domingo, 21 de abril de 2013

LOS VIRUS Y LA MAYOR EPIDEMIA DE LA HISTORIA (SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de este relato recorrimos la historia de los hombres que a lo largo de dos milenios se dedicaron a la búsqueda de algo que presentían que existía pero que no podían ver con sus ojos, un enemigo invisible que era el responsable de las enfermedades que asolaban a la humanidad. No sería hasta la invención del microscopio en el siglo XVII cuando por fin disponíamos de un instrumento para tratar de descubrirles, aunque hubo que esperar hasta el año 1892 cuando el biólogo ruso Dmitri Ivanovski(1864-1920) descubría un organismo que hasta entonces había escapado a la observación de los microscopios ópticas , un organismo que fue bautizado con el nombre de Virus, una palabra procedente del latín que ya sabemos que significa "veneno" o "sustancia tóxica", aunque también sabemos que de los cinco mil virus descubiertos hasta el momento muchos de ellos no nos causan mal alguno ya que actúan como parásitos de nuestras células y matar al huésped, es decir, al organismo portador del virus es una forma de destruir su propio hogar. Y también conocimos al protagonista de esta historia y el responsable de las mayores pandemias del siglo XX, el virus causante de la enfermedad que a lo largo de la historia fue conocida como fiebre catarral, influenza y , finalmente, gripe. Recorrimos sus síntomas, su estructura y sus clases, en particular la más letal para los seres humanos, la Influenzavirus A , que tenía como huéspedes natural a las aves acuáticas y que podía transmitirse a los mamíferos, especialmente a los cerdos y a los seres humanos. Sería este virus el responsable de la mayor pandemia que ha conocido la humanidad y que coincidió en el tiempo con una de las épocas más oscuras del siglo XX, la Primera Guerra Mundial.
 
Vamos a viajar ahora hasta el año 1918. Cuatro años antes , el 28 de julio de 1914, había estallado la que sería conocida por la historia como la Gran Guerra enfrentando a Europa en dos grandes bloques, por un lado Alemania ,el Imperio Austro-Húngaro , Bulgaria  y el Imperio Otomano, y por otro lado Francia, Inglaterra , Rusia y a partir de 1917 Estados Unidos por citar sólo a las naciones con una mayor participación porque la lista es mucho más grande e implicaría desde Japón en Asía hasta Brasil en América y las colonias europeas en África. Una larga guerra de trincheras cubría con la sangre de jóvenes de todas las naciones los campos de Europa mientras los frentes se mantenían estancados. En 1918 se entraba en el cuarto año de guerra, las fuerzas estaban al límite y Alemania trató de terminar la guerra con una ofensiva final dirigida contra Francia en marzo de aquel año dirigida por el general Erich Friedrich Wilhelm Ludendorff (1865-1937). Una ofensiva que concluiría en los primeros días de abril pero que continuaría con sucesivas ofensivas durante los meses siguientes,  en un desesperado intento de alcanzar su objetivo final , la toma de París, pero finalmente, agotados, sin suministros ni casi alimentos, el 17 de junio se ven obligadas a retroceder ante una contraofensiva francesa cuando apenas les quedaban ciento veinte kilómetros para alcanzar la capital francesa. Mientras, Bulgaria y el Imperio Otomano se rinden a las tropas aliadas y Alemania se encuentra rodeada de enemigos y con su propio pueblo sufriendo graves restricciones. Estalla una revolución obrera en Alemania y el kaiser Guillermo II(1859-1941) , el emperador alemán, abdica el 9 de noviembre de 1918 y se exilia a Holanda. Apenas dos días después , el 11 de noviembre, en un vagón de tren en Compiègne se firmaba el conocido como Armisticio de Compiègne que ponía punto final a las hostilidades. Era el final de la Gran Guerra.

Fotografía del Hospital de Fort Riley, las instalaciones del ejército norteamericano en el estado de Kansas  donde se detectaron los primeros casos de la que sería conocida como Gripe Española aunque es más correcto llamarla la Gran Gripe de 1918 ya que su origen no estuvo en España y aunque no hay certeza del lugar donde comenzó todo apunta a que fue Estados Unidos y que fueron los soldados norteamericanos la que levaron el virus con ellos en la primavera de 1918 para extenderlo por Europa. Era el comienzo de una pandemia que iba a doblar el número de muertos de la guerra, aunque es muy difícil determinar el número de víctimas causados por la enfermedad pero los cálculos actuales los sitúan en un abanico que oscila entre los 24 y los 40 millones de víctimas y la mitad de la población mundial infectada (Imagen procedente de http://www.elpais.com )
 
La guerra había costado casi diez millones de muertos y siete millones de desaparecidos , pero no todos ellos lo fueron por las armas y en combate, sino que en el último año de guerra había intervenido otro enemigo, este invisible, pero no menos letal que las balas y los obuses. En unas instalaciones del ejercito de Estados Unidos en Fort Riley, en el estado de Kansas, se describe el 11 de marzo de 1918 el primer caso de gripe que causaría la pandemia. Pero otros soldados que no presentaban síntomas fueron enviados a combatir al frente europeo. Ayer veíamos como en el siglo XIV mercaderes genoveses procedentes de la ciudad de Cuffa a orillas del Mar Negro habían traído consigo , sin saberlo, la bacteria Yersinia Pestis que se propagaría por todo el continente causando la Peste Negra que acabaría con la vida de un tercio de la población de Europa. Los soldados norteamericanos fueron los genoveses del siglo XX, extendiendo el virus Influenza A H1N1 entre los soldados que combatían en el frente y después entre la población en general. Recordemos que las letras H y N hacen referencia a dos proteínas ,  la Hemaglutinina(H) que es la más abundante de las proteínas en el virus de la gripe que tiene  que tiene una función clave, pues sirve de enganche a la célula que el virus pretende invadir, y la Neuraminidasa(N), que se encargará de permitir la salida de los virus replicados en el interior de la célula  al exterior para seguir infectando a nuevas células. Ya en el mes de abril se dan los primeros casos de gripe en Europa, y apenas tres meses después,  la incidencia de la enfermedad era lo bastante importante para ocupar un lugar en las informaciones de los periódicos.


Pagina del periódico español ABC del 14 de septiembre de 1918 donde se informa del recrudecimiento de la gripe "Se ha reproducido la gripe en España- inicia la información- hasta el punto de presentarse distintos focos en muchas provincias, con carácter expansivo, gran número de afectados y la mortalidad propia de la gripe, causada singularmente por complicaciones broncopulmonares"  Aún no había llegado el pico de la pandemia que sería en el mes de octubre. Sólo en España se estima que podrían haber fallecido entre los 147.000 que fueron reconocidos oficialmente y los 300.000 que estiman otros investigadores, con un número de afectados de ocho millones. En Estados Unidos las cifras superaría el medio millón de muertos, en el Reino Unido un cuarto de millón, cuatrocientos mil en Francia y millones de muertos en China. algunas estimaciones lo llevarían hasta los treinta millones en esta nación. (Imagen procedente de http://comerbeberamar.blogspot.com )

 
Curiosamente, la gripe parecía cebarse más sobre los soldados alemanes, entre cuyas filas estaba causando una gran mortalidad, pero pronto también afectaría al resto de ejércitos y a la población civil. Ya en septiembre de aquel año, cuando habían transcurrido sólo cinco meses después de los primeros casos , morían más hombres por la enfermedad, que ya recibía el nombre de Gripe Española aunque no era España su origen. Tal vez esta denominación se debiera a las sospechas que los aliados tenían de que la enfermedad procedía de latas de conserva españolas, una nación neutral durante la guerra, envenenadas por el Imperio Alemán o porque en España, al no estar en guerra no había la censura de noticias que había en los países combatientes, y se informaba con detalle de la expansión de la enfermedad mientras que en los demás países se guardaba silencio para no desmoralizar a sus soldados. De esta forma  durante los primeros meses parecía que sólo existía la enfermedad en España que en mayo de 1918 ya tenía a ocho millones de personas infectadas. Pero pronto los datos no podrían ocultarse en los otros países. El frente de guerra era el lugar ideal para su expansión ya que los soldados se hallaban debilitados por la escasa alimentación y también por el frío , la humedad y el empleo de armas químicas. Aquellos organismos debilitados eran una invitación para el virus que tenía unos efectos devastadores. El virólogo Klaus Stöhr, director del programa contra la gripe de la OMS(Organización Mundial de la Salud),  relata en un documental que acompaña a este artículo como en 1918 "personas que tenían buena salud salían de casa y al cabo de dos horas a sus familias las llamaban desde el hospital porque se encontraban en una situación crítica. Y a las pocas horas morían".

Fotografía de un grupo de policías en la ciudad de norteamericana en Seattle llevando las mascarillas con las que se trataba de prevenir el contagio . Puede que su eficacia no era demasiada pero no había ningún otro medio para evitar el contagio en una época donde no existía vacuna. Habría que esperar aún dos décadas para las primeras vacunas (Imagen procedente de http://retalesdehistoria.blogspot.com )   
 
Este experto nos describe los síntomas de una enfermedad que en dos o tres días acababa con la vida del infectado que el día antes se hallaba completamente sano "Una neumonía en la que los pulmones quedaban encharcados de sangre que hacían casi imposible la respiración".  Un médico de la época relataba "El principio es brusco. cefaleas, espectoraciones, estertores."  y a continuación el rostro del enfermo adoptaba un tono gris, síntoma de cianosis, es decir, falta de oxígeno, y a este síntoma le seguía la muerte. Este mismo médico escribía con desaliento "En cinco semanas he visto más muertos que en diez años" y lo escribía un hombre que trabajaba en un hospital durante la guerra . Al principio la dolencia pasa desapercibida para la población, más pendiente de los combates de la guerra, pero pronto la enfermedad se convierte en la protagonista. La expansión de la enfermedad es imparable, los médicos envían informes a los gobiernos de sus países para que tomen medidas para detener el contagio mientras los hospitales están desbordados entre los heridos por los combates y los cada vez más numerosos infectados por la gripe. Otro médico de la época explica "Cuando circulas por una sala de enfermos de gripe llama la atención el aspecto de los enfermos, la respiración breve y dificultosa. Ya no se observa la cara roja del principio sino un color plomizo, la mirada inquieta refleja el miedo a una asfixia pulmonar. El enfermo a veces escupe una espuma blanca , en ocasiones sanguinolenta. Después sobreviene la asfixia". Y lo peor de todo es que no había ningún remedio para ello, había aparecido de forma súbita y estaba matando miles, decenas de miles, cientos de miles de personas.

Ante la falta de remedios eficaces contra la enfermedad los periódicos anunciaban remedios milagrosos como el que aparecía en este anuncio. La gripe de 1918 se propagaría en tres oleadas, una primera a partir de abril de 1918, que no sería tan letal como la segunda oleada que se desarrollaría entre agosto y noviembre de 1918 , cuando se produciría el mayor número de muertes y una última oleada a comienzos de 1919 para extinguirse en la primavera de ese año. España tendría el índice de mortalidad más alto entre las naciones que no estaban implicadas en la Primera Guerra Mundial a lo que ayudó que se celebraran misas multitudinarias en las que la concentración de grandes cantidades de gente facilitó su propagación. En España recibió la enfermedad recibió diferentes  nombres como "Sóldado de Nápoles" por una obra que estaba representándose en aquel momento . En América del Sur también habría cientos de miles de afectados, destacando México con entre trescientos mil y medio millón de fallecidos y seguido por Guatemala y Brasil entre los más afectados (Imagen procedente de http://www.revistahallali.com )   
 
Pero el virus no se detendría en Europa, también alcanzaría África, Asia, Oceanía y las dos Américas a partir del otoño de 1918, cuando el virus mutó y aún se hizo más letal. Parece que el mes de mayor mortalidad fue octubre y sobre las cifras es difícil establecer un número de víctimas porque de muchos países apenas hay datos , pero las estimaciones de la mayoría de investigadores oscila el número de fallecimientos entre los 24 y los 40 millones de muertos, pero si esta cifra ya es de por sí impresionante aún lo es más la de contagios, pues se estima que la mitad de la población mundial padeció la gripe de 1918, que si fuera hoy estaríamos hablando de más de tres mil millones de personas. Uno de los factores que ayudaron a la expansión de la pandemia fueron los rápidos movimientos de las tropas , que hacían inviable las medidas de cuarentena además de la debilidad de los soldados y la población europea después de cuatro años de guerra.Los soldados vivían hacinados en tiendas ocupadas por diez o quince soldados y las condiciones higiénicas eran muy malas y, además , convivían en los campamentos con animales de granja , como las aves de granja y, como ya sabemos, las aves son huéspedes del virus Influenza A, aunque a ellas no les causa efecto alguno.  Se intentaron todo tipo de remedios, desde la aspirina hasta la quinina y como suele suceder en estos casos también aparecieron anuncios de medicamentos milagrosos que decían curar la enfermedad. Sin embargo, la enfermedad seguía progresando y sólo en París morían unas mil cuatrocientas personas a la semana mientras que en lugares tan alejados como las islas Fiji perdían el 30% de su población en poco más de una semana  y en poblaciones esquimales o inuit de Alaska y Canadá llegaron a morir el 100% de sus habitantes. El mundo nunca había conocido una pandemia como aquella.

DOCUMENTAL  SOBRE LA GRIPE DE 1918

En este documental se analiza las causas de la gripe de 1918, con relatos de médicos de la época y también con las investigaciones realizadas durante la primera década del siglo XXI para averiguar las causas que convirtieron al virus Influenza A H1N1 en el responsable de la pandemia más letal de la historia



 
 
Muchos años después de la gripe española, en 2003, un grupo de genetistas de diferentes partes del mundo se propusieron encontrar  el origen del virus de 1918. Dos años más tarde, en 2005, uno de los equipos dirigidos por el genetista norteamericano  Jeffery K. Taubenberger (1961) lograron recuperar los genes del virus de la gripe de 1918 que se había conservado en el tejido pulmonar de una mujer inuit de Alaska. El frío había sido en esta ocasión aliado de la ciencia permitiendo la conservación de estos tejidos y Taubenberger logró además devolver el virus a la vida para investigar que era lo que le había hecho tan mortífero. Y lo primero que descubrió es que el virus de la gripe de 1918 era un virus de la gripe aviar, no tenía ningún gen humano, pero incluía hasta veinticinco mutaciones que le permitieron adaptarse a nuestras células e infectarlas a una velocidad como no se había visto antes. Su velocidad de contagio era hasta cincuenta veces superior en un día  a la de la gripe común y la clave estaba en las mutaciones sufridas por una de las dos proteínas principales de la Influenza, la Hemaglutinina(H) que ya sabemos que es la que sirve de enganche a la célula que el virus pretende invadir. Probablemente la presencia de aves de corral en los campamentos de los soldados causó la mutación que convirtió al virus en mucho más letal de lo que había sido en un comienzo. Pero al igual que había empezado la pandemia esta se extinguió en la primera de 1919 después de reducir el número de muertos y contagios en los meses anteriores. Para entonces la Gran Gripe o la Gripe Española o la Gripe de 1918 había causado al menos el doble de víctimas que la Primera Guerra Mundial.

En este esquema se analiza las diferentes mutaciones y formas de contagio de la Influenza A. El ave puede transmitir una cepa del virus de la gripe aviar directamente al ser humano o a un huésped intermediario, que generalmente es un cerdo pues su organismo tiene un funcionamiento muy similar al de los seres humanos o también puede traspasarlo a aves de granja como los pollos. Igualmente el hombre puede transmitir una cepa del virus de la gripe humano al cerdo o al pollo y si en el interior del organismo del cerdo o del pollo se encuentran en una misma célula las cepas del virus de la gripe aviar y de la gripe humana se recombinarán pudiendo dar origen a una nueva cepa que podría transmitirse de nuevo a los humanos  y luego de persona a persona dando lugar a una pandemia. Por eso es tan importante averiguar en los comienzos de las epidemias de gripe porcina o aviar si el contagio se ha dado sólo de animal al hombre o hay contagios de persona a persona, porque en ese último caso quiere decir que la mutación puede extender a la misma velocidad que lo hizo en 1918, 1957 o 1968. (Imagen procedente de http://www.taringa.net )
 
Pero no fue un adiós, sino un hasta luego, porque apenas dos décadas después, en 1957, aparecía una nueva versión del virus de la gripe de 1918, en este caso el Influenza A H2N2, la mutación del virus anterior . El foco de la infección se hallaba en China y de allí se extendió primero en la primavera de aquel año a las ciudades de Singapur y Hong Kong, dos puertos claves en el comercio marítimo internacional lo que facilitó su propagación a otros lugares como India y Australia para seguir su camino hacia el oeste. Después de extenderse por toda Asia ,en verano llegó a África  y para el otoño ya había alcanzado Europa y Estados Unidos. A diferencia de 1918 en el año 1957 hacía veintiocho años que el médico escocés Alexander Fleming(1881-1955) había descubierto la penicilina,el primer antibiótico del que disponíamos para luchar contra las infecciones y también había sido creada la Organización Mundial de la Salud , fundada en 1948, que se había encargado de impulsar el desarrollo de nuevas vacunas contra la gripe. Pero estas vacunas eran ineficaces frente a esta nueva mutación  que en esta ocasión no se había producido en las aves, sino en los cerdos , y al igual que había sucedido con las aves en 1918, después de esta mutación saltó al hombre . En menos de un año, la que sería llamada Gripe Asiática acabaría, según estimaciones del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, con la vida de unos cinco millones de personas. Sólo en el país donde escribo, España, infectó a más de cuatro millones de personas, pero al igual que sucedió con la gripe de 1918, al llegar la primavera de 1958 el virus volvió a mutar y dejó de ser letal .

Mapa con la extensión del SARS , el Síndrome Respiratorio Agudo Severo , aunque las cifras de muertos son superiores a las que aparecen en él ya que esté fue realizado mientras aún tenía lugar la epidemia. Causado por otro virus que tiene un comportamiento parecido a la gripe, gracias a la rápida actuación de los equipos científicos se logró evitar su expansión, que se concentró especialmente en China con más de un 50% de los casos. Sobre los problemas para vacunar a la población mundial contra un virus como este o de otra nueva pandemia de gripe,  Klaus Stöhr, el director del programa de la OMS en la lucha contra la gripe, dice "Para producir una vacuna contra una pandemia necesitas aislar el virus y transformarlo en vacuna, lo que lleva un tiempo mínimo de dos a cuatro meses. La capacidad mundial de producción de vacunas es de unos 300 millones de dosis anuales, que puede incrementarse hasta 900 millones de dosis en alrededor de medio año. Si sólo en China hay 1.200 millones de personas; en la India, 1.000 millones; en Europa, incluyendo a Rusia, 750 millones; en Norteamérica, 280 millones, y todos van a querer vacunas, es evidente que no habrá vacunas para todo el mundo." (Imagen procedente de http://www.nature.com )
 
 
Pasarían aún menos años para la siguiente pandemia . El responsable en esta ocasión fue el Influenza A H3N2. En esta ocasión la mutación afectó a la proteína  Hemaglutinina(H) y tuvo su origen en la que entonces era aún colonia del Reino Unido, Hong Kong, en el año 1968, apenas once años después de la Gripe Asiática y probablemente fueron los británicos que vivían en la colonia y se movían a Europa y otros lugares de Asia los que la extendieron. El número de muertos causados por esta nueva pandemia estaría alrededor de los dos millones. Ya en el siglo XXI la humanidad ha tenido que enfrentarse a dos pandemias. Una de ellas fue el SARS ,siglas del  Síndrome respiratorio agudo severo , que apareció en China en el año 2003. La OMS envió una alerta que decía  "Tenemos un problema en Asia. No sabemos lo que es. La mayor parte de la gente muere de ello. Los trabajadores sanitarios también lo contraen. No hay medicamentos eficaces ni pruebas diagnósticas. Creemos que es un agente infeccioso". Un equipo internacional de trece laboratorios se unió para estudiar este nuevo virus . Klaus Stöhr, al que ya he mencionado antes como el director del programa de la OMS en la lucha contra la gripe, relata en una entrevista en la revista Muy Interesante los síntomas de este nuevo virus "Durante dos días el enfermo padecía una fiebre muy alta. Al cabo de tres o cuatro días la fiebre remitía un poco y luego podían pasar dos cosas: un 15 por 100 de los afectados enfermaba de gravedad, ingresaba en la unidad de cuidados intensivos y la mayoría de ellos, que representaba un 10 por 100 del total de pacientes, moría. El 85 por 100 restante mejoraba y finalmente se recuperaba".

DOCUMENTAL "LA PRÓXIMA PANDEMIA MUNDIAL" DEL PROGRAMA "REDES" 

En este documental del programa español de ciencia "Redes" se habla tanto de las últimas pandemias sufridas en la primera década del siglo XXI como la posibilidad de que en el futuro se produzcan nuevas pandemias y los medios con las que podemos enfrentarnos a ellas.




La mortalidad era muy alta "En sólo tres meses -explica Stöhr - de 8.800 personas que se contagiaron, murieron casi 800. Extrapolando esos datos, si el SARS se hubiera extendido por todo el mundo, imagínese las proporciones que habría alcanzado" . Aunque no se trataba de la gripe la experiencia acumulada en el tratamiento de las anteriores pandemias fue muy útil para mantener el control de la infección e impedir que se extendiera "En los primeros días de la epidemia de SARS sólo sabíamos que era una enfermedad respiratoria, como la gripe. Pensamos que podía ser una gripe pandémica, por lo que echamos mano de nuestra red de vigilancia de gripe, que cuenta con más de 10.000 laboratorios que extraen cada año cerca de 200.000 muestras de pacientes con síntomas respiratorios, en 6.000 de las cuales se aislan virus de la gripe. Luego, éstos se secuencian genéticamente, se analizan sus antígenos y hacemos pruebas de vacunas. Gran parte de esta información fue muy valiosa en la crisis del SARS." El contagio pudo ser controlado y de los ocho mil casos casi el 50% estuvieron localizados en China.Mucho más reciente fue la pandemia de gripe Influenza A de 2009 y 2010 conocida como Gripe Porcina porque fue el resultado de una mutación de  una cepa de gripe  aviaria, dos cepas de gripe  porcinas y una humana. En este caso su origen estuvo en México, donde se detectó el primer caso en marzo de 2009 y la primera víctima el 11 de abril de aquel año. Después se dieron casos en Estados Unidos y Canadá y después se detectaron casos aislados en otros países . Por fortuna el virus no tuvo la fuerza de otras pandemias y según datos de la OMS en julio de 2010, cuando ya había remitido la pandemia, causó unas dieciocho mil muertes .


En la imagen, varias personas vacunan a gallinas en Shangsi, China, el 3 de abril de 2013.Foto China/Reuters
Fotografía de varias personas vacunando a gallinas en China durante los primeros días de abril de este año. La OMS ha bautizado a esta nueva cepa del virus Influenza A con el nombre de Virus influenza A(H7N9). Por el momento no parece que haya habido ningún caso de contagio entre humanos aunque determinados contagios se han producido sin contacto directo entre las aves y las personas infectadas por lo que podría haber otro foco de contagio. En el momento en que escribo hay 102 infectados y de ellos 21 han fallecido. El gran riesgo de estos contagios es siempre la posibilidad de mutación del virus que le permitiera contagiarse de persona a persona , de ahí la importancia de controlar estas epidemias desde un primer momento. Si se recombinara la cepa de la gripe de las aves con la cepa humana en un intermediario como un cerdo la mutación resultante podría dar lugar a una cepa como la de 1918 (Imagen procedente de http://entretenimiento.terra.es
 
En el momento que escribo este artículo sigue progresando el nuevo brote de gripe aviar , la Influenza A H7N9 que a día de hoy, 21 de abril de 2013, ha causado 102 infectados y 21 fallecimientos en China,  aunque de momento no se ha hallado ningún caso de transmisión entre humanos por lo que la OMS , que ha enviado a equipos de científicos para estudiar este nuevo brote, no ha declarado la epidemia. Pero como ya sabemos después de conocer la historia de la gripe esto no significa nada , pues una mutación en una de sus proteínas podría cambiar la situación y convertirlo en un virus letal y altamente contagioso. Es de esperar que en esta ocasión tampoco suceda, pero los científicos reaccionan siempre con alarma ante estas noticias porque saben que lo que sucedió en 1918 podría volver a repetirse . El microbiólogo norteamericano Peter Palese, director del departamento de Microbiología del Hospital Monte Sinai de Nueva York y uno de los participantes en los equipos que investigaron el origen del virus de la gripe de 1918, nos explica que "No podemos predecir  cuando va a aparecer el virus de la gripe . Sin embargo, estamos seguros que lo hará.La cuestión no es si se va a manifestar o no , sino cuando lo hará". En el mismo sentido Klaus Stöhr explica que "En el siglo XIX hubo tres grande epidemias o pandemias de gripe. En el XVIII, cuatro. En el siglo XVII, también tres o cuatro. Nos guste o no, cada cien años hay tres o cuatro pandemias. El intervalo entre las mismas es de 27,5 años. A veces, este período fue de diez años; otras veces, de 35 años. La última gran epidemia fue en 1968, hace 36 años. Así que estamos fuera de cuentas. Por lo que existe una alta probabilidad de que se produzca otra. " Confiemos en la labor de hombres como Stöhr y los equipos de la OMS , los sucesores de hombres como Robert Koch, como Louis Pasteur y todos aquellos que a lo largo de la historia se han enfrentado con estos enemigos que, aunque ahora ya no son invisibles, son aún más letales que antes gracias a los avances del hombre que consigue transportar al virus en apenas veinticuatro horas al otro extremo del mundo. La batalla contra la Influenza continua.
 
 
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