miércoles, 6 de junio de 2012

ESPAÑOLAS EN LA CONQUISTA DE AMÉRICA: CATALINA DE ERAUSO, LA MONJA ALFÉREZ

Cuando hablamos de la conquista de América nos vienen a la memoria muchos nombre que ya han pasado a la leyenda con sus luces y sus sombras , Hernán Cortés (1485-1546) que dirigió la conquista del Imperio Azteca , Francisco Pizarro(1478-1541) que igualó la hazaña de Cortés conquistando el Imperio Inca, Pedro de Valdivia(1497-1553) que conquistaría el territorio que hoy conocemos con el nombre de Chile, Francisco de Orellana (1511-1546), el primer europeo en recorrer el curso del Amazonas hasta su desembocadura, Vasco Núñez de Balboa(1475-1519), descubridor del Océano Pacífico y así podría seguir enumerando nombres llenando páginas con ellos, pues tantos fueron los aventureros que participaron en aquella colosal empresa, la exploración y conquista de un nuevo continente en el que todo era desconocido y en el que los españoles se adentraban siempre en número muy reducido y contando a su favor sólo con la superioridad de sus armas y un gran valor. No se trata de idealizar la conquista, por supuesto que hubo muchas sombras en forma de muerte , esclavitud, explotación de los más débiles,los indios,  pero esos males reales no impiden reconocer también el valor y como tuvieron que tomar decisiones vitales rodeados de enemigos y muy lejos de cualquier posibilidad de ayuda.

Pero si tenemos estos nombres en la memoria no sucede así con las mujeres, los grandes personajes anónimos de gran parte de la historia de la humanidad excepto por determinadas personalidades que se convierten en excepciones que confirman la regla de la vida de la mujer en estos siglos. Aunque el siglo XVI es el siglo del Renacimiento, el de un nuevo despertar de la cultura y los valores clásicos , esto no supuso un gran cambio para la mujer cuyo  principal papel seguía siendo el de esposa del marido , madre de los hijos y organizadora del hogar. Creo que no estaría mal hacer una breve semblanza de la vida de la mujer en este siglo XVI. Pocas eran las alternativas que se ofrecían a la mujer , excepto a aquellas que tuvieran  la fortuna de pertenecer a la nobleza que gozaban de mayor libertad y a las que en ocasiones excepcionales se las permitía incluso ocupar ciertas parcelas de poder en el gobierno.Pero para las demás, como escribe el historiador español Manuel Fernández Álvarez(1921-2010)  en su obra "Casadas,monjas,rameras y brujas", solo había "dos destinos honorables: el de casada, o bien el de aquel otro matrimonio, el amor a lo divino, la monja. Fuera de eso no quedaban más que migajas, miradas con desprecio" La mujer que permanecía soltera era objeto de sospecha y marginación social "Las solteras -escribe Manuel Fernández Álvarez - se convertían en solteronas, si no es que perdían su virginidad  y paraban en unas perdidas: eran las madres solteras que, ya infamadas, frecuentemente acababan de rameras"

"El matrimonio Arnolfini" del pintor flamenco Jan Van Eyck(1390-1441), conservado en la National Gallery de Londres, es una representación del ideal del matrimonio tal como era concebido en las sociedades europeas del siglo XV y XVI . El hombre sostiene con autoridad la mano de su esposa, que se inclina en actitud sumisa . El color verde del vestido de ella simboliza la fertilidad que el pintor también ha querido resaltar con el gesto de llevarse la mano a un vientre que parece abultado. Sumisión, fertilidad y fidelidad, la trinidad de los deberes femeninos hacia el hombre. La severidad en el gesto del hombre es la que corresponde al pater familias. Por cierto, él era Giovanni de Arrigo Arnolfini, un acaudalado comerciante de origen italiano y ella Giovanna Cenami que también procedía de una familia rica. A pesar de lo que pudiera parecer en el cuadro , la pareja nunca tendría hijos y años después Giovanni tuvo que presentarse ante los tribunales para atender las reclamaciones de una amante despechada. Seguramente Giovanna tuvo que inclinar su cabeza y aceptar con resignación los engaños de su marido, que era lo que la sociedad de su tiempo esperaba de una mujer (imagen procedente de http://www.aloj.us.es )

En la sociedad renacentista el hombre sigue siendo el pater familias, en el sentido en que se entendía en la antigua Roma republicana, el dueño y señor de la vida de su esposa y sus hijos. En estos matrimonios, que rara vez surgían de forma espontánea y lo habitual es que fueran concertados por los padres de ambos conyuges, se exigía a la mujer sumisión, fecundidad y fidelidad, una fidelidad  que no era exigida de igual forma al hombre que podía tener sus aventuras amorosas fuera del matrimonio y se esperaba que la esposa pusiera buena cara a estos devaneos amorosos. Uno de los escritores más populares de la primera mitad del siglo XVI en España, el eclesiástico fray Antonio de Guevara(1480-1545) escribía en su obra "Epístolas familiares" esta descripción de la perfecta casada "Las propiedades de la mujer casada son que tenga gravedad  para salir fuera, cordura para gobernar la casa, paciencia para sufrir el marido, amor para criar los hijos, afabilidad con los vecinos , diligencia para guardar la hacienda , cumplida en cosas de honra, amiga de honesta compañía y muy enemiga de liviandades de moza" y añade como consejo a los que buscan esposa "Es también saludable consejo que la mujer no sea brava ni ambiciosa, sino mansa y sufrida".

Otro escritor y eclesiástico español de este siglo renacentista, Fray Luis de León(hacia 1527-1591), insistía sobre la necesidad de que la mujer sea sumisa y evite enfrentamientos con el hombre "Que por más áspero y de más fieras condiciones que el marido sea -escribe  Fray Luis de León-  es necesario que la mujer le soporte, y que no consienta por ninguna ocasión que se divida la paz". Si desnudamos estas palabras del lenguaje florido de su tiempo vienen a decir que, aunque el marido las maltratase y se comportase como un bárbaro con ellas, lo que se esperaba es que guardaran silencio y aceptaran su infortunio.  Para los hombres de aquel tiempo no había visión más hermosa que la mujer afanada en sus labores domésticas, como escribe fray Antonio de Guevara "¡Que placer es verla hacer su colada, lavar su ropa , limpiar el trigo, cerner su harina, amasar su masa, cocer su pan, barrer su casa, encender su lumbre, poner su olla y  ,después de haber comido , tomar su almohadilla para labrar, o su rueca para hilar". Muchas de aquellas mujeres demostraban su auténtica valía y se desarrollaban como personas al quedar viudas y convertirse en las cabezas de familia . El humanista español Luis Vives(1492-1540) parecía sorprenderse de algo que yo encuentro muy justificado, la sensación de liberación de la mujer cuando moría el esposo "Y aún las hay que se alegran de la muerte de sus maridos como si con su muerte se sacudieran u triste yugo, y como si se hubiesen liberado de una servidumbre y cautiverio".

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Ana Mendoza de la Cerda(1540-1592),conocida como la Princesa de Éboli, ejemplo de una mujer de noble cuna que gozó de gran poder e influencia dentro de la corte del monarca español Felipe II(1527-1598) hasta que las intrigas políticas causaron su caída en desgracia para terminar sus días encerrada en su palacio en la localidad de Pastrana.  Sólo algunas afortunadas como ella tenían la oportunidad de utilizar su inteligencia  y desempeñar posiciones donde podían desplegar sus cualidades, mientras que la mayoría de las mujeres veían pasar la vida en sus hogares, cuidando a los niños, cuidando al marido que solía tener otras mujeres, y organizando el funcionamiento de la casa. Había que ser muy audaz para escapar del destino que la sociedad establecía para las mujeres desde su nacimiento (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )

"Servidumbre y cautiverio" , en efecto, así tenían que sentirse muchas mujeres, siervas y cautivas , sujetas a las tiranías de maridos que les habían sido impuestos y a los que no amaban, una circunstancia que también se daba en el hombre, ya que los matrimonios, como ya he dicho, no surgían de la libre voluntad de los conyuges sino fruto de las negociaciones entre las familias, pero mientras que el hombre podía tener sus amores fuera del matrimonio sin ser objeto de escándalo, si una mujer obraba así y era descubierta su reputación quedaba arruinada  para siempre e incluso podía pagarlo con la vida , como quedaba recogido en esta ley que hace referencia a la sucesión de bienes cuando el marido mata a la mujer adultera haciendo uso de sus derechos legítimos como marido "El marido que matare por su propia autoridad  al adúltero e a la adúltera, y sea justamente fecha la muerte, no gane la dote ni los bienes del que matare, salvo si los matare o condenare por autoridad de nuestra justicia" Es decir, podía matarlos por su propia voluntad  sin recibir otro castigo que el no poder heredar los bienes de los adúlteros. En aquella sociedad la honra de la mujer se medía por conservar su pureza antes del matrimonio , mientras que en el hombre se elogiaba su éxito con las mujeres.

La mujer estaba marginada de la vida laboral , una marginación que comenzaba en la infancia donde se daba prioridad a la educación de los niños sobre las niñas, y las tasas de analfabetismo entre las mujeres en España sobrepasaba el 75% . Cuando quedaban viudas y se veían obligadas a trabajar sólo tenían acceso a los trabajos más humildes  y peor pagados, como el de hilandera, lavandera, costurera y muchas se veían obligadas a recurrir a la prostitución para poder  sobrevivir . Y debemos tener en cuenta que las mujeres viudas eran muy numerosas porque eran frecuentes los matrimonios entre hombres de edad avanzada y mujeres muy jóvenes, que si sobrevivían a los constantes partos, terminaba por enviudar y abocadas a una vida de mayor pobreza . Este era el panorama de la mujer, en este caso en España, aunque con matices podríamos extenderlo a la mayoría de sociedades de su tiempo. Con el descubrimiento de América en 1492 por el navegante al servicio de la corona española, Cristóbal Colón(hacia 1452-1506), se abría para muchos una posibilidad de buscar fortuna y una nueva vida en aquellas tierras desconocidas, nuevas , donde todo podía ser posible.

"Sevilla" del pintor español Alonso Sánchez Coello(hacia 1531-1588) que representa la intensa vida comercial de Sevilla en el siglo XVI, donde se establecería la sede de la Casa de Contratación de Indias que controlaba todo lo relacionado con el comercio con los territorios americanos . Aquí se preparaban las expediciones, se pertrechaban los barcos, se contrataban las tripulaciones y también se llevaba un registro de las personas que viajaban a América gracias al cual sabemos que oficialmente fueron más de diez mil mujeres entre 1503 y 1600, aunque los números reales se creen que eran muy superiores . Muchos no registraban aquí sus salidas, como la propia Catalina de Erauso, la protagonista de nuestra historia de hoy . Al igual que para los hombres, pero incluso más que para ellos, América significaba para ellas un lugar donde podrían escapar del destino que tenían que soportar en España (imagen procedente de http://www.claseshistoria.com )

En 1503 se creaba la Real Casa de Contratación de Indias en Sevilla por los Reyes Católicos, que desde entonces y hasta su extinción en 1790 se convertiría en el máximo responsable del comercio entre España y las nuevas tierras descubiertas y conquistadas , añadiendo a lo largo de los años nuevas competencias como la preparación de las flotas que se dirigirían a América, la defensa de las rutas oceánicas  para las que establecía una escolta armada , el cobro de los derechos aduaneros, la resolución de los conflictos surgidos de las transacciones mercantiles y también el control del embarque tanto de mercancías como de personas.En los archivos de la Casa de Contratación de Sevilla se registraron en el periodo entre 1503 y 1600 un total de 54.882 personas embarcadas hacia América, y de esas personas 10.118 eran mujeres, con un 50% de origen andaluz. Sin embargo, la cifra real se estima que fue muy superior, ya que muchos de ellos no pasaban por estos registros y la estimación supera las 250.000 personas , por lo que aplicando el porcentaje de las cifras registradas para las mujeres podríamos hablar de entre 40.000 y 50.000 mujeres las que cruzaron el océano en unos viajes que eran todo menos confortables.

En una descripción que he extraído de una exposición sobre estos viajes en el interesante Museo Naval en Madrid, y  que trata  sobre estos viajes que comenzaban en Sevilla y con suerte terminaban en América, siempre que la nave no naufragara, fuera capturada por piratas o corsarios o desviada por las tormentas a otras costas muy alejadas de su verdadero destino, podemos comprobar la dureza de aquellas travesías "El viaje comenzaba en Sevilla, una ciudad cosmopolita desde la que se controlaba el tráfico con las Indias. Tras la tramitación de la licencia personal, la negociación de pagos y la preparación de las pertenencias, se iniciaba una travesía peligrosa, expuesta a tempestades, naufragios y ataques de piratas, con una duración de entre tres y cuatro meses" El interior de aquellas naves era insalubre y hoy nos parecería imposible navegar en tales condiciones "Las naos y galeones transportaban , además de la carga y pertenencias personales, a oficiales, tripulación y una treintena de pasajeros  que convivían con chinches, pulgas, piojos, ratas y cucarachas. La falta de intimidad era absoluta . Las letrinas estaban ubicadas en proa a cielo abierto y en popa para los oficiales. Los alimentos sólo eran frescos  los primeros días y al promediar el viaje estaba corrompida al igual que el agua. Los camarotes no existían y los pasajeros se acomodaba en cualquier sitio para pasar la noche, en un espacio que no solía superar un metro cuadrado por persona"
Un galeón español de los que formaron parte de la Armada Invencible con la que en 1588 el rey Felipe II intentó la invasión de Inglaterra . Desde comienzos del siglo XVI y sobre todo una vez superada la mitad de este siglo el galeón se convirtió en la nave más empleada tanto para la guerra como para el comercio sustituyendo a naos y carabelas del siglo XV , pero en su interior los pasajeros seguían viajando hacinados y sin la más mínima comodidad, medidas higiénicas ni intimidad, convirtiendo aquellos viajes en auténticas odiseas y la primera gran prueba para los que deseaban iniciar una nueva vida en América (http://barcosdeguerra.yolasite.com )

Viendo estas terribles condiciones de viaje ¿qué impulsaba a aquellas mujeres a arriesgar su vida  para alcanzar aquellas tierras lejanas?En una gran parte de los casos lo hacían para unirse a su marido que había zarpado tiempo antes a América y del que en ocasiones pasaban años sin tener noticias hasta que se decidían a dejarlo todo y emprender la búsqueda del marido desaparecido o bien viajaban con ellos sin importarles los peligros que les acechaban. Un buen ejemplo de estas últimas es el caso de Isabel de Bobadilla , hija de Francisco de Bobadilla (fecha desconocida-1502), que en 1500 sería nombrado gobernador de La Española por los Reyes Católicos aunque una tempestad hundió su barco en 1502 y nunca alcanzó la isla. Isabel se casaría en 1485 con Pedrarias Dávila(1460-1531) , que pertenecía a una de las familias aristocráticas más influyentes de aquellos años y que en 1513 recibiría el cargo de gobernador y capitán general de Castilla de Oro , un territorio que comprendía los actuales Nicaragua, Panamá, Costa Rica y parte del norte de Colombia. Tenía que tomar posesión de su nuevo destino en 1514 e insistió a Isabel para que se quedase en España y no arriesgara su vida en una travesía tan peligrosa y con tan duras condiciones de vida.

Pero se conserva la carta en la que Isabel de Bobadilla rechaza aquella posibilidad y declara su determinación de seguir a Pedrerías allí donde vayas "Adonde quieras que te lleve la suerte, ya entre las furiosas ondas del Océano , ya en  horribles peligros de tierra, sabes que he de acompañarte" Este era el temple de estas mujeres. Pero hubo otros casos en los que las mujeres no buscaban reunirse con el marido sino que emprendían la aventura para escapar del destino que como mujeres les correspondía en España, estar en casa y al cuidado de una familia. Entre ellas se encontraba Mencía de Calderón, que al frente de cincuenta mujeres, recorrió más de 1600 kilómetros por la selva  en una expedición que se prolongó durante seis años entre Paraguay y Brasil superando mil penalidades, Inés Suárez(1507-1580), que acompañaría a Pedro de Valdivia en la conquista de la actual Chile y participaría en la fundación y defensa de Santiago de Chile, María de Estrada que participaría junto a las tropas de Hernán Cortés en la conquista de México tomando parte en los combates y justificando ante el conquistador su participación en la expedición con estas palabras "No es bien, señor capitán, que mujeres españolas dexen a sus maridos yendo a la guerra; donde ellos murieren moriremos nosotras, y es razón que los indios entiendan que somos tan valientes los españoles que hasta sus mujeres saben pelear"

Ines Suárez, la mujer que acompañó a Pedro de Valdivia, que estaba casado pero había dejado a su esposa en España, que participó en la fundación de la capital de Chile, la actual Santiago de Chile, y también en su defensa , cuando la ciudad estaba rodeada por 20.000 hombres . Cuando todo parecía perdido  Ines Suárez propuso decapitar a siete caciques que tenían como rehenes y lanzar sus cabezas contra los indios para detener su ataque . Según contaba uno de los soldados que estuvo allí " salió a la plaza y se dispuso frente a los soldados, enardeciendo sus ánimos con palabras de tan exaltadas alabanzas que la trataron como si fuese un valiente capitán, y no una mujer disfrazada de soldado con cota de hierro" Las cabezas de los caciques fueron cortadas por su propia y lanzadas contra los indios que, impresionados, se retiraron. (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )

Tenemos gobernadoras, como la virreina de las Indias , María de Toledo, a raíz de su matrimonio con Diego Colón(hacia 1479-1526), hijo de Cristóbal Colon y gobernador de La Española,  o  Beatriz de la Cueva , gobernadora de Guatemala , mujeres con iniciativas comerciales como  Mencía Ortiz  que crearía una compañía para el transporte de mercancías a las Indias e incluso almirantes, como Isabel Barreto, la única mujer en ser almirante de la Armada española y que en 1595 dirigiría una expedición por el Pacífico. Espero poder contaros las historias apasionantes de la vida de estas mujeres que desafiaron a las convenciones de su tiempo , abandonaron el enclaustramiento del hogar y arriesgaron sus vidas para forjarse su propio nombre y fortuna. Por desgracia, como suele suceder con la mujer, no es sencillo encontrar información sobre sus vidas y esperaré a haber reunido mas datos para contaros sus vidas. Hoy conoceremos a una de ellas, una mujer que tuvo que ocultar su naturaleza para realizar sus sueños. Para ello tenemos que viajar al norte de España , a la ciudad de San Sebastián, en el actual País Vasco, donde en 1592 nacía del matrimonio entre Miguel de Erauso y María Pérez de Gallárraga una niña a la que pondrían por nombre Catalina de Erauso, pero que pasaría a la historia con el sobrenombre de la Monja Alférez, guiándome para ello de los datos biográficos recogidos por el médico y escritor español José Ignacio de Arana en su obra "Grandes polvos de la historia".

Como veíamos al inicio de este artículo, las posibilidades para una mujer en aquella época no eran demasiadas y se limitaban a seguir el camino del matrimonio o el de la vida religiosa. Los padres de Catalina decidieron que su hija siguiera el camino de la religión y con sólo cuatro años la ingresaron en el convento  de la orden de las dominicas de San Sebastián el Antiguo donde además ya se encontraba una tía de Catalina. A medida que fue creciendo entre los muros del convento, las monjas advirtieron que la joven Catalina tenía un carácter violento y amante de las pendencias no demasiado adecuado para seguir una vida de retiro conventual. Con apenas once años,aunque este dato varía según las fuentes que hacen oscilar la edad entre los once y los quince,  y después de una fuerte disputa con otra novicia , Catalina decidió escaparse de aquel convento. Para ello se disfrazó de campesino y así logro fugarse y durante los siguientes años se desplazará de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad, de Bilbao a Valladolid, de Valladolid de nuevo a Bilbao, a continuación a Estella , siempre vestida de hombre y adoptando diferentes nombres masculinos como Francisco de Loyola, Ramírez de Guzmán o Antonio de Erauso.

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Retrato de Catalina de Erauso atribuido al pintor español Juan van der Hamen y León (1596-1631), en lo que se puede apreciar como su rostro tenía unos rasgos que la ayudaron a pasar por hombre . Llevaba siempre el pelo corto y los pechos vendados para que no se notaran. Era de carácter violento, amante de las peleas y a lo largo de su vida viviría muchos conflictos que en diversas ocasiones estuvieron muy cerca de llevarla a prisión durante mucho tiempo, pero siempre lograba librarse de una forma u otra. En sus memorias que no serían publicadas hasta mucho después de su muerte, ya en el siglo XIX, confesaría haber mantenido relaciones lésbicas y según ella misma contaba fue sorprendida en una ocasión por la dueña de una venta mientras estaba con la hija de esta  "andándole a la hija entre las piernas". Durante toda su vida seguiría viviendo y actuando como un hombre aun cuando ya se había descubierto su verdadera identidad (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )

Bajo el nombre de Pedro de Olive decide caminar hasta la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda donde en 1605, a los trece años de edad, tomaba un barco para dirigirse a América formando parte de la tripulación como grumete. El barco tenía como destino Panamá , donde Catalina, siembre bajo su disfraz de hombre, conocería a un comerciante llamado Juan de Urquiza  y se unirá a él cuando este emprende el viaje a Perú . Durante la travesía el barco en el que viajan naufraga, aunque tanto Urquiza como Catalina logran salvarse alcanzando la costa a nado. Siempre junto a Urquiza se establecen en la población peruana de Villa Santiago de Miraflores de Saña donde Catalina comienza a trabajar en una tienda de telas. Pero su carácter pendenciero la iba a causar problemas y un día tiene un altercado con dos jóvenes que termina en un duelo en los que sus dos adversarios caen heridos de gravedad y Catalina irá al calabozo del que saldría gracias a la intercesión de Urquiza. Apenas dos meses después vuelve a encontrarse con uno de los hombres a los que había herido y que en esta ocasión iba acompañado por dos amigos. Catalina no tenía por costumbre acobardarse y hace frente a los tres hombres dando muerte a uno de ellos pero es de nuevo detenida, aunque al saber el corregidor, cargo similar al de alcalde de nuestros días, que Catalina era vasca igual que él la deja escapar.

Después de estos acontecimientos Catalina se alista en el ejército que se enviaba a Chile para luchar en las interminables guerras contra los indios araucanos que se prologarían durante todo el tiempo que los españoles permanecieron en aquel territorio. Al lector interesado le remito al artículo publicado el 14 de mayo de 2012 dedicado a la conquista de Chile.  Ya en esta época Catalina había desarrollado el físico propio de una mujer por lo que se veía obligada a reducir su pecho comprimiéndolo con vendajes  aunque no podía evitar que su voz y su ausencia de barba causaran más de una broma entre sus compañeros , lo que no impedía que también levantara pasiones entre las mujeres. En la campaña militar  que se iniciaba en 1619 Catalina tendría una destacada actuación, sobresaliendo por su valentía y arrojo , por lo que fue ascendida al grado de alférez  e incluso durante la campaña, al morir su capitán, tuvo durante un tiempo ese grado. Pero no podía evitar meterse en problemas y estando en la ciudad de Concepción, en la costa chilena, tuvo una fuerte discusión en una taberna por asuntos del juego , matando a otro alférez e hiriendo a un hombre que trataba de arrestarla. A continuación se dirigió a una iglesia para solicitar refugio, y sólo abandonó este lugar seguro para asistir como testigo al duelo de un amigo suyo y, como no podía ser de otra forma, hubo discusiones y Catalina mató al testigo que llevaba la otra parte que resultó ser su propio hermano.

RELATO SOBRE LA VIDA DE LA MONJA ALFÉREZ

No ha sido fácil encontrar información sobre la Monja Alférez y menos aún imágenes o documentales sobre su vida , parece que la mujer en el siglo XVI sigue todavía marginada en los estudios históricos. Os adjunto el relato radiofónico de su vida, realizado por el periodista y escritor español Juan Antonio Cebrián (1965-2007), un gran divulgador de la historia y que aquí realiza un recorrido por la vida de Catalina de Erauso que creo que podéis encontrar interesante




Huye de nuevo a Perú en compañía de otros dos fugitivos de la justicia, cruzan los Andes y sólo sobrevive ella. Ya en Perú  durante los años siguientes seguirá  de ciudad en ciudad, jugando y metiéndose en toda clase de pendencias y problemas hasta que es detenida en la población de Huamanga en 1623. Iba a ser llevada de nuevo al calabozo cuando quiso la casualidad que por allí pasara en aquel momento el obispo Agustín de Carvajal que estuvo hablando con ella y algo la debió conmover en sus palabras porque por primera vez en casi veinte años Catalina descubría su condición femenina ante la incredulidad del obispo, que le costaba creer lo que le decía aquel hombre que decía ser mujer. Después de confirmar la veracidad de lo que le decía,  Agustín de Carvajal la dejó en libertad y no sólo eso sino que Catalina se convertía ahora en un personaje popular en todo el virreinato, y todos pretendían que asistiera a sus fiestas. De regreso a España llegó a entrevistarse en dos ocasiones con el rey Felipe IV (1605-1665) que en reconocimiento a sus servicios a la Corona la concedió una pensión y además le conservó su grado de alférez, que a partir de aquel momento sería conocida como la Monja Alférez. Pero su agitada vida aún le llevaría más lejos, hasta Roma donde visitó al Papa Urbano VIII(1568-1644), que la autorizó a seguir vistiendo de hombre.

De Roma viaja a Nápoles y de allí se dirige a México donde se establece en 1630 en el estado de Veracruz trabajando como arriero, es decir, conduciendo mulas cargadas con diferentes mercancías, un trabajo cuando menos insólito para una mujer, pero en Catalina ya nada resultaba insólito. En estos años también atraviesa una crisis espiritual y asiste con frecuencia a misa y adopta una actitud muy piadosa en contraste con su tormentosa vida anterior. También encuentra tiempo para redactar su autobiografía "Historia de la monja alférez" que no sería publicada hasta 1829. Finalmente, la aventurera vida de Catalina de Erauso acababa en 1650 probablemente mientras transportaba unas mercancías en la ciudad de Quitlaxtla . Aquí termina la historia de esta singular mujer, que para escapar del destino que la sociedad la había deparado tuvo que disfrazarse de hombre y actuar como tal  Pero ya vimos que hubo otras mujeres que no tuvieron que disfrazarse para acometer aventuras extraordinarias que conoceremos en futuros artículos. Y quiero cerrarlo con las palabras que en este mismo artículo ya he recogido, las de María Estrada, reivindicando a todas las mujeres, ""No es bien, señor capitán, que mujeres españolas dexen a sus maridos yendo a la guerra; donde ellos murieren moriremos nosotras, y es razón que los indios entiendan que somos tan valientes los españoles que hasta sus mujeres saben pelear"
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