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jueves, 21 de abril de 2011

EL MISTERIO DE LA RESURRECCIÓN, EL LIGNUM CRUCIS Y EL LIBRO DE ISA( PRIMERA PARTE)

"Y por nuestra salvación, bajó del cielo;y por obra del Espíritu Santo , se encarno de María, la Virgen,se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día , según las Escrituras, y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin"  Es una parte del Credo que rezan los cristianos , una oración que no podemos hallar en la Biblia porque es, en realidad, un resumen de los principios básicos de la fe cristiana recogidos en los cuatro Evangelios Canónicos y también en los Hechos de los Apóstoles y en el Antiguo Testamento. Una oración compartida por las tres principales iglesias cristianas, la Católica ,la Ortodoxa y la Protestante y que nacería en el Concilio de Nicea de 325, el mismo concilio donde se establecieron los Evangelios Canónicos y todos aquellos que no aceptaran este credo serían considerados herejes y los grupos que los defendieran serían calificados de sectas.

Escribo este artículo en Jueves Santo, en plena Semana Santa , justo antes del Viernes de Pasión, cuando , según los Evangelios, Jesús es crucificado para resucitar al tercer día de su muerte, el domingo, primer día de la semana hebrea. Ya hemos hablado de ello en el artículo dedicado a la Sábana Santa y también a la Lanza Sagrada, pero en el artículo  de hoy, cuya segunda parte publicaré mañana,  quiero tratar sobre otra de las reliquias relacionadas con la muerte de Jesús, el Lignum crucis para, a continuación, tratar el misterio de la resurrección, la piedra angular sobre la que se asienta el cristianismo y sin cuya existencia este perdería su sentido, pues la resurrección de Jesús es la promesa de salvación para todos los creyentes. 



Archivo:Jan van Eyck 094.jpg
La obra "El hallazgo de la Vera Cruz" de Jan Van  Eyck(1390-1441) representa el momento en que la madre de Constantino I el Grande halla la Vera Cruz o lignum Crucis . Se hallaba enterrada debajo del templo de Venus que había sido edificado allí en tiempos del emperador Adriano , en el siglo II . Dejaría la mitad de la Cruz en Jerusalén, custodiada en la nueva iglesia que ordenaría construir, la Iglesia del Santo Sepulcro, mientras que la otra mitad iria a Roma y se repartirían pequeños trozos de la cruz entre las iglesias del Imperio. Ya en la Edad Media, el negocio de las reliquias inundaria de falsos fragmentos de la cruz las parroquias de toda Europa     


Hay diferentes teorías sobre lo que sucedió, pocos son los documentos en los que nos podemos basar y menos aún la confianza que podemos tener en la información que nos proporcionan , pero trataré de exponer una de las teorías más difundidas en las últimas décadas. No pretendo juzgar aquí si es cierta o no, nadie puede porque no hay evidencias. Espero, sólo, que nos invite a reflexionar y a pensar sobre lo que creemos y no creemos, pero por mi parte no entraré a opinar sobre ello porque es algo que afecta a la esfera más intima de cada uno de nosotros. Solo diré, para ser honesto con los que me leen, que yo soy creyente en el sentido de creer en otra existencia más allá de esta porque si no hubiera algo más, la vida carecería de sentido, pero eso no es más que un sentimiento íntimo y que no se basa en pruebas sino en sentimientos, pero las creencias hay que cuestionarlas para tratar de hallar la verdad.



LOS ORÍGENES DEL CRISTIANISMO

Este video trata sobre los primeros y decisivos años después de la cruxifición de Jesucristo en el que el cristianismo pudo haberse extinguido si no hubiera sido por Saúl, quién luego sería conocido como San Pablo, al que puede considerarse el auténtico fundador del cristianismo   






Vamos a empezar conociendo la historia de la reliquia a la que llamamos "Lignum crucis" que significa "madero de la cruz"  y que hace referencia al madero empleado en la crucifixión de Jesús. Para ello tenemos antes que conocer a una mujer, Flavia Iulia Elena(hacia 247-329), una mujer de la que desconocemos con certeza su lugar de nacimiento  aunque parece ser que fue en Bitinia, en la actual Turquía ,si bien hay una leyenda medieval que afirma que era hija de un monarca britano llamado Cohel.  Elena había contraído matrimonio con el general romano Constancio Cloro(250-306) y fruto de su matrimonio tuvo a Constancio , el futuro emperador Constantino I el Grande(272-337)

Constancio había sido elegido gobernador de la provincia de Britania  y es allí donde nació en 272 Constantino , en la ciudad de Eboracum, la actual York. Elena era cristiana y su esposo pagano , pero Constancio I respetó las creencias de su esposa y permitió que educase a su hijo en los principios del cristianismo. En esta época el Imperio estaba gobernado por dos emperadores, Diocleciano(244-311) y Maximiano(250-310) y cada uno de ellos tenía que elegir a un césar o príncipe que le sucediese al retirarse del poder. Diocleciano elige como sucesor a Constancio pero le obliga a abandonar a su esposa cristiana, Elena, para que tome por esposa a la hija de Maximiano, Flavia Maximiana Teodora. Constancio accede a la propuesta de Diocleciano y repudia a Elena, aunque dispone para ella y su hijo un retiro dorado en la ciudad de Tréveris , rodeados de todos los lujos y atenciones.


Esta imagen corresponde al lábaro,el nuevo símbolo creado por Constantino y que sustituiría a los estandartes de las legiones romanas, utilizado por primera vez en 312  en la batalla del Puente Milvio donde Constantino se enfrentó a las tropas del otro pretendiente al trono Imperial , Majencio. El lábaro esta formado por la unión de la XP, las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego, XPISTOS y le sería sugerido a Constantino por una voz durante un sueño la vispera de la decisiva batalla  (imagen tomada del blob blogdeheraldica.blogspot.com)



 En 305 Diocleciano y Maximiano abandonan el poder y a Diocleciano le sucede Constancio , pero muere al año siguiente en 306, no sin antes dejar como heredero no a los hijos que tuvo con su segunda esposa, sino a  Constantino, el hijo que tuvo con Elena. Éste, que se había alistado siendo muy joven en el ejército, era admirado por sus tropas y  le proclaman como nuevo emperador, aunque tendrá que enfrentarse a otros candidatos en una guerra civil que no terminará hasta el año 312, cuando derrota en la batalla del Puente Milvio , a las puertas de Roma , contra las tropas de Majencio, hijo del antiguo emperador Maximiano. Según cuenta el historiador Eusebio Pánfilo en su "Vida de Constantino", en las vísperas de la batalla que enfrentaría a los dos pretendientes al trono imperial, Constantino tuvo una visión de una gran cruz llameante en el cielo con la leyenda "In hoc signo vinces" que significa "Con este signo vencerás". Esa misma noche una voz le exhortó a marcar la cruz de Cristo en los escudos de los legionarios y de sustituir los habituales estandartes de las legiones por el lábaro, una cruz entrelazada por las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego XPISTOS.

Constantino, al que Elena no había conseguido convertir al cristianismo a pesar de haberle enseñado estas creencias desde su infancia, obtuvo una aplastante victoria , ratificada con la muerte de Majencio. Ya es emperador a todos los efectos. Un año después, en 313, Constantino I promulga el Edicto de Milán en virtud  del cual proclama la libertad de conciencia y religión en todo el Imperio convirtiendo al cristianismo en una religión libre e igual en condiciones y derechos que las demás creencias existentes en el Imperio , y además recibre el apoyo personal el emperador , ordenando la devolución de todos los bienes que les habían sido confiscados durante las persecuciones realizadas por Diocleciano. Su madre, Elena, veía cumplido uno de sus grandes sueños, la libertad del cristianismo dentro del Imperio, aunque no había podido convencer a su hijo del bautismo, algo que sólo haría poco antes de su muerte.



Archivo:CaputSHelenae 0578a.jpg
Relicario que contiene la cabeza de Santa Elena, la madre de Constantino I el Grande y la descubridora de las supuesas reliquias de la Santa Cruz, la Sábana Santa, la Lanza del Destino y la Escalera Santa. Se conserva en la catedral alemana de Tréveris, la iglesia más antigua de Alemania cuya construcción en ladrillo romano se inició por orden de la propia Elena. Podéis ver el rótulo que indica "Caput Helenae" o "Cabeza de Elena"



Es entonces cuando viaja hacia 326  a Jerusalén para cumplir su otra gran misión, la búsqueda de la Cruz donde, según los Evangelios, había muerto Jesucristo. Gelasio de Césarea(muerto en 390), discípulo del obispo e historiador Eusebio de Césarea(275-339), del que ya hablé en el artículo sobre la Sábana Santa y que fue el primero en escribir sobre la historia de la Iglesia en su "Historia ecclesiae", nos lo cuenta con estas palabras recogidas en la "Historia ecclesiae", continuación de la obra de su maestro:

"Alrededor del mismo período, Elena, la madre de Constantino, una mujer incomparable por fe, religiosidad, inigualable grandeza moral, se fue de viaje  a Jerusalén y allí se informó entre sus habitantes acerca del lugar en el que el cuerpo de Jesús había sido clavado a la cruz. Este lugar era muy difícil de individuar porque los primeros perseguidores habían erigido allí una estatua a Venus, ya que, cuando un cristiano quería venerar a Cristo en aquel lugar, parecía que rendía culto a Venus. Por esta razón, aquel lugar era poco frecuentado y casi había caído en el olvido. Pero cuando, como se decía, la pía mujer se dirigió al lugar que le había sido indicado por una señal celestial, hizo derribar cuanto había de vergonzoso y penoso y removió la construcción hasta lo profundo"



El fragmento del "Titulus Crucis", nombre que recibe el rótulo que Pilato puso sobre la cruz de Jesús con la inscripción INRI(Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) Cuando escribí   este artículo en 2011 indicaba que  no era el original hallado por Elena, sino una copia de la Edad Media, como habrían establecido estudios de Carbono 14, que mostraban una antigüedad entre  los siglos X al XII, pero según me indica un amable lector del Mentidero  habría estudios paleontológicos más recientes que demuestran su antigüedad y se remontaría a la época de Cristo  . Como de momento no he encontrado la información de esos estudios, estaría agradecido a cualquier lector que me proporcione información sobre ello para  hacer referencia ´con más exactitud del esttudio aquí. Hoy se conserva en la Básilica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma  




En efecto, Elena habría ordenado derribar el templo de Venus, que se hallaba sobre el Monte Calvario y que había sido construido en tiempos del emperador Adriano(76-138). Después de excavar halló un sepulcro conteniendo tres cruces junto con clavos y un letrero, el llamado "Titulus Crucis" con la inscripción INRIIESUS NAZARENUS REX IUDAEORUM(Jesús Nazareno Rey de los Judíos) tal y como lo describe Juan en su Evangelio "Pilato , por su parte, escribió y puso sobre la cruz éste rótulo "Jesús el Nazareno , el Rey de los Judíos"(Juan 19, 19-20). Pero ahora había que averiguar cual de las tres cruces era la que correspondía a Jesús. Para ello Elena hizo poner un cadáver sobre cada una de ellas y cuando el cadáver fue depositado sobre la de Jesús, el hombre resucitó.

Elena ordenó construir una gran iglesia sobre el lugar donde se hallaron las cruces , la Iglesia del Santo Sepulcro, y ordenó dejar la mitad de la Santa Cruz en Jerusalén enviando la otra mitad a Roma engastada en un relicario de oro y piedras preciosas, junto con los clavos utilizados en la crucifixión y la escalinata de marmol del Pretorio de Pilatos, que aún hoy se conserva en Roma con el nombre de Scala Santa o Escalera Santa. Por sus peldaños es por los que habría subido Jesús para ser juzgado por Pilato. Situada frente a la Basílica de  San Juan de Letrán, el edificio que la alberga fue construido por orden del papa Sixto IV(1414-1484) disponiendo que la Escalera Santa condujera a la contemplación de otra reliquia cristiana , la  Santissimi Salvatore Acheiropoieton , que significa "no pintado por mano humana". Ya en el siglo XVIII la Escalera Santa sería forrada con madera para evitar el desgase del marmol causado por la multitud de fieles que suben por ella de rodillas en señal de penitencia. También se pueden ver protegidas por un cristal presuntas gotas de sangre de Jesús, derramadas al abandonar el juicio después de haber recibido los latigazos ordenados por Pilato.



Imagen de la Escalera Santa traida por Santa Elena junto a la mitad del Lignum Crucis. Los visitantes la suben de rodillas en señal de penitencia , razón por la cual en el siglo XVIII se decidió forrarla de madera para evitar el desgaste del marmol original. Esta escalera es la que daba acceso al Pretorio de Pilato donde fue juzgado Jesús "Después ataron a Jesús , lo llevaron y entregaron a Pilato.Pilato le preguntó "¿Eres tu el rey de los judíos?"Y él respondió "Tu lo dices(Marcos 15,1-3) Protegidos por cristal se hallan las supuestas gotas de sangre dejadas por Jesús al abandonar el Pretorio y después de haber sido golpeado con el látigo  por orden del pretor 



El lignum crucis se convertía a partir de entonces en la reliquia más preciada de la cristiandad y ,poco a poco, fue siendo dividida para enviarla en pequeños fragmentos a iglesias de todo el Imperio. Años después, , hacia el 383, una monja viajera, Eteria, a la que dedique un artículo el 26 de febrero pasado, familia del emperador Teodosio I el Grande(347-395) , y que estaba recorriendo todos los lugares de la tradición cristiana, asiste a la adoración del Lignum Crucis el día de Viernes Santo y nos la describe así: "El obispo,sentado, oprime con sus manos el sagrado madero , mientras que los diáconos situados alrededor lo vigilan. Y lo guardan de esta manera porque cuentan que, en cierta ocasión, uno clavó los dientes y robo una astilla de la santa reliquia. Por eso ahora los diáconos lo vigilan, no sea que alguno al pasar se atreva a hacer lo mismo". También contempla el "Titulus crucis" del que escribe "En un relicario de plata se conserva un fragmento de la sagrada madera de la cruz. El relicario es abierto y la madera es extraída y tanto ella como el título son colocados sobre la mesa"

Ya en 614 , cuando el Imperio Romano de Oriente se había convertido en el Imperio Bizantino, Jerusalén es ocupada por las tropas del rey persa Cosroes II(rey de 590-628), se apodera de la Vera Cruz , otro nombre por el que se conocía a la Santa Cruz, para ponerla a los pies de su trono y pisarla cada vez que se sentara en él como símbolo del desprecio que sentía por el cristianismo. Después de años de duros combates el emperador bizantino Heraclio (575-641), consigue recuperarla en 628 y la devuelve a Jerusalén, donde permanecería ya de forma definitiva, en una ceremonia celebrada el 14 de septiembre de ese año, que a partir de entonces se conservaría en el calendario de la Iglesia como Exaltación de la Santa Cruz.




Archivo:Lignum-crucis.jpg
Lignum Crucis conservado en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, fundado por el monje Toribio, que sería canonizado, en el siglo VI. En el monasterio también se encuentran los restos del obispo de Astorga, llamado igualmente Toribio y también santo, quién había traído la reliquia  tras su estancia en Tierra Santa y con el permiso del patriarca de Jerusalén. En principio se conservó en Astorga pero fue trasladado al monasterio cántabro para protegerlo de la invasión musulmana. Es considerado el fragmento más grande que se conserva del Lignum Crucis



Posteriormente, durante la Edad Media, se extenderían por toda la cristiandad fragmentos de la Vera Cruz ,convirtiendose estas presuntas reliquias en un gran negocio con las que se engañaba a muchos incautos con burdas falsificacionesl. Entre las reliquias del lignum crucis que se consideran auténticas, además de la que se conserva en el Vaticano, en España tenemos la que se halla en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria). La fundación de este monasterio se atribuye a un monje llamado Toribio en el siglo VI y el lignum crucis que allí se conserva fue traido por otro Santo Toribio, el obispo de Astorga, después de un viaje de peregrinación a Jerusalén. En principio se conservaba en Astorga pero en 714, cuando las tropas musulmanas dirigidas por Tariq avanzaban hacia el norte, fue trasladada para protegerla al Monasterio donde hoy aún se conserva . En cuanto al "Titulus Crucis", el original se perdió y el que hoy se conserva en la  Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén  en Roma no es sino una copia que , según datación del Carbono 14, podría ser fechada entre el siglo X y el XII.

Hasta aquí la historia del Lignum crucis que junto a los artículos dedicados a la Lanza Sagrada o del Destino y la Sábana Santa nos ha permitido conocer un poco más de estas reliquias del cristianismo. Para el artículo de mañana voy a dejar el misterio de la Resurrección, que sucedió después de que su cuerpo fuera recogido por José de Arimatea "Después José de Arimatea , que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato le dejara llevar el cuerpo de Jesús . Pilato se lo permitió. Fue y se llevó el cuerpo de Jesús"  Trataremos de determinar hasta que punto podemos basarnos en los Evangelios como fuente histórica y en que se basan algunas teorías que afirman que Jesús no murió en la cruz. Pero eso será para mañana , hoy quiero cerrar este artículo con estas palabras del filósofo inglés Francis Bacon " Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; mas si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas". No hay que temer a las dudas, detrás de una respuesta siempre hay nuevas preguntas.



Enlace con la segunda parte de El Misterio de la resurrección, el lignum crucis y el libro de Issa
https://chrismielost.blogspot.com/2011/04/el-misterio-de-la-resurreccion-el_22.html

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domingo, 27 de febrero de 2011

LA PASION DE VIAJAR : LOS VIAJES DE ETERIA

Escribía el filósofo, humanista y ensayista francés Michel de Montaigne(1533-1592) que "A quien me pregunta la razón de mis viajes les respondo qué se bien de que huyo pero ignoro lo que busco". ¿Por qué hay personas que necesitan viajar sin detenerse demasiado en un sitio porque en seguida sienten la necesidad de volver a emprender el camino? Montaigne pensaba que viajar era una forma de escapar , de huir de tu realidad , de lo cotidiano , de los problemas personales, pero no creo que un viaje tenga que ser una huida , aunque otros autores , como el escritor español Miguel de Unamuno , insistieran en el concepto del viaje como huida con esas palabras "se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte". 

Desde pequeño he sido aficionado a las biografrías de los grandes viajeros de la historia, caminando junto a Marco Polo por la Ruta de la Seda, navegando con Cristóbal Colón por un océano desconocido y con Fernando de Magallanes para dar la vuelta al mundo, recorriendo África con Richard Burton en busca de las fuentes del Nilo o explorando la Antartida siguiendo los pasos de Roald Amundsen. He compartido a través de sus historias la emoción de asomarse a lo desconocido, de sentir la necesidad de seguir un poco más para descubrir que hay en el siguiente recodo del camino, la necesidad de conocer otros lugares, otras personas, otros mundos diferentes. No, no creo que el único motivo que lleva a un hombre a viajar sea huir, creo que es una pasión, quizás de las más hermosas, que te permite conocerte más a ti mismo y al mundo , como dice el psicólogo español Luis Rojas Marcos, "viajar es una buena forma de aprender y de vencer miedos".

Estoy hablando de viajar, no de hacer turismo. El viajero es aquel capaz de dejar detrás su realidad, su vida cotidiana, para entrar en contacto con otra realidad, para dejarse empapar por ella como un niño que descubre por primera vez la vida. Quizás ese sea el auténtico viaje, el ver el mundo con los ojos nuevos de un niño, dejar que la vida nos vuelva a sorprender como lo hacia en nuestra infancia. Creo que en todo viajero hay mucho de ese niño que se asombra ante todo aquello que asalta su mirada, que desea conocer, aprender, ver nuevos paisajes y personas. Y quizás muchos de nosotros sintamos esa necesidad de emprender un viaje  para encontrarnos en el camino con nosotros mismos, pues los viajes tienen mucho de un camino iniciático donde vamos aprendiendo y superando nuestras propias limitaciones, como decía el novelista francés Paul Morand "un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémosla".

Mapa del Imperio Romano durante el siglo IV. El Imperio ya estaba dividido en Imperio de Occidente e Imperio de Oriente después de la muerte de Constantino I el Grande en 337 pero Teodosio I el Grande, emperador nacido en Hispania, reunificaría por última vez los dos Imperios bajo su gobierno en 392. Gracias a su relación familiar de Eteria con el emperador pudo viajar a través del Imperio por la red de vías de más de 80.000 kilómetros llamadas en su conjunto como cursus publicus

Llevado por mi amor a los viajes voy a dedicar a partir de ahora alguno de los artículos del Mentidero a grandes viajeros de la historia, para que nos hagan soñar con un mundo donde todo era desconocido y la televisión o la fotografía no nos descubría antes de llegar lo que íbamos a ver. Y para empezar vamos a conocer a la que podríamos considerar como la primera viajera de la Antiguedad que se desplazaba por el simple placer de conocer otras tierras lejanas. Pero para conocer a esta viajera, tenemos que desplazarnos al siglo IV, cuando el Mediterraneo aún sigue siendo el Mare Nostrum romano y se puede viajar desde Hispania hasta Palestina bajo la protección del Imperio Romano.

Estamos en el año 381 de nuestra era, cuando una monja de Gallaecia(Galicia), en la Hispania romana de un Imperio gobernando por Teodosio el Grande(347-395), llamada Eteria o Egeria, que pertenecía a una familia patricia emparentada con el  propio emperador, emprende un viaje de peregrinación hacia Tierra Santa en compañía de un cortejo de servidores al que se unirán monjes y sacerdotes que irá encontrando por el camino , ya que llevada de su curiosidad pretende detenerse en todos los lugares que guarden alguna relación con los textos bíblicos. Su viaje de peregrinación se hace famoso y durante el camino va escoltada constantemente por un destacamento de soldados romanos que le permiten mantenerse a salvo de los numerosos bandidos que infectan las calzadas del Imperio. 

La comitiva que acompaña a Eteria  abandona la Gallaecia y por la Vía Domitia siguen camino hacia Roma para desde alli continuar por mar hasta Constantinopla, la ciudad refundada por Constantino I el Grande en 330 sobre los restos de la antigua Bizancio, atravesando luego Bitinia, Galacia y Capadocia hasta llegar a Tarso, ciudad de origen de Pablo de Tarso. Desde alli prosigue su camino por Antioquía y luego, de nuevo por mar, hasta el puerto de Haifa, en el actual Israel, desde donde sigue el litoral hasta Diospolis, y en la Pascua de 381 alcanza Jerusalén.

Los obispos , monjes y clérigos la reciben  con grandes muestras de respeto dado su parentesco con el emperador. Hay algunos especialistas que piensan que podría ser la hermana de la primera esposa del emperador Teodosio I el Grande, lo que explicaría que en las  zonas más conflictivas del Imperio se adelantaran destacamentos militares para darla escolta. Después de celebrar en Jerusalén las fiestas de Pascua y Pentecostés , y tras pasar los rigores del verano y el frío del invierno en Tierra Santa, Eteria emprende de nuevo el camino para dirigirse ahora a Egipto, uno de los itinerarios que más atraían a Eteria, que estaba entusiasmada por los relatos sobre hechos maravillosos realizados por anacoretas y monjes que habitaban los desiertos egipcios y que circulaban  por toda Europa. 

Imagen del monasterio de Santa Catalina, fundado en el siglo VI por Justiniano I el Grande y al fondo Djebel Musa o Montaña de Moisés, donde según la tradición Moisés pasó 40 días en su cima en una cueva donde ahora se encuentra la capilla de la Santa Trinidad.Se puede subir a la cima a 2286 metros de altura por unos escalones tallados en la roca por un monje y conocidos como "los escalones del arrepentimiento". Hasta su cima llegó Eteria en su deseo de visitar todos los lugares que aparecen en el Antiguo Testamento
Durante su viaje hacia Egipto realiza paradas en Belén, Hebrón y Galilea, escenario de diferentes episodios de la vida de Jesucristo, y en el Sinaí asciende el Djebel Musa o Montaña de Moisés. Antes de llegar a la cima Eteria nos cuenta que pasa por el lugar donde se hallan las "Tumbas de la Concupiscencia", donde, según el Antiguo Testamento, yacían los israelitas que perecieron por haber comido las codornices . Es un episodio del éxodo del pueblo de Israel desde Egipto a Israel guiados por Moisés, y se nos cuenta como los israelistas, hambrientos, pidieron carne  y se quejaron de que vivían mejor cuando estaban en Egipto. Como castigo a sus dudas y quejas, Dios les mandó codornices en gran número, lo que hizo que muchos comieran con glotonería muriendo muchos de ellos por esa misma gula. Era corriente que después de cada duna de estas visitas los monjes que vivieran en la zona entregaran unas eulogias o regalos de despedida que solían consistir en frutos típicos de la región o productos artesanales elaborados por las manos de los monjes.

Después de descender del Sinaí, Eteria se acercó a la zarza donde Dios habló a Moisés , la cual, según nos dice Eteria "se encontraba en una explanada poblada por múltiples eremitas y una iglesia en la cabecera del valle". Un siglo y medio después de la visita de Eteria, el emperador Justiniano el Grande(500-565), ordenará la construcción en la base del monte Sinaí del monasterio de Santa Catalina, donde aún hoy se venera  el recuerdo de la zarza ardiente. Tras descansar un par de días en Farán, continúa hacia la localidad de Clysma, donde hoy se encuentra Suez, para visitar la región de Gessen, para ver el sicómoro que según la Biblia había sido plantado por los patriarcas y que Eteria nos describe así "Vetusto en grado sumo y esquilmado, a pesar de lo cual, seguía dando frutos y cuando llega alguien aquejado de una dolencia, se acerca hasta él y poda unos tallos que le sirven de alivio".

Eteria demuestra con sus palabras que no es una ingenua y , tanto en éste caso con en otros , muestra cierto escepticismo , como cuando, refiriéndose al lugar donde estuvo la estela de la mujer de Lot convertida en estatua de sal , dice a sus hermanas en Gallaecia "Creedme venerables señoras, lo que es la columna no aparece por ningún sitio, lo único que enseñan es el lugar que debió ocupar". Eteria vuelve entonces sobre sus pasos y visita la orilla del río Jordán y el monte Nebo, donde Moisés bendijo a las tribus de Israel que se dirigían hacia la tierra prometida de Canaán y desde donde el patriarca de Israel observó esa tierra antes de morir. También Eteria subió al Monte Nebo y nos describe lo que ve desde su cima "El lugar donde el Jordán desemboca en el Mar Muerto, Livias, al lado acá del Jordán, y también Jericó y la mayor parte de Palestina, la Tierra de Promisión"


Vista desde el Monte Nebo donde Moises vió antes de morir, laTierra Prometida de Canaan . Eteria, que subió a su cima a unos 817 metros de altura, escribiría  sobre sus vistas desde la cima "El lugar donde el Jordán desemboca en el Mar Muerto, Livias, al lado acá del Jordán, y también Jericó y la mayor parte de Palestina, la Tierra de Promisión"

Aunque pudo haber visitado Petra, que en 363 había sido semidestruida por un terremoto, Eteria no mostró deseos de conocer ésta mítica ciudad.. A mediados de marzo del año 384 , cuando su viaje dura ya tres años, Eteria emprende el camino de regreso dando un rodeo por Mesopotamia, visitando la ciudad de Edesa, ciudad en la que santo Tomás había sufrido el martirio y donde el obispo la dispensó el trato que se daba a un alto funcionario del Estado. Sin poder alcanzar la cuna de Abraham, la ciudad de Ur, que se hallaba entonces en poder de los asirios, Eteria retorna a Constantinopla visitando por el camino la tumba de Santa Tecla, la primera mujer mártir del cristianismo y cuyas reliquias hoy podemos contemplarlas en la catedral de Tarragona.

Viajera incansable, Eteria escribe a sus hermanas desde Constantinopla y les comunica sus deseos de conocer  Éfeso y visitar el sepulcro de San Juan. Hasta éste punto llega el relato del viaje escrito por Eteria , aunque también encontramos una descripción detallada de la liturgia de Jerusalén, como esta descripción de la adoración del Lígnum Crucis el día de Viernes Santo:

"El obispo sentado , oprime con sus manos el sagrado madero, mientras que los diáconos situados alrededor lo vigilan. Y lo guardan de esta manera porque cuentan que en cierta ocasión, uno clavó los dientes y robó una astilla de la santa reliquia. Por eso, ahora los diáconos lo vigilan, no sea que alguno al pasar se atreva a hacer lo mismo"

Eteria pone en orden lo que había escrito en su diario a lo largo del viaje, y lo reunirá en un libro que, bajo el título de "Itinerario", se convertirá en el primer libro de viajes de la historia, donde recoge descripciones y detalles que pudiesen ser de utilidad a quién quisiera seguir sus pasos. Nadie volvió a saber nada más de la incansable Eteria, aunque los historiadores suponen que no pudo regresar nunca a su monasterio, pues eso parece deducirse  por las últimas palabras de Eteria en su "Itinerario":

"Desde este lugar, dueñas mías y luz de mi vida, mientras escribía esto a vuestra caridad, ya tenía el propósito de ir en nombre de Cristo nuestro Dios a Éfeso, en Asia, para orar en el sepulcro del santo y bienaventurado apóstol Juan. Si después de esto aún estaré viva, y si además podré conocer otros lugares , lo referiré a vuestra caridad: o yo misma presente, si Dios se digna a concedérmelo, o ciertamente os lo comunicaré por escrito, si otra cosa me viene al espíritu. Entretanto, señoras mías y luz de mi vida, sea que esté viva o sea que haya muerto"

Eteria fue una pionera en la literatura de viajes y su obra "Itinerario" es considerada la primera de las obras de viajes de la literatura mundial. Durante tres años recorrió Tierra Santa y los lugares más destacados de las Sagradas Escrituras . La última carta escrita a sus hermanas del convento procedía de Constantinopla, desde donde iba a proseguir su viaje hacia Éfeso, aunque ya nunca volveríamos a tener noticias de ella

Posiblemente su cuerpo descanse en una tumba de aquellos desiertos que tanto amó. Pero su recuerdo se podría haber perdido del todo, pues hasta el siglo XIX  este viaje había sido desconocido para casi todos y solo unos pocos habían oído hablar de la carta del abad Valerio que escribió durante la segunda mitad del siglo VII a los monjes del Bierzo , en la que menciona el viaje de Eteria y alaba el espíritu de la monja gallega con estas palabras:

"Desde la extremidad de esta región occidental, Eteria  emprendió con intrépido corazón y con todas sus fuerzas un larguísimo viaje por todo el orbe conocido. Caminando despacio, guiada por el Señor, llegó a los sacratísimos y suspirados lugares del nacimiento, pasión y resurrección de Jesús. Cuando  consideramos los hechos y virtudes de varones fortísimos y santos, hallamos más digna de admiración la constantísima práctica de la virtud de la debilidad de una mujer, al cual la notabilísima historia de la bienaventurada Eteria, más fuerte que todos los hombres del siglo"

Pero desde entonces se pierde la pista de la obra de Eteria, hasta que en 1844 el investigador Gian Francesco Gamurrini los descubrió por casualidad en la biblioteca del monasterio italiano de Monte Cassino, aunque por desgracia sólo se conservaban los capítulos referidos a las dos últimas rutas seguidas por Eteria , mientras que el relato de su viaje desde Galicia hasta Constantinopla se habían perdido , junto con los dibujos que debieron de acompañar la obra, aunque todavía los historiadores conservan la esperanza de hallar los fragmentos perdidos.

Y hasta aquí nuestro camino junto a esta pionera de los viajeros, que recorrió las vías romanas para alcanzar los confines del Imperio sólo por saber que había más allá. En próximos artículos iremos conociendo a otros grandes viajeros de la historia y, con ellos, recorreremos aquellos sitios que quizás nunca lleguemos a visitar, pero , como decía la poetisa Emily Dickinson "para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro". Naveguemos por este océano de palabras hacia los horizontes más lejanos.
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