domingo, 28 de agosto de 2016

ISHI: EL FIN DE UN PUEBLO (SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de éste relato hicimos un rápido recorrido por la expansión de Estados Unidos desde el momento en que pronunciaron la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776 hasta la Fiebre del Oro de California que comenzaba en 1848. Durante esos setenta años el país no dejó de expandir sus fronteras hacia el oeste, cientos de miles de colonos, aventureros y buscadores de fortuna atravesaron ríos, montañas y desiertos en busca de nuevas tierras que cultivar , de pastos para el ganado y de filones de oro que explotar. Al mismo tiempo que se abrían caminos como la Ruta de Oregón o la Ruta de California  se construían fuertes , se fundaban pueblos y ciudades, se excavaban minas y se cazaban las grandes manadas de búfalos. El Oeste era la tierra de las oportunidades , donde todo era posible, el lugar donde había que estar y así lo afirmaban personalidades tan destacadas como el periodista y político Horace Greeley(1811-1872) , uno de los fundadores del Partido Republicano además de director del periódico  "New York Tribune", uno de los diarios más influyentes en Estados Unidos  entre las décadas de 1840 a 1870. " Si un joven está a punto de comenzar su vida - escribía Greeley - le aconsejamos publica y privadamente que vaya al Oeste. Allí sus capacidades  serán apreciadas con toda seguridad y su laboriosidad  y su energía recompensadas" Si, aquella era una tierra nueva llena de oportunidades y también de riesgos, pero el deseo de aventura, la ambición, la codicia, la esperanza y todas las emociones y sentimientos que para bien y para mal alimentan el alma del hombre empujaban a aquellos pioneros hacia esos enormes espacios desconocidos. Pero lo que para ellos era una oportunidad para los pueblos indios que llevaban siglos habitando aquellas tierras era una invasión de sus territorios de caza, de los ríos donde pescaban , de los campos donde recolectaban frutos y raíces , de los lugares sagrados en los que habitaban sus dioses o enterraban sus muertos. La expansión del hombre blanco los fue empujando cada vez más al oeste, expulsándolos de sus tierras, exterminando los búfalos que los alimentaban, traicionándolos después de cada nuevo tratado y , finalmente , confinando a pueblos enteros en reservas o , simplemente, exterminándolos. 







Johannes Augustus Sutter (1803-1880) había nacido en la ciudad alemana de Baden en el seno de una familia de origen suizo . Desde pequeño había sentido atracción por los relatos que hablaban sobre los grandes espacios que había en el Oeste de América, donde habitaban los indios y donde un hombre podía forjarse un destino con la exclusiva ayuda de sus fuerzas. Cuando en 1834 iba a la ruina la fábrica de papel que había heredado de su padre decide dejar atrás Europa y a su propia familia para hacer realidad su sueño de viajar al Oeste. Después de muchas vicisitudes, entre ellas ser dueño de una taberna en Nueva York  y ser granjero en Missouri, se estableció en California , en el valle de Sacramento. Allí fundó en 1839 Fort Sutter, que sería el origen de la actual ciudad de Sacramento, y con la ayuda de trabajadores canacos traídos de Hawaii levantó en los siguientes diez años todo un imperio comercial hasta convertirse en el hombre más rico de Estados Unidos. Fue precisamente en sus tierras donde 1848 se descubrió el oro que despertaría la Fiebre del Oro que tendría trágicas consecuencias para la población india de California. El 24 de enero  de 1848  Sutter había encargado la construcción de un molino impulsado por la fuerza del agua a orillas de río American, en el Valle de Colona. Fue en el inicio de las obras cuando se halló la primera pepita de oro. Sutter trató de mantener la noticia en secreto  pero el 15 de marzo de 1848 el periódico "The Californian" daba la primera información sobre el hallazgo, y ese es el recorte de prensa que tenéis sobre estas líneas, donde dice: 
"Mina de oro encontrada: En la recién hecha pista del Saw Mill (nombre del molino que Sutter había ordenado construir) , erigido recientemente por el capitán Sutter, en la bifurcación del American (el nombre del río al lado del cual se había construido el molino)  el oro se ha encontrado en grandes cantidades. Una persona trajo oro por valor de treinta dólares reunidos en muy poco tiempo. California, no hay duda, es rica en minerales valiosos: hay grandes oportunidades aquí para los capitalistas científicos. El oro se ha encontrado casi en cada rincón del país"
Era el inicio de la Fiebre del Oro a la que seguiría la Fiebre de la Tierra y el inicio de la tragedia que vivirían los indios de California     
(Imagen procedente de https://en.wikipedia.org)





Años después de que Greeley animara a los jóvenes a marchar al Oeste, el pintor estadounidense  Charles Marion Russell (1864-1926) , que dedicó su obra a retratar un Oeste que ya estaba dejando de existir ,  nos daba otra definición  del pionero muy diferente a la del periodista  y que se acercaba más a la realidad que vivieron en aquellas décadas los pueblos indios . "Un pionero - decía Russell - es un hombre que pone boca abajo toda la hierba, extiende alambre de espinos por toda la tierra descubierta, envenena el agua, tala los árboles , mata a los indios  que poseían la tierra  llama a todo eso progreso"  Vimos como la llegada de cientos de miles de personas a California a partir de 1848 atraídos por el hallazgo de oro supuso el inicio de una sucesión de masacres de los pueblos indios que habitaban aquella tierra, masacres apadrinadas por las propias autoridades que  llegaban a pagar dinero  por el cuero cabelludo de cada indio. El periodista español Gregorio Doval (1957), en su "Breve historia de la conquista del Oeste"  nos contaba que "se invitó a los indígenas a concentrarse en las reservas  donde se les acorraló a punta de fusil y a marchas forzadas. Una vez confinados , les ponían a trabajar  como animales de carga". Y a la Fiebre del Oro no tardó en seguirla otra fiebre no menos perniciosa para los pueblos indios,  la Fiebre de la Tierra. Sucedió cuando los recién llegados a California fueron acaparando cada vez más tierras para sus ranchos de ganado o sus explotaciones agrícolas dejando a los pueblos indios el robo de ganado como única posibilidad de supervivencia. Cuando esto sucedía los rancheros se tomaban la justicia por su mano y  formaban o pagaban milicias que se encargaban de atacar los poblados indios exterminando a sus habitantes, ya fueran hombres, mujeres, niños o ancianos. Así sucedió con uno de los pueblos que casi fue asesinado hasta la extinción, los yuki, masacrado durante la mal llamada Guerra de Mendocino entre 1859 y 1860 que no fue más que una sucesión de matanzas de indios.  Y así iba a suceder con otro de los pueblos indios que habitaban el Norte de California, los Yana, que, como vimos , estaban divididos en cuatro grandes gruposlos Yana del Norte, los Yana del Centro , los Yana del Sur y los Yahi . Estos grupos de indios  vivían de la caza, de la pesca, en particular de la pesca del salmón  y de la recolección de frutas y raíces , ocupando un territorio de unos seis mil kilómetros cuadrados







"Agua para el campamento"  obra realizada por el pintor estadounidense Charles Marion Russell (1864-1926) que recreaba en sus cuadros un Oeste que ya había dejado de existir , como el de estas indias recogiendo agua con un poblado de tipos a sus espaldas. Escribe el periodista español Gregorio Doval (1957) en su obra "Breve historia  de la Conquista del Oeste" como la Fiebre del Oro transformó la vida de California en apenas unos años: 
"La Fiebre del Oro situó a California en el centro justo de la imaginación mundial, convirtiéndola en el destino de ciento de miles de personas . En este período se fundaron pueblos y ciudades; también se convocó una asamblea constituyente que redactó la Constitución del Estado. Se celebraron elecciones  y los representantes elegidos  fueron a Washington  para negociar la admisión de California como estado de la Unión (lo que sucedería oficialmente el 9 de septiembre de 1850 cuando California se convirtió en el estado número 31 de los Estados Unidos) . La agricultura a gran escala , la llamada Fiebre de la Tierra, comenzó también durante ésta época . Gracias a éste vertiginoso desarrollo , rápidamente florecieron iglesias, escuelas, caminos y organizaciones civiles"
Pero éste crecimiento vertiginoso tendría unas víctimas , los pueblos indios, cuya presencia era vista como un estorbo al desarrollo agrícola y ganadero  y a los que se privaría de sus tierras para recluirlos en reservas donde con frecuencia no disponían de los mínimos recursos para sobrevivir. Otros simplemente serían masacrados hasta la extinción
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org




Los Yahi , uno de los cuatro grupos Yana, estaba formado por unos cuatrocientos miembros que  ocupaban la parte más meridional del territorio Yana y , por lo tanto, fueron los primeros en entrar en contacto con los buscadores de oro y los colonos  y en sufrir las consecuencias de la invasión de su territorio, del exterminio de la caza de la que vivían, de los constantes ataques por parte de los colonos, de la expansión de las enfermedades que éstos traían y de las hambrunas que siguieron a la desaparición sus territorios de caza. A comienzos de la década de 1860 su población ya se había victo muy reducida y en los años siguientes fueron empujados hasta casi su completo exterminio , con nuevas incursiones de colonos liderados por el cazador de indios Robert Anderson. Sólo en 1865 se produjeron dos masacres, la de Workman y la de Silva en las murieron alrededor de setenta yahis  a manos de Robert Anderson y sus hombres, que en ocasiones mataban sólo a los guerreros mientras que las mujeres y niños eran capturados para venderlos como esclavos a los rancheros , y en otras sencillamente exterminaban a todo el poblado. En el documental de National Geographic  titulado  "Ishi , el último Yahi"  se enumeran varias de éstas masacres que fueron dirigidas por el cazador de indios Robert Anderson   , empezando por  la ya mencionada Masacre de Silva  en 1865, donde treinta yahis fueron asesinados. Uno de los participantes en ésta acción  recordaba como habían caído por sorpresa sobre uno de los poblados yahi  "Recorrimos el campamento indio  donde todo era confusión . El ataque cayó sobre ellos  como un rayo del cielo despejado . No imaginaban que el hombre blanco  estaba tan cerca". Al año  siguiente , en 1866, se producía la conocida como Masacre de Three Knolls, en el actual condado californiano de Tehama, en el norte del estado. Era aquí donde vivía la tribu en la que nació nuestro protagonista, Ishi , aunque no sabemos la fecha exacta pero fue en algún momento de la década de 1860. Pero en 1866 su poblado fue borrado del mapa. Así lo recordaba otro de los participantes en la matanza cuyo testimonio  podéis encontrar en el documental de National Geographic que también os incluyo en este artículo " Avanzamos en gran número  disparando a los indios  desde río arriba mientras  otros les atacaban desde río abajo. Los yahi fueron al río pero pocos salieron con vida. Muchos cadáveres bajaban flotando arrastrados por la corriente".






Recupero este mapa que ya incluí en la primera parte para situar de nuevo los territorios de los diferentes pueblos indios  establecidos en California antes de la llegada del hombre blanco. Si miráis en la parte superior del mapa, en el norte  de California, podéis ver entre los territorios de los pueblos  Nomlaki (en azul) y Maldu(en verde) el territorio del pueblo Yana que se extendía por seis mil kilómetros cuadrados de superficie en el curso alto del río Sacramento  
(Imagen procedente de  www.kstrom.net )




Northern California map of tribe territories
No he podido hallar ningún mapa sobre el territorio del pueblo Yana , excepto éste  que carece de detalles pero que al menos nos permite ver  la disposición  de los cuatro grupos que formaban este pueblo. Los Yana del Norte, en la parte superior (señalados sólo con una N), los Yana del Centro, los Yana del Sur y , finalmente , los Yahi, que podéis ve que ocupaba la parte más meridional del territorio del pueblo Yana y , por lo tanto, fue la primera en entrar en contacto con el hombre blanco   . Los yahi hablaban una lengua emparentada pero diferente a los otros grupos yana , lo que supondría una barrera casi infranqueable a la hora de comunicarse con Ishi, el último superviviente de un pueblo que llegó a tener unos cuatrocientos miembros antes de la llegada de los blancos
(Imagen procedente de https://www.nps.gov/lavo/learn/historyculture/index.htm )







Ishi y su madre sobrevivirían a aquella masacre  lanzándose al agua y  dejándose arrastrar por la corriente junto a los cadáveres de su propio pueblo. haciéndose pasar por dos víctimas más de la masacre. Aquel día fueron asesinados otros cuarenta yahi. En 1867, aunque hay fuentes que señalan el año 1868 ,  se produjo la Masacre de Dry Camp (Campo Seco) donde un grupo de rancheros, como castigo al robo de su ganado, dieron muerte a otros cuarenta y cinco yahis.  Ya en 1871 tendría lugar la última de las masacres cometidas contra el pueblo yahi, la de Cave Kingsley. El líder  de la milicia que los atacó  parece que fue un cazador de indios llamado Norman Kingsley (1821-1893)  y en ella  perecieron  treinta yahis, entre ellos niños y bebés. Fue la última masacre porque ya no quedaban poblados yahi que asaltar. Se estima que el número de los últimos supervivientes del pueblo yahi se encontraba entre cinco y veinte personas , entre las que se encontraban Ishi y su madre, que sobrevivieron ocultos  durante las décadas siguientes. Eran los últimos de su pueblo. Lograron mantenerse alejados del hombre blanco durante casi cuatro décadas hasta que en 1908  un grupo de topógrafos sorprendieron a los últimos yahis en su campamento. En aquel momento eran dos hombres, uno de ellos nuestro protagonista Ishi y su primo, una mujer que podría ser su hermana pequeña y una anciana, la madre de Ishi.  Huyeron ante la presencia de los blancos , dejando en el campamento todo lo que tenían y también a la madre de Ishi, demasiado enferma ya para seguirlos. Los hombres saquearon el campamento y se marcharon. La madre de Ishi debió morir poco después y de su primo y su hermana Ishi no volvería a saber nada. pues no regresaron al campamento, tal vez demasiado asustados para  hacerlo. Ishi se había quedado solo . En el documental de National Geographic se recoge el relato de un ranchero  llamado Jerry Stevens que recordaba lo que había pasado en aquel encuentro "Ese equipo de agrimensores   subió por el cañón cortando malezas y llegaron al campamento de los indios. Estos se asustaron y huyeron por el declive escarpado del cañón. En el suelo había un bulto cubierto con una manta. Era una anciana (la madre de Ishi) muy enferma a punto de morir.  Después siguieron su camino  tras llevarse algunos arcos, flechas y vestidos" En realidad se llevaron todo aquello que los indios necesitaban para pasar el invierno   







Fotografía del antropólogo Thomas Talbot Waterman (1885-1936) probando un aparato para realizar grabaciones . Nacido en el seno de una familia numerosa donde Waterman era el pequeño de diez hermanos, se había graduado en  Hebreo en la Universidad de California 1907 y tenía la intención de seguir los pasos de su padre, un pastor episcopaliano.  Pero ese mismo año participó en un curso de fonética experimental impartido por el lingüista y etnólogo Pliny Earle Goddard (1869-1928) al que acompañó en un trabajo de campo como ayudante grabando  los dialectos de la lengua atabascana que se hablaban entre los pueblos indios de California . Fue entonces cuando decidió abandonar su intención de convertirse en clérigo para dedicarse por entero a la antropología.  También en 1907 entró a trabajar en el Museo de Antropología donde sería ayudante del antropólogo Alfred Louis Kroeber (1876-1960). Ambos serán dos figuras clave en la historia de Ishi. Waterman siempre estuvo interesado en emplear los últimos avances tecnológicos para avanzar en los estudios que realizaban en el Departamento de Antropología y el uso de máquinas para grabar como la que prueba en la imagen era una de ellas. Sería utilizada para grabar horas y horas de la voz de Ishi contando historias de su pueblo   
(Imagen procedente de http://bancroft.berkeley.edu/Exhibits/anthro/5research1_waterman.html)





 Dos años más tarde de aquellos hechos, en 1910, el  antropólogo  Thomas Talbot Waterman (1885-1936) , conservador del Museo de Antropología  de la Universidad de California, Berkeley,  y ayudante del también antropólogo Alfred Louis Kroeber (1876-1960) , emprendía una expedición por aquellos territorios del norte de California con la esperanza de contactar con algunos de los últimos indios que vivían fuera de las reservas y sin mantener contacto con los blancos, pero no tuvo éxito . Y así llegamos al mes de agosto de 1911  . Después de tres años viviendo solo, cansado y hambriento, Ishi decide abandonar su aislamiento y se acerca a la población de Oroville , una pequeña localidad del condado de Butte situada a una hora  de Sacramento. Un hombre estaba trabajando en ese momento en un matadero  a las afueras de Oroville  cuando escuchó ladrar a sus perros. Levantó la cabeza y vio acercarse la demacrada figura de un indio. Su reacción fue inmediata como él mismo contaría después " Tomé un palo y tiré a aquel hombre al suelo. Después sentí vergüenza de lo que había hecho . Lo levanté y lo senté y él  juntó sus manos murmurando algo que no pude entender" Posiblemente le estaba pidiendo algo de comer pues Ishi se hallaba al borde de morir de inanición. Se había quemado el pelo en señal de duelo por su familia fallecida, aunque los hombres blancos no podían saberlo , pues ni siquiera entendían su lengua   Sin saber muy bien que hacer con él llamaron al sheriff, J B Webber, que ordenó que lo  llevaran a la prisión de la población  para protegerlo de la curiosidad de la gente,   mientras enviaba un mensaje a la Oficina de Asuntos Indios (Bureau of Indian Affaires) que hoy recibe el nombre de Oficina de Asuntos de Nativos Estadounidenses. Era un organismo creado en 1824 y que desde 1849 dependía del Departamento del Interior cuyo objetivo debía ser evitar la extinción de los pueblos indios, aunque, como hemos visto, no consiguió hacerlo con el éxito que era de desear y, en el caso de los yahi, había fracasado del todo. Mientras esperaban las instrucciones de la Oficina de Asuntos Indios  Ishi permaneció en aquella celda. El sheriff de Oroville recordaría después "Ahí estaba, un perfecto extraño  encerrado en una celda de hierro sin saber que haríamos  con él, si lo sacaríamos para matarlo o algo así". La prensa local no tardó en  hacerse eco de la novedad con titulares como "Encontrado un auténtico aborigen" como si se tratara de una especie en vías de extinción, y en realidad en el caso de los yahi era cierto, pues Ishi era su último representante.







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Imagen de Ishi tomada  en los calabozos de  Oroville donde fue llevado por el sheriff  J.B.Webber sobre todo para protegerlo de la curiosidad de los habitantes de la localidad y en espera de recibir instrucciones de la Oficina de Asuntos Indios . Podes ver lo delgado que estaba. Sería el hambre lo que empujó a Ishi a abandonar su retiro solitario de más de tres años desde que perdiera a su madre, su primo y su hermana , los últimos miembros de su pueblo  con los que había vivido  después de cuarenta años de  llevar una existencia oculta , alejados del hombre blanco para evitar ser asesinados
(Imagen procedente de www.detectivesdelahistoria.es )







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Noticia aparecida en el  periódico "San Francisco Call" del 31 de agosto de 1911 donde recoge  un reportaje escrito en Oroville el día anterior, 30 de agosto, sobre la llegada de Ishi a esta localidad con la fotografía que os incluía por separado un poco más arriba . En titulares podemos leer 
"El hombre menos civilizado cuenta su historia  por signos. El aborigen cuya lengua nadie puede comprender. "
Y más abajo escribe el periodista: 
"Oroville, Agosto 30.  Con extrañas pantomimas , que en todas las épocas ha sido el medio a través del cual  gente de diferentes lenguas conversa,, el indio que fue encontrado el lunes en las montañas cerca de Oroville  contó hoy la historia de sus vagabundeos . Su historia confirma con más fuerza la creencia de que el indio  es el hombre menos civilizado de los Estados Unidos y el último superviviente de los indios Deer Creek, la tribu india menos civilizada de América"    
(Imagen procedente de comstockhousehistory.blogspot.com)




 En los artículos de la prensa hacían comentarios y descripciones del tipo de "Sus pies son casi tan anchos como largos  y es evidente que nunca usa mocasines ni zapatos" o "Es un salvaje del tipo más primitivo" e incluso "Parece un visitante del otro mundo". En 1911 los estadounidenses creían que los indios se habían extinguido y sólo los contemplaban en las pantallas de los cines  en aquellas primeras películas mudas que evocaban un Oeste que ya no existía. Lo que quedaba de los antiguas naciones indias malvivía en las Reservas diseminadas por el país  y contemplar a un indio todavía libre y que había vivido al margen del hombre blanco era algo extremadamente exótico. Ya vimos como el antropólogo Waterman había viajado hasta la zona en búsqueda de lo que quedara de las antiguas tribus sin lograr contactar con ningún indio que viviera fuera de las reservas. Otros antropólogos como Waterman recorrían todo el país  buscando a los últimos ancianos que conservaran en su memoria  el recuerdo de la cultura y tradiciones de los pueblos indios antes de que esas culturar murieran con ellos. Por eso cuando llego la noticia de la aparición de aquel indio yahi al departamento de Antropología de Berkeley,  Alfred Louis Kroeber  envió inmediatamente a su ayudante, Thomas Talbot Waterman, a Oroville. Era una oportunidad única de estudiar a uno de los últimos indios que vivían en libertad y representante de un pueblo que se creía extinguido. Cuando Waterman llegó a Oroville trató de comunicarse  con el indio usando palabras de diferentes lenguas indias de la región , pero sin éxito  "Mis intentos de aficionado de comunicarme con el Yan - recordaba Waterman - durante mucho le resultaron incomprensibles. Finalmente llegamos a un acuerdo con la palabra  que utilizaba para "pino amarillo", el material con el que estaba hecha su cama. Al escuchar esta palabra su rostro se iluminó . Probablemente era la primera palabra  inteligible que había oído de un ser humano en tres años"  Es difícil para cualquiera de nosotros ponernos en su lugar e imaginar qué sentiríamos si no tuviéramos a nadie en el mundo con quien hablar en nuestra lengua y no entendiéramos la lengua de los demás. Sería la forma de aislamiento más completa que se puede concebir y lo que sientes al imaginarlo es una profunda angustia, la imposibilidad de comunicarte con nadie y la certeza de que nunca más escucharás tu lengua en boca de otra persona.






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En esta fotografía tomada en 1911 podemos ver de derecha a izquierda al propio Ishi, que ya va vestido a la moda occidental aunque sin zapatos, el antropólogo Alfred Louis Kroeber y Sam Batwai (traje oscuro) , un miembro de los Yana del Norte que fue traído como traductor  aunque la lengua hablada por los Yahi  no era idéntica a la de los otros grupos Yana, por lo que continuaron las dificultades de comunicación. Sería Kroeber el que bautizaría al indio con el nombre de "Ishi", que significaba "hombre" en su lengua, ante la imposibilidad de obtener su nombre auténtico de boca del propio Ishi  Kroeber afirmaría que 

"Ishi es el hombre más incivilizado  e incontaminado del mundo" 
Imagen procedente de publishing.cdlib.org )




Trajeron a un Yan del Norte  llamado Sam Batwai  para que sirviera de traductor, pero el problema es que la lengua de los Yahi era diferente a la hablada por los otros tres grupos del pueblo Yan aunque algo si les podía ayudar. Finalmente, lograron un permiso de la Oficina de Asuntos Indios para trasladar al indio a San Francisco, donde se encontraba la Universidad de California donde trabajaban Alfred Louis Kroeber , donde lo podrían estudiar detenidamente. Así, el 4 de septiembre  Waterman  dejó Oroville en compañía de Ishi para dirigirse a San Francisco donde les esperaba Kroeber que recordaba así la llegada de Ishi a la gran ciudad "En el día del trabajo de 1911 bajó del ferry en medio del griterío de los mensajeros de los hoteles y el ruido del tranvía. ¡El último de los indios salvajes de los Estados Unidos!" Durante décadas apenas había visto a un pequeño grupo de personas juntas, durante tres años había vivido en completa soledad, y ahora se hallaba rodeado por miles de personas ¿Qué debió sentir en ese momento? Kroeber trató de averiguar su nombre pero el indio no respondía  "El protocolo indio exige - nos explica el propio Kroeber - que una persona nunca diga su nombre , al menos no en respuesta  a una pregunta directa"  Ante la imposibilidad de saber su verdadero nombre, Kroeber decidió darle el nombre de  Ishi, que significa "Hombre" en su lengua nativa. Después de su llegada a la ciudad le dieron un paseo por la ciudad  e Ishi , asombrado, habría exclamado en su lengua al ver las calles de la ciudad atestadas de gente "¡Mucha gente blanca!". Waterman observaría las reacciones de Ishi en aquel primer encuentro con la gran ciudad "¿Qué podría resultar más asombroso  en una ciudad moderna para un hombre primitivo?Los objetos que veía, desde los alfileres a las máquinas de escribir, le parecían curiosos y maravillosos. Obtener agua girando  una llave le gusta muchísimo, pero para Ishi lo más asombroso  de San Francisco era la cantidad de gente que habitaba en ella".






Fotografía tomada en 1911 de Lotta´s Fountain  en  la calle  Market Street  de San Francisco. Para un hombre como Ishi, que en su vida nunca había visto a más de cuarenta personas juntas , lo que más le impresionó de su llegada a la ciudad no fueron sus coches, sus tranvías o el tamaño de los edificios, que sin duda lo hizo, pero lo que le dejó asombrado fue aquella muchedumbre  y que le llevó a exclamar en su lengua 
"¡Mucha gente blanca!"
(Imagen procedente de  http://sflib1.sfpl.org:82/





A continuación procedieron a alojar a Ishi en una de las dependencias del Museo Antropológico , rodeado por vitrinas y urnas llenas de restos de culturas muertas, como casi lo era ya la cultura yahi. Cuando le acompañaron recorriendo las salas Ishi se detuvo ante una de las vitrinas donde se exponían unos arcos y flechas . Eran de su pueblo, los yahi. Los que lo observaron dijeron que no mostró dolor por este hallazgo , sino sorpresa de que estuviera allí. Kroeber anotaría después  "Puedo decir que hoy Ishi  es el hombre más incivilizado e incontaminado del mundo" Creo que al principio  Kroeber, Waterman  y los demás que conocieron a Ishi en aquellos días lo veían más como un ejemplar digno de estudio que como una persona, aunque eso iría cambiando con el paso del tiempo. Kroeber tenía muchas preguntas que hacer a Ishi ¿cómo había vivido todos aquellos años en soledad?¿qué había sido del resto de su pueblo?¿cómo lograron permanecer ocultos durante tantas décadas?  Pero el lenguaje se presentaba como una barrera infranqueable que separaba sus dos mundos , el del hombre blanco y el del yahi. Kroeber buscó la ayuda de uno de los lingüistas más importantes e influyentes de Estados Unidos a pesar de su juventud, Edward Sapir (1884-1939), un judío alemán que junto a su familia había emigrado a Estados Unidos a  finales del siglo XIX  y se convertiría en uno de los pioneros en unir los campos de la lingüística y la antropología estudiando las lenguas de pueblos indios como los Navajo o los propios Yana.  Kroeber le envió un telegrama pidiendo su ayuda con Ishi "Doctor Edward Sapir. Tengo un indio totalmente salvaje en e Museo. ¿Quiere venir a trabajar con él? De lo contrario agradecería el envío inmediato de la lista de elementos gramaticales del yana  para una mejor comprensión del idioma y análisis de textos" Pero Sapir  se encontraba desde 1910 en la ciudad canadiense de Ottawa donde dirigía la División de Antropología del Servicio Geológico de Canadá , por lo que no pudo acudir a la llamada de Kroeber. De momento tendrían que valerse de lo que pudieran entender a través del intérprete, el yana del norte Sam Batwai que había viajado con ellos hasta San Francisco, y con las palabras ingleses que Ishi iría aprendiendo con el tiempo. En esos intentos de comunicación quisieron saber algo sobre su familia, pero  Ishi nunca les diría mucho sobre ellos , como recordaría más tarde Waterman "Ha sido reticente  a contar la historia  íntima de su grupo más cercano. Esas personas están muertas y para los indios  es un motivo suficiente  para evitar mencionarlas. Si ellos (los espíritus) escucharan sus nombres podrían tomarlo como una convocatoria"  





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Esta fotografía puede parecer que no tiene relación con éste relato , pero en cierto sentido si lo tiene porque muestra la forma de pensar de aquel tiempo. Son dos imágenes de Ota Benga (1883-1916) , un pigmeo procedente del Congo que fue exhibido durante los Juegos Olímpicos de Saint Louis en 1904 , las III Olimpiadas celebras dentro del marco de la Exposición Universal de Saint Louis , y que se desarrollaron entre julio y noviembre de aquel año.  En ellos Ota Benga fue presentado como un caníbal, y para que tuviera un aspecto más temible le afilaron los dientes, como podéis ver en la fotografía de la derecha. Terminadas las Olimpiadas, fue trasladado  al zoológico del Bronx, en Nueva York para ser exhibido  dentro de una jaula llamada Casa de los Monos. Sólo después de sus actuaciones le dejaban correr libremente  por los jardines del zoológico.  Finalmente, la presión de diferentes grupos civiles en Estados Unidos logró que fuera liberado de este estado humillante e iba a ser enviado de nuevo a África, pero el estallido de la I Guerra Mundial en julio de 1914  detuvo los planes de su retorno  y Benga entró en una profunda depresión y se suicidó en 1916 a los treinta y dos años de edad, el mismo año en que moriría Ishi en California, en ambos casos hace ahora justo un siglo, cuando los seres humanos todavía eran exhibidos junto a los animales en algunos lugares del mundo 
(Imagen procedente de www.coveragemail.com)



Al poco de su llegada Kroeber convocó una rueda de prensa aunque los periodistas no pudieron obtener respuesta a ninguna de las preguntas sobre su vida pero él les contó un relato  sobre un pato del bosque cuyo significado no pudo interpretar nadie de los presentes. Es probable que , como otros que iría contando en los años siguientes, estos relatos estuvieran conectados con sus mitos religiosos pero nos faltan las claves para entenderlos. Lo que si fue es largo, pues el relato del pato del bosque se prolongo durante seis horas. Durante éste encuentro con la prensa también se le hicieron fotografías y  para mostrar al público la imagen que esperaban ver de un indio salvaje  lo vistieron con pieles  y le hicieron adoptar poses disparando el arco. Hay que recordar que a finales del siglo XIX  fueron organizados en diferentes exposiciones internacionales lo que se denominarían Zoos Humanos donde eran expuestos miembros de tribus africanas de la misma forma que se exhibían animales en los zoológicos tradicionales por lo que ésta especie de escenificación para la prensa de lo que debía ser un indio salvaje no era algo muy extraño. En el mes de octubre de éste año de 1911  abrió sus puertas al público el Museo Antropológico  que ahora contaba con una atracción que no tenía ningún otro museo de antropología , un salvaje de la edad de piedra, como se referían en la prensa a Ishi. Los domingos Ishi hacía exhibiciones para los visitantes de sus habilidades y conocimientos. Así construyó en el jardín del Museo  una casa al estilo  de los yahi, encendía fuego con un palo  y tallaba puntas de flecha que los visitantes se llevaban como recuerdo.  Sólo durante los seis primeros meses de funcionamiento del Museo recibió casi veinticuatro mil visitantes y la visitas se concentraban principalmente los domingos, que es cuando Ishi realizaba sus exhibiciones. Era la atracción del Museo, pero el contacto de Ishi con tanta gente era un peligro para él. Su sistema inmunológico no había desarrollado defensas para las  enfermedades que proliferaban en una gran ciudad como San Francisco y ya el 22 de noviembre de 1911 es ingresado en el hospital por primera vez debido a una infección pulmonar. Le hacen las pruebas de tuberculosis pero dan negativas. Después de recuperarse, apenas un mes después, vuelve a ingresar el 26 de diciembre, en este caso con un diagnóstico de bronconeumonía. 






Ishi-and-a-shelter:
Aunque sin llegar a los extremos humillantes  de Ota Benga del que os hablaba en la imagen anterior, Ishi también fue exhibido en el Museo Antropológico de San Francisco  convirtiéndose en la gran atracción del Museo a partir de octubre de 1911. Entre otras cosas Ishi  hizo una demostración de como se construía una casa al estilo de los yana (en el cartel de la derecha podéis leer  "Casa Yana construida por Ishi" , en el interior de la cabaña otros dos carteles que indican el lugar de la cama  y a la derecha otro que señala la puerta  e incida que tiene 33 pulgadas de altura , equivalente a 83 centímetros)  Ishi también hacía demostraciones de tiro con arco o fabricaba puntas de flecha que los visitantes se llevaban como recuerdo.Ishi parecía hacer con agrado estas exhibiciones, tal vez porque después de tanto tiempo oculto, siempre con el temor a ser descubierto o morir asesinado, de soledad y de hambre, había encontrado un nuevo hogar 
(Imagen procedente de https://es.pinterest.com/source/jedriffefilms.com)






Era evidente que el contacto con el público era un riesgo para Ishi, y , sin embargo, no podían dejar de exhibirlo ya que era la atracción principal del Museo. ¿Como solucionarlo?  Waterman apuntaría que "Quizás la única solución sea exhibirlo en una caja , así la gente podrá verlo pero evitaremos que lo toquen" Ishi  se había convertido  en una curiosidad  y un entretenimiento para la gente como hoy lo pueden ser para nosotros las momias de un Museo Arqueológico. No veían a un ser humano, veían la imagen de un  salvaje, el estereotipo de un indio que tenían en la mente y que habían leído en relatos o visto en el cine.Sin embargo, no parece que esto afectara a Ishi , probablemente porque no era consciente de ello,  le gustaba realizar estas exhibiciones  y se sentía bien en el Museo . Vestía ya como un ciudadano de San Francisco, incluso le vemos en muchas fotografías con corbata  y con su forma de ser gradualmente se fue ganando el afecto de los que le rodeaban. Sobre todo de Waterman , que llegó a considerarlo como uno de sus mejores amigos. Años después Waterman escribiría sobre  Ishi "Me convenció que existe la caballerosidad más allá  de toda formación. Que  ésta es puramente una expresión del espíritu interior. Tenía una consideración innata cuya fineza superaba toda la educación civilizada  que me es familiar" .Con el paso de los meses Ishi manejaría un vocabulario de alrededor de un centenar de palabras inglesas que le permitían comunicarse un poco más  y valerse por sí mismo en la ciudad. Para que pudiera permanecer en el Museo le dieron empleo de conserje y comenzó a salir él solo por la ciudad , tomando tranvías ,jugando con los niños en la calle o yendo con frecuencia al hospital de la Facultad de Medicina, cercana al Museo Antropológico , pues Ishi se sentía fascinado por los médicos y el trabajo en el hospital desde que estuvo ingresado., como hemos visto, a finales de 1911. Allí conoció a Saxton Temple Pope (1875-1926), un cirujano texano que desde 1912 trabajaba en la Facultad de Medicina como instructor de cirugía para los estudiantes de Medicina. Casado y con cuatro hijos, el doctor Pope e Ishi se hicieron muy amigos  "Me enseño a hacer arcos y flechas - contaba Pope - como dispararlas y a cazar al estilo indio . Conocía la historia y el uso de cada cosa en el mundo exterior. Fue un compañero maravilloso  en los bosques y viajamos juntos muchos días y noches" Años después Saxton Pope se haría famoso por ser considerado el padre de la caza moderna con arco, siguiendo la instrucción que había recibido de Ishi.





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Fotografía del doctor Saxton Temple  Pope (1875-1926)  después de cazar un oso negro con su  arco.  Nacido en Tejas e hijo de un cirujano del ejército, siguió los pasos de su padre y se graduó en 1899 en Medicina  en la Universidad de California. Casado y con cuatro hijos, comenzó a trabajar en el hospital universitario que se hallaba junto al Museo de Antropología en 1912, el año en que conoció a Ishi , al que le gustaba frecuentar el hospital desde que había estado internado por primera vez en noviembre de 1911, fascinado por el trabajo de los médicos y en algunas ocasiones le permitían realizar sus cantos sanadores junto a la cama de los enfermos. Pope e Ishi se harían grandes amigos, Pope se convertiría en su médico personal  e Ishi enseñaría a Pope los secretos de la caza con arco. Después, Pope se convertiría en uno de los padres de la caza con arco entre los blancos,  como una forma más pura y justa de cazar
(Imagen procedente de http://www.bowhunting.net/ )





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Fotografía donde vemos de izquierda a derecha a Ishi, a Saxton Pope y a uno de los hijos de Pope practicando el tiro con arco . Ishi  fue ganándose gradualmente el respeto y el cariño de los hombres que al principio le habían acogido como un objeto de estudio o una simple curiosidad de un mundo que había desaparecido
(Imagen procedente de saxtonpope.com






También comenzaron a grabar  los relatos que contaba Ishi  y se conservan cuatrocientas de esas grabaciones con la voz de Ishi relatando esas historias de oscuro significado para nosotros igual que lo fueron para Kroeber y Waterman. Hubo un momento en que la prensa comenzó a criticar  a Kroeber por mantener a Ishi en el Museo Antropológico  al considerar que lo exhibía como un monstruo de feria, aunque eso ya no era así y de hecho Ishi trabajaba como conserje en el Museo. La Oficina de Asuntos Indios habló con Ishi para decirle que era libre y que podía volver a su tierra pero no pensaban que Ishi ya no tenía un hogar al que regresar, no quedaba nadie de los suyos y nadie esperaba su regreso, por eso su respuesta fue que "Quiero quedarme donde estoy. Envejeceré y moriré en ésta casa" En el libro "Ishi, en tres siglos" editado por Karl Kroeber (1926-2009), hijo de Alfred Louis Kroeber,  cuenta como en octubre de 1912 pensaron que Ishi necesitaba  una esposa y el periodista Grant Wallace (1867-1954), que entonces trabajaba para el periódico "The San Francisco Call" , se ofreció a acompañarlos a un espectáculo de vodevil donde actuaba una conocida artista que había triunfado en Londres llamada Lily Lena.  Ishi acudió acompañado del propio Grant Wallace, además de Kroeber, Waterman y  su traductor , Sam Batwai que aparecen juntos y sonrientes en una fotografía tomada aquella noche. El tono con el que Grant describía la presencia de Ishi en aquel local, el Orpheum, es la característica de la prensa sensacionalista de la época, describiéndolo como "El último de los hombres de las  cavernas" para añadir a continuación que a su llegada al teatro "Se sentó entre el drapeado púrpura  del gran palco. Casi codo con codo  con el hombre primitivo  del color del cuero  había damas del pueblo conquistadas por su presencia. Entonces, apareció Lily Lena"  a la que Wallace dedica estas expresivas palabras cuando comenzó a sonar "la plateada voz de la fascinante estrella del Orpheum, Lily Lena, procedente de los music halls de Londres"  y continúa con el primer encuentro directo entre la estrella e Ishi  "Ishi se puso en pie. Los ojos de Lily se encontraron con los del hombre salvaje. Lo miró con valentía , extendiendo sus deslumbrantes  brazos blancos hacia  su atónito admirador" y describe la reacción de Ishi con estas coloridas palabras "El sudor frío resbalaba por la frente de Ishi y su rostro se quedó pálido. Sus dedos , agarrando  las cortinas carmesí, temblaban visiblemente, y su primer cigarro, que él había estado fumando con pretendida sangre fría, ahora casi caía de entre sus dientes"





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Esta fotografía fue tomada en octubre  de 1912  en el interior del Teatro Orpheum donde llevaron a Ishi a que viera su primer espectáculo de music hall con la actuación de una célebre vedette de Londres,  Lily Lena, un hecho que fue relatado con gran sensacionalismo, como os cuento en el texto del artículo, por el periodista Grant Wallace para  el periódico "The San Francisco Call". En la imagen podemos ver, entre otros, en primera fila a la izquierda a Ishi, a su lado su traductor, el  indio yana del norte Sam Batwai y justo detrás, con barba, a Alfred Louis Kroeber  , que escribiría después que lo que más llamó la atención de Ishi no fue el espectáculo, sino la cantidad de gente que había allí reunida, unas dos mil personas:
  "Durante los dos actos Ishi se quedó mirando al público. Era esa gran multitud, dos mil personas apiñadas en un solo lugar,  lo que le impresionaba"
(Imagen procedente de calisphere.org)






Muy diferente era la descripción que  Kroeber hacia de aquella primera visita de Ishi a una sala de espectáculos "Durante los dos actos Ishi se quedó mirando al público . Era esa una gran multitud. Dos mil personas  apiñadas  en un solo lugar . Y eso le impresionaba. Durante algún tiempo no prestó atención ni al escenario ni al público, sino a los actores."  En el mismo sentido escribía Wallace  acerca de la impresión que aquella multitud causaba en Ishi "Pobre e ingenuo salvaje. No podía saber que el cielo del hombre blanco probablemente nunca estará tan concurrido como sus salas de vodevil " Expresiones como "hombre de las cavernas", "pobre salvaje" poseedor de una "proverbial sabiduría de la Edad de Piedra" salpican un artículo que cae en todos los estereotipos que la  sociedad de su  tiempo tenía sobre los indios. . Era lo que los lectores de los periódicos querían leer y lo que vendía ejemplares. Ofrecer la imagen de un Ishi tranquilo, serio , formal , que es la que Kroeber nos transmite, no habría tenido aceptación entre los lectores y entonces como hoy es la audiencia lo que importa y no transmitir una imagen real. En realidad ¿quién sabía lo que Ishi sentía y pensaba en realidad? Las dificultades de comunicación por el lenguaje sólo permitían que trataran de ponerse en su lugar , de empatizar con él, pero es  difícil ponerse en el lugar de alguien que ha perdido a su pueblo para siempre, sin posibilidad de retornar a él  y avocado a convivir el resto de su existencia en una cultura extraña.  Pasan los meses sin grandes novedades , excepto un nuevo ingreso hospitalario de Ishi en mayo de 1913 por dolores de espalda. Ese mismo año  el doctor Alfred Louis Kroeber enviuda al morir su esposa Henrietta Rothschild (1876-1923) después de varios años enferma de una tuberculosis. Para entonces Kroeber había dejado de ver a Ishi como un objeto de estudio para contemplarlo como el ser humano que era. Pudo averiguar datos sobre el triste destino del pueblo yahi y de los acontecimientos que lo habían conducido a la extinción y en la primavera de 1914 quiso que Ishi los acompañara en una expedición  a su tierra donde durante décadas habían permanecido ocultos.





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Fotografía del antropólogo Alfred Louis Kroeber . Era hijo de un alemán que había emigrado a Estados Unidos con sólo diez años y una estadounidense también de origen alemán. Era una familia acomodada que le dio una buena educación en colegios privados donde además del inglés y el alemán, lenguas que dominaba,  aprendió latín y griego desarrollando un gran interés por el estudio de las lenguas. Se doctoró en Antropología en 1901 en la Universidad de Columbia en Nueva York. Se establecería después en California donde  fue uno de los profesores y conservadores del Museo de Antropología de la Universidad de California en San Francisco , puesto que desempeñaba cuando conoció a Ishi en 1911. Casado desde 1906 con Henrietta Rothschild, su esposa moriría en 1913 víctima de la tuberculosis . Se casaría muchos años después, en 1926, con Theodora Kracaw (1897-1979) que en 1961 publicaría  una biografía sobre Ishi, al que ella sólo conocía a través de su esposo, con el título de "Ishi en dos mundos: una biografía del último indio salvaje en Norteamérica" . En cuanto a Kroeber fue uno de los pioneros en conectar la antropología con la arqueología y llegaría a ser director  del  Museo de Antropología de San Francisco. Permaneció unido a la Universidad de California (Berkeley) hasta su retiro en 1946 y moriría en París el  5 de octubre de 1960 . La muerte de Ishi le afectaría tanto que durante dos años permaneció alejado de la antropología  y siempre tuvo palabras de afecto para quien consideraba su amigo
(Imagen procedente de alchetron.com )




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Esta fotografía tiene un valor simbólico . Fue tomada durante aquella expedición a la tierra que había sido el hogar de Ishi y de los Yahi  y en ella vemos al propio Ishi (a la izquierda) y el hombre que posa una de sus manos sobre el hombre de Ishi era Apperson, uno de los topógrafos que en 1908 habían dado por casualidad con el campamento  de Ishi y su familia , saqueándolo y provocando la huida de los indios. Los que una vez habían sido enemigos ahora se reconciliaban , aunque en realidad nadie sabía que sucedía en realidad en la mente de Ishi
(Imagen  procedente de saxtonpope.com)









Sin  embargo Ishi se muestra reticente y en un primer momento se niega a irse de San Francisco,  probablemente porque no  quería enfrentarse de nuevo a los recuerdos de los amargos años que había pasado en soledad después de perder a su madre y al resto de su familia en 1908.  Finalmente le convencieron y partieron hacia allí en el verano de 1914  en una expedición formada por el propio Ishi,  y sus ya amigos  Alfred Louis Kroeber, Thomas Talbot Waterman  y Saxton Temple Pope. Éste último  escribiría más tarde sobre las emociones que agitaban a Ishi durante éste viaje a la tierra que había sido su hogar "Ishi estaba preocupado porque los espíritus de sus parientes fallecidos podían estar vagando en la zona . Me dijo que la voz de su hermana lo estaba llamando. Una noche Ishi desapareció entre la maleza.  Cuando regresó  me dijo que su pueblo no se había perdido, que había encontrado su camino . Después de aquella noche Ishi parecía relajado  y feliz por estar de nuevo en su tierra"  Durante la expedición tomaron fotografías de Ishi en la que le podemos ver  pescando con una lanza en el río, tallando puntas de flecha, haciendo fuego o disfrutando feliz de un baño , sintiéndose , o al menos así lo imagino, de nuevo en su hogar .Ishi introdujo a sus amigos en su propio mundo, enseñándoles su forma de cazar tal y como lo habían hecho los yahi durante miles de años.  Kroeber también comprendió entonces como habían logrado permanecer ocultos durante tanto tiempo "Cuando comenzamos a internarnos en su territorio - escribe Kroeber en su diario - descubrimos  la razón por la que los indios lograron eludir toda comunicación durante tanto tiempo. Cada metro de tierra y cada grieta en la piedra  están cubiertos por un denso e impenetrable bosque de robres y otra vegetación."  Los doctores quedaron asombrados por las duras condiciones en las que se había desarrollado la vida de Ishi y su pueblo durante tantos años y las extremas medidas de precaución que tenían que tomar para evitar ser descubiertos   "Las casas - continúa Kroeber-  donde no podían ser vistas desde los acantilados y para abrir caminos entre la maleza  se limitaban a apartar las ramas con la mano  porque si las rompían  el camino habría quedado visible "





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Las imágenes que vais a ver a continuación corresponden a aquella expedición del verano de 1914 a la tierra de Ishi que les permitió conocer las duras condiciones en que se había desarrollado la vida de los últimos yahi  y como lograron sobrevivir , mientras que Yahi pareció encontrar la paz después de que una noche se ausentara  del campamento y a su regreso  le dijera a Saxton Pope estas enigmáticas palabras
"Mi pueblo no se ha perdido, ha encontrado su camino"
En la imagen vemos de izquierda a derecha a uno de los hijos de Saxton Pope que los acompañó en el viaje, a Ishi, a Thomas Talbot Waterman y al doctor Saxton Temple Pope con su arco
(Imagen procedente de jameshillarchitect.com)  





Ishi, the last Yahi:
Ishi nadando  con apariencia feliz en las aguas del río donde solía pescar junto a su familia. Los mensajes que nos ha dejado Ishi son casi todos ellos difíciles de interpretar  pues nos faltan las claves culturales en los que se basan, sus mitos, sus creencias  y los relatos de su pasado . En uno de ellos  dice Ishi 
"El hombre se lastimará al caer. Nadará en el agua. Será arrastrado y morirá. Caerá desde un precipicio. Será alcanzado  por la punta de una flecha. Estará perdido, se dirá. Así será , dijeron"  
(Imagen procedente de https://es.pinterest.com/source/jedriffefilms.com)






Ishi, the last Yahi:
Durante la expedición de 1914  cazó junto a Saxton Pope, al que enseñó a dar caza a éste venado que luego él mismo  se encargó de desollar  y preparar su piel como lo habían hecho los yahi durante generaciones como podemos ver en esta serie de tres fotografías 
(Imagen procedente de https://es.pinterest.com/pin/453104412493238749/)




Ishi, the last Yahi:
Otra fotografía de Yahi pescando con una lanza como hacían los yahi . Uno de los alimentos más habituales de los pueblos indios del Norte de California eran los salmones de los ríos.  Si en San Francisco eran Kroeber, Waterman o Pope los que le enseñaban cosas, aquí era Ishi el maestro y sus compañeros los aprendices. Como escribiría Saxton Pope 
"Conocía la historia  y el uso de cada cosa  en el mundo exterior"   
(Imagen procedente de https://es.pinterest.com/source/i0.wp.com)




Ishi, the last Yahi:
Esta última imagen de la expedición del verano de 1914 me gusta particularmente, con Ishi ajeno a la máquina de fotografía que está tomando la imagen, concentrado en el fuego que está encendiendo. Una escena que nos lleva a otro mundo , un mundo del pasado del que Ishi era uno de sus últimos representantes, el último testimonio vivo  de un pueblo exterminado 
(Imagen procedente de https://es.pinterest.com/pin/453104412493238099/)





Ya en 1915 en San Francisco se producía un gran acontecimiento, la celebración de la Exposición Internacional Panamá-Pacífico que abría sus puertas el 20 de febrero y se prolongaría hasta el 4 de diciembre de ese año. Su principal propósito era celebrar la apertura del Canal de Panamá , lo que había sucedido el 15 de agosto de 1914. Entre las grandes atracciones de la Exposición  se encontraba la primera locomotora de vapor de la compañía Southern Pacific , o uno de los símbolos de la Independencia de Estados Unidos, la Campana de la Libertad, que fue traída expresamente desde Filadelfia para la Exposición. Pero uno  de los grandes atractivos de la Exposición fue la presencia de Ishi , un representante de un mundo que había desaparecido y que también estaba  simbolizado en la escultura de James Earle Fraser (1876-1953) de un indio exhausto sobre su caballo  con el título de "End of the trail", "Fin del camino". La vida de los pueblos  indios en plena libertad había llegado a su final, en ocasiones incluso había llegado al final de su existencia, como el pueblo yahi de Ishi. Un poco antes de la Exposición , entre diciembre de 1914 y enero de 1915  Ishi estuvo dos meses hospitalizado y por primera vez se le diagnostica tuberculosis. En el verano de ese año , al mismo tiempo que Kroeber deja San Francisco primero para marchar a Nueva York y luego para  embarcar hacia Europa , llega a San Francisco el antropólogo y lingüista  Edward Sapir, que por fin había hallado el tiempo necesario para viajar desde Canadá, donde vimos que estaba trabajando cuando Kroeber contactó con él en 1911.  Se puso inmediatamente a trabajar junto a Ishi , que en esos días  se había quedado al cuidado de Waterman,  para  estudiar su lenguaje  y, como el propio Sapir reconocería, fue una tarea extremadamente dura. " Puedo decir - escribiría Sapir -  con toda seguridad  que mi trabajo con Ishi  es el más largo y extenuante que he tenido. Ishi lo hizo posible  gracias a su imperturbable buen humor , aunque a veces también llegaba a exasperarme" Pero aquellas jornadas extenuantes repercutirían en la ya debilitada salud de Ishi  que el 22 de agosto tenía que ser internado en el hospital, donde pasaría las siguientes seis semanas.






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Fotografía del lingüista y antropólogo Edward Sapir (1884-1939).  Había nacido en Alemania en el seno de una familia de origen judío que a finales del siglo XIX tomó la decisión de emigrar a América. En 1909 Sapir se doctoraba en la Universidad de Columbia  en Nueva York,. Fue discípulo del antropólogo  Franz Boas (1858-1942), también alemán de origen judío, que se había establecido en Estados Unidos , creando y dando clases en el Departamento de Antropología de la Universidad de Columbia donde lo conoció Sapir. Despertó el deseo de Sapir de estudiar las lenguas amerindias  y Kroeber recurrió a él para tratar de descifrar la lengua de los yahi.Aunque la petición se la hizo en 1911, Sapir no pudo acudir hasta el verano de 1915 . El trabajo junto a Ishi fue tan intenso y extenuante que debilitó la maltrecha salud del yahi que a finales del mes de agosto tuvo que ser internado en el hospital. La tuberculosis que hasta aquel momento se había mantenido en estado latente, se desarrollaba ahora con virulencia  e Ishi nunca podría terminar su trabajo con Sapir   
(Imagen procedente de alchetron.com )




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Imagen de la célebre escultura "End of the Trail", que se puede traducir como "Al final del camino", realizada por el escultor estadounidense James Earle Fraser para la Exposición Internacional Panamá - Pacífico de 11915 en San Francisco para conmemorar, entre otras cosas, la apertura en 1914 del Canal de Panamá. Esta escultura que muestra a un jinete indio exhausto sobre su poni no menos agotado, puede contemplarse como el símbolo de un mundo, el de los pueblos indios de Norteamérica, que llegaba a su fin.  Así lo indicaba la placa que había en su pedestal
"La figura caída , asolada por la tempestad, sobre el poni  exhausto simboliza  el fin de una raza que alguna vez fue un pueblo poderoso"    
En aquella misma exposición otra de sus grandes atracciones sería Ishi, el último de los yahi y para la prensa el último de los indios salvajes.   
(Imagen procedente de www.books-about-california.com )






Seis días más tarde, el 28 de agosto , Kroeber escribía una carta justo antes de zarpar rumbo a Europa, donde daba algunas instrucciones sobre como manejar la enfermedad de Ishi pues dudaba que los médicos del hospital supieran como atender a un paciente tan particular y diferente a los que atendían habitualmente  "Tenemos que manejar el caso. Los médicos van a seguir el procedimiento habitual pero nos toca a nosotros con nuestro conocimiento del individuo y nuestro juicio aplicar sus  consejos y conclusiones. Sin duda ha tenido tuberculosis desde el invierno pasado, aunque durante los últimos seis meses se ha mantenido sólo en estado latente. Debemos dejar a los médicos que lo estudien, pero al menos que él esté realmente mal no creo que vayan a averiguar mucho. Si vuelve al estado que tenía la pasada primavera , creo que el tratamiento que se aplicó entonces es el único razonable: aire fresco , ejercicio  y distracciones. El doctor Saxton Pope   tiene la única idea correcta , tratarlo como una persona y no como un caso de hospital" El 30 de septiembre escriben a Kroeber para informarle de la evolución de Ishi "Ishi ha mejorado lentamente, pero todavía está lejos de poder ponerse en pie . Los médicos creen que estará mejor en nuestro edificio , fuera del hospital. " El trabajo sobre la lengua de los yahi que Sapir había emprendido con Ishi quedaría inacabado para siempre. porque Ishi ya no volvería a recuperarse del todo. Entrado ya el año 1916,  Ishi se encuentra cada vez más débil y el 18 de marzo vuelve a ser hospitalizado. Apenas le quedaría una semana más de vida. . El doctor Saxton Pope  hará unas últimas fotografías donde se aprecia el precario estado físico de Ishi . Al verlas después se mostró arrepentido de haberlas hecho  " En ese período -nos cuenta Saxton Pope - cuando decaía tan rapidamente  la salud de Ishi que parecía que el fin  estaba cerca, le convencí  para que se levantara  de la cama y me dejara  tomarle una fotografía más. Sólo después de revelar las fotografías  me di cuenta del estado  lamentable en el que se encontraba. Si me hubiera dado cuenta antes nunca le habría pedido éste esfuerzo "  






Ishi - 1916:
Esta es una de las últimas fotografías tomadas a Ishi por el doctor Saxton Temple Pope durante sus últimos días de vida, cuando los estragos de la tuberculosis ya eran patentes en su cuerpo esquelético, lejos de aquel aspecto fuerte y  saludable, lleno de vida, de la expedición de 1914.  Saxton se arrepentiría después de haber tomado estas fotografías al contemplar el cuerpo consumido de su amigo que tuvo que hacer un gran esfuerzo para salir de la cama y posar para las imágenes. Pero el buen carácter de Ishi hacía que nunca se negara a las peticiones de sus amigos  
(Imagen procedente de https://es.pinterest.com/source/saxtonpope.com)





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Mascarilla funeraria o máscara mortuoria de Ishi . Según recordaría  Saxton Pope, su amigo y médico personal, cuando ya no tenía fuerzas para hablar, Ishi se dirigió con gestos a Pope, despidiéndose
"Quédate aquí, yo sigo ahora mi camino"  
Aquel 25 de marzo de 1916 moría Ishi y con él  también desaparecía el pueblo yahi
(Imagen procedente de www.boomcalifornia.com )




 El final era ya inevitable y el 24 de marzo Kroeber , que se encontraba en Nueva York, manda sus instrucciones a Edward Winslow Gifford (1887-1959),uno de los conservadores del Museo Antropológico, para que cuando la muerte de Ishi se produzca no le hagan la autopsia, porque por lo que conocían de las creencias religiosas de los yahi, sabían que querían tener su cuerpo entero  para poder entrar en el país de los muertos y también conocía la curiosidad científica de Saxton Pope, quien,  aunque era amigo de Ishi, también había mostrado siempre curiosidad por la anatomía de los indios  "Como mi representante personal - escribe Kroeber a  Gifford - debo pedirle que con respecto al cuerpo  no ceda  (se refería a la realización de la autopsia ) -  bajo ninguna circunstancia.  Si le hicieran alguna referencia acerca de los intereses de la ciencia  dígales de mi parte que la ciencia se puede ir al diablo . Debemos estar al lado de nuestros amigos. Además no puedo creer que haya ningún interés científico implicado en ello . Tenemos cientos de esqueletos indios que nadie se acerca a estudiar. " Pero la carta llegaría demasiado tarde , porque Ishi moría al día siguiente, el 25 de marzo de 1916 en su habitación del Hospital de la Universidad de California . Le será practicada  la autopsia y , presumiblemente en presencia de Pope, Waterman y Gifford, el cerebro de Ishi   fue extraído, pesado y conservado  y además también se le  hizo una máscara mortuoria . La autopsia  estableció como causa de la muerte una tuberculosis pulmonar avanzada. Dos días después se celebraría un funeral privado  en el Mount Olivet Cemetery de San Francisco . Saxton Pope, Edward Gifford y Thomas Talbot Waterman acompañaron al cuerpo de Ishi que fue incinerado y  sus cenizas fueron guardadas en el columbario del cementerio. Con fecha del 30 de marzo Gifford volverá a escribir a Kroeber informándole de todo lo que había sucedido "Su carta del 24 de marzo con instrucciones acerca de las disposiciones a tomar  con el cuerpo de Ishi llegó demasiado tarde. Tomé la postura que usted me indicó hace algún tiempo, a saber, que tuviera un entierro cristiano como cualquier otro amigo. " Acerca de la autopsia  Gifford se justifica "Como usted bien sabe, el asunto no estaba enteramente en mis manos  pues no soy el jefe del departamento . En resumen, lo que sucedió (la autopsia y la extracción del cerebro ) llegó a  ser un compromiso entre la ciencia y el sentimiento conmigo mismo del lado del sentimiento"




DOCUMENTAL DE NATIONAL GEOGRAPHIC  "ISHI , EL ÚLTIMO YAHI"



Después de leer aquella breve efemérides en la revista "La Aventura de la historia" sobre la aparición de Ishi en Oroville a finales de aquel agosto de 1911, que ya os comentaba en la primera parte,  busqué más información sobre él y una de las principales ayudas fue este antiguo documental de National Geographic titulado "Ishi, el último yahi" que en gran parte me ha guiado a lo largo de la historia,  aunque encontraréis algunas diferencias en ciertos aspectos pues hallé versiones distintas en otras fuentes, pero son  apenas detalles sobre su historia principal que éste documental recrea y resume de forma magnífica permitiéndonos ingresar en el mundo de Ishi y de los hombres que compartieron sus últimos años de vida.    












A continuación  explica la razón de la cremación "El indio dijo a Pope hace algún tiempo que la forma de disponer su cuerpo tras la muerte era quemarlo, así que sin duda se siguieron sus deseos en esta materia. En el féretro se dispuso uno de sus arcos, cinco piezas de dentalium (he encontrado que es un tipo de molusco, pero no se si se referían a ello)  una caja llena de   abalorios y  monedas que había ahorrado, una bolsa  llena de tabaco , tres anillos y algunas láminas de obsidiana , todo lo cual creemos que estaría conforme a los deseos de Ishi."  Finalmente le comunicaba que habían elegido como urna para contener sus cenizas una jarra hecha por los indios Pueblo en lugar de las tradicionales de bronce u onyx  por considerarla más apropiada para  Ishi ya que había sido hecha con manos indias.  Waterman, muy afectado por la muerte de Ishi,  también escribió a Kroeber  "El trabajo del último verano (el de 1915)  fue demasiado para él. Fue el mejor amigo que tuve  en el mundo y lo maté al permitir que Sapir le exigiera demasiado"  aunque sorprende lo que dice a continuación "De todos modos quiero felicitarlo por el material  obtenido por Sapir. Estaba destinado a seguir este camino tarde o temprano. Y , por cierto, no nos apresuramos demasiado a tener éste material" Sin poner en duda el profundo afecto que Waterman sentía por Ishi estas últimas palabras las encuentro muy frías y científicas para una persona que sólo unas líneas antes decía de Ishi que "Fue el mejor amigo que tuve  en el mundo" En cuanto a Kroebe comenzó a cuestionar  su profesión  y durante dos años abandonó la antropología y se dedicó al psicoanálsis aunque terminó regresando  a la antropología . Pero antes, cuando regresó  de su viaje por Europa escribió una carta el 27 de octubre de 1916 dirigida al  conservador del Museo Nacional de Estados Unidos, hoy convertido en Museo de Historia Natural de Estados Unidos, Ales Hrdlicka (1869-1943) , donde le decía que "Me encuentro con que a la muerte de Ishi  la primavera pasada, su cerebro fue extraído y preservado. No hay aquí nadie que pueda  hacer un uso científico de él. Si usted lo desea, me alegraría depositarlo en la colección del Museo Nacional" Y allí fue enviado. Después de algunos traslados su cerebro reposa hoy en el Smithsonian Museum Suppor Center  en la localidad de Sutland, en Maryland.  Kroeber no volvió a escribir sobre Ishi , pero siempre que hablaba de él lo hacía con el dolor del que había perdido un gran amigo  "Era trabajador, amable, complaciente , invariablemente sereno, con la sonrisa siempre pronta  y se hizo querer por todos los que lo conocían. Con su muerte han muerto los yahi" Nada me queda por añadir a las palabras de Kroeber, con la muerte de Ishi, no sólo murió un buen hombre, con él desapareció la cultura, las creencias, la historia y la forma de ver el mundo de un pueblo y no hay ningún museo que pueda hacer resucitar su mundo. Hoy nos quedan las imágenes de Ishi y su voz grabada , los ecos de un mundo que se extinguió. 





Ishi:
No quería terminar esta historia con las imágenes de sus últimos días de vida , sino con una de las fotografías tomadas durante la expedición de 1914  a su hogar ,  que creo que fueron meses  felices para él compartiendo aquellas tierras en las que había vivido oculto durante cuatro décadas con los que ahora eran sus nuevos amigos. En una de sus grabaciones dejó uno de sus enigmáticas frases que tal vez se refirieran al viaje al Más Allá de los yahi
"Sólo pasa una persona a la vez. Cierran la puerta y suben al cielo"
No conocía al pueblo yahi ni la historia de Ishi hasta hace unas semanas y espero haberos descubierto a algunos a un pueblo que de no haber sido por Ishi es probable que ya ni siquiera se mencionara y fuera una más de las culturas extinguidas  El político y abogado francés Camille Sée (1847-1919) advertía que:
"Dicen que las historias se repite, lo cierto es que no se aprovechan sus lecciones"  
Ojalá conocer la historia de Ishi  y su pueblo sirva para alertar  y tomar medidas para pueblos que hoy mismo se encuentran tan amenazados de extinción como en su día lo estuvieron los yahi. Por el pueblo Yahi ya no se puede hacer nada , pero si por los pueblos que siguen viviendo entre nosotros, por su lengua, por su religión , por su forma propia de contemplar el mundo y cuya pérdida es siempre un mal irreparable porque la cultura preservada en los museos no es más que una imagen fija y muerta de lo que un día fue un mundo vivo y dinámico, de seres humanos que , como nosotros, rieron, amaron, soñaron y compartieron una manera de estar en éste planeta
(Imagen procedente de https://es.pinterest.com/pin/454722893598940273/ )





Enlace con la primera parte de Ishi, el fin de un pueblo :


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