martes, 20 de agosto de 2013

LA BOMBA BIÓTICA Y EL PARQUE NACIONAL YASUNÍ

 
El 11 de noviembre de 2011 se elegía como una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo a la Amazonía , un inmenso bosque tropical que se extiende por más de cinco millones y medio de kilómetros cuadrados de superficie repartidos entre Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador, la Guayana Francesa, la Guyana y Surinam . Nueve naciones que comparten este verdadero pulmón del planeta que ya antes había sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Pero ser considerada una de las siete maravillas de mundo natural y tener la categoría de Patrimonio de la Humanidad no tiene ningún valor si palabras tan hermosas no se transforman en la voluntad real y decidida por parte de esa misma humanidad de protegerla de su deforestación causada por los mismos seres humanos que la ornan con tantos títulos. La tala de árboles para alimentar la industria maderera, la construcción de enormes presas, las carreteras que cruzan como cicatrices su superficie verde, las tierras arrebatadas a la selva para el cultivo de soja y otros cultivos dedicados a ser utilizados como biocombustible, la expansión de la ganadería que transforma la selva en pastos y luego en tierras áridas o la explotación de sus recursos minerales y petrolíferos son algunos de los muchos riesgos a los que se enfrenta la Amazonía  y sus habitantes, miles de plantas, aves, mamíferos, peces y, por supuesto, seres humanos que desde hace milenios viven integrados en ella. Pero antes de hablaros sobre la noticia que me ha motivado a escribir este artículo vamos a conocer una de las teorías más controvertidas acerca de la importancia de los grandes bosques, y la Amazonía es el mayor de todos ellos con diferencia, para mantener el equilibrio de nuestro clima y del volumen de precipitaciones tan necesarias para alimentar la tierra, los ríos, los cultivos. Es la teoría de la bomba biótica.


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Esquema del ciclo del agua y la lluvia , producida tanto por la evaporación en los océanos como por la transpiración de los bosques. Según la teoría  de la Bomba Biótica las selvas y los grandes bosques son los que provocan las precipitaciones en el interior del continente al atraer el aire húmedo del océano que facilita las precipitaciones uniéndose a las moléculas de agua que ya se habían acumulado gracias a la transpiración de las plantas. Si las superficies selváticas y los bosques se reducen también lo harán las precipitaciones.  (Imagen procedente de http://ciencia.nasa.gov )
 
Esta teoría fue desarrollada en 2006 por dos científicos rusos, Anastassia Makarieva(1974) y Victor Gorshkov, que trabajan en el Instituto de Física Nuclear de San Petersburgo, desde hace años se han consagrado a estudiar los mecanismos que regulan la cantidad y distribución de los fenómenos meteorológicos y, en particular, de las lluvias. Hoy sabemos que la lluvia no es un regalo enviado por los dioses, o tal vez si en el caso de que consideremos a toda la naturaleza un regalo divino. Conocemos que se produce por un ciclo en el que el agua se evapora de la superficie de los océanos, a continuación se condensa al llegar a la tierra  y se precipita sobre esta en forma de lluvia. Una vez en la tierra, se acumula en lagos, se conserva en forma de nieve en las montañas y de hielo en los glaciares que luego alimenta los ríos, otra parte se filtra por la tierra formando bolsas de agua subterránea y brota a la superficie a través de fuentes y manantiales . Este agua sigue su curso de retorno al mar y se repite todo el ciclo. Es evidente que el agua es el elemento clave de la vida, allí donde abundan las precipitaciones , como en las selvas, es donde encontramos una mayor concentración y diversidad de formas de vida, mientras que donde no hay lluvia surgen los desiertos , enormes espacios casi vacíos de vida . Pero si conocemos como se produce la lluvia en lo que los científicos todavía no se han puesto de acuerdo es en las razones de su desigual distribución por todo el planeta . Es evidente que en las grandes selvas los niveles de lluvia son muy elevados y en los desiertos pueden pasar años sin precipitaciones pero ¿por qué esto es así?¿qué hace que en unos sitios llueva y en otros no?
 
Casi podríamos hacer una comparación con la célebre cuestión de ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? pero transformándola en un ¿qué fue primero la lluvia o el bosque? La teoría más extendida en el mundo científico es que es la lluvia  la que permite que crezcan y se desarrollen los grandes bosques. Como os acabo de contar el modelo tradicional nos cuenta como la evaporación del agua de los océanos es la que luego forma la lluvia que cae sobre la tierra , pero Makarieva y Gorshkov se preguntaron que si esto fuera así lo lógico es que la lluvia se concentrara en las regiones más próximas a los océanos, es decir, en las zonas costeras, mientras que debería ir disminuyendo cuanto más lejos estuviéramos de los océanos. Sin embargo, basta mirar un mapa para darnos cuenta que eso no es así y que dos de las mayores masas selváticas del planeta, la Amazonía y la selva del Congo, se encuentran en una gran parte de su extensión en el interior del continente cuando si fuera tal y como defienden los modelos aceptados actualmente, las costas tendrían que  estar recorridos por una selva exuberante ya que se halla junto al océano mientras que las zonas del interior deberían de ser casi desérticas. Y es para explicar este fenómeno que Makarieva y Gorshkov idearon la teoría de la bomba biótica. Según esta teoría la radiación solar sobre los bosques causa unos niveles de evaporación del agua contenida en las plantas superior a la producida en el océano. Este vapor de agua se eleva hasta entrar en contacto con capas de aire más frío que provoca que el vapor se condense pasando las moléculas de agua del estado gaseoso (vapor de agua) a estado líquido(agua).

Los científicos rusos Anastassia Makarieva y Victor Gorshkov que han levantado la polémica entre la comunidad científica por su teoría de la bomba biótica. Así nos la explica la doctora Anasastia Makarieva  "La teoría de la bomba biótica tiene componentes físicos y ecológicos. Los físicos son que los vientos soplan desde donde la tasa de condensación de vapor de agua es baja a donde es alta. Los ecológicos son que la gran superficie de evaporación de las hojas verdes hace que la evaporación y, por consiguiente, la condensación, sea constantemente más intensa sobre los bosques naturales que sobre el océano. Por lo tanto, cuando el continente está cubierto de bosques y el viento sopla de mar a tierra, aporta la humedad para alimentar los procesos de precipitación y compensar la escorrentía de los ríos. Este bosque inducido por el transporte de océano a la tierra la humedad se llama la bomba biótica de la humedad atmosférica." Y su teoría explicaría lo que el hombre ha observado desde la antigüedad, donde hay vegetación y grandes bosques hay abundancia de precipitaciones (Imagen procedente de http://www.tiempo.com )
 
Cuando tiene lugar esta transformación de estado gaseoso a estado líquido se produce un cambio de presión que permite que circule el viento procedente del océano cargado de humedad procedente que , a su vez, se condensa formando nuevas moléculas de agua líquida. Es decir, el bosque o la selva crean un mecanismo de evaporación y condensación de agua similar al océano pero incluso más intenso que se alimentan a sí mismos  y atraen además masas de aire húmedo que incrementan todavía más el agua en la atmósfera con independencia de la distancia a la que se encuentren del océano. Pero para que este sistema funcione, la masa forestal tiene que ser lo suficientemente grande que permita los cambios de presión que a su vez atrae hacia el interior los vientos húmeros de las zonas costeras. En el caso de los desiertos , al no haber apenas evaporación tampoco se concentra humedad ni hay diferencias de presión que atraigan vientos húmedos aunque estén junto a los océanos . En ambos casos son circuitos cerrados que explicarían porque encontramos grandes selvas y bosques no sólo en las costas, como quedaría justificado por la teoría tradicional, sino también en el interior  y a este sistema es al que Makarieva y Gorshkov denominan bomba biótica. Pero ¿qué sucede si la selva o el bosque sufren un proceso de deforestación y su extensión es cada vez más reducida? Según la teoría de la bomba biótica al reducirse la superficie arbolada se reduce también la evaporación de agua lo que hace que disminuyan también los cambios  de presión que facilitan la llegada de los vientos húmedos de la costa . Este aire húmedo ya no llegaría al interior por lo que disminuiría la cantidad de humedad en la atmósfera, las precipitaciones se vuelven más escasas lo que provocaría a su vez una disminución del bosque por la falta de agua, entrando en un nuevo circuito cerrado que termina con la desaparición del bosque y la transformación del terreno por la falta de agua y la erosión en un desierto.

DOCUMENTAL SOBRE LA DEFORESTACIÓN DE LA AMAZONÍA

Este documental de Televisión Española hace un recorrido sobre las principales amenazas que penden hoy sobre la Amazonía, una selva más grande que toda Europa Occidental y que hoy es acosada por el desarrollo industrial y la explotación de sus riquezas naturales. El líder de uno de los 225 pueblos indígenas que viven en la Amazonía brasileña clama "Sin la tierra y el agua no tendremos vida. La tierra es nuestra madre, el agua es nuestra fuente de vida. La tierra es la cosa más importante para nosotros, la tierra es la que nos da todo lo que necesitamos en este mundo. Por eso tenemos que luchar para defenderla"





 
Resumiendo esta teoría, muy discutida por otros científicos pero que desde mi punto de vista profano explica mejor la distribución de las lluvias, cuanto más  bosques más lluvia y cuanto menor sea la superficie arbolada las precipitaciones irán disminuyendo en un efecto de retroalimentación que termina con la desaparición del bosque. Una teoría que, por otro lado, confirma lo que muchos pueblos saben de forma innata, por su observación de la naturaleza en el día a día. Como reconoce Makarieva "Donde hay vegetación natural hay lluvias dice la sabiduría ancestral". Sería la transpiración de los bosques lo que mantiene verde nuestros continentes y lo que hace, por lo tanto, aún más urgente su protección. Aún en el caso de que la teoría de la bomba biótica no fuera correcta, la destrucción de las grandes selvas es una tragedia para la humanidad por la destrucción de la biodiversidad que alberga. En la actualidad se estima que ha desaparecido por la deforestación causada por el ser humano un 17% de la superficie original de la Amazonía y el ritmo de destrucción es tan elevado que se estima que podría ser superior a las 1800 hectáreas por hora. Para imaginaros mejor lo que eso supone pensad que un estadio de fútbol tiene una superficie aproximada de una hectárea y multiplicad después mil ochocientos campos de fútbol por las veinticuatro horas que tiene el día y os dará como resultado el equivalente a cuarenta y tres mil doscientos campos de fútbol destruidos cada día en la Amazonía. Y como sabemos por la teoría de la bomba biótica, a menor superficie de bosque menores precipitaciones. En un artículo de la revista científica "Nature"  se aventura que con este ritmo de deforestación las precipitaciones se reducirán en un 12% de aquí al 2050.

Ahora que conocemos la teoría de la bomba biótica y la importancia vital que la selva puede tener no sólo como una reserva irrepetible de biodiversidad sino también como generadora de lluvia y, por lo tanto, de vida, comprenderemos mejor el anuncio del gobierno ecuatoriano de que podría aprobar el comienzo de la explotación petrolífera del Parque  Nacional Yasuní. Creado en 1979, el Parque Nacional Yasuní tiene una extensión de 9820 kilómetros cuadrados que se extienden desde la frontera de Ecuador con Perú y hacia el interior hasta llegar a 250 kilómetros de la capital ecuatoriana, Quito. Es uno de los territorios de mayor biodiversidad del planeta y por ello fue declarado en 1989 Reserva Mundial de Biosfera por la UNESCO, que ofrece una protección especial a los territorios que logran esta distinción y según la UNESCO sólo está permitido en su interior "actividades cooperativas compatibles con prácticas ecológicas racionales, como la educación relativa al medio ambiente, la recreación, el turismo ecológico y la investigación aplicada básica". Pero para darle todavía una mayor protección que incluyera a los pueblos indígenas que viven en su interior y desean conservar su aislamiento el gobierno ecuatoriano declaró en 1998 al Parque Nacional Yasuní como Zona Intangible  que reforzaba la prohibición de explotar sus recursos naturales y minerales ya que es considerado un territorio que ,tanto por su biodiversidad como por los pueblos que allí viven aislados del resto del mundo, es considerado de vital importancia tanto para Ecuador como para toda la humanidad.

REPORTAJE SOBRE EL PARQUE NACIONAL YASUNÍ




Allí viven pueblos como  los Taromenanes y los Tagaeris que en los últimos años se han visto amenazados por la expansión de las industrias madereras que invaden sus territorios. Pero la mayor amenaza para estos pueblos y para las casi seiscientas especies de aves, los ciento cincuenta de anfibios, las ciento veintiuna de reptiles ,las más de ciento setenta de mamíferos y los millares de especies vegetales que alberga Yasuní  se encuentra bajo su suelo, en los ochocientos cincuenta millones de barriles de petróleo que se estima que podría albergar su subsuelo. En 2006 Rafael Correa(1963) se convertía en el nuevo presidente de Ecuador y un año después lanzaba la denominada  Iniciativa Yasuní-ITT. Este proyecto significaba condicionar la  declaración del Parque Nacional de Yasuní como Zona Intangible del año 1998 que prohibe explotar los recursos de la región, en particular el petróleo, a que Ecuador recibiera una compensación económica de la comunidad internacional que sustituyera al menos en un 50%  a los ingresos que podría obtener por la explotación del petróleo , una cantidad que el gobierno ecuatoriano estimó en unos trescientos cincuenta millones de dólares al año y que serían pagados durante doce años. Esos fondos se reinvertirían en Ecuador para la conservación de otras áreas protegidas, para el desarrollo de energías alternativas y para un programa de reforestación, lo que además de contribuir al desarrollo económico de Ecuador también sería beneficioso para todo el planeta por la conservación de una de las regiones más ricas en biodiversidad y por las consecuencias que su destrucción podría tener para acelerar la reducción de lluvias y  aumentar las emisiones de gases invernadero por el uso de los cientos de millones de barriles de petróleo enterrados en Yasuní.


Los  huaorani son uno de los grupos indígenas que durante siglos han tenido la Amazonía , y en este caso Yasuní, como su hogar , un hogar que hoy se ve amenazado por intereses económicos  que no alcanzan a entender. Ellos han sabido convivir con la selva , utilizando sus recursos sin agotarlos y gracias a ello hoy los científicos pueden estudiar miles de especies vegetales de las que obtenemos nuevos medicamentos, además de ser uno de los pulmones del planeta que nos sigue permitiendo albergar esperanzas para moderar el calentamiento global. Pero aunque sólo sea porque ellos puedan seguir viviendo en libertad en su hogar merecería la pena luchar por salvar lugares como Yasuní  (Imagen procedente de http://jhofer45dayerlin.wordpress.com )

Este plan fue pensado con una vigencia de seis años y si al cabo de los mismos Ecuador no había recibido el dinero prometido comenzaría la explotación de Yasuní. Aunque ha habido contribuciones económicas a lo largo de estos seis años no han cubierto lo establecido por la Iniciativa Yasuní . El pasado 1 de julio , sin embargo, el gobierno de Rafael Correa señalaba por boca de la Secretaria de Estado para la Iniciativa Yasuní-ITT, Ivonne Baki, que "la primera opción sigue siendo mantener el petróleo bajo tierra" lo que hizo albergar esperanzas a gran parte de los ecuatorianos contrarios a la extracción del petróleo, a los grupos ecologistas y a todos los preocupados por el destino de Yasuní, que habría una moratoria para retrasar el inicio de la explotación petrolífera de la región, pero el pasado 15 de agosto el gobierno ecuatoriano anunció que terminaba la Iniciativa Yasuní-ITT y se daba luz verde a la explotación petrolífera. "Con profunda tristeza pero con responsabilidad, he firmado el decreto para la liquidación de los fideicomisos del Yasuní-ITT" explicaba Rafael Correa al tiempo que afirmaba que la comunidad internacional "ha fallado". De los 3600 millones de dólares que Ecuador tendría que recibir en el plazo de doce años y que significarían el 50% de lo que obtendrían si vendieran el petróleo, en estos seis años habrían recibido sólo 336 millones que se encontrarían en las cuentas de la ecuatoriana Corporación Financiera Nacional (CFN) y del organismo de la ONU Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Realmente, sin conocer a fondo las causas por las que no se han hecho más contribuciones, no parece que salvar Yasuní fuera una prioridad para las naciones del mundo aunque podría haber discrepancias sobre la administración de ese dinero. Aunque como ignoro las circunstancias tampoco quiero aventurarme más por ese camino aunque me parece lógico que si Ecuador renuncia a una riqueza que tiene en su territorio reciba algo a cambio.

Mapa con la situación del Parque Nacional Yasuní  en Ecuador junto con la reserva del pueblo  Huaorani que comparten el territorio con los pueblos taromenanes y tagaeris. En su interior viven alrededor de diez mil personas que conviven en armonía con la selva que ha sido su hogar ancestral . En este pequeño territorio hay al menos cuatro mil especies vegetales y puede que otras tantas por descubrir y es considerada el área de mayor biodiversidad de la Amazonía, de ahí la importancia de conservarla, porque si la teoría de la bomba biótica es correcta la perdida de territorios como Yasuní pondría en peligro toda la Amazonía. Así nos lo explican y advierten Anastassia Makarieva y Victor Gorshkov "La selva amazónica es la bomba biótica más fuerte de toda la Tierra, ya que proporciona una enorme cantidad de humedad en una superficie de miles de kilómetros tierra adentro. Según la teoría de la bomba biótica, la deforestación de la Amazonia convertiría el sur del continente americano en un desierto, debido a que los vientos océano-tierra cambiarían de dirección."
(Imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )



 La reacción de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) no se hizo esperar y en boca de su presidente  Bartolo Ushigua, respondió al presidente ecuatoriano " Más vale la vida que la plata".A pesar de las promesas del gobierno de que la explotación de los yacimientos petrolíferos incidirían mínimamente en la zona de máxima protección los representantes de los indígenas no están dispuestos a ceder y presentan otras alternativas a la Iniciativa Yasuní-ITT como la explotación de las plantas medicinales obtenidas en la selva para reunir más recursos económicos mientras que otros exigen la convocatoria de un referéndum para que sea el pueblo ecuatoriano el que decida el destino de Yasuní. Entiendo la necesidad de Ecuador de obtener una compensación por unos recursos que se encuentran bajo sus pies y que les significarían un importante impulso económico, una reivindicación que entiendo completamente justa,  aunque también tendría que valorar el gobierno ecuatoriano que el petróleo se agotará , no se obtendrán más ingresos y el daño a la naturaleza y a los pueblos que habitan Yasuní no será reversible, no habrá marcha atrás. Por otro lado, la comunidad internacional debería volcarse en esta compensación económica que me parece justa y que sería una  inversión que nos favorece a todos, la conservación de Yasuní significa salvar al 40% de los mamíferos de la Amazonía , a centenares de especies que todavía no han sido descubiertas, a plantas y animales que pueden guardar la solución a alguna enfermedad y que todavía no han sido descubiertas, a pueblos que viven en el interior de la selva y que tienen el mismo derecho de nosotros a que su hogar sea respetado. 

La belleza de este paisaje del Parque Nacional Yasuní debería ser suficiente para que la comunidad internacional colaborara para reunir los fondos suficientes que puedan salvar a Yasuní de la herida irreparable que significaría la explotación de los recursos petroleros que alberga en su interior. Hay cosas por las que merece la pena esforzarse y luchar y sin duda lugares como este lo merecen porque nos recuerdan lo que es de verdad importante, la vida  (Imagen procedente de http://tuplanetavital.org )  


Hay muchas razones para proteger Yasuní y si finalmente no se logra salvarlo habremos fallado todos sin excepción porque la conservación de lugares como Yasuní es la conservación del patrimonio de la humanidad para el futuro, para las nuevas generaciones que un día podrán preguntarnos por qué no hicimos nada para conservar el corazón verde del planeta. De momento el destino de este pequeño paraíso está en el aire, a la espera de que los humanos decidan su suerte. Esperemos por el bien de todos que el amor a la naturaleza, a nuestro hogar que es la Tierra, venza todos los obstáculos y no se cumplan las palabras pronunciadas hace mas de siglo y medo por el  Jefe Seattle (1786-1866) dirigidas al hombre blanco "Trata a su madre -la Tierra- y a su hermano -el firmamento-como a objetos que se compran, se usan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Hambriento, el hombre blanco acabará tragándose la tierra, no dejando tras de sí más que un desierto. "  En nuestras manos, en la de todos, se encuentra evitarlo y salvar Yasuní sería un buen paso en la dirección correcta, una puerta abierta a la esperanza.  
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