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domingo, 9 de septiembre de 2012

MUJERES EN LA HISTORIA: AGNÓDICE Y LOS RIESGOS DE SER MUJER EN LA ANTIGUA GRECIA

La fuente de la que bebe la cultura Occidental se encuentra en la época clásica, primero en Grecia y luego en Roma, de ellas heredamos la filosofía, la historia y el arte, el griego y el latín son la cuna en la que nacieron los diferentes idiomas que hablamos en Europa y que luego se extendieron a través de la colonización por todo el mundo, establecieron las bases de la medicina, de la física, las matemáticas, la geometría, la navegación, el comercio , la economía y los distintos sistemas políticos. En la antigua Grecia se libraron los primeros combates entre la cultura occidental representada por las polis griegas y el mundo oriental que entonces adoptó la forma del Imperio Persa. Dos mil años después sus héroes, sus dioses, sus relatos mitológicos siguen alimentando nuestra imaginación y muchas de nuestras manifestaciones artísticas , sus obras de teatro continúan siendo representadas  y cada vez que nuestro mundo sufre una profunda crisis o una edad oscura volvemos nuestra mirada hacia aquel tiempo como a una edad dorada de nuestra civilización, y así sucedió después de la prolongada era medieval cuando surgió el Renacimiento, la recuperación del humanismo, del hombre como la medida de todas las cosas. Pero igual que hemos heredado muchas de sus virtudes , como hijos que somos de su cultura, también hemos heredado sus defectos, y entre ellos uno que dejaría marcada la cultura europea durante más de dos milenios fue el papel secundario en el que que quedó relegada la mujer.
 
Antes de contaros la breve historia de nuestra protagonista de hoy, porque son pocos los datos que tenemos de su vida, aprovecharemos la ocasión para conocer que posición ocupaba la mujer en la sociedad griega y, lo más importante, como la veían los hombres porque en una sociedad patriarcal esa visión determinaba el destino de las mujeres. Si consideramos algunas de las frases que han llegado hasta nosotros de diversos autores clásicos lo cierto es que no es demasiado alentador para la mujer. El dramaturgo y poeta trágico griego Eurípides (480-406 a.C), escribía en una de sus obras "Para una mujer lo más hermoso es, junto al silencio, el ser prudente y permanecer tranquila dentro de casa", el filósofo y matemático Pitágoras de Samos (580-495 a.C) era mucho más duro con la mujer y enseñaba a sus discípulos que "Hay un principio bueno, que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo, que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer." Para Aristóteles(384-321 a.C) , cuyo pensamiento iba a dominar la filosofía occidental durante gran parte de la época medieval en particular a partir de la traducción de su obra por los árabes, no tenía una mejor noción de la mujer que los dos anteriores  y afirmaba "La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades."  e igual visión negativa tenían sus herederos culturales, los romanos, como el escritor Publio Sirio (83-45 a.C) que consideraba que "La mujer cuando piensa sola, piensa mal." , el jurista escritor  y filósofo Marco Tulio Ciceron(106-43 a.C)  que la acusaba de "Mucha audacia pero le falta razón y prudencia" y uno de los pilares sobre los que se sustentó el inicio de la difusión del cristianismo, Pablo de Tarso,  realizaba esta afirmación más importante aún por la influencia de Tarso en los primeros grupos cristianos "Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad  sobre el hombre sino que esté en silencio."

Pablo de Tarso(3 a.C-67 d.C),retratado  aquí por el Greco(1541-1614), fue  conocido como el Apóstol de los Gentiles y una de las personalidades más importantes del cristianismo en sus inicios, responsable en gran parte de su difusión por el Mediterraneo , había nacido en Tarso, situada en la actual Turquía y tenía una fuerte influencia de la cultura griega que , entre otros puntos, se reflejó en su visión de la mujer que conocemos gracias a las cartas recogidas en el Nuevo Testamento y que son atribuidas a Pablo. A través de ellos se perpetuaría la imagen de la mujer como un ser inferior al hombre que debe permanecer al margen de la vida social .Así, en Efesios 5, 22-24 leemos " El hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo salvador. Que la esposa, pues, se someta en todo a su marido, como la Iglesia se somete a Cristo." aunque también es cierto que poco después añade "Así los maridos deben también amar a sus mujeres como a su propio cuerpo". Otros Padres de la Iglesia acentuarían la consideración de la mujer como un ser inferior , entre ellos san Agustín de Hipona (354-430) que escribe" Es Eva, la tentadora, de quien debemos cuidarnos en toda mujer. No alcanzo a ver qué utilidad puede servir la mujer para el hombre, si se excluye la función de concebir niños." Su pensamiento era el heredero del griego y a través de la religión lo perpetuarían en las sociedades europeas durante los siglos siguientes. Al margen de la cultura griega, el Islam también desarrollaría, incluso con más energía y hasta el día de hoy, esta visión discriminatoria de la mujer (imagen procedente de http://www.corazones.org ) 
 
Pero no estaría bien juzgar sólo por estas frases la situación de la mujer en el mundo clásico ya que la realidad es demasiado compleja para reducirla a unas pocas palabras que la definan, pues nos estamos refiriendo a un largo período histórico donde la sociedad vivió diferentes momentos en su evolución y en el caso de Grecia ,donde vamos a viajara ahora, poco tenía que ver la consideración de la mujer en una ciudad como la militarizada sociedad de Esparta con la que recibía en la democrática Atenas. Será en esta última ciudad donde nos vamos a quedar para conocer mejor , al margen de las frases de sus grandes figuras intelectuales, el papel que la mujer desempeñaban en la sociedad de su tiempo y que, lo más importante, serviría de modelo para el futuro . El escritor y filólogo español Javier Murcia Ortuño(1964) escribe en su obra "De banquetes y batallas" que me sirve de guía para esta historia, resume en pocas palabras la misión de la mujer en la sociedad ateniense, la más democrática y avanzada de su tiempo "Las mujeres estaban confinadas en el interior de la casa y limitadas a la vida doméstica . El matrimonio y la procreación eran las finalidades principales de la vida de una mujer" Imagino que esta descripción no os parecerá, por desgracia, muy diferente de la imagen que tenemos de la mujer en otras muchas épocas de la historia hasta tiempos muy recientes.
 
Los hombres se dedicaban a la vida social, la política y el comercio mientras que ellas permanecían en casa ya desde muy temprana edad , ya que mientras que la edad considerada adecuada para que un hombre contrajera matrimonio era hacia los treinta años en el caso de las mujeres solían casarse hacia los quince años, por lo que las diferencias de edad entre marido y mujer con frecuencia eran muy acusadas. Además,estos matrimonios no nacían del amor sino que eran concertados por los hombres sin contar con la opinión de la mujer. Tener muchas hijas era considerado una desgracia pues al casar a su hija el padre estaba obligado a entregar una dote al marido en correspondencia a su posición social, lo que significaba un fuerte desembolso para la familia, aunque el marido estaba obligado a devolver integramente dicha dote en caso de divorcio. Pero ¿por qué ese interés en mantener alejada a la mujer de la vida social? Quizás la razón haya que buscarla en la política y en las duras condiciones establecidas para ser considerado ciudadano de pleno derecho en Atenas durante el gobierno de Pericles (495-429 a.C) . Padre y madre tenían que ser atenienses para que a su hijo se le reconociera la condición de ciudadano de pleno derecho , por ello para el marido era vital evitar cualquier sospecha de adulterio de su esposa y la mejor forma era mantenerla a salvo entre las paredes del hogar. Además, como afirman en el documental "El sexo en la Antigüedad" que os adjunto en este artículo,  los griegos temían la sexualidad de la mujer, una sexualidad que ellos veían inagotable y desenfrenada, mientras que el hombre extinguía su deseo con la eyaculación no era así en el caso de las mujeres. La forma de sofocar este supuesto  deseo desenfrenado de la mujer era, según ellos, el matrimonio.

DOCUMENTAL DEL CANAL HISTORIAL "EL SEXO EN LA ANTIGÜEDAD: GRECIA Y ROMA"

Un interesante documental del Canal Historia donde desarrolla como eran las relaciones entre hombres y mujeres en la Grecia clásica y en el Imperio Romano y la forma en que vivían la sexualidad, muy diferente a la de nuestros días. 





Cuando aquellas mujeres, aún adolescentes, se casaban, pasaban bruscamente de la infancia a la edad adulta sin tener preparación alguna pues así lo deseaban los hombres, mujeres que llegasen a sus brazos con una completa ignorancia de la vida y del sexo tal y como lo expresa el historiador y filósofo griego Jenofonte (431-354 a.C) en una de sus obras "¿Qué iba a saber ella , si llegó a mi casa cuando todavía no contaba quince años y en el tiempo anterior fue controlada con sumo cuidado para que viera, oyera y preguntara lo menos posible?"Porque la mujer era tratada en cualquier momento de su vida como una niña necesitada del control de un hombre, primero del padre y después del marido o de un hermano si quedaba viuda, pero nunca sola. El mismo Jenofonte describe la misión de una mujer en el hogar "Será necesario que tu permanezcas  dentro de casa y que envíes en sus grupos respectivos a los esclavos  que tienen su trabajo  fuera. Debes supervisar a los que trabajan dentro , recibir lo que llegue y distribuir lo que sea preciso  gastar. Debes estar atenta por si va a sobrar alguna cosa y vigilar para que el gasto previsto para todo un año no se gaste en una semana" Pero al margen de sus funciones como administradora de la economía del hogar la principal misión de la mujer, su objetivo en la vida era dar hijos , futuros ciudadanos atenienses. Eso era lo que le pedía su marido , que no esperaba de ella ni amor, ni conversación ni placer en el sexo.

El amor como lo entendemos hoy no lo buscaba el ateniense en su mujer ya que ella era considerada como un ser inferior , no era una relación entre iguales , y , como podéis imaginar, esa relación entre iguales sólo podía darse entre dos hombres. La homosexualidad era la forma más pura de amor en Atenas, y se trataba de una relación a la que llamaban Pederastia, que podría traducirse como "amante, deseo o erotismo niño", donde un hombre maduro, al que denominaban Erastes , que significa "amante", seducía y se convertía en pareja de un adolescente, el erómenos "el amado", al que el erastes se encargaba de proteger, educar y , por supuesto, amar. Si en algún lugar podemos hallar en la Grecia clásica  el amor romántico como lo entendemos en nuestros días era en este tipo de relaciones homosexuales  y sólo de manera muy extraordinaria entre hombre y mujer aunque, por supuesto, también se daba en ocasiones. Curiosamente la vida era peor para las mujeres de familias ricas que para las pertenecientes a familias menos pudientes, pues estas últimas no tenían esclavos que les pudieran hacer las cosas del hogar y eso les facilitaba salir a la calle, lo que no les sucedía a las ricas que veían como su única función era dar a luz nuevos hijos.

Representación en una cerámica griega de figuras rojas de la relación homosexual entre un Erastes, a la izquierda el hombre maduro con barba, y el Erómenos, a la derecha, un adolescente o casi un niño . El Erastes ejercía como tutor del joven, al que educaba, cuidaba y con el que encontraba el amor y la compañía que no podía hallar con su esposa ya que ella era, para los griegos, un ser inferior. Esta relación se denominaba Pederastia aunque no tenemos que entenderla en el sentido de abuso de un menor como en la actualidad, ya que era una relación amorosa consentida y aprobada por la sociedad, y para el erómenos era un honor despertar el deseo y el amor de un Erastes. Generalmente estas relaciones se interrumpían cuando el erómenos abandonaba la adolescencia pero solía conservarse la amistad entre ambos. La mujer quedaba reducida en la sexualidad griega, al menos en la mayoría de los casos, al papel de madre (imagen procedente de http://lacomunidad.elpais.com )    

A pesar de la estricta vigilancia a la que eran sometidas, precisamente era ese aislamiento lo que las hacía más vulnerables a los seductores que burlaban las prohibiciones y cometían adulterio, un delito que de ser descubierto podría significar la muerte para los amantes aunque era común llegar a un acuerdo económico. Como veis la situación de la mujer en la sociedad griega poco tiene que ver con la libertad del sistema democrático ateniense, una libertad restringida a los hombres y de las que ellas no disfrutaban . Así se lamenta uno de los personajes femeninos de la "Medea" de Eurípides  "De todo cuanto tiene alma y pensamiento somos nosotras, las mujeres, el ser más desgraciado. En primer lugar , es preciso con gasto de dinero que consigamos un esposo, un amo de nuestro cuerpo. Dicen que nosotras vivimos una vida sin peligros dentro de las casas , mientras ellos pelean con la lanza. ¡Necios!Preferiría tres veces aguantar  a pie firme con el escudo que dar a luz una sola vez". La impresión que sacamos de todos estos escritos, que han salido de la mano de los hombres porque no se han conservado documentos escritos por mujeres, es que eran tratadas como eternas menores de edad, sin apenas derechos y recluidas durante toda su existencia dentro de las paredes de un hogar que era más bien una prisión.

Sólo había una excepción a esta marginación social, las heteras o hetairas, que era el nombre que se daba a las cortesanas griegas, mujeres que ofrecían a cambio de dinero no sólo sexo sino también una compañía inteligente y refinada. Eran veneradas y admiradas por los hombres, que establecían con ellas las relaciones de amistad y amor que no eran capaces de crear con sus mujeres , ya que las hetairas, palabra que significa "compañera femenina",eran cultas mientras que las esposas, que nunca habían recibido educación, las encontraban aburridas y sin interés. El filósofo Demócrito(hacia 460-370 a.C) resumía con precisión la relación del hombre griego con las diferentes clases de mujeres con las que trataba a lo largo de su vida "Tenemos a las heteras para el placer, a las criadas para que se hagan cargo de nuestras necesidades corporales diarias y a las esposas para que nos traigan hijos legítimos y para que sean fieles guardianes de nuestros hogares." Estas palabras seguiría siendo validas durante muchos siglos en Europa , en otros contextos históricos, pero con el mismo desprecio a la libertad de la mujer y la negación de la igualdad entre ambos sexos. Han llegado hasta nosotros los nombres de algunas de estas hetairas, como la hermosa Friné, amante  y modelo del escultor Praxíteles (400-320 a.C), de la que se cuenta que era tan bella como Afrodita , la diosa del amor.


File:Jean-Léon Gérôme, Phryne revealed before the Areopagus (1861) - 01.jpg
En esta obra titulada "Friné ante el areópago"del pintor francés  Jean-Léon Gérôme (1824-1904) se representa una de las anécdotas más conocidas relacionadas con una de las hetairas más celebres de Grecia, Friné. De una belleza deslumbrante, a menudo ella misma se comparaba con la diosa Afrodita por lo que fue acusada de Impiedad, una de las acusaciones más graves en Grecia. Fue llevada ante el Areópago, el tribunal ateniense, para ser juzgada, y cuando parecía perdida el encargado de su defensa desnudó a Friné. Cuando el tribunal contemplo la belleza del cuerpo de la hetaira decidieron absolverla pues no podían condenarla a muerte y privar al mundo de una belleza tan sublime. Las hetairas como Friné eran algo más que prostitutas, eran mujeres que proporcionaban compañía, una conversación culta e inteligente , además de su belleza. Muchas de ellas se convertían en mujeres ricas y además gozaba de una libertad vedada a las mujeres casadas Por supuesto, también había burdeles con prostitutas con las que los hombres tenían sexo , la mayoría de ellas esclavas o de mujeres procedentes de familias venidas a menos. (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )

Otra de las hetairas más celebres fue Aspasia de Mileto (hacia 470-400 a.C) amante del gobernante de Atenas, Pericles, y además ejercería una gran influencia sobre algunos de los hombres más importantes del siglo de oro ateniense. Pero ellas eran las excepciones en aquella sociedad donde las mujeres, como escribe Javier Murcia en su  obra "De banquetes y batallas", "seguían siendo presumidas y frívolas, interesadas en los amoríos y los chismes. Eran seres pasionales , incapaces de someterse a la razón" y Eurípides mostraba su conformidad con esta definición de la mujer  y su frivolidad "El genero femenino ha nacido amante del chismorreo y en cuanto consiguen pequeños motivos para sus charlas los aumentan enormemente. Y es un placer para las mujeres no decir nada bueno unas de otras"  Hubo voces como la de Platón (427-347 a.C) que defendieron que la mujer pudiera tener una vida más libre después de haber educado a los niños o como la de su maestro Sócrates (470-399 a.C) que mostraba así su admiración por la mujer "La belleza de la mujer se halla iluminada por una luz que nos lleva y convida a contemplar el alma que tal cuerpo habita, y si aquélla es tan bella como ésta, es imposible no amarla". Pero esas voces eran  muy pocas y la visión que de ellas hubo en Grecia sería heredado por las diferentes culturas que luego pasaron por Europa hasta casi el siglo XX.

Fue en esta sociedad donde surgió una figura atípica , la que da el título a este artículo aunque poco puedo contaros sobre su vida. Sabemos que vivió en el siglo IV a. C y el III a. C . Agnódice debía ser una joven de viva inteligencia , observadora y se mostraba inquieta por el sufrimiento de las mujeres durante el parto y las numerosas muertes que se producían después de dar a luz. Muchas de ellas morían por vergüenza de acudir al médico que siempre era un hombre. Agnódice , que pertenecía a una familia de la clase alta ateniense, quería cambiar esa situación , estudiar medicina y atender a las mujeres para evitar tantas muertes, pero como podéis suponer el estudio estaba prohibido para las mujeres. Así que Agnódice decidió disfrazarse de hombre y asistir a las clases de medicina de uno de los médicos más celebres de la época,  Herófilo de Calcedonia (hacia 335 -280 a.C), que impartía clases en la Escuela de Alejandría y era el primer médico en hacer disecciones de cadáveres humanos en público. Agnódice ponía en juego su vida, porque de ser descubierta bien estudiando o ejerciendo su profesión sería condenada a muerte. De regreso en Atenas, Agnódice, siempre ocultando su identidad bajo su disfraz masculino, comenzó a atender a las atenienses,que no tardaron en preferir sus atenciones a las del resto de médicos de la ciudad, lo que atrajo sobre ella las envidias de sus compañeros de profesión.

Agnódice ejerció la medicina infringiendo las leyes que prohibían a las mujeres trabajar, ocultando su identidad bajo el disfraz de un hombre, una circunstancia que se ha repetido en diferentes ocasiones a lo largo de la historia como la celebre  española  Catalina de Erauso ,conocida como la monja Alférez que disfrazada de hombre combatió en América.  Parece que Agnódice habría revelado su identidad a sus pacientes para que se sintieran más cómodas y seguras cuando las atendía ella. Por desgracia , aunque ella salvó la vida y pudo seguir ejerciendo la medicina, la situación de las mujeres en los siglos siguientes no cambiaría y aún sería peor después de la caída del Imperio Romano,aunque no en todas las sociedades, pues en algunas como las nórdicas, los vikingos, la mujer gozaba de una consideración mayor que en las herederas de la tradición griega. Agnódice como la poetisa Safo o  la  científica Hipatia fueron singularidades dentro de un mundo masculino donde la mujer no tenía voz y seguiría sin tenerla durante los siguientes dos mil años salvo excepciones como ellas. Cuanto talento habremos perdido, cuantas vidas que no habrán llegado a su plenitud, cuantas oportunidades perdidas para la evolución de nuestras sociedades . Y hoy sigue repitiéndose estas situaciones en otras sociedades como aquellas sociedades regidas por las leyes islámicas, donde Agnódice tampoco habría tenido oportunidades  (imagen procedente de http://rafa57.blogspot.com )

Finalmente, la envidia se tradujo en una denuncia contra Agnódice en la que se la acusaba de abusar de sus pacientes . Convocada ante el Areópago, el tribunal encargado de juzgar los asuntos criminales. En esta tesitura Agnódice no tuvo más remedio que desvelar su condición de mujer lo que significaba su perdición y la condena a muerte por haber estudiado y luego ejercido su profesión. Pero durante su labor profesional había salvado la vida de muchas mujeres, entre ellas algunas pertenecientes a las familias más ricas y poderosas de Atenas , prestaron testimonio a su favor y gracias a ello Agnódice pudo salvar su vida.Aunque su biografía es tan breve he querido incluirla en esta serie de "Mujeres en la historia" porque se convirtió en la primera ginecóloga de la que tenemos noticia y desafió a un mundo dominado por los hombres, arriesgando su vida para salvar las de otras mujeres y abriendo un camino que , por desgracia, no podrían seguir otras mujeres. La visión de la mujer en Grecia perduraría durante siglos en Europa y se exportó allí donde fue introducida la cultura occidental .¿Cuantas mentes brillantes, cuantas artistas, inventoras, escritoras, médicos, políticas, filósofas, científicas, músicos  habremos perdido  durante estos dos mil años de marginación social?¿hasta donde podríamos haber progresado de haber contado con esa otra mitad de la humanidad? De nada sirve buscar respuestas de algo que no sucedió pero si conservar en el recuerdo el valor de Agnódice y la importancia de defender en todo momento y en cualquier circunstancia la igualdad entre hombres y mujeres, porque aún hoy , en muchas naciones sigue habiendo nuevas Agnódice víctimas de la ciega estupidez del hombre.

domingo, 27 de febrero de 2011

LA PASION DE VIAJAR : LOS VIAJES DE ETERIA

Escribía el filósofo, humanista y ensayista francés Michel de Montaigne(1533-1592) que "A quien me pregunta la razón de mis viajes les respondo qué se bien de que huyo pero ignoro lo que busco". ¿Por qué hay personas que necesitan viajar sin detenerse demasiado en un sitio porque en seguida sienten la necesidad de volver a emprender el camino? Montaigne pensaba que viajar era una forma de escapar , de huir de tu realidad , de lo cotidiano , de los problemas personales, pero no creo que un viaje tenga que ser una huida , aunque otros autores , como el escritor español Miguel de Unamuno , insistieran en el concepto del viaje como huida con esas palabras "se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte". 

Desde pequeño he sido aficionado a las biografrías de los grandes viajeros de la historia, caminando junto a Marco Polo por la Ruta de la Seda, navegando con Cristóbal Colón por un océano desconocido y con Fernando de Magallanes para dar la vuelta al mundo, recorriendo África con Richard Burton en busca de las fuentes del Nilo o explorando la Antartida siguiendo los pasos de Roald Amundsen. He compartido a través de sus historias la emoción de asomarse a lo desconocido, de sentir la necesidad de seguir un poco más para descubrir que hay en el siguiente recodo del camino, la necesidad de conocer otros lugares, otras personas, otros mundos diferentes. No, no creo que el único motivo que lleva a un hombre a viajar sea huir, creo que es una pasión, quizás de las más hermosas, que te permite conocerte más a ti mismo y al mundo , como dice el psicólogo español Luis Rojas Marcos, "viajar es una buena forma de aprender y de vencer miedos".

Estoy hablando de viajar, no de hacer turismo. El viajero es aquel capaz de dejar detrás su realidad, su vida cotidiana, para entrar en contacto con otra realidad, para dejarse empapar por ella como un niño que descubre por primera vez la vida. Quizás ese sea el auténtico viaje, el ver el mundo con los ojos nuevos de un niño, dejar que la vida nos vuelva a sorprender como lo hacia en nuestra infancia. Creo que en todo viajero hay mucho de ese niño que se asombra ante todo aquello que asalta su mirada, que desea conocer, aprender, ver nuevos paisajes y personas. Y quizás muchos de nosotros sintamos esa necesidad de emprender un viaje  para encontrarnos en el camino con nosotros mismos, pues los viajes tienen mucho de un camino iniciático donde vamos aprendiendo y superando nuestras propias limitaciones, como decía el novelista francés Paul Morand "un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémosla".

Mapa del Imperio Romano durante el siglo IV. El Imperio ya estaba dividido en Imperio de Occidente e Imperio de Oriente después de la muerte de Constantino I el Grande en 337 pero Teodosio I el Grande, emperador nacido en Hispania, reunificaría por última vez los dos Imperios bajo su gobierno en 392. Gracias a su relación familiar de Eteria con el emperador pudo viajar a través del Imperio por la red de vías de más de 80.000 kilómetros llamadas en su conjunto como cursus publicus

Llevado por mi amor a los viajes voy a dedicar a partir de ahora alguno de los artículos del Mentidero a grandes viajeros de la historia, para que nos hagan soñar con un mundo donde todo era desconocido y la televisión o la fotografía no nos descubría antes de llegar lo que íbamos a ver. Y para empezar vamos a conocer a la que podríamos considerar como la primera viajera de la Antiguedad que se desplazaba por el simple placer de conocer otras tierras lejanas. Pero para conocer a esta viajera, tenemos que desplazarnos al siglo IV, cuando el Mediterraneo aún sigue siendo el Mare Nostrum romano y se puede viajar desde Hispania hasta Palestina bajo la protección del Imperio Romano.

Estamos en el año 381 de nuestra era, cuando una monja de Gallaecia(Galicia), en la Hispania romana de un Imperio gobernando por Teodosio el Grande(347-395), llamada Eteria o Egeria, que pertenecía a una familia patricia emparentada con el  propio emperador, emprende un viaje de peregrinación hacia Tierra Santa en compañía de un cortejo de servidores al que se unirán monjes y sacerdotes que irá encontrando por el camino , ya que llevada de su curiosidad pretende detenerse en todos los lugares que guarden alguna relación con los textos bíblicos. Su viaje de peregrinación se hace famoso y durante el camino va escoltada constantemente por un destacamento de soldados romanos que le permiten mantenerse a salvo de los numerosos bandidos que infectan las calzadas del Imperio. 

La comitiva que acompaña a Eteria  abandona la Gallaecia y por la Vía Domitia siguen camino hacia Roma para desde alli continuar por mar hasta Constantinopla, la ciudad refundada por Constantino I el Grande en 330 sobre los restos de la antigua Bizancio, atravesando luego Bitinia, Galacia y Capadocia hasta llegar a Tarso, ciudad de origen de Pablo de Tarso. Desde alli prosigue su camino por Antioquía y luego, de nuevo por mar, hasta el puerto de Haifa, en el actual Israel, desde donde sigue el litoral hasta Diospolis, y en la Pascua de 381 alcanza Jerusalén.

Los obispos , monjes y clérigos la reciben  con grandes muestras de respeto dado su parentesco con el emperador. Hay algunos especialistas que piensan que podría ser la hermana de la primera esposa del emperador Teodosio I el Grande, lo que explicaría que en las  zonas más conflictivas del Imperio se adelantaran destacamentos militares para darla escolta. Después de celebrar en Jerusalén las fiestas de Pascua y Pentecostés , y tras pasar los rigores del verano y el frío del invierno en Tierra Santa, Eteria emprende de nuevo el camino para dirigirse ahora a Egipto, uno de los itinerarios que más atraían a Eteria, que estaba entusiasmada por los relatos sobre hechos maravillosos realizados por anacoretas y monjes que habitaban los desiertos egipcios y que circulaban  por toda Europa. 

Imagen del monasterio de Santa Catalina, fundado en el siglo VI por Justiniano I el Grande y al fondo Djebel Musa o Montaña de Moisés, donde según la tradición Moisés pasó 40 días en su cima en una cueva donde ahora se encuentra la capilla de la Santa Trinidad.Se puede subir a la cima a 2286 metros de altura por unos escalones tallados en la roca por un monje y conocidos como "los escalones del arrepentimiento". Hasta su cima llegó Eteria en su deseo de visitar todos los lugares que aparecen en el Antiguo Testamento
Durante su viaje hacia Egipto realiza paradas en Belén, Hebrón y Galilea, escenario de diferentes episodios de la vida de Jesucristo, y en el Sinaí asciende el Djebel Musa o Montaña de Moisés. Antes de llegar a la cima Eteria nos cuenta que pasa por el lugar donde se hallan las "Tumbas de la Concupiscencia", donde, según el Antiguo Testamento, yacían los israelitas que perecieron por haber comido las codornices . Es un episodio del éxodo del pueblo de Israel desde Egipto a Israel guiados por Moisés, y se nos cuenta como los israelistas, hambrientos, pidieron carne  y se quejaron de que vivían mejor cuando estaban en Egipto. Como castigo a sus dudas y quejas, Dios les mandó codornices en gran número, lo que hizo que muchos comieran con glotonería muriendo muchos de ellos por esa misma gula. Era corriente que después de cada duna de estas visitas los monjes que vivieran en la zona entregaran unas eulogias o regalos de despedida que solían consistir en frutos típicos de la región o productos artesanales elaborados por las manos de los monjes.

Después de descender del Sinaí, Eteria se acercó a la zarza donde Dios habló a Moisés , la cual, según nos dice Eteria "se encontraba en una explanada poblada por múltiples eremitas y una iglesia en la cabecera del valle". Un siglo y medio después de la visita de Eteria, el emperador Justiniano el Grande(500-565), ordenará la construcción en la base del monte Sinaí del monasterio de Santa Catalina, donde aún hoy se venera  el recuerdo de la zarza ardiente. Tras descansar un par de días en Farán, continúa hacia la localidad de Clysma, donde hoy se encuentra Suez, para visitar la región de Gessen, para ver el sicómoro que según la Biblia había sido plantado por los patriarcas y que Eteria nos describe así "Vetusto en grado sumo y esquilmado, a pesar de lo cual, seguía dando frutos y cuando llega alguien aquejado de una dolencia, se acerca hasta él y poda unos tallos que le sirven de alivio".

Eteria demuestra con sus palabras que no es una ingenua y , tanto en éste caso con en otros , muestra cierto escepticismo , como cuando, refiriéndose al lugar donde estuvo la estela de la mujer de Lot convertida en estatua de sal , dice a sus hermanas en Gallaecia "Creedme venerables señoras, lo que es la columna no aparece por ningún sitio, lo único que enseñan es el lugar que debió ocupar". Eteria vuelve entonces sobre sus pasos y visita la orilla del río Jordán y el monte Nebo, donde Moisés bendijo a las tribus de Israel que se dirigían hacia la tierra prometida de Canaán y desde donde el patriarca de Israel observó esa tierra antes de morir. También Eteria subió al Monte Nebo y nos describe lo que ve desde su cima "El lugar donde el Jordán desemboca en el Mar Muerto, Livias, al lado acá del Jordán, y también Jericó y la mayor parte de Palestina, la Tierra de Promisión"


Vista desde el Monte Nebo donde Moises vió antes de morir, laTierra Prometida de Canaan . Eteria, que subió a su cima a unos 817 metros de altura, escribiría  sobre sus vistas desde la cima "El lugar donde el Jordán desemboca en el Mar Muerto, Livias, al lado acá del Jordán, y también Jericó y la mayor parte de Palestina, la Tierra de Promisión"

Aunque pudo haber visitado Petra, que en 363 había sido semidestruida por un terremoto, Eteria no mostró deseos de conocer ésta mítica ciudad.. A mediados de marzo del año 384 , cuando su viaje dura ya tres años, Eteria emprende el camino de regreso dando un rodeo por Mesopotamia, visitando la ciudad de Edesa, ciudad en la que santo Tomás había sufrido el martirio y donde el obispo la dispensó el trato que se daba a un alto funcionario del Estado. Sin poder alcanzar la cuna de Abraham, la ciudad de Ur, que se hallaba entonces en poder de los asirios, Eteria retorna a Constantinopla visitando por el camino la tumba de Santa Tecla, la primera mujer mártir del cristianismo y cuyas reliquias hoy podemos contemplarlas en la catedral de Tarragona.

Viajera incansable, Eteria escribe a sus hermanas desde Constantinopla y les comunica sus deseos de conocer  Éfeso y visitar el sepulcro de San Juan. Hasta éste punto llega el relato del viaje escrito por Eteria , aunque también encontramos una descripción detallada de la liturgia de Jerusalén, como esta descripción de la adoración del Lígnum Crucis el día de Viernes Santo:

"El obispo sentado , oprime con sus manos el sagrado madero, mientras que los diáconos situados alrededor lo vigilan. Y lo guardan de esta manera porque cuentan que en cierta ocasión, uno clavó los dientes y robó una astilla de la santa reliquia. Por eso, ahora los diáconos lo vigilan, no sea que alguno al pasar se atreva a hacer lo mismo"

Eteria pone en orden lo que había escrito en su diario a lo largo del viaje, y lo reunirá en un libro que, bajo el título de "Itinerario", se convertirá en el primer libro de viajes de la historia, donde recoge descripciones y detalles que pudiesen ser de utilidad a quién quisiera seguir sus pasos. Nadie volvió a saber nada más de la incansable Eteria, aunque los historiadores suponen que no pudo regresar nunca a su monasterio, pues eso parece deducirse  por las últimas palabras de Eteria en su "Itinerario":

"Desde este lugar, dueñas mías y luz de mi vida, mientras escribía esto a vuestra caridad, ya tenía el propósito de ir en nombre de Cristo nuestro Dios a Éfeso, en Asia, para orar en el sepulcro del santo y bienaventurado apóstol Juan. Si después de esto aún estaré viva, y si además podré conocer otros lugares , lo referiré a vuestra caridad: o yo misma presente, si Dios se digna a concedérmelo, o ciertamente os lo comunicaré por escrito, si otra cosa me viene al espíritu. Entretanto, señoras mías y luz de mi vida, sea que esté viva o sea que haya muerto"

Eteria fue una pionera en la literatura de viajes y su obra "Itinerario" es considerada la primera de las obras de viajes de la literatura mundial. Durante tres años recorrió Tierra Santa y los lugares más destacados de las Sagradas Escrituras . La última carta escrita a sus hermanas del convento procedía de Constantinopla, desde donde iba a proseguir su viaje hacia Éfeso, aunque ya nunca volveríamos a tener noticias de ella

Posiblemente su cuerpo descanse en una tumba de aquellos desiertos que tanto amó. Pero su recuerdo se podría haber perdido del todo, pues hasta el siglo XIX  este viaje había sido desconocido para casi todos y solo unos pocos habían oído hablar de la carta del abad Valerio que escribió durante la segunda mitad del siglo VII a los monjes del Bierzo , en la que menciona el viaje de Eteria y alaba el espíritu de la monja gallega con estas palabras:

"Desde la extremidad de esta región occidental, Eteria  emprendió con intrépido corazón y con todas sus fuerzas un larguísimo viaje por todo el orbe conocido. Caminando despacio, guiada por el Señor, llegó a los sacratísimos y suspirados lugares del nacimiento, pasión y resurrección de Jesús. Cuando  consideramos los hechos y virtudes de varones fortísimos y santos, hallamos más digna de admiración la constantísima práctica de la virtud de la debilidad de una mujer, al cual la notabilísima historia de la bienaventurada Eteria, más fuerte que todos los hombres del siglo"

Pero desde entonces se pierde la pista de la obra de Eteria, hasta que en 1844 el investigador Gian Francesco Gamurrini los descubrió por casualidad en la biblioteca del monasterio italiano de Monte Cassino, aunque por desgracia sólo se conservaban los capítulos referidos a las dos últimas rutas seguidas por Eteria , mientras que el relato de su viaje desde Galicia hasta Constantinopla se habían perdido , junto con los dibujos que debieron de acompañar la obra, aunque todavía los historiadores conservan la esperanza de hallar los fragmentos perdidos.

Y hasta aquí nuestro camino junto a esta pionera de los viajeros, que recorrió las vías romanas para alcanzar los confines del Imperio sólo por saber que había más allá. En próximos artículos iremos conociendo a otros grandes viajeros de la historia y, con ellos, recorreremos aquellos sitios que quizás nunca lleguemos a visitar, pero , como decía la poetisa Emily Dickinson "para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro". Naveguemos por este océano de palabras hacia los horizontes más lejanos.
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