miércoles, 24 de abril de 2013

LOS KAKURE Y LOS MÁRTIRES DE SHIMABARA (PRIMERA PARTE )

 
La elección de Jorge Mario Bergoglio(1936) el pasado 13 de marzo de 2013 como nuevo pontífice de la Iglesia Católica con el nombre de Francisco puso de actualidad a la Compañía de Jesús a la que pertenece el que fuera arzobispo de Buenos Aires, se publicaron muchos artículos sobre esta orden religiosa y su convulsa historia durante los cinco siglos que han transcurrido desde su fundación en el siglo XVI, y una de estas historias me llamó la atención por dos motivos, porque relataba la historia de uno de los martirios cristianos menos conocidos y más cercanos en el tiempo a nuestros días y porque el escenario era una de las naciones cuya historia nos es  menos conocida, Japón, una nación que antes y después de la historia que me dispongo a compartir con vosotros permanecería en un aislamiento casi absoluto convirtiéndola en una auténtica desconocida para el resto del mundo hasta bien entrado el siglo XIX. Es un relato que nos llevara desde la fundación de la orden religiosa de los jesuitas hasta las tierras japoneses en las que durante más de doscientos años los cristianos tendrían que permanecer ocultos , de ahí que recibieran el nombre con el que he titulado este artículo, los Kakure que significa los Escondidos, y cuya persecución recuerda mucho a la sufrida por los primeros cristianos durante los primeros siglos de nuestra era dentro de las fronteras del Impero Romano. Es un relato de fe, de crueldad y también de una cultura que  es muy desconocida para muchos y que trataré de acercar un poco más a lo largo de esta historia.

Así que vamos ahora a subirnos a nuestra máquina del tiempo para trasladarnos al año 1491 , a la España gobernada por los Reyes Católicos y  en concreto a la villa de Azpeitia , en el actual País Vasco. Allí nacía Íñigo López de Loyola(1491-1556) y aunque no hay muchos datos de sus primeros años de vida sabemos que era el más pequeño de ocho hermanos de una familia perteneciente a la nobleza, señores del castillo de Loyola. Como era habitual en la sociedad de su tiempo cuando no eras el primogénito el camino del hijo de un noble podía seguir el  de la iglesia o el del ejército y el de Íñigo iba a seguir este último. En 1507, tras la muerte de su madre, Íñigo es enviado por su familia a Arévalo,una ciudad situada en la provincia de Ávila, para ponerse al servicio  del Contador Mayor de Castilla que al mismo tiempo era Consejero Real, lo que significaba que el joven Íñigo estaría muy cerca de la Corte .En la "Autobiografía" que entre  1553 y 1555 sería recogida por el jesuita Luis Gonçalves da Camara ,a quién el propio Ignacio de Loyola eligió para dictarle el relato de su vida y su pensamiento religioso, podemos leer en su inicio como hasta los veintiséis años se dedicó a seguir la vida de un militar  y como su vida cambió a partir de una grave herida sufrida en el combate cuando estuvo cerca de perder las piernas. Así lo contaba el propio Ignacio

Mapa de España que representa el territorio durante el reinado de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, el mundo en el que nació Ignacio de Loyola.Las dos grandes entidades territoriales eran el Reino de Castilla, gobernado por Isabel de Castilla, y los territorios que integraban la Corona de Aragón, bajo el gobierno de Fernando II de Aragón. A través de su matrimonio unificaron los dos reinos aunque cada uno seguía gobernando sobre su propio territorio y la verdadera unificación se produciría tras la muerte en 1516 de Fernando el Católico y su sucesión por su nieto Carlos I, ya que la heredera directa, Juana I de Castilla(1479-1555), hija de los Reyes Católicos, fue inhabilitada para gobernar debido a su desequilibrada mente que le ganó el sobrenombre de Juana la Loca.  Al sur se encontraba el último reducto de la presencia musulmana en España , que se prolongaba desde el siglo VIII .En el año 1492  el último rey nazarí de Granada, Boabdil el Chico(1459-1533), entregaba la ciudad a los monarcas españoles con lo que se completaba la Reconquista. Pero aún quedaba un reino independiente, el reino de Navarra, que sería invadido en el año 1512 por las tropas de Fernando el Católico. En los años siguientes se producirían varios intentos de recuperar la independencia por parte de Enrique II de Navarra(1503-1555), la última de ellas en 1521 donde Ignacio de Loyola intervino con las tropas del rey Carlos I defendiendo Pamplona asediada por los hombres de Enrique apoyados por tropas francesas (Imagen procedente de http://www.zonu.com )

"Hasta los 26 años de su edad fue hombre dado a las vanidades del mundo y principalmente se deleitaba en ejercicio de armas con un grande y vano deseo de ganar honra. Y así, estando en una fortaleza que los franceses combatían, y siendo todos de parecer que se diesen, salvas las vidas, por ver claramente que no se podían defender, él dio tantas razones al alcaide, que todavía lo persuadió a defenderse, aunque contra parecer de todos los caballeros, los cuales se conhortaban con su ánimo y esfuerzo. Y venido el día que se esperaba la batería, él se confesó con uno de aquellos sus compañeros en las armas; y después de durar un buen rato la batería, le acertó a él una bombarda en una pierna, quebrándosela toda; y porque la pelota pasó por entrambas las piernas, también la otra fue mal herida." Era el año  1521 y las tropas del que ya era rey de España Carlos I(1500-1558), nieto de los Reyes Católicos y del emperador del Sacro Imperio,  que iba a convertirse en emperador con el nombre de Carlos V, luchaban contra una alianza de tropas francesas y navarras que trataban de recuperar la independencia del Reino de Navarra  que había sido conquistado en 1512 por las tropas del rey Fernando II de Aragón, es decir, Fernando el Católico(1452-1516), esposo y ya viudo en aquel momento de Isabel de Castilla o Isabel la Católica(1451-1504). Fue defendiendo el castillo de Pamplona contra las tropas navarras donde fue herido de gravedad Ignacio en aquel año de 1521, cuando ,que debía tener treinta años si su fecha de nacimiento es correcta, aunque en su biografía habla de veintiséis .


Habéis visto que ahora le llamo Ignacio cuando al comienzo me refería a él con el nombre de Íñigo. En algún momento de su vida decidió adoptar el nombre de Ignacio por el que hoy es conocido , y no es bien conocido el motivo de este cambio pero durante las dos últimas décadas de su vida firmaría siempre con este último nombre que será el que yo utilice a partir de ahora. Como hemos visto fue malherido y se temió por su vida pero después de dolorosas intervenciones en su pierna se fue recuperando. Y fue durante su convalecencia donde la lectura  a la que era tan aficionado le iba a cambiar su vida. Así lo cuenta en su "Autobiografía" en la que podemos leer que  "sintiéndose bueno, pidió que le diesen algunos dellos para pasar el tiempo; mas en aquella casa no se halló ninguno de los que él solía leer, y así le dieron un Vita Christi y un libro de la vida de los Santos en romance." y esas lecturas le causaron honda impresión "leyendo la vida de nuestro Señor y de los santos, se paraba a pensar, razonando consigo: ¿qué sería, si yo hiciese esto que hizo San Francisco, y esto que hizo Santo Domingo? y así discurría por muchas cosas que hallaba buenas, proponiéndose siempre a sí mismo cosas dificultosas y graves," Y comienza a reflexionar sobre la necesidad de dar un giro a su vida "Y cobrada no poco lumbre de aquesta leción, comenzó a pensar más de veras en su vida pasada, y en quánta necesidad tenía de hacer penitencia della. Y aquí se le ofrecían los deseos de imitar los santos, no mirando más circunstancias que prometerse así con la gracia de Dios de hacerlo como ellos lo habían hecho. Mas todo lo que deseaba de hacer, luego como sanase, era la ida de Hierusalem, como arriba es dicho, con tantas disciplinas y tantas abstinencias, cuantas un ánimo generoso, encendido de Dios, suele desear hacer."


El relato que en su autobiografía hace Ignacio de Loyola de la herida es escalofriante porque refleja el dolor que entonces tenían que sufrir los soldados heridos en la batalla . Aún faltaban tres siglos para que se empleara la anestesia en las operaciones y resulta difícil de imaginar como podían soportarlo. Está escrito en tercera persona porque aunque son las palabras de Ignacio de Loyola fue escrito por otro jesuita, el padre Luis Gonçalves da CamaraY así, cayendo él, los de la fortaleza - se refería a la fortaleza que defendía Pamplona , la capital de Navarra, asediada por los partidarios del rey navarro Enrique II(1503-1555), donde también iban soldados franceses - se rendieron luego a los franceses, los cuales, después de se haber apoderado della, trataron muy bien al herido, tratándolo cortés y amigablemente. Y después de haber estado 12 ó 15 días en Pamplona, lo llevaron en una litera a su tierra; en la cual hallándose muy mal, y llamando todos los médicos y cirujanos de muchas partes,juzgaron que la pierna se debía otra vez desconcertar, y ponerse otra vez los huesos en sus lugares, diciendo que por haber sido mal puestos la otra vez, o por se haber desconcertado en el camino, estaban fuera de sus lugares, y así no podía sanar. Y hízose de nuevo esta carnecería; en la cual, así como en todas las otras que antes había pasado y después pasó, nunca habló palabra, ni mostró otra señal de dolor, que apretar mucho los puños." (Imagen procedente de http://apostolsanjose.es )
Y así toma la decisión de peregrinar a Jerusalén "y cuando en ir a Jerusalén descalzo, y en no comer sino yerbas, y en hacer todos los demás rigores que veía haber hecho los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aún después de dejado, quedaba contento y alegre". En la primavera de 1522 viaja hasta Barcelona donde toma la decisión de abandonar la vida militar y después de dejar su armadura en el Monasterio de Montserrat estuvo diez meses viviendo en la población de Manresa con un grupo de monjas, un tiempo del que Ignacio recordaría luego que "Y estando allí sentado se le empezaron a abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas".  En 1523 peregrina a  Jerusalén y de regreso a España decide completar su formación estudiando primero en la Universidad de Alcalá de Henares y más tarde viaja a París en 1528 donde permanecerá los siguientes siete años estudiando en la Universidad de la Sorbona donde lograría el título que le permitía enseñar filosofía y teología y donde conocería al grupo de hombres que iban a formar el núcleo de la nueva orden religiosa que iba a fundar Ignacio. Entre ellos se encontraban el navarro Francisco Javier(1506-1552), el francés Pedro Fabro(1506-1546), Alfonso Salmerón(1515-1585), Diego Lainez(1512-1565), Nicolás de Bobadilla(1509-1590) y el portugués Simao Rodrigues (1510-1579).

Como veis por la edad de todos ellos  era un grupo de gente muy  joven que con el fervor propio de la juventud  iban a seguir a Ignacio en su decisión de presentarse ante el Papa en Roma para ponerse a su servicio "a fin  de que él los envíe a donde juzgue que será más favorable a la gloria de Dios y utilidad de las almas". El 15 de julio de 1534 los siete hombres juran durante una misa en la capilla de Montmartre de París oficiada por Pedro Fabro "servir a nuestro Señor, dejando todas las cosas del mundo" y fundan la Sociedad de Jesús, el embrión de la futura Compañía de Jesús. Una inoportuna enfermedad de Ignacio retrasó el proyecto pues tuvo que regresar a Navarra en 1535 para reponerse . Finalmente se reunen todos de nuevo en 1537 en Venecia donde los que aún no lo eran se ordenan sacerdotes. Permanecerán allí un año , prosiguiendo sus estudios y haciéndose llamar ya Compañía de Jesús ya en 1538 se dirigen a Roma donde Ignacio tiene una revelación antes de entrar en la ciudad "Y estando un día, algunas millas antes de llegar a Roma, en una iglesia, y haciendo oración, sintió tal mutación en su alma y vio tan claramente que Dios Padre le ponía con Cristo, su Hijo, que no tendría ánimo para dudar de esto, sino que Dios Padre le ponía con su Hijo." y contó a sus compañeros que "He visto a Cristo con su cruz a cuestas y a su lado al Padre Eterno que le decía a su Hijo: 'quiero que tomes a éste como servidor', y Jesús me dijo: 'quiero que nos sirvas' ".


Santuario y Basílica de Loyola , construido alrededor de la casa natal de Ignacio de Loyola. Comenzó a construirse en el año 1689 diseñado por el arquitecto italiano Carlo Fontana (hacia 1634-1714). Sesenta años antes, en 1622, Ignacio de Loyola había sido canonizado, aunque en el siglo XVIII la Compañía de Jesús llegaría a ser suprimida en el año 1773 por el papa Clemente XIV(1705-1774), presionado por los reyes de España, Portugal, Francia.Seis años antes, en 1767, el rey español Carlos III(1716-1788) había expulsado a los jesuitas de todos los territorios de la corona española en virtud de la Pragmática Sanción de 1767, de Portugal fueron expulsados en 1759 y de Francia en 1763 . Años después, el emperador francés Napoléon Bonaparte escribiría sobre la Compañía de Jesús " Los Jesuitas son una organización Militar, no una orden religiosa. Su jefe es el general de un ejército, no el mero abad de un monasterio. Y el objetivo de esta organización es Poder, Poder en su más despótico ejercicio, Poder absoluto, universal, Poder para controlar al mundo bajo la voluntad de un sólo hombre (se refería al Superior General de los Jesuitas, al que se le denominaba el Papa Negro). El Jesuitismo es el más absoluto de los despotismos y, a la vez, es el más grandioso y enorme de los abusos" Sería el papa Pio VII(1742-1823), pontífice entre 1800 y 1823, quién restauraría de nuevo a la Compañía de Jesús. No es más que un breve resumen, pues no es el objetivo de este artículo narrar la historia de la Compañía de Jesús sino en su relación con la historia de Japón (Imagen procedente de http://www.donostiroller.com )   

 Finalmente fueron recibidos por el papa Pablo III(1468-1549) en noviembre de 1538 y le presentaron los estatutos para formar una nueva orden religiosa. El papa daría su aprobación por metido de la bula Regimini militantis promulgada el 27 de septiembre de 1540 en la que limitaba el número de sus miembros a sesenta aunque esta limitación sería levantada en 1543. Nacía así la Compañía de Jesús de la que Ignacio de Loyola iba a ser su primer Prepósito General. Ignacio, que se ha instalado en Roma,  se consagra a escribir los estatutos de la nueva orden y redacta su obra "Ejercicios Espirituales" , publicada en 1548 y que serían recomendados por el Papa Pablo III y con los que Ignacio recogía pensamientos y reflexiones religiosas y que él mismo definía así  "Por este nombre se entiende todo modo de examinar la conciencia, de meditar, de razonar, de contemplar; todo modo de preparar y disponer el alma, para quitar todas las afecciones desordenadas (apegos, egoísmos, ...) con el fin de buscar y hallar la voluntad divina.". En 1550 el papa Julio III (1487-1555) aprobaba de forma definitiva la constitución de la orden , en 1553 comenzaba a dictar su autobiografía, a la que me he referido a lo largo de estos párrafos en varias ocasiones, al padre Luis Gonçalves da Camara , y un año después, en 1554, aparecen las Constituciones Jesuíticas con los estatutos de la orden y su lema "Ad maiorem Dei gloriam", que significa "A mayor gloria de Dios". Mientras, la Compañía comienza a crecer a gran velocidad, y cuando dos años después, el 31 de julio de 1556 , Ignacio de Loyola fallece en Roma, la nueva orden  cuenta ya con mil treinta y seis miembros, distribuidos entre once circunscripciones territoriales a las que dan el nombre de Provincias y con treinta y tres casas dedicadas a la educación.

Sin duda la gran labor de los jesuitas en estos años fue la misionera, y entre ellos se encontraba el hombre en el que Ignacio de Loyola había pensado como su sucesor , uno de los seis jóvenes que había hecho el juramento con Ignacio aquel 15 de julio de 1534 , el navarro Francisco Javier. Su labor misionera había comenzado en 1540 cuando Ignacio de Loyola recibe una petición del rey portugués Juan III (1502-1557) a través de su embajador en Roma para que envíe a un grupo de hombres de su recién creada orden para viajar como misioneros a las Indias Orientales, el nombre que entonces se daba a gran parte del sur y el sureste asiático en oposición a las Indias Occidentales con las que era conocida América. Fue nombrado legado, es decir, embajador del papa  en "las tierras del Mar Rojo, del Golfo Pérsico y de Oceanía, a uno y otro lado del Ganges." Una misión descomunal pero a la que Francisco Javier se dedicaría con pasión el resto de su vida. Viaja a Lisboa para zarpar de allí el 7 de abril de 1541 rumbo a Asia aunque hace una primera escala en la costa oriental de África, en el territorio de lo que hoy es Mozambique, donde estará entre agosto de 1541 y marzo de 1542 para seguir viaje hacia el este no sin antes haber tenido sus primeros enfrentamientos con los esclavistas por el trato que daban a los negros. Después de dos meses de viaje por el Indico arriba a la ciudad de Goa, en la costa occidental de India, entonces un importante enclave comercial controlado por los portugueses.
Mapa con los viajes que realizó Francisco Javier, considerado del "Apóstol de las Indias" desde 1541, cuando zarpó de Portugal en dirección a Goa , hasta 1552 cuando murió en la isla de Shangchuan en las aguas del Mar Meridional de China y frente a la costa de China continental. Francisco Javier sabía que su misión como nuncio del papa en Asia era un viaje sin retorno, así se lo decía uno de sus compañeros ,Pedro Fabro, en una carta dirigida a Ignacio de Loyola "¡sabe Dios! que ya con Javier no nos volveremos a ver en la tierra hasta que nos reunamos para siempre en el cielo". Recorrería más de cien mil kilómetros en sus viajes hasta que murió casi por agotamiento y consumido por la fiebre  en Shangchuan. Así lo relataba un testigo de su muerte "viendo que estaba moribundo, le puse en la mano un cirio encendido. Poco después, entregó el alma a su creador y Señor con gran paz y reposo, pronunciando el nombre de Jesús". Sería canonizado en 1622 y fue el iniciador de la evangelización de Japón, aunque estaba lejos de imaginar lo que iba a suceder medio siglo después  (Imagen procedente de http://javifields.blogspot.com )

Aprende la lengua para iniciar la evangelización y ordena a los primeros sacerdotes para que le ayuden , aunque en sus cartas a Roma muestra su desesperación ante la falta de manos para emprender aquel colosal empeño "Muchas veces -escribe Francisco Javier - me mueven pensamientos de ir a esas Universidades dando voces como hombre que tiene perdido el juicio, y principalmente a la Universidad de París, diciendo en la Sorbona a los que tienen más letras que voluntad, para disponerse a fructificar con ellas; ¡cuántas almas dejan de ir a la gloria y van al infierno por negligencia de ellos! Es tanta la multitud de los que se convierten a la fe de Cristo en estas partes, en esta tierra donde ando, que muchas veces me parece tener cansados los brazos de bautizar, y no poder hablar de tantas veces de decir Credo y mandamientos en su lengua de ellos y las otras oraciones." Durante los siguientes años no para en sus viajes de evangelización. El que sería conocido como "Apóstol de las Indias" viaja a Ceilán, a las islas Molucas, entonces conocidas como Islas de las Especies, y a Malaca. Y será aquí donde se cruzará su destino  con el de un joven que huía de una tierra extraña de la que Francisco Javier apenas sabía nada igual que el resto de europeos, Japón. Aquel joven decía llamarse Anjiro y procedía de la tercera isla más grande de Japón, Kyushu. Pertenecía a una familia acomodada pero se había visto obligado a huir después de asesinar a otro joven en el transcurso de una pelea.

Los portugueses eran de los pocos europeos que mantenían algún contacto comercial con los japoneses. La primera expedición que había llegado hasta Japón fue en 1543 y de ella había formado parte el explorador portugués y que más tarde sería jesuita el capitán Fernao Mendes Pinto(hacia 1510-1583), y sería  un barco portugués el que ofrecería la oportunidad a Anjiro para escapar antes de ser capturado y probablemente ejecutarlo. El barco se dirigía a Malaca , un largo viaje en el que Anjiro debió tener tiempo para reflexionar y terminó confesando al capitán portugués lo que había hecho, tal vez porque su conciencia no le permitía descansar. Al escuchar la confesión el capitán le dijo que al lugar donde iban, Malaca, había un hombre santo que le podría ayudar. Aquel hombre santo no era otro que Francisco Javier y ante él se presentó Anjiro al llegar a Malaca. Después de confesarle su crimen y hablar con el jesuita español, Anjiro se convirtió en el primer japonés bautizado en el cristianismo, siendo conocido por el nombre de Pablo o Paulo de Santa Fe.  Francisco Javier decidió embarcarse hacia aquella tierra desconocida llevando a Pablo como  traductor y el  15 de agosto de 1549 Francisco Javier desembarcaba en Kagoshima , en la isla de Kyushu, de donde procedía Anjiro y que hoy es conocida como la "Nápoles de Oriente" porque al igual que la ciudad italiana se halla en una bahía, tiene el mismo clima templado y se halla a la sombra de un volcán que recuerda al Vesubio que se erige junto a Nápoles.
Mapa de Japón actual que os adjunto para que podais ver la istuación de la isla de Kyushu, en la parte inferior del mapa y la situación de la ciudad de Kagoshima, donde desembarcaría Francisco Javier en 1549. Allí se encontró con una sociedad donde el daimio, palabra que significa "gran hombre", era el equivalente a los señores feudales de Europa y por encima de ellos se hallaba la figura del shogun o "comandante del ejército" . A partir del siglo XII y hasta el siglo XIX , el shogun sería el auténtico gobernante de Japón, convirtiendo al mikado o emperador en una mera figura decorativa sometida al poder del shogun. El daimo se servía de su ejército de samurais , que significa "aquel que sirve", la elite militar japonesa.Los niños nacidos en el seno de una familia samurai eran preparados a lo largo de toda su infancia para convertirlos en guerreros . Para ello se les adiestraba en artes marciales o bujutsu, se les enseñaba a usar la espada, el arco y la flecha, la lanza y , cuando se introdujeron en Japón, las armas de fuego. También aprendían a montar a caballo, nadar y bucear, lo que les convertía en unos guerreros formidables . Todos conocemos el arma más unida a la figura del samurai, la katana o nihonto , llamada también "el alma del samurai" , pues nunca se desprendía de ella, ni en tiempos de paz . El resto de la población estaba formada en su inmensa mayoría por campesinos (Imagen procedente de http://www.atlasescolar.com.ar )    

Francisco Javier permanecería dos años en Japón y pronto se dio cuenta que aquella tierra era muy distinta a todas las que hasta entonces había conocido. En una carta escribiría "Es el mejor pueblo que he descubierto hasta ahora ; y me parece que entre todas las naciones no creyentes, ninguna supera a la japonesa" Pero ¿qué Japón se había encontrado el misionero jesuita? Un reino feudal, aislado del exterior , donde al frente figuraba un emperador que gobernaba sobre un territorio repartido en dos centenares de territorios feudales al frente de los que se encontraban los daimios,término que significa "gran nombre" y que podríamos comparar con la aristocracia occidental. Pero aunque nominalmente el poder era detentando por el emperador el poder residía realmente en los daimios y en particular en el más cercano al rey, una especie de primero entre iguales, que recibía el nombre de Shogun, que podemos traducir por "comandante del ejército" en su origen, se había convertido a partir del siglo XII en el verdadero gobernante de Japón en dos grandes períodos, uno conocido como Shogunato Kamakura entre el siglo XII e inicios del siglo XIV y el Shogunato Ashikaga que había comenzando en el siglo XIV . A la llegada de Francisco Javier la familia Ashikaga seguía gobernando en Japón en la persona de Ashikaga Yoshiteru (1536-1565) , aunque su poder se estaba debilitado frente a otros daimios. La sociedad japonesa era campesina en su inmensa mayoría y su religión era el budismo, aunque Francisco Javier no la consideraba una religión sino más bien una filosofía ya que no tenía una cosmogonía, es decir , una historia de la Creación y un concepto de vida en el más allá como el judaísmo, el Islam o el cristianismo.

Monumento erigido en honor de Francisco Javier en la ciudad japonesa de  Shimonoseki en el cuatrocientos cincuenta aniversario de su muerte en el año 2002. Sólo desde el siglo XIX el cristianismo pudo salir a la luz y abandonar la clandestinidad en la que tuvo que mantenerse desde el siglo XVII  después de los acontecimientos que os narraré mañana (Imagen procedente de http://www.navarra.es )

Pronto advirtió Francisco Javier que no podía utilizar en Japón el mismo sistema de evangelización que en el resto de países que había visitado hasta entonces. Después de un año apenas había logrado bautizar a un centenar de japoneses, por lo que decidió cambiar su estrategia, que consistía siempre en dirigirse a los más pobres, para visitar a los más poderosos y así , y aquí cito al escritor norteamericano Joseph Cummins en su obra "Grandes episodios desconocidos de la historia", Francisco Javier "se vistió con prendas elegantes, visitó al daimio de la isla de Honshu, le regaló cajas de música portuguesas , monóculos y relojes y le habló del Dios cristiano" La visita tuvo éxito, el daimio incluso habilitó un templo budista para que Francisco Javier lo pudiera transformar en iglesia y hasta su marcha en el año 1551 Francisco Javier bautizaría a dos millares de japoneses. Tras sus dos años de estancia en Japón regresa a India de la que acababa de ser nombrado Provincial por la Compañía de Jesús y después de un tiempo en Goa ,que ya sabemos que era el principal enclave portugués en India, se prepara para emprender un nuevo y ambicioso viaje de evangelización, ahora a China. Llega a la isla de  isla Shangchuan , en el Mar de China Meridional, y allí se dispone a esperar la llegada de una nave que se encargaría de introducirle en China de forma clandestina porque desde el siglo XIV la dinastía Ming gobernante en el gigantesco país asiático había cerrado sus fronteras al exterior. Pero Francisco Javier no llegaría a poner sus pies en China continental pues la muerte le sorprendió el 3 de diciembre de 1552. Moría el "Apóstol de las Indias" que en 1554 sería enterrado en Goa, pero las semillas sembradas en Japón iban a fructificar en las décadas siguientes para disgusto de sus gobernantes y que desembocaría en una represión que pudo haber cambiado la historia de Japón. Pero eso lo veremos mañana en la segunda parte de esta historia sobre los Kakure, los cristianos ocultos de Japón. 
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