martes, 27 de mayo de 2014

MUJERES EN LA HISTORIA: MARÍA ANTONIETA , LA VIUDA DEL CIUDADANO CAPETO ( SEGUNDA PARTE)

Detenía ayer este relato sobre la vida de María Antonieta Josefa Juana de Habsburgo Lorena, a la que todos conocemos sencillamente como María Antonieta , en una fecha, el 10 de mayo de 1774.  Hasta ese momento habíamos asistido a su nacimiento el 2 de noviembre de 1755, un día después del gran terremoto de Lisboa  que conmocionaría a Europa y que parecía un presagio lúgubre de otro tipo de terremoto, este de tipo político y social, que marcaría el destino de la recién nacida al final de su vida. Sus padres eran el emperador Francisco I(1708-1765) y su esposa la emperatriz María Teresa I de Austria (1817-1780), un matrimonio enamorado , algo extraordinario entre las parejas de la realeza donde todos los matrimonios eran concertados por intereses políticos  en los que el amor no jugaba papel alguno y sólo en casos excepcionales como en este nacían auténticos vínculos amorosos aunque, como también veíamos ayer, no excluía las frecuentes infidelidades amorosas de Francisco. Un matrimonio prolífico que tendría dieciséis hijos, de los que María Antonieta había sido la penúltima. Recorrimos sus primeros años felices viviendo en los diferentes palacios imperiales como los de Hofburg, Schönbrunn o Laxenburg, convertida en una de las favoritas de su padre  al que perdería en 1765 víctima de una apoplejía. Dos años más tarde su madre , la emperatriz María Teresa de Austria, que colaboraba con su hijo , el nuevo emperador José II(1741-1790), en el gobierno del Imperio, negociaba con el rey francés Luis XV (1710-1774) el matrimonio de la joven María Antonieta con el heredero del trono francés, el Delfín Luis Augusto de Borbón, nieto del rey francés y llamado a sentarse en el trono en el futuro con el nombre de Luis XVI (1754-1793). 

Una María Antonieta con sólo catorce años abandonaba en la primavera de 1770  lo que había sido hasta entonces su mundo para viajar a Francia y conocer a su esposo con el que se había casado por poderes . Llegaba al majestuoso Palacio de Versalles  y el 16 de mayo de 1770 contraía matrimonio oficialmente en una ceremonia celebrada en la capilla del Palacio. Se había convertido en la Delfina, la esposa del heredero al trono de Francia ,  y durante los años siguientes tuvo que aprender a adaptarse al protocolo de la corte francesa, mucho más complejo que el de la austriaca, a una completa falta de intimidad ya que la vida de los miembros de la familia real era pública  y también a algo más extraño, la completa ausencia de relaciones sexuales con su esposo  lo que despertaría las alarmas tanto de Luis XV como de la emperatriz María Teresa I de Austria que no entendían las causas de esta situación más aun cuando uno de los principales deberes de los monarcas en todos los reinos era asegurar  la sucesión con un heredero. Pero ignoraban que el problema era la fimosis que padecía el Delfín y que no se atrevía a operarse , pues una sencilla circuncisión habría resuelto la situación En junio de 1773 María Antonieta era presentada al pueblo de París que la recibió con fervor, mientras se dirigían a una misa oficiada en la catedral de Notre Dame.Viendo el cariño que recibía por parte de los que iban a ser sus súbditos, María Antonieta se sentía pletórica . Recordemos sus palabras  de aquel 8 de junio de 1773 ""¡Qué feliz soy -escribe a su madre - de ganar la amistad del pueblo a tan bajo precio! No hay, sin embargo , nada más preciado; así lo he sentido y no lo olvidaré nunca!" Menos de un año después, el 10 de mayo de 1774 , la viruela acababa con la vida del rey Luis XV y con su muerte comenzaba una nueva etapa en la vida de María Antonieta que ahora iba a convertirse en la reina de Francia.






Retrato de  Luis XVI por el pintor francés Joseph Siffred Duplessis(1725-1802) en el año 1775 cuando tenía diecinueve años de edad y le tocaba la responsabilidad de asumir el trono de Francia, algo para lo que el tímido Luis parecía no sentirse preparado , lo que explica la escena de los dos jóvenes soberanos rezando a Dios para que les ayudara en aquella circunstancia. Luis XVI nombra al economista Jacques Turgot (1727-1781)  como Controlador General de las Finanzas, un equivalente a nuestros ministros de economía y hacienda, que propondrá entre las medidas necesarias para sacar a Francia de la profunda crisis económica en la que se encontraba  la supresión de los privilegios de la aristocracia y el clero, lo que evidentemente le ganó la enemistad de estos estamentos de la sociedad que no querían renunciar a sus prebendas. También tenía previsto reducir las cargas impositivas sobre las clases más pobres, eliminar muchos de los monasterios existentes en Francia. Sus enemigos se encargaron de sublevar al pueblo por la carestía de la harina en la llamada "guerra de la harina", Debido a la presión popular azuzada por  el clero y la nobleza, Luis XVI se sintió obligado a cesar en 1776 a Turgot y a otros ministros reformistas que de haber podido continuar su labor tal vez habrían evitado el estallido en 1789 de la Revolución
(Imagen procedente de    http://es.wikipedia.org )







Según relata la escritora y periodista española Cristina Morató (1961) , cuya biografía de María Antonieta incluida en su libro "Reinas malditas" esto siguiendo , cuando los dos jóvenes esposos, él tenía 19 años y ella 18 años,recibieron la noticia de la muerte de Luis XV  se postraron de rodillas y comenzaron a rezar para solicitar la ayuda de Dios en aquella hora crucial en sus vidas con palabras que conmovieron a todos los que allí estaban presentes "Querido Dios, guíanos y protégenos. Somos demasiado jóvenes para reinar"  En aquel momento ambos gozan de gran popularidad entre el pueblo y su propia juventud se contempla como el necesario  soplo de aire fresco que renueve la monarquía y la acerque al pueblo. María Antonieta escribe en esos días a su madre  todavía conmocionada por su nueva condición, la de reina de Francia " Aunque ha sido voluntad de Dios que naciera para el rango que ocupo, no puedo evitar admirarme  ante lo dispuesto por la Providencia  que me ha designado  a mí, la última de vuestros hijos, para el más hermosos reino de Europa" La coronación oficial de Luis XVI tendría lugar el 11 de junio de 1775 en la catedral de Reims , lejos de la capital porque se temían manifestaciones de descontento del pueblo  cono consecuencia del incremento del precio de la harina. El monarca prescinde de aquellos ministros que eran más detestados por el pueblo y renueva el gobierno. Autoriza de nuevo las reuniones del Parlamento de París que había sido abolido por su abuelo Luis XV, y trata de emprender una renovación de las finanzas y la administración del reino que a menudo chocará con la postura contraria de la nobleza que no quería renunciar a ninguno de sus privilegios y Luis XVI nunca se atreverá a ir más lejos y enfrentarse a la aristocracia, mientras las duras condiciones que tenía que soportar el pueblo va alimentando un rencor hacia la nobleza  que disfrutaba de toda clase de lujos sin reparar en la miseria de sus súbditos. 




Madame la princesse de Lamballe by Antoine-François Callet (circa 1776, Callet).jpg
Retrato de la mejor amiga que tendría a lo largo de su vida la reina María Antonieta, la princesa de Lamballe, retratada aquí en 1776 por el pintor francés Antoine François Callet(1741-1823) , retratista oficial del rey Luis XVI. Se había casado con sólo 18 años con el príncipe de Lamballe, uno de los hombres más ricos de Europa  que la engañó desde casi el mismo inicio del matrimonio que, por otro lado, no sería muy largo porque su esposo murió en 1768. La joven viuda, de la que Cristina Morató escribe que era  "dulce, prudente y de buen corazón"  conocería a María Antonieta en 1770 y entre las dos mujeres nace una gran amistad que algunos verán con ojos maliciosos e incluso insinuarán que había entre ellas una relación lésbica. En 1775  se convirtió en la superintendente de palacio aunque poco después sería desplazada de su cargo, ya que la reina la consideraba demasiado formal y sería para organizar las diversiones de palacio. Sin embargo, a pesar de esta caída en desgracia la amistad de la princesa de Lamballe por su reina nunca se extinguiría y sería una de las pocas que permanecería al lado de María Antonieta cuando todos los demás la abandonaran. Por cierto, fijaos en el peinado que luce la princesa, los llamados Poufs, peinados verticales que podían superar el metro de altura y que María Antonieta pondría de moda.
(Imagen procedente de   http://es.wikipedia.org )




Mientras, María Antonieta vive una época feliz . Tiene a su primera favorita, María Teresa Luisa de Saboya, princesa de Lamballe (1749-1792), una mujer prudente y discreta con la que María Antonieta había simpatizado desde su llegada a Francia y a la que en 1775  nombró superintendente de palacio, un cargo que incluía la organización de eventos para la diversión de la reina.  La princesa de Lamballe , que quería sinceramente a a la reina, se lamenta sin embargo  del carácter frívolo de María Antonieta  y escribe  en su diario "La reina se encuentra ahora  muy ocupada con un jardín a la inglesa que quiere establecer en el Trianon. Esa diversión sería muy inocente si al mismo tiempo la dejase lugar para las ideas más serias" pero uno de los rasgos del carácter de María Antonieta en estos años es su frivolidad, en parte originada por sus apenas diecinueve años de edad " La reina - sigue quejándose la princesa Lamballe - no se dispone todavía a reflexionar en las cosas que le son más esenciales en el momento presente" Hemos visto que hace referencia a Petit  Trianon,  un pabellón construido por Luis XV en los jardines de Versalles y que María Antonieta iba a convertir en su particular refugio de la corte. En estos primeros años de reinado los excesos de María Antonieta no tardarán en ser motivo de crítica perdiendo pronto el crédito con el pueblo francés.  Escribe Morató que sólo  para gastos de vestuario el presupuesto de la reina asciende a 150.000 libras al año mientras que el salario medio  de un trabajador apenas alcanza las 30  libras al mes. Adquiere cientos de vestidos, sombreros y zapatos  y se pone en manos de la modista Rose Bertin (1747-1813) que la visita dos veces a la semana para presentarla nuevos diseños.Juntas crearán lo que hoy llamaríamos "tendencias", marcarían la moda de la corte  con inmensos miriñaques de hasta cinco metros de diámetro  y exagerados y extravagantes  peinados llamados Poufs que podían superar hasta el metro de altura  de los que nos cuenta Morató que "Son tan altos que las damas no podían sentarse en sus carros, tenían que ir de rodillas  y en los palcos de los teatros tuvieron que alzarse los techos"






Retrato de María Antonieta realizado en 1778  por la pintora francesa más conocida del siglo XVIII, Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun(1755-1842)   donde podemos ver dos de las características de la moda de la que la reina marcaba la tendencia a través de la modista Rose Bertin y de su peluquero Léonard-Alexis Autié(hacia 1751-1820), el miriñaque , que es esa falda amplia que podéis ver en el retrato , que llegaría a tener hasta 5 metros de circunferencia y que se apoyaba en un armazón de aros de metal que mantenía la falta abierta., y los elevados peinados diseñados por Autié. En una carta la emperatriz María Teresa I de Austria reprocha a su hija estas excentricidades, en particular aquellos aparatosos peinados que eran la comidilla de toda Europa 
" No puedo impedir tocar un tema que , con mucha frecuencia , encuentro repetido en las gacetas: tus peinados - escribe la emperatriz - Se dice que , desde la raíz del cabello, tienen treinta y seis pulgadas  de alto, y encima hay plumas y lazadas. Una reina joven y guapa  a la que le sobran encantos no necesita esas garambainas" 
(Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )





María Antonieta también se deja atrapar por la afición al juego, en particular uno de cartas llamado el faraón, y tanta pasión pone en el juego que en el verano de 1776 su deuda asciende ya a más de medio millón de libras y tiene que ser el rey quien se haga cargo de ella sin hacerle ningún reproche por ello. , ante la exasperación de su madre , la emperatriz María Teresa , que le reprocha este comportamiento  y no entiende  "cómo su hija - escribe Morató - se pierde en estos placeres y no muestra ningún interés en conocer su propio reino o en cómo viven sus súbditos" Mientras,  María Antonieta se da cuenta que su favorita, la princesa de Lamballe, es demasiado prudente, seria y formal para que le procure buenas diversiones y la sustituye por Yolande de Polastron, condesa de Polignac (1749-1793) una mujer mucho más descarada y frívola, aunque María Antonieta no rompería nunca su amistad con Lamballe que sería una de las pocas personas que permaneció a su lado. Otro de los amigos que no le fallan en estos años a la reina es el embajador austriaco en París , Claude Florimond conde de Mercy-Argentau (1727-1794),que además de embajador era un espía al servicio de María Teresa I que trataría de influir en la corte francesa para favorecer los intereses de los Habsburgo  e intentó  aconsejar a María Antonieta para que limitara sus gastos y se mostrara más comedida, consciente de que estaba perdiendo el cariño del pueblo con este comportamiento.  Otra de las amistades que María Antonieta conservaría hasta el final de su vida fue la del noble sueco Hans Axel von Fersen (1755-1810) , al que había conocido en 1774 y cuya belleza causaba estragos entre las aristócratas de Versalles. Entre los dos surgiría  una amistad tan profunda que se convertiría en algo muy parecido a un amor platónico y él sería uno de sus pocos apoyos en los momentos más amargos de su vida. En 1774 el embajador sueco en París escribía sobre Hans al rey sueco  Gustavo III(1746-1792) "De todos los suecos que han estado aquí, este es el que ha sido mejor acogido en la sociedad. Ha sido extremadamente bien tratado por la familia real. Es imposible haber tenido, para con él, un comportamiento más sensato y digno. Con su gallardía y su ingenio ha logrado un éxito en la sociedad parisina"





Retrato de autor desconocido que se conserva en el Museo Nacional de Estocolmo del conde Hans Axel von Fersen, el aristócrata sueco que vivió un amor platónico con María Antonieta  y que llegaría a arriesgar su vida para salvar la de los reyes de Francia. Gracias al apoyo de María Antonieta en 1783 Fersen será nombrado por Luis XVI  como coronel del regimiento real suecofrancés , un hombre del que las mujeres de la corte decían que era "bello como un ángel"
(Imagen procedente de http://www.britannica.com )





Pero la reina no es consciente de los rumores que su comportamiento ha despertado y sus enemigos en la corte se encargan de difundir infundios acerca de una supuesta relación adultera con Hans Axel von Fersen e incluso de amores lésbicos con la princesa de Lamballe y la condesa de Polignac además de las criticas, estas si eran fundadas, sobre sus dispendios económicos y su indiferencia ante las carencias del pueblo del que es reina. En 1777 su hermano, el emperador José II , viaja a París con dos misiones, una de ellas hacer recapacitar a su hermana para que deje de tener ese comportamiento irreflexivo y por otro convencer a Luis XVI para que se opere de fimosis para que pueda consumar su matrimonio después de siete años porque no es posible seguir manteniendo esa situación con un reino a la espera de heredero. La visita se vería coronada por el éxito. En lo que se refiere a su hermana, José II  se van con la impresión de que se trata , según escribe Morató, "de una mujer honesta y bondadosa, algo inconsciente por la edad "  a la que aconseja que abandone las malas compañías, y en cuanto al rey consigue convencerlo y superando su miedo Luis XVI se opera de fimosis. ¿El resultado? El propio rey  se lo confesará a sus tías, "Me gusta mucho el placer y lamento haberlo desconocido durante tanto tiempo" Es de esperar que María Antonieta también se alegró de que tras siete años de paciente espera su marido hubiera dado aquel paso y los resultados no se hacen esperar. El 19 de diciembre de 1778 , ante la atenta mirada de cincuenta personas reunidas en su habitación, pues el parto también es un acto público, da a luz a su primera hija , María Teresa Carlota de Francia (1778-1851), que sería conocida después en la corte como Madame Royal y que con el tiempo se convertiría en la última superviviente de la familia real francesa.






Retrato de la hija mayor de Luis XVI y María Antonieta,  María Teresa Carlota de Francia , realizado en 1795 por el pintor alemán Heinrich Friedrich Füger (1751-1818) , una fecha en la que sus padres ya estaban muertos y ella era la única superviviente de la familia real. Durante su confinamiento en la Torre del Temple entre 1793 y 1794 , María Teresa  pasó meses sola y aislada en su celda y en una de sus paredes escribió este mensaje  que mostraba la desesperación de la joven  que había perdido a  su padre y estaba separada del resto de su familia  
"María Teresa es la criatura más infeliz del mundo, no puede obtener noticias de su madre ni juntarse con ella, aunque lo ha pedido mil veces.¡Vive mi buena madre! A la que adoro pero a la que no puedo escuchar su voz. ¡Oh padre! Mírame desde el cielo, ¡la vida es tan cruel! Oh Dios mio, perdona a los que han hecho que perezca mi familia" 
(Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )







Aquel nacimiento cambiaría a María Antonieta que abandona los excesos de los años anteriores y se centra en la educación de su pequeña hija  . Siguiendo el ejemplo de su madre María Teresa de Austria, la reina procura que su hija tenga una buena educación  evitando que recibiera un exceso de mimos para que no se transformara en una mujer engreída y despótica como eran las otras princesas de  la familia Borbón francesa. Más adelante María Antonieta invitará a palacio a niños de las clases trabajadoras para que sus hijos tuvieran contacto con los pobres y en 1784 repartiría juguetes de su hija entre los pobres en las fiestas de Navidad. Sin embargo, el daño a su reputación era irreparable,  y los rumores alimentados por sus enemigos , además del evidente contraste entre el lujo en el que vivían los aristócratas en Versalles con la pobreza de los trabajadores franceses , seguirían creciendo en estos años.  Por lo demás, el nacimiento de María Teresa Carlota había supuesto una cierta decepción para la familia real que esperaba el nacimiento de un heredero varón. En el verano de 1779 tiene un aborto . Los años pasan y ante la sorpresa de la corte el rey Luis  XVI se niega a seguir la costumbre de sus antecesores en el trono de  una favorita, una amante oficial,   y a quién se lo insinúa el monarca se lo deja muy claro "A todos les gustaría  que tuviera una amante, pero no pienso tenerla. No deseo reproducir las escenas de anteriores reinados". El 3 de noviembre de 1780  María Antonieta recibe una nueva carta de su madre en la que esta escribe, con un tono melancólico que no era habitual en ella , " Ayer, durante todo el día, mi mente estuvo más en Francia que en Austria", Poco después, el 29 de noviembre de 1780, la que fuera conocida como "la suegra de Europa" pues había casado a sus hijas con reyes y nobles de todo el continente, una de las mujeres más poderosas del siglo, fallecía dejando un Imperio fortalecido y modernizado con una reforma de la educación y la abolición de la pena de muerte entre sus medidas más destacadas






Imagen de una parte de "Le Hameau de la Reine" o "Aldea de la Reina" un conjunto de once edificios  construidos  en 1783 por iniciativa de María Antonieta que reproducían una imagen idealizada de lo que era la vida de los campesinos franceses donde había además de viviendas, molinos, vaquerías y un estanque. A partir de 1785 estaría habitada por doce familias pobres a las que invitó la propia reina . En realidad era una especie de parque temático del siglo XVIII,  que poco tenía que ver  con las penurias cotidianas que tenían que soportar los campesinos en la vida real  
(Imagen procedente de  http://es.wikipedia.org )





Su muerte conmueve a  María Antonieta  que escribe a su hermano en diciembre de 1780 "Estoy desconsolada por esta espantosa desgracia; no he dejado de llorar desde que he empezado a escribirte: ¡Ay, hermano mío!¡Ay, amigo mío! Sólo me quedas tú en un país, Austria, al que quiero y siempre querré!" José II  es el único hermano con el que mantiene contacto pues con los demás apenas se escribe.  Pero la vida sigue y el 22 de octubre de 1781 el matrimonio real tiene una gran alegría cuando María Antonieta da a luz al deseado varón, el heredero a la corona, al que bautizan con el nombre de Luis José de Francia (1781-1789), aunque desde un principio el niño preocupará a sus padres por su frágil salud mientras que se extienden los habituales rumores que aseguran que el hijo no es del rey sino de un amante de la reina. En 1783 María Antonieta decide construir junto a su refugio de Petit Trianon un lugar que sería conocido como  "La Aldea de la Reina"  pues eso es lo que era, una pequeña aldea compuesta por once casas  a imitación de las viviendas de los campesinos franceses, que la reina haría ocupar por familias de campesinos pobres  a los que ella se encargaría de cuidar y alimentar a partir de 1785. Sin embargo estas acciones no consiguen hacer olvidar otros errores como la costosa construcción  de un costoso teatro en Petit Trianon ,además de granjearse nuevos enemigos por causa de su favorita, la duquesa de Polignac , que hace y deshace a su antojo en la corte,ejerciendo una gran influencia sobre María Antonieta . Cuando se conoce la noticia de que es la duquesa  la encargada de la educación del Delfín la indignación se desata , aunque en realidad la que se encargaría de su educación sería la propia María Antonieta en persona. 






Retrato del primer hijo varón de María Antonieta , Luis José de Francia, realizado por la pintora favorita de la reina  Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun(1755-1842) fechado en 1787 cuando el pequeño tenía seis años de edad. Si en su primer parto había en la habitación de la reina nada menos que cincuenta personas creando un ambiente sofocante que provocó su desmayo, en este segundo parto Luis XVI ordenó que la habitación estuviera bien ventilada y que sólo accedieran a ella los más allegados . Era un hijo tan deseado , ya que con su nacimiento se aseguraba la sucesión de la corona, que los testigos dirían que vieron al rey llorar durante el bautizo. Sin embargo, el pequeño Luis José sufriría de una salud muy frágil que mantenía siempre en vilo a sus padres. A partir de los cinco años su columna se comenzó a inclinar , probablemente porque sufría ya una tuberculosis ósea que le haría sufrir muchos dolores en sus últimos años de vida, más aún cuando el corsé metálico que le ponían para enderezar su cuerpo le hizo heridas en las vértebras que se infectaron y gangrenaron 
(Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )





En 1783 regresa a Versalles su querido Hans Axel von Fersen que viene desde Estados Unidos donde ha combatido con el bando de los norteamericanos contra los ingleses en la Guerra de Independencia. Es evidente que la relación que existe entre ambos va más allá de la amistad , como lo demuestran estas palabras del conde en una carta a su hermana  en la que justifica su rechazo al matrimonio "Como no puedo estar con la única persona a la que amo y la única que realmente me ama, prefiero no estar con nadie" Pero los rumores no entienden de amores platónicos y acusan a la reina de ser una adúltera. Hace tiempo que ha dejado de ser la reina para referirse a ella con términos despectivos cono "La Austriaca" por su origen extranjero o "Madame Déficit" por sus derroches económicos.  mientras, la familia sigue creciendo y el 27 de marzo de 1785 nace su tercer hijo, otro varón al que bautizan con el nombre de Luis Carlos de Borbón (1785-1795), lo que llena de gozo a los reyes que cada vez temen más por la vida de su otro hijo , Luis José, cuya salud es muy delicada ,afectado por fiebres recurrentes y por una progresiva curvatura de su espalda que tratan de corregir haciendo llevar al niño un incómodo corsé de hierro que terminará clavándose en su espalda e infectándole dos vertebras. El nuevo niño recibe el título de duque de Normandía . Pensando sobre todo en la salud de su hijo mayor,  María Antonieta adquiere  el castillo de Saint- Cloud , propiedad del duque de Orleans, con la esperanza de que el aire puro de la ronza sea beneficios para la delicada salud de su hijo, pero lo que consigue es despertar nuevas protestas por este derroche económico y las protestas del Parlamento que advierte que esta adquisición se trata de "una imprudencia política  y una inmoralidad"







Retrato del pintor polaco Alexander Kucharski(1741-1819) segundo hijo varón de los reyes de Francia, Luis Carlos de Borbón, realizado en 1792 cuando tenía siete años de edad y era ya el Delfín de Francia, el heredero de la corona francesa, considerado por los monárquicos franceses como el rey Luis XVII. Durante sus primeros siete años de vida fue cuidado por la niñera Agathe de Rambaud (1763-1853)  aunque María Antonieta siempre estaba preocupada y ocupada con sus hijos hasta el extremo e que el embajador vienés en Francia, el conde de Mercy Argentau, se quejaba al emperador José II, hermano de María Antonieta,  
"Desde que se ocupa de la educación  de su hija, y que la tiene continuamente en sus aposentos, ya no hay manera de tratar ningún asunto importante  o serio sin ser interrumpidos en cualquier momento  por los pequeños incidentes de los juegos del niño real, y ese inconveniente  se suma a tal punto a la disposición natural de la reina a distraerse y desviar  su atención, que apenas escucha"
  (Imagen procedente de   http://es.wikipedia.org




La reina no tardará en comprobar en su propia persona el creciente desafecto del pueblo hacia los reyes cuando María Antonieta visita París en mayo de 1785  para acudir a la catedral de Notre Dame a dar las gracias a Dios por el nacimiento de su tercer hijo. Aún tenía en la memoria el cariñoso recibimiento que la habían preparado los parisinos en su presentación ante el pueblo en 1773, pero doce años después sólo recibe frialdad, miradas de desprecio  y un odio latente que harán exclamar angustiada a la reina a su regreso a Versalles "¿Qué les he hecho para merecer este odio, qué les he hecho?" Y la situación no iba a tardar en complicarse con un escándalo en el que se vería implicada la reina sin tener nada que ver con ello. Hace dos años escribí en el Mentidero sobre el que sería conocido como el caso de "El Collar de la Reina" y para los que tengáis curiosidad por saber como se desarrolló esta estafa os dejo el enlace de aquel artículo: 
http://chrismielost.blogspot.com.es/2012/02/el-collar-de-la-reina-y-la-primera.html 
Como no puedo repetir lo que entonces escribí porque sería dilatar demasiado este relato,  resumiré lo que fue un auténtico embrollo. En vida del anterior monarca Luis XV, éste había encargado para su favorita, Jeanne du Barry(1743-1793), un majestuoso collar de diamantes pero, como ya hemos visto, Luis XV moría en 1774, por lo que el pago del collar quedaba en el aire. La reina María Antonieta lo había contemplado en 1782, quedando prendada por su belleza , pero el importe de la joya, valorada en 1.700.000 libras , se queda fuera del alcance de la reina.  Extrañamente, el 12 de julio de 1785 la reina recibe una carta  del joyero Charles Boehmer que la anuncia que pronto recibirá lo que califica como "el collar de diamantes más hermosos del mundo" . La reina no hizo caso de esta nota y la relegó al olvido, pero no sabía lo que se estaba tramando detrás.






Archivo:Jeanne lamotte valois.JPG
Retrato de Jeanne de Valoise  y  condesa de La Motte, realizado por  Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun. Sería la gran protagonista , inspiradora y responsable del escándalo del Collar de la Reina, que precipitaría el desprestigio de la corona  y ayudaría a desencadenar la Revolución que acabaría con la monarquía y con el Antiguo Régimen en Francia. 
(Imagen procedente de http://es.wikipedia.org)





Jeanne de Valois Saint-Rémy(1756-1791) era una joven ambiciosa que llevaba la sangre de la dinastía real de los Valois en sus venas pero a una de las ramas de la familia más pobres. En 1780 se había casado con un oficial del ejército francés,  Antoine-Nicolas de la Motte (1755-1831). Pero la posición social de su marido, un oficial del ejército, no es suficiente para aspirar a metas más altas que colmasen las ambiciones de la joven Jeanne. Decide recurrir a la marquesa de Boulainvilliers para que la ayuda y esta decide presentarle al cardenal Louis René Éduard de Rohan (1734-1803), uno de los hombres más ricos e influyentes de Francia . Jeanne, gracias a su apellido y a su simpatía personal , no tarda en ganarse el favor y la confianza del cardenal del que conseguirá un puesto en la guardia real para su marido , que cancele todas las deudas que había contraído el matrimonio hasta aquel momento e incluso un título nobiliario, ahora eran los condes de la Motte. En Jeanne ya había crecido la certeza de que el cardenal Rohan era un ingenuo del que podría conseguir todo lo que quisiera. El cardenal de Rohan anhelaba ser nombrado primer ministro del Rey pero había un gran obstáculo, la antipatía que María Antonieta sentía por él y por ello quería ganarse el afecto de la reina  y aquí fue donde la condesa de la Motte ideó su estafa. Jeanne convenció al cardenal de que la reina anhelaba aquel valioso collar que Luis XV había encargado para su favorita  y para ello llegó a falsificar una carta con la firma de la reina en la que esta pide al cardenal   como último favor antes de que la reconciliación entre ambos sea publica que le preste el dinero necesario para comprar el collar.El cardenal dispone la suma, ya que es muy rico, aunque vacila porque le parece que el precio es excesivo. El cardenal entrega el dinero para el pago del primer plazo  del total de  cuatro plazos que vencían cada seis meses.






Reconstrucción del Collar de la Reina, aunque nunca sería de la Reina ni ella sabía que se estaba comprando utilizando su nombre. Sin embargo, aunque la reina no tenía nada que ver con ello, a los ojos de la aristocracia y del pueblo quedaría señalada  como sospechosa. Desde el principio había tenido que soportar una campaña en contra, también favorecido por su carácter , y esta mala imagen jugaría en su contra en el Caso del Collar de la reina que alimentaría el resentimiento del pueblo contra la monarquía y la aristocracia 
 (Imagen procedente de  http://paseandohistoria.blogspot.com )







Ahora que tienen el collar en sus manos lo dividen para venderlo por partes , pero como los joyeros de la ciudad no disponen de tanto dinero para comprar  los diamantes ni siquiera por separado van bajando los precios, lo que comienza a levantar  las sospechas del gremio  Consciente del riesgo que están corriendo, el marido de Jeanne viaja con los diamantes a Londres donde consiguen venderlos sin que nadie les haga pregunta alguna, aunque por un precio muy inferior al real. Mientras, el cardenal se muestra inquieto porque la reina nunca luce el collar, pero una vez más Jeanne consigue tranquilizarlo, casi parece increíble la ascendencia que poseía sobre este hombre  . Pero la situación es más complicada de lo que piensa Jeanne porque en el contrato que había firmado el cardenal con los joyeros la reina aparecía como la persona que abonaría el importe, y como sabemos, faltaban tres plazos más por pagar. Para ganar tiempo, vuelven a falsificar la letra de la reina y envían una carta a los joyeros donde les piden una nueva rebaja en su precio, a lo que los joyeros se muestran dispuestos .Pero por fin la fecha del pago se aproxima y Jeanne decide desvelar parte de la trama, escribiendo a los joyeros para informarles que la garantía de pago que les había dado el cardenal como escrita por mano de la reina es en realidad falsa, pero que no teman, porque al ser el cardenal un hombre tan rico podrá pagarles él la cantidad pendiente. Jeanne esperaba que el cardenal, para que no se descubriera que había sido estafado y para proteger el buen nombre de la reina, accedería al pago de la cantidad. Pero si eso iba a suceder así nunca lo sabría Jeanne, porque los joyeros desconfiaron que el cardenal fuera a hacer frente al pago y se dirigieron directamente a la reina. Podemos imaginarnos el asombro primero, y la ira después, de la reina al escuchar que el cardenal había comprado aquel collar en nombre de la reina, usurpando su personalidad. La reina estalla en cólera y exige a su marido , el rey Luis XVI, que tome cartas en el asunto y ordene la detención del cardenal que había usurpado el nombre de la reina.





Retrato de autor desconocido del cardenal  Louis René Éduard de Rohan (1734-1803) perteneciente a una antigua familia que desde principios del siglo XVIII había monopolizado el obispado de Estrasburgo. Aunque había entrado en la Iglesia en 1760, no tenía una gran vocación religiosa y prefería las fiestas de París que cumplir con sus deberes como hombre de iglesia. Sin embargo, y a pesar de su conducta disoluta, fue enviado en 1771 en misión especial a Viena para negociar con la emperatriz austríaca María Teresa I de Austria(1717-1780) la división de Polonia entre las potencias europeas. Pero María Teresa , como buena Habsburgo, no podía soportar el carácter disoluto del futuro cardenal y la misión de Rohan fracasó. Pero además tendría consecuencias para la historia que estamos conociendo, porque María Teresa I era la madre de la futura reina francesa , María Antonieta , y transmitiría a esta su antipatía por el cardenal. A pesar de ello , las influencias de la poderosa familia Rohan, permitiría que , aun habiendo fracasado en su misión en Viena, fuera nombrado en 1777 Gran Limosnero del Rey y un año después obtuviera la dignidad de cardenal. Era en aquellos momentos uno de los hombres más ricos de Francia y aspiraba a convertirse en Primer Ministro, aunque había un gran obstáculo, la antipatía que por el sentía la reina María Antonieta  
(Imagen procedente de http://paseandohistoria.blogspot.com )





En realidad el cardenal era inocente y víctima a su vez del engaño urdido por Jeanne de la Motte, pero  Luis XVI ordena que sea detenido y encerrado en la prisión de la Bastilla , para enfado de los aristócratas franceses que no simpatizaban con la reina y que veían en esta detención pública una humillación infligida por la reina a toda la nobleza del país. Pero si los nobles se sentían ofendidos en su honor, el pueblo, que pasaba hambre y entregaba a la corona todo lo  que tenía en forma de impuestos, comenzaba a sentir indignación, rabia y furia ante aquellos nobles que eran capaces de pagar 1.600.000 libras en un collar cuando ellos no tenían ni para comer.El juicio comienza el 22 de mayo de 1786 y estaba claro que el cardenal era inocente y víctima de un engaño, pero la duda estaba en la forma en que fuera absuelto, si la absolución era completa significaría un duro golpe para la reina , pues quedaría sembrada la sombra de la duda sobre su responsabilidad en la compra del collar. Seguramente hubo fuertes presiones sobre el tribunal , tanto por parte de la reina ,exigiendo la condena del cardenal que la libraría de toda sospecha, como de la aristocracia, que quería justo lo contrario, que fuera absuelto y las sospechas recayeran sobre la reina aunque fuera inocente. La partida fue ganada por la aristocracia y el cardenal fue absuelto,. Rohan sería destituido de su cargo de Gran Limosnero del rey y enviado durante un tiempo fuera de la corte a petición de la furiosa reina pero el nombre de la reina había quedado una vez más manchado a los ojos del pueblo.L os grandes perdedores de este caso fueron los que no tenían culpa alguna, los monarcas. Aunque no eran responsables de lo que había sucedido, a los ojos del pueblo quedaban las disputas por un collar de diamantes valorado en casi dos millones de libras, el lujo inmoral de una corte indiferente al sufrimiento de toda una nación, y aunque Luis XVI si se preocupaba por ello poco podía hacer ya para lavar la imagen de la monarquía . Y la llama prendida en el juicio del Collar de la Reina, se convertiría en un incendio 

Menos de dos meses después, el 9 de julio de 1786, María Antonieta da a luz a su cuarto y último  hijo , en este caso una niña que será bautizada con el nombre de María Sofía Elena Beatriz de Francia (1886-1787), pero este nuevo nacimiento no va acompañado de la alegría de los anteriores. María Antonieta se siente triste, odiada por su propio pueblo, impotente ante las calumnias que sus enemigos difunden constantemente para deteriorar todavía más su ya maltrecha imagen y de todo ello se resiente su estado de salud, que como nos relata Cristina Morató es cada vez más delicado "Tiene exceso de peso , sufre frecuentes jaquecas y problemas respiratorios  producidos por la ansiedad" La situación es cada vez más delicada en el reino , Francia se encuentra al borde de la bancarrota y la animadversión  hacia los reyes y en particular hacia la reina es cada vez mayor En febrero de 1787 sucede lo que hasta entonces nunca había pasado, María Antonieta es abucheada  durante una representación de la ópera. El 22 de febrero el Controlador General de Finanzas, equivalente a un ministro de Hacienda de la actualidad, Charles Alexandre de Calonne (1734-1802) anuncia en el Parlamento que el país está en la bancarrota  y considera que la única forma de superarla es poner impuestos sobre las propiedades de las que no pueden quedar exentos los miembros de la nobleza ni del clero . Por supuesto tanto los aristócratas como la Iglesia  rechazan la propuesta y Callone, enojado, hace públicos los libros de contabilidad de la corte sacando a la luz el costoso mantenimiento de la corte de Versalles para indignación del pueblo. Luis XVI cesa a Calonne y lo envía al destierro , sin ser consciente que al no aplicar aquellas medidas estaba alimentando el fuego de una revolución . Los acontecimientos no tardarían en precipitarse como veremos mañana en la tercera y última parte de la vida de María Antonieta, sus años más sombríos pero también en los que mostró el lado más fuerte, maduro y entero de su carácter. 




Enlace con la primera parte de María Antonieta, la viuda del ciudadano Capeto. 

Enlace con la segunda  parte de María Antonieta, la viuda del ciudadano Capeto.


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lunes, 26 de mayo de 2014

MUJERES EN LA HISTORIA: MARÍA ANTONIETA , LA VIUDA DEL CIUDADANO CAPETO (PRIMERA PARTE)

Cuando leemos en los libros de historia los nombres de reyes, reinas y de otros grandes personajes que un día gozaron del poder y la gloria y hoy apenas son un nombre y una fecha de nacimiento y muerte que memorizar para un examen y que luego se borrarán de nuestra mente con la mima facilidad que las noticias que leímos esta mañana en el periódico, solemos olvidar, o tal vez ni siquiera nos importa, que detrás de ese nombre y esos números había un ser humano como nosotros, con sus emociones, con sus pasiones, sus defectos y sus virtudes , personas cuyos actos y omisiones configuraron en mayor o menor medida el mundo en el que hoy vivimos.Y en muchos casos el personaje termina devorando a la persona, el cargo suplanta a quién lo ocupa y se le dan nombres que nos ocultan el suyo verdadero de la misma forma que dejan de ser seres de carne y hueso para transformarse en esculturas, en tumbas monumentales o en un nombre más de una larga dinastía cuyos actos ya a nadie importan, pues hace mucho tiempo que los ecos de su gloria y de su poder se apagaron . Así sucede con la protagonista de nuestra historia a la que se conoció por los más diversos nombres y apodos, la Austriaca, la Loba, Madame Déficit, la Viuda de Capeto , la Reina de Francia, nombres todos ellos tras los que se esconde algo menos solemne que una reina de uno de los reinos más poderosos de Francia y una de las mujeres más odiados de su tiempo , una mujer que se equivocó y que sólo en los momentos de mayor tribulación hallaría su auténtico yo , la mejor versión de si misma , cuando ya era demasiado tarde para salvar lo insalvable. Os invito a que nos subamos a nuestra particular máquina del tiempo para viajar al siglo XVIII y conocer a la protagonista de este relato. 

Antes de seguir deciros que para contaros esta historia voy a seguir el brillante relato de  la escritora y periodista española Cristina Morató (1961)  incluido en su obra ·"Reinas malditas" una de cuyas biografías es la de nuestra protagonista de hoy. Y ahora ya si , vamos a viajar al pasado , hasta el 1 de noviembre de 1755 a la ciudad de Lisboa. Hacia las nueve y media de aquella fría mañana de otoño  la capital portuguesa fue sacudida por un violento terremoto  que luego sería acompañado por un maremoto y  un incendio que dejaron la ciudad devastada , destruyendo un 85% de sus edificios y causando la muerte de entre  sesenta mil y cien mil personas en una ciudad donde vivían aproximadamente 275.000 habitantes. La magnitud de la tragedia conmocionó a toda Europa y los reyes de Portugal, José I (1714-1777) y su esposa Mariana Victoria de Borbón (1718-1781) tuvieron que suspender un viaje que tenían previsto a Viena para ser los padrinos de la nueva hija que estaba a punto de nacer de la mujer más poderosa del momento en Europa, María Teresa I de Austria (1717-1780) archiduquesa  de Austria , reina de  Hungría, Bohemia  y Croacia,  duquesa de Mantua, Milán y Parma y emperatriz consorte del Sacro Imperio. Por primera vez en la secular historia de la familia Habsburgo una mujer se encontraba al frente de la dinastía  y ello se debía a que su padre, el emperador Carlos VI (1685-1740), sólo había tenido con  su esposa Isabel Cristina de Brunswick(1691-1750) un hijo  varón, Leopoldo Juan , en 1716  el cual moriría apenas a los siete meses de haber nacido. A este varón le sucedieron el nacimiento de tres hijas y la mayor de ellas era María Teresa que finalmente heredaría el trono a la muerte de su padre en 1740.





Retrato de la emperatriz María Teresa I de Austria realizado por el pintor sueco Martin van Meytens (1695-1770) en el año 1759, cuando la emperatriz María Teresa tenía cuarenta y tres años de edad y ya había dado a luz a sus dieciséis hijos. Fue la mujer más poderosa de su tiempo y con la misma mano de hierro con la que gobernó los territorios de los Habsburgo  la  usó también para educar a sus hijas. De ella escribe Morató que "Odiaba perder el tiempo y solo vivía para sus deberes y obligaciones" siendo admirada por el resto de monarcas de su tiempo por su determinación y fortaleza defendiendo su trono que estuvo amenazado desde el mismo momento de coronarse en 1740 manteniendo una larga guerra que se prolongaría durante ocho años
(Imagen procedente de http://es.wikipedia.org ) 





Su padre había hecho derogar la Ley Sálica que impedía que gobernase una mujer en los territorios de la Casa de Habsburgo mediante la promulgación de la Pragmática Sanción de 1713, pero a su muerte no todos respetaron este documento y entre 1740 y 1748 María Teresa tuvo que combatir en varios frentes para asegurar el trono, lo que finalmente consiguió . Cuatro años antes se había casado con Francisco Esteban de Lorena (1708-1765) , un compromiso cerrado cuando ambos eran niños. Compartieron gran parte de su infancia y adolescencia  en Viena y entre ambos surgió un amor verdadero, lo que no era muy frecuente en estos matrimonios concertados y lo que no impediría que Francisco la engañase en repetidas ocasiones y se ganara una merecida fama de seductor. Gracias al apoyo de María Teresa , su esposo sería elegido en 1745 como el nuevo emperador del Sacro Imperio con el nombre de Francisco I . El matrimonio sería muy fecundo y tendrían dieciséis hijos , once niñas y cinco niños, de los cuales seis no llegarían a superar los diecisiete años de edad . Dos de ellos  estaban destinados a convertirse en emperadores, el caso de su hijo mayor José II (1741-1790) y de Leopoldo II (1747-1792), mientras que el resto serían utilizados para la diplomacia matrimonial característica de las casas reinantes en Europa, donde los enlaces matrimoniales eran un arma más de la diplomacia y una forma de establecer alianzas interesantes con otros reinos.  Y así llegamos al  2 de noviembre de 1755, Día de Todos los Santos Difuntos y un día después de gran terremoto que destruyó Lisboa. No parecía el día más alegre para nacer, pero fue cuando vino al mundo la decimoquinta hija de la emperatriz María Teresa tras un duro parto que se había prolongado durante la mayor parte del día. Al final de la jornada el chambelán  de la corte escribía "Su Majestad ha dado  a luz felizmente a una archiduquesa pequeña , pero completamente sana"





Otro retrato de Martin van Meytens donde aparece la familia imperial al completo, con la emperatriz María Teresa  a la derecha y su esposo, el emperador Francisco I, a la izquierda , acompañados de todos sus hijos. Francisco I amaba a su esposa  y también la caza y la buena vida , además de ser un gran seductor que engañaba con frecuencia a su esposa  que, sin embargo , no se lo reprocharía. Era ella la que llevaba las riendas del poder y estaba acostumbrada a que se hiciera siempre su voluntad. Según escribe Cristina Morató, en la vida pública mantenían toda la pompa propia de las familias reales europeas pero en la vida privada  eran mucho más sencillos y se comportaban como una familia burguesa, muy alejados del lujo que presidía todos los actos de la corte francesa. Otro elemento que la diferenciaba de la corte francesa es que en Viena los reyes tenían su esfera de privacidad mientras que en Francia toda la vida de los reyes era pública, hasta el sencillo acto de vestirse era observado por decenas de personas
 (Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )





La niña será bautizada por el arzobispo de Viena con el nombre de María Antonia Josefa Juana de Habsburgo Lorena (1755-1793) a la que en su familia llamarán Antoine y que nosotros conoceremos sobre todo como María Antonieta ,que es el nombre que utilizaré de ahora en adelante. Mientras María Teresa se recupera del parto ya comienza a pensar en un futuro enlace de la recién nacida que pudiera ser particularmente ventajoso para Austria, el matrimonio con  el heredero de la corona francesa, lo que sellaría la alianza con Francia contra los otros dos grandes enemigos en aquel momento de los Habsburgo de Austria, Inglaterra y Prusia. De la emperatriz María Teresa nos cuenta Cristina Morató que es una mujer infatigable que a las  cuatro semanas del parto ya ha retomado su ritmo habitual de trabajo , que era ciertamente intenso " Se levanta a las cuatro de la mañana en verano y a las seis en invierno. Asiste a misa, lee los periódicos, convoca a sus ministros, despacha el correo, firma  decretos y saca tiempo para recibir a su numerosa prole . Se acuesta siempre a las diez en punto . Toda su energía se volcada en los asuntos de Estado" Como podéis suponer esta frenética actividad no permite a María Teresa encargarse directamente del cuidado y educación de su numerosa prole , responsabilidad que recae en sus ayas entre las que sobresale la severa condesa de Lerchenfeld (fecha desconocida -1769) . María Teresa exigía de sus hijas más disciplina que formación intelectual y era una madre autoritaria y controladora que en más de una ocasión diría refiriéndose a sus hijas "Han nacido para obedecer y deben aprender a hacerlo a su debido tiempo" esperando de ellas que fueran sumisas y modestas .





Retrato de María Cristina de Habsburgo (1742-1798) fue la hija favorita de la emperatriz María Teresa y a la única que se le permitió el privilegio de elegir marido. Tenía otra hermana mayor, María Ana de Habsburgo (1738-1789) que no entró en la política matrimonial  porque desde muy joven había sufrido graves problemas de salud que no hacían posible que fuera candidata al matrimonio con ningún miembro de las familias reales europeas. María Ana  fue dirigida por su madre María Teresa hacia la vida eclesiástica convirtiéndose en abadesa, un camino que también seguiría otra de las hijas de la emperatriz, María Isabel de Habsburgo (1743-1808). María Isabel llegó a ser candidata a casarse con el rey Luis XV a pesar de la diferencia de edad , pero cuando todo parecía acordado contrajo la viruela y su rostro quedó marcado por la enfermedad lo que hacía imposible el matrimonio , por lo que tuvo que dirigir sus pasos a la Iglesia y también se convirtió en abadesa. La viruela era una enfermedad siempre presente que se cebaría en más de una ocasión con miembros de la Familia Imperial. En lo que respecta a María Cristina casi perdió la vida al dar a luz a su primer hijo, que nacería muerto y ella no volvería a tener hijos   
(Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )




No pasarán muchos años antes de que María Teresa advierta que de sus ocho hijas la más rebelde es su hija pequeña María Antonieta , por la que su padre Francisco I siente una particular debilidad . Los primeros años de la vida de María Antonieta pasan alegres junto a sus hermanas entre los diferentes palacios de la familia imperial , el Palacio de Hofburg en invierno, y el Palacio de Schönbrunn en verano , el palacio más hermoso de Viena que por la belleza de sus jardines era conocido como el "Versalles vienés" y sobre todo el Palacio de Laxenburg, el más pequeño de los tres pero tal vez por ello el más acogedor y donde más a gusto se sentía la pequeña María Antonieta  y ello a pesar del temor que la inspiraba la severidad de su madre y que la llevaría años después , cuando ya era reina de Francia, a escribir "Quiero a la emperatriz, pero la temo , incluso desde la distancia . Nunca estoy tranquila del todo al escribirla" .Siente celos de su hermana mayor María Cristina de Habsburgo (1742-1798), la favorita de su madre , que además de ser hermosa e inteligente también estaba dotada de notables  cualidades artísticas. María Antonieta se siente más próxima a otra de sus hermanas, María Carolina de Habsburgo (1752-1814)  , que según nos cuenta Cristina Morató , "comparten un gran parecido físico. Les une un vínculo muy especial y ambas son niñas extrovertidas y parlanchina" Tanto ella como sus hermanas reciben educación musical y contratan para enseñarlas a los mejores maestros de música de Viena, entre los que estaba el compositor alemán Christoph Willibald Glück (1714-1787), al que años más tarde María Antonieta protegería como reina de Francia, y el considerado padre del ballet moderno, el bailarín y profesor de ballet  francés Jean-Georges Noverre (1729-1810), al que también años más tarde favorecería María Antonieta cuando le nombró director del ballet de la Ópera de París. 




Retrato de la hermana favorita de María Antonieta, María Carolina de Habsburgo (1752-1814), realizado por la pintora suiza Angelica Kauffman (1741-1807)  cuando ya era reina de Sicilia. Ella y su hermana María Antonieta compartían una afición común, burlarse de la gente. Cuando María Teresa , su madre, se enteró de esta costumbre montó en cólera  y escribe a María Carolina  con gran dureza afirmando que la va a separar de su hermana "Os advierto que seréis separada  para siempre de vuestra hermana. Os prohibo todo secreto, información o conversación con ella; si la pequeña volviera a hacerlo , ¡no le prestéis atención!"  Esto se lo escribía el 19 de agosto de 1767, dos meses después María Cristina era casada con el rey de Nápoles y Sicilia, Fernando I y viajaba a Nápoles para no volver a ver nunca a su hermana María Antonieta 
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Al margen de la severidad de su madre son años felices donde María Antonieta va creciendo y mostrando unos hermosos rasgos heredados de su madre como nos describe Morató  "cabello rubio, una piel tersa y nacarada, unos hermosos ojos azules y un cuello largo y fino" . Cuanto tiene siete años  se produce un encuentro con otro niño de su edad , apenas un año más pequeño que María Antonieta , que estaba de gira por las cortes europeas causando asombro por su precocidad y extraordinario  talento musical. El 13 de octubre de 1762 aquel niño daba un concierto ante la familia imperial en compañía de su padre y su hermana en el palacio de Schönbrunn. En un  determinado momento el niño resbaló en el escenario y cayó y María Antonieta acudió en su ayuda para ayudarle a levantarse. El pequeño miró agradecido a aquella niña casi de su edad y la dijo "Sois buena". Aquel pequeño se convertiría en uno de los mayores genios de la historia de la música, se llamaba Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Pero estos años de vida despreocupada y dichosa estaba a punto de llegar a su fin de manera imprevista. El 18 de agosto de 1865, cuando María Antonieta tiene ocho años de edad, su padre, el emperador Francisco I, fallece en la ciudad austriaca de Innsbruck víctima de una apoplejía. a los cincuenta y seis años . y después de casi treinta años de matrimonio con María Teresa, que queda completamente desconsolada e incluso  piensa en retirarse de la vida pública y vivir en un convento, pero el heredero del trono imperial, su hijo y nuevo emperador  José II es todavía un joven inexperto de diecinueve años aunque de brillante inteligencia, y María Teresa permanecerá a  su lado para ayudarle en el gobierno de las extensas posesiones de los Habsburgo, al tiempo que pone en marcha la política de enlaces matrimoniales de sus hijas.






Retrato del pintor italiano Pompeo Batoni (1708-1787) del emperador José II, el hijo mayor de María Teresa y sucesor de Francisco I y a la izquierda con casaca blanca su hermano Leopoldo de Habsburgo que también se convertiría en emperador a la muerte de su  hermano en 1790. José II se convertiría en un gran apoyo de su hermana  María Antonieta  cuando esta viajó a Francia y sería gracias a su intervención que se solucionaría el problema íntimo que impedía que el futuro rey Luis XVI mantuviera relaciones con su esposa María Antonieta. José II era un hombre de gran inteligencia que trató de reformar el funcionamiento del Imperio siguiendo los criterios de la Ilustración  mejorando la educación , fundando universidades, ampliando la tolerancia religiosa y mejorando la situación de los campesinos . Fue uno de los ejemplos del despotismo ilustrado , aquella forma de gobierno que se basaba en el conocido lema "Todo por el pueblo pero sin el pueblo" 
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La primera en casarse es su hija favorita, María Cristina , que por este especial cariño que existía entre madre e hija la permite el privilegio  elegir marido, algo extraordinario en las cortes europeas y el elegido es el príncipe alemán y duque de Teschen Alberto Casimiro Augusto de Sajonia (1738-1822), un noble que carecía de fortuna y de un título nobiliario destacado pero al que María Cristina amaba y su madre autorizó el matrimonio que tendría lugar en abril de 1766, cuando todavía la corte estaba de luto por la muerte del padre de María Cristina.  El resto de sus hermanas eran conscientes que no tendrían la fortuna de su hermana mayor y sus matrimonios serían arreglados en función de las conveniencias políticas de Austria.  Pero antes de eso la tragedia volvería a cernirse sobre la familia imperial cuando en mayo de 1667 una epidemia de viruela asola Viena . La enfermedad ya había causado la muerte de una de las hijas de María Teresa en 1762, María Juana de Habsburgo (1750-1762) , que moría con sólo doce años de edad. En esta nueva epidemia de 1767 una de sus víctimas sería la joven y segunda  esposa del emperador José I, la emperatriz Josefa de Baviera (1739-1767). Durante su enfermedad José I no se acercará a su habitación y será María Teresa quien permanecerá junto al lecho de la enferma. Poco después María Teresa también enferma y se encuentra al borde la muerte aunque consigue recuperarse de forma casi milagrosa. Pero no acaban aquí las desgracias en la familia imperial porque poco después María Teresa acude con otra de sus hijas, María Josefa de Habsburgo (1751-1767), para rezar juntas en la Cripta Imperial  donde se encuentra la tumba de la emperatriz Josefa de Baviera, con la mala suerte de que la tumba no estaba bien sellada y María Josefa de Habsburgo contrajo la viruela  falleciendo el 17 de octubre de 1767 a los dieciséis años de edad y cuando estaba a punto de casarse  con el rey de Nápoles. Fernando I de Dos Sicilias(1751-1825) ,que, paradójicamente, también había estado comprometido con María Juana , muerta igualmente, como ya hemos visto , de viruela. 





Retrato de María Josefa de Habsburgo(1751-1767)  realizado en 1767 por el pintor checo Anton Raphael Mengs (1728-1779), el mismo año en que fallecía la joven archiduquesa víctima de la viruela cuando sólo tenía dieciséis años de edad. María Josefa  siempre había estado muy unida a su hermana María Juana de Habsburgo, muerta también de viruela a los doce años , y desde entonces vivía con el miedo a sufrir la misma enfermedad que había acabado con la vida de su hermana. Fue comprometida por su madre con el rey Fernando I de las Dos Sicilias, que estaba encantado con el compromiso porque de´cia de su novia que era  "deliciosamente bonita y dócil por naturaleza" aunque parece que María Josefa no compartía el mismo entusiasmo y se mostraba melancólica durante los últimos meses de 1767. Pero cuando ya estaba todo listo par que viajara a Nápoles a casarse con Fernando aquella enfermedad que tanto temían haría presa en ella y después de una larga agonía fallecía el 15 de octubre de 1767 que era el día fijado para que emprendiera el viaje a Nápoles. Sería enterrada con su vestido de novia 
(Imagen procedente de   http://es.wikipedia.org )   






Esta sucesión de muertes cambia los planes matrimoniales de la emperatriz María Teresa, que envía ahora como esposa al rey de Nápoles a la hermana favorita de María Antonieta, María Carolina , matrimonio que ahora sí llegará a realizarse en 1768. Y aunque sólo tiene doce años también ha llegado el turno de pensar en el futuro matrimonial de una María Antonieta que en sólo dos años ha perdido a su querido padre que la profesaba un afecto especial, y también su hermana preferida que partía hacia Nápoles. En aquella época las separaciones eran particularmente dolorosas porque no había forma de mantener contacto nada más que a través de la correspondencia y en muchas ocasiones  eran de por vida y jamás volverían a verse a no ser que hubiera algún motivo muy especial que las reuniera. Veamos como es esta joven María Antonieta a los doce años según nos la describe Cristina Morató "Delgada, de talle fino , tiene poco busto y escasa estatura. Cabello rubio , abundante y espeso como el de su madre. Es una jovencita bastante atractiva  con algunos defectos de fácil  solución como  unos dientes mal montados y en mal estado que se soluciona con unos incómodos alambres de acero gracias a los cuales logró una  hermosa dentadura". A todo ello hay que añadir "una frente ancha y despejada  y un grueso labio inferior, característico de los Habsburgo además de una nariz aquilina" . La emperatriz María Teresa acuerda con el rey de Francia Luis XV (1710-1774) el matrimonio entre su hija y el nieto del rey francés y heredero al trono el Delfín Luis , el futuro Luis XVI.(1754-1793)

Sólo hay un inconveniente, y es que el monarca francés ha dejado claro que quiere que la futura reina de Francia sea una mujer instruida y la formación intelectual de María Antonieta no es precisamente brillante , pues  tiene dificultades para escribir, no sabe idiomas, carece de conocimientos en historia o literatura y la lectura no se encuentra entre sus aficiones.  Había que prepararla con celeridad y María Teresa solicita a la corte francesa el envío de un tutor que la enseñe francés  y amplíe su bagaje cultural y así llega a la corte vienesa procedente de Francia el abad de Vermond, un hombre ilustrado  que nada más conocerla se hará una impresión positiva de la futura reina francesa " Es alegre, encantada y simpática - escribe el buen abad - Posee todas las innegables gracias y si crece un poco más , como se espera, los franceses no necesitarán nada más para reconocer a su soberana" Mientras el abad enseña a María Antoniera a hablar francés correctamente, aunque siempre conservará algo de su acento austriaco, además de cultura general, la emperatriz María Teresa ordenará que la cama de la pequeña sean llevados a sus aposentos para estar más tiempo con ella, tratando de recuperar todos aquellos años en los que apenas la había prestado atención por sus obligaciones como emperatriz, e intenta  aleccionarla  para que esté preparada para la misión que le ha correspondido, ser reina de Francia. Entre los consejos que da a su joven hija  destaca  aquel en el que la recalca que "nunca se avergüence de pedir consejo  y no no obre jamás por puro capricho" . Un consejo que María Antonieta no tendría siempre en mente, por desgracia para ella y la corona francesa. 





Retrato de María Antonieta  realizado por Martin van Meytens alrededor de 1767 o 1768 , cuando la archiduquesa tenía doce años de edad , cuando fue comprometida con el Delfín de Francia, Luis.  Trataron de instruirla casi en una carrera contrarreloj antes de que tuviera que viajar a Francia, ya que su educación era muy deficiente y hubo agujeros en su educación que no pudieron ser reparados como su completo desinterés por la lectura. Su madre temía que su carácter campechano y afable  la hiciera mostrarse  torpe e incluso ridícula en la protocolaria, artificiosa y teatral corte francesa En lo que se refiere a su carácter , el secretario de la emperatriz María Teresa I , el barón Pichler, escribía "Ella no quiere ser gobernada ni dirigida, ni siquiera guiada por las personas entendidas. Esta es la cuestión hacia la cual todos sus pensamientos  parecen, hasta el presente, estar concentrados. Fuera de esto, no reflexiona demasiado, y el uso que ha hecho , hasta el momento , de su independencia es evidente, pues sólo se ha preocupado de la diversión y la frivolidad"
 (Imagen procedente de http://es.wikipedia.org ) 







El 6 de junio de 1769 se produce la pedida formal de la mano de María Antonieta a través del embajador francés en Viena y unos meses más tarde tiene lugar otro acontecimiento importante del que la emperatriz María Teresa hace partícipe al rey Luis XV escribiéndole en una carta donde le cuenta que  desde el 7 de febrero de 1770, con catorce años de edad, María Antonieta  ha dejado de ser una niña , es decir, había tenido su primera menstruación lo que era importante pues ya entraba en la edad fértil para dar un hijo y heredero a la corona francesa. El 17 de abril de ese mismo año María Antonieta jura renunciar a todos sus derechos sobre los territorios que le correspondían en su condición de Archiduquesa de Austria, condición inexcusable para poder convertirse en el futuro en reina de Francia y dos días más tarde se celebraba la boda por poderes. Ya era oficialmente la Delfina, la esposa del heredero de la corona francesa, el Delfín de Francia. María Teresa pasa todas las horas que puede con su hija para terminar de instruirla hasta que la mañana primaveral del 21 de abril de 1770 llega la hora de la partida . La acompañarán en un magnífico séquito un centenar de personas que viajarán en cincuenta y siete carruajes  cuyo objetivo es llegar a la frontera francesa el 1 de mayo. La emperatriz, por una vez, se emociona al separarse de aquella hija a la que tan poco tiempo había podido dedicar y que ya no podría recuperar . Madre e hija se dan un último abrazo y María Teresa  le dedica estas últimas palabras entre lágrimas "Adiós, querida hija, Una gran distancia nos separará . Siembra el bien entre el pueblo para que pueda decir que les he enviado un ángel"  Nunca más volverían a verse en persona aunque mantendrían siempre contacto a través de una intensa correspondencia, donde María Teresa no se cansaría de aconsejar a su hija, consejos que no siempre serían escuchados.

El 7 de mayo  la comitiva llega al punto de entrega de María Antonieta  a su nuevo pueblo, Francia. La ceremonia tiene lugar  en una isla en medio del río Rin  que marca la frontera entre el territorio del Sacro Imperio y Francia . En un pabellón erigido en la isla , como si se tratara de una ceremonia de renacimiento de los antiguos cultos mistéricos griegos y egipcio en los que el iniciado se despojaba de todo lo que le ataba a su vida anterior, María Antoniera se despojó de sus ropa austriaca y se vistió  con nuevas prensas a la moda francesa  y se despide de las que hasta entonces habían sido sus damas de compañía. Todo lo que había constituido su mundo hasta aquel momento queda atrás. Recordemos que tenía apenas quince años, hoy la consideraríamos una niña, y ahora iba a una corte en la que no conocía a nadie, en un país extranjero y lejos de su familia, y nos podremos hacer una idea de lo que debía sentir María Antonieta en aquel momento. Cuando la presentan  a su nueva dama de honor, la condesa de Noailles, se abrazará instintivamente a ella rompiendo todo el protocolo, tal vez buscando en ella algo de protección, aunque lo que iba a encontrar en Noailles, según Morató, era a "una severa dama para la que la etiqueta  de Versalles es sagrada y que se comportará con la reina como una tiránica institutriz" Una semana más tarde María Antonieta conocerá por fin al rey Luis XV, a su prometido el Delfín de Francia y a tres de sus tías, hijas de Luis XV, en un encuentro que tuvo lugar en el bosque de Compíègne,  a unos sesenta y cinco kilómetros de París.  La joven causa una grata impresión al monarca que nada más conocerla ya la llama con afecto  "mi nieta" y de la que dirá que es "espontánea y un poco infantil". En una carta  que escribe a la emperatriz María Teresa el monarca francés afirma que "la familia real está maravillada con la señora archiduquesa"





Retrato del Delfín de Francia, el futuro Luis XVI en un retrato realizado en 1769 cuando tenía quince años de edad  por el pintor francés Louis-Michel van Loo (1707-1771). Escribe Cristina Morató que cuando vio por primera vez a María Antonieta "la besó recatadamente en la  mejilla sin el menor entusiasmo" Los rasgos principales de su carácter eran una extrema timidez  e inseguridad  que le perjudicarían durante sus años de reinado . Recibió la educación propia de un hombre de la Ilustración y estaba dotado de grandes conocimientos que iban desde la gramática y la historia hasta las matemáticas y la astronomía.
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Pero ¿y el Delfín? Morato recoge la entrada del diario del joven príncipe correspondiente a aquel día donde decía escuetamente "Encuentro con la señora delfina" La descripción que Morató hace del joven príncipe no es muy alentadora "era un adolescente tímido y algo torpe , además de poco agraciado" y por si esto fuera poco "se hallaba bajo la tutela  de su preceptor, un hombre con fama de malévolo quien desde su más tierna infancia había prevenido a Luis sobre la maldad de los Habsburgo" aunque a pesar de todo ello era un joven inteligente. EL 16 de mayo el séquito que acompaña a María Antonieta llega a su destino, la que iba a convertirse en la nueva residencia de la joven y no era una residencia cualquiera, sino el Palacio de Versalles , el palacio más deslumbrante y lujoso de toda Europa, construido durante el reinado del más poderoso de los reyes franceses, el Rey Sol Luis XIV (1638-1715) y cuyas dimensiones eran apabullantes, más de ochocientas hectáreas de superficie , equivalente a ochocientos campos de fútbol, setecientas habitaciones, más de dos millares de ventanas, veinte kilómetros de caminos, sesenta y siete escaleras , con capacidad de alojar a veinte mil personas, con una población estable de unas cinco mil personas  entre la Familia Real, la nobleza que formaba la corte, los miembros del gobierno y el personal que debía atenderles. Y todo ello en medio del más exquisito lujo. El mismo día de su llegada, María Antonieta y Luis celebran la ceremonia oficial de su matrimonio en la capilla del Palacio de Versalles  oficiada por el arzobispo de Reims. Se celebra a continuación una gran fiesta que, sin embargo, estará marcada por la tragedia ya que los fuegos artificiales que se lanzaron para celebrar el compromiso originan un incendio que causará la muerte de ciento treinta y dos personas. No era un buen augurio para comenzar la nueva vida matrimonial.

Después de los fastos propios de aquel día llegaba la hora de la noche de bodas y de consumar el matrimonio , pero la entrada del diario del Delfín correspondiente al día siguiente nos aclara lo que sucedió aquella noche "Nada". Y no sería la única vez que se repetiría este "nada" porque esa sería la palabra que acompañaría las noches del matrimonio durante los siguientes siete años. Si, en aquellos años Luis y María Antonieta no yacerían juntos ni una sola noche. El joven príncipe padece fimosis , un problema que le causa impotencia y que puede solucionarse con una sencilla operación , la circuncisión, pero Luis teme someterse a ella. De todas formas, esto no se descubrirá hasta que pase un largo tiempo y por el momento la joven María Antonieta se dedica a explorar su nueva residencia y no tardará en descubrir que , a diferencia de la vida en los palacios vieneses, en Versalles no existe la intimidad y la vida de los príncipes es muy parecido a un espectáculo público . Así lo explica la joven a su madre en una carta "A partir de mediodía , todo el mundo puede entrar en mis aposentos; me pongo el colorete y me lavo las manos ante el mundo entero. Luego, los caballeros salen y las damas de honor se quedan y me visten delante de ellas" Incluso en el banquete de boda de Luis y María Antonieta  hubo más de seis mil invitados que no participaron del banquete  sino que se limitaban a observar como comían los miembros de la Familia Real como si se tratara de un espectáculo deportivo. Todo se hacia a la vista de la gente y cualquier podía entrar en palacio , ya que sólo estaba prohibida la entrada de los que hubieran padecido viruela , los monjes de las órdenes mendicantes y los perros





Retrato de la bella favorita del rey Luis XV, Jeanne du Barry (1743-1793) que era detestada por casi todos en la corte por considerarla una advenediza que se aprovecha de su influencia sobre el  monarca. Sobre todo la odiaban las hijas de Luis XV , conocidas como "Les mesdames de France", "Las señoras de Francia", cuatro hijas solteras que ya frisaban los cuarenta años y a las que el rey no había logrado casar por su aspecto poco agraciado. Entre ellas estaba María Adelaida de Francia (1732-1800) , conocida popularmente como "La Andrajos"  conocida por su  malicia al hablar y considerada  la más perversa de las hermanas, Victoria de Francia (1733-1799), llamada "la cerdita" y de una ingenuidad tan extrema que hacía pensar a muchos que era tonta, y Sofía de Francia (1734-1782) , llamada "la Zampa" y de una fealdad que se decía que conmocionaba al que la contemplaba. Estas tres mujeres predispondrían a María Antonieta contra Jeanne du Barry con bastante éxito  pues en una carta  la Delfina calificaba a la amante del rey como "la criatura más estúpida e impertinente que te puedas imaginar" Cuando Luis XV moría en 1774  du Barry sería expulsada de la corte. Moriría durante la Revolución Francesa decapitada. En cuanto a las tías del Delfín tiempo después  se volverían contra María Antonieta y difundirían rumores sobre ella que harán mucho daño a la reina de Francia 
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Escribe Cristina Morató que "si algo no  soportaba María Antonieta era el complejo ceremonial  que marcaba su vida diaria  y tener que depender de los demás en cosas que en Viena hacía ella misma"  pero a pesar de ello y de su juventud "se muestra dócil con las convenciones y trata de comportarse con respetabilidad " Los meses pasan y crece la inquietud  porque el matrimonio sigue sin consumarse. El rey Luis XV habla directamente con su nieto y este alega que  no ha yacido con su  esposa porque todavía no ha logrado vencer la timidez que se apodera de él en presencia de María Antonieta mientras que la emperatriz María Teresa la insta a su hija a que tome la iniciativa "Todo depende -escribe María Teresa - de la esposa, si pone voluntad, es dulce y divertida con su esposo", un esposo que, por otro lado, ya está enamorado de María Antonieta y cada vez pasa más tiempo con ella cuando deja al margen sus principales aficiones, la caza, la carpintería y una extraña afición, la forja. Mientras, María Antonieta  ve con tristeza como pierde a un hombre que la había ayudado con sus buenos consejos desde su llegada a Versalles, Étienne François duque de Choiseul(1719-1785), secretario de estado de Luis XV, que cometió la imprudencia de criticar a la favorita del rey, Madame  Jeanne du Barry ( 1743-1793) que tenía en enorme ascendiente sobre el monarca y al enterarse de las críticas de Choiseul forzó su exilio de la corte .

María Antonieta la retiraría la palabra excepto una vez el día de Año Nuevo de 1772  cuando se la encontró en la Galería de los Espejos de Versalles y la dijo "¡Cuánta gente hay hoy en Versalles!" pero más tarde añadiría "Le he hablado una vez , pero estoy decidida  a dejarlo ahí, así que esa mujer no volverá a oír mi voz " y así fue, todo un desafío ya que la amante del rey era en aquel momento el máximo poder en la corte ya que ejercía una influencia casi absoluta sobre las decisiones del rey. El 8 de junio de 1773  María Antonieta hace su primera aparición pública ante el pueblo de París , asistiendo a misa en la catedral de Notre Dame. Regresa a Versalles emocionada ante el recibimiento y el cariño demostrado por los parisinos por su joven princesa  "¡Qué feliz soy -escribe a su madre - de ganar la amistad del pueblo a tan bajo precio! No hay, sin embargo , nada más preciado; así lo he sentido y no lo olvidaré nunca!" En efecto , nada tan preciado como el cariño del pueblo y también nada más voluble, como terminaría por comprobar María Antonieta y como conoceremos en la segunda parte de su historia. De momento les dejamos en este año de 1773 , siendo todavía unos jóvenes príncipes  lejos de sospechar el destino que les aguarda después de que el 10 de mayo de 1774 el rey  Luis XV fallezca y la corona pase al nuevo rey, Luis XVI . María Antonieta ya era la nueva reina de Francia.  


Enlace con la segunda parte de María Antonieta , la viuda del ciudadano Capeto 
https://chrismielost.blogspot.com.es/2014/05/mujeres-en-la-historia-maria-antonieta_27.html


Enlace con la tercera parte de María Antonieta , la viuda del ciudadano Capeto 
https://chrismielost.blogspot.com.es/2014/05/mujeres-en-la-historia-maria-antonieta_28.html

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