sábado, 18 de mayo de 2013

MUJERES EN LA HISTORIA: LAS PIONERAS DE LA MEDICINA (PRIMERA PARTE)


Cada vez que traigo al Mentidero la vida de alguna mujer célebre en la historia la pregunta es la misma ¿cuantas mujeres de talento, de inteligencia brillante, creativas, innovadoras, de espíritu científico o artístico se han perdido a lo largo de la milenaria historia de la cultura humana? Durante casi todo el devenir histórico de la humanidad la mitad de ella, la mujer, ha sido silenciada, ocultada, subestimada, despreciada, sometida y sólo de vez en cuando un nombre sobresale como una luz en medio de la oscuridad, un sólo ejemplo célebre entre millones de mujeres anónimas a las que ni siquiera se les daba la oportunidad de demostrar una pequeña parte de su talento. Estas palabras de la "Medea" del dramaturgo griego Eurípides (480-406 a.C) muestran cual era el destino de la mujer no sólo en la sociedad griega del siglo V a.C , sino en casi todas las sociedades que la sucedieron hasta el siglo XX "De todos los seres que viven y piensan, las mujeres son las más desgraciadas. Un hombre, cuando está a disgusto en su casa, puede salir y librar su espíritu del hastío en el trato con sus amigos y los de su edad. Pero nosotras, las mujeres, no podemos mirar sino dentro de nuestro propio corazón" La mujer fue recluida en el interior de su corazón espiritualmente y físicamente en el interior de su hogar. Una vez más Eurípides escribe acerca del ideal femenino para el hombre de su tiempo y para el de casi todos los tiempos en otra de sus obras, "Meleagro·", "Una mujer debiera ser buena para todo dentro de casa e inútil para todo fuera de ella". Así que ¿para qué enseñarlas? La mujer no necesitaba formación más allá de aquello imprescindible para gobernar su hogar, el territorio femenino por excelencia. Termino con Eurípides con esta nueva reflexión sobre la mujer y el conocimiento que refleja el espíritu de su época "No existe algo peor que una mujer docta. Ojalá no entre en mi casa mujer que sepa más de lo que una mujer debe saber".

Y entre aquellas materias que la mujer no debía saber se encontraba todo lo que estuviera relacionado con la ciencia , y hoy en particular nos vamos a fijar en la Medicina. Sólo unos pocos nombres a lo largo de cuatro mil años de historia han llegado hasta nosotros, la mayor parte de ellos a partir del siglo XIX, y entre ellos el primero es el de Merit Ptah, una mujer que vivió hacia el 2700 a.C en el Egipto Tinita , la denominación que los  arqueólogos dan a la época en que gobernaron las dos primeras dinastías de Egipto, antes de la construcción de las célebres pirámides en la llanura de Gizeh que se erigieron durante el gobierno de la IV Dinastía . Pocos datos tenemos de Merit Ptah, un nombre que significa "Amada de Ptah", pues Ptah era un dios creador para los egipcios al que se atribuían poderes sanadores como los que tendría Merit Ptah a la que consideramos no sólo la primera médica de la historia que conocemos por su nombre,sino también la primera mujer dedicada a la ciencia. Sólo conservamos de su labor una imagen tallada en una tumba de la necrópolis que se halla junto a la pirámide escalonada de Saqqara , contemporánea de Merit Ptah pues su construcción esta datada  hacia el 2650 a.C ,siendo la primera de las pirámides de Egipto y el edificio de piedra más antiguo conservado en el mundo. Ahora vamos a dar un salto en el tiempo hasta la Grecia del los siglos IV a.C y III a.C  cuando vivió nuestra siguiente protagonista . Se llamaba Agnódice y al igual que de Merit Ptah tenemos muy pocos datos sobre su vida. Ya escribí en otra ocasión sobre ella en el Mentidero y en aquella ocasión os contaba que  Agnódice debía ser una joven de viva inteligencia , observadora y se mostraba inquieta por el sufrimiento de las mujeres durante el parto y las numerosas muertes que se producían después de dar a luz.

Medallón de la Universidad de París que muestra el momento en que Agnódice descubre ante el Aerópago , el tribunal de Atenas, su naturaleza femenina lo que significaba la pena de muerte  para ella. No todas las voces de la antigüedad se levantaban contra la mujer, alguna , aunque pocas, reconocía la injusticia de su marginación de la vida pública con una existencia relegada a la vida doméstica. El comediógrafo romano Plauto (254 a.C - 184 a.C) escribe en una de sus obras "Las pobres mujeres viven bajo una ley dura y mucho más injusta que la de los hombres". La expansión del cristianismo no supondría una mejora en la posición de la mujer , más aún teniendo en cuenta las palabras de Pablo de Tarso(3 a.C - 67 d.C), que fue el verdadero impulsor del cristianismo en sus primeros años "  "Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad sobre el hombre sino que esté en silencio." Ni con el paganismo ni con el cristianismo la mujer ocupaba un papel relevante en la sociedad y sólo figuras aisladas como la propia Agnódice en la Antigua  Grecia o Hipatia en la época final del Imperio Romano desafiarían la presión social contra las mujeres que trataban de seguir una ruta diferente a la marcada por una sociedad dirigida por hombres (Imagen procedente de http://enroquedeciencia.blogspot.com )  

Muchas de ellas morían por vergüenza de acudir al médico que siempre era un hombre. Agnódice , que pertenecía a una familia de la clase alta ateniense, quería cambiar esa situación , estudiar medicina y atender a las mujeres para evitar tantas muertes, pero como podéis suponer el estudio estaba prohibido para las mujeres. Así que Agnódice decidió disfrazarse de hombre y asistir a las clases de medicina de uno de los médicos más celebres de la época, Herófilo de Calcedonia (hacia 335 -280 a.C), que impartía clases en la Escuela de Alejandría y era el primer médico en hacer disecciones de cadáveres humanos en público. Agnódice ponía en juego su vida, porque de ser descubierta bien estudiando o ejerciendo su profesión sería condenada a muerte. De regreso en Atenas, Agnódice, siempre ocultando su identidad bajo su disfraz masculino, comenzó a atender a las atenienses,que no tardaron en preferir sus atenciones a las del resto de médicos de la ciudad, lo que atrajo sobre ella las envidias de sus compañeros de profesión.Finalmente, la envidia se tradujo en una denuncia contra Agnódice en la que se la acusaba de abusar de sus pacientes . Convocada ante el Areópago, el tribunal encargado de juzgar los asuntos criminales, Agnódice no tuvo más remedio que desvelar su condición de mujer lo que significaba su perdición y la condena a muerte por haber estudiado y luego ejercido su profesión. Pero durante su labor profesional había salvado la vida de muchas mujeres, entre ellas algunas pertenecientes a las familias más ricas y poderosas de Atenas , y estas  prestaron testimonio a su favor e incluso habrían asegurado que de condenar a muerte a Agnódice ellas morirían con ella. El Areópago abolió la ley que prohibía a las mujeres ejercer como médico y  gracias a ello Agnódice pudo salvar su vida.

En los siglos siguientes de nuevo el silencio cae sobre la labor médica de la mujer . La situación de las mujeres en los siglos siguientes no cambiaría y aún sería peor después de la caída del Imperio Romano,aunque no en todas las sociedades, pues en algunas como las nórdicas, los vikingos, la mujer gozaba de una consideración mayor que en las herederas de la tradición griega. Agnódice como la poetisa Safo(hacia 650-580 a.C) o la científica Hipatia(hacia 370-415) fueron singularidades dentro de un mundo masculino donde la mujer no tenía voz y seguiría sin tenerla durante los siguientes dos mil años salvo excepciones como ellas. Avancemos ahora hasta el siglo XI donde vivió en la ciudad Salerno, en la Península Italiana,, otra de estas pioneras de la medicina que desafiaban a una sociedad patriarcal en la que la mujer jugaba un papel marginal como productora de hijos y cuidadora del hogar. Se llamaba Trótula de Salerno que habría estudiado en la Escuela Médica Salernitana en la ciudad italiana de Salerno, próxima a Nápoles. Esta escuela, la primera de medicina de Europa, había sido fundada en el siglo IX por los árabes . Mientras Europa se hallaba sumida en un páramo cultural después de la caída del Impero Romano ,con la única excepción de un breve renacimiento de las ciencias bajo el reinado del emperador franco Carlomagno (hacia 742-814), ellos habían recuperado el conocimiento médico de Grecia y Roma gracias a las traducciones de las obras del padre de la medicina, Hipócrates (hacia 460-370 a.C), de Galeno (130-200), cuyas enseñanzas iban a dominar la medicina europea durante casi dos milenios , y de Pedanio Dioscórides (hacia 40- hacia 90) , autor de " De materia medica " que reunía la descripción de más de seiscientas plantas medicinales y sería el tratado de farmacopea más difundido durante la Edad Media.

Una ilustración y el texto de una de las páginas de la obra más destacada de Trótula de Salerno , "Passiónibus mulierum curandorum" también conocido como "Trotula Maior" , la primera mujer en enseñar medicina la primera ginecóloga y la autora de la obra sobre dolencias de la mujer más importante de toda la Edad Media  , aunque su existencia real es materia de controversia entre los historiadores . El texto del Tratula Maior reune las opiniones de los médicos griegos y romanos traducidos por los árabes y luegos vertidos al latín, y entre otros muchos temas relacionados con la salud de la mujer habla de la menstruación y considera que los sofocos que produce se deben a un exceso de concentración de semen femenino .  (Imagen procedente de http://menstruar.blogspot.com )


Durante los siglos X y XI la Escuela Médida Salernitana puede ser considerada como la primera universidad de Europa, aunque al limitar sus estudios a la Medicina sería la Universidad de Bolonia la que obtendría este reconocimiento. Aquí estudió Trótula, de cuya vida apenas sabemos nada e incluso algunos historiadores dudan de su verdadera existencia y atribuyen sus obras a otros autores, pero no tendría mucho sentido que en su época una obra se pusiera con el nombre de una mujer si no había sido ella la que lo escribió, teniendo en cuenta él obstáculo casi infranqueable que ser mujer suponía para conseguir la credibilidad científica. Trótula no se limitó a estudiar allí sino que también impartió enseñanza además de escribir las obras más importantes de la Edad Media sobre ginecología y obstetricia, es decir, sobre todo lo relacionado con la maternidad y la salud de la mujer durante el embarazo. Se titula en latín "Passiónibus mulierum curandorum", que se puede traducir como  "Curación de las dolencias de las mujeres",  donde aborda temas tan actuales en nuestros días como la infertilidad, a la que atribuía un origen no exclusivamente femenino como era la norma entonces , sino que escribe que "es igualmente frecuente  que la concepción se vea impedida por un defecto del hombre como de la mujer".También escribe en él sobre el dolor en el parto, en el que recomendaba utilizar derivados del opio para reducir esos dolores,  el control de natalidad, la menopausia y otros temas relacionados con la salud de la mujer. A esta obra, que también es conocida como "Trótula maior" o "Trótula mayor", le sucede otra titulada "Trótula minor", "Trótula menor" dedicado a la higiente y el cuidado de la piel. No pudo escapar a la influencia cultural de su tiempo y consideraba que la mujer era más débil y susceptible de sufrir más enfermedades que el hombre debido al pecado original cometido por Eva. La debilidad y vulnerabilidad sería consecuencia del castigo divino.

Damos un nuevo salto en el tiempo hasta el siglo XIV para encontrarnos con Alessandra Giliani, que habría vivido entre 1307 y 1326. Al igual que sucedía con nuestras anteriores protagonistas tampoco sabemos gran cosa acerca de su vida, pero si que fue asistente del cirujano Mondino de Luzzi (hacia 1270-1326), que era cirujano y profesor en la Universidad de Bolonia y responsable de recuperar la práctica de la disección de cadáveres que durante siglos había estado olvidada y prohibida y volvería a estar restringida en el futuro, incluso hasta épocas tan lejanas como el siglo XIX. La primera de estas autopsias públicas tuvo lugar en 1315 ante sus estudiantes . Años después Gilianni sería una de sus ayudantes , encargándose de preparar los cuerpos para la disección  pero hizo más, pues creó un sistema que permitía sacar toda la sangre del cuerpo de los cadáveres y sustituirla por fluidos de colores que al solidificarse  facilitaban el posterior estudio del sistema circulatorio. Es considerada la primera mujer anatomista . al menos de Occidente, y parece que su temprana muerte en 1326 se debió  a una infección contraída en una de las disecciones. Abandonamos la Edad Media para adentrarnos en el siglo de la Ilustración , el siglo XVIII, para encontrarnos con la francesa Marie Marguerite Bihéron (1719-1795), hija de un farmacéutico  y que en su juventud estudiaría dibujo con otra mujer de renombre en su tiempo, la pintora Madeleine Françoise Basseporte(1701-1780), que llegaría a algo casi impensable en su tiempo, convertirse en pintora real del monarca francés  Luis XV (1710-1774). Basseporte enseñó a Bihéron a retratar la anatomía humana y Bihéron demostró ser una discípula aventajada porque sus dibujos anatómicos se harían célebres en toda Europa. Como los cuerpos se pudrían con rapidez y eran difíciles de lograr, Bihéron modelaría reproducciones en cera que asombrarían por su perfección anatómica.

Esta imagen no pertenece a una de las figuras realizadas por Marie Marguerite Bihéron ya que no he podido encontrar ninguna, pertenece al escultor italiano Clemente Michelangelo Susini (1754–1814), contemporáneo de Bihéron y que nos sirve para hacernos una idea  de como era su trabajo que impresionó incluso a la emperatriz de Rusia. y fue invitada por tres veces a presentar sus trabajos en la Real Academia de París, algo inimaginable tratándose de una mujer aunque se tratara del Siglo de las Luces. Estos modelos servían para la preparación de los médicos que sólo podían disponer de los cadáveres de los ajusticiados , por lo que no solían contar con material para estudiar teniendo en cuenta además la rapidez con la que los cuerpos se descomponen (Imagen procedente de http://prosperos.unibg.it ) 


Muestra de la admiración que causaba el trabajo de Bihéron es esta carta enviada por el filólogo sueco  Jakob Jonas Björnståhl (1731-1779) a otra de las grandes figuras de la ciencia de ese siglo, el también sueco Carl Linneus ( 1707-1778) "Marie Catherine Biheron hace modelos que parecen absolutamente vivos. Y no se deshacen (Bihéron había desarrollado un método que hacía que la cera no se derritiera) Ella no revela con que material los fabrica, aunque parece que estuvieran hechos de una mezcla de cera  con algo más. Todas sus partes están correctamente nombradas en griego y latín. Ella estudió este arde durante más de veinte años y el rey de Dinamarca, Christian VII, es uno de su clientes". La propia emperatriz de Rusia, Catalina II la Grande (1729-1796) acudiría a contemplar una exhibición de aquellos modelos anatómicos de cera que exponía Béhane en la Real Academia de Ciencias de París , comprando varias de ellas que luego llevó a Rusia para que los médicos pudieran estudiar con ellos. Contemporáneo de Béhane era el escritor y religioso español Benito Pérez Feijoo (1676-1764), un hombre que dedicó la mayor parte de su vida a luchar contra la superstición y divulgar los descubrimientos científicos de aquel siglo en el que la ciencia y el conocimiento en general rompía definitivamente con las cadenas religiosas que le habían impedido evolucionar desde la caída del Imperio Romano. Gran parte de los escritos de Feijoo están reunidos bajo el título de "Cartas eruditas y curiosas" compuestas por ciento sesenta y seis ensayos escritos entre 1742 y 1760 y en uno de ellos podemos leer esta referencia a la participación de la mujer en la medicina, unas palabras que suena muy modernas teniendo en cuenta el tiempo en el que la escribió hace tres siglos "Lo que logró Agnódice en la Grecia buscando, aún a su riesgo, un maestro que la enseñase , ¿por qué no podrán lograrlo muchas mujeres en España, donde no hay ley alguna que lo resista" y añade "Pretenden algunos que son menos aptas que los hombres para este ministerio. Pero ignoro en que podrán fundar esa menor aptitud. Sus manos son tan ágiles como las nuestras".

En otra de sus obras, "Teatro crítico", Feijoo retoma el tema de la marginación de la mujer en la sociedad "A tanto se ha extendido la opinión común en vilipendio de las mujeres, que apenas admite en ellas cosa buena" . Por desgracia para las mujeres pocos hombres tenían un pensamiento tan avanzado como Feijoo y a pesar de los cambios que traería  la Revolución Francesa en 1789  y de la publicación de  la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana redactados por la escritora francesa Olimpe de Gouges(1748-1793) en cuyo primer artículo proclamaba "La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.", la discriminación de la mujer seguiría a lo largo del siglo XIX aunque algunas pioneras dieron pasos vitales para el reconocimiento de la valía de la mujer en las ciencias.Una de ellas fue  James Miranda Stuart Barry (hacia 1789 - 1865). Imagino que os habréis percatado que su primer nombre es de hombre, ahora veréis la razón. Parece que su verdadero nombre era Margaret Ann Bulkley, aunque casi todo lo que rodea a sus primeros años está rodeado de una bruma donde es difícil diferenciar la realidad de la leyenda. Su vocación era la medicina,pero los historiadores suponen que ante la imposibilidad de estudiar como mujer ocultó su personalidad disfrazándose de hombre .En 1809 encontramos al estudiante James Barry en la Universidad de Edimburgo donde lograría el doctorado en medicina en 1812, siempre considerado como un hombre.  y en 1813 aprobó el ingreso en el Colegio Real de Cirujanos de Inglaterra e  ingresa en el ejército. Después de servir en la India, entre 1815 y 1817 estuvo en Ciudad del Cabo , en la actual Suráfrica. Durante las décadas siguientes  viajará a diferentes destinos ocupando puestos cada vez más destacados.

Esta es la única imagen que he encontrado de James Miranda Stuart Barry  tomada hacia el año 1862 en Jamaica. Durante su prolongado servicio en el ejército, siempre ocultando su naturaleza femenina, estuvo en India , Suráfrica, la isla griega de Corfú, Jamaica, Malta y Canadá. A pesar de descubrirse su identidad femenina en el momento de su muerte, no se hizo público y fue enterrada con su nombre masculino, James Barry. Toda una vida ocultando quién era  para poder ser médico, aunque algunos historiadores aventuran que podría tratarse de un caso de hermafroditismo pero la mujer que contempló su cuerpo afirmó que era una mujer  y que además había estado embarazada (Imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )   

En 1857 es destinada a Canadá con el nombramiento de Inspector General de Hospitales y allí emprende una intensa labor para mejorar las condiciones de funcionamiento de estas instituciones, tanto en cuanto a la alimentación como a la higiene y el trato que recibían los pacientes por parte de sus médicos. Aunque sea apartarme por un momento del tema de este relato quiero haceros una referencia a la situación de la atención hospitalaria en aquel tiempo . Esta es la descripción de una operación realizada en la Harvard Medical School de Boston, en el año 1843, por uno de los más importantes cirujanos de la época , John Collins Warren (1778-1856),y recogida en el libro "El siglo de los cirujanos " del escritor alemán Jürgen Thorwald. Se trataba de la segunda operación del día, la cual se realizaba en una sala de operaciones del General Hospital de Boston y el narrador es un joven estudiante de medicina llamado Henry Steven Hartmann . Es un relato algo extenso pero creo que merece la pena reproducir una buena parte del mismo para que conozcamos como era la cirugía no hace tanto tiempo, a mediados del siglo XIX. ·"Acostaron en la mesa de operaciones a una mujer de unos cincuenta años con un tumor en el pecho. Como suele ocurrir , esta había esperado hasta el último momento para someterse a una intervención quirúrgica. Emitía quejidos de dolor ; estaba demacrada, cerúlea y sus ojos reflejaban un terror mortal.Dos enfermeros se situaron detrás de la cabecera de la mesa y pusieron las manos sobre los flacos hombres de la mujer . Uno de los cirujanos dijo que se habían administrado cien gotas de opio a la paciente. Después de meterse ligeramente los puños de su camisa en el interior de las mangas de la chaqueta, Warren, sin lavarse ni frotarse siquiera las manos con un trapo, cogió un escalpelo que, junto con otros instrumentos cortantes, tijeras, tenazas , agujas, esponjas, hilos de seda, hilas de algodón, vendas de hilo, tres cubetas con agua y una botella de coñac, habían entrado al mismo tiempo que la paciente, y estaban encima de una mesilla de madera. Los instrumentos estaban , a lo sumo, algo limpios. Las hilas para los vendajes procedían de una rinconera donde se amontonaban en el suelo"
 
Se operaba sin anestesia que no sería descubierta hasta 1844 por el dentista norteamericiano Horace Wells(1815-1848) y como podéis ver no había ninguna precaución higiénica en el tratamiento de los pacientes por lo que millares de ellos morían por infecciones.  James Miranda Stuart Barry fue una de las pioneras en preocuparse por la higiene en los hospitales. Finalmente, en 1864  decide dejar el servicio activo y se retira a Inglaterra donde fallece el 25 de julio de 1865 de disentería. Hasta entonces nadie había descubierto su verdadero sexo asi que podéis imaginaros la sorpresa que se llevaron los que  practicaron el examen postmortem, aunque prefirieron guardar el secreto y sólo saldría a la luz después del funeral gracias a las cartas que se cruzaron  entre un oficial de la Oficina de Registor, George Graham , y el médico personal de Barry,  R. McKinnon, que a la hora de extender el certificado de defunción había confirmado el sexo masculino de Barry . En la carta de George Graham informa al doctor Mckinnon "He sido informado que el Inspector General, doctor James Barry, que murió el 25 de julio de 1865 en Margaret Street, fue descubierto mujer después de su muerte. Ya que usted  realizó el Certificado con la causa de su muerte, me tomo la libertad de preguntarle si lo que hemos oído es verdad, y si usted mismo había comprobado que era una mujer y aparentemente había sido madre. Tal vez decline usted responder estas preguntas , pero se lo pregunto no para hacerlo público,sino para mi propia información" Esta claro que le comía la curiosidad.¿Cual fue la respuesta de Mckinnon, que había pasado años junto a Barry aparentemente sin notar nada?

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Lápida de la tumba James Barry en el cementerio londinense de Kensel Green. Antes de morir había solicitado que no se le hiciera ningún examen postmortem pero las enfermeras que la atendieron descubrieron su verdadera identidad. ¿Cómo pudo ocultar su identidad durante cuarenta y seis años?¿cómo tenía que sentirse viviendo una mentira? En todo caso demostró siempre preocupación por las condiciones de los pacientes y luchó por mejorar las condiciones de los hospitales de los diferentes lugares a los que fue destinada además de convertirse, aunque sólo ella lo supiera, en la primera mujer que logró doctorarse y trabajar como médico en el ejército británico   (Imagen procedente de http://elbauldejosete.wordpress.com )
 
"Durante años he mantenido una estrecha relación con el doctor, tanto en Londres como en las Indias Occidentales , y nunca tuve ninguna sospecha que el doctor Barry fuera una mujer. Le atendí durante su última enfermedad. En una ocasión después de la muerte del doctor Barry , en la oficina de sir Charles McGregror , había una mujer que  estaba esperando para hablar conmigo.  Entre otras cosas dijo que el doctor Barry era una mujer y que yo era un mal doctor por no saber esto y que no le gustaría ser atendida por mi. La informé que no era asunto mio si el doctor Barry era un hombre o una mujer y que creía que el podía ser un hombre desarrollado imperfectamente. Ella dijo entonces que había examinado el cuerpo y era una mujer y que tenía además marcas de haber tenido un niño cuando era muy joven.  La mujer parecía creer que había descubierto un gran secreto y deseaba que la pagase para mantenerlo secreto. La informe que los parientes del doctor Barry estaban muertos y que para mi no era un secreto, que mi propia impresión es que el doctor Barry era hermafrodita. Pero si era hombre, mujer o hermafroidta yo no lo se, ni tenía ningún propósito en descubrirlo y podía jurar que la identidad  del cuerpo era la de la persona que había conocido como un Inspector General de Hospitales durante años" James Miranda Stuart Barry o   Margaret Ann Bulkley supo conservar su secreto hasta la muerte, un secreto que mantuvo para practicar la profesión que amaba, la medicina, en una sociedad que no admitía que una mujer pudiera ejercer esa profesión . Aún nos quedan por conocer las mujeres que lograrían romper la barrera social que impedía a la mujer entrar en la universidad y practicar la medicina y las conoceremos mañana en la segunda parte de esta historia sobre unas mujeres que tuvieron que enfrentarse contra la sociedad de su tiempo para ser lo que querían ser.  
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