es, sobre todo, un triunfo de la generosidad y amor por la humanidad y la expedición Balmis se convertiría en el símbolo de esa victoria cuando el ser humano se une por el bien común.

jueves, 19 de julio de 2012

HISTORIAS DE LA MEDICINA : LA VIRUELA Y LA EXPEDICIÓN BALMIS (PRIMERA PARTE)

(Antes de empezar pido disculpas porque un problema de configuración me ha impedido separar los párrafos y las fotos por lo que tiene hoy una presentación que no es la ideal.)

El historiador y ensayista inglés Thomas Carlyle (1795-1881) escribía al reflexionar sobre la fama que "A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos." Es cuando menos llamativo como a lo largo de la historia ganan más fama aquellos que han sobresalido por causar grandes daños a la humanidad que las personas que han dedicado su vida a los demás , que han sacrificado su bienestar o han puesto en juego su seguridad para obtener logros que redundasen en beneficio de todos. Esas personas ,grandes en el sentido que les daba Carlyle, suelen caer en el olvido aunque el mundo sería un lugar mucho peor si ellos no hubieran existido. Si preguntásemos a  cualquier persona si sabe lo que es la viruela respondería que si, una terrible enfermedad que causó la muerte de millones de personas a lo largo de la historia y a otros muchos millones les desfiguró el rostro. Con un poco más de suerte tal vez nos pueda decir que el descubridor del remedio contra la enfermedad se llamaba Edward Jenner(1749-1823) pero si le preguntáramos si conoce a Francisco Javier de Balmis y Berenguer lo más probable es que sólo obtuviéramos una mirada de desconcierto. Es cierto, a menudo los grandes son desconocidos, y Balmis es uno de esos grandes, protagonista de una hazaña medica  a la que todos le debemos mucho aunque ahora ignoremos su nombre. Os propongo que hoy conozcamos su historia.

Pero antes debemos hablar del mal que acompañaba a la humanidad desde al menos el 10.000 a. C , la viruela. Definida por el Diccionario de la Lengua Española como "Enfermedad aguda, febril, esporádica o epidémica, contagiosa, caracterizada por la erupción de gran número de pústulas"  es producida por el virus Variola y su nombre, viruela, procede del latín Variola , que podría traducirse como "postilla" haciendo referencia a las pústulas que cubren el cuerpo del enfermo dejándolo marcado para toda la vida en caso de sobrevivir a la enfermedad. ¿En qué consiste la dolencia? Había dos cepas principales . La más frecuente era la conocida como viruela mayor, responsable de más de un 90% de los casos y con una tasa de mortalidad del 30%  mientras que la forma más virulenta y letal, la viruela hemorrágica, si bien era menos frecuente , alrededor del 10% de los casos, su tasas de mortalidad era casi del 100%. Aún había otra forma de viruela mucho más leve y que apenas representaba el 1% de los casos , denominada viruela menor. La enfermedad se contagia con facilidad por inhalación de las gotas líquidas de la saliva  lanzadas al aire por un enfermo o  a través del contacto físico con objetos que hayan estado en contacto con estos enfermos, si bien no es tan fácil su propagación por el aire ,dándose el contagio sólo entre los seres humanos y no de animales a personas como ocurre con otras enfermedades epidémicas.

BREVE VÍDEO SOBRE EL VIRUS DE LA VIRUELA

En este fragmento de un documental sobre virus letales de Discovery Channel  se describe el virus de la viruela , su forma de contagio y como actúa dentro del organismo.

Una vez producido el contagio la incubación de la enfermedad puede prolongarse por un periodo de tiempo que oscila entre la semana y las dos semanas, tiempo en el que no se manifiesta síntoma alguno y tampoco puede contagiarse a otra persona. Transcurrida esta primera fase asintomática de la enfermedad en la que el virus pasaba de la boca y la nariz  al sistema linfático, invadiendo nuestros glóbulos blancos encargados de la inmunidad del organismo y producidos en la medula osea y los ganglios linfáticos, que se convierten en los primeros objetivos del virus junto con el bazo, clave también en el sistema inmunológico del cuerpo, le sigue un periodo de entre dos y cuatro días en los que se manifiestan los primeros síntomas y donde la enfermedad comienza ya a ser contagiosa. La fiebre sube hasta alcanzar los 40º C, fuertes dolores musculares  y un intenso malestar general que impide al enfermo realizar las actividades de la vida cotidiana.  Una vez superada esta segunda fase de la enfermedad, que es  en la que el enfermo sufre más,   comienza la aparición de  manchas de color en la boca y la lengua que se transforman en llagas que a su vez liberan una gran cantidad de virus por la boca y la garganta.
Este es el aspecto que ofrecen las pústulas de la viruela que son las responsables de las características cicatrices que dejan marcados el rostro y el cuerpo una vez superada la enfermedad. Esta foto corresponde a una niña de Bangladesh y la fotografía corresponde a 1973. Después de una intensa campaña de vacunación a nivel mundial la viruela ha quedado erradicada y el último caso de viruela contraída de forma natural se produjo en 1977  en Somalia (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )
 Las erupciones comienzan a extenderse por el resto del cuerpo ,en particular por las extremidades  al tiempo que la fiebre y los dolores musculares comienzan a ceder y el enfermo experimenta una aparente mejoría de sus síntomas. Desde la aparición de las primeras manchas hasta su extensión por todo el cuerpo sólo pasan dos días ,la enfermedad resulta más contagiosa. Después de la primera erupción que se prolonga durante cuatro días, la siguiente fase de la enfermedad se caracteriza por el endurecimiento de las vesículas transformándose en pústulas, un proceso que puede durar hasta cinco días y en los que la enfermedad sigue siendo altamente contagiosa. Han transcurrido aproximadamente dos semanas desde la aparición de los primeros síntomas cuando las pústulas comienzan a producir una costra , proceso que puede durar entre cinco y nueve días después de los cuales las costras comienzan a desprenderse desapareciendo por completo aproximadamente tres semanas después de la primera erupción, aunque las costras, al desprenderse, solían dejar profundos hoyos en la piel desfigurando el rostro del enfermo.       
Representación de la diosa hindú Shitala Mata, la diosa de la viruela. Los primeros documentos que hace referencia a la viruela los encontramos en textos sánscritos de India hacia el 1600 a. C y también hay escritos sobre la presencia de la enfermedad en China que se remontan al siglo XII a. C. En la Guerra del Peloponeso que enfrento a las dos grandes ciudades griegas Atenas y Esparta entre 431 y 404 a. C una plaga diezmó a la población de Atenas causando la muerte de su líder Pericles, y algunos historiadores aventuran que esta plaga podría tratarse de peste, la misma que sufrió el ejército de Alejandro Magno (356-323 a.C) y la misma que los musulmanes introducirían en la Península Ibérica después de la conquista del siglo VIII o de la que morirían muchos caballeros durante las Cruzadas a partir del siglo XII. La viruela era una compañera fiel y letal de la humanidad (imagen procedente de http://www.exoticindiaart.com )
 En su forma más virulenta, la viruela hemorrágica, la muerte se producía apenas 48 horas después del comienzo de la hemorragia en los órganos internos mientras que en la viruela mayor , con una tasa de mortalidad, como ya hemos visto, del 30%,  la muerte solía producirse a partir de la aparición de las pústulas. Desde los primeros síntomas de fiebre y dolores hasta la caída completa de todas las costras la enfermedad era contagiosa y para hacernos una idea de la gravedad y extensión de la viruela basta un dato, durante el siglo XX no menos de quinientos millones de personas hallaron la muerte por causa de este virus mientras que en la antigüedad estaba tan extendida que en algunas culturas no se daba nombre al recién nacido hasta que este no sobrevivía a la enfermedad. En la India el hinduismo tenía incluso una diosa de la viruela, Shitala Mata, la Diosa Fría, que llevaba en su cabeza un cesto lleno de grano y cuando dejaba caer alguno de estos granos se convertían cada uno de ellos en una pústula de la viruela . Al igual que sucedía con otras enfermedades , la viruela era considerada un castigo que los dioses enviaban al ser humano por los pecados cometidos y recibían el nombre de papároga , termino sánscrito que significa "enfermedad del pecado". Curiosamente, los enfermos de viruela se consideraban elegidos por la diosa y los que sobrevivían acudían el resto de su vida a los templos de la diosa para orar y realizarla ofrendas. Si hoy hablamos de armas de destrucción masiva al referirnos a los arsenales nucleares, químicos y bacteriológicos que poseen determinados países, la viruela fue una de estas armas durante la conquista del continente americano.
Una de las páginas de la "Historia General de las cosas de Nueva España" realizada bajo la supervisión del fraile franciscano Bernardino de Sahagún (1499-1590) y que entre 1540 y 1585 recogió a través de entrevistas y conversaciones con indígenas pertenecientes a las elites aztecas información sobre su vida, costumbres, fe e historia. Conocido también como el Códice Florentino entre toda la información valiosa sobre la cultura mexica se encuentra también los padecimientos sufridos por causa de la viruela como refleja este dibujo de indígenas contagiados del mal que llevaría a reducir su población en casi un 97%  en apenas un siglo (imagen procedente de http://mexico.cnn.com )
Los conquistadores españoles introdujeron el virus de la viruela en América , un virus para el que los indios no tenían defensas naturales causando una catástrofe demográfica. Es difícil ofrecer cifras y hay diferentes estudios con resultados muy distintos, pero se estima que si la población del actual México era, antes de la llegada de los españoles, de unos 25 millones de personas  hacia 1518, esta habría disminuido hasta no más de 700.000 hacia 1620, es decir , había desaparecido el 97% de la población indígena, la mayoría de ellos a causa  principalmente de la viruela y de otras enfermedades infecciosas, y algo similar sucedió en los territorios gobernados por el Imperio Inca, que entre la llegada de los españoles dirigidos por Francisco Pizarro (1478-1541) en 1532 y el año 1620 perdió casi catorce millones de habitantes, aunque estas cifras hay que tomarlas con precaución porque varían mucho de unos historiadores a otros. Si bien no todas las muertes fueron causadas por las enfermedades y parte de ellas se debieron al duro trato recibido por los indios en las encomiendas españolas , una reducción tan brutal de la población sólo es explicable por la mortalidad causada por enfermedades para la que los indios  no disponían de ninguna protección.            
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En 1963 los profesores de la Universidad de Berkeley, Woodrow Borah(1912-1999) y Sherburne Friend Cook(1896-1974) publicaban un estudio sobre la población del territorio que hoy ocupa México en el momento de sus primeros contactos con los españoles en 1518, estimando una población de unos 25,2 millones de habitantes. Según sus estimaciones, un siglo después esta población se había visto reducida a poco más de 700.000 personas como podemos ver en el gráfico sobre estas líneas, una catástrofe demográfica atribuible principalmente a los efectos de enfermedades para los que los indios no disponían de defensas como los europeos , que llevaban siglos padeciendo estas enfermedades, particularmente la viruela, la más letal de todas ellas. El historiador peruano Julio Villanueva Sotomayor escribe sobre el otro gran colapso demográfico en los territorios ocupados por los españoles, el Imperio Inca "Todo indica que el Tahuantinsuyo tenía quince millones de habitantes. En los tiempos de la Colonia la población indígena disminuyó drásticamente. En efecto, en 1620 la población llegaba sólo a los 600 mil habitantes. De 1532 a 1620, había 14.400.000 habitantes menos, en apenas 88 años." Al igual que sucedía en México, los factores de esta catástrofe demográfica fueron varios pero las enfermedades y, en particular, la viruela , fue la principal responsable de esta impresionante tasa de mortalidad  (imagen procedente de http://commons.wkimedia.org )

 En 1689 nacía en Londres Mary Pierrepoint, hija de un distinguido político, Evelyn Pierrepoint, perteneciente a la aristocracia. Mary era una joven no hermosa en exceso pero si muy atractiva por su ingenio, inteligencia y fuerte personalidad , además de estar dotada de una solida educación  y no la faltaban los pretendientes aunque el afortunado sería un joven parlamentario hermano de una de sus mejores amigas llamado Edward Wortley Montagu, que además de su prometedora carrera política era el heredero del condado de Sandwich. Sin embargo, los deseos de los jóvenes por casarse fueron rechazados por el padre de Mary que no veía con buenos ojos a Edward y les negó su permiso. Mary  tenía muy clara una cosa, como ella misma escribió , "me casaré con alguien, pero no con el hombre que quiera mi padre" y dicho y hecho , en 1712 se escapaba de la casa de su padre y pocos días después se casaba con Edward Montagu en Londres ante el escandalo de la sociedad inglesa y el repudio de su padre. Un año después tenía un hijo pero ese mismo año perdía Mary a su hermano víctima de la viruela a los 21 años de edad y en diciembre de 1715 fue la propia Mary, ahora lady Montagu, la que contrajo la viruela y aunque logró sobrevivir su rostro quedó marcado para siempre por las cicatrices de la enfermedad. Un año después su marido Edward fue nombrado embajador de Inglaterra en Estambul, capital del Imperio Otomano.
Retrato de Lady Mary Wortley Montagu(1689-1762) realizado por el pintor inglés Jonathan Richardson(1665-1745), que introduciría la técnica de la variolización en Europa. Ella misma había padecido la enfermedad y perdió a su hermano a causa de la viruela. En cuanto a la variolización utilizada por los médicos turcos, no fueron ellos los inventores de este tratamiento sino que parece proceder de la India y China. Su eficacia era muy alta , causando la muerte de apenas un 1% de las personas que se sometían a ella y la inmunización de los demás . En Inglaterra la técnica introducida por lady Montague fue conocida como "el remedio turco" y como escribe Cristina Morató en su obra "Damas de Oriente" "El remedio turco se puso de moda durante un tiempo en Inglaterra hasta que la Iglesia tomó cartas en el asunto y se opuso a esta vacuna calificándola de herejía musulmana. Aunque lady Mary defendió con firmeza las virtudes de la inoculación , ésta se abandonó definitivamente porque además los médicos preferían el método tradicional del sangrado del paciente" Miles de personas pagarían con su vida o con la desfiguración de sus rostros la ceguera de la Iglesia y los médicos del siglo XVIII y no sería hasta la vacuna de Edward Jenner cuando por fin se aceptó el remedio , no sin ofrecer nuevas resistencias (imagen procedente de http://www.myartprints.co.uk )


 
El matrimonio permanecería en territorio otomano durante dos años hasta su regreso en 1718 y lady Montagu narraría sus impresiones de aquel viaje en un conjunto de cartas publicadas bajo el título de "Cartas de la Embajada Turca". En otra ocasión hablaré con detalle de la vida , escritos y experiencias de Mary Wortley Montagu, una mujer de gran talento y extraordinaria personalidad, pero lo que nos interesa en esta ocasión fue el descubrimiento que hizo Mary de la técnica de los médicos turcos para tratar la viruela. Así lo describe en la obra "Las damas de Oriente"  la periodista y escritora española Cristina Morató (1961) "Se trataba de pinchar al paciente con una aguja infectada con el pus de la viruela; a la semana sobrevenía una crisis con síntomas de fiebre tras la cual el paciente se recuperaba y quedaba inmunizado  para esta enfermedad" En una carta dirigida a una amiga escribe Mary "La viruela, tan fatal y generalizada entre nosotros, es aquí por completo inocua gracia a la invención del injerto, que es el término con que lo nombran" Tan convencida estaba de la eficacia del método que lo probó con su propio hijo Edward con un éxito completo y decide llevar aquel tratamiento a Inglaterra , pues como ella misma escribe "Soy lo bastante patriota como para tomarme la molestia de llevar esta útil invención a Inglaterra y tratar de imponerla".       
Retrato del genial compositor Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) realizado en 1771 cuando tenía quince años de edad , cuatro años después de haber superado la viruela de la que enfermó en 1767. Tres años antes su padre Leopold Mozart(1719-1787) escribía a un amigo como no quería que a su hijo le aplicaran la técnica de variolización por los riesgos que ello suponía ya que, no lo olvidemos, a algunos les causaba la muerte aunque su porcentaje fuera pequeño, entre el 1% y el 4%, pero eso no lo sabía el padre del genio Escribía Leopold "Tratan de convencerme de que inocule al niño con viruela. Pero como les he expresado claramente mi aversión a esta impertinencia me han dejado en paz. Aquí la inoculación es una moda. Pero por mi parte dejaré el asunto en manos de Dios. Depende de Su gracia si Él desea mantener el prodigio de la naturaleza en este mundo en el que Él lo ha situado o llevárselo Consigo" En mayo de 1767 un brote de viruela en Viena en la que el emperador José II(1741-1790) perdió a su esposa y también su madre padeció la enfermedad. El pequeño Mozart presentó los primeros síntomas de la enfermedad en octubre de ese mismo año. Así lo contaba su padre "Wolfgang se estaba quejando de sus ojos. Noté que su cabeza estaba caliente, que sus mejillas estaban también calientes y muy rojas, pero que sus manos estaban frías como el hielo. Además, su pulso no era normal. Entonces le dimos un polvo negro y lo pusimos en una cama. Durante la noche Wolfgang estuvo muy agitado y por la mañana todavía tenía fiebre" y años después su hermana, que también padeció la enfermedad, escribía "Cogió la viruela, por lo que estuvo tan enfermo que no pudo ver nada durante nueve días y tuvo que cuidar sus ojos varias semanas después de recuperarse" La viruela era una amenaza constante en la realidad cotidiana de la gente del siglo XVIII (imagen procedente de http://webinteresante.com )

    Y así lo hizo con bastante éxito aunque no fue mayor debido a la oposición de la Iglesia, que consideraba que era interponerse ante la voluntad divina,  y de los elementos más conservadores de la sociedad que no veían con buenos ojos ninguna innovación , menos aún si esta procedía de una nación musulmana, por lo que millones de personas siguieron sufriendo el azote de la enfermedad para la que, al margen del remedio desarrollado por los turcos, no se conocía cura alguna. En 1721 llega a realizarse un experimento de esta técnica, a la que se denomina variolización, practicándola con seis presos  de la cárcel de Newgate a los que se promete el indulto si se someten al tratamiento. Después de ser tratados al menos una mujer del grupo fue obligada a dormir con enfermos de viruela comprobándose que no se produce el contagio y luego se repitió el experimento con los niños de un orfanato, igualmente con éxito . Mientras, en Norteamérica, donde los ingleses habían introducido la viruela como los españoles en América Central y del Sur , en zonas como el actual estado de Massachussetts mueren hasta un 90% de la población indígena y es utilizada como un arma bacteriológica por los británicos tanto en sus guerras contra Francia y las tribus indias aliadas de estos como durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. El que sería tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson (1743-1826) escribe durante la guerra "la viruela fue premeditadamente enviada contra nuestro ejército por el Comandante Británico en Quebec". El general George Washington(1732-1799), que también había padecido la viruela en su juventud, decide emplear con sus hombres la técnica de variolación introducida medio siglo antes por lady Montagu en Inglaterra después de que durante el asedio de su ejercito a Boston en 1775 cinco mil de un total de diez mil hombres causaran baja por la viruela. Mientras, en la América española se suceden las epidemias de viruela y será un fraile nacido en territorio del actual Chile el primero en utilizar la técnica de la variolización. Se llamaba Pedro Manuel Chaparro, del que no conocemos su fecha de nacimiento y era miembro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Estudia medicina en la Real  Universidad de San Felipe  y hacia 1765 comienza a emplear la técnica de la variolización con cinco mil personas logrando un éxito completo pues ninguna de ellas desarrollaría la enfermedad. Después de ser empleada la variolización el paciente solía presentar los síntomas atenuados de la enfermedad tres o cuatro días después de la inoculación , con fiebre alta y la aparición de pústulas aunque no con la intensidad habitual de la enfermedad y en apenas dos semanas todos los síntomas remitían y el paciente quedaba inmunizado contra la enfermedad.Años después, durante los primeros años del siglo XIX, Chaparro sería uno de los principales defensores de la aplicación de la vacuna creada por nuestro siguiente protagonista , Edward Jenner.         
Edward Jenner era un médico rural que además de su vocación médica también amaba la poesía, la música y la naturaleza . En su afan de convencer a los que se burlaban de su vacuna para la viruela la utilizó con su propio hijo de cinco años pero ni siquiera así logró que fuera respaldada por la comunidad médica ni por la Iglesia.  Cuando por fin llegó el reconocimiento de su logro le ofrecieron dinero y un trabajo mejor, pero Jenner los rechazó  afirmando que  "si en la aurora de mis días busqué los senderos apartados y llanos de la vida, el valle y no la montaña, ahora que camino hacia el ocaso, no es un regalo para mí prestarme como objeto de fortuna y de fama". Los grandes hombres suelen ser humildes( Imagen procedente de http://recursos.cnice.mec.es )
  Edward Jenner(1749-1823) era un poeta y médico rural inglés , muy aficionado a la naturaleza y también dotado de una gran capacidad de observación. Ya hemos visto que durante siglos la viruela había causado estragos en la población pero a finales del siglo XVIII, y debido en gran parte a la oposición social a la difusión de la variolización,    se había hecho más virulenta. Un poeta del siglo XIX, el aristócrata Thomas Macauly(1800-1859) ,  describía con estas palabras el aspecto que ofrecían los afortunados que habían sobrevivido a la enfermedad  "Algo que cambia al bebé en otro distinto ante el cual su madre se estremece, y transforma los ojos y las mejillas de las doncellas prometidas en objetos de horror para su amante" . Debido a su trabajo como médico rural  Jenner había observado que los ganaderos que ordeñaban sus vacas se contagiaban con frecuencia de una enfermedad muy parecida a la viruela que se manifestaba en sus manos pero remitía a los pocos días. Cuando la viruela llegaba a las zonas donde vivían estos ganaderos, su familia se contagiaba pero el ganadero permanecería inmune. Jenner estableció una relación entre la enfermedad que parecían transmitir las vacas y la posterior inmunidad de los que las ordeñaban.       
File:The cow pock.jpg
La inoculación de Jenner para inmunizar contra la viruela fue objeto de todo tipo de críticas y burlas como este dibujo satírico del caricaturista británico James Gillray (1757-1815) realizado en 1802 donde en la parte inferior del dibujo podemos leer "La Vaca-Cerdo o Los Maravillosos Efectos de la Nueva Inoculación" Dos serían los factores que convencerían a la sociedad del siglo XIX de que el remedio de Jenner era el único de verdad eficaz para evitar el contagio de la viruela, la decisión de Napoleón Bonaparte en 1805 de que todo su ejército recibiera la vacuna de Jenner, y La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna dirigida por el médico español Francisco Javier de Balmis entre 1803 y 1814 y que relataré mañana (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )

* Después de varios años de estudio el 14 de mayo de 1796 Jenner extrajo con una lanceta un poco del contenido de una ampolla de viruela de la ordeñadora Sarah Nelmes que había contraído una forma suave de viruela vacuna que remitió al poco tiempo para inocularlo al pequeño James Phipps, que no había parecido la viruela.. Unos días más tarde James empezó a manifestar los síntomas de la enfermedad , con fiebres y escalofríos, pero sólo aparece una pústula en el punto donde Jenner le había inoculado la viruela y desaparece al poco tiempo. Seis semanas más tarde le inocularía el contenido de una ampolla de viruela humana para saber si realmente James estaba inmunizado. Nos puede parecer una opción muy arriesgada porque podía haberle transmitido la viruela y morir por ella, pero no había otra forma de hacerlo y después de esperar meses , James Phipps no desarrolló la enfermedad . En un principio fue rechazado por los científicos , que se burlaban de Jenner y este para demostrar su eficacia hizo el mismo proceso con su hijo, unas pruebas que hoy serían censuradas por poner en riesgo vidas humanas, pero no había otra forma de probar la eficacia del tratamiento. Sin embargo, el tratamiento de Jenner seguiría siendo rechazado por la comunidad médica y la polémica se mantendría hasta que en 1806 el emperador francés Napoleón Bonaparte (1769-1821)ordenó que todos los soldados de su ejército recibieran el tratamiento de Jenner, logrando así el definitivo reconocimiento social y la aceptación de su método para inmunizar contra la viruela.       
BREVE VÍDEO SOBRE LA VIAROLACIÓN, LADY MONTAGU Y EDWARD JENNER  
 
En realidad ni los médicos turcos , ni lady Montagu, ni Pedro Manuel Chaparro ni el propio Edward Jenner sabían el motivo por el que inocular el pus procedente de un afectado de viruela podía proteger al que lo recibía de la forma más severa de la enfermedad, pues para conocer el método de transmisión de esta y otras enfermedades habría que esperar a las investigaciones de alemán Robert Koch(1843-1910), pero lo importante es que funcionaba y en honor a las investigaciones de Jenner su método recibiría el nombre de Vacuna, término derivado del latín "vaccinus" que significa vacuno y hacía referencia a que la curación procedía de la viruela que padecían las vacas. Pero ahora que se había conseguido el reconocimiento de su eficacia quedaba un problema por resolver , cómo extender este método por todo el mundo para salvar el mayor número posible de vidas. Aquí entra en escena otro de los grandes protagonistas de esta historia, el médico militar y cirujano español de la corte del rey Carlos IV(1748-1819), Francisco Javier de Balmis y Berenguer (1753-1819), que sería el impulsor de la La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, llamada en su honor Expedición Balmis. Pero sobre esta gran hazaña de la medicina y el desenlace de este enfrentamiento contra la viruela escribiré mañana en la segunda parte de esta historia de lucha entre la ciencia y una de las enfermedades más letales sufridas por la humanidad.
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