jueves, 17 de septiembre de 2015

UN ELOGIO DE LA CURIOSIDAD Y LOS MERCADERES DE LA LUZ

Después de dos semanas de ausencia del Mentidero a causa de las vacaciones regreso de nuevo junto a vosotros y hoy podría considerarlo como el inicio de un nuevo curso en la vida del Mentidero, igual que un niño en su primer día de escuela, y por eso espero que me perdonéis que no sea éste un artículo usual en el blog, ya que  no traigo una historia del pasado que contaros, sino más bien una reflexión, y os pido disculpas por adelantado porque bien se que no soy nadie para que mis reflexiones sean de interés, pero es una forma de iniciar esta nueva temporada que vendrá llena de muchas historias del pasado y también de momentos trascendentales que estamos viviendo y que serán protagonistas de las historias que el día de mañana lean las nuevas generaciones. Acostumbrado a estar siempre escribiendo aquí o leyendo y estudiando para preparar nuevos artículos, cuando transcurre más de una semana sin publicar una nueva entrada surge el pensamiento o la sospecha  de si volveré a escribir , si seré capaz de ponerme delante de la pantalla en blanco y el teclado para que fluyan de nuevo las palabras. Imagino que es una duda habitual en todas las personas que aman la escritura y las palabras, incluso a los simplemente aficionados como yo, el mismo temor que a lo largo de siglos ha asaltado a todo aquel que tomaba en su mano un estilete, una pluma, un lápiz o un bolígrafo y se aprestaba a realizar ese primer trazo sobre el papel inmaculado, esa primera letra tan sencilla y tan difícil a la vez. ¿Volverán a brotar las palabras como la última vez?¿Seré capaz de transmitir algo que sea inteligible y tenga algún valor?¿o se paralizará mi mano y el papel  o la pantalla permanecerá de ahora en adelante en blanco?¿Qué sentido tienen las palabras que escribo?¿Servirán de algo?


Retrato del escritor, filósofo y político francés Michel de Montaigne (1533-1592) realizado por el pintor francés  Daniel Dumonstier (1574-1646).  Creador de un nuevo género literario, el ensayo,  al que dio forma en  su obra "Ensayos" a la que dedicó gran parte de su vida  en una obra que , según sus propias palabras, era  un "libro único  en el mundo y en su especie " y al que consideraba reflejo de sí mismo pues en él había expuesto su pensamiento sobre múltiples cuestiones de la vida  con completa libertad , acompañado siempre de una mirada crítica , de eso tan raro de encontrar que es el sentido común , con sano escepticismo que rechazaba todo dogmatismo  y  con una incorruptible honestidad  que reconoce sus propias deficiencias que le llevó a afirmar
"He hecho lo que he querido: todos me reconocen en mi libro y mi libro a mi"
Montaigne  defendía que  había que enseñar al alumno a dudar de todo, a poner todo en cuestión , incluso el pensamiento de los filósofos consagrados como Aristóteles(384-322 a.C). Esa es la forma de enseñar a pensar , de despertar eso que nos impulsa a seguir buscando, la curiosidad
"Debe el maestro escribe Montaigne - acostumbrar al discípulo  a pasar por el tamiz todas las ideas que le transmita y hacer de modo que su cabeza no dé albergue a nada por la simple autoridad y crédito. Los principios de Aristóteles, como los de los estoicos o los epicúreos , no deben ser para él doctrina incontrovertible; propongasele  semejante diversidad de juicios , él escogerá si puede , y si no, permanecerá en la duda. Sólo los necios están decididos y seguros"
(Imagen procedente de enedelate.blogspot.com )

Onanismos de mal escritor, pensaréis, no sin razón, pero estas incertidumbres que asaltan al escribidor me han llevado al origen del contenido de éste blog y, en general, de todo lo que se escribe, la curiosidad. Durante estas semanas terminé la lectura de un precioso libro titulado "Una historia natural de la curiosidad" del escritor argentino-canadiense Alberto Manguel(1948) cuyo hilo conductor es la "Divina Comedia" del poeta florentino Dante Alighieri(1265-1321) a través del cual Manguel desarrolla una serie de reflexiones sobre todo tipo de materias, al modo de  Michel de Montaigne (1533-1592), el escritor y político francés que con sus "Ensayos" creó el género literario que lleva ese nombre, ensayo. Manguel se pregunta precisamente sobre eso, el lenguaje, sobre la manera en que razonamos , sobre quienes somos, que hacemos aquí o que hay después. Son preguntas para las que cada uno tiene que buscar respuestas, la esencia de la filosofía, de la búsqueda de la sabiduría , y aunque tal vez no hallemos una respuesta definitiva o satisfactoria su  sola búsqueda estoy convencido que nos hace mejores. Como escribe Alberto Manguel "las afirmaciones tienen a aislar; las preguntas unen", porque todos nos sentimos perplejos en el mundo o al menos deberíamos porque, y vuelvo a las palabras de Manguel citando a Montaigne , "solo los necios están decididos y seguros" . Las preguntas nos permiten iniciar la búsqueda, aproximarnos a la realidad, al sentido de las cosas y también a los que son diferentes a nosotros,  y todo ello surge de la curiosidad, esa cualidad que el Diccionario de la Lengua Española define de una forma que no es del todo elogiosa pues en su primera acepción la describe como "Deseo de saber o averiguar alguien lo que no le concierne".  ¿Acaso no es curiosidad preguntarnos de donde venimos, quienes somos, que habrá después o por qué brota una flor? ¿Y de verdad que eso no nos concierne? Yo más bien creo que el mundo entero , todo lo que nos rodea y es nos concierne de una u otra forma.  


Portada de "Una historia natural de la curiosidad" de Alberto Manguel, cuya lectura he completado durante estas dos semanas de ausencia del Mentidero y me ha llevado a comenzar esta nueva temporada con una reflexión sobre la curiosidad . Escribe  Manguel al comienzo de su libro sobre esa innata curiosidad que todos tenemos desde el momento de nuestro nacimiento, tal vez uno de los rasgos que más caracterizan a esta extraña criatura , siempre perpleja ante el mundo que le rodea, que es el ser humano
"Una de las primeras frases que aprendemos de niños es "¿por qué?" En parte porque queremos saber algo sobre este misterioso mundo en el que hemos entrado involuntariamente , en parte porque queremos entender como funcionan las cosas y en parte porque sentimos la necesidad ancestral de relacionarnos con otros habitantes , apenas dejamos atrás nuestros primeros balbuceos y arrullos empezamos a preguntar  "¿por qué?" Y nunca dejamos de hacerlo . Descubrimos muy pronto que la curiosidad pocas veces  es recompensada con respuestas significativas y satisfactorias, sino más bien con un deseo cada vez mayor de formular nuevas preguntas . y con el placer de dialogar con otros. Las afirmaciones tienen a aislar , las preguntas unen. La curiosidad es un medio para declarar nuestra pertenencia al género humano"
(Imagen procedente de www.casadellibro.com )

Cierto es que podríamos vivir sin hacernos esas preguntas  y que la búsqueda del saber por el saber fue criticada en el pasado por destacados hombres de la Iglesia como el monje de la orden del Cister y abad del monasterio de Clairvaux, Bernardo de Claraval (1090-1153) que escribía "Hay quienes  quieren saber sólo por saber, y esa clase de curiosidad es escandalosa", aunque , como señala Manguel en su libro, otros no compartían esa negativa opinión sobre la curiosidad. Cuatro siglos antes un emperador y  un religioso, erudito y teólogo anglosajón iban a encender en Occidente la llama de la curiosidad y la búsqueda del saber que durante casi tres siglos permaneció prácticamente extinguida  después del colapso del Imperio Romano de Occidente en el 476 y su desintegración en múltiples reinos gobernados por pueblos como los visigodos, los francos, los ostrogodos  y otros que permitieron que la herencia de la cultura griega  que luego heredó Roma, cayera lentamente en el olvido dando paso a unos siglos oscuros en que aquel saber tuvo que refugiarse en el interior de monasterios y abadías, sobre todo en los cenobios de la lejana Irlanda. Pero aquella llama del conocimiento que parecía extinguida fue reavivada por un monarca  que iba a convertirse en el gobernante más poderoso de la Europa Occidental de su tiempo, el emperador Carlomagno (742-814). El abad Walahfrid Strabo (808-849) del monasterio benedictino de Reichenau, situado en la isla del mismo nombre en el Lago Constanza entre las actuales Alemania, Austria y Suiza, escribió  en su "Vida de Carlomagno"  que el monarca franco "Fue el más vehemente de todos los reyes en su búsqueda de hombres sabios  y en la determinación de proporcionarles los medios de vida necesarios  para que pudieran alcanzar el conocimiento con razonable comodidad. En este sentido, Carlomagno fue capaz de ofrecer al inculto y, podría decir, casi completamente iletrado territorio que Dios le había confiado, un entusiasmo por todo el conocimiento humano".


Retrato del emperador Carlomagno(hacia 742 -814) realizado por el pintor alemán Alberto Durero(1471-1528) alrededor de 1512 . Fue el monarca más poderoso de Europa Occidental entre finales del siglo VIII y comienzos del siglo IX  y el impulsor de un renacer de la cultura en Europa después de los siglos de oscuridad que habían sucedido a la caída en 476  del Imperio Romano de Occidente, aunque en Oriente seguía brillando el Imperio Bizantino, la parte del Imperio Romano que había sobrevivido a su colapso, y el Califato de Bagdad , gobernado en la época de Carlomagno por el califa Harún al-Rashid (hacia 766-809)  que se convertiría en el más célebre de los califas de Bagdad de la dinastía abasí  entre otras cosas por ser el protagonista de la obra maestra de la literatura abasí, la colección de cuentos "Las Mil y  Una noches"
En lo que se refiere a Carlomagno, llevado de su entusiasmo por la creación de la Academia Palatina,  quiso participar él mismo junto a sus hijos  en las clases en las que todos los alumnos llevaban nombres falsos para evitar así los formalismos de los rangos nobiliarios. Así Carlomagno adoptó el nombre David. El emperador era un hombre bastante  culto para su tiempo , ya que hablaba latín con fluidez y también tenía conocimientos de griego, sabía aritmética y también leer, aunque no podía escribir a pesar de sus esfuerzos, que le hacían llevarse todas las noches a la cama sus cuadernos y un modelo de escritura para tratar de copiarlas, pero sus manos no estaban adiestradas para éste ejercicio y nunca lo logró plenamente.
A su entusiasmo por la cultura debemos ese período de renacer culturan en Europa que sería conocido como Renacimiento Carolingio cuyo brillo no llegaría  a extinguirse ya nunca por completo.
(Imagen procedente de 
 jass-codice.blogspot.com )

En efecto , Carlomagno  había comprendido que no podía restaurar el orden destruido tras la caída del Imperio Romano de Occidente sin recuperar su cultura y con una ignorancia generalizada en todo el reino. Por eso, trató de abrir escuelas donde al menos unos pocos pudieran aprender y transmitir posteriormente esos conocimientos a otras personas. Pero el monarca se encontraba  con un gran obstáculo, y éste no era otro que en todo el territorio franco no era posible encontrar a personas con la suficiente instrucción  como para hacer de maestros  en las nuevas escuelas y se ve forzado a buscar sabios más allá de sus fronteras. Y uno de ellos fue el erudito, monje y teólogo anglosajón Alcuino de York(hacia 736-805) , nacido en la ciudad  de York, en la actual Inglaterra,  hombre de gran erudición que había sido bibliotecario de la catedral de York y  era director de su escuela , la más famosa y de mayor prestigio en el Occidente cristiano, cuando en 778 recibe la llamada del monarca franco.  para trasladarse a la corte situada en Aquisgrán. Alcuino aceptó la llamada de Carlomagno y se trasladó al reino franco fundando en Aquisgrán la que sería conocida como Schola Palatina o Academia Palatina, que iba a convertirse en el centro del renacimiento cultura de Europa Occidental. Alcuino introducirá  la enseñanza de las llamadas artes liberales, siguiendo el sistema educativo del filósofo y religioso romano Flavio Magno Aurelio Casiodoro (490-580) que dividió las siete artes liberales  en dos grandes bloques, el llamado Trivium,  compuesto por la Gramática , la Retórica y la Dialéctica, que el erudito  y teólogo francés Hugo de San Victor(1096-1141)  definió de esta forma "La gramática es el arte de hablar sin cometer errores, la dialéctica el diálogo lúcido que distingue lo verdadero de lo falso y la retórica la disciplina que nos permite persuadir  a los demás de la necesidad de actuar de la manera apropiada", y el otro bloque era el Quadrivium , integrado por las materias que eran consideradas superiores, la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astronomía.
Página del acta legislativa "Capitulare de villis vel  curtis imperii"  redactada entre finales del siglo VIII y comienzos del siglo IX,  con las que Carlomagno se dirige a sus gobernadores y cuya redacción se atribuye a la mano del propio Alcuino de York  que utilizó la letra creada por él, la minúscula carolingia , que permitía aprovechar mejor el espacio del pergamino, el soporte utilizado para escribir y que era un bien escaso .  Seis siglos más tarde Gutenberg la utilizaría en las primeras obras que fueron  realizadas con su invento, la imprenta , que permitiría una difusión del conocimiento hasta aquel momento desconocida
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org )

En sus esfuerzos por impulsar el desarrollo cultural del reino franco, Alcuino no pararía de trabajar escribiendo manuales para la enseñanza,  tratados de filosofía e incluso desarrolló  un nuevo sistema de escritura  integrado por letras pequeñas, las conocidas como "minúsculas carolingias", que ocupaban menos espacio y permitían escribir  más palabras en el pergamino, algo esencial en un tiempo en que este material era escaso y caro.. Siglos después, cuando el alemán Johannes Gutenberg (hacia 1398-1468) inventó una máquina que revolucionaría el conocimiento, la imprenta, adoptó la minúscula carolingia  en los tipos de imprenta ya que se distinguía bien y era fácil de leer. La muerte de Alcuino de York en 805, la de Carlomagno en 814 y la posterior división de su imperio , terminarían dando al traste con el llamado Renacimiento Carolingio, pero la llama encendida por ambos no se extinguiría nunca por completo  Fue Alcuino de York quien, cuatro siglos antes de las palabras que leíamos condenado la curiosidad  escritas por Bernardo de Claraval, escribía a su vez  defendiendo y elogiando esa curiosidad que nos impulsa a la búsqueda del conocimiento "En cuanto a la sabiduría - escribía Alcuino - se la ama por amor de Dios, por la pureza del alma, por conocer la verdad, e incluso por sí misma" Al igual que el amor que no necesita otra razón ni justificación que el propio amor, "Amo como ama el amor - escribía el poeta portugués Fernando Pessoa (1888-1935) - No conozco otra razón para amar que amarte.¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?", de la misma forma la curiosidad , el deseo de saber, no requiere más razón que esa necesidad innata del ser humano de preguntarse por las cosas, de cuestionarse todo lo que le rodea, pues esa es, creo, nuestra forma de estar en el mundo. 


Esta imagen la incluye Alberto Manguel en su libro . Pertenece a unas palabras de un ejemplar  de una copia realizada en el siglo IX  de la obra del jurista, político y escritor romano Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C) titulada  "Cato maior de senectute" (Sobre la vejez).  Fijaos en el último trazo  que cierra la segunda frase. Manguel lo define como "una escalera que asciende  hacia la parte superior derecha en una serpenteante línea diagonal que nace en la parte izquierda"  Ese símbolo es uno de los primeros  ejemplos que conservamos  del llamado "punctus  interrogativus", es decir, el signo de interrogación que con el tiempo se transformaría en nuestro actual ? con el que indicamos que se trata de una pregunta que requiere de una respuesta.  Para Manguel ese trazo que apunta hacia arriba es el símbolo que viene a significar que  preguntar nos eleva, nos hace mejores porque  iniciamos la búsqueda del conocimiento.. Como bien decía el poeta indio Rabindranath Tagore (1861-1941)
"Hacer preguntas es prueba de que se piensa"
Y de que se tiene curiosidad por conocer . Parafraseando al filósofo francés  René Descartes(1596-1650) podríamos decir "Pregunto , luego existo"
(Imagen procedente de www.popmatters.com )

Escribe Manguel que "la curiosidad nos ayuda a crecer. Nuestra capacidad de imaginar nos revela que algo es bueno y nuestra capacidad de preguntar nos lleva hacia ese algo. Pero para alcanzar ese bien hace falta una búsqueda continua ,porque la satisfacción de una pregunta lleva directamente a formular otra" Pero como toda búsqueda esta expuesta al fracaso, a meternos en callejones sin salida donde no encontraremos respuestas, al error que puede conducirnos al desaliento. Sin embargo, en la curiosidad los fracasos son incluso más importantes que los éxitos, porque en cada búsqueda fallida aprendemos cosas nuevas sobre el mundo, sobre los demás y sobre nosotros mismos, lo que nos permitirá reanudar una nueva búsqueda, tal vez igualmente fallida, pero como nos exhortaba el dramaturgo y poeta irlandés Samuel Beckett (1906-1989) citado por el propio Manguel, "Fracasa. Inténtalo de nuevo. Fracasa mejor" Diréis que en nuestros días de Internet, en la que diariamente todos hacemos decenas, incluso cientos de consultas y búsquedas a través de la Red, no es necesario un elogio de la curiosidad, de la búsqueda de conocimiento,pero yo no estoy tan seguro de ello e incluso creo que teniendo esta herramienta maravillosa que pone el mundo a nuestro alcance, hoy es necesario defender la curiosidad y el deseo de saber que , a pesar de que pueda parecer lo contrario, podrían hallarse en retroceso. En el pasado siglo XX uno de sus grandes genios, el físico Albert Einstein (1879-1955) señalaba que "Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada", una idea en la que incide Alberto Manguel  cuando escribe que "Los sistemas educativos de la actualidad, en su mayor medida, están interesados en poco más que la eficiencia material y la ganancia económica, nuestras instituciones educativas ya no alientan el pensamiento por sí mismo y el libre ejercicio de la imaginación. La escuelas y los colegios se han convertido en campos de entrenamiento para trabajadores especializados en lugar de foros de cuestionamiento y debate  y las academias y universidades ya no son viveros para los curiosos".

VÍDEO "CAMBIANDO  PARADIGMAS" SOBRE EL PENSAMIENTO DIVERGENTE DE KEN ROBINSON

Dura once minutos , es muy ameno y creo que lo encontraréis muy interesante, pues explica el pensamiento divergente con mucha mayor claridad y agudeza de la que yo he sabido transmitir y nos desvela el problema de nuestro sistema educativo, que no nos enseña a pensar en un mundo mucho más complejo que el mundo donde se originó el concepto de enseñanza que hoy utilizamos, el mundo de la Revolución  Industrial del siglo XVIII  . Una forma de enseñar que ahoga la creatividad y la capacidad de innovar de nuestras mentes. Se trata de una conferencia impartida por el escritor y educador británico  Ken Robinson (1950), experto en creatividad y que defiende que "La mente humana es mucho más rica y dinámica de lo que hemos sido conducidos a creer por la educación académica . La creatividad se aprende igual que a leer"




Como señala Manguel  "Aprendemos a preguntar ¿cuánto costará? y ¿cuánto tardará? en lugar de ¿por qué?" Aunque dicho de otra forma es lo que más de un siglo antes señalaba el escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900) cuando advertía ya que la sociedad de su tiempo  "conoce el precio de todo pero ignora su valor" En mi experiencia personal no fue la escuela la que me enseñó a pensar en el sentido de interrogarme sobre las cosas, de formular mis propios ¿por qué?, sino los libros que por fortuna cayeron en mis manos cuando mi curiosidad todavía no había sido laminada por un torrente de datos que hay que aprender para  aprobar los exámenes y convertirse en un hombre de provecho, al menos en el plano material. Algo parecido pienso que nos sucede hoy con el alud de información que nos llega a través de los nuevos medios tecnológicos, las redes sociales, la radio, la televisión, los teléfonos inteligentes, las tabletas .En todo momento estamos conectados a la red por la que circulan miles, decenas de miles, millones de datos e informaciones que devoramos sin descanso , casi como si se tratara de una adicción a la noticia, pero la mayoría de las veces la noticia que acabamos de leer tiene una corta vida en nuestra mente porque , sin tiempo a reflexionar sobre ella, ya es sustituida por otra que llama nuestra atención, y esta a su vez por otra en una carrera sin fin.  Yo no llamaría a esto curiosidad, sino confusión  o , tal vez, indigestión. No hay una pausa para preguntarse el por qué de las noticias, de las imágenes , de las opiniones que vemos y leemos y eso provoca que las reacciones no sean fruto de la reflexión, del conocimiento, de la comprensión de un determinado hecho o situación, sino más bien la respuesta inmediata causada por la impresión que nos transmiten las imágenes, pero estas reacciones, incluso cuando puedan ser positivas y movidas por buenos sentimientos, suelen tener una vida tan fugaz como la imagen que las causó, ya que no nacen del conocimiento, siempre algo estable y profundo, sino de la emoción derivada de la impresión, de naturaleza efímera. 


Francis Bacon, Viscount St Alban from NPG (2).jpg
Retrato de autor desconocido del escritor, filósofo, político y abogado británico Francis Bacon (1561-1626) que es considerado uno de los padres del empirismo, es decir, la búsqueda del conocimiento a través de la experiencia  que sería la base del desarrollo de lo que sería llamado el método científico  que se basa en dos pilares, la posibilidad de reproducir un experimento , es decir, de repetir un experimento que ya ha sido realizado, y en la refutabilidad, que consiste en que toda propuesta científica pueda ser refutada . Al igual que Montaigne, Bacon  consideraba que el conocimiento y la verdad no proceden de la autoridad, sino que deben ser puestos siempre en cuestión  y afirmaba que sólo partiendo de la duda se puede alcanzar el saber
"Si un hombre parte de certezas - nos decía Bacon -  terminará con dudas; pero si se contenta con partir de dudas , terminará con certezas"
Una vez más la duda y la curiosidad que nos llevan a hacernos preguntas se convierten en el camino hacia el  conocimiento 
(Imagen procedente de https://es.wikipedia.org )

En cierto sentido transformamos el conocimiento, la cultura, el saber no en una forma de buscar la comprensión del mundo , de los acontecimientos o de nuestras propias vidas sino en un mero objeto de consumo, un entretenimiento. Pienso que ese es el sentido que quiere transmitir el escritor peruano Mario Vargas Llosa (1936) en su libro "La civilización del espectáculo" cuando escribe que "Nunca hemos vivido  en una época tan rica en conocimientos científicos y hallazgos tecnológicos, ni mejor equipada para derrotar a la enfermedad , la ignorancia y la pobreza  y , sin embargo, acaso nunca hayamos  estado tan desconcertados respecto a ciertas cuestiones básicas  como que hacemos aquí, si la mera supervivencia es la única razón que justifica la vida si palabras como ideales, espíritu, amor, solidaridad, creación, belleza , trascendencia significan algo todavía" y añade "La razón de ser de la cultura era dar una respuesta a este género de preguntas, una conciencia que impedía a las personas cultas dar la espalda a la realidad cruda y ruda de su tiempo. Ahora, más bien, es un mecanismo que permite ignorar los asuntos problemáticos, distraernos de lo que es serio, sumergirnos en un momentáneo paraíso artificial, poco menos que el sucedáneo de una calada de marihuama, es decir, una pequeña vacación de irrealidad" De esta forma, llevando las palabras de Vargas Llosa al terreno que trata este artículo, sustituimos la curiosidad que lleva a hacernos preguntas sobre la realidad que nos rodea, a reflexionar, a profundizar y tratar de comprender, por una especie de curiosidad estupefaciente que nos adormece y nos sirve no para tratar de entender la realidad sino para evadirnos de ella y sólo de vez en cuando esa realidad nos sacude con una imagen que nos hace reaccionar para volver a recaer en nuestro anterior sopor. 


Esta es una de las imágenes que estos días ha dado la vuelta al mundo.  Se trata del refugiado sirio Osama  Abdul Mohsen, uno más de los miles de sirios que en las últimas semanas están tratando desesperadamente de entrar en Europa , en particular de llegar a Alemania, que en el momento de cruzar la frontera entre Serbia y Hungría fue zancadilleado por la periodista húngara Petra Laszlo derribándole a él y a su hijo. La imagen conmovió a todas las sociedades igual que días antes la del cadáver de Aylan Kurdi, el pequeño sirio kurdo de tres años que murió ahogado cuando su familia trataba de cruzar en bote desde Turquía a Grecia para seguir su camino hacia el corazón de Europa. El final de Osama fue más feliz , ya que esta imagen hizo que la española Escuela de Entrenadores y Fútbol Sala (CENAFE)  se proponga contratarle . De momento ya está en España a salvo junto a su hijo. Pero no es más que uno entre miles  de rostros anónimos que no han tenido la fortuna de que su historia llegue al gran público, como tampoco lo han hecho la de millones de sirios que vienen sufriendo los horrores de la guerra en Siria desde hace cuatro años, o los que sufren la violencia atroz del Estado Islámico en Irak, o los refugiados económicos procedentes del África subsahariana  que llevan años muriendo en las aguas del Mediterráneo. Las imágenes producen reacciones inmediatas de emoción y solidaridad pero sin la comprensión de los problemas , sin entender la razón por la que ahora sucede esto, antes o después el efecto de estas imágenes desaparecerá sustituidas por otros estímulos y se perderá la oportunidad de cambiar las cosas. Es lo que Vargas Llosa  define como Civilización del Espectáculo
(Imagen procedente de www.elmostrador.cl)
  

Volviendo a Llosa  escribe sobre ello que "las ficciones de las pantallas son intensas por su inmediatez y efímeras por sus resultados, nos apresan y nos excarcelan casi de inmediato" y si bien él lo aplica a la ficción creo que también se puede decir lo mismo de ese alud de informaciones que nos bombardea a diario  donde lo esencial a menudo queda sepultado  por multitud de informaciones superfluas muy eficaces para mantenernos en la ficticia creencia de estar informados. Cuando escribo esto hace apenas dos semanas que una fotografía conmocionó al mundo y , en particular , a las sociedades europeas. Era la del cuerpo sin vida  de un niño sirio  tendido boca abajo en una playa después del naufragio d de la lancha en la que su familia trataba de alcanzar las costas de Europa huyendo de la prolongada guerra en Siria.  Habría que tener un corazón de hielo para no conmoverse ante aquella imagen y una ola de solidaridad  recorrió Europa.  Sin embargo, la situación de Siria no es nada nuevo, la guerra estalló hace ya cuatro años, las crónicas de las matanzas y torturas cometidas por los diferentes bandos implicados han llenado páginas de periódicos, revistas y blogs como el propio Mentidero donde he escrito en numerosas ocasiones sobre los crímenes atroces del Estado Islámico o los del presidente sirio Bashar Hafez al-Asad(1965)  y el riesgo que suponía la inacción de Europa en este escenario. Y tampoco es nada nuevo la muerte de miles de inmigrantes subsaharianos, hombres , mujeres y niños  que cada año siembran con sus cadáveres el lecho del Mediterráneo . De vez en cuando fotografías como la del niño sirio o la de otros cadáveres que las aguas devuelven a las costas despiertan la emoción , mueven a la solidaridad, pero pronto otras noticias sustituirán esas imágenes que caerán en el olvido. Si hubiéramos dedicado tiempo a leer esas crónicas, a tratar de entender lo que sucedía, a comprender las causas que conducían a esos hechos, tal vez  habríamos evitado que sucediera, pero las palabras parecen caer en vacío y sólo las imágenes llaman nuestra atención, pero como no entendemos de donde vienen, como ignoramos el contexto en el que se producen, pronto las reacciones de solidaridad desfallecen y, lo que es más peligroso, la incomprensión de la realidad puede llevarnos a la pasividad o a que las emociones sean manipuladas en un sentido menos loable que el de la solidaridad, la del rechazo, como comienza ya a manifestarse en ciertos sectores de la sociedad europea, aunque eso será objeto para  otro artículo.


Fotografía del escritor italiano de origen judío sefardí (descendiente de los judíos expulsados de España en 1492)  Primo Levi (1919-1987) que fue arrestado  a los veinticuatro años de edad el 13 de diciembre de 19433  por su pertenencia a la milicia antifascista italiana. Cuando se conoció su origen judío fue enviado al campo de exterminio de Auschwitz  el 21 de febrero de 1944, permaneciendo en él durante los siguientes diez meses hasta la liberación del campo por tropas de la  Unión Soviética. Alberto Manguel cuenta  como al poco de su llegada al campo de exterminio ,
"En medio  de un invierno terrible, sediento, encerrado  en un amplio y helado cobertizo , ve un carámbano colgando del otro lado de la ventana . Saca la mano y lo arranca pero  un guardia alemán se lo quita  y empuja a Levi para que vuelva a su sitio. ¿Por qué? le pregunta Levi  en su pobre alemán . "Aquí no hay ningún porqué"
Señala Manguel que esa es la esencia del infierno que representa Auschwitz  y en realidad es el infierno de todos los totalitarismos y los fanatismos, que por su propia naturaleza niegan la duda, la pregunta, la curiosidad  pues las temen ya que pone en cuestión  sus doctrinas basadas en el dogmatismo, la sumisión y la destrucción  de todo atisbo de libertad individual. Es esa curiosidad, esa necesidad de saber ¿por qué? lo que nos hace libres
(Imagen procedente de www.nature.com )  

Regreso a las palabras de Vargas Llosa , que creo que ya he citado en otra ocasión, cuando nos advierte que "La información audiovisual , fugaz, transeúnte, llamativa, nos hace ver la historia como ficción, distanciándonos de ella mediante el ocultamiento de las causas, engranajes, contextos y desarrollos", es decir, no alimentan nuestra curiosidad, no nos inducen a preguntarnos el por qué de lo que sucede y nos condena a "sentirnos impotentes para cambiar lo que desfila ante nuestros  ojos en la pantalla" y así nos convertimos , casi de forma inconsciente, en espectadores pasivos de lo que sucede a nuestro alrededor  "un mundo de espectadores  que, aunque tenga las formas democráticas, habrá llegado a ser aquella sociedad letárgica , de hombres y mujeres resignados, que todas las dictaduras aspiran a implantar". En ese mismo sentido hablaba la excelsa violinista alemana Anne-Sophie Mutter(1963) en una entrevista concedida al diario español "El Mundo" el 16 de septiembre de este año 2015 cuando a la pregunta  sobre su parecer acerca de Internet como herramienta de conocimiento respondía "El conocimiento es libertad: cuanto más sepas más libre serás para entender este mundo, moverse por él y luchar contra las injusticias y para ello es necesario ser una persona de mente abierta.  Pero Internet a través  de nuestros Likes, y Dislikes, de las cookies y de otras muchas herramientas , nos ha convertido en transparentes , conocen nuestras preferencias  y nos convierten en víctimas del marketing. Nos ofrecen informaciones relacionadas con nuestros gustos y esto hace que seamos más estrechos de miras, que nos cueste salir de nuestra zona de confort. Al final  Internet es una máquina de hacer dinero , quizás no sea esa maravilla colorida que nos venden, sino algo que fomenta una pereza que suele ser más fuerte que nosotros. Y la forma de vencer esta pereza es mirar que hay más allá del plato que te sirven.Para ello hace falta educación, alguien que te enseñe a poner interrogaciones en todo lo que ves y a estar alerta".


Imagen idealizada de como debía ser el interior de la legendaria Biblioteca de Alejandría. El historiador griego Diodoro Sículo  que vivió en el siglo I a. C  ,  contaba que sobre una antigua biblioteca egipcia había visto una inscripción  sobre el dintel de su puerta de entrada  donde se leía "Clínica del alma". Los libros alimentan nuestras ansias de saber sin saciarla nunca, haciendo que nuevas preguntas surjan , que no nos conformemos con una única verdad .El periodista polaco Ryszard Kapuscinski (1932-2007) escribía sobre los fanatismos
"Si entre las muchas verdades eliges una sola  y la persigues ciegamente, ella se convertirá en flasedad y tu en fanático"
El fanatismo es una enfermedad  y contra ellas la curiosidad es uno de sus mejores antídotos, la puesta en cuestión  de de todo lo que aprendemos y la certeza de que nunca podremos saberlo todo, que nuestro conocimiento siempre será incompleto y  por lo tanto, no podremos estar en posesión de una única y absoluta verdad. Si, las bibliotecas son las mejores Clínicas del Alma para transmutar el fanatismo en tolerancia, en curiosidad, en amor a la sabiduría y como bellamente los definía Francis Bacon, los curiosos, y eso lo podemos ser cualquiera de nosotros, son  los Mercaderes de la Luz. Una buena profesión para dedicar a ella la vida (Imagen procedente de  www.xatakaciencia.com )

Ese "mirar que hay más allá del plato que te sirven"al que se refiere Anne Sophie Mutter es nuestra protagonista, la curiosidad, la que nos lleva a "poner interrogantes en todo lo que ves y a estar alerta". La curiosidad la definiría  con estas palabras que Vargas Llosa aplica a la literatura  en su función de "agitadora de conciencias, inconforme, crítica, empeñada  en buscarle tres pies al gato a sabiendas de que tiene cuatro." La curiosidad nos lleva a preguntar,  a través de las preguntas llega la comprensión y también genera nuevas dudas y preguntas, nos permite cuestionar lo que nos dicen, a buscar la verdad oculta tras las formas y las palabras, y , en definitiva, además de ayudarnos a entender un poco mejor la confusión en la que nos hallamos inmersos, sabiendo que nunca tendremos todas las respuestas y que cada respuesta está rodeada de dudas e incertidumbres nos permite ser más libres  porque  "la libertad -escribe Llosa - es un bien precioso , pero no esta garantizada , a ningún país, a ninguna persona que no sepa asumirla, ejercitarla y defenderla" . Y para ello un elemento clave será siempre la curiosidad, los "¿por qué?". El filósofo romano Lucio Anneo Séneca (4 a.C- 65 d.C) escribió una obra titulada "Elogio a la curiosidad"  con la que quiero concluir este primer artículo de la nueva temporada del Mentidero que he querido dedicar  a lo que ha alimentado este blog durante sus cinco años de existencia y espero que lo siga haciendo mucho tiempo más, la curiosidad incombustible e insaciable de aprender, de conocer, de maravillarnos y conmovernos por este inefable misterio que a todos nos rodea, para hacernos más libres y también mejores " La naturaleza - escribe Séneca - nos dio una curiosidad innata y , consciente de su propio arte y belleza , nos creó para que fuéramos la audiencia del maravilloso espectáculo del mundo; porque se habría esforzado en vano si cosas tan grandiosas , tan brillantes, de rasgos tan delicados , tan espléndidas y tan diversamente hermosas se hubieran exhibido en una sala vacía"  El filósofo, escritor y científico inglés Francis Bacon (1561-1626) llamaba a los curiosos con un bello nombre,  "mercaderes de la luz". Creo que es un buen propósito tratar de convertirnos en uno de esos mercaderes de la luz. Seamos curiosos, preguntemos, busquemos, y no temamos el fracaso, pues, como decía Beckett  "Fracasa. Inténtalo de nuevo. Fracasa mejor" .

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