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viernes, 1 de febrero de 2013

LA CORRUPCIÓN , LA CONFIANZA Y LAS NUEVAS VESTALES

El Diccionario de la Lengua Española define el término corrupción con diferentes significados, todos ellos negativos , desde el "Vicio o abuso introducido en las cosas no materiales" hasta la que más me interesa para el tema que quiero tratar hoy en el Mentidero, el referido a la corrupción en su relación con los poderes públicos, que el diccionario recoge así  "En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.".Como la mayor parte de las palabras de nuestra lengua castellana su origen hay que buscarlo en el latín, en el verbo corrumpere, que tiene el significado de "arruinar" o "echar a perder". En la antigua Roma la palabra corruptor era empleada, entre otros contextos, para designar a aquel que abusaba de las vírgenes Vestales, sacerdotisas que estaban al servicio de Vesta , la diosa del hogar, jóvenes que hacían voto de castidad mientras pertenecieran al cuerpo de las vestales, un período que se prolongaba durante treinta años divididos en tres etapas de diez años cada una, la primera década estaba consagrada al aprendizaje, la segunda década realizaba las labores propias de las sacerdotisas vestales y la última década en el templo se consagraba a la instrucción de las nuevas vestales. Debían ser niñas procedentes de familias patricias, la nobleza romana.
 
El escritor y divulgador científico italiano Alberto Angela(1962)  en su obra "Un día en la antigua Roma"  nos cuenta que la principal misión de la vestal, de las que había siempre un cuerpo de seis sacerdotisas,  a lo largo de sus treinta años consagrados a la diosa Vesta será la custodia del fuego sagrado y advierte "Si el fuego llegara a apagar o si una vestal perdiera su virginidad , el castigo sería ejemplar: el amante será azotado hasta la muerte en el foro y ella será ejecutada , pero sin derramar ni una gota de sangre, será enterrada viva en una celda subterránea con una hogaza de pan y un candil.". Otros autores mencionan que eran  lapidadas o enterradas vivas. Residían en el Templo de Vesta, situado en el Foro de Roma,   donde ardía el Fuego sagrado de la diosa, un fuego que debía mantenerse siempre encendido pues su extinción se veía como la premonición de un desastre para la ciudad. Eran un símbolo de pureza y por eso aquel que osaba mantener relaciones sexuales con ella, ya fuera por la fuerza o voluntariamente, era un corruptor, es decir , estaba arruinando o echando a perder  la pureza de la vestal y con ella la pureza de Roma. A su vez corruptum procedía del verbo latino rumpere, que significaba "romper,hacer estallar,  violar o transgredir"  y este a su vez tiene su origen en una raíz indoeuropea "reup"  que significaría "arrebatar" o "romper".

Ruinas del Templo circular de Vesta en el Foro Romano,  uno de los templos más antiguos de Roma, pues el primero de ellos fue erigido durante el reinado del segundo rey de Roma, Numa Pompilio(753 a. -674 a.C) para custodiar la llama sagrada de Vesta y donde vivían las vestales encargadas de cuidar de que esta llama no se extinguiera pues de suceder algún mal caería sobre la ciudad.  Por eso, el que hacía algún mal a las vestales era un corruptor que trataba de arruinar a la ciudad , violar su pureza y por ello era castigado severamente con la muerte . En nuestros días tenemos otro fuego sagrado que custodiar, el de la democracia que garantiza nuestras libertades, y uno de sus mayores enemigos es la corrupción,los nuevos corruptores y por ello me refiero en este artículo al común de los ciudadanos como las nuevas vestales, pues es a nosotros a quién corresponde evitar que ese fuego se extinga denunciando los comportamientos corruptos que significan una amenaza para la convivencia, la libertad y la justicia  (Imagen procedente de http://sobreitalia.com ) 
 
Los romanos conocían bien la corrupción, no sólo la de sus vírgenes vestales, sino la corrupción en todas sus facetas. Los funcionarios romanos que eran condenados por corrupción en la época de la República de Roma , entre el siglo V y el I a. C ,  se les cortaba la nariz y eran introducidos en un saco y arrojados al mar , aunque eso no impedía que la corrupción estuviera extendida en todos los estamentos sociales de la sociedad romana. Si os he hablado del origen del término corrupción es por el valor que tienen las palabras, no sólo por lo que decía el escritor británico Aldous Huxley que afirmaba que "Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado." sino también porque reflejan los antiguos orígenes de la corrupción en el lenguaje, lo que quiere decir que la corrupción forma parte de las sociedades humanas prácticamente desde su formación. Y hoy , más que nunca en otro tiempo de nuestra historia, la corrupción esta presente en nuestra vida cotidiana, gracias a los medios de comunicación que sacan a la luz lo que antes existía pero se mantenía en la oscuridad y el secreto, por eso donde más prospera la corrupción es en los regímenes autoritarios, donde la libertad de expresión es coaccionada y no es posible denunciar a los poderes públicos.
 
Pero también florece en las democracias. En el país donde vivo, España, se halla en estos días sumida en una sucesión de noticias que afecta a todas las instituciones públicas, desde la monarquía y el gobierno al conjunto de la clase política. Desde hace más de cuatro años muchas naciones europeas y muy particularmente Grecia, Italia, España y Portugal, están siendo azotadas por una permanente crisis económica derivada de los problemas bancarios y de financiación de estas naciones que ha derivado en la pérdida masiva de empleos, con cifras que en el caso de España han alcanzado casi los seis millones de desempleados que representan un 26% de la población activa, crisis que ha sido tratada con el remedio de la austeridad reduciendo el gasto público e incrementando los impuestos , a la vez que se han hecho reformas  laborales que tienen como objetivo facilitar la creación del empleo mediante lo que se denomina "flexibilización de las condiciones laborales" , es decir, reducir las indemnizaciones por despido y los recursos legales de los trabajadores para recurrir esos despidos, y "aumentar la productividad" que se traduce en trabajar más horas por salarios más bajos. La suma de todos estos factores, aumento de impuestos, reducción de las prestaciones sociales derivadas de la disminución del gasto público y disminución de los salarios, unido al progresivo aumento del desempleo o del empleo precario, ha provocado un progresivo  empobrecimiento de la sociedad y, lo que es peor, un sentimiento de tristeza y falta de perspectivas que parece haberse apoderado de una gran parte de la población.

España es estos días portada en los medios internacionales por los casos de corrupción o, debiera decir mejor, presunta corrupción ya que son denuncias realizadas por los medios de comunicación pendientes de que sea comprobada su veracidad. El problema es que los ciudadanos están tan cansados de las constantes mentiras, incumplimientos de promesas y encubrimientos de casos anteriores, no sólo del partido en el poder al que corresponde la fotografía con el presidente de España Mariano Rajoy, sino extensivo a la mayor parte de los partidos políticos, sindicatos, alcaldes e incluso a miembros de la Casa Real y todo ello en el contexto de una grave crisis donde las medidas adoptadas están incrementando las desigualdades sociales y empobreciendo a la población en general, lo que explica el malestar general de una sociedad que , hasta hace unos pocos años, casi reía los casos de corrupción como el éxito de "los listos". No podemos juzgar por adelantado estos hechos, ya que no conocemos si las acusaciones tienen o no una base real,pero  hay que exigir la transparencia en todo lo que rodea a los poderes públicos, porque por encima de los partidos políticos, de las ideologías  y de instituciones como la monarquía está la democracia, el gobierno del pueblo que garantiza la libertad y que debe cimentarse en la confianza del pueblo en sus representantes, sin eso, todo nuestro edificio democrático se vendría al suelo. Y también la misma honestidad que exigimos a nuestros representantes nos la debemos exigir a nosotros mismos y no tolerar los comportamientos corruptos que al final terminan afectándonos a todos   (Imagen procedente de http://imagenes.publico.es )
 
¿Qué hace una sociedad en crisis? Busca una respuesta en sus líderes , en aquellos en los que ha depositado su confianza, en las instituciones creadas por nosotros mismos para gobernarnos, porque eso es la democracia, el gobierno del pueblo que delega ese poder en unas pocas personas que han sabido ganarse esa confianza por medio de sus programas políticos y promesas electorales, un contrato firmado entre el líder político y el pueblo que le elige . Decía el filósofo español Jorge Santayana que "Nuestra adhesión a un jefe natural no es una pérdida de libertad, es el reconocimiento de que nuestras ideas tiene un ejecutor y un intérprete." y ese reconocimiento es el que concedemos a nuestros representantes políticos, al presidente del gobierno, al partido en el poder y también a los que desempeñan las labores de oposición, a los encargados de impartir justicia, de preservar nuestras libertades y de cuidar de la limpieza de las actuaciones de dichos representantes. Y el edificio de libertades que constituye nuestras sociedades democráticas se elevan sobre unos cimientos , los de la confianza, este término que el escritor norteamericano Henry Louis Mencken describe como "el sentimiento de poder creer a una persona incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar." Si, la confianza es más que un concepto un sentimiento, algo que depositamos en una persona incluso contra los dictados de nuestra razón, porque nos transmite una determinada sensación indefinible de seguridad y honestidad, es esa que depositamos en el piloto de un avión, en un cirujano en la sala de operaciones o en un bombero durante  un incendio. Confiamos en su profesionalidad, en su destreza , en sus conocimientos y ponemos en sus manos nuestras vidas.
 
Algo similar sucede con los partidos políticos, escuchamos y creemos sus promesas, confiamos en sus palabras y estamos dispuestos a aceptar el camino que nos proponen seguir porque pensamos que están actuando no en beneficio propio sino en beneficio de toda la sociedad, pues para eso son elegidos, para representar y defender al conjunto de la sociedad y no sólo los intereses de sus votantes o, lo que es mucho más grave, los suyos propios. Pero el problema de la confianza es que no es un bien permanente, hay que trabajar por ella cada día, ganársela con nuestros actos, con nuestro comportamiento. El ser humano no es perfecto, todos cometemos errores y las instituciones públicas no son una excepción, pero faltar a la palabra dada, engañar con falsas promesas, utilizar un cargo público para beneficiarse uno mismo , no es un error, es una traición a la confianza y si destruimos los cimientos de la confianza el propio edifico de la democracia se tambalea y correrá el riesgo de derrumbarse. En 1993 se creaba una organización llamada Transparencia Internacional , con sede en Berlin, la capital de Alemania, que desde 1995 ha ido publicando un Índice de Percepción de Corrupción, llamado así porque sus datos recogen precisamente la percepción que las sociedades de cada nación tienen de la corrupción en su país. Si, una vez más estamos hablando de percepción, de sentimiento al igual que con la confianza, y precisamente en los países europeos donde hay una mayor percepción de corrupción es donde la crisis está golpeando con mayor dureza.

Índice de percepción de la corrupción en el Mundo 2012
Índice de la Percepción de Corrupción durante el año 2012, desde Dinamarca, que junto a Finlandia y Nueva Zelanda, son las tres naciones que tienen una menor percepción de corrupción entre su población, hasta los tres últimos puestos , donde se encuentran Afghanistán, Corea del Norte y Somalia. Es fácil observar como los países con una mejor situación económica se hallan también entre los menos corruptos mientras que cuando más elevado es su nivel de pobreza también lo hace el de corrupción, lo cual no es ninguna sorpresa, pero si es más significativo que los cuatro países de Europa Occidental que se hallan más afectados por la crisis económica estén con algunos de los índices de corrupción más elevados de Europa, desde el más honroso de Irlanda, en el puesto 25, al puesto 30 de España, el 33 de Portugal, el 72 de Italia o el 94 de Grecia, lo que vincula estrechamente al grado de corrupción de una sociedad con su situación económica , es una enfermedad que impide el normal funcionamiento de una nación, un cáncer que si no es detenido a tiempo llega a invadir todo su organismo. Decía el escritor francés Albert Camus que "La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas." y una de las mayores debilidades de los demócratas es nuestra tolerancia con la corrupción que pone en peligro los cimientos no sólo de nuestro bienestar material sino de nuestro sistema de convivencia y nuestras libertades (Imagen procedente de http://ticsyformacion.com )
 
Escribía el poeta latino Horacio que "Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá." ¿qué pensará una sociedad que ve cómo sus instituciones, desde la monarquía a la administración de justicia, desde la clase política a las finanzas esta infectada por la corrupción?Si vemos a estas instituciones como el vaso que nos contiene y si ese vaso está sucio ¿no terminará por corromper a todo lo que contiene? Veíamos al principio del artículo que corrupción procede del verbo latino "corrumpere" y entre sus significados estaban "Arruinar" y "Echar a perder" y lo primero que arruina y echa a perder la corrupción es la confianza , la corrupción lleva como compañera a la mentira y como decía el filósofo alemán Friedrich Nieztsche "Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti." ¿Cómo recuperar la confianza en quién te ha mentido?¿cómo sabrás que lo que dice ahora no es otra mentira? Por supuesto, en la vida personal siempre existe la posibilidad del arrepentimiento y del perdón, todos cometemos, como decía antes errores, pero también todos debemos disponer del derecho a rectificar, a corregir lo que hicimos mal, pero esto ,que es válido en la vida privada, no es igual en la vida pública , donde se puede pedir perdón pero no recuperar la confianza que la sociedad depositó en tus palabras , en tus promesas o en el símbolo que representas, como sucede con instituciones como la justicia o la monarquía.
 
Si un gobernante, si un líder , si un partido o una institución no son ejemplares ya no están legítimados para pedir a los demás que les sigan ¿cómo se puede pedir sacrificios a una sociedad si los primeros que dar ejemplo con sus actos no son honestos y aprovechan sus cargos públicos para obtener beneficios personales? Podría dar nombres, están en boca de todos estos días en el país donde escribo, España,  y afectan a casi todos los sectores públicos de nuestra sociedad creando un clima generalizado de desconfianza, de repulsa y , lo que es peor, de resignación. Pero no quiero sólo referirme a España sino a la corrupción general y también a la responsabilidad que recae sobre cada uno de nosotros, porque permanecer callados ante la corrupción es una forma de colaborar con ella, no sólo en las personas que detentan el poder, sino también en las pequeñas corrupciones cotidianas , en los engaños y trampas que mucha gente comete en su vida particular. No hay corrupciones grandes o pequeñas, porque todas ellas nos dañan y nos mancillan.Cada uno de nosotros debe luchar por una sociedad más limpia, más honesta y denunciar las prácticas corruptas, despreciar al que engaña a todos para beneficiarse él y , por supuesto, donde esto es más evidente es en el desempeño del poder político, pues sus decisiones nos afectan a todos.

Cayo Julio César (100-44 a.C) uno de los grandes generales y también políticos de Roma, y ser político en Roma significaba estar dispuesto a comprar votos si era preciso. Precisamente la palabra candidato procede de "candidus", que significa blanco, y ese era el color de  la Toga Cándida, una toga de blanco inmaculado que se ponían aquellos que estaban aspirando a ser elegidos para un cargo público como símbolo de su pureza, de donde procede también la palabra cándido, no el sentido de poco despierto o tonto que le damos hoy, sino en el sentido de puro y limpio, así debía ser quién ocupara un cargo público, al menos en teoría porque en la práctica la realidad entonces y, por desgracia, ahora , está en muchas ocasiones alejadas de esa candidez. Pero eso no significa que debamos resignarnos a la corrupción como un mal inevitable, sino, muy al contrario, debemos emplear todos los medios que nuestra actual sociedad de la información pone a nuestro alcance para estar al tanto de los casos que surjan y castigar con el desprecio a los que se les demuestran actos de corrupción además de exigir su retirada de la escena pública y el pago de las responsabilidades que corresponda. Karl Popper decía que no se puede ser tolerante con los intolerantes y si algo no puede tolerar una democracia es la intolerancia de los corruptos, aunque siempre después de que esa corrupción haya sido demostrada    (Imagen procedente de http://perso.wanadoo.es ) 

 
Parecemos como las antiguas vestales romanas violadas por los corruptores, pero con la diferencia de que aquellos corruptores pagaban con la vida el mal causado y hoy los corruptores y los corrompidos, las dos naturalezas de un mismo mal, no suelen pagar ese daño y en muchas ocasiones incluso conservan impunemente sus privilegios o los bienes que han obtenido  de manera ilegal, creando una sensación de indefensión e impotencia entre la sociedad. No se trata de ideologías políticas, creo que sería absurdo centrar el debate en derechas e izquierdas, en monarquía o república, se trata de algo tan sencillo como la defensa de la honestidad , de abrir las ventanas de nuestras sociedades para que entre aire limpio que nos permita recuperar el entusiasmo, la esperanza por salir adelante y crear un mundo mejor. Estos días en que la figura del presidente norteamericano Abraham Lincoln(1809-1865) está más presente gracias a la película sobre su vida rodada por el director Steven Spielberg, creo que es un buen momento para recordar sus palabras en el célebre discurso de Gettysburg en 1863, cuando después de la sangrienta batalla de Gettysburg terminaba aquel histórico discurso diciendo  "Que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra."
 
Si, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, es decir, nosotros, todos y cada uno de los formamos las sociedades de cada nación , tomamos parte en esos gobierno y a nosotros nos toca luchar por su su limpieza, por su  honestidad , por su justicia en un esfuerzo continuo y nunca culminado de crear un mundo mejor para las nuevas generaciones que vendrán después de nosotros. Hago mías las palabras de la cantautora norteamericana Joan Baez que afirma "Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella" No la aceptemos como si fuera un peaje que estamos obligados a pagar, esforcémonos en ser honestos nosotros mismos y al mismo tiempo exijamos a nuestros representantes que lo sean, porque defender la honestidad es defender la democracia, es defender la libertad , conceptos por los que tantos millones de personas han entregado su vida a lo largo de la torturada historia de la humanidad. Frente a la corrupción levantemos la bandera de la honradez, del servicio público, de la honestidad , de la solidaridad , de la justicia . ¿Una sociedad limpia es una utopía? Tal vez, pero sólo aspirando a lo mejor se puede lograr avances, aunque nos parezcan pequeños, todo menos resignarnos. Como dice el escritor uruguayo Eduardo Galeano en una frase que ya he citado en otras ocasiones  "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar." Así que, caminemos y protejamos ,como hicieron las vestales en Roma, al Fuego Sagrado de la democracia de aquellos que la quieren corromper exigiendo que los corruptos y los corrompidos acepten sus responsabilidades. Nuestras democracias necesitan a las nuevas vestales, y esos somos todos y cada uno de nosotros  

domingo, 15 de abril de 2012

SOBRE LA HONRADEZ, LA CORRUPCIÓN , EL EJEMPLO Y LA MUJER DEL CÉSAR

En la Roma de la República, antes de la época imperial que comienza con el gobierno del emperador César Augusto(63 a.C-14 d.C) a partir del año 27 a. C, la más alta magistratura  a la que podía aspirar un ciudadano era el consulado, un cargo que se alcanzaba por elección frente a otros candidatos y que tenía una duración de un año . Podías pertenecer a la clase patricia, la nobleza romana, o a la plebeya, sólo podías ser elegido a partir de los cuarenta y dos años de edad y una vez en el cargo tenías poder no sólo sobre la ciudad de Roma sino sobre todos los territorios subordinados a la la ciudad . Este poder era compartido por dos cónsules elegidos por un periodo de un año , el que más votos obtenía era el primer cónsul y se alternaban en el poder , es decir, un mes el primer cónsul era la máxima autoridad de Roma y al mes siguiente lo era el segundo cónsul.Esta era la culminación de la carrera política de un romano, lo que se llamaba el "cursus honorum" que significa "el curso del honor". El aspirante al cargo de cónsul debía cubrir una serie de etapas a lo largo de su vida publica, comenzado con el ingreso en el Senado al cumplir los treinta años , después tenía que ser elegido cuestor encargado de la tesorería y las finanzas, a continuación ,y no antes de los 36 años , edil que sería como un alcalde de nuestros días, después pretor encargado de administrar justicia y con capacidad de dirigir una legión o gobernar una provincia, y, finalmente, cónsul.

Esta larga carrera política no estaba exenta de zancadillas, codazos , sobornos y corrupción y todos los males que afectan a los políticos de nuestros días. Estudiar la historia de la política en tiempos de la República de Roma es poner un espejo delante de nuestro rostro y vernos reflejados en él, porque los males que hoy padecemos son los mismos que ellos conocieron. Pero si traigo a colación a la antigua Roma es por un acontecimiento que daría lugar a una frase que sigue viva dos mil años después. Estamos en la Roma del siglo I a. C, Cayo Julio César(100-44 a.C) es un ambicioso militar y político y muchos sospechan que esa ambición pondrá en peligro la República. Pero en el 68 a. C aún estaban lejos estas sospechas que terminarían con su asesinato en el 44 a. C. En este año del 68 a. C César tiene 32 años y acaba de quedarse viudo tras la muerte de su joven esposa Cornelia Cina minor (93-69 o 68 a.C) y ese mismo año contrae nuevo matrimonio con Pompeya Sila, hija del que había sido dictador de Roma Lucio Cornelio Sila(138 a. C- 78 a. C). Ese mismo año César regresaba de desempeñar el cargo de cuestor en la provincia romana de Hispania, la actual España y Portugal, su primer paso en el cursus honorum.

Esquema del Cursus honorum que comenzaba en el cargo de cuestor,encargado de la tesorería y las finanzas  y continuaba con los cargos de edil,equivalen a un alcalde de nuestro tiempo, pretor para impartir justicia y también con capacidad para gobernar una provincia o dirigir una legión y ,finalmente,cónsul, un cargo que en el siglo I. a. C no podía ser desempeñado por alguien que tuviera menos de 42 años. Con este recorrido los romanos se aseguraban que quién llegara a la máxima magistratura, el consulado, tuviera suficiente experiencia en el gobierno y la toma de decisiones y que, además, hubiera demostrado su honradez y dignitas. Por eso los que se presentaban a la elección de alguna de las magistraturas del cursus honorum se vestían con una toga especial blanqueada, llamada toga cándida, de donde procede nuestra palabra candidato. Este color blanco servía para distinguirlos y demostrar su pureza, aunque la corrupción política en Roma en nada tenía que envidiar a la de nuestra época (imagen procedente de http://cursushonorum.pbworks.com )

En el año 65 a. C daba un nuevo paso en su carrera hacia el consulado al desempeñar el cargo de edil , cargo que desempeñó con gran éxito a pesar de tener que endeudarse para organizar los juegos en el Circo Máximo, ya que tenía que ser el edil el que pusiera de su propio patrimonio el dinero necesario para cubrir los gastos de la organización de estos juegos, algo parecido a imaginarnos que los gastos de un partido de fútbol en la ciudad o una competición atlética fuera financiada por el alcalde de turno con su propio dinero. En el 63 a. C es elegido Pontifex Maximus que era el cargo de mayor prestigio y dignidad dentro de la religión oficial romana , lo que implicaba la entrega de una nueva residencia, la Domus Publica que se encontraba en el Foro romano y lleva consigo una importante serie de derechos pero también de deberes, y uno de ellos era, sin duda, dar ejemplo de integridad moral.Un año después de su elección César , en cumplimiento de uno de sus deberes como Pontifex Maximus, tenía que organizar en su casa la fiesta consagrada a la Bona Dea, una antigua diosa romana asociada a la fertilidad, la castidad y la salud.

El 4 de diciembre de cada año tenía que celebrarse un rito secreto en casa de un magistrado romano, en este caso de César, al que e incluso no podía haber figuras o pinturas de hombres o animales machos. Pero un joven patricio llamado Publio Clodio Pulcro(92-52 a. C) decidió disfrazarse de mujer con la intención seguramente de asistir a los ritos misteriosos de la diosa Bona Dea y quizás con la de seducir a la esposa de César, Pompeya. Clodio fue descubierto y detenido,sin embargo quedó libre en el juicio que se celebró a continuació probablemente porque sobornó al jurado, aunque en algunas historias de este hecho se dice que fue declarado culpable de sacrilegio  . Surgieron rumores de que había seducido a Pompeya , algo de lo que no había prueba alguna ni tampoco de que Pompeya fuera responsable de que Clodio entrase en la casa , pero Julio César no podía permitir que las sospechas sobre su esposa pusieran en entredicho su honor y reputación, lo que los romanos llamaban dignitas. Según nos cuenta el historiador griego Plutarco (hacia 46 -120 d.C) en su obra "Vidas Paralelas" Julio César, aunque estaba convencido de la inocencia de su esposa, la exigió el divorcio porque no podía tolerar que su reputación y honor fueran cuestionados. Sería entonces cuando pronunció la celebre frase recogida por Plutarco "La mujer de César no debe estar ni siquiera bajo sospecha" y que se popularizaría como  "No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo". Julio César se divorció de Pompeya para conservar su fama de honestidad y honradez, aunque los políticos romanos, ni siquiera César, fueran ejemplo de esta honestidad a lo largo de sus carreras.

Julio César puso su dignitas por delante de su matrimonio y no vaciló en exigir el divorcio a Pompeya Sila cuando las sospechas sobre ella podían socavar su prestigio. Por conservar la dignitas , la reputación , el respeto que la sociedad debía a un hombre, este era capaz incluso de sacrificar su propia vida . Es un concepto muy parecido al del  honor pero aún más amplio y afectaba a su relación con la sociedad y la forma en que esta le veía y le trataba. Un hombre sin dignitas se convertía en un marginado social, alguien en quién nadie confiaría y era importante para ello no solo comportarse con integridad sino aparentarlo. Diría incluso que era más importante aparentarlo que serlo, pues muchos políticos romanos no dudaban en aceptar sobornos y corromperse, pero siempre mantenían su apariencia de honestidad

Ahora veamos que nos dice el Diccionario de la Lengua Española sobre los términos que dan titulo a este artículo, empezando por la honradez, a la que define como "Rectitud de ánimo, integridad en el obrar.", la corrupción que es descrita en su cuarta acepción como "En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores" y por último el término ejemplar definido  en su primera acepción como "Que da buen ejemplo y, como tal, es digno de ser propuesto como modelo". El hombre honrado es un hombre al que consideramos justo tanto en su pensamiento como en su forma de actuar y si es algo exigible a todas las personas aun lo es más a aquellos que desempeñan un cargo público, subordinados a unos deberes con los ciudadanos a los que representan y que los han elegido y más aún cuando ese cargo público conlleva el disfrute de unos privilegios inaccesibles para el resto de la población. Julio César era muy consciente de esta situación cuando exigió el divorcio de Pompeya, aunque en su fuero interno creyera en su inocencia, pero no podía permitir que sospecharan de su actitud, de su honradez pues de lo contrario tendría que abandonar su carrera política. No sólo era necesario ser honesto, había que parecerlo a los ojos de los demás.

Vivimos desde hace casi cinco años una crisis que afecta en particular a la Unión Europea pero que también es global, una crisis en la que han jugado un papel muy importante la corrupción, la falta de honestidad, el desprecio por los comportamientos ejemplares y el aplauso a aquellos que conseguían el éxito a cualquier precio violando los códigos éticos , mancillando lo que un ciudadano de la antigua Roma llamaba dignitas. La dignitas no podemos traducirlo simplemente como dignidad, tenía un significado aún más amplio y profundo,  se refería a la categoría personal del individuo dentro de la sociedad, es decir, su valía moral y ética , la que le permitía y daba derecho a ser tratado con respeto . Defenderla era lo más importante para un romano y si era necesario tenía que estar dispuesto a marchar al exilio o incluso a suicidarse si fuera necesario para salvar su dignitas. En el caso de César defender esta dignitas le supuso divorciarse de su esposa , y con ello demostraba su integridad y disposición a hacer cualquier sacrificio. Los ciudadanos podían confiar en él.

 En España se ha levantado la polémica y los comentarios críticos contra la figura del rey después de descubrirse que había pasado la semana en Bostwana y no había avisado ni siquiera al  presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, al que únicamente dijo que no iban a despachar los lunes como hacen todas las semanas. Sólo se ha conocido la existencia de este viaje después de que sufriera un accidente que le obligó a regresar a España para ser operado de la cadera, pero sino nadie se habría enterado. En un país con millones de parados y con una población sufriendo recortes en las prestaciones sociales y a la que se exigen continuos sacrificios ver a su monarca de vacaciones en África cazando elefantes y , además, haciéndolo en secreto, es todo menos ejemplar. Los privilegios concedidos por la sociedad al rey también pueden ser retirados por ella, pues en una nación democrática el Rey no está por encima del ciudadano, es un servidor del Estado que debe rendir cuentas de sus actos. Si no cumple con su deber de ejemplo y símbolo de una nación su existencia carece de sentido (Imagen procedente de http://www.clarin.com  )

Os preguntaréis quizás, los que hayan tenido la paciencia de seguir leyendo hasta este punto, donde quiero llegar con esta linea argumental. A la vista de todos está que la honradez, la ética, la moral no se encuentran entre los valores en alza en el mundo financiero ni en el político y eso también se transmite a la vida cotidiana de la sociedad, pues al igual que los hijos toman como ejemplo a sus padres, los pueblos suelen tomar como ejemplo a sus dirigentes y a las elites financieras y culturales que les sirven de referencia. Permitidme que haga una referencia al país donde vivo, España, donde desde 1978, después de aprobar una nueva Constitución, se rige nuestro gobierno por una monarquía parlamentaria donde el Rey reina pero no gobierna, es decir, se convierte en una figura simbólica cuya fuerza radica exclusivamente en su carácter ejemplar para el resto de la sociedad, despojado  de esa ejemplaridad los privilegios de los que disfruta este ciudadano al que los demás ciudadanos han acordado que los disfrute a cambio de desempeñar un papel de representación de la nación en el mundo, queda deslegitimado, vacío de contenido e inviable en una democracia donde son los ciudadanos los que dan y retiran la confianza a sus dirigentes y no hay lugar para los cargos vitalicios a no ser que así lo acordemos todos.

España es una de las naciones que más ha sufrido las embestidas de la crisis, con casi seis millones de desempleados, un 45% de desempleo juvenil y una economía que coquetea con la quiebra mientras se suceden los recortes presupuestarios , incluyendo en áreas tan vitales como la sanidad, la educación o la investigación sin la cual no hay perspectivas de un futuro mejor. Se suceden los mensajes dirigidos a los ciudadanos para que se sacrifiquen, para que acepten salarios más bajos, para que renuncien a conquistas sociales logradas después de años de lucha y que ahora se desvanecen,  se hacen llamamientos para trabajar más, ser más productivos y recuperar una dignidad y una ética del trabajo que dicen que hemos perdido. Se trabaja más, se pagan más impuestos, se cobran salarios más bajos y se reciben menos servicios. Son sacrificios muy grandes y graves, porque afectan a la vida de las personas, esta vida de la que sólo tenemos una y  de la que cada vez tenemos que sacrificar un mayor número de horas, de días , de meses y años que no volverán para sacar adelante a nuestra nación. Y esto que digo es valido para España y para cualquier país, porque en todas las naciones las clases dirigentes piden sacrificios a sus pueblos ya sea en tiempos de crisis económica o en conflictos bélicos. Hay que pagar por la patria, hay que luchar por la patria , hay que sacrificarse por la patria.

Esta es una de las fotografías que la empresa organizadora de safaris tenía puesta en su página de facebook, corrrespondiente a una cacería en la que también participó el rey  español hace años y donde le vemos posando con dos búfalos africanos. El precio que anuncia la página web de la empresa van desde los 22.200 euros que cuesta cazar búfalos en Bostwana hasta los 45.000 euros por cazar elefantes en un safari de catorce días. Por supuesto se trata de un viaje privado pero ¿quién ha pagado el viaje?¿lo pagamos entre todos?o si ha sido financiado por grupos empresariales como parece que ha sucedido en otros viajes privados ¿quienes son estos grupos y a cambio de qué?¿qué valor moral puede tener el monarca para exigir sacrificios cuando aprovechando el cargo que ocupa disfruta de aquello que es inalcanzable para los ciudadanos que están viviendo una de las peores crisis de nuestra historia?No se trata de un ciudadano como los demás ya que sus privilegios le hacen diferente a todos y por eso es el primero que está obligado a dar ejemplo. El problema de que la sociedad pierda su confianza en quién está puesto ahí para representarla es que es muy difícil recuperarla. Ocultando su viaje ha mentido al gobierno y a la sociedad a la que representa y a la que está obligado a servir. Como decía el filósofo alemán Friedrich Nietzsche "Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti" (imagen procedente de http://www.schnauzi.com )

Es celebre el discurso de Winston Churchill(1874-1965) , primer ministro británico, pronunciado el 13 de mayo de 1940 en la Cámara de los Comunes , en particular esta frase "Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: "No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor." La pronunció en el momento de máximo poder de Alemania y cuando la amenaza sobre una Inglaterra que se había quedado sola frente a la potencia militar alemana parecía anunciar la pronta derrota. Este discurso se convertiría en un lema para todo un pueblo que se sacrificó por sus hogares, por defender su forma de vida, la libertad y los principios en los que creía pero ¿habría tenido el mismo efecto si unos días después Winston Churchill se hubiera ido tranquilamente a cazar a alguna de las colonias inglesas en África?¿habrían creído en su líder y en sus palabras? Por supuesto que ir a cazar dos días a Tanzania, por poner un ejemplo, no cambiaría el curso de la guerra ni haría que la inteligencia de Churchill y su habilidad política para liderar a Inglaterra fuera menor, pero como decía César no basta con ser, también hay que parecer. No estoy comparando los momentos históricos , porque la gravedad de la Segunda Guerra Mundial nada tiene que ver con nuestro presente, pero lo utilizo para demostrar el significado de los actos , su valor simbólico  para la población.

Volviendo al país en el que vivo, anualmente el monarca español Juan Carlos I(1938) pronuncia un discurso de Navidad dirigido a toda la nación. El pasado 24 de diciembre de 2011 se refería a todos los españoles cuando decía "necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos" y después añadía  que por encima de todos él tenía "el deber de observar un comportamiento ejemplar". La misma persona que pronunciaba estas palabras, la misma persona que goza de unos privilegios inalcanzables para cualquier ciudadano porque así lo acordamos hace tres décadas, la misma persona que llamaba al sacrifico y la ejemplaridad en el comportamiento, la persona que afirmaba perder el sueño ante la situación de desempleo de millones de españoles, esa misma persona que afirma que él estaba obligado a observar un comportamiento ejemplar, ha sido descubierta cuando, sin advertir ni al gobierno ni a la prensa, sin el conocimiento de los ciudadanos  se fue durante la semana que acaba de terminar de safari a Bostwana para practicar uno de sus deportes favoritos, la caza, un viaje que , por supuesto, no está al alcance de la mayoría de los españoles. ¿Cual es el problema? Si fuera un ciudadano particular, ninguno, pues cada uno hace con su tiempo de vacaciones y su dinero lo que quiera, pero cuando se trata del máximo representante de una nación sumida en una grave crisis, cuando se hacen llamamientos a aceptar grandes sacrificios a personas que ya tienen muy poco que sacrificar, cuando se disfrutan de unos derechos que nadie más tiene, lo que se exige a esa persona es ejemplaridad , y eso significa no sólo ser honrado y cumplir con su deber, sino parecerlo.


MENSAJE  DE NAVIDAD DEL REY JUAN CARLOS I  EL 24 DE DICIEMBRE DE 2011

Cuando las palabras no van acompañadas del ejemplo estas pierden todo su valor . Os adjunto el mensaje de las pasadas navidades para que compareis las palabras con los hechos. Para hablar de sacrificio, de entrega , de generosidad, hay que dar ejemplo , mas aún cuando se desempeña una función en la que proyecta la imagen de España en el mundo.




El error no está en el safari, el error está en transmitir a la sociedad que no valora los sufrimientos y sacrificios de las personas sobre las que reina , que prefiere alejar de los problemas viajando al otro extremo del mundo para dedicarse al ocio como hacían los antiguos soberanos absolutistas que iban a cazar al bosque mientras sus súbditos vivían en la pobreza. Por supuesto que hay que salvar las distancias, no estamos en el siglo XVI ni Juan Carlos I es Enrique VIII(1491-1547) o Felipe II(1527-1598), pero por eso aún es más grave esta actitud que demuestra, como mínimo, falta de sensibilidad e inteligencia política. Y lo mismo se podría decir de muchos de los miembros de la clase política tanto en España como en la mayor parte del mundo, donde la corrupción apenas se disimula  ni en la esfera política ni en la financiera mientras que son desde estas esferas desde donde se emiten mensajes de sacrificio, de trabajo honrado y esfuerzo al resto de los ciudadanos. Pero como dice un proverbio español, hay que predicar con el ejemplo, y el ejemplo no puede venir de los soldados del ejército sino de sus generales , igual que en una sociedad, el ejemplo tiene que proceder de sus elites o sino nadie confiara en ellos y todo estará permitido. Una vez más vivimos un momento que considero peligroso, porque si surge la figura de alguien que demuestre que sus palabras van acompañadas por su comportamiento la gente le seguirá y ese suele ser el momento de los caudillos. La historia nos da muchos ejemplos de ello. Cuando una sociedad y, en particular, sus dirigentes, olvidan el significado de la dignitas, de la ejemplaridad, la libertad está en peligro. Y en lo que se refiere a España, una monarquía que no cumple con su deber de ejemplaridad no tiene sitio en una democracia. Por supuesto, como siempre digo en el Mentidero, esta es mi opinión abierta a debate y a ser rebatida y criticada por los lectores que siempre tienen abierto este foro para  expresar su pensamiento. 
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