miércoles, 20 de febrero de 2013

LA CONQUISTA DEL CIELO. LOS PRIMEROS AERONAUTAS (PRIMERA PARTE)

 
Aunque signifique dar un largo rodeo, permitidme que os lleve a la Antigua Grecia, a la época en que los dioses y los hombres convivían en la Tierra. En esa época vive Dédalo, que pertenecía a una  de las principales familias de Atenas y también era uno de sus artesanos e inventores más reputados, pero también debía tener un fuerte temperamento porque un día mantuvo una fuerte disputa con su sobrino, otro apreciado artesano al que además se consideraba el inventor de la sierra que había ideado a raíz de observar la espina de un pez, y durante esta disputa terminó arrojando a su sobrino Thalos por un acantilado. Tranquilos, no sufráis por el destino del sobrino, porque en la mitología griega todo tiene solución y los dioses lo transformaron en una perdiz que remontó el vuelo. Pero este acto le costó a Dédalo ser desterrado de su ciudad natal y tuvo que buscar asilo en la corte del rey de Creta, Minos. Estamos en una época legendaria, tres generaciones antes de que se produzca la mítica Guerra de Troya que Homero cantará en la "Ilíada" y la "Odisea" , cuando los dioses conviven con los hombres, y el propio monarca cretense es hijo del rey de los dioses, Zeus, y una humana, Europa. Convertido ya en rey de Creta, un día prometió a Poseidón, hermano de Zeus y dios de los océanos, que sacrificaría en su honor lo primero que saliera del mar, y el dios envió un toro de gran hermosura que emergió de las aguas. El monarca, admirado de la belleza del animal, no lo sacrificó como había prometido y lo incorporó a sus rebaños mientras sacrificaba otro toro en su lugar . Cuando Poseidón observó este engaño  decidió castigarlo haciendo que la esposa de Minos, Pasífae, se enamorara del toro .
 
Para entonces Dédalo ya era un arquitecto e inventor de prestigio en la isla y Pasífae , hechizada por el toro, pidió a Dédalo que la construyera una estructura de madera que simulara la forma de una vaca con la intención de esconderse en su interior y atraer a aquel toro del que se hallaba enamorada. Así lo hizo Dédalo y el ardid tuvo éxito. Pasífae copuló con el toro y fruto de su relación nacería una criatura monstruosa, mitad hombre mitad toro, al que se conocería con el nombre de Minotauro. Pero el castigo de Poseidón no se detuvo ahí, pues el Minotauro , además de tener un carácter salvaje sólo se alimentaba de carne humana. Minos se vio obligado a encerrarlo y ordenó a Dédalo que construyera un laberinto para que sirviera de prisión e impidiera a la bestia salir de los subterráneos del Palacio de Minos, lo que se convertiría en el célebre Laberinto del Minotauro. Tiempo después Creta y Atenas se enfrentaron en una guerra de la que salió victoriosa Creta y en la firma del tratado de paz una de las condiciones fue que los atenienses entregaran un tributo de siete doncellas y siete muchachos a Creta cuyo destino sería ser devorados por el Minotauro. Hay diferentes versiones sobre si esta entrega era anual o por un período de tiempo superior, pero el caso es que en una ocasión entre los elegidos para ir a Atenas se encontraba el hijo de Egeo, rey de Atenas, llamado Teseo. Su intención era rescatar al resto de jóvenes y dar muerte al Minotauro. Su misión se vio favorecida por Ariadna, hija de Minos, que se enamoró de Teseo y le entregó un gran ovillo de hilo con el que podría entrar en el Laberinto desenrrollándolo para luego, siguiendo el hilo, hallar la salida .
 
EL MITO DE DÉDALO E ÍCARO
 
Este vídeo es de un programa titulado "El cuenta cuentos"  dirigido al público infantil para explicarles los mitos griegos, pero creo que es una forma divertida al tiempo que instructiva de contemplar en imagenes el mito que os estoy relatando
 
 
 
 
Así lo hizo Teseo, dio muerte al Minotauro , salvó a los jóvenes atenienses y regresó a Atenas llevándose consigo a Ariadna. Minos enfureció y culpó a Dédalo de haber ayudado a Teseo en su huida, por lo que ordenó que tanto el inventor y arquitecto como su hijo Ícaro fueran encerrados en prisión. Dédalo pudo escapar pero ¿cómo huir de la isla? El rey vigilaba todos los barcos que entraban y salían de sus puertos por lo que huir por  mar era imposible. Dédalo no sólo era un gran artesano, era también un inventor y un innovador y se le ocurrió salir ¡volando!. Así que diseñó unas alas hechas de cera y recubiertas de plumas con las que su hijo Ícaro y él podrían remontar el vuelo y escapar de la isla. Después de probarlas y ver que funcionaban correctamente hizo otras para Ícaro y se dispusieron a volar, aunque antes le advirtió Dédalo a su hijo que procurara no acercarse demasiado a la superficie del mar porque la humedad estropearía sus alas ni tampoco volara muy alto porque el calor del Sol podría derretir la cera con la que estaban hechas y caería al vacío. Padre e hijo se elevaron por el cielo y volaron sin novedad durante un tiempo, pero luego, tal vez llevado por la euforia de navegar por los cielos, Ícaro comenzó a elevarse cada vez más hasta que el Sol derritió sus alas y se precipitó al mar. Hoy hay una isla que recibe su nombre, Icaria, porque cuanta la mitología que era la tierra más próxima al punto donde cayó Ícaro en el Mar Egeo.
 
Desde entonces Ícaro se convirtió en el símbolo del deseo del hombre de volar y de los riesgos que esta ambición conllevaba pero eso no disuadió a algunos hombres soñadores, hombres que debían pensar lo mismo que expresaría muchos siglos después el escritor francés Anatole France "Es preciso elevarse con las alas del entusiasmo. Si se razona, no se volará jamás" Y entre aquellos hombres entusiastas y osados se hallaba un  musulmán nacido en la localidad de Ronda, en la actual provincia española de Málaga, entonces parte del Emirato de Córdoba que ocupaba la mayor parte de la Península Ibérica. Se llamaba Abu l-Qāsim Abbās ibn Firnās , aunque abreviaremos llamándole simplemente Abbas ibn Firnas(810-887), al que los cristianos conocerían como Armen Firman. Abbas observó el vuelo de los pájaros y podemos imaginarle pasando horas soñando con surcar el cielo igual que hacían las aves . Hombre de espíritu renacentista, tenía conocimientos de química, medicina, física, astrología, agriculura, además de ser también un destacado músico y poeta. Su fama se extendió por el emirato de Córdoba hasta el punto de que el emir Abderramán II (782-852) quiso que se trasladara a la capital del emirato, Córdoba. Abderramán II se había convertido en emir en 810 y desde entonces había llevado al emirato a su época de máximo esplendor , no sólo militar, sino principalmente cultura , artístico y científico, convirtiendo a Córdoba en una de las ciudades más esplendidas de su época.
 

Reproducción de la máquina de volar de Abbas ibn Firnas en un centro comercial de Dubai. También ha prestado su nombre a un nuevo puente en la ciudad donde realizó su proeza, Córdoba. Esta es una representación imaginaria porque no sabemos con certeza como era, pero probablemente sería algo muy parecido a lo que podéis ver en la imagen, una especie de actual ala delta pero carecía de cola con la que dirigir la dirección del vuelo.¿Qué sentiría en aquel momento? Es el primer hombre del que tenemos noticia, al margen del mitológico Dédalo, que realmente voló  (Imagen procedente de http://www.secretdubai.com )
 
Córdoba estaba destinada a convertirse en uno de los faros de la ciencia y la cultura de aquel tiempo, con más de medio millón de habitantes donde convivían musulmanes, judíos y cristianos, treinta y siete bibliotecas y el lugar donde florecería la astronomía, la ingeniería o la medicina. Un cristiano contemporáneo de Abderramán II , Eulogio de Córdoba, describe el esplendor de aquella ciudad  bajo el gobierno del emir " En cuanto a Córdoba, llamada antaño Patricia y ahora nombrada ciudad regia tras su asentamiento, la llevó al más elevado encumbramiento, la ennobleció con honores, la engrandeció con su gloria, la colmó de riquezas y la embelleció con la afluencia de todas las delicias del mundo más allá de lo que es posible creer o decir, hasta el punto de sobrepasar, superar y vencer en toda pompa mundana a los reyes de su linaje que le precedieron" Era el lugar ideal para un hombre del talento y los conocimientos de Abbas ibn Firnas que se estableció de manera definitiva en la ciudad. Durante los años siguientes debió permanecer su fascinación por el vuelo de los pájaros, imaginando como podría imitarlos. Seguramente sus contemporáneos escucharían incrédulos acerca de sus intenciones de volar, era imposible, pero para algunas personas la palabra imposible simplemente no existe  así que Ibn Firnas diseñó unas alas que imitaban la de los pájaros, con una estructura de madera recubierta de telas de seda y en una fecha entre el 875 y el 880, cuando Ibn Firnas tenía ya setenta años, decidió hacer una demostración pública de su máquina de volar.

Se subió a uno de los edificios más altos de la ciudad , probablemente el minarete de la mezquita de Córdoba ante la mirada entre fascinada, incrédula y aterrada de los cordobeses. ¿Qué debió sentir cuando se encontraba allí arriba, al borde del vació, desafiando a una muerte casi segura?¿de donde procedía su valor para intentar aquella temeridad?¿un loco, un insensato? Creo que Ibn Firnas era uno de esos hombres que unen en su espíritu el talento del creador, la fe del soñador y el valor del temerario, personas que son los responsables de los grandes progresos de la humanidad , hombres para los que, como escribía Arthur C. Clarke , "La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible". Podemos verle conteniendo la respiración, mirando a la multitud que se agolpa a los pies del edificio que observaba la figura de aquel hombre al borde del abismo, con dos grandes alas de madera recubiertas de seda , y después de cerrar un momento los ojos salta al vacío. Un testigo de la época nos lo cuenta "Se ató unas alas al cuerpo y se lanzó al vacío desde una gran altura. Voló una distancia considerable, como si un pájaro se tratara". Por desgracia, en el diseño de su máquina de volar Ibn Firnas no había incluido una cola que a modo de timón le permitiera dirigir el vuelo por lo que después de planear terminó estrellándose con algún obstáculo y se precipitó al suelo. Le daban por muerto, pero no fue así. Abbas Ibn Firnas sobrevivió a pesar del fuerte golpe, aunque tendría dolores de espalda hasta su muerte en 887. Pero había cumplido su sueño, porque Abbas Ibn Firnas se había convertido en el primer hombre en volar, el verdadero Ícaro.

Vidriera dedicada a Eilmer de Malmesbury, el segundo hombre, después de Abbas ibn Firnas , que fue capaz de volar , según nos cuenta William de Malmesbury, la única fuente con la que contamos para dar veracidad a esta historia, durante doscientos metros. En sus manos sostiene las alas con las que realizó aquel vuelo y por el cual se ganaría el sobrenombre de "el monje volador" . Probablemente jamás tuvo noticias de la proeza de ibn Firnas y su inspiración procedía del mito de Dédalo e Ícaro y las conclusiones no debieron ser muy diferentes a las del inventor musulmán y el resultado tampoco, porque el golpe le rompió las dos piernas y le dejaría cojo para toda su vida, impidiéndole intentar de nuevo su proeza (Imagen procedente de http://commons.wikimedia.or )

 
Hay otros relatos sobre esta peripecia de Abbas Ibn Farnas, que nos cuentan que fue en 852 cuando decidió saltar desde el minarete de la Mezquita de Córdoba con una gran lona que detuviera su caída, por lo que podría ser considerado el precursor del paracaidismo , y años después , hacia 875 , se habría lanzado desde lo alto de una colina con sus alas de madera recubiertas por una tela de seda , planeando durante más de diez minutos hasta que se precipitó al suelo rompiéndose ambas piernas, pero considerando la prueba todo un éxito. Aunque estas versiones se contradicen coinciden en los fundamental, Abbas Ibn Farnas había logrado volar. Habría que esperar dos siglos más para que alguien tuviera la osadía de imitar a Farnas, y en este caso sería un monje inglés de la orden benedictina, Eilmer de Malmesbury, del que no sabemos demasiado  más allá de lo que nos cuenta el historiador  William de Malmesbury (hacia 1095-1143), que lo menciona en su obra  "Gesta Regum Anglorum". William , además de historiador, era monje en la abadía de Malmesbury donde también habría vivido Eilmer de Malmesbury . William debió obtener la información de monjes que habían conocido a Eilmer  cuando este ya era un anciano y le contaron un hecho extraordinario, pero dejemos que sea el propio William el que nos lo cuente y pido perdón por adelantado por la traducción que he hecho del inglés que seguramente no es la más precisa
 
"Él era un hombre conocido en aquel tiempo, de edad madura, que en su temprana juventud se había aventurado a un hecho de extraordinaria audacia. De algún modo que desconozco él había pegado alas a sus manos y pies, de modo que, confundiendo fábula y verdad, él podía volar como Dédalo, y recogiendo la brisa sobre el pináculo de una torre, voló durante más de doscientos metros (William de Malmesbury no escribió la distancia así, ya que aún faltaba mucho para inventar nuestro sistema de medidas, pero lo escribo de esta forma para que sea más comprensible). Pero agitado por la violencia del viento y los remolinos de aire, así como por el conocimiento de la temeridad de su intento, cayó, se rompió las piernas y quedó cojo para siempre. Él solía contar que la causa de su fracaso había sido la ausencia de una cola" Vemos como Eilmer de Malmesbury repite casi los pasos de Abbas ibn Farnas y al igual que este demasiado tarde se dio cuenta que se equivocó  al no poner una cola en su máquina de volar. Probablemente, de hacer conocido la historia del intento del inventor musulmán podría haber corregido ese error, pero en cualquier caso había logrado volar durante una considerable distancia, por lo que es sin duda otro de los pioneros de la aeronáutica. Seguimos avanzando en el tiempo y en el  siglo XIII nos encontramos con uno de las grandes figuras intelectuales de toda la Edad Media, el filósofo,científico y teólogo inglés de la orden franciscana  Roger Bacon (hacia 1214-hacia 1294).

Escultura dedicada a Roger Bacon en la Universidad de Oxford donde cursó parte de sus estudios . Sus superiores, nos cuenta el historiador Daniel J.Boorstin en su obra "Los Descubridores" "Sospechaban que incurría en herejía y practicaba la necromancia, y por ello le habían confinado en París" Durante diez años sólo pudo comunicarse por escrito con otros intelectuales. Sólo la amistad con el cardenal francés Guy le Gros de Folques, que se había interesado por su obra y le animó a escribirla en secreto sin que lo supieran sus superiores permitió que los grandes conocimientos de Bacon quedaran plasmados en obras como "Opus Maius", "Opus Minus" y "Opus Tertium" donde trataba todas las ramas del conocimiento de su tiempo con su innovadora forma de ver la ciencia. El cardenal Guy se convertiría en el papa Clemente IV y bajo su protección pudo publicar Rober Bacon su obra, una protección que terminó con el fallecimiento del pontífice en 1268 iniciándose de nuevo la persecución de su obra .  Después de su muerte Bacon  sería reconocido como "Doctor Mirabilis" , el "Doctor Maravilla", una excelencia que en su tiempo no fue entendida y que le supuso una vida de persecución e incomprensión (Imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )
 
Bacon fue un adelantado a su tiempo pues propuso la experimentación como forma de llegar al conocimiento, un antecedente del sistema empírico que adoptaría la ciencia moderna. En su juventud estudió en las universidades de Oxford y París, que era entonces la principal universidad de Europa y el centro del conocimiento. De regreso en Inglaterra debió ingresar en la orden franciscana en la década de los cincuenta del siglo XIII . Y ya como monje comienza a investigar y experimentar , y como cuenta el filósofo español Julián Marías (1914-2005) en su "Historia de la filosofía" "se dedica a todas las ciencias conocidas en su tiempo , y las conoce mejor que nadie entonces. Es un verdadero investigador y experimentador. Aplica la matemática a la física, fabrica instrumentos ópticos, es alquimista, astrónomo, lingüista. " y también nos resumen Marías la esencia innovadora de su pensamiento "Bacon reconoce tres modos de saber: la autoridad, la razón y la experiencia. La autoridad no basta , y requiere ella misma el razonamiento; pero este no es seguro mientras no lo confirma la experiencia, que es la fuente principal de certeza" Fue este pensamiento original e innovador, algo que no era muy bien visto en su tiempo, lo que le hizo objeto de constantes sospechas por parte de sus superiores  y sólo durante el papado de Clemente IV (1202-1268), quién gobernó la Iglesia entre 1265 y 1268 y que además era su amigo personal, pudo escribir y publicar su obra con tranquilidad. Pero esta situación duraría poco y en 1277 sus libros fueron duramente atacados  y un año después él mismo sería encarcelado, aunque esto último es cuestionado por muchos historiadores actuales.
 
En lo que nos importa para nuestra historia es que Bacon había estudiado la obra de Arquímedes(287-212 a.C) llegando a la conclusión de que el aire, al igual que el agua, podía reunir características similares a lo de los sólidos por lo que si alguien fuera capaz de diseñar una máquina con la forma adecuada el aire, aunque entonces les pareciera entonces increíble , podría sostenerla en el aire de la misma manera que el agua, que parece no tener consistencia, puede sostener a los barcos que navegan sobre ella. Algo que hoy nos puede parecer obvio pero que entonces era una idea radical y que nadie entendía. Cuando Bacon muere hacia 1294, no dejaba discípulos  y su obra caería en el olvido, por lo que habría que esperar de nuevo dos siglos más para que otra de esas figuras excepcionales que surgen de tiempo en tiempo volviera a retomar la idea de volar. Estamos en el Renacimiento italiano y nuestro hombre no es otro que Leonardo da Vinci (1452-1516), algo más que un sabio, un polímata, un término griego que se utiliza para aquellas personas que alcanzan la excelencia en muchos campos del saber. Leonardo era pintor, escultor, médico, escritor, filósofo, ingeniero, músico, poeta e inventor y casi cualquier otra rama del saber que podamos imaginar. Ya escribí en su momento sobre su vida, y si tenéis curiosidad por saber más sobre él este es el enlace para los artículos que escribí hace unos dos años, pero ahora nos interesa por su relación con los pioneros del aire
Enlace artículos sobre la vida de Leonardo da Vinci en el Mentidero
http://chrismielost.blogspot.com.es/2011/06/leonardo-da-vinci-el-genio-insatisfecho.html

Dibujo de la máquina voladora diseñada por Leonardo da Vinci. Hay diferentes modelos en sus cuadernos y gracias a pruebas actuales echas con sus prototipos uno de ellos si tenía capacidad de volar aunque aplicando mejoras aerodinámicas de nuestro tiempo. Tal vez si Leonardo le hubiera dedicado más tiempo habría sido capaz de crear la primera máquina con capacidad de volar, pero una de sus características era dejar muchos proyectos sin terminar. En todo caso, el hombre iba dando pasos tímidos pero cada vez se acercaba más al sueño de volar (Imagen procedente de http://www.elrelojdesol.com )
 
En sus cuadernos , donde Leonardo dibujaba diseños de todo tipo de máquinas , desde antecedentes de los submarinos hasta prototipos de máquinas muy similares a los tanques, encontramos también  diseños de planeadores muy parecidos a los que siglos antes habían ideado Ibn Farnas y Eilmer de Malmesbury , y también de Ornitópteros ,palabra de origen griego que significa "con alas de pájaro" y que servía para describir aquellas  máquinas impulsadas por la fuerza del hombre , bien fuera agitando los brazos o con la energía transmitida por sus piernas y que serían capaces de volar, unos artilugios  que también había imaginado siglos antes Roger Bacon. Como con tantas otras cosas que la hiperactiva mente de Leonardo creaba, estas ideas se quedaban en el papel y no fueron llevadas a la realidad . ¿Habría logrado volar si los hubiera llegado a construir? Se han hecho pruebas con uno de los prototipos dibujados por Leonardo y ha logrado volar aunque aplicando ciertos conocimientos de aerodinámica desconocidos en la Italia renacentista, pero en todo caso Leonardo no llegó a intentarlo. Y así nos desplazamos hasta el siglo XVIII, el siglo de la Ilustración, de la ciencia y donde el hombre iba a conseguir su sueño de volar . Será el siglo de los aerostatos , que iban a desatar una verdadera globomanía en la Inglaterra y Francia de las últimas décadas del siglo XVIII aunque los primeros pasos se darían en Lisboa en 1709. Pero tanto este primer intento como el éxito final y también la primera tragedia del sueño del hombre de volar lo conoceremos mañana en la segunda parte de esta historia sobre los primeros aeronautas.
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