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domingo, 18 de mayo de 2014

SOMA , EL PARADIGMA DEL BENEFICIO A CUALQUIER PRECIO

La primera acepción de paradigma en el Diccionario de la Lengua Española es muy precisa , "ejemplo o ejemplar" y he querido utilizarla en el título de este artículo porque lo que ha sucedido esta semana que ahora concluye, la segunda semana del mes de mayo de 2014, es todo un paradigma, un  ejemplo de lo que está sucediendo no sólo en el lugar donde tuvo lugar la tragedia , sino que puede extrapolarse al desarrollo de los acontecimientos en los cinco continentes en un mundo globalizado que también globaliza la injusticia, la explotación y la codicia. Hoy no voy a viajar al pasado como suelo hacer en el Mentidero y con lo que realmente disfruto escribiendo porque amo la historia, conocer a los grandes nombres del pasado, aprender de la vida de pintores, músicos, escritores, científicos, asistir a los acontecimientos que transformaron nuestras sociedades , viajar por paisajes exóticos y desconocidos, vivir aventuras , todas aquellas cosas que convierten la biografía de nuestro planeta y de la humanidad en una odisea apasionante que te lleva a puertos desconocidos como si fuéramos un nuevo Odiseo navegando al albur de los caprichosos designios de los dioses. Pero vosotros y yo somos también hombres y mujeres de nuestro tiempo , somos nosotros los que escribimos ahora la historia que las generaciones venideras leerán en los libros y , en cierto modo, somos los arquitectos del futuro de aquellos que todavía no han nacido, una gran responsabilidad como la que han tenido las diferentes generaciones humanas a lo largo de la historia, pues todo  lo que tenemos y somos lo debemos al esfuerzo y sacrificio de los que estuvieron aquí antes que nosotros. Y ahora es nuestro turno de comprometernos con ese futuro en el que no estaremos presentes pero del que seremos sus cimientos. 

Y ahora vamos a viajar en el pasado pero apenas unos días, al martes 13 de mayo , a Turquía , en concreto a Manisa en el oeste del país, y a la ciudad de Soma, de 105.000 habitantes , situada a casi quinientos kilómetros de la populosa y legendaria Estambul , una población desconocida para casi todo aquel que no sea turco , que parece crecer al amparo de las tristes sombras que proyectan las chimeneas  de una gran central térmica, alimentada por el carbón extraído en las minas que constituyen la principal fuente de ingresos de la región. La vida transcurría con la rutina monótona de una pequeña ciudad de provincias y nada hacía pensar que aquel día fuera a ser diferente a otro día cualquiera, de otro mes , de otro año. Levantarse, prepararse para el trabajo, acudir a la mina, hacer el relevo a los compañeros y comenzar a trabajar en las entrañas de la tierra para extraer ese mineral negro que da de comer a sus familias aunque cada vez por un salario más pequeño y trabajando más horas. El yacimiento de carbón al que te diriges fue adquirido en 2005 por una empresa privada Soma Holding, y es el que más beneficios proporciona de todas las minas de la región. El lema del director de la mina, Ramazan Dogru, no puede ser más explícito sobre la filosofía de la empresa "Siempre abaratando costes y aumentando la producción" y lo cierto es que las cuentas le salen. El el año 2012 los beneficios de Soma Holding ascendieron  a trescientos millones de liras turcas, equivalente a unos 104 millones de euros, y para este año 2014 tienen previsto duplicar ese beneficio y si es posible superar los setecientos millones de liras. En total seis mil quinientos mineros trabajan para la empresa, de su sudor y del riesgo al que exponen sus vidas proceden los cimientos de la empresa .

Fotografía del rescate de uno de los mineros  de la mina de Soma. Una de las causas responsables del elevado número de muertos fue la inexistencia de una cámara estanca operativa en el interior de la mina. En estas cámaras, obligatorias de acuerdo con los reglamentos internacionales de seguridad, los mineros pueden hallar refugio hasta que lleven los equipos de salvamento pero en el caso de la mina donde tuvo lugar el accidente  se encontraba en construcción y no disponían de ninguna. No deberían haber recibido el permiso de abrir la mina sin disponer de ellas, y muchos mineros murieron asfixiados por el monóxido de carbono acumulado en las galerías. Una cámara estanca cuesta entre 180.000 y 250.000 euros , los beneficios de Soma Holding sólo en el año 2012 fueron de más de 100 millones de euros . La novelista estadounidense Taylor Daldwell (1900-1985) decía sobre la codicia " es el más feo y detestable de los pecados, porque se alimenta de su propio apetito y nunca se sacia , su rapacidad aumenta consigo misma". La ciega carrera  del incremento infinito de los beneficios  parece que hoy aparta a un lado cualquier otra consideración ética , convirtiendo al trabajador nada más que en un medio, una herramienta a utilizar para alcanzar ese beneficio, deshumanizando y alienando al trabajador como se hacía en el siglo XIX en la época más sombría de la Revolución Industrial, cuando el único derecho reconocido era el de trabajar sin límite de jornada laboral por un sueldo miserable. ¿Es eso a lo que aspiramos ahora cuando hablamos de ser "eficientes", "competitivos" y "productivos" ?    (Imagen procedente de http://www.theglobeandmail.com )

Desde que en 2005 las minas de Soma pasaron a manos privadas los trabajadores tuvieron que adaptarse al lema de Dogru, "abaratar costes y aumentar la producción" lo que significaba trabajar más , en mayor número y en peores condiciones. Donde antes en cada turno trabajaban  trescientos mineros ahora trabajaban setecientos , sin realizar cambios en las instalaciones , no se esperaba a que terminara un turno  para que los mineros salieran al exterior y sólo entonces entrara en la mina el siguiente turno, porque eso sería una pérdida intolerable de tiempo y producción, así que los dos turnos, el saliente y el entrante, coincidían en el interior de la mina al mismo tiempo evitando detener la producción. Donde ahora estás trabajando es un pozo  moderno, abierto hace diez meses y tiene todos los permisos en regla . Alp Gürkan, presidente de Soma Holding declararía después que "las instalaciones pasan al menos dos revisiones al año. Tienen su documentación en regla  y ésta dice que el puesto de trabajo es de primera categoría" Y , sin embargo, algo no marcha bien, la intranquilidad corre entre los mineros según explicaría más tarde uno de los familiares de uno de ellos "Hace diez días que entre los trabajadores corría cierta preocupación. Algo no funcionaba en la mina" Tienen motivos para la intranquilidad porque Turquía  tiene un luctuoso pasado de accidentes mineros  y sólo entre 2010 y 2012  293 mineros  habían muerto en las entrañas de la tierra víctimas de accidentes mientras trabajaban en los pozos. En lo que iba de 2014 otra cifra mostraba que las condiciones laborales de los trabajadores, no sólo en las minas sino a nivel general, eran cada vez más precarias pues en los primeros cuatro meses del año arrojaba un trágico balance de 396 turcos muertos  en su puesto de trabajo, y de ellos una estadística aún más trágica subrayaba que diecisiete de ellos eran menores de edad , una cifra que parecía llevarnos hasta aquellas historias escritas por Charles Dickens(1812-1870) a mediados del siglo XIX  en las que denunciaba el trabajo y la explotación infantil en la próspera Inglaterra victoriana.  

Pero si la tasa de mortalidad laboral se había incrementado en todo el país este incremento había sido mayor en la minería . Tradicionalmente el trabajo en la mina era el de mayor riesgo de todos los sectores, pero entre los años 2004 y 2010 el número de accidentes y la tasa de mortalidad entre los mineros se había disparado constituyendo hasta un 14%  del total de accidentes del sector industrial turco ,con una media de ochenta mineros muertos al año. Dos años antes de que comenzará este incremento del número de accidentes y muertes en las minas, en el año 2002 se celebraban elecciones generales en las que salía vencedor el líder y fundador en 2001 del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), Recep Tayyip Erdogan (1954), que en marzo de 2003   se proclamaba primer ministro de Turquía  con un ambicioso plan para el desarrollo económico de Turquía y  con la intención de impulsar la integración del país en la Unión Europea. Durante sus primeros años de gobierno la economía crece a buen ritmo, y así entre 2002 y 2007 el crecimiento del Producto Interior Bruto de Turquía es de una media de más del 7% y los beneficios de las empresas se multiplican así como el número de multimillonarios que convierten a Estambul en la cuarta ciudad del mundo en el año 2007 por su número de millonarios.  Una de las políticas principales de Erdogan  era la privatización de parte del sector público, entre ellas las explotaciones mineras y como parte de ese programa de privatización en 2005 las minas de Soma, que pertenecían a la empresa estatal turca de carbón, la TKI ( siglas de Turkiye Komr Isletmesi Kurum) ,fueron adquiridas por Soma Holding. Este proceso de privatización, curiosamente, iba a coincidir con la escalada en el número de accidentes en las minas. Así lo reconocía el presidente del sindicato minero Dev-Maden Sen esta misma semana "No había muertos cuando estas minas pertenecían a la empresa estatal del carbón; las muertes empezaron con la privatización".

PROTESTAS EN SOMA CONTRA EL GOBIERNO DE ERDOGAN 

Imágenes de las manifestaciones de los ciudadanos de Soma tres días después del accidente de la mina  contra el gobierno del primer ministro Erdogan   Los accidentes son en ocasiones inevitables e inesperados, pero las consecuencias de este accidente podrían haber sido mucho menores si se hubieran respetado las normas de seguridad, pero no se han cumplido los protocolos y parece que incluso las inspecciones laborales y de seguridad realizadas en las minas fueron fraudulentas, por lo que a la mala praxis empresarial habría que unir la corrupción política. 






El martes 13 mayo cuando por causas que cuando escribo este artículo todavía no están aclaradas, una explosión encendió la alarma en Soma.  Según se haría público más tarde por el gobierno turco  en el interior de la mina había 787 trabajadores en el momento de la explosión, aunque incluso hoy no se sabe con certeza la cifra exacta de trabajadores. Como sucede siempre en una situación como esta las noticias eran confusas al principio aunque ya se sospechaba que había sido un accidente muy grave. Las primeras cifras de víctimas arrojaban  151 mineros muertos y 77 heridos. Cuando escribo estas líneas se ha cerrado el balance definitivo de muertos con una cifra de 301 mineros muertos, la mayor catástrofe minera de Turquía que superaba a las 250 víctimas que en 1992 murieron en la mina de Zonguldak. Al día siguiente, cuando todavía reinaba la confusión, el primer ministro Erdogan viajaba a Soma y en un discurso dirigido a los habitantes de la ciudad, conmocionados por lo que había sucedido, no se le ocurrió otra cosa mejor que decir que buscar comparaciones con el siglo XIX "Unos 204 mineros murieron en un derrumbe en Inglaterra en 1838" y agregaba "Son cosas normales". El primer ministro parecía no darse cuenta que entre la Inglaterra de la reina Victoria I (1819-1901) y la Turquía de 2014 han transcurrido exactamente 176 años , casi dos siglos , por lo que comparar las dos tragedias es traer de nuevo  a Dickens a nuestro tiempo, tal vez porque las condiciones laborales de los mineros en Turquía sean más parecidas de lo que debieran a la de los ingleses hace doscientos años , lo que explicaría que Turquía tenga la tasa de accidentes laborales más alta de Europa y la tercera del mundo según la Organización Mundial del Trabajo (OMT). 

Estas palabras avivaron la indignación de la gente que aún se haría mayor cuando se conocía poco después que  apenas veinte días antes el parlamento turco había rechazado una propuesta de los partidos de la oposición para realizar una investigación sobre las condiciones de seguridad de las minas propiedad de Soma Holding ante las sospechas de que se estuvieran incumpliendo los protocolos de seguridad. El jueves se convocaron manifestaciones en diferentes ciudades de Turquía  al tiempo que una fotografía vergonzosa recorría las redes sociales , en la que se podía ver a uno de los asesores del primer ministro Erdogan, un tal Yusuf Yerkel, dando una patada a uno de los manifestantes en Soma mientras éste era sujetado por dos militares y se sucedían las cargas policiales en Estambul, Esmirna o la capital administrativa y política, Ankara al tiempo que  Amnistía Internacional  acusaba al gobierno turco de "jugar con la vida de los trabajadores"  y advertía que "la larga lista de muertes en las minas turcas despierta cuestiones sobre la seguridad de los trabajadores" . Cuantos más detalles se conocían mas crecía la indignación, no solo en Turquía, sino entre cualquiera de los que estos días hemos leído las noticias que procedían de allí, como por ejemplo lo que declaraba Hacay Yilmaz , un delegado sindical, al periódico español "El Mundo" "Ni siquiera la empresa propietaria de la mina sabe la cantidad exacta de trabajadores que había dentro", acusaba a la empresa de ser negligente en el rescate "No se introdujo ni una sola unidad sanitaria en la mina para dar los primeros auxilios" y concluía con estas palabras que mostraban si es que son ciertas, la vergonzosa actitud de Soma Holding "se sacaron de la mina cadáveres  con máscaras puestas , sin conectarlas al oxígeno, para hacerlos pasar por heridos ante la opinión pública"

Esta imagen ha dado la vuelta al mundo. Vemos a dos policías sujetando a un manifestante contra el gobierno en Soma mientras  uno de los asesores del primer ministro Erdogan, Yusuf Yerkel , le propina una patada. Sucedió el pasado miércoles 14 de mayo, apenas a menos de 24 horas de que tuviera lugar el accidente. Se supone que los políticos, en una democracia representativa, están para proteger , escuchar y representar a sus ciudadanos y no para agredirlos físicamente. No es más una imagen, pero todo un símbolo del camino autoritario que desde hace varios años está siguiendo el gobierno de Erdogan que hace oídos sordos o  reprime violentamente cualquier intento de protesta. Así se unen la codicia de algunas grandes empresas , con la corrupción y el desprecio a los ciudadanos de quienes más tenían que respetarles, los políticos que los representan y que están en ese puesto porque  el pueblo en un determinado momento confió en ellos y delegó el poder en su figura, pero delegar no es entregarlo para que obren sin tener en cuenta  a los ciudadanos hasta las siguientes elecciones       (Imagen procedente de http://www.timesofmalta.com ) 

Como si se tratara de una manzana en apariencia lozana que sólo al abrirse muestra la podredumbre interior, poco a poco fueron conociéndose aspectos del funcionamiento de la empresa y de su relación con los trabajadores revelados por estos mismos. Así  uno de ellos,  Mehmet Ali Karakaçan , cuyo testimonio tomo también prestado del periódico "El Mundo", declaraba que "Cuando trabajábamos ahí, nuestros jefes  nos amenazaban con echarnos si hablábamos.Los responsables de turno nos presionaban constantemente  para sacar la máxima cantidad posible  de carbón en cada carro.. Si no llega lo que creían que era suficiente , nos gritaban e insultaban. Nos obligaban a mentir; en las visitas de los inspectores, sobre el estado de las minas" y concluía   "En una ocasión en que murió un colega dentro de la mina nos instaron a decir que había muerto camino del hospital. "  Además coincidía con otros testimonios que señalaban que no se cumplía el límite legal de la jornada de ocho horas, que muchos trabajadores eran jóvenes inexpertos procedentes de empresas subcontratadas que cobraban todavía salarios más bajos y que ni siquiera estaban permitidos los descansos durante la jornada de trabajo. El viernes las manifestaciones cesaron en Soma y el medio sindical Sendika informaba a la prensa que los mineros habían recibido mensajes en sus  móviles procedentes de la empresa dueña de la mina para que no participasen en las manifestaciones si deseaban conservar su trabajo. Hoy nos enteramos de que la empresa Soma Hodling  sabía con antelación las fechas en las que se iban a realizar las inspecciones laborales  gracias a las filtraciones procedentes del partido de Erdogan, él mismo partido que había vetado una investigación hace tres semanas sobre las condiciones de seguridad de las minas de Soma, como ya hemos visto antes. 

Y no sólo quedaba aquí la relación entre Soma Holding y el primer ministro Tayyip Erdogan porque  los mineros de Soma  ahora denunciar que "los jefes nos llevaban a mítines del AKP. Era obligatorio participar en ellos" y esta intervención de la política en el funcionamiento de las minas también afectaba a los sindicatos ."El AKP eligió a los líderes sindicales que quiso en la mina" declara a "El Mundo" uno de los líderes sindicales . Para concluir con esta relación interminable de negligencias, codicia, explotación , inconsciencia y corrupción  queda por añadir que muchas vidas  se podrían haber salvado si hubiera habido cámaras estancas en el interior de la mina como exige la normativa internacional y en la que podrían haber hallado refugio los mineros en espera de ser rescatados. Pero no había ninguna cámara estanca disponible porque, según la empresa, estaba en construcción , lo que parece que no fue un impedimento para abrir la mina, pero claro, retrasar la apertura habría sido  traicionar el lema  de "siempre abaratando costes  y aumentando la producción". ¿Os acordáis que al comienzo de este artículo os contaba que la empresa había obtenido  más cien millones de euros de beneficios  en el año 2012?¿Sabéis cual es el coste de una de estas cámaras estancas imprescindibles para la seguridad de unos hombres que sacrifican su vida en el interior de las minas? Entre 180.000 y 250.000 euros ¿Era demasiado dedicar un 0,02% de sus beneficios a esta medida de seguridad?¿qué valor tiene la vida humana para una empresa que actúa de esta forma?

"No necesitamos la Copa del  Mundo", "Necesitamos dinero para hospitales y educación" es lo que reza el contenido de estas dos pancarta que sujetan dos participantes en las manifestaciones  que estos días llenan las calles de muchas ciudades de Brasil., un país donde el fútbol es más que un deporte, pero que se indigna ante el derroche de dinero para organizar este evento , que que ya ha triplicado lo que se presupuestó en su momento,  mientras las necesidades más urgentes del pueblo brasileño quedan sin cubrir. Pero el descontento se extiende por todas partes. Hoy mismo en Australia, una nación que todos consideramos próspera y pacífica, había manifestaciones protestando contra los recortes sociales, siempre con la justificación de gastar menos , producir más y ser más competitivos, pero  esa competitividad  centra todo el sacrificio en el trabajador que ve reducido su salario, ampliada su jornada laboral y reducidas sus prestaciones sociales, olvidando los que han sacralizado al beneficio convirtiéndolo en un nuevo ídolo, que las economías capitalistas y de consumo, para funcionar correctamente, requieren de una clase media solvente. Si no hay clase media, si creamos una sociedad de trabajadores pobres, la sociedad de consumo esta condenada al colapso (Imagen procedente de http://www.madrilonia.org )

Los accidentes existen , los ha habido en el pasado y los seguirá haciendo en el futuro, pero ha sido la suma de la corrupción política y la explotación laboral de una empresa centrada nada más que en aumentar los beneficios año tras años, lo que ha ayudado a que el número de víctimas haya convertido la tragedia de Soma en el mayor accidente minero de Turquía. Pero además es también un paradigma de lo que está sucediendo no sólo en Turquía y en el sector minero, sino lo que está sucediendo a nivel global en el mercado laboral de todo el mundo. Esta misma semana se convocaban multitudinarias manifestaciones en Brasil convocadas por  maestros y colectivos como los Trabajadores sin Techo, cuya denominación ya nos muestra su situación actual, protestando por el derroche económico en la organización del Mundial de Fútbol  donde se han invertido 10.000 millones de euros  en una nación cuyo paisaje urbano esta definido por esas inmensas aglomeraciones de pobreza que son las favelas. Dirán que ese dinero invertido generará más ingresos para el país, pero la experiencia nos dice que cuando las luces  de los estadios se apaguen y dejen de ocupar los espacios informativos , ese dinero invertido habrá volado a los bolsillos de unos pocos constructores y grandes empresarios beneficiados por la contratación de las obras, mientras que los trabajadores brasileños apenas habrán tenido la oportunidad de trabajar durante unos meses por un salario bajo y con contratos temporales que concluirán en cuanto finalice el Mundial. La situación en Europa es conocida, tasas de desempleo cada vez mayores, descenso de los salarios , reducción de las ayudas sociales,  rebajas de las pensiones, reducción de las inversiones  en sanidad y educación, debilitamiento de los sindicatos y un creciente desamparo del trabajador, el que tiene la fortuna de tenerlo, frente a la empresa y el estado que impone esas medidas alegando que son necesarias para ser "competitivos" y "productivos".

Esquema que  muestra la evolución  de la participación  del porcentaje más rico de la población  en la renta nacional. En la época de mayor igualdad y menos diferencias entre la riqueza de los más ricos y el resto de la población, entre los años cuarenta y setenta del pasado siglo XX, la participación de los más ricos en la renta nacional se redujo hasta el 32% , pero en la actualidad acaparan más del 50% de la renta nacional, unos valores similares a los de 1929 antes del Crack de Wall Street.  Este esquema aparece en una obra que está batiendo records de ventas , algo extraño en un libro de teoría económica, escrito por el economista francés Thomas  Piketty(1971) titulado "El Capital en el siglo XXI" Son casi mil páginas donde analiza con profusión de datos y estadísticas la evolución de la desigualdad a lo largo del siglo XX  y llega a la conclusión de que  "la concentración de extrema riqueza  amenaza los valores y la justicia social sobre las que se asientan las democracias." El economista ha observado, como podéis ver en el diagrama sobre estas líneas, como las diferencias de renta se han acentuado desde los años setenta del siglo XX, es decir, las riquezas se concentran cada vez en menos manos (un 1% de los estadounidenses tendrían en sus manos el 50% de la renta nacional) y afirma Piketty que si esto no se corrige  se podrían alcanzar niveles de desigualdad similares a los que ya existían antes de la Revolución Industrial  y si la desigualdad aumenta las oportunidades para la mayoría de la población se reducen , una sociedad con la riqueza y el poder en manos de unos pocos,  muy parecida a la del Antiguo Régimen que propició el estallido de la Revolución Francesa  (Imagen procedente de http://www.dineroenimagen.com)

 ¿No os recuerda al lema de Soma Holding "Siempre abaratando costes y aumentando la producción? Hace unos días os escribía en el Mentidero con motivo del Día Internacional del Trabajo sobre como empresas de ingresos multimillonarios como McDonald´s o la cadena de grandes almacenes Walmart pagaban sueldos miserables a sus trabajadores que se veían obligados a recurrir a la ayuda del Estado para poder alcanzar el final del mes, la nueva clase de trabajadores pobres que se está extendiendo por todo el mundo. En un artículo del escritor español Antonio Muñoz Molina(1956)  en la revista "Muy Interesante " leía esta semana que "En Estados Unidos no se había conocido una desigualdad semejante (se refiere entre ricos y pobres) entre los que tienen más y los que no tienen casa nada desde los años anteriores a la Gran Depresión. Lo que las cifras cuentan en los informes lo ven los ojos de cualquiera  que pasee por la calle en Nueva York, que visite un barrio pobre o se encuentre en alguno de esos lugares en los que se de pronto la cara de la desigualdad  norteamericana" Llevamos años hablando de la globalización como un factor positivo para el desarrollo de nuestras sociedades, y sin duda lo es, pero lo que estamos globalizando es un sistema de organización económica y social cada vez más injusto, donde sólo hay un objetivo, multiplicar año tras año, mes tras mes, los beneficios sin que parezca importar que ello se esté logrando a fuerza de destruir las clases medias, de retroceder en las condiciones laborales que considerábamos dignas e irrenunciables, de retrotraernos al mundo surgido de la Revolución Industrial y que tan fielmente retrató Charles Dickens y otros autores del siglo XIX. Soma, de una forma trágica por el número de muertes, es el paradigma de estas sociedades donde todo se sacrifica en el altar del beneficio, de un beneficio individual que no redunda en el bien común porque , como sucede en Estambul que ocupa el cuarto puesto mundial por su número de multimillonarios, esos beneficios van a engrosar las fortunas de unos pocos. Desigualdad siempre habrá, es normal, pero cuando la desigualdad se transforma en abuso , desprecio y explotación algo funciona muy mal en nuestras sociedades, que, por otro lado, parecen resignarse como un minero turco que decía a los periodistas después de la tragedia de esta semana "Nuestro destino es seguir trabajando para que la familia pueda comer. Así que habrá que volver a la mina pronto"  Trabajar, comer y morir .Necesitamos otro  Charles Dickens

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jueves, 27 de junio de 2013

LA REBELIÓN GLOBAL DE LAS CLASES MEDIAS

 
Suelo recurrir a la historia para apoyar mis reflexiones personales sobre la actualidad, pero hay en ocasiones fenómenos que no tienen un antecedente directo en el pasado porque intervienen elementos que existen desde hace apenas una década, incluso menos, y que no pueden compararse con nada de lo que ha habido no ya en siglos pasados, sino incluso hace dos o tres décadas. Internet y a través de ellas las redes sociales han transformado no sólo la forma en que nos comunicamos y accedemos a la información, han modificado la manera en que vemos e interpretamos la realidad estableciendo lazos entre personas separadas por miles de kilómetros de distancia que eran impensables incluso a finales del siglo XX y además con un grado de inmediatez que resulta asombroso para los que hemos nacido cuando aun no existían los teléfonos móviles, ni Internet y toda la información que recibíamos era a través de los periódicos, la radio y la televisión. Parece que estoy hablando de un pasado remoto, pero yo era niño en los años ochenta del siglo XX y aunque está cercano en el tiempo es como si se tratara de un mundo que poco tiene en común con los días actuales. La humanidad no había experimentado en toda su historia un cambio tan rápido y radical en la forma de comunicarse, de relacionarse con los demás y ni siquiera invenciones tan decisivas en nuestro estilo de vida como la imprenta en el siglo XV que permitió difundir el conocimiento más allá de las elites y los pequeños grupos de intelectuales y aristócratas que tenían acceso a los caros manuscritos, ni el automóvil, que democratizó el transporte poniéndolo al alcance del pueblo lo que hasta entonces era un privilegio de unos pocos, ni siquiera ellas nos sirven para medir el impacto que las nuevas tecnologías tienen en nuestra sociedad y tal vez sólo podremos calibrarlo cuando transcurran los años y miremos a lo que ahora está sucediendo.


Tres fotografías de Mohamed Bouazizi, el joven que con su gesto desesperado, quemándose después de que le arrebataran el único medio de vida que tenía para alimentar a su familia. En una de ellas vemos su cuerpo ardiendo y en la fotografía superior en el hospital donde fallecería el 4 de enero de 2011. Parecía un motivo nimio, un suceso que en pocos días sería olvidado pero fue el detonante de las protestas que se convertirían en lo que la prensa bautizó como la Primavera Árabe. Muchos siglos antes el filósofo griego Aristóteles había escrito "Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nace de menudencias". En Túnez fue arrebatar a un joven el carro con el que vendía la fruta, en Turquía la construcción de un centro comercial en un parque de Estambul ,  en Brasil , la subida del precio del billete de autobús en Sao Paulo. Menudencias que colmaron el vaso de la paciencia de los ciudadanos mostrando el descontento que había permanecido en silencio hasta ese momento (Imagen procedente de http://rogricar.wordpress.com )   
 
El 17 de diciembre de 2010 un joven  tunecino llamado Mohamed Bouazizi(1984-2011)   se dedicaba a la venta ambulante de fruta, que constituía su única fuente de ingresos para mantener a su madre y a sus seis hermanos. Bouazizi se prendía fuego en la calle después de que la policía le requisara el carro que utilizaba para venderla por no disponer de la licencia necesaria para realizar esa actividad. Fue un gesto de desesperación , de una persona que no veía en ese momento salidas a su vida ni tampoco un futuro. Lo que nadie podía sospechar es que su gesto prendiera la mecha a ese reguero de pólvora en que no tardó en convertirse el gesto de protesta de Bouazizi y que daría lugar, primero en su tierra natal, Túnez, y después en gran parte del Norte de África y Oriente Medio a un movimiento de indignación y protesta popular contra los regímenes que desde hacía décadas gobernaban en estos países, dictaduras más o menos toleradas por la comunidad internacional, pero que tenían a sus pueblos sometidos a unas condiciones de vida y a una restricción de la libertad que los ciudadanos ya no estaba dispuesto a soportar. Tres años después ya podemos ver que el resultado es muy desigual e incluso extremadamente sangriento, como sucede en Siria, o con una creciente tensión, como sucede en Egipto. La mecha ralentizó su marcha pero todavía no ha sido apagada y es difícil predecir lo que sucederá en los próximos años. En estas rebeliones jugaron un  papel destacado ,por primera vez en la historia de las protestas y las revoluciones, las redes sociales, que difundieron proclamas, mensajes de protesta, convocaron manifestaciones y mostraron al mundo en directo, casi al segundo, lo que estaba pasando en las calles de Túnez, de El Cairo, de Damasco o de Trípoli.

Fotografía de la Puerta del Sol de Madrid durante las manifestaciones que originaron el denominado Movimiento 15-M, ya que comenzó el 15 de mayo de 2011 , y que luego inspiraría  a otros movimientos como el Occupy Wall Street. Todos estos movimientos se han caracterizado por surgir de forma espontánea, sin una dirección, sin unos objetivos concretos , lo que luego ha hecho que fueran apagándose. Sin embargo, son síntomas de un malestar más profundo que se está extendiendo a muchas sociedades en diferentes lugares del mundo. El filósofo y político  del siglo XVI y XVII Francis Bacon escribía hace cinco siglos "El medio más seguro para prevenir las revoluciones, cuando los tiempos parecen preñados de ellas, es suprimir los motivos que las provocan" Parece una obviedad pero un síntoma de los problemas de nuestras sociedades es la falta de comunicación y confianza entre los ciudadanos y sus representantes . algo muy parecido a un diálogo de sordos  que no hace sino avivar el malestar (Imagen procedente de http://ignaciotrillo.wordpress.com )
 
Y de África y Oriente Medio la ola de indignación , alentada por obras aparentemente pequeñas como el célebre "Indignaos" del nonagenario francés Stéphane Hessel (1917-2013), cruzó el Mediterráneo y llegó a Europa, comenzando por España, para entonces con cuatro millones de desempleados y sumida en una profunda crisis económica que ya comenzaba a cuestionar la sostenibilidad del Estado de Bienestar. De manera casi espontánea el 15 de mayo de 2011 unas decenas de personas decidieron acampar en el corazón de Madrid, la Puerta del Sol, en protesta contra los políticos que incumplían sistemáticamente sus promesas, contra el sistema bancario que ahogab a los ciudadanos y solicitando una mayor democracia en el funcionamiento de todas las instituciones. Mientras, en Grecia se sucedían manifestaciones más violentas que en España debido al mayor deterioro de su economía y del continuo empobrecimiento de sus ciudadanos. Las manifestaciones se reproducirían en Portugal , otro de los países más afectados por la crisis y poco después atravesaría el Atlántico, hasta los Estados Unidos, donde nació el movimiento Occupy Wall Street en septiembre de 2011 , muy similar en sus planteamientos a sus hermanos europeos.  En todos ellos las redes sociales jugaron un papel importante como vía de comunicación de lemas, de ideas, de convocatorias a las protestas o de difusión de imágenes sobre la forma en que eran reprimidas. En diciembre de 2011 le llegó el turno a Rusia, donde comenzaron las protestas contra el gobierno de Vladimir Putin(1952), reclamando más democracia y transparencia en el gobierno de Rusia y denunciando el fraude en las elecciones que se acababan de celebrar. Una vez más grupos creados en Facebook fueron claves en la organización de manifestaciones  que serían reprimidas policialmente por el gobierno ruso.

Esta fotografía se ha convertido en uno de los símbolos de la protesta de los ciudadanos en Estambul, la ya conocida mundialmente como "Mujer de Rojo"  que se convertía en la imagen que resumía la dureza empleada por las fuerzas de seguridad contra los  manifestantes en la Plaza de Taksim . Lo que comenzó como un intento de evitar que se construyera un centro comercial en el Parque se ha convertido en un desafío al gobierno de Erdogan, exigiendo que de marcha atrás en su política autoritaria. Es cierto que Turquía no está sufriendo las consecuencias de la crisis económica que ahoga a gran parte de Europa, pero el malestar de los manifestantes no era económico sino contra la deriva autoritaria del gobierno de Erdogan al que acusan de "aplastar a su propio pueblo para satisfacer sus ambiciones autoritarias".(Imagen procedente de http://www.melty.es ) 
 
 
En fechas tan recientes que apenas ha transcurrido un mes, el 28 de mayo se convocaban manifestaciones en Estambul contra el gobierno del primer ministro  Recep Tayyip Erdoğan (1954) , en principio para evitar la destrucción de un pequeño parque en el centro de Estambul, el Parque Taksim Gezi, donde se pensaba construir un centro comercial. No parecía que aquella protesta fuera a llegar muy lejos, pero un mes después la Plaza Taksim se ha convertido en un símbolo para los turcos que exigen una mayor democratización del gobierno de Erdogan, transformándose en un movimiento antigubernamental y una manifestación del  descontento de parte de la población con la deriva autoritaria de Erdogan. Y apenas una semana más tarde , el 6 de junio de este año 2013, se celebraba en la ciudad brasileña de Sao Paulo la primera de las protestas contra la medida tomada por el alcalde de la ciudad, Fernando Haddad(1963), de subir el precio del billete de los autobuses urbanos. Al igual que había sucedido en Estambul, en Moscú, en Madrid , en El Cairo o en Túnez, no parecía que aquella protesta , por un motivo aparentemente menor, fuera a tener mucho recorrido, pero subestimaban la causa verdadera del malestar de la sociedad. A las manifestaciones contra la subida del precio del transporte pronto le sucedieron otras criticando la corrupción e impunidad de los políticos brasileños, la creciente desigualdad social , las promesas incumplidas y el derroche de miles de millones en la organización de grandes eventos deportivos como el Mundial de Fútbol de 2014, los Juegos Olímpicos de 2016 e incluso la actual Copa de Confederaciones que está sirviendo para amplificar el volumen de estas protestas que muestran la indignación de grandes sectores de la sociedad brasileña con un crecimiento económico cuyos beneficios sólo han alcanzado a unos pocos.

Fotografía de las protestas en Brasil, donde un hombre sostiene una pancarta refiriéndose a que ya tienen estadios de fútbol del primer mundo y que ahora es necesario un país del primer mundo. El gobierno ha tratado de reaccionar prometiendo cambios , pero como sucede en otros países del mundo, los ciudadanos ya no confían en las palabras de los políticos y siguen con sus manifestaciones , más llamativas aun cuando Brasil ofrecía la imagen de un país de éxito y en pleno crecimiento económico que, sin embargo, se ha ralentizado el año pasado, en el que sólo creció un 2% y que, además, no ha servido para reducir las grandes desigualdades sociales . Por eso es difícil explicar a los ciudadanos que se gasten miles de millones en instalaciones para grandes eventos deportivos , que aunque pueden representar una riqueza momentánea duran muy poco tiempo, mientras no se trata de mejorar las condiciones de vida de millones de personas.  (Imagen procedente de http://www.abc.com.py )
 
En un artículo del periodista y analista de política internacional, el español Felipe Sahagún(1953) , escribe un dato que muestra una de las causas de la creciente indignación en diferentes sociedades del mundo. En 1970 los ejecutivos de las empresas estadounidenses ganaban de media 40 veces más que el salario medio de un ciudadano de este país, en la actualidad el mismo ejecutivo gana 240 veces más que el salario medio de un trabajador. La diferencia se ha multiplicado por seis y de la misma forma han aumentado las desigualdades sociales, y esto no es un mal exclusivo de Estados Unidos sino que se extiende por todo el mundo. Las sociedades perciben de forma difusa como se está ensanchando la diferencia entre el pequeño grupo de personas que acaparan la riqueza mundial y el resto de la población. No conocen las verdaderas causas pero están sintiendo en sus propias vidas los resultados de esta desigualdad social que desde el comienzo de la crisis de 2008 se ha acentuado amenazando las conquistas sociales del Estado del Bienestar en aquellos países donde existía, y dejando aun más desprotegidos a los ciudadanos en aquellas naciones donde no existía. Gradualmente se extiende un sentimiento de desencanto hacia los gobernantes de las diferentes naciones, hacia sus palabras vacías, sus discursos sin soluciones, sus programas que son reiteradamente incumplidos, sus promesas rotas con absoluta impunidad, con el obsceno espectáculo de la corrupción donde personas que desempeñan un cargo público y teóricamente se hallan al servicio del pueblo utilizan sus cargos para lucrarse a costa de quienes les eligieron.

Edward Snowden se ha convertido en un nuevo héroe para muchos después de que arriesgara su libertad para denunciar la vigilancia a la que están siendo sometidos los ciudadanos por los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña. Sería muy ingenuo pensar que son los únicos, y los países donde Snowden ha ido a buscar refugio en primera instancia, China y Rusia, se hallan entre los gobiernos más represores y que ejercen un mayor control sobre su población, pero eso no resta importancia a la gravedad de este espionaje sobre los ciudadanos , incluso aunque esté avalado, como parece que es así, por las leyes nacionales . En el siglo IV uno de los Padres de la Iglesia, Agustín de Hipona, decía "Paréceme que, lo que es injusto, no es ley"  y habría que preguntarse sobre si es justo que un gobierno, cualquiera, tenga la posibilidad de interceptar nuestras comunicaciones sin conocimiento del ciudadano. Es lógico que haya que tomar medidas para tratar de garantizar la seguridad de una sociedad y el espionaje ha existido siempre, pero nunca con este carácter indiscriminado donde, sin ser sospechoso de nada, puedes ser objeto preventivo de esta vigilancia (Imagen procedente de http://www.zoomnews.es )  



A todo ello hay que añadir  el reciente escándalo desvelado por Edward Snowden(1983) que puso al descubierto la vigilancia a la que somete el gobierno de Estados Unidos y el del Reino Unido a sus ciudadanos, probablemente extensivo a otros gobiernos, que puede ser legal en virtud de las leyes aprobadas por el gobierno norteamericano, pero no todo lo que es legal es ético.  En Estados Unidos es legal la pena de muerte y somos muchos los que consideramos que el estado  no debe tener el poder de castigar con la muerte a ninguno de sus ciudadanos con independencia del delito que hayan cometido. Como decía Gandhi, ese gran revolucionario a través del camino de la paz, "El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco, por consiguiente, el derecho a destruirla.". Aunque ha sido justificado con el argumento de la seguridad y la lucha antiterrorista, es un nuevo factor que sumar al descontento acumulado por otros temas. ¿Podemos hablar de un despertar global de las clases medias como escribe Felipe Sahagún?¿Nos encontramos ante el primer ejemplo de rebelión global organizada espontáneamente a través de  los nuevos medios de comunicación? No hay un programa definido en las protestas, ni líderes que las encaucen y , sin embargo, surgen una detrás de otra , de forma imprevisible y tomando por sorpresa a los gobiernos , exigiendo los ideales que dieron vida a la Revolución Francesa, la igualdad, la libertad, la justicia social que algunos parece que quisieron enterrar tras la caída del comunismo, como si estos conceptos fueran patrimonio de una determinada ideología y no pudieran vivir fuera de ella. Es cierto que los movimientos de África del Norte y Oriente Medio se dieron en países donde la situación económica era precaria, pero Turquía y Brasil son dos naciones que durante la última década han sido ejemplo de crecimiento económico y de éxito, pero ahora estamos comprobando  que una cosa son los números de la macroeconomía y otra muy diferente la realidad de las sociedades. 


Yoani Sánchez (1975) es una periodista cubana que es un ejemplo de la fuerza que puede llegar a tener los nuevos medios de comunicación. Su blog de denuncia y oposición al régimen castrista en la isla es el más leído en Cuba y ha sido traducido a dieciséis idiomas además de haber sido elegida por la británica "Times" como una de las cien personalidades más influyentes del año 2008. Voces como la suya, como la de los blogueros de El Cairo, los de Moscú o los de Pekín se convierten en dolores de cabeza para los regímenes políticos de estos países . Antes era suficiente con censurar la prensa , controlar la radio o la televisión ahora, salvo excepciones como sucede en Corea del Norte, es muy difícil evitar que se difundan ideas contrarias al poder. El problema que se nos presenta hoy es más bien como distinguir las informaciones veraces entre la inmensa cantidad de datos que hay en la red , pero mejor tener mil fuentes y poder decidir por uno mismo que no tener más que una y controlada por el poder de turno (Imagen procedente de http://www.es.wikipedia.org)


El  periodista y experto en economía , británico Peter Manson (1960), que trabaja para la cadena británica  BBC, es citado por Felipe Sahagún  con esta valoración sobre lo que está sucediendo con estos movimientos globales de protestas " gracias a las redes sociales , los ciudadanos conocen mucho mejor los entresijos del poder, sus mentiras y sus contradicciones. Pueden denunciar sus abusos con mucha más libertad y recuperar lo mejor de Marx, el igualitarismo y la justicia social, sin pagar el precio del pasado en libertades individuales" ¿Conseguirán estos movimientos globales algún cambio en las actitudes y comportamientos de los líderes políticos?¿lograrán influir los ciudadanos en la forma en que se organizan  las sociedades haciendo oír su voz más allá del voto depositado en las urnas cada cuatro años? Por supuesto que los riesgos son muchos y ya los he comentado en  otras ocasiones en el Mentidero, es fácil que al no existir una organización concreta ni unos planteamientos definidos en las protestas sean aprovechadas y encauzadas por grupos radicales como sucedió en el pasado, pero también es cierto que nada es como en el pasado, Internet lo ha cambiado todo y ahora un ciudadano de China, uno de España y uno de Brasil pueden sentirse unidos a través de las redes sociales ,compartiendo su malestar con la situación en sus respectivas naciones y animándose mutuamente a tratar de transformar la realidad.  Además, excepto en hechos puntuales, estos movimientos de protesta se están caracterizando por la actitud pacífica de la mayoría de los que participan en ellas , lo que es un síntoma de madurez ciudadana.

No son protestas de los más pobres, de los desheredados, de los marginados de la sociedad, son protestas de personas de las clases medias, de profesionales, de estudiantes universitarios, alejados de la imagen que asociamos con las revoluciones del siglo XIX y comienzos del siglo XX, son movimientos surgidos del descontento con el funcionamiento de las instituciones, de la desconfianza en sus representantes, lo que es un síntoma muy grave porque una democracia se funda en la confianza que los ciudadanos depositan en las personas a las que votan para que sean su voz en el Parlamento. La tecnología esta  transformando nuestra forma de vivir y también de ver el mundo que nos rodea, está provocando cambios en la forma de pensar y actuar de la gente y nuestras estructuras políticas , económicas y sociales siguen los esquemas del siglo XIX y estos movimiento de rebelión de las clases medias, de las que hasta ahora habían permanecido silenciosas, son la evidencia de que nos hallamos cerca de un cambio del que no soy capaz de ver el sentido que puede tomar pero el mayor error que podrían cometer los dirigentes de las sociedades, no sólo los políticos, sino también las personas que ostentan el poder por su posición social o económica, sería ignorar estas protestas y pensar que el tiempo las conducirá al olvido. El Diccionario de la Lengua Española define el malestar como "Desazón, incomodidad indefinible." y eso es lo que ahora se está extendiendo a través de las redes sociales en diferentes partes del mundo, un malestar global que podría conducir a una rebelión global . Yo no concibo otro camino que el de la paz y el diálogo, el que nos han marcado entre otros dos grandes figuras del siglo XX , Nelson Mandela y Mahatma Gandhi , y para seguirlo es necesario estar abierto primero a los pequeños cambios, pues , como dijo Gandhi, "Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a cambios trascendentales."  Internet se ha convertido en el aliado que puede generar ese cambio , aunque si se producirá o no está por escribirse. Sin duda volveré sobre ello en el futuro, porque la historia también se escribe en el presente.
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