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lunes, 9 de mayo de 2016

CONVERSACIONES CON MONTAIGNE: APRENDER A MORIR , APRENDER A VIVIR (SEGUNDA PARTE)


" En el año de Cristo de 1571 , a la edad de treinta y ocho años , el último día de febrero, aniversario de su nacimiento, Michel de Montaigne, muy cansado de las servidumbres de los tribunales y de los empleos públicos, aún entero, se retira al seno de las Vírgenes sabias, donde tranquilo y libre de toda preocupación pasará lo poco que le quede de vida , ahora ya consumida en más de la mitad. Si el destino lo permite, completará esta morada, este dulce y ancestral retiro, y se consagrará  su libertad, tranquilidad y placeres."  Este es el texto escrito en latín que se encuentra en la sala anexa a la biblioteca de Michel de Montaigne(1533-1592) situada en la torre de la fortaleza que domina sus tierras. En la primera parte  conocimos  a Montaigne y vimos como en 1571  tomaba la decisión de abandonar la vida pública para dedicarse a la administración de sus propiedades y , sobre todo, a la lectura, la reflexión y la escritura y su refugio será la biblioteca que diseñará en la que hoy es llamada la Torre de Montaigne y que es el único vestigio que queda de la antigua fortaleza ,destruida por un incendio en 1885. Ahora viajaremos hasta ella en el espacio y el tiempo para tener nuestra primera conversación con el autor de "Ensayos" pero antes conozcamos de la mano de la escritora británica Sarah Bakewell , autora de "Cómo vivir.Una vida con Montaigne" como es la torre  y la biblioteca en la que nos encontraremos con Montaigne y donde verán la luz sus escritos "Originalmente fue diseñada como defensa pero el padre de Montaigne la adaptó para usos pacíficos.Convirtió la planta baja en una capilla y añadió una escalera de caracol interior. El piso sobre la capilla se convirtió en el dormitorio de Montaigne y subiendo los escalones que había encima de su habitación se encontraba el aseo y justo encima de éste, estaba el refugio favorito de Montaigne, su biblioteca."



Otra imagen de la Torre de la Libreria o Torre de Montaigne, pues con los dos nombres se la conoce y que ya vimos en la primera parte como el único resto superviviente de la fortaleza de Montaigne que fue pasto de las llamas en 1885  . En su interior se encontraba la biblioteca, el refugio en el que Montaigne escribiría a lo largo de veinte años sus "Ensayos" . Y es ese lago período de redacción, que en realidad sólo lo detuvo la muerte , lo que hace que cuando  lees los Ensayos  encuentras contradicciones e ideas diferentes de unos ensayos a otros  pues reflejan la evolución de su autor. El propio Montaigne nos explica la naturaleza de su obra 
"Yo no retrato el ser, yo retrato el paso. No el paso de una edad a otra, sino día a día, minuto a minuto"
Es el flujo del tiempo, aquel río al que se refería el filósofo griego Heráclito (hacia 535 a.C-484  a.C)  cuando decía que ningún hombre se puede bañar dos veces en el mismo río pues en la segunda ocasión el agua del río no es la misma como tampoco lo es el hombre. Esa es la evolución que vemos en los "Ensayos", lo que la hace palpitar de vida , construyéndose en cada nuevo texto, contradiciéndose,  transformándose como hacemos cada uno de nosotros con el paso del tiempo. Sarah Bakewell menciona una expresión creada por el filósofo y  psicólogo estadounidense William James (1842-1910) y que creo que es la más apropiada para definir la naturaleza de los "Ensayos",  "flujo de conciencia", una conciencia siempre cambiante como el agua de un río que fluye sin cesar  
procedente de visites.aquitaine.fr)

Imaginemos ahora que hemos entrado en la torre, subimos por la escalera de caracol, dejamos atrás el dormitorio y el aseo y nos encontramos ante la puerta que da acceso a la biblioteca donde nos espera Montaigne .Hoy la podemos visitar en su estado actual desnuda, pero su aspecto debía ser muy diferente en vida de nuestro autor "Habría tenido todo el suelo cubierto , probablemente de juncos. En las paredes habría murales, todavía frescos. En invierno el fuego estaría encendido en la mayor parte de las habitaciones pero no en la biblioteca, que no tenía chimenea. Los días fríos Montaigne se iría a la cámara anexa (donde se encuentra el texto con el que iniciaba esta segunda parte) ,más confortable y que si contaba con chimenea" Y en cuanto al contenido de la biblioteca podemos imaginarla con sus estanterías dispuestas en curva siguiendo la forma de los muros de la torre,  llenas de libros pues  tenía alrededor de mil libros , una cifra más que considerable en aquella época, y no solo de libros sino, como os contaba en la primera parte, de todo tipo de objetos antiguos y curiosos "una cámara de las maravillas, una casa de los tesoros  repleta de libros, papeles, estatuillas, cuadros, jarrones, amuletos y curiosidades etnográficas"  Aquel era el santuario de Montaigne, un sitio donde pensar, leer y escribir sin ser molestado y al que sólo tendrían acceso los amigos a los que él quisiera invitar. Sobre éste refugio escribía el propio Montaigne "Desgraciado para mí es el hombre que no tiene un lugar en su propio hogar donde estar completamente  a solas consigo mismo, para rendirse pleitesía en privado a sí mismo y donde esconderse" . Pero hora es ya que entremos en la biblioteca y empecemos nuestra conversación con Michel de Montaigne sobre el tema que nos trae hoy aquí y que fue protagonista de uno de sus ensayos. Ya vimos en la primera parte que a Montaigne , ¿y a quien no? añadiría yo, siempre le había inquietado la idea de la muerte  y más todavía después de las pérdidas encadenadas que tuvo durante la década de 1560. La de su gran amigo Étienne de la Boétie el 18 de agosto de 1563, la de su padre Pierre Eyquem de Montaigne el 18 de junio de 1568, la de su hermano pequeño Arnaud de Saint Martin (hacia 1549-1569)  cuando sólo tenía veinte años , y en 1570 la de su primera hija con apenas dos meses de edad, y en los años siguientes perdería a otras cuatro hijas más, pues de las seis que tuvo sólo una llegaría a edad adulta.



Aspecto que ofrece hoy la biblioteca de Montaigne , con sus paredes desnudas donde antes se encontraban las librerías curvas que contenían alrededor de un millar de libros,  en el centro de la estancia la mesa y la silla en la que se ponía Montaigne para leer y escribir sus "Ensayos" . Después del accidente que casi le costó la vida y que os cuento en éste artículo , Montaigne sufrió una crisis y sintió la necesidad de seguir la recomendación de uno de sus autores preferidos, al menos de los que más cita en "Ensayos", el filósofo romano Lucioi Anneo Seneca, que exhortaba a los demás a  .Después del accidente que casi le costó la vida y que os cuento en este artículo , Montaigne sufrió una crisis y sintió la necesidad de seguir la recomendación de uno de sus autores preferidos, al menos de los que más cita en "Ensayos", el filósofo romano Lucio Anneo Séneca,  que exhortaba  a los demás a 
"Encontrarse a sí mismos"
Y afirmaba que 
"Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo, que lo que los demás opinen sobre ti "
Montaigne sentía que necesitaba un cambio y escribe: 
"Cortemos todos los lazos  que nos unen a los demás; ganemos para nosotros mismos la capacidad de vivir realmente solos , y de vivir de ese modo a nuestro gusto"
Pero cuando abandonó su actividad profesional el  ocio tampoco le llenaba , se sentía intranquilo
"Se le llenó la cabeza de tonterías -escribe al respecto Sarah Bakewell -igual que un campo en barbecho se llena de hierbajos . Comparaba su cerebro ocioso con el útero infértil de una mujer y describía sus pensamientos como algo parecido a las imágenes proyectadas que bailotean en el techo  cuando la luz del sol se refleja  en la superficie del agua , formando imágenes fantasiosas y ensoñaciones. Como encontraba su mente llena de estas ensoñaciones  decidió escribirlas , no olvidarlas, sino darlas forma y retenerlas a través de la palabra. De modo que cogió la pluma y así nació el primero de sus "Ensayos"   
Y a ellos  iba a dedicarse el resto de su vida   y a través de ellos se buscó a sí mismo para fortuna de todos nosotros que a través de sus palabras también podemos encontrar caminos para hallarnos a nosotros mismos. 
(Imagen procedente de www.ojodigital.com)



Pero algo más iba a suceder que le hizo plantearse tanto sus ideas sobre la muerte como la forma de conducir su vida y que le llevaría a tomar la decisión de retirarse a sus propiedades para dedicarse  su "libertad, tranquilidad y placer" como vimos que rezaba el texto de la placa que había en el anexo a su biblioteca. No sabemos exactamente cuando sucedió el encuentro que Montaigne mantuvo con la muerte , aunque debió ser entre finales de 1569 y principios de 1570. Él lo cuenta en el ensayo "Del ejercicio" , en el Capítulo VI del Libro II de sus "Ensayos". Comienza diciéndonos Montaigne que "Podemos, por costumbre y experiencia, fortalecernos contra el dolor, la vergüenza, la indigencia y otros accidentes semejantes" pero hay algo para lo que no existe forma de prepararse, la muerte, pues  "por lo que respecta a la muerte, solo podemos probarla una vez; todos somos aprendices cuando nos llega"  aunque "hay alguna manera de familiarizarnos con ella, de ensayarla en cierto modo. Podemos experimentarla , si no entera y totalmente, si al menos de forma que no sea inútil, de forma que nos haga más fuertes y seguros" Incluso el propio sueño sería un ensayo de la muerte que nos espera "pues por medio de éste (el sueño) nos enseña la naturaleza que nos ha creado igualmente para morir que para vivir" Pero en todo caso somos conscientes de que el sueño no es la muerte, por lo que para experimentarla, para acercarnos a ella solo queda otro tipo de experiencias, esas que hoy llamaríamos experiencias cercanas a la muerte "aquellos a los que , por algún violento accidente, falloles el corazón, perdiendo así el sentido, estos, a mi parecer, estuvieron muy cerca de ver su verdadero rostro (el de la muerte)"  Y Montaigne tendría su propio ensayo general de la muerte. 


En las vigas del techo que cubre su librería  Montaigne haría grabar diferentes citas en latín  o griego que podía contemplar cada vez que se tomada un descanso en la lectura o la escritura y alzaba su vista y que todavía hoy siguen hablando a todo el que se adentre en esta estancia . En la viga más cercana a su escritorio se encontraba una cita del comediógrafo romano Publio Terencio (siglo II a. C) que bien podría ser el lema que gobernó la vida de Montaigne  y que le impulsó a escribir los "Ensayos". Aquella cita decía en latín
"Homo sum;humani nihil a me alienum puto"
Es decir 
"Hombre soy; nada humano me es ajeno"
(Imagen procedente de commons.wikimedia.org )




"Habiendo ido un día a pasearme  a una lengua de mi casa -recuerda Montaigne-  que está situada en  el meollo de toda la agitación de las guerras civiles de Francia (se refiere aquí a las guerras de religión que enfrentaban a católicos y hugonotes), pensando estar totalmente seguro . cogí un caballo cómodo" Montaigne da su paseo acompañado por algunos de sus criados  como era habitual en el siglo XVI en el que rara vez se viajaba solo aunque fuera para dar un paseo,  uno de sus hombres " alto y fuerte,montado en un poderoso rocín, para hacerse el atrevido y sacar ventaja a sus compañeros dio en azuzarlo como una flecha en dirección mía" y arrolló a su señor como nos cuenta Montaigne con su particular sentido del humor  "abalanzose como un coloso sobre este hombrecillo y su caballito y el resultado fue que nos lanzó a uno y a otro (jinete y caballo) con las patas por alto " con su caballo  "derribado y tumbado, muy aturdido" y a Montaigne "muerto, tendido boca arriba, con el rostro lleno de arañazos  y magulladuras, sin más  movimiento que un tocón" Sus hombres ,consternados, tratan de reanimarlo e intentan llevarlo a su castillo . Después de dos horas privado del conocimiento y cuando ya le daban por muerto "empecé a moverme y a respirar. Pusiéronme de pie y devolví entonces un cubo entero de sangre pura" y lo seguirá haciendo durante todo el camino  "mis primeras sensaciones estaban mucho más cerca de la muerte que de la vida" y se sentía tan débil que "parecíame que sólo me quedaba vida en los labios" pero lejos de sentir temor ante lo que creía que era la llegada de la muerte lo que en esos momentos sentía Montaigne era "esa dulzura que sienten los que se deslizan al sueño" Montaigne se siente flotando, despegado de la realidad, aunque cuando por fin llegan a su casa y ante la alarma de su familia "no sólo respondí algo a lo que me preguntaban  , sino que incluso dicen que me apresuré a ordenar que dieran  un caballo a mi  mujer" pero él apenas es consciente de ésta situación,es como si fuera otro el que habla "eran pensamientos vanos, nebulosos, producidos por los sentidos de la vista y del oído, pero no provenían de mi".


Imagen virtual del aspecto que tendrían las paredes de la librería de Montaigne dispuestas en forma circular siguiendo la línea de la pared de la torre.y que permitían a nuestro escritor ver todos sus libros, alrededor de un millar,  de  un solo vistazo. Como escribe el crítico y teórico de literatura  alemán George Steiner (1929) al referirse a éste refugio donde Montaigne leía, pensaba y escribía:  
"Montaigne hizo de su torreón un santuario de fértil aislamiento. Poblaba sus silencios con la voz de sus libros"
Y ese diálogo con sus libros se manifiesta en los "Ensayos"  sembrados de versos y citas de autores de todos los tiempos, en particular de los clásicos , hasta convertirlos en una polifonía donde nos parece escuchar todas sus voces mostrándonos nuevos caminos que puede seguir nuestro pensamiento. En todos los "Ensayos"  hay más de mil trescientas citas de diferentes autores 
Imagen procedente de pierrickauger.wordpress.com )

Montaigne nos describe una  laxitud e indiferencia hacia todo casi placentera "era mi estado muy dulce y apacible en verdad; no sentía aflicción  alguna ni por los demás ni por mí mismo; era una languidez y debilidad extrema, sin dolor alguno" Acepta de tan buen grado la llegada de la muerte que rechaza todos los remedios que le quieren dar "habría sido , a decir verdad, una muerte muy venturosa, pues la debilidad de mi juicio me impedía darme cuenta  de nada , y la del cuerpo, sentir nada " Fue sólo cuando empezó a recobrarse unas horas más tarde cuando " sentí como me invadían los dolores, pues tenía los miembros molidos y magullados por la caída; y tan mal estuve dos o tres noches después , que pensé morir otra vez, más que muerte más viva" hasta que nos cuenta como de repente tomó plena conciencia de lo que había sucedido y "pareciome  que era un relámpago el que me sacudía el alma y que volvía de otro mundo".Concluye su relato de éste episodio crucial en su vida contándonos la razón de que lo ponga en nuestro conocimiento "Harto vano sería este relato de acontecimiento tan liviano si no fuera por las enseñanzas que de él saqué para mí; pues, ciertamente, estimo  que para familiarizarse con la muerte no hay sino haber estado cerca de ella. Y como dice Plinio (se refiere al escritor y científico romano Plinio el Viejo(23-79)), cada cual es para sí mismo muy buena materia de estudio , con tal de que tenga la capacidad de observarse de cerca. No se trata aquí de mi ciencia, sino de mi estudio; y no se trata de la lección de otros, sino de la mía" Aquella experiencia próxima a la muerte,en la que llegó a creer que ésta era inevitable, le cambió la vida. Dejó, como sabemos, su puesto de magistrado en Burdeos y , como escribe Sarah Bakewell, "hacia la mitad de su vida , Montaigne dejó su comportamiento habitual y se sintió renacido"  ¿Qué enseñanzas extrajo Montaigne de aquel episodio? Él mismo abre su libro "Ensayos"  y nos muestra  el título del Capítulo XX del Libro I, "De como filosofar es aprender a morir" donde Montaigne subraya la necesidad de  no dar la espalda a la muerte, ya que ella no nos dará la espalda a nosotros, y en ese sentido cita estos versos del poeta romano Quinto Horacio Flaco  (65-8 a.C) "Todos vamos allá: se agita en la



Estatua dedicada al poeta romano Quinto Horacio Flaco (65-8 a.C) en su ciudad natal, Venosa, donde nació un 8 de diciembre del 65 a. C.  autor de la expresión convertida en un lema a través de los siglos y que aparece en sus "Odas"
"Carpe diem, quam minimum credula postero"
Que significa 
"Aprovecha el día , no confíes en el mañana" 
Que expresa esa idea de lo efímera que es la vida y lo necesario que es aprovechar el momento presente   que  encontramos a lo largo del ensayo de Montaigne , que él resumen  en el proverbio popular 
"No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy"
Pues nadie tiene asegurado el día de mañana, como nos recuerda Séneca
"Ninguno es más frágil  que otro; ninguno tiene más seguridad para el día de mañana"
Porque la muerte acecha en cualquier lugar  y momento, como nos recuerda Horacio
"Piensa que cada día te ha amanecido como el último" 
Y por ello  , reflexiona Montaigne
"No sabemos dónde nos espera la muerte ; esperémosla en cualquier lugar. La premeditación de la muerte  es premeditación de la libertad. El que aprende a morir, aprende a no servir. El saber morir nos libera de toda atadura y coacción. No existe mal alguno en la vida para aquel que ha comprendido que no es mal la pérdida de la vida"
Por eso se ríe el filósofo Sócrates cuando  le comunican que ha sido condenado a muerte por los Treinta Tiranos a lo que el filósofo responde: 
"Y a ellos la naturaleza"
Su jurado estaba tan condenado a muerte como el mismo Sócrates, lo esencial es haber aprovechado nuestros días de vida hasta que llegue ese momento  final: 
"Si habéis aprovechado la vida - escribe Montaigne - estáis saciados, idos satisfechos"
Aunque personalmente creo que nunca seré capaz de irme satisfecho de la vida y siempre querré un día más     
(Imagen procedente de augusto-imperator.blogspot.com )


En nuestra época como en la de Montaigne , aunque creo que más intensamente en la nuestra,  procuramos no hablar de la muerte, se la oculta pero haciéndolo no evitamos el miedo que sentimos por su carácter inexorable y nada conseguimos porque "si nos causa miedo -nos dice Montaigne-, la muerte es motivo continuo de tormento que no puede aliviarse de ninguna forma" Cuando leía sus palabras sobre el temor que el habitante del siglo XVI sentía hacia la muerte, ante la simple pronunciación de la palabra, reconocía en ellas a nosotros, a nuestras sociedades "Asústanse las gentes - escribe Montaigne del hombre de su tiempo , y, tal vez , de todos los tiempos - solo con oír nombrar a la muerte y los más persígnanse  como si del nombre del diablo se tratara. Y porque se la menciona en los testamentos, no esperéis que se pongan manos a la obra como no les haya dado el médico su sentencia postrera" , un reparo que me puedo aplicar a mi mismo, que he evitado redactar eso que llamamos "últimas voluntades" por saber que cuando fuera leído yo ya no estaría aquí. Y como con humor señala Montaigne, si se espera al momento postrero para redactarlo cuando ya la enfermedad ha hecho presa y la muerte se aparece como una realidad  cercana "sabe Dios entonces, entre el dolor y el espanto, con que buen juicio os lo enjareten" También entonces se echaba mano del eufemismo para evitar la misma palabra de muerte o muerto, "Por hacerles daño al oído este nombre y parecerles malhadado  este vocablo, en vez de decir "ha muerto" dicen "ha dejado de vivir" Todos pensamos que nuestra propia muerte se halla todavía muy lejos y pensamos, como dice Montaigne , que "locura sería estorbarnos el pensamiento de cosa tan lejana"  e incluso aunque ya contemos nuestros años por canas  "no hay hombre tan decrépito  que no piense que aún le quedan veinte años" sin pensar que "los viejos y los jóvenes dejan la vida igual y todos la abandonan como si acabaran de entrar en ella" Pues cuando la muerte llega poco consuelo es , cuando asistimos a su fin.


"In ictu Oculi" obra realizada hacia 1671 por el pintor barroco español Juan de Valdés Leal(1622-1690).  "In ictu Oculi" es una expresión latina que significa "En un abrir y cerrar de ojos", haciendo referencia a la brevedad de nuestras vidas, un tema muy habitual en el Barroco,   que se apaga con la misma facilidad que la Muerte, que en ésta impactante imagen aparece representada como un esqueleto que sujeta en uno de sus brazos la guadaña y un féretro, apaga con su mano la llama de la vela que representa nuestras vidas. Incluso las vidas más longevas son efímeras como escribe Montaigne citando al filósofo griego Aristóteles(384-322 a.C) 
"Dice Aristóteles que hay pequeños animales  en el río de Hypanis que sólo viven un dí; el que muere a las ocho de la mañana ,muere joven; el que muere a las cinco de la tarde, muere decrépito ¿Quién de nosotros no se burlará al pensar  en considerar ventura o desventura  ese momento de duración? De la misma forma la mayor o menor duración  (de la vida)  en la nuestra, si la comparamos con la eternidad o incluso con la duración de las montañas, de los ríos, de las estrellas, de los árboles y hasta de algunos animales,  no es menos ridículo "
No importa tanto la duración de la vida como el uso que hagamos de ella   por eso nos dice Montaigne
"De vuestra voluntad depende, y no del número de años , el vivir bastante"    
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org )



Por lo tanto, sabiendo que es inexorable, que no escaparemos a ella  que "es la muerte la meta de nuestra carrera "  de nada nos sirve evitar pensar en ella o incluso mencionarla. "El remedio del común de los mortales - observa Montaigne - es no pensar en ella. Mas, ¿de qué brutal estupidez puede venir tan burda ceguera?Hay que embridar  al asno por la cola" que es un equivalente a la expresión tan española de "agarrar el toro por los cuernos", es decir, hacer frente a la cuestión sin rehuirla. Bien nos dice que "Si fuera enemigo evitable yo aconsejaría tomar las armas de la cobardía " pero cita de nuevo a Horacio que  nos recuerda que da igual que tratemos de ignorarla como si así fuera a olvidarse de nosotros porque "también corre la muerte  tras quien huye y no respeta las cobardes piernas  o espaldas del mal soldado" así que el consejo de Montaigne es que  "aprendamos a hacerle frente a pie firme y a combatirla" y para ello , en lugar de evitarla pensemos en ella, "que no nos sea extraña , tratémosla, frecuentémosla. En las fiestas y en la alegría tengamos siempre presente este estribillo del recuerdo de nuestra condición" ¿Os acordáis del Memento Mori que veíamos en la primera parte? No se trata  de vivir obsesionado con ella, muy al contrario,  se trata de ser conscientes de ella para aprovechar el momento presente  "Piensa que cada día  te ha amanecido como el último -escribe Horario - Grata sobrevendrá la hora que no se espere" y recordemos que también pertenece al poeta Horario la célebre expresión latina "Carpe Diem", "Aprovecha el momento", que puede resumir lo que tanto Horacio como Montaigne nos quieren decir cuando nos piden que tengamos presente la muerte incluso en nuestros momentos de mayor alegría, no para que la empañe, sino para que la vivamos con más intensidad.


Retrato del filósofo estoico  Lucio Anneo Seneca (4 a.C - 65 d.C) realizado por el pintor Pedro Pablo Rubens (1577-1640) al que cita con frecuencia Montaigne  y cuya actitud ante la muerte inspira en buena parte la del propio Montaigne en cuanto a la idea de estar alerta, despierto para que el momento presente no se nos escape entre las manos sin haberlo vivido por estar preocupados por el mañana. La vida no es mañana, es aquí y ahora, el Carpe Diem de Horacio. Así nos dice Séneca: "La mayor rémora de la vida es la espera del  mañana y la pérdida del día de hoy.  No causará (la vida)  conmoción alguna  para recordarte su rapidez , sino que se deslizará silenciosamente. ¿Y cual será el resultado? Te habrás preocupado , y mientras la vida se habrá apresurado . Entre tanto, la muerte llegará y tú no podrás elegir si estás dispuesto para ella o no"
La forma que tenía Montaigne de vivir cada momento con intensidad. sabiendo que es imposible detener  su fluir , era observar todo lo que le rodeaba , asombrarse incluso ante las cosas más cotidianas, y atraparlas con sus palabras. Así nos lo explica Montaigne
"Quiero incrementar su peso (de la vida), quiero detener la velocidad de su fuga mediante la velocidad con que la aferro. Cuanto más breve es mi posesión de la vida , más profunda y plena debo hacerla"
O , como diría en otro ensayo, algo en apariencia tan sencillo pero tan difícil en la realidad como es vivir plenamente cada momento
"Cuando bailo, bailo; cuando duermo, duermo"Algo que creo que debemos recuperar hoy en nuestras vidas dominadas por eso que llamamos "multitarea", que es estar en varias cosas a la vez y , me temo, que en ninguna de ellas en plenitud
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org)  


Consciente es nuestro escritor de como estas ideas nos deben al principio incomodar e incluso atemorizar "Es imposible que no sintamos ciertos escalofríos de entrada con semejantes pensamientos pero a la larga sin duda los domesticamos" y precisamente es la consciencia de nuestra muerte lo que nos lleva a actuar, a vivir en plenitud ¿por qué vamos a tener miedo a nada si sabemos que "sanos o febriles, en el mar o en casa, en la guerra o en la paz  está la muerte igual de cerca de nosotros"? Y puesto que la muerte está presente no dejemos de vivir por otros miedos irrisorios en comparación como el temor al ridículo, a fracasar , a asumir riesgos , pues son  esos miedos , y no la muerte, lo que nos impide vivir. Hagamos como Montaigne  que "repítome sin cesar este cantar "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" De nuevo el Carpe Diem, vivir el momento. Ya que la muerte es parte de nosotros huir de ella es huir de nosotros mismos, mientras que aceptarla como algo natural es quitarle su poder  pues "¿Hay razón -se pregunta Montaigne- para temer durante tanto tiempo algo tan breve?" y esa ausencia de temor ante la parca "es la auténtica y soberana libertad que nos permite hacer la higa a la violencia y a la injusticia y burlarnos de las prisiones y grilletes" . Y aquí nos pone el ejemplo del filósofo griego Sócrates (470-399a.C) que cuando le anunciaron  "Los treinta tiranos te han condenado a muerte" el filósofo,imperturbable , respondió "Y a ellos la naturaleza" No temamos a la muerte, nos dice Montaigne,  pues la muerte "ni muertos ni vivos os concierne;vivos porque lo estáis; muertos porque ya no estáis"  y como escribe el poeta romano Lucrecio "Nadie a sí y a la vida echa de menos ni molesta la falta de existencia" pues cuando ya no estamos nada podemos echar de menos.


Este es el lema que en 1576 Montaigne hizo grabar en el reverso de una medalla donde podía leerse
"¿Qué sé yo?"
Una pregunta con la que Montagine representaba la necesidad de cuestionar todo lo que nos rodea  pues a través de la duda  y lejos de los dogmatismos podemos avanzar en la búsqueda de la verdad incluso aunque no tengamos la promesa de hallarla. . La balanza que acompañaba al lema en latín con los platos en equilibrio podrían simbolizar la búsqueda del equilibrio personal o bien lo difícil que es juzgar las cosas con equidad, de hallar el punto de equilibrio.
Y para cuestionarnos sobre todo aquello que nos rodea nuestra mejor herramienta es la filosofía y en su ensayo
"De como filosofar es aprender a morir" escribe en su inicio:
"Dice Cicerón que filosofar  no es sino prepararse a morir; y esto es porque el estudio y la contemplación  separan algo nuestra alma de nosotros y ocúpanla  aparte del cuerpo, lo que supone cierto aprendizaje  y parecido con la muerte , o bien,  porque toda la sabiduría  y el discernimiento del mundo se reduce al fin a este punto , a enseñarnos a no temer a la muerte"  
Y Montaigne estaba convencido de que:
"Aquel que enseñe a los hombres a morir, enseñaríales a vivir"
Y también creía que aquella experiencia cercana a la muerte que le tocó vivir hacia 1570  le había ayudado a tener una cierta indiferencia hacia la muerte precisamente por su proximidad pues
"A menudo nos parecen las cosas más grandes de lejos que de cerca. Heme percatado que , estando sano, horrorizábanme mucho más las enfermedades que cuando las he padecido. Espero que me ocurra otro tanto con la muerte"     

(Imagen procedente de https://fr.wikipedia.org)



Reflexiona Montaigne que buena parte del temor que albergamos ante la llegada de la muerte no es tanto la muerte en si como la parafernalia con la que la rodeamos "En verdad creo que nos asustan más que ella los horribles semblantes  y ceremoniales  con los que la rodeamos.Los gritos de las madres , de las mujeres y de los niños, la visita de personas afectadas y turbadas , la asistencia  de criados pálidos y llorosos, una habitación sin luz, unos cirios encendidos, nuestra cabecera asediada por médicos y predicadores; todo es, en suma, horror y espanto a nuestro alrededor. Henos ya sepultados y enterrados" y por eso exclama "¡Feliz muerte aquella que priva de la posibilidad de preparar tal pompa"  Así concluye Montaigne éste ensayo acerca de la muerte y también de la vida, pues ambas están unidas y no se entienden la una sin la otra.Al leerlo no puedo dejar de pensar ¿cuales serían los últimos pensamientos de Montaigne antes de morir?¿no temió su llegada?¿la aceptó con el estoicismo del que escribe "¿Por qué temes tu último día?No atañe a tu muerte más que los demás. Todos los días van hacia la muerte, el último la alcanza"?  Hoy , creo que incluso más que en tiempos de Montaigne, eludimos el tema de la muerte ¿para que amargarnos la vida  con algo que sabemos que sucederá de todos modos? Hasta los cementerios han dejado de estar junto a las poblaciones, no como en el pasado cuando "los cementerios estaban junto a las iglesias y en los lugares más frecuentados de las ciudades para acostumbrar al pueblo de nuestra condición" 



Dibujo de Montaigne  del grabador neerlandes Thomas de Leu (1560-1612) para una edición de los "Ensayos" publicada en 1608, quince años después de la muerte  del escritor. . Una muerte que no fue plácida .Montaigne sufría de ataques de piedra, lo que sucede cuando tienes piedras o cálculos renales que impiden el paso de la orina causando intensos dolores. Normalmente la piedra termina moviéndose dejando pasar la orina y el dolor cesa. Pero en septiembre de 1592 la piedra no se movió, el dolor no cedió y además vino acompañando por  una infección, su cuerpo se hinchó  y la infección alcanzó la garganta  que se fue cerrando cada vez más  haciendo que su respiración fuera cada vez más dificultosa. Escribe Bakewell de estos últimos días de Montaigne
"La habitación de Montaigne se convirtió  en marco de la típica escena junto al lecho de muerte, abarrotada de gente, algo que él siempre había querido evitar. Esos rituales hacían la muerte mucho peor de lo necesario : no servían para otra cosa que para aterrorizar al moribundo y a todos los que le rodeaban. Los médicos y sacerdotes inclinados  sobre el lecho, los visitantes deshechos por el dolor, los sirvientes pálidos y sollozantes, la habitación sin luz, las velas encendidas , todo es horror y espanto. Aquello estaba muy lejos de la muerte sencilla , incluso distraída que él habría preferido"
En su ensayo "No se ha de juzgar nuestro destino  hasta después de la muerte" Montaigne citaba estos versos del poeta romano Publio Ovidio Nasón (43 a.C - 17 d.C) sobre el postrero día de nuestra existencia
"Pero ciertamente siempre se ha de esperar 
el último día del hombre , y nadie debe ser llamado 
feliz antes de la muerte y de las últimas exequias"
Y a ello añadía Montaigne:
"Se han de probar en la piedra de toque de este último trance todas las demás acciones de nuestra vida. Es el día maestro, el día juez de todos los demás: es el día, dijo un clásico , que ha de juzgar  todos mis años pasados. Entrego a la muerte la prueba del fruto de mis estudios. Veremos entonces si mis discursos  nacen de mi boca o de mi corazón"
Quiero pensar que en su último aliento Montaigne sintió aquella dulce placidez que le invadió la primera vez que estuvo a las puertas de la muerte.                
(Imagen procedente de https://fr.wikipedia.org)


Sin embargo, creo que la lección que puedo extraer de éste ensayo, la misma que Montaigne extrajo de su experiencia próxima a la muerte , como la de tantas otras personas que también han estado en esa misma situación extrema, es que la muerte nos permite apreciar y valorar la vida y en lugar de vivir temerosos de los muchos peligros que nos acechan, como antes o después alguno de esos peligros nos alcanzará , vivamos sin miedo a arriesgar, sin temor a lo que pueda pasar , seamos valientes y , como decía el escritor español Miguel de Unamuno (1864-1936), si la muerte nos encontrará ineluctablemene, "hagamos que nuestro aniquilamiento sea una injusticia" porque eso significará que hemos tenido una vida rica e intensa y podremos dejar la vida como el comensal que se levanta de la mesa satisfecho después de haber disfrutado de los manjares que se le ofrecieron . Nada hay más personal que la muerte, que nos afecta a todos pero cada uno la vivirá de  un modo diferente y de una manera intransferible .Creo que la esencia del mensaje de Montaigne es que vivamos ahora, que no tengamos miedo a lo que suceda, no aplacemos los sueños, las esperanzas, los proyectos,  para otro momento, porque el momento es ahora. En todo caso, no pretende darnos lecciones, Montaigne no trata de ser nuestro maestro , sino que nos transmite su experiencia y nos proporciona argumentos para reflexionar sobre ellos y cada uno de nosotros tiene que buscar sus propias respuestas. Antes de abandonar por hoy la librería de la vieja  torre, Montaigne nos estrecha la mano y, como un viejo amigo, nos despide con un último consejo "Sea cual sea el momento en que vuestra vida termine, estará completa. La utilidad  del vivir no está en su duración sino en su uso:alguno ha vivido largo tiempo y ha vivido poco: aplicaos a ella mientras podáis. De vuestra voluntad depende , y no del número de años , el vivir bastante. ¿Pensastéis alguna vez no llegar allí donde ibais sin cesar?Además, no existe camino que no tenga salida" Y acompañados por la luz encarnada del atardecer, nos alejamos del castillo de Montaigne, mientras nuestro nuevo amigo moja el cálamo en tinta y después de una última mirada por la venta , con una sonrisa, inclina la cabeza ,y se sumerge en la escritura, tal vez sin ser consciente que, como escribe el poeta español Álvaro Muñoz  Robledano en el prólogo de los "Ensayos" que tengo sobre mi mesa,  sus palabras son las de uno de esos pocos hombres que cambiarán la forma de ver el mundo. Y si al lector le interesa lo que aprendí leyendo este ensayo yo lo resumiría con estas palabras de Montaigne "La vida debe ser un objetivo en sí misma", nada hay más importante que vivir, no permitamos que se nos escapen nuestros días sin haberlos vivido.  Y nunca es tarde para hacerlo. 

Enlace con la primera parte de "Conversaciones con Montaigne: Aprender a morir, Aprender a vivir"
http://chrismielost.blogspot.com.es/2016/05/conversaciones-con-montaigne-aprender.html  



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jueves, 5 de mayo de 2016

CONVERSACIONES CON MONTAIGNE: APRENDER A MORIR , APRENDER A VIVIR (PRIMERA PARTE)


Santa María della Concezione dei Cappuccini es una iglesia de Roma situada en la Vía Veneto que no suele figurar entre los lugares imprescindibles a visitar en las guías que instruyen a los turistas que viajan a la antigua capital del Imperio Romano. La primera vez que viajé fuera de España en mis vacaciones lo hice precisamente a Roma  en  1998 , hace ya casi veinte años. No se me ocurren muchos sitios mejores para conocer en tu primera experiencia viajera, sobre todo si amas la historia, el arte y también la vida, porque Roma no es un museo al aire libre sino una ciudad donde la vida palpita en sus calles como lo hacía en tiempos de Julio César (100-44 a.C) cuando recorría las estrechas calles del barrio más popular de Roma, la Subura, que trepaba por las colinas del Quirinal y el Viminal. Una tarde, cuando regresaba caminando de un largo día de paseos por la ciudad, con el asfalto en estado casi líquido bajo el sol abrasador del julio romano, me detuve frente a la entrada de Santa María della Concezione, en apariencia una más de la multitud de iglesias que pueblan la ciudad, cada una de las cuales te puede sorprender con un tesoro artístico en su interior. La guía que llevaba apenas la dedicaba dos líneas y hacía referencia a su cripta cripta que merecía la pena visitar. Entré, más pensando en buscar refugio del calor que abrasaba la calle que interesado en lo que iba a  encontrar dentro. Apenas había entrado por la pequeña puerta  que daba acceso a la cripta,  se desplegó ante mi  vista   un espectáculo que creo que todo el que lo haya contemplado lo conservará en su memoria como una de las imágenes más impactantes de Roma. Paredes cubiertas del suelo hasta el techo de calaveras apiladas una encima de otras  , lámparas y arcos formados con tibias y fémures y , tal vez lo más impresionante de todo este tétrico conjunto, los esqueletos de antiguos monjes capuchinos  erguidos sobre sus piernas y cubiertos todavía con el hábito que llevaron en vida , sosteniendo un negro crucifico entre las manos mientras las cuencas vacías de sus ojos parecían mirarme a través del tiempo, diciéndome "Memento mori", "Recuerda que has de morir".  


"Triunfo de Tito y Vespasiano"  obra del pintor italiano Giulio Romano (hacia 1499-1546) que se conserva en la actualidad en el Museo del Louvre. Según la tradición en los desfiles victoriosos como éste del emperador Vespasiano (9-79) junto a su hijo Tito (39-81), a su lado iba un hombre que le decía al oído  "Memento mori" , una expresión latina que puede traducirse como "Recuerda que morirás" o "Recuerda que has de morir"  ,expresión que hunde sus raíces en los orígenes de Roma. No hay acuerdo sobre la frase, pues incluso un autor posterior  como Tertuliano (hacia 160-220), escritor y Padre de la Iglesia, señalaba que lo que probablemente se decía era
"¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre"
Lo que era una forma de recordar su naturaleza mortal frente a la inmortalidad de los dioses. Fuera así o no, se utilizara esta expresión o sea más bien fruto de la leyenda, su importancia radica en el símbolo de estas palabras como recordatorio de la fugacidad de nuestra existencia, un símbolo que será recogido por el arte  y que subraya la banalidad de nuestras ambiciones y afanes materiales pues al final, como escribía el poeta Quinto Horacio Flaco (65-8 a. C)
"La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes "
Y es el propio Horacio el que nos anima a aprovechar el momento presente, lo único que tenemos seguro, pues nada sabemos sobre el mañana, con la célebre expresión Carpe Diem
"Carpe Diem, quam minimum credula postero"
Es decir,
Aprovecha el día, no confíes en el mañana"
 (Imagen procedente de www.wiseattention.org)

En el suelo había una inscripción, me incliné a leerla. Estaba en en italiano, y decía "Quello che voi siete noi eravamo; quello che noi siamo voi sarete", que quiere decir "Como vosotros sois nosotros éramos, como nosotros somos vosotros seréis"  Levanté la vista y allí seguían aquellos cuerpos descarnados , desprovistos de la máscara de piel y carne que nos cubre en vida , mostrándome el destino final que a todos nos aguarda, un final que todos conocemos  pero que en plena juventud  parece ajeno a ti, como si fuera algo que sucede a otros e incluso cuando van transcurriendo los años no hay persona que no  crea que todavía tiene por delante décadas de vida.Yo no era ni soy diferente a esa mayoría, hasta entonces no me había detenido a reflexionar sobre mi propia mortalidad, pero después de abandonar la cripta durante lo que quedó de aquel día no pude quitar de mi mente ni  la mirada sin ojos de las calaveras de los monjes capuchinos , casi burlándose de mi advirtiéndome que por muy fuerte y lleno de vida y juventud que me sintiera en aquel momento , algún día todos mis sueños, mis placeres, mis lecturas, mis recuerdos acabarían transformados en lo que ellos eran.  Debo decir que no soy de talante melancólico ni dado a la tristeza  y al día siguiente continué disfrutando de una de mis ciudades favoritas, pero desde entonces de vez en cuando surgían de la bruma de mi memoria aquellas palabras  aunque como si se tratara de un visitante indeseado trataba de cerrarlas pronto la puerta y expulsarlas al exterior. No había leído  todavía en aquella época   el "Macbeth", la tragedia que relata las desdichas del ambicioso rey de Escocia escrita por William Shakespeare (1564-1616). Lo haría algunos años más tarde y allí se encontraba una célebre frase que aparece en la V escena del V acto  y que seguro que conocéis aun sin haber visto o leído la obra . 


Detalle de la cripta de Santa María della Concezione dei Cappucini que podréis visitar, aunque no tomar fotografías pues está prohibido excepto con un permiso especial, si vais a ésta iglesia situada en la Via Veneto de Roma. Construida por orden del papa Urbano VIII(1568-1644) en honor de su hermano Antonio Marcello Barberini (1569-1646) al que elevó a la dignidad de cardenal en uno de sus muchos actos de nepotismo, pues  tres de sus sobrinos también llegarían a ser cardenales gracias a la mano protectora del pontífice. Antonio Barberini pertenecía a la orden de los capuchinos y a su muerte fue enterrado en esta iglesia donde se encuentran algunas importantes pinturas  de artistas como Il Domenichino (1581-1641) pero lo que hoy llama la atención del visitante es su cripta que contiene los huesos de cerca de cuatro millares de monjes capuchinos  procedentes del antiguo cementerio de la Orden y donde había enterramientos desde 1528 y hasta el año 1870. Por tétrica que nos pueda parecer la disposición de esta cripta dividida en cinco capillas con cuerpos de monjes como  los de la imagen, vestidos con el hábito de su orden y sujetando un crucifico, su mensaje es de esperanza, para recordarnos que la vida es fugaz y que es un paso hacia otra vida , por lo que no hay que temer a la muerte. Pero al mortal que entra en la cripta  lo que le impresiona , mas que la palabra o el mensaje simbólico , es la presencia física de nuestra mortalidad,   
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org)


Estamos en el final de la obra cuando comunican a Macbeth, asediado en su castillo, que su esposa acaba de morir ."Señor, la reina ha muerto" , le dice Seyton, uno de sus hombres, a lo que Macbeth replica  con el fatalismo del que descubre que todos sus esfuerzos no sirven para nada y todos sus sacrificios , luchas y ambiciones se aparecen ahora ante sus ojos como actos absurdos y sinsentido ante la realidad implacable de la muerte "El mañana y el mañana y el mañana avanzan a pequeños pasos, de día en día, hasta la última sílaba  del tiempo recordable; y todos nuestros ayeres han alumbrado a los locos el camino  hacia el polvo de la muerte. La vida no es más que una sombra que pasa , un pobre cómico  que se pavonea y agita una hora sobre la escena , y después no se acuerda más" y concluye Macbeth con estas palabras que a mi parecer  se encuentran entre las más terribles escritas en la  literatura por lo que significan "La vida es un cuento lleno de ruido y furia, contado por un loco, y que no significa nada". Shakespeare pone en boca del rey escocés estas palabras que nos dicen que la vida es absurda, que todos nuestros esfuerzos son vanos  y que nuestras existencias significan nada. El gran dramaturgo inglés se inspiraba en las sentencias clásicas, como aquellas palabras del poeta  romano Quinto Horacio Flaco (65-8 a.C)  cuando escribía  sobre lo fútil de nuestras ambiciones y esperanzas  pues nada escapa al final  "¿A qué tirar tan alto, si es tan breve la vida?" Lo que transmitían los monjes capuchinos de la Iglesia de Santa María  della Concezione dei Capuccini y lo que nos cuenta Macbeth y el poeta Horacio son una misma idea con un enfoque diferente. Todos ellos nos advierten sobre la banalidad de nuestras ambiciones, de nuestros sueños de fama, de nuestras ansias de riqueza  pues al final todo nos será arrebatado . Para Macbeth la vida es, al final, un absurdo, un cuento "contado por un loco , y que no significa nada", para los monjes capuchinos la vida no es absurda sino un paso que hay que dar  hacia otra vida superior y lo que hacen es advertir con su descarnada figura que no centremos nuestra atención en la vida material, pues todo en ella perece, sino en la espiritual, la única que nos ofrece esperanza y daría sentido a nuestra presencia en el mundo. 

MACBETH, ACTO V , ESCENA V  POR IAN MCKELLEN

Aunque está en inglés pues no he encontrado esta escena traducida o subtitulada en castellano , no me resisto a traeros aquí al gran actor británico Ian Mckellen(1939) encarnando al rey escocés Macbeth en la obra de Willian Shakespeare, en el momento que os contaba un poco más arriba, cuando ya casi al final de la obra, en la V escena del V acto, con su castillo sitiado, le comunican que su esposa, la reina ,ha muerto . Macbeth, mirando al vacío, tal vez al vacío de su propia vida, pronuncia el terrible soliloquio:

"El mañana y el mañana y el mañana avanzan a pequeños pasos, de día en día, hasta la última sílaba  del tiempo recordable; y todos nuestros ayeres han alumbrado a los locos el camino  hacia el polvo de la muerte. La vida no es más que una sombra que pasa , un pobre cómico  que se pavonea y agita una hora sobre la escena , y después no se acuerda más. La vida es un cuento lleno de ruido y furia, contado por un loco, y que no significa nada"

Y escuchar estas palabras de los labios de McKellen es sencillamente estremecedor.  




Como  europeo he nacido y me he educado en una cultura cristiana y no hace falta ser católico o protestante para estar empapado de ese sentido trascendente de la  existencia porque forma parte intrínseca de la moral y la ética europea desde hace casi dos milenios, una influencia que se manifiesta   incluso declarándose agnóstico o directamente ateo, y aunque no puedo hablar por otras culturas, creo que desde el animismo de las antiguas culturas africanas hasta el Islam, el judaísmo o el hinduismo, no hay sociedad humana en la que no esté presente alguna forma de credo religioso. Se llamaran Osiris, Zeus u Odín en el pasado, Yavhé, Alá o Dios en el presente, la idea de un dios , de un sentido trascendente de la existencia ha acompañado al ser humano desde aquellas orondas figuras talladas por nuestros antepasados , las llamadas Venus  a las que los arqueólogos  dan el significado de la Diosa Madre, la generadora de vida.    Aunque se que al lector no le interesará mi condición religiosa creo que por honestidad al escribir debo explicar que no me siento perteneciente a ningún credo concreto , pues considero que todos son creaciones humanas en un intento de dar respuesta al misterio de nuestra existencia y eso hace que todos ellos puedan ser válidos en cuanto a la búsqueda de un sentido de la existencia. Pero que no pertenezca a ninguna religión no significa que no crea en algo trascendente más allá de nuestra existencia aquí y ahora. Me estremecí cuando contemplé los esqueletos de los monjes capuchinos, pero ese mismo estremecimiento  me decía que aquello no podía ser todo ¿qué broma cruel sería ésta de darnos el conocimiento de nuestra mortalidad y al mismo tiempo negarnos un sentido a la existencia? Eso sería aceptar que Macbeth tenía razón y la vida "no significa nada" y todo lo que nos rodea carecería también de significado y por mi parte  nunca me he llevado bien con la idea del absurdo.


Aquí tenemos un esquema de la estructura de un Agujero Negro, son puntos en el Universo donde se concentra una cantidad de masa tan elevada que genera un
 un campo gravitatorio tan intenso  que ninguna partícula que caiga en el interior del agujero negro y atraviese el horizonte de sucesos , el punto a partir del cual ya no es posible escapar a la fuerza gravitatoria del agujero negro, podrá regresar a nuestro Universo observable pues para ello necesitaría aplicar una velocidad superior a la de la luz. Haciendo una analogía, el agujero negro sería la muerte y el horizonte de sucesos el momento en que exhalamos nuestro último aliento, pues atravesado ese umbral desaparecemos sin que sepamos cual es nuestro destino aparte del obvio que vemos con nuestros ojos, la extinción. Las religiones y creencias  nacen del intento del ser humano de dar respuesta a la incertidumbre que residen en ese último momento
(Imagen procedente de http://ramanujan25449.blogspot.com.es)


Pero creer, como lo define nuestro Diccionario de la Lengua Española,  es "tener algo por cierto sin conocerlo de manera directa o sin que esté comprobado o demostrado" , es decir, lo opuesto a una prueba científica, pues no hay hechos y datos que se puedan medir y verificar y , por lo tanto, nunca tenemos certeza, por eso decimos que creemos y no que sabemos pues no podemos tener conocimiento de lo que hay o no hay tras el velo de la muerte de la misma  forma que ignoramos que sucede más allá del horizonte de sucesos de un agujero negro , que es el nombre que se da en astronomía  a la superficie imaginaría  que se encuentra sobre un agujero negro. Una vez  que una partícula atraída por la fuerza gravitatoria del agujero negro traspasa este horizonte de sucesos desaparecerá para siempre de nuestra vista, pues nada puede salir del agujero negro a no ser que superase para  ello la velocidad de la luz, lo que , según la Teoría de la Relatividad, no es posible en nuestro Universo. Ignoramos lo que hay más allá del horizonte de sucesos de la misma forma que ignoramos que hay más allá de la muerte, y sólo podemos realizar hipótesis, en el caso del científico sobre el agujero negro, y creer en el caso de lo que hay más allá de ésta vida.  Y  creer es siempre incertidumbre , pues carecemos de la prueba irrefutable que nos demuestre que aquello que creemos es cierto. La mesa sobre la que estoy escribiendo la veo, la puedo tocar, está aquí y hoy se que está formada por millones de átomos . No necesito creer en la mesa porque tengo la experiencia sensorial de su existencia,  pero si tengo que decir creo que tiene que haber algo después de la muerte porque lo pienso así pero no tengo la certeza de que es así. Y la incertidumbre es lo que genera el miedo a la muerte, el desconocer que sucede ¿se apagan las luces y termina la función?¿o es sólo un paso hacia otro escenario diferente? y tal vez la pregunta más importante y la única a la que podemos buscar una respuesta concreta ¿qué actitud tomar ante la muerte?


Portada de la primera edición de "Ensayos" publicada en 1580 , con la que se inauguraba un nuevo género literario, llamado precisamente ensayo, del que somos deudores todos los que hoy publican blogs como éste, pues de mejor o peor calidad, todos son , a su manera, ensayos, una forma de diálogo entre el autor y el lector . Quizás la mejor forma de definirlo sea con el saludo al lector que escribe Michel de Montaigne al inicio de su obra que me permito reproducir, pues es una declaración de intenciones que nos muestra la personalidad de Montaigne que nos habla directamente a nosotros:
"Es te un libro de buena fe, lector. De entrada te advierto que con él no me he propuesto otro fin que el doméstico y privado. En él no he tenido en cuenta ni el servicio a ti, ni mi gloria. No son capaces mis fuerzas de tales designios. Lo he dedicado al particular solaz de parientes y amigos: a fin de que, una vez me hayan perdido (lo que muy pronto les sucederá) puedan hallar en él algunos rasgos de mi condición  y humor, y así alimenten, más completo y vivo, el conocimiento que han tenido de mi persona. Si lo hubiera escrito para conseguir el favor del mundo, habríame engalanado mejor y mostraríame en actitud estudiada. Quiero que en él me vean con mis maneras sencillas, naturales y ordinarias, sin disimulo ni artificio : pues píntome a mí mismo. Aquí podrán leerse mis defectos crudamente y mi forma de ser innata , en la medida en que el respeto público me lo ha permitido. Que si yo hubiese estado en esas naciones de las que se dice viven todavía en la dulce libertad de las primeras leyes de la naturaleza, te aseguro que gustosamente me habría pintado por entero , y desnudo. Así, lector, yo mismo soy la materia de mi libro: no hay razón para que ocupes tu ocio en tema tan frívolo y vano. Adiós pues."        
(Imagen procedente de http://www.bvh.univ-tours.fr/)


Después de ésta larga introducción os estaréis preguntado, el que haya tenido la paciencia de seguirme hasta aquí, que tiene todo esto que ver con el título de este artículo , "Conversaciones con Montaigne". Aunque durante toda mi vida he escuchado hablar sobre Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) , el respeto que a veces nos causan las obras de los autores considerados "clásicos"  y más todavía si están relacionados con el pensamiento , hizo que no me acercara a una obra de la que sólo había leído alabanzas de otros escritores, en especial una frase del escritor francés Gustave Flaubert(1821-1880) que al recomendar la lectura de la obra que haría pasar a la historia a Montaigne, sus "Ensayos",  escribía a un amigo "No lo leas como hacen los niños, por diversión, ni tampoco como los ambiciosos, para instruirse. No, debes leerlo para vivir" A pesar de ello no me acerqué a su obra hasta que hace cinco años cayó en mis manos un libro titulado "Cómo vivir. Una vida con Montaigne" de la escritora británica Sarah Bakewell (hacia 1962) que es una magnífica guía para entrar en la vida y la obra de Michel de Montaigne , para acercarte tanto a su obra como al hombre que la escribió , lo que en el caso de Montaigne creo que se puede decir que la una y la otra son inseparables, pues Montaigne está en sus "Ensayos", ellos son él pues nos habla a través de ellos.  Después de terminar la lectura del libro de Bakewell compré un ejemplar de los "Ensayos" y desde entonces vuelvo a sus páginas de cuando en cuando, lo abro por uno de sus ensayos , lo leo , lo subrayo y trato que mi débil memoria trate de aprovechar algo de su contenido. Pero , como bien decía Flaubert, no se trata de leerlo para ser más instruido ni tampoco para entretenerse, los "Ensayos" son mucho más que eso, son , como lo define Bakewell , "una conversación que ha durado siglos entre Montaigne y todos aquellos que han llegado a conocerlo"·, un diálogo en el que Montaigne deja de ser un hombre que vivió hace cuatrocientos años  para convertirse en un amigo íntimo, que parece hablarte sólo a ti y que puedes llegar a confundir con tu propia voz, como decía el también escritor francés André Gide (1869-1951) que al referirse pensamiento y las palabras de Montaigne  contenidos en sus "Ensayos" sentía  que "Me lo he apropiado tanto que parece que sea mi auténtico yo".


Montaigne-Dumonstier.jpg
Supuesto retrato de Michel de Montaigne del que desconocemos el nombre de su autor, aunque con frecuencia lo encontraréis atribuido al pintor francés Daniel Dumonstier (1574-1646) y que fue identificado con Montaigne por primera vez en  una edición de los "Ensayos" del año 1608. Por sus palabras , que os reproduzco un poco más adelante, sabemos que era de baja estatura , algo de lo que  se lamentaba con cierta frecuencia porque consideraba que la altura era la única belleza del sexo masculino y él carecía de ella. Sarah Bakewell en su obra "Como vivir, Una vida con Montaigne" menciona el poema que le dedicó su gran amigo, el escritor Étienne de la Boétie , donde mostraba  lo que pensaba Boétie sobre su amigo:
"Boétie  pensaba -
nos cuenta Bakewell - que Montaigne era un joven brillante  y lleno de promesas, pero con el peligro de desperdiciar sus talentos. Necesitaba la guía de un mentor  más tranquilo y más sabio , pero veía en él una tozuda tendencia a rechazar esa guía cuando se la ofrecían" Era demasiado susceptible a las mujeres jóvenes y guapas y estaba demasiado pagado de sí mismo"   Cuando comience a escribir sus "Ensayos" encontraremos a otro Montaigne  diferente que a había vivido muchas experiencias que le transformaron. Montaigne reflexiona sobre lo cambiante de nuestro pensamiento que como el agua fluye
"Ora con suavidad,  ora violentamente, según las aguas estén furiosas o tranquilas . Cada día un nuevo antojo  y nuestros humores cambian con los cambios del tiempo"
 (Imagen procedente de https://fr.wikipedia.org)


Ahora me arrepiento de haber tardado tantos años en asomarme a sus páginas y he creído que podría ser una buena idea abrir una nueva sección en el Mentidero a la que acudir de vez en cuando en la que conoceremos uno de sus ensayos y mantendremos con él esa conversación que millones de lectores han tenido con Montaigne durante los últimos cuatro siglos. Y si logro despertar la curiosidad de  alguien que no tuviera la intención de leerlo y ahora se animase a sumergirse en sus páginas sería la mejor recompensa que puedo imaginar, porque Montaigne nos enriquece la vida con sus palabras y nos proporciona una visión de la existencia que , sobre todas las cosas, está penetrada de un profundo amor a la propia vida y a los seres humanos. Es posible que no encontremos certidumbres ni respuestas concretas a muchas preguntas, nunca fue esa la intención de Montaigne, pero si encontraremos caminos para recorrer y que , como decía Flaubert, nos ayudan a vivir, a entender algo más esto tan extraño y misterioso que es la existencia. Y para empezar estas conversaciones con el escritor bordelés he escogido algo tan inextricablemente unido a la vida como es la muerte y que trata en sus ensayos, en particular en el Capítulo XX del Libro I de "Ensayos" titulado "De cómo filosofar es aprender a morir" Pero antes de ello, en esta primera parte, quiero presentaros, aunque sea brevemente, a nuestro interlocutor. El 28 de febrero de 1533 nace  en la fortaleza de Montaigne , en el pequeño pueblo de Saint Michel de Montaigne que hoy tiene apenas unos centenares de habitantes y que está situado cerca de la ciudad de Burdeos,  el hijo de  Pierre Eyquem de Montaigne (1495-1568), señor de la fortaleza que lleva su nombre y procedente de una familia de prósperos comerciantes bordeleses dedicados al comercio del vino y el pescado, y de su esposa Antoinette de Louppes de Villeneuve (1514-1603) . Su padre llegará a ser en el futuro alcalde de Burdeos entre 1554 y 1556 lo que , como explica Bakewell en su libro sobre Montaigne,"ejemplifica el grado de movilidad social  que era posible entonces", al menos para aquellos que habían tenido éxito en los negocios como era el caso de la familia de Montaigne. Sería precisamente Michel de Montaigne el primer miembro de la familia en obtener el estatuto de nobleza. 


La Torre de Montaigne o Torre de la Librería,  que forma parte de la Fortaleza de Montaigne , cuyos orígenes se remontan al siglo XIV  y que se convertiría en la residencia de la familia Montaigne desde que el bisabuelo de Michel, Ramon Eyquem,  lo adquiriera en 1477. Aquí nación Michel de Montaigne, aquí escribió sus ensayos , aquí recibió al que sería futuro rey de Francia Enrique IV y én una de sus estancias moriría Montaigne el 13 de septiembre de 1592. El castillo sufriría un gran incendio en 1885, siendo reconstruido  después , mientras que de e su parte antigua sólo se salvaría la torre que tenéis en la imagen, donde Montaigne tenía su biblioteca y donde gustaba de aislarse para escribir.
(Imagen procedente de 
https://fr.wikipedia.org)




Montaigne no estaba sólo pues tuvo siete hermanos y hermanas , pero aunque apenas conocemos algo del resto de sus hermanos, sabemos que Michel de Montaigne  recibiría una educación no solo esmerada, sino muy particular, o como Bakewell lo califica, "un experimento pedagógico casi sin precedente alguno" y empezó nada más nacer cuando "fue enviado a vivir  -escribe Bakewell- con  una familia humilde en un pueblo cercano" ¿Por qué? Pues el padre de Montaigne  quería que su hijo se acostumbrara al trato con los plebeyos y no que se criara en una burbuja de cristal apartado de la realidad de la gente  que tendría bajo sus órdenes  , aunque ésta convivencia con otra familia tuvo un inconveniente, y es que , como señala Bakewell, "no consiguió establecer vínculos con sus auténticos padres" si bien el propio Michel de Montaigne aconsejaba vivamente  a quien le quisiera escuchar que esa era la mejor forma de educar a los hijos . Tal vez con dos años regresó al castillo familiar y aquí empezó  la siguiente etapa del experimento pedagógico de su padre pues el pequeño Montaigne "iba a ser educado como un hablante nativo en latín" aunque como ni Pierre ni Antoinette hablaban latín tuvieron que contratar a un tutor , un tal doctor Horst que se convertiría en una de las personas más importantes en la vida de Montaigne . Aquello cambiaría la vida no sólo del pequeño Montaigne sino de toda la familia e incluso del servicio doméstico como él mismo nos cuenta "Mi padre y mi madre - nos cuenta Montaigne - aprendieron el latín suficiente, de este modo, para comprenderlo , y adquirieron la habilidad suficiente para usarlo cuando era necesario, igual que los criados más dedicados a mi servicio. Juntos, nos latinizamos tanto que esto se derramó en todos nuestros pueblos , por todas partes . En cuanto a mí, tenía más de seis años cuando empecé a entender algo más de francés o perigordiano que de árabe" Y aquí tenemos a Montaigne convertido   en su infancia en un hablante en latín nativo y más adelante aprendería también griego sólo como diversión. Señala Bakewell que Pierre quería adaptar la educación de su hijo a las nuevas teorías educativas "que ponían énfasis en que el aprendizaje debía ser agradable" y así se desarrolló la educación de Montaigne, alimentando su curiosidad y no forzando su mente "habiéndose guiado  muy temprano en la vida sólo por su propia curiosidad -escribe Bakewell -, al crecer se convirtió en un adulto de pensamiento independiente , que seguía su propio camino en todo, más que plegarse al deber y la disciplina".


"La infancia de Michel de Montaigne"  del pintor francés Pierre Nolasque Bergeret (1782-1863) que hace referencia a las palabras del propio  Montaigne que nos cuenta que su padre creía que , siguiendo opiniones de su tiempo que  .
"Turba los tiernos cerebros de los niños despertarlos por la mañana con un sobresalto. Mi padre hizo que se me despertara con un instrumento y tenía a un tañedor de laúd para tal fin"
Y esa es la escena que contemplamos en esta obra, con el tañedor de laúd despertando a un pequeño Michel de Montaigne . Recibió una educación innovadora, donde no se aplicaban los castigos corporales, algo poco habitual en aquel tiempo y aún hasta mucho después. Escribe Bakewell
"El castigo corporal era para él casi desconocido ;a lo largo de toda su infancia . sólo dos veces le golpearon con un bastón y de una forma muy suave. Era una educación con sabiduría y tacto"
(Imagen procedente de https://fr.wikipedia.org)  



Es entonces cuando nace en Montaigne su idea de  cuestionarlo todo , como señalará en su ensayo "De la educación", donde escribe que  desde niños debemos acostumbrarnos a "pasarlo todo a través de un cedazo y no guardar nada en la cabeza por simple autoridad y confianza". Que idea tan moderna ¿verdad?. A los seis años de edad el experimento pedagógico terminó y Montaigne fue enviado, como cualquier otro niño de su edad, al colegio en concreto al  Collège de Guyenne, en Burdeos. donde Montaigne jugó con la importante ventaja de dominar el latín como si hubiera nacido en la antigua Roma. Durante su estancia en Burdeos viviría  las primeras convulsiones políticas cuando el rey Enrique II(1519-1559)  establecía el pago de un impuesto sobre la sal del que hasta entonces Burdeos había estado exenta de pago  y quedó horrorizado cuando una multitud enfurecida no sólo arrasó las casas de algunos recaudadores de impuestos sino que asesinó ante los ojos de un Montaigne de quince años de edad,  al gobernador de Burdeos,  Tristan de Moneins (fecha desconocida-1548). Un año más tarde la peste asoló la región  mientras que Montaigne dejaba la escuela sin que sepamos muy bien lo que hizo en los siguientes nueve años de su vida . Lo que si sabemos es que Montaigne había desarrollado un gran amor por la lectura y los libros aunque huye d de la lectura erudita  pues para él la lectura  tiene que ser un placer y no un trabajo "Si encuentro dificultades a la hora de leer - escribe- no me muerdo las uñas por ello; lo dejo ahí. No hago nada sin alegría" Casi podríamos escoger estas palabras como el lema de la vida de Montaigne  "No hago nada sin alegría". Y entre sus escritores favoritos destacaba por encima de todos el historiador griego  a Plutarco (hacia 46-120) , autor de "Vidas paralelas"  . Señala Bakewell que a Montaigne " le encantaba la forma  que tenía Plutarco  de componer su trabajo rellenándolo con imágenes, conversaciones , personas, animales  y objetos de todo tipo , más que disponiendo fríamente abstracciones y argumentos" , lo que además dejaba traslucir la personalidad del escritor detrás de su texto,  o como Montaigne decía "Creo que ahora conozco su alma", lo que curiosamente sería lo mismo que dirán en el futuro muchos de los lectores de "Ensayos" sobre Montaigne. Sin duda Plutarco fue uno de los grandes inspiradores de  Montaigne a la hora de iniciar la redacción de sus "Ensayos".




Ejemplar de "Vidas paralelas" del historiador t biógrafo griego Plutarco (hacia 46-120) donde empareja a una serie de célebres personalidades griegas y romanas para , comparándolas, mostrarnos sus defectos y virtudes. A Montaigne le entusiasmaba el estilo de Plutarco al que le gustaba explicarse con ejemplos y episodios que narraba con agilidad, alejándose de conceptos abstractos y mostrando su propia personalidad en el texto, lo mismo que Montaigne haría en sus "Ensayos"  Escribe Bakewell
"A Montaigne le encantaba la sensación  de sentir la personalidad de Plutarco que se transparentaba en su obra - "Creo que ahora conozco incluso su alma" dirá Montaigne  sobre Plutarco -  y era era lo que buscaba Montaigne en un libro, igual que la gente lo sigue buscando hoy en su obra; la sensación de conocer a una persona  real a través de los siglos. No importa, decía, si la persona a la que quieres lleva muerta quinientos años  o, como su padre entonces, dieciocho años,. Ambos eran igualmente remotos; ambos igualmente cercanos"
Y así te sientes al adentrarte en los "Ensayos" y en la vida de Montaigne, acercándote a alguien muy próximo aunque te separen de el más de  cuatro siglos.  
(Imagen procedente de articulo.mercadolibre.com.ar)

Se quejaba de su frágil memoria "No hay hombre que se ocupe menos de hablar de la memoria. Porque yo no reconozco apenas traza alguna de ella en mi mismo , y no creo que haya otra en el mundo tan  monstruosamente deficiente como la mía" y también se lamentaba de su corta estatura, pues según su opinión la única belleza del hombre residía en su altura " Allí donde reside la  - nos dice un quejoso Montaigne -ni la anchura y curvatura de la frente, ni la claridad  y suavidad de los ojos, ni la moderada forma de la nariz , ni la pequeñez de orejas y boca , ni la regularidad  y blancura de los dientes, ni la suave espesura  de una barba del color de la cáscara de una castaña, ni el cabello ahuecado, ni la redondez armoniosa  de la cabeza, ni la frescura del color , ni el aspecto agradable del rostro, ni un cuerpo sin malos olores, ni una adecuada proporción de los miembros pueden hacer guapo a un hombre" El que esto os escribe no puede sino sentir una profunda simpatía por nuestro Montaigne con quien no comparte talento pero si la menguada estatura. Es casi seguro que en esos años Montaigne estudió Derecho y Bakewell aventura que lo hizo probablemente en Toulouse o en París, una ciudad a la que amaba profundamente  "La amo tiernamete- escribe- con todos sus defectos e imperfecciones" y añade  que es "grande en población, grande en la felicidad de su situación, pero por encima de todo, gran e incomparable en la variedad y diversidad de las buenas cosas de la vida" Estudiara donde estudiase, nos encontraremos con Montaigne en  Perigueux donde trabaja como funcionario aunque ya en 1557 se traslada al Parlamento  de Burdeos donde conocerá al mejor amigo que tendría en su vida, el escritor Étienne de la Boétie (1530-1563). Ya escribí  sobre la vida y obra de la Boétie y  sobre la estrecha amistad que uniría a ambos,. Recupero ahora pare de lo que  entonces escribí y al lector interesado le dejo el enlace que le llevará hasta la historia de la Boétie: 
http://chrismielost.blogspot.com.es/2015/02/pensamiento-amistad-y-muerte-de-etienne.html
http://chrismielost.blogspot.com.es/2015/02/pensamiento-amistad-y-muerte-de-etienne_3.html

Estatua de Michel de Montaigne  realizada en 1858  por el escultor bordelés Dominique Fortuné Maggesi (1801-1892) y situada en la Place des Quinconces de Burdeos. Montaigne rechazaba en todo momento que lo trataran como un erudito  como nos cuenta Bakewell:
"Él prefería conversar  con los escritores antiguos  en un tono de camaradería. Esforzarse era algo que él mismo aseguraba  no hacer nunca, ya fuera leyendo o escribiendo:
"Voy hojeando ahora un libro, ahora otro , sin orden y sin plan alguno , por fragmentos inconexos"
Montaigne se podía enfadar mucho si pensaba que alguien sospechaba de él que era un erudito concienzudo"

Por supuesto, aunque él negara  su trabajo intelectual, éste si existía y se puede ver en los libros de su biblioteca con los comentarios de su puño y letra. El escritor español Antonio Muñoz Molina (1959) resume con estas palabras lo que sienten  casi todos los que entran en contacto con las palabras de Montaigne
"A Montaigne se llega por primera vez en un cierto momento de la vida y ya está volviendo siempre o llegando siempre, porque siempre tiene algo de inédita bienvenida. Montaigne inventó una manera de escribir que antes de él no existía, y una manera de estar en el mundo que sigue siendo tan singular ahora como lo fue cuando él escribía"
O como decía el barón de Montesquieu (1689-1755)
  "En la mayoría de los autores veo al hombre que escribe, en Montaigne al hombre que piensa"
Y si me permite el lector yo añadiría que en Montaigne veo a un amigo con el que conversar y al que escuchar sobre las cosas de la vida
(Imagen procedente de www.pileface.com ) 


Nos cuenta Bakewell que "La Boétie no era ni gallardo ni guapo , pero uno tiene la impresión de que era inteligente y de buen corazón , con aire de sensatez"  En cuanto a Montaigne, Boétie  pensaba que "era un joven brillante y lleno de promesas pero con el peligro de desperdiciar sus talentos. Necesitaba la guía de un mentor más tranquilo y más sabio , pero tenía una tozuda tendencia a rechazar la guía que cuando se la ofrecían" A todo ello había que añadir que "era demasiado sensible a las mujeres jóvenes y guapas y estaba demasiado pagado de sí mismo" sin embargo, esta apreciación de los defectos de carácter que observaba Boétie en Montaigne no impidió que en el poema que realizó sobre él escribiera que "Tu estás ligado a mí , Montaigne, por el poder de la naturaleza y por la virtud que es el dulce encanto el amor " En cuanto a Montaigne, escribiría después que desde su primer encuentro en Burdeos quedaron "tan seducidos el uno por el otro, tan bien avenidos, tan ligados entre sí"que desde aquel primer instante se convirtieron en los mejores amigos. " En cuanto a Montaigne, escribiría después que desde su primer encuentro en Burdeos quedaron "tan seducidos el uno por el otro, tan bien avenidos, tan ligados entre sí"que desde aquel primer instante se convirtieron en los mejores amigos. Puede que os sorprenda este lenguaje apasionado entre dos amigos y os haga pensar más bien en una relación de amor homosexual, pero según explica Bakewell era común en aquel tiempo esta forma de tratamiento entre los amigos "Los hombres  - explica la escritora  - se escribían unos a otros habitualmente como adolescentes enamorado . No se amaban tanto los unos a los otros como al elevado ideal de amistad" Se miraban en el espejo de los ejemplos de amistad de la época clásica que los humanistas del Renacimiento trataban de imitar y en concreto La Boétie y Montaigne se sentían reflejados en la estrecha amistad que había unido al filósofo griego Sócrates (4700-399 a.C) y el joven y bello Alcibíades (hacia 450- 404 a. C) que fue discípulo del filósofo. Boétie comparaba a Montaigne con Alcibiades, que era  agraciado físicamente, mientras que Montaigne hacía lo propio con Boétie al que comparaba a Sócrates tanto en sabiduría como en un aspecto físico no tan agraciado y escribía  sobre su amigo que tenía "una fealdad que envolvía un alma realmente bella" .


"Sócrates arrastrando a Alcibíades del abrazo del placer sensual" del pintor francés Jean Baptiste Regnauld (1754-1829) . El filósofo  Sócrates (470-399 a.C) fue el maestro de Alcibíades (hacia 450-404 a.C) que tendría una vida turbulenta en la que en numerosas ocasiones cambiaría de bando en la lucha entre Atenas y el Imperio Persa. La relación entre Sócrates y Alcibíades fue muy estrecha y marcada por la sensualidad , convirtiéndose en el espejo  en el que se miraron  Boétie y Montaigne  para alcanzar su elevado ideal de amistad. Escribe Sarah Bakewell que :
"Pocas personas creen hoy en día que tuvieran una relación sexual (se refiere a Montaigne y Boétie), aunque la idea siempre ha tenido sus seguidores. Pero la intensidad de sus expresiones resulta sorprendente. Montaigne describe su amistad como una enorme ola de amor que los barrió a ambos. Su apego a la moderación  en todas las cosas le abandonaba cuando se refería a la Boétie"
(Imagen procedente de https://fr.wikipedia.org)  

Pero su amistad iba incluso más allá de estos modelos clásicos , al menos así lo trataba de explicar  Montaigne "Nuestra amistad - escribía - no tiene otro modelo que ella misma, y sólo se puede comparar con ella misma", es decir, era algo irrepetible e indefinible como nos sucede a todos cuando desarrollamos un sentimiento profundo por otra persona  y no encontramos palabras para transmitir eso que sentimos , como si los límites del lenguaje no fueran suficientes para dar una forma inteligible a esas emociones aunque tal vez Montaigne si lo consiguiera con una de las frases más hermosas que se pueden encontrar sobre la amistad  cuando escribe "Si me obligáis a que os diga por qué le amaba, siento que no se puede expresar , excepto respondiendo : porque era él, y porque era yo"  Creo que es muy difícil encontrar una mejor definición bien sea de la amistad o del amor, aunque en realidad ¿no forma el amor parte tanto del sentimiento amistoso como del amoroso?Se habían encontrado gracias a un azar del destino dos almas afines que siendo diferentes lo compartían todo.  Aquella amistad quedaría truncada seis años después, con la muerte de Étienne de la Boétie el 18 de agosto de 1563, una muerte conmovedora relatada por Montaigne y que os remito al artículo que escribí entonces para no dilatar más éste escrito.  Señalar sólo que Bakewell nos cuenta que  Boétie mostró  en todo momento tanta serenidad ante la muerte que "Montaigne le dirá que enrojecía de vergüenza  al verle mostrar más valor  frente a la muerte del que podía mostrar él mismo al contemplarlo" A lo que Boétie le replica que esa serenidad ante la muerte era precisamente "el objetivo auténtico de nuestros estudios y de nuestra filosofía" Tras la muerte de la Boétie , Montaigne se lamentará  el resto de su vida por  no poder encontrar alguien con quien compartir sus pensamientos e impresiones como lo podía hacer con su gran amigo "He echado de menos a un hombre semejante en todos mis viajes. Ningún placer tiene sabor para mí sin comunicación. Ni siquiera un pensamiento alegre me viene a la mente sin sentirme enfadado por haberlo producido sólo, sin nadie a quien ofrecérselo" 


Fotografía del interior de la biblioteca de  Montaigne en la Torre de su fortaleza que se ha conservado hasta hoy. Sobre ella nos cuenta Bakewell:
"La biblioteca de Montaigne no era un simple depósito de libros o un espacio de trabajo. Era también una cámara de las maravillas, Una casa de los tesoros repleta de libros , papeles, estatuillas, cuadros jarrones, amuletos y curiosidades etnográficas , destinadas a estimular tanto la imaginación  como el intelecto"
En las vigas del techo Montaigne hizo grabar una serie de máximas de  autores clásicos   como ésta del dramaturgo griego Eurípides (480-406 a.C)
"Cómo puedes pensar que eres un gran hombre  cuando el primer accidente que ocurra te puede eliminar por completo?"
En una cámara anexa a la biblioteca hizo que se pusiera una inscripción en latín que conmemorara la decisión que tomó en 1571 de abandonar la vida pública para retirarse a sus tierras para administrarlas y dedicarse al estudio y la escritura. En ella se puede leer: 
"En el año de Cristo de 1571 , a la edad de treinta y ocho años, el último día de febrero , aniversario de su nacimiento, Michel de Montaigne , muy cansado de las servidumbres de los tribunales y de los empleos públicos, aún entero, se retira al seno de las Vírgenes sabias (se refería a las Musas) , donde tranquilo y libre de toda preocupación pasará lo poco que le quede de vida, ahora ya consumida en más de la mitad. Si el destino lo permite, completará esta morada, este dulce y ancestral retiro, y se consagrará a su libertad, tranquilidad y placer"
Y por fortuna para todos nosotros, el destino lo permitió
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org )    

En uno de los libros póstumos de Boétie que él se encargaría de editar , escribió esta dedicatoria de una amistad que jamás se extinguiría a pesar de la separación irreversible de la muerte "Él todavía está alojado dentro de mí de una manera tan completa y tan viva que no puedo creer que esté tan irrevocablemente enterrado, y apartado por completo  de nuestra comunicación" Montaigne encontraría en la escritura la forma de sobrellevar la pérdida de Boétie y con ello ganamos todos, porque dejaría para el futuro un libro imprescindible, su "Ensayos"  Escribe Bakewell "Nunca consiguió olvidar de todo a La Boétie, pero aprendió a existir  en el mundo sin él, y al hacerlo, a cambiar su propia vida" La muerte le había arrebatado a su mejor amigo, la misma muerte que , según Bakewell, le obsesionaba desde su juventud  y "le asustaba tanto perder la vida que no podía disfrutarla cuando aún la tenía"  No tardará en golpearle de nuevo y de forma sucesiva, pero antes de que ese momento llegue   aparcará su afición por las mujeres, no faltan referencias al sexo en sus ensayos como ya veremos en alguna de estas Conversaciones con Montaigne, y el 23 de septiembre de 1565 contrae matrimonio con Françoise de La Chassaigne (hacia 1545-hacia 1602), hija de un parlamentario de Burdeos con la que tendrá seis hijas, de las que sólo una de ellas llegará a la vida adulta..  Mientras sigue desempeñando su trabajo en el parlamento de Burdeos  se sucederán los hechos luctuosos en su familia . El 18 de junio de 1568 fallecía en Burdeos su padre Pierre Eyquem de Montaigne, lo que convierte a Michel en el nuevo señor de Montaigne. Un año más tarde perderá a su hermano pequeño, Arnaud de Saint-Martin, de manera absurda, después  de que una pelota le golpeara en la cabeza mientras jugaba  al jeu de paume, un antecedente del tenis actual y en agosto de 1570 perdía a su primera hija. Escribe Montaigne en ésta época "Con tan frecuentes y ordinarios ejemplos sucediendo ante nuestros ojos ¿cómo podemos librarnos de la idea de la muerte, y que no nos parezca que a cada momento puede agarrarnos por el cuello?" Será entonces cuando sufra una caída de su caballo que le puso al borde de la muerte que tanto temía. 



"La masacre de Vassy", obra del pintor y grabador alemán Frans Hogenberg (1535-1590) donde recrea la matanza de protestantes cometida por los hombres del líder del  partido católico, el duque de Guisa Francisco I de Lorena (1519-1563), cometida el 1 de marzo de 1562 cuando los hombres de Francisco I abrieron fuego sobre los protestantes que se encontraban reunidos en una ceremonia religiosa  en un establo de Vassy. Este acto sangriento inauguró la primera de las ocho guerras de religión  que asolaron Francia durante la segunda mitad  del siglo XVI , dejando un reguero de sangre y un rastro de intolerancia  religiosa por todo el reino y que no concluiría hasta que en 1598 el rey Enrique IV de Francia firmase el Edicto de Nantes  que autorizaba la libertad de culto y conciencia para los hugonotes , acabando con las persecuciones  y poniendo punto final a las guerras de religión. La violencia e intolerancia de estos años quedaría reflejada en los escritos tanto de Étienne de la Boétie, aunque murió justo cuando empezaban, como en la obra de Montaigne
(Imagen procedente de www.iglesiapueblonuevo.es)

A este hecho me referiré en la segunda parte de esta historia. Ahora nos bastará con saber que a partir de entonces decide cambiar su vida, tal vez también por  la tensión religiosa y política que se vivía en Francia debido al enfrentamiento entre católicos y protestantes, que en Francia reciben el nombre de hugonotes, y que entre 1562 y 1598  serán el origen de hasta siete enfrentamientos armados, llamadas Guerras de Religión. Fuera por una u otra causa , por ambas a la vez o por otras motivaciones añadidas, Montaigne abandona el parlamento de Burdeos en 1571 y se retira a sus propiedades para dedicarse a su administración  y , sobre todo, para disfrutar del retiro de la vida social y poder dedicarse a la lectura y la escritura  aunque durante las siguientes dos décadas no dejará de acudir a la vida pública cada vez que se le reclame, y así será alcalde de Burdeos entre 1581 y 1585  y desarrollará funciones diplomáticas al servicio del rey Carlos IX (1550-1574), que en 1571 le nombra caballero de la Orden de Saint Michel, y del hermano y sucesor de éste, Enrique III (1551-1589). Además mantendría contactos con los protestantes e incluso recibiría en su casa en dos ocasiones al líder de los hugonotes,  Enrique III de Navarra(1553-1610), que con el tiempo se convertiría en rey de Francia con el nombre de Enrique IV, tras el asesinato de Enrique III por un fanático católico. Las tierras de Montaigne se verán afectadas por el conflicto en 1587  después de que las abandonara para escapar de la peste que las asolaba . Retirado de nuevo a partir de 1589 de toda actividad pública,   morirá  tres años más tarde,  el 13 de septiembre de 1592, en su castillo donde había nacido cincuenta y nueve años antes. Para entonces nos había legado a todos más de un centenar de escritos agrupados en los tres libros titulados en conjunto "Ensayos" que inauguraban un nuevo género literario que llevaría este mismo nombre en los que "Montaigne se presenta como alguien que apuntaba  lo que le pasaba por la cabeza - escribe Sarah Bakewell -  cuando cogía la pluma, captando encuentros y estados de ánimo  a medida que ocurrían. Usaba esas experiencias  como base para hacerse preguntas a sí mismo, sobre todas las grandes cuestiones que le fascinaban. Una pregunta que se puede resumir en dos simples palabras ¿Cómo vivir?" Y aquí detengo ahora mi pluma virtual para emplazaros a la segunda parte donde nos sumergiremos en el primero de los ensayos de esta serie de conversaciones con Montaigne, aquel que tiene a la muerte y a la vida como protagonistas con el título de "De cómo filosofar es aprender a morir" 



Enlace con la segunda parte de "Conversaciones con Montaigne: Aprender a morir, Aprender a vivir"

http://chrismielost.blogspot.com.es/2016/05/conversaciones-con-montaigne-aprender_9.html

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