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sábado, 30 de junio de 2012

RECUPERANDO AL HOMBRE COMO MEDIDA DE TODAS LAS COSAS

Si acudimos al Diccionario de la Lengua Española para encontrar el significado de la palabra humanismo encontramos tres definiciones. En la primnera de ellas se dice que es el cultivo y conocimiento de las letras humanas, en la segunda se describe como un movimiento intelectual de los siglos XV y XVI  al que conocemos como Renacimiento con el que se intentó recuperar los valores propios de la cultura griera y romana en particular en su visión del ser humano y en la última de las acepciones encontramos esta definición "Doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos". Permitidme un momento que viajemos a la Grecia del siglo V a. C, el siglo de oro ateniense, cuando la democracia se ha impuesto en la principal ciudad o polis griega, Atenas, con una de las personalidades políticas más atrayentes de la Antigüedad, Pericles (495-429 a. C), que no sólo convirtió a su ciudad en la más importante política y militarmente de su tiempo sino que además favoreció el desarrollo del arte,la literatura y la arquitectura  legando a la historia el edificio que hoy podría decirse que es el símbolo de la cultura grecolatina, el Partenón de la Acrópolis de Atenas.  En el siglo V a. C vivieron filósofos como Sócrates (470-399 a.C), escultores como Fidias (490-431 a.C) o poetas y dramaturgos como Eurípides (480-406 a.C) por citar sólo tres ejemplos de una pléyade de grandes personalidades de la cultura.

Entre ellos se encontraba un orador y retórico llamado Protágoras (hacia 485-411 a.C)  que según el filósofo Platón (hacia 427-347 a.C) fue el pionero del sofismo, una palabra que procede del griego sophia y significa "sabiduría". Ser sofista significaba poseer un conocimiento profundo de una determinada materia, lo que hoy llamaríamos un técnico y que ponían ese conocimiento al servicio de los demás. Hasta aquí no se diferenciaban demasiado de los filósofos, pero había un matiz importante, los sofistas ofrecían ese conocimiento a cambio de un precio , es decir, vendían su sabiduria, algo que para nosotros es lo más natural del mundo pero que a los sabios de la Grecia Clásica les sacaba de quicio y les dedicaban duras palabras como estas del filósofo Jenofonte (431- 354 a.C) "Son llamados sofistas unos hombres que se prostituyen y que por dinero venden su propia sabiduría a quien se la pide: ellos hablan para engañar  y escriben por la ganancia  y no ayudan a nadie en nada". Para que os hagáis una idea un sofista de entonces sería un abogado o un político de éxito en nuestros días, ya que eran capaces de defender con todo un arsenal de argumentos un determinado razonamiento e instantes después atacar ese mismo razonamiento con otros argumentos no menos sólidos, es decir, lo que un sofista tenía claro es que la única verdad es que no existe la verdad, al menos eso es lo que ellos pensaban.

Diógenes Laercio(se cree que vivió durante  el siglo III d. C) nos dejó una obra titulada "Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres " que es una fuente indispensable para conocer la vida de los filósofos griegos. Sobre Protágoras, en la fotografía superior un busto del filósofo, nos cuenta que nació en una familia pobre y que durante su juventud trató de ganarse la vida transportando mercancías . Al comprobar el ingenio con el que el joven se había buscado ganarse la vida ,el filósofo Demócrito ,que vivía en su misma ciudad, Abdera, le propuso que se inscribiera en la escuela que él dirigía. Se convertiría en un orador famoso y en el primero en vender sus servicios y su conocimiento a otros que buscaban beneficiarse de ellos. Tal sería su éxito que Platón escribe en una de sus obras "Yo conozco a un hombre, Protágoras, que él sólo ha ganado con su ciencia más dinero del que ha ganado Fidias con sus bellas obras y otros diez escultores juntos " Su vida no tuvo un buen final , ya que ,al igual que Sócrates, fue acusado de impiedad y codenado a muerte. Protágoras huyó a Sicilia, pero mientras navegaba perseguido por embarcaciones atenienses, su barco naufragó y murio ahogado mientras sus obras eran destruidas pasto de las llamas (imagen procedente de http://philosophiaescolar.blogspot.com

Protágoras inició esta costumbre de pagar por los conocimientos que proporcionaba,  algo que , para algunos como otro sofistas ya de la época del Imperio Romano, Filostrato(hacia 160-249 d.C) no era reprochable "ya que todos tomamos más en serio lo que nos cuesta que lo que es gratuito". Pero lo que hoy me interesa de Protágoras no es tanto su faceta como representante del sofismo como una frase en la que se concentra su pensamiento filosófico "El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son , por lo que son, y de las que no son , por lo que no son" con la que Protágoras quería afirmar que es el hombre el que establece lo que es bueno y lo que es malo, lo que para muchos sentaba los cimientos del relativismo moral pues no habría verdades eternas ni valores morales incuestionables ya que si yo considero , por ejemplo, que robar es bueno, para mi lo sería aunque los demás pensasen lo contrario, sin embargo otros , entre los que me encuentro, pensamos que Protágoras no se referia al hombre como individuo sino a la humanidad, y que lo que quería decir es que el hombre es el centro , la piedra angular de la sociedad y que cualquier camino que emprenda la sociedad tiene que tener en cuenta esta realidad.

A lo largo de la historia son constantes los ejemplos de los nefastos resultados de poner a las doctrinas religiosas o los sistemas políticos por encima de la realidad humana, por encima de la sociedad. Si el cristianismo, el islamismo  y el feudalismo medieval establecieron una sociedad gobernada por el temor al castigo y sometida a las arbitrariedades de los nobles, donde la mayoría de los miembros de aquellas sociedades estaban   condenados a llevar una vida de servidumbre y sin posibilidad de cambiar la realidad en la que nacían, en un sistema que recuerda al inamovible de las castas indias, con todas las excepciones que admite una generalización como la que estoy haciendo, en el siglo XV y XVI el hombre parecía recuperar su posición como elemento principal del pensamiento . Esta época fue conocida como  el Renacimiento, se valoraba la vida en el presente en detrimento de la vida en el más allá, algo que había sido utilizado para difundir durante siglos la idea de que la actitud de resignación ante el estado de cosas vigente era la mejor forma de asegurarse la salvación en el reino de los cielos, algo muy conveniente para aquellos que detentaban el poder y se  hallaban en la cumbre de la pirámide social de su época, reyes, nobles, caballeros y religiosos.no estoy criticando a la religión sino al uso que de ella realizaban los poderosos como instrumento de control.

Durante la mayor parte del siglo XIX los niños realizaban similiares jornadas agotadoras que los adultos , como muy bien reflejaban las novelas del escritor inglés Charles Dickens que retrataban las grandes desigualdades de la sociedad más rica y evolucionada de aquella época, la del Imperio Británico . La educación pública y obligatoria, la sanidad universal, las pensiones de jubilación, las vacaciones fueron conquistas sociales, que no privilegios, dirigidas a reducir la desigualdad entre ricos y pobres y crear sociedades más justas , desarrollando las condiciones necesarias para que los ciudadanos pudieran desarrollar sus vidas  en libertad y dispusieran de los medios para llevar vidas  más plenas (imagen procedente de http://trabajosdesocialesairen.blogspot.com )    

Durante el siglo XVIII  los pensadores de la Ilustración y los enciclopedistas impulsaron el desarrollo de la ciencia que permitía al hombre liberarse de muchas de las cadenas forjadas por la superstición y la ignorancia que predominaba en los siglos pasados y de la que se derivó una mayor preocupación por la educación de la sociedad como instrumento para hacer al hombre más libre y consciente de sí mismo  y de la que nacerían la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano durante la Revolución Francesa, y documentos garantes del derecho a la libertad y a la felicidad de los ciudadanos como la Declaración de Independencia de Estados Unidos y su Constitución . Pero en este mismo siglo daba sus primeros pasos  la Revolución Industrial que volvía a desplazar al hombrre del centro de las preocupaciones sociales para sustituirlo por la economía. Nacía el capitalismo y también una nueva servidumbre, la de los obreros , que siendo hombres libres en realidad apenas se diferenciaban en nada de los antiguos siervos medievales.

Durante casi dos siglos se estableció la lucha entre el poder económico de los grandes industriales y la clase obrera que trabajaba en las fábricas en condiciones penosas, con sueldos miserables, jornadas agotadoras , sin coberturas sociales ni defensa ante los abusos de los patronos . Gracias a los esfuerzos de los sindicatos y de nuevos movimientos políticos e intelectuales que se oponían al trato injusto recibido  y consiguieron limitar primero y prohibir después el trabajo de los niños, establecer jornadas laborales que permitieran a los trabajadores tener una vida propia, pagar salarios suficientes para llevar una vida digna, fijar periodos de vacaciones y un descanso semanal obligatorio . Mucho más tarde, ya en el siglo XX, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, se pusieron las bases del estado de bienestar con protección sanitaria para  toda la población, educación universal y gratuita, de la que por cierto, el pionero en instaurarla fue Protágoras, y pensiones para los trabajadores cuando llegaban al final de su vida laboral entre otras ayudas sociales que demostraban que la principal preocupación de los gobiernos y sociedades de aquel tiempo era el hombre .

El sociólogo y filósofo austríaco y luego nacionalizado británico Karl Raimund Popper (1902-1994), escribía en los años cincuenta del siglo XX sobre el Estado de bienestar "En ningún otro momento, y en ninguna parte, han sido los hombres más respetados, como hombres, que en nuestra sociedad. Nunca antes los Derechos Humanos y la dignidad humana, han sido tan respetados y nunca antes han habido tantos dispuestos a hacer sacrificios por otros, especialmente por aquellos menos afortunados que ellos". Era consciente que aún había muchas cosas que corregir " El poder todavía corrompe, incluso en nuestro mundo. Empleados públicos todavía se comportan a veces como amos descorteses. Todavía abundan dictadores de bolsillo... pero todo eso no se debe tanto a falta de buenas intenciones como a la falta de habilidad e incompetencia" pero el balance era muy positivo y añadía ."Nuestro mundo libre ha casi, si no completamente, eliminado los grandes males que han con anterioridad asediado la vida social de los hombres"  Creo que si viviera en el mundo actual sería mucho más crítico con los retrocesos que se están produciendo en ese estado del bienestar que, en lugar de tratar de extenderlo a todo el mundo, se trata de reducir hasta casi su eliminación (imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com )

Pero durante durante los últimos treinta años y muy particularmente durante la última década de nuevo el hombre ha sido desplazado por algo que parece inundarlo todo, que se ha convertido en la filosofía de nuestro tiempo, en la respuesta a todas las preguntas , en la perspectiva desde la que se juzga todo lo que sucede, la que determina las decisiones políticas y la organización de la sociedad, a la que incluso se subordinan todos aquellos valores que durante años pensamos que eran irrenunciables porque favorecían la libertad del ser humano. Si, había un nuevo rey de la sociedad, la economía , una aristocracia, los grandes grupos financieros y empresariales ,una nueva casta sacerdotal, los economistas,  y una nueva moral donde ya no se persigue el bienestar y la felicidad de la población , objetivo de las antiguas constituciones surgidas de la independencia de Estados Unidos o de la Revolución Francesa, sino incrementar los beneficios y maximizar la rentabilidad. Si Protágoras decía que "el hombre es la medida de todas las cosas" , los nuevos Protágoras de nuestro tiempo , los economistas, sustituyen al hombre por el dinero como la medida de todas las cosas.

En los periódicos, en las tertulias de la radio, en los informativos de televisión  apenas se deja espacio para otras noticias y opiniones que no estén presididas por la economía y los economistas, a los que se les pregunta sobre cualquier aspecto de la sociedad aunque nada tenga que ver con la materia sobre la que son , presuntamente, expertos. Y digo presuntamente porque la crisis mundial que estamos viviendo durante los últimos años no fue pronosticada por estos sabios de la economía que nos explican los acontecimientos cuando estos ya han tenido lugar. Y el problema de medir todo en terminos económicos es que nos olvidamos que la realidad es mucho más que las cifras de déficit, la balanza comercial, la inflación, la prima de riesgo, los índices bursátiles o los costes de producción, se olvidan de las personas que componen la sociedad, de los seres humanos que padecen cada día la realidad, una realidad cada vez más injusta en las que se ensancha el abismo que separa a la minoría favorecida del resto de una sociedad que se empobrece dia tras dia al tiempo que también lo hacen sus derechos y libertades y que además tiene que escuchar como los responsables de haberla conducido a esa situación son los mismos que ahora culpan a estas sociedades de haber vivido  por encima de sus posibilidades y la exigen cada vez más sacrificios.

El italiano Mario Draghi(1947), actual presidente del Banco Central Europeo, la institución a la que se va a ceder la soberanía económica de las economías europeas y que establecerá las medidas que deberán adoptar. No sólo se estableceran estas políticas siguiendo únicamente criterios económicos sino que los gobiernos elegidos por los ciudadanos no serán más que ejecutores de unas medidas impuestas por órganos en cuya elección los ciudadanos no intervienen, lo que es en realidad una perversión del espíritu de la democracia  (imagen procedente de http://noticiasbancarias.com )

¿Es posible decir a personas que trabajan honradamente por un salario con el que tratan de vivir y comprar una vivienda con la que se endeudaban para toda la vida que viven por encima de sus posibilidades? Entonces ¿qué deberíamos decir de los grandes empresarios, de los industriales, de los financieros a los que no les tiembla el pulso para enviar a la calle a miles de trabajadores para aumentar el beneficio de sus empresas y afirmaban que estos empleados que cobraban decenas e incluso cientos de veces menos que esos empresarios , ganaban "sueldos que no eran competitivos"?¿Cien mil euros al año , por decir una cifra, es competitivo, y mil no lo es ?¿la persona que ganaba mil euros es la culpable de la crisis? Pero además este imperio de la economía , en el sentido que a la palabra imperio da el Diccionario de la Real Academia como "acción de mandar" pues la economía parece mandar en todos los aspectos de nuestra sociedad, tiene otro efecto perverso, crear la idea de que es la economía la que tiene que determinar la política . La esencia de la democracia es el gobierno del pueblo, de los ciudadanos que delegan esa autoridad en sus representantes elegidos en elecciones libres, pero teniendo siempre presente que la legitimidad de esos gobernantes nace y termina en el pueblo que les ha elegido.

Sin embargo, ahora estamos muy cerca de delegar el poder de los gobiernos en instituciones  como el Banco Central Europeo o el Consejo de Europa, organismos de la Unión Europea al que los ciudadanos no han elegido directamente y que son fruto de acuerdo establecidos por los gobiernos entre sí sin consultarnos aunque las decisiones que toman nos afectan a nuestra realidad cotidiana. Y a su vez estas instituciones están influenciadas y determinadas  en sus decisiones por grupos financieros , por especuladores bursátiles, por grupos de inversión a los que es dificil poner rostro y nombre pero que parecen dictar las actuaciones de nuestros representantes que parecen reconocer que su poder ya no emana del pueblo que les eligió , sino del poder económico que se vale de la política del miedo, miedo a perder el puesto de trabajo, a no tener pensiones, a que le quiten la educació o la sadidad gratuita,    para conseguir que los ciudadanos renuncien a todo por lo que las generaciones pasadas habían luchado . ¿Quién recuerda ya que la obligación de un gobierno era establecer las condiciones para que su pueblo pudiera tener acceso a la felicidad? Hoy esas palabras son consideradas ingenuidades trasnochadas  y , sin embargo, ¿pensáis que hay algo más importante que el bienestar de las personas que forman una sociedad?¿es más importante la economía que la libertad, que disponer de tiempo para vivir, para crecer como personas?¿qué es bueno sacrificar esa vida irrepetible , ese tiempo que no podremos recuperar, para que una empresa crezca un poco más?

Quizás estoy pecando de ingenuo, quizás el que está trasnochado sea yo y mi forma de pensar , la que considera al  ser humano como la clave de la sociedad y la medida de todas las cosas  y que cree que el único camino es aquel que conduce a crear las condiciones para la felicidad que pasan por la igualdad y la justicia como pasos previos para lograrla, quizás estoy equivocado al pensar que siempre será más importante defender la liberdad y el bienestar de los seres humanos que el mantenimiento de un sistema económico . Lo que aquí he expresado no es más que mi pensamiento, pero no un pensamiento nacido de la nada sino apoyado en tantas otras personas que a lo largo de la historia de la humanidad se han preocupado por mejorar sus sociedades enfrentándose a los que en cada tiempo han tratado de arrebatar la libertad y limitar el bienestar de esas sociedades en beneficio propio. Creo que ahora más que nunca es el tiempo de recuperar el humanismo , de recuperar la preocupación por las personas, por su bienestar, por su libertad porque si somos incapaces de crear una sociedad justa, libre y donde las personas puedan evolucionar y tener la posibilidad de conocer la feliciad ¿de qué sirve todo lo demás? Como decía el gran novelista ruso Fedor Dostoyevski "quién ama a los hombres ama también su alegría " y nuestros gobernantes aman a los hombres ¿o no?

jueves, 24 de mayo de 2012

UNA REFLEXION SOBRE LA RESPONSABILIDAD

En esa Biblia del lenguaje que es el  Diccionario de la Lengua Española se encuentran diferentes significados para la palabra responsabilidad, en uno de ellos se la define como "Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado." y en otra acepción relaciona esta con el Derecho y dice de la responsabilidad que es la " Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente." , es decir, la responsabilidad es ante todo un deber moral que nos fuerza a reconocer las consecuencias que se puedan derivar de nuestros actos realizados en libertad y por propia decisión. La responsabilidad es un termino que va , desde mi punto de vista, estrechamente unido a la libertad, y ambas son dos cargas difíciles  y pesadas de llevar porque exigen mucho de nosotros. Cuando hablamos de libertad suelen venir a nuestra mente los derechos que ella implica, el derecho de expresión, la libertad de conciencia, el derecho a votar, a ser protegido por la justicia contra los abusos y tantas otras libertades colectivas e individuales garantizadas en los países democráticos por sus respectivas constituciones. Son libertades que ya tenemos tan asumidas que las damos por innatas, como si siempre hubieran estado ahí y formaran parte de nuestra naturaleza.

Pero ¿por qué digo que libertad y responsabilidad son dos cargas pesadas? Porque si eres libre todo lo que hagas a lo largo de tu vida  será , finalmente, responsabilidad tuya y esa es una carga que muchas personas no quisieran soportar y que lleva a muchos a buscar pretextos para justificar sus actos como imposiciones del exterior, las circunstancias que rodean la vida y que nos habrían conducido a tomar decisiones erróneas de las que no nos sentimos responsables. Pero, como decía el escritor español del siglo XIX Mariano José de Larra , "Las circunstancias... palabras vacías de sentido con que trata el hombre de descargar en seres ideales la responsabilidad de sus desatinos." En una nación democrática, la responsabilidad de todos y cada uno de nuestros actos es finalmente nuestra y ese es , nos guste o no, el precio que debemos pagar por nuestra libertad. Podría alegarse que esa responsabilidad final también se podría aplicar a aquellos que viven bajo regímenes autocráticos, donde no existe libertad pero nadie puede arrebatarte tu libertad interior, y eso es cierto, pero al ser humano no se le puede exigir heroísmo , pues esta es una cualidad excepcional, y si para ser libre hay que ser un héroe entonces las circunstancias que rodean a esa persona si que están limitando su libertad y, por lo tanto, la responsabilidad sobre los actos que realiza en su vida.

Si yo ahora digo una mentira , estaré faltando a mi responsabilidad de ser sincero y tendré que aceptar las consecuencias de mi falacia, pero si me torturan para que diga algo que perjudica a una persona a la que quiero y rendido al dolor la traiciono no soy responsable de ello, porque no estoy decidiendo libremente, mi voluntad ha sido forzada como no es responsable de su embarazo la mujer que ha sido agredida sexualmente. Cuando se ejerce la violencia física o psicológica sobre un ser humano la libertad queda limitada y con ella la responsabilidad de sus actos y sus consecuencias. Pero una vez sentado esto referido a la responsabilidad  individual, sobre lo que quiero escribir hoy es sobre la responsabilidad de las personas que ocupan cargos públicos, puestos de poder donde se toman decisiones que afectan no a la vida propia o a la de los más cercanos sino a naciones enteras , a millones de personas cuyas vidas y destinos se verán alterados por las decisiones de una sola persona  o de un grupo reducido de ellas.  Sobre la responsabilidad especial que tienen las personas que detentan puestos de poder  escribía el papa Juan Pablo II "Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz"

Escena de la ejecución de Luis XVI en la guillotina el 21 de enero de 1793 en la Plaza de la Revolución. Cuando estaba frente al pueblo que se había reunido para asistir a la muerte del monarca este se dirigió hacia ellos y dijo "¡Pueblo, muero inocente de los delitos de los que se me acusa! Perdono a los que me matan. ¡Que mi sangre no recaiga jamás sobre Francia!" unas palabras que guardan una trágica semejanza con las que pronunciaría en 1905 el zar de Rusia Nicolás II cuando sus tropas habían logrado sofocar la revolución de 1905  asesinando a millares de ciudadanos desarmados  que sólo pedían una mejora en sus condiciones de vida, "les perdono por haberse rebelado contra mí" dijo el zar. Ambos monarcas perdonaban a su pueblo cuando era el pueblo el que tendría que exigirles que aquellos monarcas pidieran perdón por ellos y por los que antes que ellos llevaron políticas absolutistas que no tenían en cuenta las necesidades de sus súbditos , cuyos sufrimientos y miserias preferían ignorar. Tuvieron poder absoluto por lo que su responsabilidad era también absoluta (imagen procedente de http://historiasparanodormir-eso.blogspot.com )
Mirando al pasado podríamos encontrar muchos ejemplos de las fatales consecuencias que tiene la irresponsabilidad de las personas con poder, consecuencias que aunque también pagaron ellos afectan a millones de personas. Viajemos por un momento a la Francia del siglo XVIII donde el sistema de gobierno es una monarquía absolutista donde las decisiones de gobierno son tomadas directamente por el rey aunque disponga de ministros que le aconsejan , pero la palabra del monarca es ley . Un pueblo sumido en la pobreza, ahogado por los impuestos  y sin posibilidades de ascender en la pirámide social observaba entre la incredulidad, la resignación y la ira como el alto clero y la aristocracia  eran los propietarios de la mayor parte de los terrenos de cultivo, como monopolizaban los cargos públicos y defendían sus derechos de señores feudales sobre aquellos hombres y mujeres  que no eran súbditos sino esclavos, mano de obra que no solo no recibía beneficio alguno de sus señores sino que además tenía que pagarles para que ellos pudieran llevar sus existencias lujosas mientras las familias campesinas malvivían sumidos en la miseria. Las clases medias, la burguesía, no vivía en la pobreza pero tampoco tenía acceso a los lujos y prebendas del clero y la aristocracia.

Si el rey Luis XVI (1754-1793) como principal responsable del gobierno de Francia hubiera introducido reformas desde el inicio de su reinado , o si lo hubieran hecho alguno de sus antecesores, si la aristocracia y el alto clero se hubieran dado cuenta de las condiciones de vida del pueblo y no hubieran permanecido con los ojos cerrados a la realidad probablemente se habría evitado el estallido de violencia que daría paso a la Revolución Francesa de 1789 que acabaría con la monarquía absoluta y mas tarde con la propia vida del rey y su familia y también con la de muchos aristócratas y religiosos.  Aquella ceguera, aquella falta de responsabilidad quedaría grabada en la historia con una frase que entonces se atribuyó a la reina María Antonieta (1755-1793). Según la leyenda que entonces se difundió entre la población , poco antes del comienzo de la Revolución, el pueblo hambriento , que no podía adquirir harina para fabricar su principal alimento, el pan, se había dirigido al Palacio de Versalles para gritar ante sus puertas reclamando comida. María Antonieta, al escuchar el alboroto preguntó a una de sus acompañantes por qué gritaban aquellos hombres y al responderle que pedían pan , la reina, ignorante de la realidad de la vida cotidiana de su pueblo, respondía "Que coman pasteles".

Probablemente no fue María Antonieta quién pronunciara aquella frase que pasaría a la historia "Qu´ils mangent de la brioche" que se puede traducir como "que coman bollo" o "que coman bizcocho"  sino la esposa del rey Luis XIV o la tía de María Antonieta, pero es el símbolo perfecto de la desconexión con la realidad de los monarcas , la aristocracia y gran  parte del alto clero con respecto a las condiciones de vida de sus súbditos. Pero la estupidez y la ignorancia de aquellos gobernantes no les eximía de su responsabilidad  de la que ni siquiera eran conscientes, lo que aún era más grave, pues significaba que el poder estaban en manos de personas incapaces de gobernar.(imagen procedente de http://www.elmundo.es )

Distintos autores han afirmado que esta frase atribuida a María Antonieta jamás la pronunció ella sino otra persona. El filósofo Jean Jacques Rousseau (1712-1778) puso esta frase en boca de María Teresa de Austria y Borbón (1638-1683), esposa del rey francés Luis XIV(1638-1715) y el autor de una magnífica biografía de María Antonieta, el escritor Stefan Zweig(1881-1942), afirmaba que había sido una tía de María Antonieta quién las pronunció, pero en realidad no es tan importante quien lo dijo, sino lo que simbolizaban esas palabras, la ignorancia y desprecio de aquellas personas que tenían todo el poder y, por lo tanto , toda la responsabilidad, sobre las condiciones de vida de los pueblos que gobernaban. Ni siquiera trataban de comprender el motivo de sus protestas y por eso no supieron  ver lo que se avecinaba, el estallido de indignación que acabaría con un régimen secular de absolutismo  e impunidad de los actos cometidos por los poderosos sobre la gran mayoría del pueblo.  Pero este desconocimiento de la realidad y esta manifiesta irresponsabilidad no era exclusiva de Francia, podía aplicarse sobre casi cualquier otra casa reinante entonces en Europa donde siguieran gobernándose bajo los principios del absolutismo.

Avancemos ahora hasta la Rusia de 1917,en plena Primera Guerra Mundial,donde los ejércitos rusos cosechan derrota tras derrota mientras el pueblo llora por sus muertos , por los hijos y maridos que fueron llevados a la fuerza al frente de combate mientras sus familias quedaban atrás ahogadas por los impuestos y soportando condiciones de trabajo y de vida miserables. La comida, incluso en las grandes ciudades, estaba racionada, y la gente , empujada por el hambre ,asaltaba las tiendas en busca de comida . Los disturbios y protestas se generalizaban mientras el zar Nicolás II(1868-1918) , desentendiéndose de los problemas de sus ciudadanos, se limitaba a permanecer en el frente dirigiendo de forma desastrosa a sus tropas y exigía que no le molestaran con problemas que le impedían concentrarse en lo que de verdad era importante, la guerra. En febrero de 1917 comenzaron las manifestaciones en diferentes ciudades rusas reuniendo a decenas de miles de personas que pedían el fin de la guerra, el regreso de las tropas, unas condiciones laborales dignas y salarios más altos que les permitieran vivir con dignidad. El 23 de febrero las mujeres trabajadoras rusas se manifestaron bajo el lema "pan y paz" mientras desfilaban acompañadas por sus maridos, hijos y abuelos y el motivo principal de aquella manifestación era el hambre que padecían.

Grigori Yefímovich Rasputín (1869-1916) tuvo una gran influencia sobre la familia del zar, particularmente sobre  la zarina Aleksandra Fiódorovna Románova (1872-1918) desde que le llamaran a palacio en 1905 para que detuviera la hemorragia de su hijo y heredero  Alexéi Nikoláyevich (1904-1918) que padecía hemofilia . Tanto llegó a confiar en él que Rasputín llegó a participar en las decisiones de gobierno del zar. Mientras las manifestaciones de descontento se sucedían en Rusia sus zares se encontraban en manos de un iluminado hasta que fue asesinado en 1916. Nicolás II fue un hombre incapaz de gobernar , condujo a su nación a una guerra para la que no estaba preparada y no hizo nada para mejorar la situación de su pueblo y , sin embargo, en ningún momento se planteó cuales eran sus responsabilidades hacia aquellos más de cien millones de personas sobre las que ejercía un poder absoluto (imagen procedente de http://www.yalosabes.com )

El 24 y el 25 de febrero siguieron las manifestaciones, cada vez con un mayor numero de participantes y lentamente se fueron convirtiendo en manifestaciones manipuladas por los partidos políticos de izquierdas que querían derrocar al zar. El gobierno se dirigió al zar para explicarle la gravedad de la situación y la posibilidad de que estallase una revolución, pero el zar, irritado porque le interrumpieran en su misión de dirigir las tropas, emitió una única orden "Ordeno que cesen los desórdenes" . Eso fue todo, ni siquiera trató de conocer los motivos de las manifestaciones ni analizar las alternativas, sólo "ordeno que cesen los desórdenes" como sin con decirlo todo lo que funcionaba mal desde hacía siglos en Rusia se pudiera solucionar. Se dieron órdenes al ejército para que reprimiera las manifestaciones, pero los soldados también venían del pueblo y se rebelarían contra las órdenes de sus oficiales de abrir fuego contra aquella gente que sólo reclamaba pan. La desobediencia de muchos soldados se extendería por todo el ejército y pronto el gobierno zarista había perdido el control de la situación. Cuando el presidente de la Duma, el parlamento ruso, Mihail Rodzianko(1859-1924), pidió instrucciones al zar, las palabras de Nicolás II no fueron muy alentadoras "¡Hay que ver como me aburre con sus tonterías ese barrigón de Rodzianko!"

Aquellas tonterías , como las llamaba el zar Nicolás, era una rebelión general que se extendía por todo el país provocada por siglos de vida miserable, de abuso de poder y de ceguera de los diferentes zares a lo largo de la historia por los problemas de su pueblo. Nicolás II sería forzado a dimitir para evitar una explosión de violencia, aunque ya era tarde y finalmente él y su familia, pagarían con su vida su irresponsabilidad y estupidez. La Revolución Francesa y la Revolución Rusa fueron el final de un largo proceso de irresponsabilidades de los reyes y zares que durante siglos habían gobernado sus naciones como si se tratara de fincas particulares, sin tener en cuenta que sus decisiones afectaban la vida de millones de personas que algún día reunirían fuerzas para exigirles la responsabilidad  por sus actos de gobierno y tanto Luis XVI como Nicolás II lo pagarían con la vida . Pero también millones de personas a lo largo de los siglos pagaron con vidas miserables los resultados de aquellas políticas absolutistas e irresponsables.

La irresponsabilidad de los políticos europeos, de los encargados de dirigir las políticas económicas y sociales, ha provocado que vuelen de nuevo sobre este continente la triste sombra de grupos extremistas como el griego Amanecer Dorado, de ideología nazi , que aprovechan la decepción de los ciudadanos con los políticos para incrementar su representación en el parlamento, un camino por el que perderíamos todos. Por eso es necesario recuperar ese sentido de la responsabilidad de nuestros dirigentes, que respondan por las cosas que han hecho mal y de esta forma recuperaran la confianza de los ciudadanos y les devolverán la esperanza , una esperanza que en países como en Grecia se ha perdido, y un pueblo desesperado , nos lo enseña la historia, es un pueblo peligroso  (imagen procedente de http://www.lavozlibre.com )  

¿Por qué hablo hoy de la responsabilidad  de las personas que detentan el poder? En la actualidad no hay reyes absolutistas  que dirijan nuestros destinos, ni una aristocracia que nos someta a sus caprichos, ni un alto clero que utilicen el nombre de Dios para beneficiarse de la poca riqueza que podamos tener, pero si hay gobiernos corruptos,,reyes, jefes de gobierno y primeros ministros que permanecen ciegos e insensibles ante las consecuencias de sus decisiones, presidentes y consejos de administración de grandes entidades financieras y de multinacionales , de políticos municipales, autonómicos o nacionales, que toman a diario decisiones que no responden al bien común y que tienen consecuencias graves para la vida de los ciudadanos que , aunque se trata de una democracia, se sienten indefensos ante las mentiras, las falsas promesas, los acuerdos a espaldas de la opinión publica y la imposición de políticas que se justifican como imprescindibles si queremos sobrevivir pero que sólo afectan a los sectores más débiles de la población mientras que las nuevas aristocracias, integradas por los grandes grupos financieros y la pléyade de políticos que parecen responder más a sus propias necesidades que a las de los ciudadanos, no sólo no  las sufren  sino que además tampoco quieren responder por la responsabilidad que a cada uno le corresponde por la crisis del sistema que estamos viviendo.

Las cosas no suceden por casualidad, como decía mi admirado Michel de Montaigne "A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa." y  si la economía europea está causando niveles de desempleo y pobreza hasta ahora  desconocidos en Europa, tiene que haber responsables y deben responder por ello, y lo mismo sucede con otros continentes acuciados por guerras, hambre y pobreza . Si nos va mal es porque cada uno de nosotros tenemos una parte de culpa, pero si los ciudadanos ya están sufriendo y pagando por su cuota de responsabilidad, también deben de hacerlo los que por la posición que ocupan son los principales responsables . De nuevo tomo prestadas las palabras de otra de las grandes figuras políticas e intelectuales del siglo XX, Winston Churchill, que afirmaba "El precio de la grandeza es la responsabilidad." A nadie se le fuerza a ocupar puestos de responsabilidad y poder, pero si se acepta y asumen las ventajas de esas posiciones de poder también hay que aceptar las responsabilidades y pagar el precio por los errores cometidos, algo que hoy no estamos viendo en nuestras sociedades , ni entre los políticos, ni entre los empresarios , ni entre ninguna de las instituciones que durante estos años tuvieron poder de gobierno y no sólo no asumen sus responsabilidades sino que llegan a acusar a los propios ciudadanos de los  problemas que estamos atravesando. Como el refranero castellano dice, "al perro flaco todos son pulgas"
 
Si en España hay un 13% de niños que viven en el umbral de la pobreza , un 50% de desempleo juvenil y casi seis millones de desempleados, si en Grecia han aumentado hasta un 300% los niños entregados en adopción porque sus padres no pueden manteneros, si en Italia estadísticamente cada día se suicida un trabajador y un pequeño empresario porque están arruinados, si la violencia xenófoba y los partidos radicales de extrema derecha y de extrema izquierda crecen por toda Europa con un mensaje de odio e intolerancia, si la incompetencia de los gobernantes conduce a nuestras sociedades a un tiempo sin horizontes  donde las más preciadas conquistas sociales logradas durante el siglo XX parecen condenadas a perderse, si todo esto sucede mientras escribo ¿donde están los responsables de habernos llevado a esta situación?¿se lavarán las manos como hicieron Nicolás II y María Antonieta y tantos otros a lo largo de la historia ? Convendría que de vez en cuando se desempolvaran los libros de historia y se repasaran sus lecciones, porque las burlas y humillaciones de los ciudadanos tarde o temprano pasan factura y lo peor de todo es que sufren ambas partes. El poeta inglés Charles Caleb Colton, que vivió entre 1780 y 1832, escribió " Un poder situado por encima de toda responsabilidad humana debe estar fuera del alcance de todo ser humano" Nadie esta libre de la responsabilidad por sus decisiones y menos que nadie aquel que detenta el poder. 
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