miércoles, 22 de junio de 2016

PEDRO II , EL EMPERADOR BUENO DE BRASIL (CUARTA PARTE)

Aunque el título de esta historia es "Pedro II, el emperador bueno de Brasil", el lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí después de leer los tres artículos precedentes con el mismo título estará pensando si me he olvidado de quien debería ser su protagonista, y lo hará con mucha razón, pero no he podido evitar dejarme arrastrar por el atractivo de esa historia que arrancaba en Portugal con el inicio de aquel apasionante tiempo conocido como la Era de los Descubrimientos durante el cual  los europeos duplicaron o triplicaron el tamaño del mundo conocido hasta entonces y que nos llevó hasta la figura del navegante Pedro Alvares Cabral (hacia 1467-1520). Después avanzamos en el tiempo hasta el siglo XIX, cuando el rey portugués Juan VI (1767-1826) abandonaba su corte en Lisboa amenazada por las tropas napoleónicas  en noviembre de 1807, para buscar refugio en Brasil, que hasta ese momento había sido una colonia y que ahora se convertía en la sede de la corte portuguesa que se establecería en Río de Janeiro .Siete años después, en 1815, Brasil se convertía en reino equiparado en derechos a Portugal cuando se constituyó el Reino Unido de Portugal, Brasil y los Algarves. Pero las  circunstancias cambiaron. aires revolucionarios soplaban en Portugal  y en 1820 en Oporto estallaba una revolución liberal que pretendía acabar con el absolutismo e instaurar un régimen constitucional. Juan VI tuvo que abandonar Brasil en 1821 , dejando a su hijo , el príncipe Pedro de Braganza como regente. Un año después los partidarios de la independencia brasileña , temiendo que Brasil perdería todo lo conseguido en los años anteriores, lograron convencer a Pedro para que el 7 de septiembre de 1822 declarara la independencia de Brasil que sería reconocida por Portugal tres años más tarde. Vimos como Juan VI fallecía el 10 de marzo de 1826, probablemente envenenado. Pedro I asume el trono como Pedro IV de Portugal para abdicar ocho días después  en su hija María II de Portugal (1819-1853) pero con la sombra de su ambicioso hermano Miguel de Braganza planeando sobre el trono portugués aunque de momento se contentaría con la regencia de la joven reina que además se convertía en su esposa en ese año de 1826.  




Retrato de Pedro II  hacia 1830, con unos cuatro años de edad, realizado  en 1830 por el pintor francés Arnaud  Pallière (1784-1862) y que hoy se conserva en el Museo Imperial de Petrópolis . Sería el único hijo varón  superviviente de los habidos en el matrimonio entre sus padres Pedro I  y Leopoldina de Habsburgo, ya que los otros dos hijos varones morirían al poco de nacer, Miguel de Braganza (1820-1820) y Juan Carlos de Braganza (1821-1822) . Fue jurado como heredero de la corona imperial el 6 de agosto de 1826 y apenas cuatro meses más tarde perdía a su madre, que fallecía el 11 de diciembre de ese año. Aunque su padre murió en 1834, en realidad lo perdió el 7 de abril de 1831 cuando abdicó y zarpó  rumbo a Europa junto a su segunda esposa, Amelia  de Beauharnais,  y su hija mayor, la reina María II de Portugal. El pequeño príncipe nunca los volvería a ver. Dos años más tarde perdía a su hermana Paula de Braganza y no tenía demasiado relación con sus otras dos hermanas por lo que la infancia de Pedro fue más bien triste y solitaria, sometida a un estricto régimen de estudios donde había poco lugar para jugar con amigos de su edad. Su gran refugio fueron los libros  
(Imagen procedente de https://pt.wikipedia.org )

Mientras, en Brasil el 11 de diciembre de 1826  fallecía la emperatriz Leopoldina de Habsburgo(1797-1826) después de años de infelicidad por las continuas infidelidades de su esposo Pedro I , y en particular por las humillaciones sufridas antes la favorita del emperador, Domitila de Castro y Canto (1797-1867). El emperador se arrepentiría después del trato dado a su esposa, que siempre le amó incluso al borde de la muerte. Ya en 1828  su hermano Miguel de Braganza lo traicionaba y deponía a María II del trono de Portugal para  proclamarse rey con el nombre de Miguel I de Portugal . Un año más tarde  el emperador Pedro se casaba por segunda vez con la princesa alemana Amelia Augusta Eugenia de Beauharnais (1812-1873) después de que el emperador decidiese cambiar su vida, como si la muerte de Leopoldina hubiera supuesto un punto de inflexión en su existencia. No sería infiel a su nueva esposa y estaba dispuesto a recuperar el trono portugués para su hija. Pero las disensiones internas dentro de Brasil, donde el pueblo y el ejército  se unen en las calles protestando por el giro conservador que según ellos habría tomado la política del emperador, que por otro lado había visto fracasados sus  esfuerzos por abolir la esclavitud, le condujeron a abdicar el 7 de abril de 1831 en su hijo pequeño y único varón que había sobrevivido, Pedro de Braganza (1825-1891). A continuación él , su esposa y su hija María II, abandonaban Brasil , a la que ya no volverían, para emprender una guerra contra su hermano Miguel con el objetivo de recuperar el trono. La guerra civil portuguesa acabaría con la victoria de las tropas de Pedro I, ahora convertido sólo en el duque Pedro de Braganza y la reposición en el trono de su hija María II. Pero  las penalidades de la campaña militar debilitaron la salud del antiguo emperador, que fallecía a causa de una tuberculosis el 24 de septiembre de 1834, dos semanas antes de cumplir los treinta y seis años. Y así nos vamos a Brasil, donde un niño de ocho años de edad acaba de quedar huérfano y al frente de un Imperio. Os decía en la primera parte que el escritor español Javier Tomeo (1955), autor de una novela inspirada en la vida de Pedro I con el título de "El imperio eres tú", decía sobre su hijo Pedro II que "es el emperador bueno, todos lo adoran: monógamo, políglota, culto , reinó cincuenta años, construyó un imperio, hablaba incluso guaraní...era tan perfecto que yo no sabría dramatizarlo, no podría escribir sobre él"  Pero ese emperador bueno y querido por todos  terminó sus días lejos de su amado Brasil al igual que su padre. Acudamos ahora a su lado para saber como pudo ocurrir.



Paço de São Cristóvão.jpg
El Palacio Imperial o Palacio de Sao Cristóvao en Río de Janeiro  que fue la residencia de la familia Imperial brasileña desde la declaración de independencia en 1822 hasta el final del Imperio en 1889. Cuando Juan VI y la corte portuguesa llegaron a Río de Janeiro en 1808  carecían de residencia y el Palacio de Sao Cristóvao era la residencia de un comerciante,  tratante de esclavos y político  llamado Elias Antonio Lopes ( 1770-1815)  que decidió regalarla al rey  portugués para que la convirtiera en su residencia y así lo hizo el rey y continuó siendo la residencia de los emperadores de Brasil, aunque para ello fue experimentando diversas ampliaciones .En el palacio  nacieron la futura reina de Portugal María II y también  el futuro emperador Pedro II. Años más tarde  cuando Pedro II ya era emperador y estaba casado también sus hijos nacerían en el Palacio de Sao Cristóvao . Hoy alberga el Museo Nacional de Arqueología y Antropología de Brasil y en el terreno que antes ocupaban otros edificios y jardines, se encuentra el zoológico de Río de Janeiro  
Imagen procedente de https://pt.wikipedia.org/



Sabemos que Pedro fue el último hijo que nació con vida del matrimonio entre Pedro I y Leopoldina de Habsburgo. Vino al mundo el 2 de diciembre de 1825 en el Palacio de San Cristóvao en Río de Janeiro, el mismo palacio donde casi justo un año después fallecía su madre el 11 de  diciembre de 1826 en circunstancias que ya conocimos en la tercera parte de éste relato. Por sus venas no podía correr sangre más real, pues era hijo del emperador Pedro I, nieto por parte de padre del rey portugués Juan VI, su tío era el rey portugués Miguel I y su abuelo materno el emperador austriaco Francisco I (1768-1835) . En su condición de único varón con vida de los hijos de Pedro y Leopoldina, fue jurado como heredero de la  corona imperial el 6 de agosto de 1826, por lo que  con apenas un año de vida y sin ser consciente de ello, nuestro protagonista ya era huérfano de madre y heredero de un imperio.. Cuando su padre contrajo segundas nupcias con  Amelia Beauharnais en 1829, la joven reina y ahora madrastra de Pedro, estableció con él al igual que con las otras hijas de Pedro, una relación muy afectuosa que , como vimos, se mantendría a lo largo del tiempo hasta la muerte de Amelia en 1873.  Si con un año había perdido a su madre, sin haber cumplido los seis vería partir a su padre, a su madrastra y a su hermana mayor rumbo a Europa después de la abdicación de su padre el 7 de abril de 1831. Recordemos las palabras del escritor y periodista brasileño Viriato Correia (1884-1967) en su obra "Terra de Santa Cruz"  con las que describía la conmovedora escena de la separación de padre e hijo en aquella madrugada en que el trono imperial pasaba de Pedro I a aquel niño de cinco años que dormía plácidamente  sin conocer que su vida iba a dar un nuevo giro. "Era de noche. El pequeño príncipe duerme tranquilamente en su cama. Don Pedro entra en el cuarto y se detiene junto al niño. No tiene valor para despertarlo . Se queda largo tiempo. Las lágrimas asoman a sus ojos, los sollozos sofocan su garganta y temiendo aquella flaqueza, salió del aposento , enjugándose los ojos"  El pequeño Pedro nunca volvería a ver con vida a su padre, que decidió dejar a su hijo bajo la tutela del que fuera su ministro de confianza, después caído en desgracia y finalmente perdonado, José Bonifacio de Andrada e Silva (1763-1838) . Pedro I había firmado, antes de partir, un decreto por el cual José Bonifacio  era nombrado "Tutor de mis amados y preciados  hijos el muy honrado y patriótico ciudadano José Bonifacio de Andrada e Silva, mi verdadero amigo"




Retrato de Pedro II a los doce años de edad realizado por el pintor francés Félix Émile Taunay (1795-1881). Cuando dejó Brasil, Pedro I encargo la tutela de su hijo a tres personas. Dos ya las menciono en el texto del artículo , el antiguo ministro y pieza clave en la declaración de independencia de Brasil, José Bonifacio de Andrada e Silva , y la que había sido aya de la princesas y el príncipe desde su infancia, Mariana Carlota de Verna, a la que el príncipe llamaba cariñosamente "Dadama"  pues para el era casi como la madre que nunca conoció.  La tercera persona a la que hacen referencia historiadores como el brasileño José Murillo de Carvalho (1939) en su obra  "Don Pedro II : ser o no ser" o Roderick J.Barmn en "Ciudadano emperador:  Pedro II y la construcción de Brasil" sería   Rafael, del que no he encontrado más datos excepto que  era un antiguo soldado negro que había luchado  en la guerra entre Brasil y Argentina en la provincia de Cisplatina entre 1825 y 1828,  al parecer hombre de confianza de Pedro I al que prometió cuidar durante toda su vida a Pedro II.
Ya desde 1835, cuando el príncipe alcanzó los diez años se pensó en adelantar la declaración de mayoría de edad que le permitiría asumir el título de emperador y gobernar porque el estado de caos en el que se encontraba el país lo hacía necesario. Finalmente, tres años después de éste retrato, cuando tenía quince años,  Pedro II sería coronado como el segundo emperador de Brasil    
(Imagen procedente de https://pt.wikipedia.org )

Como segunda tutora eligió a Mariana Carlota de Verna (fechas desconocidas) que era considerada casi como una segunda madre por los hijos de Pedro I , pues los había cuidado casi desde su nacimiento,  y que mantenía malas relaciones con José Bonifacio de Andrada. Es posible que participara en los movimientos realizados para provocar la caída de Andrada   que en 1833 se había convertido en sospechoso a los ojos del gobierno brasileño pues temían que conspirase para facilitar el regreso de Pedro I, y lo cierto es que ese mismo año se había enviado una delegación para solicitar a Pedro que retornase y gobernase como regente hasta la mayoría de edad de su hijo, propuesta que el antiguo emperador sólo estaba dispuesto a aceptar si venía respaldada por el Parlamento y el pueblo brasileño. El 14 de diciembre de 1833  Andrada era suspendido de su cargo como tutor del príncipe  y las princesas por el gobierno, que finalmente ordenaría su detención. En su lugar  se nombraba como nuevo tutor al marqués de Itanhaém, Manuel Inácio de Andrade (1782-1867). Según la semblanza biográfica de Pedro II realizada por la historiadora  española Anna Caballé (1954) para la revista "Historia y vida " estos años de infancia del príncipe no fueron particularmente felices, más bien al contrario "Fue una infancia triste y solitaria. Se hizo retraído y solo en los libros  encontraría un refugio a su infelicidad"  .Al respecto,  el historiador brasileño Rolando Vainfas (1956) en su "Diccionario del Brasil Imperial" el joven príncipe repetía cada día un exigente horario de estudios "Se despertaba a las seis y media de la mañana  y comenzaba sus estudios a las siete, continuando hasta las diez de la noche , cuando se iba para la cama" Una educación completamente diferente a la que había recibido su padre, mucho más libre y ligera, lo que hizo que su natural personalidad apasionada e impulsiva se manifestara sin control a lo largo de su reinado, justo lo que se pretendía evitar con el joven Pedro a través de una completa y exigente educación, pero en la que no había lugar para algo tan necesario para un niño como los juegos con otros niños o el afecto, pues la única familia cercana que le quedaba eran sus dos hermanas, Francisca de Braganza (1824-1898) y Januaría María de Braganza (1822-1901), una soledad que se acentuó tras la muerte de su hermana Paula de Braganza (1823-1833) el 16 de junio de 1833 y la de su padre el 24 de septiembre de 1834. 




En este mapa podéis ver  las diferentes provincias que formaban el Imperio de Brasil  y en color verde las revoluciones  que se produjeron durante el período de regencia entre 1831 y 1841 . La más larga y cruenta  fue la Guerra dos Farrapos (Farraos, que significa "harapos" o "harapientos" era el nombre que se daba despectivamente a los liberales aunque luego los propios liberales asumieron el sobrenombre con orgullo)   que se inició el 20 de septiembre de 1835  en  la provincia  San Pedro do Rio Grande do Sul (la tenéis en la parte inferior del mapa , la más meridional de las provincias brasileñas)  y se prolongaría hasta e 1 de marzo de 1845 . Fue una revolución inspirada, entre otras causas que incluían también la economía,   por los ideales liberales y republicanos procedentes de Europa , ideales que rechazaban el Imperio y deseaban constituir  una república independiente que sería proclamada el 11 de septiembre de 1836 con el nombre de República Riograndense. Posteriormente la rebelión se extendería a la vecina provincia de Santa Catarina donde se proclamaría en parte de su territorio otra república independiente, la  República Juliana, nacida el 24 de julio de 1839 aunque de vida efímera, ya que las tropas imperiales de Brasil la ocuparon cuatro meses después. Mucho más tiempo y muertos llevaría sofocar la rebelión de la República Riograndense. Cuando la guerra terminó en 1845 con la victoria del Imperio se estima que habrían muerto entre 15.000 y 20.000 personas). En la guerra tomó parte , dentro del bando de los rebeldes, el que luego sería el gran héroe de la unificación de Italia, Giuseppe Garibaldi (1807-1887) que se puso al frente de la marina de la república rebelde.
(Imagen procedente de brog-nossu.blogspot.com)

Mientras dura la minoría de edad de Pedro  el Imperio de Brasil es gobernado, de acuerdo a lo establecido por su Constitución, por una regencia  tripartita en la que participaba un representante de los liberales, otro de los absolutistas o más conservadores y un representante del ejército, que estaban subordinados a la Asamblea General. . Así fue entre 1831 y 1834, aunque las tensiones entre los regentes eran continúas y amenazaban con paralizar las decisiones del gobierno, por lo que la Asamblea General promulgó el 12 de agosto de 1834  la llamada Acta Adicional que modificaba la Constitución Brasileña de 1824, estableciendo una regencia única, disolviendo el Consejo de Regencia y creando Asambleas Legislativas en las diferentes provincias brasileñas. Lo primero tuvo como consecuencia la elección como regente único del sacerdote y político Diogo Antônio Feijó (1784-1843) , rival del antiguo ministro José Bonifacio da Andrada y partidario de la descentralización del estado. Por otro lado, la creación de Asambleas Legislativas en cada provincia debilitaba el poder central del estado dando una mayor autonomía a las provincias lo que sería una fuente de constantes tensiones y problemas que amenazaban la estabilidad del estado. Los gobiernos bajo la regencia de Feijó  apenas duran unos meses, como nos explica el historiador brasileño Osvaldo Rodrigues Cabral (1903-1978) "los ministros no aguantaban al regente, o este no los soportaba por mucho tiempo, no habiendo habido desde que se estableciera la regencia la menor estabilidad en los ministerios" El caos en el gobierno hace que comience a contemplarse la posibilidad de adelantar la declaración de mayoría de edad de Pedro que, en teoría, estaba previsto para el 2 de diciembre de 1843, cuando cumpliría los dieciocho años. El emperador era la única figura que podría garantizar la unidad de la nación y evitar que se descompusiera en luchas internas. En septiembre de 1837 Feijó, que ha perdido la confianza de todos, decide abandonar la regencia nombrando como sustituto a Pedro de Araújo Lima (1793-1870) que hereda rebeliones regionales como la Guerra dos Farrapos que comenzó en 1835 en la provincia de San Pedro de Río Grande do Sul , en el sur de Brasil , que culminaría con la declaración de independencia el 11 de septiembre de 1836  de un nuevo estado, la República  Río Grandense , que conservaría su independencia hasta 1845





"Coronación de Pedro II a los quince años de edad" , obra del pintor , escritor y político brasileño Manuel José de Araújo (1806-1879). El 23 de julio de 1840 la Asamblea General de Brasil realizaba la Declaración de Mayoría de edad de Pedro II con quince años de edad:
"Brasileños: La Asamblea General Legislativa de Brasil, reconociendo el feliz desarrollo intelectual de  Su Majestad Imperial , el Señor Don Pedro II, con quien la Divina Providencia favoreció al Imperio de Santa Cruz; reconociendo igualmente  los males inherentes  a gobiernos excepcionales, y presenciando el deseo unánime del pueblo de ésta capital , convencida de que con este deseo está de acuerdo todo el Imperio, para conferir  al Augusto Señor el ejercicio de los poderes que  por la Constitución le competen  ; tiene a bien , por tan  poderosos motivos, declarar la mayoría de edad,  con el efecto de entrar inmediatamente  el pleno ejercido  de esos poderes como Emperador Constitucional y Defensor Perpetuo de Brasil"
Concluía  aquella declaración de mayoría de edad por la Asamblea General con estas palabras
"Brasileños: Se convierten en realidad las esperanzas de la Nación: una nueva era apunta de unión y prosperidad . Seamos dignos de tan grandioso beneficio" 
(Imagen procedente de https://pt.wikipedia.org )




Tal era la situación cuando se envía una delegación  para que pregunten a Pedro si estaba dispuesto a adelantar la declaración de mayoría de edad y asumir el  poder como emperador. Según los cronistas la tímida respuesta de Pedro fue un sencillo "Si". De ésta forma , el 23 de julio de 1840  la Asamblea General declaraba la Mayoría de Edad de Pedro II que en ese momento tenía quince años, una declaración  cuyo texto podéis ver en la imagen sobre estas líneas, un cuadro  que recrea la coronación como emperador de Pedro II el 18 de julio de 1841 poniendo punto final al largo período de regencia que se había iniciado en 1831 y dando comienzo al largo reinado del emperador Pedro II. Su llegada al trono tiene un efecto balsámico en el país. En estos primeros años de gobierno el joven emperador dará muestras de la timidez de su carácter, consecuencia natural de las experiencias que había vivido en su infancia , la temprana pérdida de sus padres  y al  casi total aislamiento familiar desde que en 1831 su padre abandonara Brasil , además de las intrigas políticas que le habían rodeado . ¿En quien podía confiar? Es posible que esa desconfianza estuviera en el origen de su prevención en el trato con los demás que se manifestaba en estos primeros años unido a su extrema juventud, pues no olvidemos que sólo tenía quince años en el momento de ser coronado emperador. Tampoco ayuda aquellos que intentaban manipular al joven emperador para deshacerse de facciones enemigas y obtener beneficios y favores. Mientras se trata de sofocar algunos de los conflictos abiertos en la etapa de la regencia, como la Guerra dos Farrapos (literalmente Guerra de los harapientos) comienza a estudiarse el asunto del futuro matrimonio de Pedro II, enlace que esperaban que sirviera para ayudar a la madurez del emperador. De está forma se negocia el enlace con una hermana del rey de las Dos Sicilias, Fernando II (1810-1859). Se llamaba Teresa Cristina de Borbón (1822-1889).Se envió un retrato de la princesa para convencer a Pedro y al joven le pareció atractiva  y aceptó el casamiento. 





Retrato de Teresa Cristina de Borbón  realizado por el pintor brasileño José Correia de Lima(1814-1857) Hija del rey de las Dos Sicilias, Francisco I (1777-1830) y de María Isabel de Borbón (1789-1848), hija a su vez del rey de España Carlos IV (1748-1819), este retrato fue el que mostraron al joven emperador Pedro II para que la escogiera como esposa. Al contemplar esta obra el monarca  se hizo una idea de la belleza de Teresa Cristina que no se correspondía con la realidad. La conmoción que sufrió el emperador al ver el aspecto real de su esposa, de rostro no particularmente agraciado, coja, gruesa y de poca estatura comparado con el 1,90 del emperador, hizo que éste, según los cronistas , llegara a desvanecerse. .Sin embargo, a pesar de las posteriores infidelidades de Pedro II, fue un matrimonio bien avenido y parece que existió entre ellos un profundo afecto y respeto, aunque no se pueda hablar de pasión amorosa  ni romántica pues esos sentimientos, al menos en el caso de Pedro II, no los llegó a albergar por su esposa.    
(Imagen procedente de https://pt.wikipedia.org)

 

Al pintor español Pablo Picasso (1881-1973) se le atribuye una frase en la que decía que
" El arte es una mentira que nos acerca a la verdad", unas palabras con las que en principio me temo que Pedro II no estaría muy conforme cuando después de celebrarse en Nápoles la boda por poderes el 30 de mayo de 1843, el emperador acudió a recibir a la emperatriz a la llegada de ella a Río de Janeiro el 3 de septiembre de  aquel año de 1843. La joven de veintiún años que contemplaban los ojos del emperador apenas guardaba parecido con el retrato. La mujer que ahora bajaba del barco no era fea de rostro, pero tampoco una belleza como le había hecho imaginar el cuadro realizado por el pintor José Correia de Lima, además tenía tendencia al sobrepeso , cojeaba al andar y era bastante más baja que el emperador , un hombre apuesto que medía 1,90, tenía cabellos rubios y ojos azules. . No es de extrañar que si se había hecho muchas ilusiones ahora , como escribe  Anna Caballeé "se desilusionó tanto  al verla que sufrió un leve desvanecimiento"  Sin embargo, tal vez la frase de Picasso no estuviera desencaminada y si aquel retrato no reflejaba la realidad de su físico debió de reflejar su carácter, porque en los cuarenta y seis años que duró su matrimonio congeniaron mucho mejor de lo que nadie pudiera haber pensado después de aquel primer encuentro, aunque eso no evitaría que en el futuro Pedro II mantuviera relaciones extramatrimoniales ante las que Teresa Cristina de Borbón siempre guardó silencio.  Tal vez entre ellos nunca surgiera una pasión erótica y romántica pero si llegaron a estar unidos por un fuerte lazo de afecto y respeto. Mientras, la larga Guerra dos Farrapos llega a su final  después de casi diez años de conflicto y cerca de veinte mil muertos , con la firma del Tratado de Paz de Poncho Verde el 1 de marzo de 1845 en virtud del cual se concede la amnistía general para todos los rebeldes, la liberación de aquellos esclavos que habían combatido en las tropas rebeldes y el derecho de estos a elegir el nuevo presidente  de la  provincia de San Pedro de Río Grande do Sul . De ésta forma se acabó el intento de secesión de éste territorio y el Imperio quedaba pacificado después de diez años de inestabilidad y revoluciones.





Fotografía del emperador  realizada hacia 1848 , cuando contaba con   veintidós años de edad. Para entonces poco quedaba ya de aquel adolescente tímido y apocado  que era coronado emperador en 1841 con quince años de edad. En aquellos años se había casado, había tenido cuatro hijos, sufrido la pérdida de uno de ellos (dos años después perdería al segundo) , había sofocado todas las rebeliones heredadas del período de regencia, y era recibido con grandes muestras de afecto por sus súbditos en todas las provincias del Imperio.  Era un hombre decidido y seguro de sí mismo. Mantenía una rutina de trabajo exigente, heredada de su época infantil cuando estudiaba durante todo el día. Acostumbraba a despertar a las siete de la mañana  y dedicaba la mayor parte del día a atender los diferentes asuntos de estado  y no solía acostarse hasta las dos de la madrugada. El poco tiempo que le quedaba libre lo dedicaba a lo que más le gustaba, leer y estudiar. De hecho, años después, en  1862, escribiría en su diario personal
"Nací para consagrarme a las ciencias y las letras"
Esa, y no la de emperador, era su auténtica vocación
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En 1846 el emperador realizaba una gira por sus territorios donde además de sorprenderse ante el cálido recibimiento que tuvo por todo Brasil, el emperador de veinte años de edad   mostró que sus tiempos de adolescente tímido y un tanto apocado  habían quedado atrás. Sobre ello escribe el historiador Roderick J. Barman en su obra "Ciudadano emperador:Pedro II y la construcción de Brasil" que "el emperador mantenía sus emociones bajo una férrea disciplina. Nunca era rudo ni perdía la cabeza. Era excepcionalmente discreto con las palabras y cauteloso en la forma de actuar"  mostrando así aquellas virtudes que habían faltado a su padre y que fueron la causa de la mayoría de los problemas de Pedro I. Por esta época  se desembaraza de lo que se había llamado la Facción Aúlica, un grupo de cortesanos que habían tratado de aprovechar la extrema juventud del emperador para tratar de influir en sus decisiones y sacar provecho de ello, pero Pedro II no era un hombre al que se pudiera manipular. En los primeros años de su matrimonio con María Teresa se suceden los embarazos. El 23 de febrero de 1845 nace su primer hijo , Alfonso Pedro de Braganza (1845-1847),  que llena de contento a Pedro II porque ya tiene el anhelado heredero. El historiador brasileño Pedro Calmon (1903-1985) en su obra "Historia de don Pedro II" recoge la escena , cuando un emocionado emperador se presenta ante la Corte para anunciar el nacimiento de su primer hijo que lleva entre sus brazos "Señores, aquí está un príncipe a quien Dios..." y en ese momento se quebró su voz por la emoción. El pequeño Alfonso se convertiría en el centro de atención de todos los mimos y cuidados de la corte.  El 29 de julio de 1846 nace su segunda hija, Isabel de Braganza (1846-1921) y cuando María Teresa se halla esperando el tercer hijo sobreviene la tragedia. Era el 11 de junio de 1847, cuando el príncipe Alfonso, con apenas dos años de edad, se encontraba jugando en la biblioteca   y , de repente, comienza a sufrir una sucesión de fuertes convulsiones que se prolongan durante cinco horas y que  terminan con su muerte ese mismo día. El pequeño príncipe había sufrido un ataque de epilepsia, una dolencia que al parecer también sufría su padre. El hecho conmoción a sus padres y sobre todo se temió por la salud de María Teresa , debido a que estaba embarazada y la impresión podía afectarla a ella y al niño que esperaba. 




El príncipe Pedro Alfonso de Braganza realizado en 1846, cuando tenía un año de edad, por el pintor alemán Johann Moritz Rugendas (1802-1858). Su nacimiento el 23 de febrero de 1845  supuso un punto de inflexión en la vida de Pedro II, que a sus diecinueve años comenzó a ganar confianza en sí mismo al tiempo que mejoraba las relaciones con su esposa . La muerte del pequeño debido a un ataque de epilepsia el 11 de junio de 1847 destrozó a Pedro II  aunque un mes después parte de la pena se vio aliviada por  el nacimiento de una nueva hija
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Pero el nuevo embarazo tuvo un buen final, y el 13 de julio de 1847, apenas un mes después de la muerte de Alfonso, nacía la tercera hija  de Pedro y María Teresa,  Leopoldina de Braganza (1847-1871). Y casi un año más tarde, el 19 de julio de 1848 ,  nacía el que sería el último de sus hijos, también un varón al que bautizaron con el nombre de Pedro Alfonso de Braganza (1848-1850), pero la alegría por este nuevo heredero varón que aseguraba la sucesión, aunque la Constitución brasileña de 1824 permitía reinar a las mujeres, fue breve porque  a comienzos de 1850 tanto la segunda hija de los emperadores, Isabel de Braganza, como  el pequeño Pedro Alfonso sufrieron fuertes fiebres. Isabel las pudo superar, pero Pedro Alfonso comenzó a padecer convulsiones que recordarían a sus padres el trágico final de su hermano Alfonso Pedro. Finalmente, el 9 de enero de 1850  (o el 10 de enero a tenor del discurso que vemos unas líneas más adelante)  fallecía Pedro Alfonso dejando rotos a sus padres, en particular a Pedro II, que sintió que la muerte de sus dos hijos varones era una señal de que la monarquía brasileña no perduraría en el tiempo ,El historiador brasileño Fernando da Cruz Gouvea (1927-2015)  recoge en una de sus obras las palabras de Honorio Hermeto, marqués de Paraná (1801-1856) , en aquel momento presidente de la provincia de Pernambuco, que fue el encargado de informar a la Asamblea General de la muerte del segundo heredero varón del Impero  "Es deber doloroso - dijo el marqués de Paraná - informarles de fallecimiento del Príncipe Imperio D. Pedro Alfonso , sucedido el 10 de enero del corriente año . Por segunda vez perdemos a un heredero de la corona . Sírvanos de consuelo la buena salud de Su Majestad el Emperador y de su augusta esposa. Ambos están en la flor de los años, llenos de vida, y prometen todavía numerosos frutos de su tálamo  y a la corona una sucesión masculina tal como la consolidación  de nuestras recientes instituciones y el agitado espíritu del siglo exigen"   Pero a pesar de su juventud y de que están llenos de vida ,como decía el futuro marqués de Paraná, el matrimonio ya no tendría más hijos y aunque se ignoran las razones de ello después de que hubieran tenido cuatro hijos en cuatro años sucesivos , existe una corriente de historiadores que aventuran que no volvieron a mantener relaciones sexuales debido a lo afectado que quedó Pedro II por este segundo fallecimiento , tanto psicológicamente como físicamente, aunque es sólo una hipótesis que no puede ser demostrada , al menos por el momento.



Retrato realizado por el pintor austriaco Ferdinand Krumholtz (1810 - 1878) donde vemos a la emperatriz rodeada de sus tres hijos, las princesas Isabel (la primera por la derecha de azul) y Leopoldina (a la izquierda con vestido rojo) y sobre el regazo de la emperatriz el pequeño  Pedro Alfonso. La muerte  de Pedro Alfonso  en enero de 1850 con poco más de un año y medio de edad, causó una herida en Pedro II que nunca quedaría cerrada . En una carta escribe
"Fue el golpe más letal que podía recibir y de cierto que no lo resistiría si no me quedara todavía una esposa y dos niñas"  
Pedro II y Teresa Cristina , a pesar de ser ambos todavía jóvenes en aquel momento  (Pedro tenia  veinticinco años y su esposa veintiocho) no volverían a tener más hijos sin que hoy sepamos la razón de ello
(Imagen procedente de https://pt.wikipedia.org)


Leopoldina de Braganza (a la izquierda de pie)  e Isabel  de Braganza (sentada)   fotografiadas en 1855  cuando Isabel tenía nueve años y su hermana ocho. Leopoldina se casaría en 1864 con el príncipe alemán Luis Augusto de Saxe-Coburgo-Gota (1845-1907) que curiosamente había viajado a Brasil para casarse con su hermana Isabel.  Leopoldina tendría cuatro hijos  hijos y moriría con sólo veintitrés años en Viena el 7 de febrero de 1871 a causa de unas fiebres tifoideas causadas probablemente por el consumo de agua contaminada. Sobre Isabel , la más longeva de la familia,  os hablaré con más detenimiento en la última parte de esta historia    
(Imagen procedente de https://pt.wikipedia.org)


El caso es que a pesar de que  sus dos hijas recibirían una esmerada educación como la que había recibido su padre,  Pedro II no contemplaba  de verdad la posibilidad de que le sucedieran en el trono , como si creyera que sólo un hombre podía dar continuidad a la dinastía. En todo caso, ahora tenía que hacer frente a otros problemas. Uno de ellos era el del comercio de esclavos , que seguía en marcha  en Brasil aunque al inicio del período de regencia, en 1831, se había promulgado una ley  que prohibía el comercio de esclavos, pero esta ley  nunca entró en vigor. El 8 de agosto de 1845 en el Reino Unido entraba en vigor la Ley de Supresión de la Trata de Esclavos , también llamada Ley Aberdeeen (Aberdeen Act) porque fue propuesta por el Secretario de Asuntos Exteriores  George Hamilton Gordon, lord Aberdeen (1784-1860). Esta ley autorizaba a los barcos de la Royal Navy  interceptar , registrar y detener los barcos brasileños sospechosos de dedicarse al tráfico de esclavos después de que expirase el último tratado entre Brasil y el Reino Unido para que Brasil acabase con esta práctica. En Brasil la noticia causó un gran escándalo ya que muchos grandes terratenientes continuaban explotando sus plantaciones gracias a la mano de obra esclava y acusaban al Reino Unido de violar la libertad de comercio y la libertad de navegación. A pesar de las protestas la ley fue puesta en práctica y los buques esclavistas comenzaron a ser detenidos y sus tripulantes juzgados , aunque de forma paradójica en lugar de disminuir el tráfico de esclavos éste se incrementó tal vez porque temían que finalmente fuera prohibido por completo y no pudieran traer más esclavos. Al mismo tiempo que Pedro II tenía que lidiar con éste problema, tuvo que afrontar una nueva rebelión regional que recordaba a la Guerra dos Farrapos , pero en este caso en la provincia de Pernambuco . Sería conocida como la Revolución Praieira  , estalló el 6 de noviembre de 1848 y  estaba inspirada en la revoluciones liberales que en aquel momento se extendían por toda Europa. El detonante del conflicto fue la destitución del gobernador liberal de la provincia por orden de Pedro II y se prolongaría durante dos años hasta que fue sofocada enérgicamente por el emperador en lo que fue una prueba de la fortaleza del estado. No habría más rebeliones de esas características durante su reinado.  Empezaban los años cruciales de su reinado y a ellos así como al final de su vida y del Imperio tratará la última parte de ésta historia.


Enlace con la primera parte de  "Pedro II, el emperador bueno de Brasil"
http://chrismielost.blogspot.com.es/2016/06/pedro-ii-el-emperador-bueno-de-brasil.html

Enlace con la segunda  parte de  "Pedro II, el emperador bueno de Brasil"
http://chrismielost.blogspot.com.es/2016/06/pedro-ii-el-emperador-bueno-de-brasil_18.html

Enlace con la tercera  parte de  "Pedro II, el emperador bueno de Brasil"
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