jueves, 22 de agosto de 2013

ELMORE LEONARD Y EL OFICIO DE ESCRIBIR

El Diccionario de la Lengua Española define escribir como "Representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie" , una definición precisa e inapelable y que al mismo tiempo no nos dice nada sobre lo que significa escribir y ¿quién mejor que un escritor para que trate de explicarnos cual es la misteriosa naturaleza del oficio de escritor? Ernest Hemingway decía "De todas las cosas tal y como existen y de todas las cosas que uno sabe, y de todo lo que uno puede saber, se hace algo a través de la invención, algo que no es una representación sino una cosa totalmente nueva , más real que cualquier otra cosa verdadera y viva, y uno le da vida, y si se hace lo suficientemente bien, se le da inmortalidad. Es por eso que yo escribo y por ninguna otra razón" Crear a través de las palabras algo que antes no existía y que tampoco existe ahora más que en el papel y , sin embargo, llega a tener vida propia , a existir más allá del escritor que la creó y revive en la mente de cada lector que se asoma a sus páginas. Es una forma preciosa de definir la escritura pero no hay que olvidar que es también un oficio que exige sacrificio, dedicación y conocer las herramientas adecuadas que hay que utilizar. El pasado veinte de agosto nos dejaba el escritor y guionista de cine norteamericano Elmore John  Leonard(1925-2013), considerado uno de los maestros de la novela negra del siglo XX y un hombre que concebía la escritura como un oficio que es posible aprender y del que nos dejó a todos los que aspiramos a juntar  unas cuantas letras con un poco de sentido un impagable decálogo para iniciarse en el mundo de la escritura.
 
Elmore había nacido un 11 de octubre de 1925 en la sureña ciudad de Nueva Orleans en el estado de Louisiana. Pero no sería allí donde se criaría Elmore ya que su padre trabajaba para la General Motors y en 1934 fue traslado a Detroit, la capital de la industria del automóvil donde tenían su sede las grandes marcas estadounidenses como la propia General Motors, Ford o Chrysler por lo que era conocida con el sobrenombre de Motor City, la Ciudad del Motor.  Era entonces una de las urbes más prósperas de unos Estados Unidos que aún sufrían las consecuencias del crack bursátil de Wall Street de 1929 . En el año de la llegada de la familia de Elmore a Detroit el equipo de  beisbol de la ciudad, los Detroit Tigers, se proclamarían campeones de las series mundiales  y ocupaban portadas de todos los periódicos de la ciudad, despertando en el aún niño Elmore una fascinación por este deporte que le acompañaría durante toda su vida y que también incluiría en sus obras. Pero junto a los titulares que cantaban los éxitos deportivos de los Detroit Tigers había otros que relataban las aventuras y desventuras de diferentes gangster que habían florecido desde 1919 al amparo de la Ley Seca que prohibía el consumo de alcohol. La prohibición fue el origen de un mercado clandestino tan próspero como  hoy puede serlo el narcotráfico, enriqueciendo a muchos criminales y convirtiendo a algunos de ellos en leyenda, como Al Capone (1899-1947) o la  pareja de  Bonnie Elizabeth Parker (1910-1934) y Clyde Chestnut Barrow (1909-1934),  más conocidos como Bonnie y Clyde , cuyas historias fascinaban a los lectores y marcarían al joven Elmore .

Diferentes fotografías de los años de la Ley Seca que estuvo vigente en Estados Unidos  entre 1919 y 1933  y que supuso no el fin del consumo de alcohol como pretendían los que la impulsaron sino la época dorada de los gangster que hacían fortunas con la venta clandestina de licores y la apertura de locales igualmente clandestinos donde se bebía y jugaba. Fueron años de corrupción policial, de violencia en las calles y de leyendas del hampa como Al Capone o Bonnie y Clyde , convertidos estos últimos en lo que hoy llamaríamos estrellas mediáticas, dos jóvenes guapos , enamorados  y ladrones de bancos que robaban a los ricos en los tiempos de la de Gran Depresión. Ese mundo fue en el que creció Elmore Leonard y que influiría después en su obra, convirtiéndolo en uno de los maestros de la novela negra (Imagen procedente de http://weboho.com )
 
Después de estudiar en  un centro de enseñanza jesuita de Detroit, un Elmore de dieciocho años se enrolaba en 1943 en la Marina para tomar parte en la Segunda Guerra Mundial , donde serviría durante tres años en el Pacífico Sur, tiempo en el cual se ganaría el sobrenombre de "Dutch", el Holandés, gracias a su habilidad como jugador de béisbol y a que sus lanzamientos recordaban a un célebre jugador de béisbol de aquel tiempo con ese mismo sobrenombre, Dutch Leonard (1892-1952). Terminada la guerra y siendo ya un declarado admirador de Ernest Hemingway (1899-1961), el joven Elmore seguirá sus pasos como periodista primero y como escritor después. Tras unas primeras incursiones en el mundo de la publicidad se dedica por completo a la literatura y a comienzos de la década de los cincuenta empieza a conocer el éxito como escritor de relatos cortos del Oeste, en un formato que  se denonimaba Pulp Fiction, novelas baratas de tapas blandas o publicadas en revistas que eran muy populares en  los años cincuenta y sesenta. Mientras, en 1949 se había casado con Beverly Claire Cline de la que se divorciaría en 1977 y con la que tendría cinco hijos. Sus novelas eran ágiles, llenas de diálogos y parcas en descripciones , eliminando incluso las referencias al aspecto físico de sus personajes que , además , procuraba que tuvieran un perfil psicológico diferente en cada nueva novela. No le interesaba la gramática "Cuando la gramática se inmiscuye en lo que cuento , lo abandono" y estaba convencido que había que eliminar todo aquello que los lectores solían saltarse en las novelas , los largos párrafos en los que nada sucedía "Piensa en esas cosas que tú te saltas - decía -  cuando lees una novela: esos gruesos párrafos de prosa llenos de palabras. Evítalos." 
 
Sus relatos se basaban en el diálogo, eso es lo que les daba su fuerza y dinamismo y lo que los hacía tan cinematográficos. En 1957 una de sus obras, el relato del oeste "3:10 a Yuma" era llevado por primera vez a la pantalla y luego se haría una nueva versión en 2007 que en España se titularía "El tren de las 3:10" con Russell Crowe y Christian Bale como protagonistas. Y no sería más que el primero de una larga lista de películas , hasta un total de diecinueve, muchas de las cuales se inspirarían en sus novelas negras que sustituyeron a las del oeste a finales de los cincuenta. Elmore se dio cuenta que el gusto de los lectores estaba cambiando , alejándose del oeste , y decidió que él no iba a contradecir los gustos del público pues como él decía al explicar en que consistía la escritura "Lo importante es hacer caja y sentir placer con lo que estás haciendo. No hay más secreto" El gran pecado de un escritor para Elmore era aburrirse con lo que escribía porque ese aburrimiento lo transmitiría a sus lectores.  Desde luego supo mantener ese entusiasmo a lo largo de toda su vida en la que publicaría cuarenta y seis novelas , innumerables relatos cortos , ocho guiones de cine y vería como diecinueve de sus obras serían llevadas a la gran pantalla y también a la televisión. El director norteamericano Quentin Tarantino (1963) obtendría uno de sus grandes éxitos con "Jackie Brown" en 1997 basada en la novela "Rum Punch" que Elmore escribió cinco años antes y como dice el escritor español Juan Bonilla en un artículo dedicado a Elmore "Nadie, antes de Tarantino, sonó tanto a Tarantino como Elmore Leonard" por la acción continua de sus historias y la rapidez vertiginosa en la que se suceden sus diálogos.


Cartel de la película "Jackie Brown" de Quentin Tarantino junto a la novela de Elmore Leonard que la inspiró "Rum Punch" . El célebre director , conocido por la violencia de algunas de las escenas de sus películas, se sintió atraído por el ritmo trepidante y las no menos violentas escenas de los asesinatos que aparecen en las  novelas de Leonard, que le importaba más el ritmo con el que fluían sus diálogos que la propia historia que relataba, algo similar a lo que sucede con las películas de Quentin Tarantino "Lo que me importa - decía Elmore - no es tanto el argumento como el sonido de mis diálogos" y basta asomarse a sus relatos , a los diálogos de los guiones que escribió para el cine para comprobar que se mantuvo fiel a esa máxima. Diálogo y acción (Imagen procedente de http://ohnotheydidnt.livejournal.com )

El realismo de sus historias hicieron que fuese llamado el Dickens de Detroit, aunque el prefería el sobrenombre de Dutch que , como ya hemos visto, se había ganado durante la Segunda Guerra Mundial. Su éxito nunca disminuyó con el paso de los años, se mantuvo activo escribiendo nuevas novelas al mismo tiempo que contraía nuevos matrimonios. Dos años después del divorcio de su primera mujer en 1977, se casaba con  Joan Leanne Lancaster , matrimonió que perduró hasta la muerte de Joan en 1993 y aún se casaría una tercera vez el mismo año de la muerte de Joan, con Christine Kent, de la que se divorció en 2012.  Leonard compartiría parte de sus secretos de escritor en un célebre ensayo titulado "Las diez reglas de escribir de Elmore Leonard" y aunque ya he mencionado algunas de ellas a lo largo de este artículo quiero compartir con vosotros , para todos los amantes de la escritura y de la literatura en general, los consejos de Elmore porque a los maestros siempre hay que escucharlos. Por supuesto que es difícil disponer del talento de Elmore para escribir, pero el arte de contar historias tiene también mucho de tenacidad y constancia, de esfuerzo en soledad. A sus ochenta y siete años Elmore se levantaba cada mañana para empezar a escribir en un bloc de páginas amarillas de los que gastaba más de un millar cada año. Una vez que había escrito alrededor de cinco hojas detenía la escritura, se iba a su máquina de escribir ya que nunca utilizó el ordenador para ello, y pasaba a máquina lo que había escrito antes a mano. Una rutina diaria que le suponía entre siete y ocho horas diarias, escribiendo de la mañana a la tarde y sin detenerse a comer. Cuando en una ocasión le preguntaron si no estaba ya cansado de escribir y no pensaba retirarse de la literatura respondió "Probablemente no abandonaré hasta que simplemente  abandone todo, abandone mi vida, porque es todo lo que sé hacer. Y es divertido"

Diversión, trabajo y constancia, esos eran los secretos de Elmore Leonard para convertirse en escritor o para desarrollarte en cualquier otra profesión . Como decía el escritor español Francisco Umbral " El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia." y la escritora británica Doris Leassing apunta que "El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia.". No cejar en el empeño, mantener vivo el entusiasmo , amar lo que estás haciendo y además estas otras diez reglas que Elmore Leonard presentaba así "Estas son las reglas que he ido recogiendo en el camino para ayudarme a permanecer invisible cuando estoy escribiendo un libro, para ayudarme a mostrar lo que está sucediendo en la historia en lugar de contarlo", porque Elmore consideraba que el escritor no debe estar presente en el texto, tiene que tratar de salirse de la acción para que el lector se sumerja en ella, algo que parece sencillo pero que solo los buenos escritores consiguen.  Y el primer consejo de su decálogo era "Nunca empieces un libro con el tiempo" y lo justificaba porque "Si sólo es para crear una atmósfera y no por la reacción de un personaje ante el tiempo, no quieres que se prolongue demasiado. El lector tiende a mirar la hoja buscando a gente." Acción y no palabras es lo que busca el lector según Elmore. Veamos el segundo consejo "Evita los prólogos" , pensaba Elmore que  "Pueden ser muy molestos, especialmente un prólogo tras una introducción después de un prefacio. Son bastante frecuentes en los ensayos, pero un prólogo en una novela es historia y puedes introducirla en el lugar que quieras" y más vale no aburrir al lector antes de empezar la lectura de la historia.

"Después de 58 años escribiendo pensarías que escribir se ha vuelto más sencillo. Nada de eso. Si eres afortunado se te hará más difícil disfrutar haciéndolo. Pero está bien, todavía es un placer " diría sobre el oficio de escribir durante una entrevista en el año 2009 . Apenas unos días antes de su muerte su hijo Peter Leonard había cenado con él y le había contado los detalles de la última novela que estaba escribiendo. Un año antes sopesó la posibilidad de retirarse pero decidió seguir hasta el final porque , y no hay mejor razón para seguir adelante, le divertía lo que hacía(Imagen procedente de http://www.telegraph.co.uk )

Seguimos avanzando y llegamos al tercer consejo "Nunca uses un verbo distinto a dijo para introducir un diálogo" , consejo que Elmore justifica porque es el menos invasivo de los verbos antes de empezar un diálogo "La línea del diálogo pertenece al personaje; el verbo es el escritor metiendo sus narices. Pero “dijo” es mucho menos intrusivo que “se quejó”, “susurró”, “advirtió”, “mintió”" y añadía con sentido del humor "Una vez me encontré en un libro de Mary McCarthy una línea de diálogo que terminaba con un “ella aseveró” y tuve que dejar de leer para coger el diccionario." Concisión y claridad serían dos de las cualidades del buen escritor para Elmore que ahora nos presenta el cuarto consejo "Nunca uses un adverbio para modificar el verbo dijo" y nos pone este ejemplo "amonestó seriamente. Usar un adverbio de esta forma (o casi de cualquier forma) es un pecado mortal. El escritor está exponiéndose a sí mismo usando una palabra que distrae e interrumpe el ritmo de la conversación. Hay un personaje en uno de mis libros que cuenta cómo él mismo solía escribir romances históricos “llenos de violaciones y adverbios", no hay que tratar de alargar el texto añadiendo información innecesaria , en este caso bastaría con decir "le amonestó" y seriamente sobra, porque la amonestación es una advertencia, una reprobación y ya lleva implícita su severidad o seriedad. Veamos el quinto consejo "Mantén tus signos de exclamación controlados". Elmore rehuía a aquellos escritores que llenan su texto de signos de admiración en lugar de buscar ese efecto con el recurso de la palabra  y nos dice que "Tienes permiso para no más de dos o tres por cada 100.000 palabras escritas en prosa.".

El sexto consejo es uno de los más curiosos "Nunca uses expresiones como "de repente"" y lo explica porque "He notado que los escritores que usan “de repente” tienden a ejercer menos control en sus signos de exclamación.". Son expresiones hechas que aportan muy poco al texto y desvían la atención del lector de lo principal, la acción. En el séptimo consejo nos recomienda  "Usa los dialectos con moderación" ya que es fácil perderse por el laberinto de palabras extrañas para el lector y el octavo consejo es uno de los puntos más característicos del estilo literario de Leonard "Evita las descripciones detalladas de los personajes" Creo que ya he citado antes el ejemplo que daba Elmore de su admirado Ernest Hemingway "En “Colinas como elefantes blancos” de Hemingway, ¿qué apariencia tienen el americano y la chica que le acompaña?. “Ella se había quitado el sombrero y lo había puesto sobre la mesa”. Esa es toda la referencia a una descripción física en la historia"  y el noveno consejo apunta en la misma dirección "No entres en detalles al describir lugares y objetos" y nos explica que "a menos que puedas pintar escenas con el lenguaje   no quieres descripciones que lleven la acción, el fluir de la historia, a un punto muerto." . Una vez más incide en la eliminación de todo aquello que puede aburrir al lector y que retoma en el décimo y último consejo de su decálogo de escritura  y que ya he citado antes "Intenta quitar la parte que los lectores tienden a saltarse" y nos sugiere que pensemos "en esas cosas que tú te saltas cuando lees una novela: esos gruesos párrafos de prosa llenos de palabras. Evítalos."


Elmore Leonard junto a su fiel máquina de escribir que nunca abandonó por el ordenador y a la que cada día pasaba las páginas que por la mañana escribía en sus blocs de páginas amarillas, decenas de miles de blocs porque consumía un millar al año y su carrera se prolongó más de sesenta años. Nunca abandonó Detroit, la ciudad a la que había llegado en 1934 siguiendo a su padre , a pesar del profundo declive de la urbe unido al de las grandes industrias del motor que allí estaban asentadas. Decía de la ciudad "Me gusta. Gran música, pobreza. Nunca me mudaría a ningún otro sitio" (Imagen procedente de http://www.theguardian.com ) 

Y lo mismo que valía para la literatura servía para el cine donde Elmore aseveraba que "A un personaje le define como habla, no lo que hace . La trama no importa" El diálogo fluido, sin elementos externos que detuvieran la acción, era el secreto del éxito para nuestro protagonista , desnudar los relatos de todo lo superfluo, adelgazar la prosa porque para él era mejor que se echara algo en falta a que el lector abandonara la lectura porque sobraban demasiadas cosas que no aportaban nada al argumento. Una visión moderna y cinematográfica de la literatura donde el lector tiene tendencia a saltarse párrafos enteros de descripciones que su mente habituada al mundo audiovisual ya no necesita . Diálogo, diálogo y diálogo, al tiempo que el escritor debe tratar de hacerse lo más invisible que sea posible en su texto y así lo explicaba "Lo que me importa no es tanto el argumento como el sonido de mis diálogos". Durante los últimos años, desde 2010, una exitosa serie de televisión, "Justified" se basaba en los relatos de Elmore y era una de las pocas adaptaciones de su obra que realmente le habían dejado satisfecho. El pasado mes de julio el infatigable escritor sufrió un ataque al corazón pero fue hospitalizado y todo apuntaba a su recuperación. En el hospital siguió escribiendo, siguiendo sus rutinas de trabajo hasta que un  nuevo ataque acabó con su vida el 20 de agosto de 2013 tal y como él quería, escribiendo hasta el último día. Imagino que este artículo tendrá pocos lectores, no es un escritor demasiado conocido entre los lectores en lengua castellana , pero no podía dejar de dedicar unas palabras a uno de esos hombres que con su vida y con su obra nos animan a todos los que amamos la escritura a perseverar en ello, no por lograr el reconocimiento ni tampoco porque puedas vivir de ello, sino simplemente porque amas escribir, no es que forme parte de tu vida, es tu vida.

¿Por qué Elmore nos dejó estos diez consejos que revelaban los secretos que utilizaba para escribir ? Otro escritor, el uruguayo Mario Benedetti nos lo explica "El impulso que lleva al escritor a revelar su secreto forma parte de su oficio , que es comunicar. Es común que el artista , tras su descubrimiento que ha efectuado a solas, quiera de inmediato comunicarlo , así sea oralmente. No importa a cuántos. A alguien. En ese instante no piensa que puedan quitarle un tema, copiarle un desarrollo. El arte es generoso , pródigo , dador, y la verdad es que el secreto del escritor sólo adquiere un sentido cuando se hace público " Eso hizo Elmore Leonard legando un decálogo con sus secretos literarios, aunque cada uno tiene que buscar su propia voz en ese extraño , misterioso, en ocasiones doloroso, solitario  e infinitamente hermoso mundo de la palaba y la escritura y creo que de todos esos consejos el mejor no hace falta decirlo sino sentirlo, diviértete escribiendo porque la escritura tiene que ser diversión, aunque sea una diversión sufriente y dolorosa en ocasiones, pero sólo si te diviertes podrás transmitir algo de esa diversión a los lectores. Aun nos daría Elmore otro consejo más, uno de los más conocidos "Cuando algo suena como escritura, reescríbelo hasta que sea creíble" . Hay muchos tipos de literatura, muchos estilos y miles de autores, pero todos comparten la pasión por el hermoso oficio de escribir. Dedico este artículo a todos los futuros Elmore Leonard que crearán obras que nos harán soñar, sufrir, reír , temer , que nos harán sentir un poco más vivos. No os rindáis nunca, aunque no llegue el éxito o ni siquiera vuestros escritos vean la luz, porque como sucede en las relaciones humanas donde es más importante amar que ser amado, lo mismo sucede con la escritura, es mejor escribir que ser publicado. Quiero cerrar este artículo con las palabras de otra escritora, la estadounidense Katherine Neville (1945), que creo que resumen lo que Elmore Leonard nos quiso transmitir  "Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser un escritor, o incluso ser mejor escritor cada día. Todo lo que tienes que hacer para ser un escritor es escribir" 


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