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martes, 25 de agosto de 2015

GRANDES EXPLORADORES: FLORENCE BAKER O NJINYERI, LA ESTRELLA DEL AMANECER (PRIMERA PARTE)

"Y hay una persona en esta sala a quien tengo mucho que agradecer , una joven y tierna mujer que tiene el corazón de un león , y sin cuya devoción y coraje yo no estaría hoy vivo para dirigirles estas palabras .Señor presidente, camas y caballeros permítanme que les presente a mi esposa" Así presentaba el explorador escocés Samuel White Baker (1821-1893) a la selecta asistencia que se congregó el 13 de noviembre de 1865  en una cena organizada por la Real Sociedad Geográfica de Londres , a la que acababa de convertir en su esposa apenas unos pocos días antes , una joven de apenas veinticuatro años llamada Florence Baker (1841-1916). Escribe la periodista, aventurera y escritora española Cristina Morató (1961) en su obra "Las reinas de África" , que nos acompañará a lo largo de todo esta historia, que cuando los asistentes dirigieron su mirada a la joven a la que Baker hacia referencia "aquella mujer rubia y elegante, vestida a la última moda parisina y que había vivido increíbles aventuras junto a su compañero, les resultó fascinante"  En realidad este relato tendría que haberlo titulado mencionando conjuntamente a este intrépido y singular matrimonio, que no sólo desafió los peligros inherentes a la exploración en un continente que todavía permanecía con grandes espacios en blanco en los mapas, con la amenaza de los pueblos que allí vivían, de la vida salvaje, de las enfermedades o los traficantes de esclavos, sino que también desafiaron las convenciones sociales de la puritana sociedad victoriana que se escandalizaba por las andanzas de una pareja recorriendo juntos África sin estar casados y criticaba a un hombre veinte años mayor que la joven que le acompaña por poner en peligro la vida de ella en un viaje tan peligroso. Pero su éxito y el posterior  matrimonio borraría el escándalo y los convertiría en una pareja que pasaría a la leyenda de la edad de oro de las exploraciones africanas.


File:Samuel Florence Baker 01.jpg
Dibujo de nuestros dos protagonistas , sir Samuel White Baker (1821-1893) y la que se convertiría en su segunda esposa, Florence Baker (1841-1916) y con la que viviría dos grandes aventuras en África en la que en varias ocasiones estuvieron a punto de perder la vida bien por las enfermedades o a manos de los pueblos por los que pasaban . Según nos cuenta la periodista y escritora española Cristina Morató en su  libro "Las Reinas de África", a pesar de la diferencia de edad, él era veinte años mayor que ella , y su diferente origen, procedente de una acaudalada familia escocesa él , más oscuro el origen de Florence que perdió a su familia masacrada en Transilvania y sería rescatada por Baker en un mercado de esclavos,
"Ambos tenían muchas cosas en común , entre ellas la sed de aventuras  y un gran sentido del humor."
Sus caminos confluyeron de la manera más insospechada y a partir de ese momento ya no volverían a separarse, formando una de las parejas más singulares del siglo de oro de la exploración en África.
(Imagen procedente de https://commons.wikimedia.org ) 


Es una época legendaria con nombres como el misionero, médico y explorador escocés David Livingstone (1813-1873), el primer blanco en contemplar esa maravilla de la naturaleza que son las Cataratas Victoria, a las que él bautizó con ese nombre en honor de la reina Victoria I de Inglaterra (1819-1901), el oficial y explorador inglés John Hanning Speke (1827-1864), descubridor del lago Victoria y el primero en afirmar que aquella era la auténtica y legendaria fuente del Nilo , el explorador , diplomático, escritor , traductor y aventurero Richard Francis Burton (1821-1890), que junto a Speke buscó las fuentes del Nilo y compartió con él el descubrimiento del lago Tanganika aunque luego los dos terminarían enfrentados sobre la localización exacta del nacimiento del gran río africano. Son sólo tres entre la pléyade de nombres de grandes exploradores que en aquel tiempo conocido como la era victoriana arriesgaron sus vidas en busca de lo desconocido , a veces empujados por la ambición de la fama, por el anhelo de evangelizar a pueblos que nunca habían escuchado hablar del dios cristiano y otros , como es el caso de nuestros protagonistas, los Baker, por el sencillo afán de aventuras, ese deseo que llevaba al montañero francés Lionel Terray (1921 1965) a responder cuando le pregunta por qué arriesgaba su vida escalando montañas "¿Por qué subir montañas? Porque están ahí". La aventura no necesita más justificación que  su propio significado , ese que define el Diccionario de la Lengua Española como "empresa de resultado incierto o que presenta riesgos" y esa hermosa expresión castellana de "embarcarse en aventuras", navegar por aguas desconocidas a rumbos ignotos, palabras y expresiones que evocan libertad, emoción, peligro y una intensa sensación de estar vivo. Y en el siglo XIX nuestro planeta todavía conservaba muchos espacios en blanco que explorar. Como escribiera el novelista británico  Graham Greene ( 1904-1991) "África será siempre  la de la época de los mapas de la era victoriana, el inexplorado continente vacío con la forma de un corazón humano" . Y a ese África todavía inexplorada en parte viajaremos de la mano de nuestros dos protagonistas. 



Map of Africa
Mapa de África  realizado en 1820 por el cartógrafo francés Adrién-Hubert  Brué (1786-1832),  que con sólo doce años  embarcó  como grumete la Expedición Baudin  que en 1800 dirigió el capitán y cartógrafo Nicolas Baudin (1754-1803) más allá del Cabo de Buena Esperanza hasta los Mares del Sur. Este mapa de África fue publicado en 1820 junto a otros treinta y cinco mapas en su "Atlas Universal". Como podéis ver hay múltiples referencias a diferentes lugares  costeros pero el interior de África todavía era un gran espacio  en blanco ,  la Terra Incognita que seduciría  a los grandes aventureros del siglo XIX  que  se internarían cada vez más en el corazón del continente, bien  animados por su fervor religioso, como el caso de David Livingstone, por su ambición de lograr la fama o por el simple amor a la aventura, aunque creo que fuera cual fuera su motivación, todos amaban la aventura , la emoción de lo desconocido , aunque para ello tuvieran que desafiar a las enfermedades, los animales salvajes , a los pueblos que habitaban estas tierras y los traficantes de esclavos
(Imagen procedente de  http://www.wdl.org)

Decía antes que tal vez debería haber titulado este artículo haciendo referencia los dos, pues fue una exploración conjunta, pero quise dedicárselo a Florence Baker porque en los viajes de exploración las mujeres, incluso en casos tan singulares como la de Florence  suelen quedar relegadas a un segundo plano y su propio esposo reconocería a lo largo de su vida que no habría realizado aquellos viajes y vivido para contarlo de no haber sido por la energía, el valor y la presencia de ánimo de su mujer.Y la primera gran aventura fue la de su encuentro pues sus caminos no parecían destinados a cruzarse . Sigamos la pista de ambos y para ello primero viajemos a Londres donde el 8 de junio de 1821 , el mismo año en que nacía el explorador Richard Francis Burton al que me refería más arriba, venía al mundo Samuel White Baker . Era el primero de los hijos del matrimonio entre Samuel Baker (1793-1862) y Mary Ann Baker(fechas desconocidas) que tendrían otros hijos, Anna Eliza Bourne(no encontré su fecha de nacimiento y defunción) ,Valentine Baker(1827-1887) ,James Baker (1830-1906) y Mary "Min" Baker (fechas desconocidas). La familia goza de una posición acomodada pues Samuel Baker padre es un destacado hombre de negocios, dueño de plantaciones de azúcar en Jamaica,  además de banquero y naviero con vínculos comerciales con las Indias Occidentales. Después de recibir una esmerada educación que culminaría en 1841 en la ciudad alemana de Frankfurt, Baker, con veinte años , se graduará como ingeniero civil . Se supone que tendría que seguir el camino de su padre en el mundo de los negocios, pero como nos cuenta el historiador español César Vidal (1958) en su obra "Los exploradores de la reina" "Baker no se sentía en absoluto atraído hacia el mundo del dinero y de las finanzas. Donde él se hallaba a gusto eran en los grandes espacios al aire libre," yen sus frecuentes viajes se dedicaba a lo que era una de sus grandes pasiones, la caza.  


Fotografía de Samuel Baker  tomada en 1870, casi treinta años después de la época que os estoy contando pero no he encontrado ninguna  imagen de Baker cuando era más joven. Aquí le vemos vestido de cazador y con dos de los muchos trofeos de caza , su gran pasión desde joven , la cabeza de un rinoceronte y la de un búfalo.  Samuel White Baker fue un hombre singular primero porque a diferencia de otros exploradores de su tiempo él , gracias a su fortuna personal, se financiaba sus propias expediciones sin necesidad de estar apadrinado por la prestigiosa Royal Geographical Society , la principal impulsora de los viajes  de exploración en el siglo XIX.  Pero además, como escribe Javier Reverte en su obra "Vagabundo en África",  Baker atesoraba
"Un enorme talento  de escritor de aventuras , hasta el punto de que casi puede decirse que él inventó el género en su vertiente africana, llenando las páginas de sus relatos de espeluznantes  riesgos, ataques  de feroces animales  y tribus hostiles, con el héroe indestructible  acompañado siempre de la delicada  y valerosa heroína. Hollywood le debe a Baker el prototipo del  recio aventurero  en África "
(Imagen procedente de  https://en.wikipedia.org )

En 1844 contrae matrimonio con Henrietta Ann Bidgood Martin(fecha desconocida-1855), hija de un clérigo  con la que tendrá  siete hijos , aunque sólo cuatro hijas superarían los primeros años de vida. .Posteriormente fundará un asentamiento agrícola en la isla de Ceilán (la actual Sri Lanka) mientras seguía dedicándose con intensidad a su pasión cinegética  "los elefantes de Ceilán - escribe César Vidal -, los tigres indios y los osos balcánicos formaron parte, entre otras muchas especies, de las que pasaron a engrosar su historial como cazador " Muy lejos estaba todavía entonces de despertar su pasión por el continente africano , era, como nos lo describe el escritor español Javier Reverte (1944) en su libro "El sueño de África" "una especie de bon vivant que contaba con una notable fortuna y que nunca se había propuesto descubrir nada" Durante su estancia en Ceilán escribirá varios libros sobre la isla pero en 1855, tras doce años de matrimonio, su esposa Henrietta fallecía al parecer de fiebres tifoideas y Baker, que a la sazón tiene treinta y cuatro años de edad, se quedaba a cargo de las cuatro hijas supervivientes, pues para entonces ya había perdido a sus dos hijos varones y a otra hij. Los dejará a cargo de una de sus hermanas, Mary Ann "Min" Baker, que seguía soltera y podía cuidarlos.  Ya en 1858 le encontramos acompañando al joven maharajá Duleep Singh (1838-1893). Maharajá es un término de origen sánscrito, la lengua sagrada de India, que puede traducirse como "Gran Rey". El joven Duleep Singh , en aquel momento de veinte años de edad, era el maharajá del Punjab , el reino de los Sij, un grupo religioso mayoritario en esta región hoy fronteriza entre India y Pakistán.


Fotografía del maharajá del Punjab, Duleep Singh tomada en 1861, cuando contaba veintitrés años . Dos años  antes tuvo como compañero a Samuel Baker durante su viaje por Centroeuropa  en el que visitaron  Frankfurt, Berlín , Viena y Budapest, cazando en los espesos bosques del corazón de Europa y en los Balcanes y embarcando después para descender por el Danubio hasta su desembocadura en el Mar Negro  y seguir desde allí hasta la capital del Imperio Otomano, Constantinopla. Fue el hielo que cubría las aguas del Danubio lo que interrumpió el viaje y permitiría que Baker conociera a Florence cuando ella estaba a punto de ser vendida como esclava al pachá de la ciudad de Vidin. En cuanto a Duleep Singh, después de convertirse al cristianismo, el que sería el último maharajá del Punjab , sólo visitaría la India en dos ocasiones a lo largo de su vida, en 1860 y en 1863 , pues los británicos temían que se produjera una rebelión en el Punjab si regresaba allí su rey. Moriría en el exilio en París  el 2 de octubre de 1893 y tampoco se cumplió su última voluntad de ser enterrado en India y fue enterrado, junto a su esposa y su hijo en la localidad inglesa de Elveden , en el este de Inglaterra
(Imagen procedente de  https://en.wikipedia.org ) 


Los cuatro antecesores de Duleep Singh en el puesto de Maharajá de los Sijs habían muerto asesinado y él se convirtió en maharajá con apenas cinco años de edad en 1843. pero apenas tres años más tarde los sijs eran derrotados por los británicos y Duleep Signh sería depuesto  por éstos. Le separaron de su madre , a la que no volvería a ver en trece años y fue puesto bajo la tutela británica. En 1853, con quince años de edad, fue traslado a Inglaterra donde parece que conquistó la simpatía de la reina Victoria. Y es a éste joven maharajá al que Baker acompañará a partir de 1858 en un largo viaje de placer en el que recorrerían buena parte de Centroeuropa  donde dedicaron buena parte del viaje a cazar. Luego alquilaron un barco para descender el curso del Danubio hasta el Mar Negro y desde allí dirigirse a Constantinopla, la capital del Imperio Otomano. Nos cuenta Cristina Morató que  " el barco chocó con un témpano de hielo no muy lejos de de una población llamada Vidin. Una ciudad que era un fortín turco en el corazón de los Balcanes, donde la esclavitud era todavía un lucrativo negocio"  Hoy Vidin es un puerto búlgaro a orillas del Danubio y muy próximo a las fronteras con Serbia y Rumanía. Y precisamente durante su estancia en Vidin presencia una de esas subastas de esclavos que Baker detestaba, ya que estaba en contra de la esclavitud Y entonces el destino o la casualidad quiso que "su vista se fijara en una joven blanca de cabello rubio y porte elegante , que se encontraba entre el grupo de cautivos" Y  llevado de su deseo de evitar que aquella joven continuara siendo una esclava de algún noble otomano , pujó en la subasta y la adquirió. Al menos es una de las versiones ya que otra de las versiones refiere que en realidad Baker llevó al joven maharajá al mercado para que lo conociera y fue entonces cuando vio a aquella joven que al parecer estaba destinada al gobernador otomano de Vidin, que los turcos denominaban pachá. El pachá habría pujado más alto que Baker por la chica pero éste, sobornando a los que la custodiaban antes de entregársela a su nuevo dueño, logró sacarla de la ciudad escondidos en un carromato


Fotografía de Florence Baker tomada en 1865, seis años después de que  Samuel Baker la rescatara de aquel mercado de esclavos de Vidin cuando apenas tenía diecisiete años y después de diez años de cautiverio  tras la masacre que acabó con la vida de toda su familia. Sabía hablar alemán y húngaro , era una buena enfermera y pronto demostraría su resistencia a las penalidades de un viaje por África y también su capacidad de aprendizaje  que la conduciría a dominar el uso de la pistola con la misma facilidad que utilizaba el sextante o montaba a caballo (Imagen procedente de http://www.elmundo.es

¿Fue así o se trata de una historia idealizada por Baker adaptándola al gusto por lo exótico de la sociedad victoriana? Sea como fuere ¿quién era aquella joven, apenas salida de la adolescencia y de la que pronto descubriría que estaba muy lejos de ser alguna joven analfabeta procedente de una familia campesina, pues hablaba con soltura húngaro y alemán?.No se sabe mucho del pasado de nuestra protagonista , si buscáis en Wikipedia ni siquiera encontraréis una entrada en inglés dedicada a ella, aunque si en francés o alemán. Había nacido el 6 de agosto de 1841 en la localidad de Nagyenyed, hoy en los mapas con el nombre de Aiud, situada en Transilvania, entonces perteneciente al  territorio del Imperio Austro-Húngaro. Fue bautizada con el nombre húngaro de Florence Barbara María von Sass, aunque según las fuentes su nombre varía según los idiomas pasando del  Florica María Sas en rumano al  alemán María Frelin von Sas.En 1848 estalla una revolución  en Transilvania, debido a la intención de Hungria de anular su autonomía ,  y durante la guerra que se produjo a continuación  la pequeña  Florence, de siete años de edad, pierde a toda  su familia  y ella terminó en manos de mercaderes de esclavos turcos . Probablemente pasó los años siguientes viviendo en un harén donde estuvieron  preparándola para su vida futura hasta que en 1859 el camino de esta joven casi adolescente se cruza con el de Samuel Baker, aquel hombre  "casi cuarentón -escribe Morató - de prominente nariz , poblaba barba y patillas". Y en este punto sus biografías confluyen y ya no volverán a separarse. La cuestión que se le planteaba a Baker ahora , que no tenía intención alguna de tener una esclava, era que hacer con ella. De momento Baker tenía que continuar el viaje con el Maharajá y decidió llevarla consigo aunque sabía que la compañía de aquella joven, a la que algunos confundían con una de sus hijas por la diferencia de edad,  no tardaría en despertar habladurías y se vería obligado a dar incómodas explicaciones a su regreso  a Inglaterra tanto a su familia como a sus amigos. Baker lograría mantener el secreto de la presencia de Florence durante años


Fotografía de John Hanning Speke tomada hacia 1863  , probablemente después de regresar de su segunda expedición a África.  Compartiría con  Richard Frncis Burton  la aventura de la búsqueda del Nilo, aunque eran dos hombres con un carácter opuesto.  Speke ni tenía la vasta  cultura de Burton , ni sabía hablar idiomas , no fumaba, era abstemio y carecía del talento de Burton para escribir. Sin embargo, si tenía una gran habilidad para el dibujo . Burton describía a Speke como un hombre que casi no podía arreglárselas sin la ayuda del propio Burton hasta el punto de que le daba sus notas sobre el viaje para que Burton corrigiera su estilo. Tal vez el sueño de Speke era convertirse en héroe , lo que explicaría que en su primer encuentro con Burton le dijera que había ido a África a buscar la muerte. La encontraría, si , pero no en África, sino trágicamente en Inglaterra como os contaré en la segunda parte donde volveremos a cruzarnos con él cuando su camino se encuentre con el de los Baker (Imagen procedente de https://en.wikipedia.org )

La comitiva llega a la ciudad de Bucarest y allí el Maharajá decide seguir otro camino y se quedan solos  el ya maduro viajero y cazador con la bella joven  y parece que la pasión amorosa se encendió en el corazón de Baker . Para no tener que regresar a su hogar en Escocia, donde le esperaban su hermana soltera y sus cuatro hijas, Baker acepta un trabajo como ingeniero  en la región rumana de Dobrogea situada entre el delta del Danubio y el Mar Negro, donde Baker pasa varios años diseñando el recorrido de una línea de ferrocarril a lo largo del Danubio  y tendiendo puentes y otras estructuras. Mientras, en 1859 regresaban a Inglaterra los exploradores Richard Francis Burton y John Hanning Speke ,que durante tres años habían permanecido en África buscando las Fuentes del Nilo. Durante la expedición , y tras sufrir todo tipo de penalidades, el 14 de febrero de 1858 habían divisado un gran lago Burton los nativos le habían indicado que había una gran corriente de agua en el lado norte del lago pero le insistieron en que entraba en el lago pero no salía.  Burton , sin embargo, estaba convencido de que aquel lago era la legendaria Fuente del Nilo. Compró dos canoas para dirigirse hacia el norte pero antes de llegar al lugar donde los nativos decían que se hallaba la corriente de agua , estos se negaron a seguir pues entraban en el territorio de una tribu muy belicosa. No llegó hasta allí, pero si hubiera seguido unos kilómetros más lo que habría descubierto es como el río Rizizi desemboca en el Tanganika, no era el Nilo, pero Burton se empeñó en creerlo así. En Ujiji, que era un centro de esclavos a orillas del Tanganika, deciden permanecer unas semanas y Speke emprende una corta exploración hacia un lago cercano ,mientras Burton termina de recuperarse de sus dolencias. Aquel lago era llamado por los pobladores "Nyanza", que significa "el lago" y un viajero árabe le cuenta a Speke cuando este llega allí el 3 de agosto de 1858  que de él surge un gran caudal de agua " tan inmensurable que, con toda probabilidad, podría extenderse , aunque nadie lo hubiera comprobado, hasta los confines del mundo"


Mapa donde en rojo(la ruta en verde es la que seguiría Speke en su segunda expedición a África  tres años más tarde)   podemos apreciar la ruta seguida por Richard Francis Burton y John Hanning Speke desde el momento que zarparon de la isla de Zanzíbar  el 17 de junio de 1857 hasta la ciudad costera de Bagamoyo. Luego siguieron viaje por el interior hasta la ciudad de Tabora, donde se detuvieron para sanar de las numerosas dolencias que padecieron durante su viaje,  y de allí  hasta el Lago de Tanganika, donde Burton estaba convencido que ya habían hallado la Fuente del Nilo, aunque Speke no pudo circunnavegar el lago ni descubrió ningún curso de agua que saliera del lago.En el camino de regreso volvieron a detenerse en Tabora , y mientras Burton se quedaba descansando en la ciudad, Speke se dirigió hacia otro lago del que les habían hablado, el Nyanza, al que bautizó con el nombre de la reina de Inglaterra, Victoria. Le diría un comerciante árabe que de este lago salía una corriente de agua  "tan inmensurable que, con toda probabilidad, podría extenderse , aunque nadie lo hubiera comprobado, hasta los confines del mundo" Había hallado las Fuentes del Nilo(imagen procedente de www.ntz.info)

Speke sólo estuvo tres días junto a las orillas del lago pero quedó convencido de que se hallaba en la Fuente del Nilo. Cuando regresó junto a Burton y le contó su hipótesis de que el lago, al que había bautizado con el nombre de Victoria en honor de la reina de Inglaterra, Victoria I (1819-1901), Burton le dijo, con razón , que carecía de pruebas, y seguía insistiendo en que el Tanganika era la alternativa más probable. Con estos pareceres contrapuestos se dispusieron a regresar a Inglaterra en 1859 El problema era el informe que iban a presentar a la Royal Geographic Society  pues ambos discrepaban sobre las conclusiones. Después de cuatro meses de una terrible marcha en la que en todo momento las enfermedades acosaron a la expedición, esta llegaba a la costa  el 2 de febrero de 1859 , donde embarcaron para llegar a Zanzibar el 4 de marzo y 25días  después llegan a Aden. Allí se separan, Speke regresa a Inglaterra, pero antes acuerdan que no presentará su informe ante la Royal Geographical Society hasta que llegue Burton.Pero cuando Burton llegó a Inglaterra el 21 de mayo de 1859, se encontró con que  Speke había hablado con el presidente de la Royal Geographical Society, Roderick Murchinson(1792-1871) y su fama ya se había extendido por todo Londres ,que le reconocía como el descubridor de las Fuentes del Nilo. La Royal Geographical Society  le financia con dos mil libras una nueva expedición para confirmar que el Lago Victoria es la auténtica fuente del Nilo. En la expedición no hubo sitio para Burton,  y el 27 de abril de 1860 Speke emprendía una nueva expedición junto al capitán James Augustus Grant (1827-1892). Cuando Samuel Baker lee todas estas noticias siente nacer un deseo de viajar a aquel continente y seguir los pasos de Burton, Speke y Grant. Cristina Morató recupera esta carta dirigida a su hermana en Escocia donde la escribe "Querida hermana, en el fondo de mi ser late un espíritu aventurero  que se impone a todo lo demás . Ya vendrá el día  en que disfrutaré de las ciudades ; pero, por el momento, las aborrezco. Mi aguja magnética me dirige hacia el África central" 


Richard Francis Burton by Rischgitz, 1864.jpg
Richard Francis Burton en una fotografía tomada en 1864 De él decía su amigo y poeta Algernon Charles Swinburne(1837-1909) que:
 "tenía la frente de un dios  y la mandíbula de un diablo" Burton trató de dar un sentido a su existencia a través de una constante búsqueda espiritual, ayudándose de opio y  otras drogas, y también se interesaría en el estudio de  la cábala, la alquimia, el cristianismo y diversas religiones orientales, para acabar convertido al sufismo, que practicaría durante el resto de su vida. 
Richard Francis Burton no tenía problemas para mezclarse con pakistaníes, persas o árabes gracias a su extraordinario dominio de idiomas, de los que hablaba y escribía al menos 29, y su habilidad para el disfraz. Gracias a estas capacidades fue usado por el servicio de inteligencia británico para infiltrarse entre la población nativa , y fue así como consiguió unirse a una caravana que se dirigía hacia La Meca , una ciudad prohibida para los no musulmanes. Arriesgó su vida pero consiguió entrar en las dos ciudades sagradas, La Meca y Medina
El escritor y periodista australiano Alan Moorehead (1910-1983),  autor en los años sesenta del siglo XX de dos relatos de exploración titulados "El Nilo Blanco" y "El Nilo Azul" nos cuenta sobre Burton que:
"Sobre todo, era un arabista y un romántico, pertenecía a esa clase de hombres a los que algo les falta en la vida, un hambre, una nostalgia , que sólo puede calmarse en los desiertos de Oriente. Era demasiadas cosas para contenerse en un solo hombre y eso hacia que viviera en permanente conflicto consigo mismo"
Fue, sin duda,  uno de los grandes mitos de la exploración del siglo XIX
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org)


¿Y Florence? Por supuesto iba a acompañarle . Ambos habían descubierto que compartían su amor por la aventura y  Florence, a pesar de su juventud, ya había demostrado que aprendía rápido además de ser, según Morató , "una competente enfermera y hábil costurera" Las expediciones de Burton, Speke y tantos otros exploradores británicos del siglo XIX estaban patrocinadas por la prestigiosa Royal Geographical Society que establecía los objetivos a conseguir, pero Baker no tenía que someterse a ninguna directriz ya que gracias a su fortuna personal podía pagar de su propio bolsillo los gastos que acarreaba la organización de una expedición de estas características y no se privaba incluso de ciertos lujos. Viajar si, pero con un confort. Así nos lo describe Cristina Morató "Para su gran viaje africano no olvidó llevar sus deliciosas golosinas y chocolates, un impecable equipo de safair, dos catres de metal  y una enorme bañera de estaño , una colección de escopetas  y botas de caza  fabricadas en Londres a su medida, y lo último en instrumentos científicos" Javier Reverte nos cuenta en "El sueño de África" que en el momento de embarcarse para África "su único propósito (el de Baker)  era incluir entre sus trofeos cinegéticos cuantas especies africanas pudiera abatir con sus disparos " Antes de emprender este viaja a África logra para Florence un pasaporte británico a pesar de no estar casada con él . y recibe un nuevo nombre que añadir a la lista que ya habíamos visto antes, el de Florence Barbara Maria Finnian.. Y así emprenden su expedición a África  , con destino a Sudán. Ya en abril de 1861 los encontramos en El Cairo listos para navegar  por las aguas del Nilo río arriba en dirección a la ciudad de Jartum, la actual capital de Sudán, aunque por el camino iban a desviarse hacia el este, para explorar los afluentes del Nilo procedentes de las montañas de Abisinia (la actual Etiopía), al tiempo que Samuel Baker no pierde oportunidad para cazar y Florence, junto a su esposo, se aplica en aprender la lengua árabe. No tardarían en experimentar la dureza de un viaje por tierras africanas, una expedición que los llevaría mucho más lejos de lo que ellos pensaban en aquel momento,pero eso lo veremos ya en la segunda parte de su historia. 

Enlace con la segunda  parte  de Florence Baker o Njinyeri, la estrella del amanecer 
http://chrismielost.blogspot.com.es/2015/08/grandes-exploradores-florence-baker-o_28.html


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domingo, 28 de junio de 2015

GRANDES EXPLORADORES: KARL MAUCH Y LAS MINAS DEL REY SALOMÓN (SEGUNDA PARTE)

"Creo que intelectualmente, teniendo en cuenta mis medios modestos, he hecho todo lo que estaba en mi mano. Pero el cuerpo también requiere preparación  para tales empresas. Caminando diez kilómetros como mínimo al día , en todas las estaciones, en cualquier terreno y , a menudo, sin comida  ni agua, hasta regresar al punto de partida y siempre vistiendo el mismo tipo de ropa e intentando fortalecer mi cuerpo. A parte de eso no he dejado a un lado la gimnasia y la mosquetería. Soy de estatura alta y de constitución robusta. Teniendo en cuanta todos estos hechos  creo que soy capaz de participar en una expedición de estas características" Así escribía en 1863 el joven Karl Gottlieb Mauch (1837-1875) al cartógrafo alemán August Heinrich Petermann (1822-1879) editor desde  1855 de una prestigiosa publicación de geografía llamada "Pettermans Geographische Mitteilungen".En la primera parte  os presenté a Mauch , fascinado por el continente africano y por la exploración desde que en su décimo cumpleaños le regaran un atlas en el que en el corazón del continente aparecía un gran espacio en blanco  sólo interrumpido por las palabras "Terra Incognita", la "Tierra desconocida". Su familia carecía de recursos económicos para darle estudios universitarios pero Karl se convierte en un autodidacta llevado por otra de sus pasiones, la lectura. Y gracias a ella vimos como descubrió los textos de navegantes y militares portugueses acerca  del puerto de Sofala, en la costa de lo que hoy es Mozambique, cuyo nombre recordaba aquel mítico puerto mencionado en el Antiguo Testamento, Ofir, donde las naves del rey de Israel,  Salomón, que reinaría hacia el 970 a. C y hasta el 930 a. C, llenaban sus bodega de oro procedentes de minas en el interior, las que luego serían llamadas Minas del Rey Salomón, popularizadas a partir de 1885 por la novela del mismo título del escritor inglés Henry Rider Haggard(1856-1925) . Y también leyó el informe del capitán portugués Vicente Pegado, destinado en Sofala que hablaba de los restos de una ciudad de piedra en el interior del continente, entre los ríos Zambeze y Limpopo. ¿Acaso se trataría del palacio de la legendaria Reina de Saba, que en su día visitó al rey Salomón?

Fotografía del cartógrafo y geógrafo alemán August Heinrich  Petermann que entre otras obras fue editor del célebre  "Stieler Handatlas"  obra del también cartógrafo alemán Adolf Stieler (1775-1836) y que se convertiría en uno de los atlas más exitosos del siglo XIX. . Petermann no dio su apoyo inicial  a los deseos de exploración de Karl Mauch, incluso trató de disuadirlo alegando las extraordinarias dificultades que encontraría en su camino pero más tarde sería su principal apoyo publicando en su revista "Pettermans Geographische Mitteilungen"  las cartas e informes que le fue enviando  Mauch, aunque al estar escrita sólo en alemán eso restó repercusión al trabajo de Mauch
(Imagen procedente de www.datuopinion.com )

Os conté que Mauch, con apenas quince años de edad, ya había tomado la decisión de ser él quien encontrara aquellas míticas minas y la localización de las ruinas del reino de Saba  y durante once años , como contaba en la carta dirigida a Petermann, se había preparado tanto física como intelectualmente para afrontar aquella aventura , aprendiendo inglés, francés , árabe e incluso latín, estudiando magisterio para poder trabajar como maestro y ahorrar dinero con el que financiar su viaje hasta África. Atesora conocimientos de botánica ,geología, historia natural, medicina  y hasta astronomía, además del intenso entrenamiento físico al que se sometió para soportar las penalidades de un viaje en solitario por tierras africanas. Pero a pesar de ello sus palabras no convencen a Petermann, que lejos de avalar su aventura y darle apoyo económico, trata de disuadirle exponiéndole los obstáculo a los que debería enfrentarse y la dureza de un viaje en solitario por tierras inexploradas. Pero, a pesar de ello, también le daba una palabra de aliento, pues le prometía que, si finalmente tomaba la decisión de emprender aquella aventura y llegaba a África él estaría dispuesto a estudiar la publicación de las cartas e informes que enviara en su revista de geografía, "Pettermans Geographische Mitteilungen" A falta de apoyo económico externo Mauch se tiene que valer con sus propios ahorros  para llegar a África. Pero antes de dirigirse a Sudáfrica, su primer destino será  Inglaterra para completar su formación y allí embarca rumbo a la ciudad sudafricana de Durban , trabajando en el barco para pagarse el pasaje. En enero de 1865 , con veintisiete años, desembarca en Durban, una población situada en la costa del Indico de la actual República Sudafricana, fundada en 1835 y que había sido bautizada con este nombre en honro del gobernador  de la británica Colonia de El Cabo entre 1834 y 1838, Benjamin d´Urban (1777-1849).

Aunque este mapa es posterior en más de treinta años al momento en que Karl Mauch desembarca en la Colonia de El Cabo nos sirve para situar esta colonia británica y el emplazamiento de la ciudad de Durban  donde Mauch desembarcaría en enero de 1865. Aunque no tiene que ver con esta historia, el mapa representa la conocida como Segunda Guerra Boer que enfrentaba al ejército británico contra los colonos de origen neerlandés , llamados boers o afrikaners y que concluiría con la desaparición de los dos estados boers que podéis ver en el mapa el Estado Libre de Orange y la República de Transvaal, territorios que Mauch tuvo que recorrer durante su viaje hacia el norte, en busca de las tierras entre el Limpopo y el Zambeze donde, según el testimonio del capitán portugués Vicente Pegado se encontraban las ruinas de una gran ciudad de piedra a la que los nativos   llamaban Zimbabwe, una palabra de significado controvertido, procedente de algún dialecto shona de los pueblos que habitan esta región, y que vendría a significar "casa de piedra", "gran casa de piedra" o "casa de veneración" según diferentes traducciones   (Imagen procedente de www.mediateca.cl )

Esperará hasta la llegada del invierno austral para empezar su expedición en julio de aquel año 1865. Para su búsqueda de las Minas del Rey Salomón llevaba consigo un equipo que podríamos considerar cuando menos muy reducido: una brújula para orientarse en una tierra desconocida, una manta, material de dibujo, un cuchillo de caza  y una pistola. Y con esta impedimenta se adentró en el continente a vivir la aventura de su vida. Durante los siguientes dos años y medio recorre el norte de la actual República Sudafricana , se adentra en lo que hoy es Botswana y alcanza la región de Tati que  hoy la podemos situar en la frontera entre Bostwana y Zimbabue. Allí se encuentra con  el cazador y explorador Henry Hartley (1815-1876) que le pondrá en la pista de lo que intuía que podía ser un descubrimiento importante. Hartley había llegado a África con sólo cuatro años de edad acompañando a su familia en 1820 y desde su juventud llevó una vida de aventuras como explorador y cazador, siendo uno de los hombres que mejor conocía aquella zona de África, además de mantener una estrecha amistad con los pueblos africanos que la habitaban , en particular con el fundador del reino de los matabele, situado en el actual Zimbabwe, el rey Mzilikazi(hacia 1797-1868) , que puede traducirse como "el Gran Camino" o de manera más inquietante como "El sendero de la sangre" Mzilikazi era considerado uno de los grandes líderes africanos, tras la muerte del casi legendario rey de los zulúes, Shaka(1787-1828) del que espero poder escribiros pronto. Algunos dirían después de Hartley que había sido realmente él y no otro legendario explorador, el misionero y médico escocés David Livingstone(1813-1873), en ser el primer europeo en contemplar las Mosi oa Tunya, "el humo que truena", o como las bautizaría Livingstone en honor a la monarca inglesa, las Cataratas Victoria. 

Fotografía de las impresionantes Cataratas Victoria o Mosi oa  Tunya, "el humo que truena", situadas en la frontera entre Zambia y Zimbabue  de 108 metro de altura y alrededor de 1,7 kilómetros de longitud y está formada por las aguas del río Zambeze. Fueron bautizadas con el nombre de la reina de Inglaterra, Victoria (1819-1901) por el explorador y misionero escocés David Livingstone en 1855 aunque  tal vez el primer europeo en contemplar este sobrecogedor espectáculo, declarado Patrimonio de la Humanidad desde el año 1989 , fuera el cazador Henry Hartley , el mismo que pondría a Karl Mauch en la pista de las minas de oro que Mauch tomaría por las Minas del Rey Salomón (imagen procedente de www.guiaviajesa.com )

Todo ello hacía de Hartley una fuente muy fiable . Escribe Karl que  "El 26 de julio de 1867 Hartley me informó que al seguir a un elefante herido pasó por varios hoyos excavados en el cuarzo." Y cuenta Karl como siguiendo las indicaciones del cazador "Llegué a un sitio  que reconocí como una fundición y al examinar  algunas piedras recientes encontré oro. " Después de casi tres años allí estaba lo que había buscado y lo que en tantas ocasiones había imaginado "Entusiasmado corrí al campamento para comunicar la buena noticia" En este largo periplo Karl no siempre viajaba solo, como sucedía en esta ocasión. Al día siguiente , recorriendo la misma zona, encontró otro yacimiento de oro. Si, estaba seguro, aquello tenían que ser las Minas del Rey Salomón. Mientras  Karl escribe a Petermann comunicándole su descubrimiento, en la región , al difundirse  la noticia, se despierta una auténtica fiebre del oro y se convierte en portada de los periódicos. En cuanto a August Petermann publica en su revista  que el descubrimiento de Karl puede ser el primer paso hacia nuevos y sorprendentes hallazgos  "En cuanto a los yacimientos descubiertos por Mauch no es improbable que sean idénticos al Ofir de la Biblia y a los lugares en que Salomón obtuvo su riqueza  en oro" Y Karl no se contentaba con su descubrimiento, estaba dispuesto a seguir buscando ahora las ruinas de piedra de aquella ciudad sobre la que había escrito el capitán portugués de Sofala en el siglo XVI, Vicente Pegado,.  y Karl sigue su camino hacia el norte, pues Pegado había indicado que  "Entre las minas de oro de las planicies del interior, entre los ríos Limpopo y Zambeze, hay una fortaleza construida a base de piedras de un enorme tamaño , y parece no haber argamasa uniéndolas."

Aunque ya se que este mapa puede parecer confuso , es el único que he encontrado para situaros en las tierras que recorrió  Karl Mauch. En la parte inferior podéis ver Durban, cuya localización ya vimos en otro mapa más arriba, luego tenemos el Estado Libre de Oragen y República Surafricana de Transvaal, ambas de los boers, los colonos neerlandeses,, un poco más arriba el curso del río Limpopo (recordad que según los relatos portugueses aquella gran ciudad  de piedra se hallaba entre el Limpopo y el Zambezi)  . Un poco más arriba del Limpopo se halla Matabeleland, el reino del rey matabele Mzilikazi, que se había separado del rey zulu Shaka en la década de 1820 y finalmente se había establecido en aquellas tierras, y todavía más arriba vemos el curso del río Zambeze mientras que en la costa, paralelo a Matabeleland, se hallaba el puerto de Sofala. En el triángulo entre el Limpopo, el Zambeze y Sofala se hallaban las ruinas que buscaba Karl Mauch (Imagen procedente de www.africafederation.net )

Mientras Karl sigue recorriendo los polvorientos caminos de África, , en Europa se producen cambios.. Karl había nacido en el pequeño reino de Württemberg, integrado dentro de la Confederación Germánica, pero en 1867 fue disuelta transformándose en la Confederación de Alemania del Norte donde la voz cantante la llevaba el poderoso reino de Prusia, aunque en ella no se integraron ni el Gran Ducado de Hasse , ni los reinos de Babiera, Baden y  el propio Württemberg.  Tres años más tarde estalla la Guerra Franco Prusiana que enfrenta entre 1870 y 1871  a la Francia del emperador Napoléon III(1808-1873)  contra el reino de Prusia gobernado por el rey Guillermo I (1797-1888). Francia es derrota, el emperador Napoleón III destronado, en Francia se proclama la República y  la Confederación de Alemania del Norte se transforma en el Imperio Alemán  coronando el el 18 de enero de 1871 a Guillermo I como el emperador de todos los estados alemanes unificados, entre ellos el reino de Württemberg. Después de tres años  buscando sin descanso aquella ciudad perdida  en el interior de África, sobreponiéndose al cansancio, al miedo de ser atacado por los pueblos que vivían en la región, llegando a ser prisionero del pueblo de los matabele,  o  atacado por los animales salvajes, un orgulloso y patriótico  Karl  escribe desde África en mayo de 1871  a su editor Petermann  "El principal objetivo de mi profesión será aportar honor al nombre de la nación alemana  y espero que mi siguiente viaje  me ofrezca tal oportunidad . El descubrimiento  de las ruinas de Ofir serán enviadas por otras naciones" La búsqueda de Ofir ya no era sólo el deseo de lograr un gran hallazgo arqueológico, sino también una manifestación del creciente nacionalismo que en Europa llevaría en el siglo XX a dos grandes guerras.  

Tras el rastro de la reina de Saba
Es la única fotografía que he encontrado de Karl Gottlieb Mauch  , un hombre inteligente, ambicioso y soñador que renunció a seguir los pasos de su padre , que trabajaba como carpintero en Stetten, y aunque no tenía formación universitaria se educó a sí mismo aunque su falta de titulación académica sería después un obstáculo tanto para la difusión de su descubrimiento como para que le fueran reconocidos sus méritos por el descubrimiento de las minas de oro y , sobre todo, del Gran Zimbabue , ya que a su regreso de África tuvo que buscarse la vida trabajando en una fábrica de cemento,  Aunque la verdad es que su carácter no ayuda mucho. En sus diarios, que no serían editados en inglés hasta 1969 , descubrimos que  era un hombre de carácter difícil, en ocasiones intratable, obsesionado por la exploración y despectivo con los demás.  A los negros los califica de "estúpidos" y de ser "una raza bestial", a los portugueses los considera inútiles y a los holandeses les reserva los calificativos de vagos y mentirosos. El propio Adam Render, el cazador que , como veremos ahora, le descubre la Gran Zimbabue, casi le hace enloquecer cuando descubre que está conviviendo con dos mujeres negras  No se llevaba bien con nadie , lo que explicaría que a su regreso a Alemania no obtuviera ninguna recompensa en forma de algún trabajo académico o en algún museo.No sabía hacerse amigos (Imagen procedente de http://www.elcorreo.com ) 

Unos años antes, en 1867, un cazador llamado Adam Render (1822-1881), nacido en Alemania  pero que había pasado gran parte de su infancia y juventud en Estados Unidos hasta que emigró en 1842 para establecerse en Natal, una ciudad un poco más al norte de Durban, donde había desembarcado Karl, hizo un descubrimiento casual, el de unas ruinas de piedra  pero no hizo esfuerzos por comunicar su descubrimiento o , tal vez , no le diera mayor importancia. Además, estaba atravesando una época difícil en lo personal, porque en 1868 Render abandonaba a su esposa y a su hijo  y se fue a vivir  a la región donde había hallado las ruinas, casándose con la hija de un jefe local. En 1871 Karl llegaba a aquella zona y se alojó en el hogar de Adam Render, escandlizándose porque el cazador conviviera con dos mujeres negras. Fue Adam el que le guiaría hasta aquellas ruinas a las que él no daba demasiada relevancia. Al menos esta es la versión que he encontrado  al buscar datos sobre  la historia de Karl Mauch, pero que no coincide con el documental sobre su vida que os incluyo, donde  Render no es mencionado y se afirma que Karl fue guiado hasta allí por miembros de una tribu de la región  y se respalda  con estas palabras escritas por Karl  "El 5 de septiembre de 1871 tuve la suerte de ser el primer hombre blanco en posar los ojos  sobre ella" No he podido averiguar más sobre la historia de Adam Render ¿tal vez Karl Mauch silenció en su momento que debía su descubrimiento a Remder que había sido en realidad el primer europeo en ver las ruinas? Pero lo que si  es evidente es que fuera como fuese Karl se convertiría en el descubridor oficial de aquellas ruina pues sería Karl el primero en estudiarlas y dar noticias de su existencia. Estaba convencido que aquello eran las ruinas  de las que hablaba Vicente Pegado, la mítica Ofir y tal vez también el Palacio de la Reina de Saba.. Lo primero que observó es que sus piedras estaban encajadas sin utilizar ningún tipo de argamasa  tal y como había dicho Pegado  "una fortaleza construida a base de piedras de un enorme tamaño , y parece no haber argamasa uniéndolas."

Fotografía aérea de una parte del  Gran Zimbabue, en concreto el recinto amurallado  que cuenta con una muralla de diez metros de altura y doscientos cincuenta metros de longitud  aunque la totalidad del yacimiento ocupara un área de cerca de siete kilómetros cuadrados con unas trescientas estructuras diferentes.  La ciudad, que fue capital del reino de Monomotapa, debió de erigirse entre los siglos XII y XIII , alcanzando su época de máximo apogeo en el siglo XV aunque para Mauch aquello no podía ser obra de los pueblos nativos , ya sabemos lo que opinaba de ellos,  y estaba convencido que aquello eran las ruinas del Palacio de la Reina de Saba hecho a imitación del Palacio del Rey Salomón y que sus constructores habían sido los fenicios  (Imagen procedente de thebesttravelfortheworld.blogspot.com)

Mapa del actual Zimbabue, que lleva este nombre en honor precisamente de la antigua capital del reino Monomotapa, el Gran Zimbabue, para que podáis ver la localización  de las ruinas de la ciudad  que podéis encontrar entre los parques nacionales de Chimanimani y Gonarezhou (Imagen procedente de soymapas.com )  

Ademas, también se hallaba otro de los elementos descritos por Pegado "Una torre de más de doce brazas de altura (unos 22 metros)" y añadía que los nativos llamaban a aquel lugar "Symbaoe que según su lengua significa  Corte". El historiador portugués del siglo XVI, Joao de Barros (1496-1570) también había escrito sobre aquellas ruinas en su obra "Décadas da Asia" donde relataba las aventuras de los exploradores y navegantes portugueses en Asia India y el sureste de África. En ella podemos leer sobre las ruinas "Symbaoe está custodiada por un noble que las tiene a su cuidado. Cuando y por quien se construyeron estos edificios  no hay registros, pero dicen que es el trabajo del diablo, pues no parece que puedan ser obra de la mano del hombre"Karl escribiría ante la contemplación de aquellas ruinas "Las tribus de la zona me han contado  que sólo llevan aquí cuarenta años  y que antes la región estaba prácticamente deshabitada. Todos están convencidos que hombres blancos habitaran en ésta región, porque incluso ahora hay señales de que hubiera sido habitado  y he hallado herramientas de hierro, que no podrían haber sido fabricadas por negros"  Karl era un hombre de su tiempo,, un tiempo en el que la cultura europea era considerada superior al resto de culturas, un eurocentrismo que se aplicaba todavía más en África, y por eso Karl Mauch no podía tomar en consideración que aquellas ruinas de grandes edificio pudiera ser obra de los pueblos africanos, que para él no serían más que pueblos primitivos, como los pueblos germánicos para los habitantes del Imperio Romano. Karl observó las ruinas y encontró que su estructura  reproducía la del antiguo Palacio de Salomón y sostuvo que su constructores podían haber sido los fenicios 

Uno de los mapas y una de las vistas de las ruinas dibujadas por Karl Mauch durante su estancia allí. Antes de llegar a las ruinas llegó a ser retenido por un de los pueblos que habitan la región y tuvo que ser Renders el que fue a rescatarlo , utilizando sus dotes diplomáticas de las que carecía Mauch. Cuando por fin se encontró ante las ruinas anotó en su diario
"En este momento estoy ante un muro de seis metros de altura , de piedras de granito regulares. No tuve que buscar mucho rato una entrada , pues muy cerca había un lugar donde una especie de sendero , que parece ser utilizado con frecuencia, conduce por encima de unos cascotes hasta el interior. Finalmente, me detuve frente a una construcción en forma de torre que se elevaba bastante cerca del lado opuesto por el que había entrado. Estaba allí aparentemente , casi intacta. Tenía unos nueve metros de altura. Busque en vano una entrada o una abertura en el muro, busqué en vano la razón de esa construcción"
(Imagen procedente de www.hist-chron.com)

Tras el rastro de la reina de Saba
Esta es la torre  que Karl Mauch estimaba en unos 9 metros de altura que describe en su diario en el texto que os he puesto en la imagen justo sobe ésta. Acerca de la prepotencia con la que trataba a los pueblos africanos tenemos estas palabras acerca del efecto que causaba su rifle "impresiona a los nativos primitivos extraordinariamente cuando se hace una demostración" Un comentario propio de la visión racista de Mauch que le impedía pensar que los pueblos africanos pudieran construir unos edificios de esas característica (Imagen procedente de http://www.elcorreo.com)
Los fenicios, un pueblo asentado originariamente en una estrecha franja costera de lo que hoy son Líbano,Israel y Siria habían tenido sus principales centros en ciudades como Tiro y Biblos ya hacia el siglo XIII a. C , que en la Biblia son identificados con los cananeos y cuyo nombre de fenicios procede de la denominación que les daban los griegos , "Phoinikes" , que puede traducirse como "rojos" o "púrpuras"  ya que vendían telas teñidas con este apreciado tinte obtenido de un caracol marino .Ya que no tenían suelo para cultivar , se volcaron en el mar, convirtiéndose en buenos navegantes y hábiles comerciantes , fundando muchas bases comerciales en la costa que luego se convirtieron en ciudades, como la que sería una de las grandes potencias del Mediterráneo, Cartago. En el siglo XIX estaban saliendo a la luz muchos de estos lugares gracias a los trabajos arqueológicos y podría decirse que los fenicios estaban de moda y no es extraño que Karl Mauch, que ya estaba predispuesto a considerar aquellas ruinas de la época del rey Salomón, y teniendo en cuenta la habilidad  como navegantes de los fenicios que les habría permitido recorrer la costa africana hasta el puerto de Sofala , pensara que luego se habrían encaminado hacia el interior en busca de las minas y construyeran aquella  ciudad. Además, los fenicios construían  sus edificios sin utilizar argamasa, igual que las ruinas que estaba contemplando Karl en aquel momento. Buscó en el Antiguo Testamento  referencias a como se había construido el palacio real de Salomón y en el Libro de Reyes  y halló la mención al uso de la madera de cedro como material de construcción "Salomón empleó trece años en la construcción de su palacio hasta dejarlo todo terminado. Edificó , pues, la casa del bosque del Líbano, de cien codos de largo por cincuenta de ancho y treinta de alto, sobre cuatro hileras de columnas de cedro, rematadas por capiteles de cedro" (Reyes I 7, 1-4)

Tras el rastro de la reina de Saba
Con esta fotografía podéis haceros una idea más ajustada del tamaño ciclópeo de los muros del Gran Zimbabue. Habrían de pasar treinta años antes de que las suposiciones de Mauch comenzaran a ser desestimadas por los nuevos arqueólogos científicos surgidos ya en el siglo XX que mostrarían que la ciudad no tenía tres milenios de antigüedad, la época en la que habría vivido  el rey Salomón, del que no tenemos más pruebas de su existencia que el relato bíblico, sino que habría sido construida durante la Edad Media a partir del siglo XI . ¿Por qué fue abandonada? Todavía no lo sabemos, tal vez por una sequía prolongada , por alguna epidemia  o tal vez por un declive en el comercio con la costa (Imagen procedente de http://www.elcorreo.com )  

Karl sabía que el cedro era un árbol muy abundante en el Líbano, el país de los fenicios, así que se puso a buscar restos de madera  entre las ruinas  y cuando lo encontró le pareció de cedro, aunque no tenía forma de realizar un análisis científico de aquella madera y se limitó a compararla con la madera con que estaba hecho su lápiz "Corté algunas astillas de las vigas que sostenían la entrada norte - escribió Karl Mauch -La madera está en buenas condiciones y tiene un color rojizo. Comparándola con mi lápiz  veo un gran parecido y por tanto supongo que corrobora otras hipótesis y debe de ser madera de cedro" El hecho de que no se hubiera utilizado argamasa en su construcción tal y como hacían los fenicios,  y  que la madera  fuera de cedro, al menos eso creía entonces Karl aunque estaba equivocado, le reafimaron en su idea inicial y se convenció de que aquellas ruinas  eran las del palacio de la reina de Saba y que las minas de oro que encontró unos años antes eran las del rey Salomón, las que habían alimentado su reinado  hasta convertirlo en el más esplendoroso de su tiempo. Karl recorrió durante días las ruinas de aquella ciudad que  más tarde sería conocida como el Gran Zimbabue , restos que estaban divididos en dos grandes grupos, unos sobre una colina y otros agrupados en una depresión del terreno. "Creo que no me equivoco - escribe Karl - al suponer que las ruinas de las montañas  son una imitación del templo salomónico del Monte María y las ruinas de la llanura una copia del palacio en el que la Reina de Saba  se alojó durante su visita al rey Salomón. Además , coincide con el estilo de los edificios fenicios conocidos. Árabes y nativos  los habrían construido de forma diferente. Incluso el hecho de que no hallamos encontrado ninguna inscripción  confirma mi opinión  de que nos  en ningún lugar está escrito que en el Templo de Salomón hubiera inscripciones. Creo que Ofir es Sofala cuyo nombre conocen y pronuncian en el interior".


Tras el rastro de la reina de Saba
Mapa de como debería ser el Gran Recinto de Zimbabue  cuando estaba habitado. Se cree que todo el conjunto del Gran Zimbabue pudo ser habitado por  entre 10.000 y 18.000 personas . Es la construcción en piedra más importante de África al sur del Sahara . Varias de estas imágenes proceden de un reportaje dedicado al Gran Zimbabue del periódico  vasco  "El Correo" (Imagen procedente de http://www.elcorreo.com )

    


Petermann no tardó en recoger estas noticias de Karl Mauch y se hizo eco  de ellas en su prestigiosa revista  que, eso si, sólo se distribuía en alemán y su repercusión era por ello más limitada "De todos es sabido -escribía August Petermann -gracias a los periódicos , que el 5 de septiembre de 1871 Mauch descubrió unas magníficas ruinas en un terreno montañoso entre los ríos Zambeze y Limpopo , a unos sesenta kilómetros  adentro de Sofala, que según los relatos portugueses  estaba conectado  con las expediciones a Ofir del rey Salomón" Las noticias de aquel descubrimiento tendrían un gran impacto en Europa y , como ya veíamos ayer, inspiraría no sólo a otros aventureros y exploradores de África, sino también a novelistas como Haggard y su  novela "Las minas del rey Salomón" que vería la luz en 1885 u y se convertiría en un gran éxito dentro del género de novela de aventuras haciendo a su autor rico. Pero si su descubrimiento tuvo gran impacto no tendría ese mismo efecto en la vida de Karl Mauch. Regresó a Alemania ya enfermo por diferentes dolencias que había adquirido en África y que le afectaron particularmente al estómago . Es probable que esperara el reconocimiento público y algún puesto de trabajo en un Museo de ciencias naturales, pero ni hubo reconocimiento oficial a su labor exploradora ni tampoco ningún puesto académico , posiblemente por su falta de estudios universitarios  aunque también se apunta a ese carácter tan difícil que tenía y que le hacía llevarse mal con todo el mundo.  Fuera como fuese se vio obligado a trabajar en una fábrica de cemento para  poder sobrevivir , mientras sufría de fuertes dolores en el hígado que cada vez iban a peor. Las medicinas que le recetaban  no lograban calmar su sufrimiento y comenzó a beber  para aliviar en alcohol el dolor de su hígado y , tal vez, la frustración porque tantos años de esfuerzos no eran reconocidos, como si un título  fuera mas que sus casi veinte años de trabajo y esfuerzos.

DOCUMENTAL DEL CANAL DISCOVERY MAX SOBRE LA VIDA DE KARL MAUCH 

En este documental sobre "Las minas del rey Salomón" se relata la historia que hemos ido conociendo a lo largo de estos dos artículos y he tomado de él muchas de las palabras escritas por Mauch en sus cartas y en sus diarios 



Cada vez  se sentía más deprimido. En sus últimos días se aloja en un hotel de Stuttgart  situado sobre una estación de trenes. Según la versión oficial una noche se habría quedado dormido en un sillón frente a la ventana  abierta de su habitación y se cayó a la calle ¿Suicidio?. Lo encontraron al amanecer del día siguiente con la columna vertebral  rota. Fue hospitalizado pero el 4 de abril de 1875, cinco semanas antes de cumplir los treinta y ocho años, Karl Gottlieb Mauch, el descubridor del Gran Zimbabue, el mayor descubrimiento arqueológico del África subsahariana, moría en un hospital de Stuttgart.  Y si en vida no había tenido el reconocimiento que merecía su dedicación, tras su muerte su nombre fue cayendo rápidamente en el olvido y cuando su nombre volvió a salir a la luz fue para desmentir sus conclusiones. Los arqueólogos de comienzos del siglo XX ya poco tenían en común con la forma de trabajar de Karl Mauch, la arqueología se había convertido en una ciencia que utilizaba el método científico utilizando métodos de datación que Mauch no tenía a su alcance. Ya antes,´a comienzos de la década  de 1890 , las ruinas de Gran Zimbabue habían sido excavadas por primera vez por el arqueólogo y explorador inglés James Theodore Bent (1852-1897) que publicó en 1892 los resultados y conclusiones de sus investigaciones  en su libro "The Ruin Cities of Mashonaland"  (Las ciudades en ruinas de Mashonaland) donde en parte compartía todavía  las hipótesis de Mauch sobre la intervención fenicia o árabe en su construcción. Hubo que esperar hasta 1905 cuando una nueva expedición liderada por el arqueólogo inglés David Randall MacIver (1873-1945) rebatió las conclusiones de Mauch y de Bent. Después de examinar el yacimiento y analizar fragmentos de cerámica que  encontró en él  pudo deducir que aquellas ruinas no eran de hace tres mil años ni fueron, por lo tanto , construidas por los fenicios, sino que eran mucho más modernas, y estableció su antigüedad  alrededor del siglo XIV. 

Gertrude Caton–Thompson.png
Fotografía tomada en 1938 de la arqueóloga británica Gertude Caton Thompson que en 1928 sería elegida por la Academia Británica para determinar el origen del Gran Zimbabue y fue ella la que desestimó definitivamente las hipótesis de Mauch y atribuyó a los pueblos africanos que habitaban en la región la construcción de la ciudad . Caton Thompson ya tenía una amplia experiencia arqueológica  en Egipto durante la primera mitad de los años veinte del pasado siglo XX, siendo una de las pocas mujeres en una disciplina dominada entonces por los hombres, bueno, en realidad como casi todas las disciplinas en las primeras décadas del siglo XX  (Imagen procedente de https://en.wikipedia.org )

Además descubrió que la madera encontrada por Mauch no era de cedro, sino madera de la región. En sus conclusiones escribió  "Las ruinas del Gran Zimbabue no fueron construidas  por una antigua y desaparecida civilización de hombres blancos como se creía hasta ahora , sino que tiene un  origen exclusivamente africano  y data de alrededor del siglo XIV" y concluía "No se puede demostrar que el estilo de los edificios  presenten ninguna influencia  extranjera. Están ausentes todas las características de la arquitectura  oriental y europea" Todo el edificio teórico de Mauch se venía abajo, pero los últimos golpes de piqueta  llegarían años después, cuando la Academia Británica propuso en 1928 a la arqueóloga inglesa Gertrude Caton Thompson(1888-1985) que viajara hasta las ruinas del Gran Zimbabue  para aclarar su origen.  Las conclusiones de Caton Thompson alejaban toda especulación acerca del origen fenicio de aquellas ruinas " Tras un examen  de las pruebas existentes -explicaba Caton Thompson- no ha aparecido ni un sólo artículo  que contradiga que su origen es medieval. Si por indígena entendemos  un origen procedente del país en el que se encuentran, entonces , en mi opinión, las ruinas son indígenas  en el más amplio sentido de la palabra" Hasta la misma madera que Karl Mauch creyó que era madera de cedro libanés era en realidad madera de sándalo que se puede encontrar en la región  Hoy se cree que  fue construida en un período entre el siglo XII y el siglo XV, que llegó a estar habitada por entre 10.000 y 18.000 habitantes , con una economía que debió estar basada en la agricultura y la ganadería aunque también se tuvo que encontrar en un lugar de paso de una extensa red comercial, ya que se han hallado en ella  monedas árabes y restos de porcelana de origen chino. 

Esta roca procedente del yacimiento arqueológico israelí de Tel Dan (Montaña Dan) en Galilea,  y datada hacia el 850 a. C , contiene una inscripción, en la que se puede leer "De David" que podría entenderse como  "De la Casa de David", perteneciente a su dinastía. Esta sería una de las primeras pruebas físicas de la existencia del rey David. No tenemos ninguna todavía del rey Salomón , ni de la reina de Saba, pero si está la de David es posible que  que en algún momento se halle alguna referencia de su hijo y sucesor, Salomón. De todas formas es también una llamada de atención para que recordemos que muchas cosas que damos por sabidas en realidad sólo se basa en textos escritos hace mucho tiempo y cuyo rigor histórico desconocemos y hasta que no encontramos alguna prueba documental o física que la respalde no sabemos si esas personas realmente existieron o no  (Imagen procedente de  http://www.noticiacristiana.com )

¿Por que fue abandonada?¿quienes fueron sus constructores? Son preguntas para las que todavía  no tenemos una respuesta concreta. Gran Zimbabue fue la capital del poderoso reino de Monomotapa y  todo apunta a que los constructores fueron los  shona , un pueblo que hoy sigue viviendo en los territorios que están comprendidos dentro de las fronteras de Zimbabwe, Zambia y Mozambique y tal vez contaron con la colaboración de otro pueblo, los lemba, que tiene detrás suyo una enigmática historia sobre  un posible origen en Israel y que volvería a establecer una conexión entre Gran Zimbawe y las tierras del Rey Salomón.  Si queréis saber mas sobre los lemba ya escribí sobre ellos, aquí os dejo el enlace: 
http://chrismielost.blogspot.com.es/2013/10/misterios-de-la-historia-los-lembay.html 
Karl Mauch no acertó en sus deducciones, en buena parte  cegado por los prejuicios raciales de su tiempo en el que no se concebía que los negros pudieran ser los creadores de unos edificios tan avanzados. Pero a pesar de sus errores, fue el autor de uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la arqueología del África subsahariana y creo que con ello todos sus esfuerzos quedan justificados. En cuanto a las Minas del Rey Salomón, la Reina de Saba o  el legendario Ofir, todavía hoy se buscan pruebas arqueológicas que puedan demostrar su existencia, ya que hasta hace poco , al margen de su mención en la Biblia, no había ninguna evidencia de la existencia del rey David  ,del rey Salomón o la reina de Saba. , aunque el hallazgo de varias inscripciones que parecen hacer referencia a David podrían ser los primeros indicios de su existencia.Como veis, todavía queda mucho por investigar, así que  podemos seguir soñando con las Minas del Rey Salomón y con la belleza de la reina de Saba. Los sueños, la imaginación fueron los que llevaron a Karl Mauch a vivir la aventura de su vida. 

Enlace con la primera parte de "Karl Mauch y las Minas del rey Salomón"
http://chrismielost.blogspot.com.es/2015/06/grandes-exploradores-karl-mauch-y-las.html

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