miércoles, 1 de febrero de 2012

LA IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO: EL JUREL DEL PACÍFICO SUR, LA ÚLTIMA PESQUERÍA

Escribía el novelista francés Victor Hugo "La tierra no es del hombre, el hombre es de la tierra. Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha" Esto decía uno de los grandes escritores del siglo XIX hace más de un siglo , pero si entonces ya se quejaba del ser humano por su ceguera  e indiferencia hacia su entorno, hacia el mundo que es su hogar y que sostiene su existencia, no puedo imaginar cuales serían sus palabras hoy al contemplar la continua degradación de la naturaleza y la ciega carrera en la que está implicada la humanidad para agotar todos sus recursos naturales, desde los minerales a las especies animales que no sólo comparten el planeta con nosotros y son seres vivos que deberíamos respetar y cuidar, sino que además de su existencia , de su prosperidad, depende la nuestra. En diferentes ocasiones he citado en el Mentidero al científico y escritor James Lovelock(1919) y su hipótesis de Gaia según la cual la vida  se encarga de regular las condiciones necesarias para que esa misma vida prospere en el planeta, como un sistema que se autoregula y corrige los desequilibrios por si mismo. La Tierra sería en sí misma un organismo formado por todos los seres vivos del planeta.

A veces no nos damos cuenta que los organismos más pequeños son tan o más importantes que los grandes, desde las imprescindibles bacterias o las células que forman los organismos vivos hasta los mayores seres sobre la superficie de la Tierra, los elefantes, o del mar, las ballenas. Tendríamos que verlo como una pirámide donde los seres más pequeños se hallan en la base de su estructura mientras que los grandes depredadores , los de mayor tamaño, se encuentran en su parte superior. ¿Qué sucede cuando en un edificio , por muchos pisos que tenga, socavamos sus cimientos? Antes o después el peso del edificio no podrá ser sostenido y se derrumbará . Seguros por nuestros conocimientos científicos  pero ciegos ante la presión que ejercemos sobre el medioambiente, una presión que crece a medida que aumenta la población del planeta , que en apenas doscientos años ha pasado de los 978 millones de habitantes en 1800 a los siete mil millones alcanzados en 2011 , estamos recibiendo señales continuas de que el crecimiento , tal y como lo concibe nuestra sociedad de consumo, no es sostenible y de nada servirá mirar hacia otro lado cuando en nuestros mares no haya pesca, en nuestras colmenas no haya abejas y en nuestros ríos no haya agua.

Alcanzamos los mil millones de habitantes a principios del siglo XIX, en 1900 la población mundial era aún de 1650 millones de habitantes, y entonces comenzó a multiplicarse su crecimiento. Así en 1950 eramos 2518 millones, en 1970 ya 3692 millones, 5263 millones en 1990, 6070 millones en el año 2000 y en el 2011 alcanzamos los siete mil millones. Toda la historia de la humanidad hasta 1800 para alcanzar la cifra de mil millones y ahora, en apenas una década, hemos crecido en esa misma cantidad. Más que nunca ahora tenemos que tener presentes las palabras de Gandhi  "La tierra es suficiente para todos pero no para la voracidad de los consumidores." Igual que en una casa donde antes vivía una persona y ahora viven diez hay que cambiar la forma en que se organiza la vida en su interior, también la humanidad tiene que adaptar su crecimiento a los recursos del planeta. Actuar como si esto no fuera así, como si pudiéramos mantener el mismo ritmo de vida y consumo ahora que hace sesenta años cuando eramos cinco mil millones menos de habitantes no es sólo ilógico y contra el sentido común,es suicida (imagen procedente de http://ieslamadraza.com )

En 1898 el escritor británico Herbert George Wells(1866-1946) publicaba una de las novelas de ciencia ficción más conocidas "La Guerra de los Mundos", en la que describía la invasión de la Tierra por seres extraterrestres. Nada parecía detenerles y la humanidad caminaba hacia su destrucción, pero un enemigo invisible , el más humilde de todos, acaba con los invasores, las bacterias. Es ficción pero es un reflejo de lo que quiero contaros en este artículo, la importancia que tienen algunos seres vivos de pequeño tamaño que nos pasan desapercibidos, a los que apenas prestamos atención, pero de los que, sin que casi seamos conscientes de ello, depende nuestro bienestar, nuestra forma de vivir e incluso la supervivencia de muchos otros seres vivos. Son dos casos que han llamado mi atención en estos últimos meses, pero podrían citarse muchos otros, son síntomas de una enfermedad que si no es tratada a tiempo no tardaremos en padecer sus consecuencias y no se trata de catastrofismo, sino de actuar cuando aún se está a tiempo.

Os quiero presentar al Trachurus Murphyi, un nombre que no os dirá mucho, quizás algo más si os digo que se trata del nombre científico del Jurel del Pacífico Sur o Jurel chileno , un pez pelágico, es decir, que se encuentra más allá de los doscientos metros hasta los que se extiende la plataforma continental, y con unas dimensiones modestas, que no suele superar los sesenta centímetros de longitud . Se encuentra distribuido a lo largo de la costa americana desde Chile hasta Ecuador y en profundidades de hasta 300 metros . Se reproduce durante todo el año, aunque la época principal se concentra entre los meses de octubre y enero, cuando se alejan más de la costa para desovar. Hasta ahora ha sido un pescado no muy apreciado en las pescaderías, de bajo precio aunque con un alto contenido en proteínas. En el país donde escribo, España, no es muy consumido, pero si lo es en naciones como Chile, Perú o Estados Unidos. Pero la importancia del jurel está más que en su consumo directo en su transformación en harina de pescado dirigida a la acuicultura y a las granjas de cerdos, es decir, a su uso como pienso.

En este mapa podemos ver señalado en rojo la zona donde se hayan distribuido las principales poblaciones de jurel del Pacífico Sur o  jurel Chileno. Este pez, al que los científicos califican como pez pasto ya que sirve de alimento a otros muchos depredadores de mayor tamaño hallándose en la base de la pirámide alimenticia, además de para su consumo humano directo es muy importante para la elaboración de harinas de pescado que se obtienen eliminando del jurel el agua y el aceite. De esta forma hasta un 80% de su contenido son proteínas y grasa digerible con un contenido energético superior al que proporcionan otras proteínas de origen animal o vegetal pues se encuentra mucho más concentrada y son de alta calidad, imprescindibles para el engorde y crecimiento del ganado y también juegan un papel importante en la alimentación de muchos países africanos. Los principales productores de estas harinas de pescado son Perú y Chile y la materia prima con la que se elabora es, principalmente , el jurel. Las consecuencias de su desaparición afectaría a otras especies marinas, a la ganadería y a los seres humanos (imagen procedente de http://tintorero-wwwartesdepesca.blogspot.com )

Sólo en España en el año 2010 , según datos aportados por la página del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que acaba de publicar un informe sobre este tema que podéis consultar en http://www.iwatchnews.org/node/79007  y en el que se basan los datos que incluyo en este artículo junto con otro publicado en el periódico español "El Mundo" por Mar Cabra y Mort Rosenblum , se importaron 52.000 toneladas de jureles destinados a convertirse en pienso. Cuando hablamos de las piscifactorías como una solución a la progesiva escasez de pescado en el mar olvidamos que los peces que se crían en estas granjas tienen que ser alimentados y ,a modo de ejemplo, para producir un kilo de salmón es necesario emplear cinco kilos de jurel convertidos en harina para su alimentación y engorde. Esta misma harina de pescado es consumida directamente en muchos países de África, que la tienen como uno de los elementos básicos de su dieta alimenticia.  Pero además el jurel es lo que los científicos llaman un pez pasto, es decir, una fuente de alimento para otros peces de mayor tamaño, una de las piezas que se encuentra en la base de la pirámide a la que antes me refería.

Esta primera semana de febrero, cuando escribo este artículo, se reunirán en Santiago de Chile  representantes de veinte naciones en un encuentro organizado por la South Pacific Regional Fisheries Management Organisation(SPRFMO) u Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur , una organización que fue creada en el año 2006 por Australia, Nueva Zelanda y Chile y cuyo objetivo principal es proteger y conservar la especies marinas del Pacífico Sur y su explotación sostenible,en definitiva y hablando con llaneza, evitar la extinción de su vida marina. Hace casi un año comentaba en el Mentidero un informe de la   Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación(FAO) publicado en el año 2009  y en el que se advertía de la rápida decadencia de nuestros océanos, donde un 80% de los caladeros tradicionales se hallan sobreexplotados, el 91% de las especies comerciales había visto reducido su número a la mitad y entre las de consumo más habitual han entrado en colapso un 29%, lo que significa que su número en estos momentos es inferior al 10% de su población original y , por lo tanto, están abocados a la extinción. En el Mar del Norte apenas quedan ejemplares de cualquier especie que superen los 3 kilos de peso, en el Golfo de Vizcaya, donde ya casi ha desaparecido la anchoa, siguen el mismo camino otras especies como los langostinos, las merluzas y los gallos, en España el pulpo ha disminuido un 40% , los atúnidos están sobreexplotados en un 30% de sus diferentes especies , los tiburones en un 60% de sus especies también se hallan sobreexplotados.

Así podéis ver el tamaño de nuestro protagonista , el jurel del Pacífico Sur, del que durante la década de los años ochenta se calculaba que había una biomasa de hasta treinta millones de toneladas en la actualidad se estima que no habrá más de tres millones de toneladas  y sigue descendiendo cada vez a mayor velocidad. Al reducirse el número de individuos también lo hace el número de las nuevas generaciones y alcanzado un determinado límite, incluso aunque se abandonara su pesca la población ya no se recuperaría. Algo que ya ha sucedido con otras especies como el bacalao o el atún rojo. Aún no parece que se haya llegado a ese limite pero de seguir en la línea marcada por la industria pesquera, que no tiene otra política que la de explotar los bancos hasta su completa extinción para dirigirse al siguiente , el destino del jurel será el mismo que el de otras especies que ya han desaparecido. El problema es que es una de las últimas grandes pesquerías que aún existen, ¿qué pasará cuando se extinga?. Gerard van Balsfoot, presidente de la Asociación de Grandes Arrastreros Congeladores de Pelágicos reconoce "Pescamos demasiado. Toda la flota tiene que sentirse culpable de ello" Pero con reconocerlo no lograremos salvar al jurel de su extinción ni evitaremos las consecuencias negativas que ello tendrá (http://www.efeverde.com ) 

Desde la creación del SPRFMO uno de sus objetivos ha sido proteger al jurel de la sobreexplotación y para ello se establecieron una serie de artículos que regulaban su pesca pero, como suele suceder con los organismos internacionales, las buenas intenciones chocaban con los intereses económicos, y después de cuatro años de discusiones entre las naciones miembros del SPRFMO, sólo seis naciones han ratificado este acuerdo de protección y son necesarias al menos la firma de ocho naciones para que entre en vigor. Curiosamente Chile, una de las naciones que impulsó la creación de esta organización para la protección de la pesca en el Pacífico Sur, se encuentra entre las naciones que aún no han firmado el acuerdo. Aprovechando el vacío legal , flotas pesqueras procedentes de todas las partes del mundo se han dirigido hacia el Pacífico Sur para explotar uno de los últimos grandes bancos de peces que quedan en nuestros océanos. Y en apenas unos años se han concentrado en estas aguas algunos de los mayores barcos arrastreros del mundo , los mismos que han arrasado hasta la extinción otros océanos.

Permitidme ahora que me detenga un momento en los efectos de la pesca de arrastre, que es descrita así por el biólogo español Sergio Rossi(1969) en su obra "El planeta azul. Un Universo en extinción" editado en 2011 donde nos pide que imaginemos un bosque  "En los árboles , ardillas, pájaros y lirones buscan alimento mientras otros animales merodean entre los troncos. No muy lejos, en el prado, las aves picotean el suelo rico en vida. De repente, una plancha de hierro de más de cien metros de altura cae del cielo , seguida por otra a unos quinientos metros de distancia. Las planchas están conectadas por un cable de acero que lleva sujeta una inmensa red de arrastre. Las planchas se mueven, y los animales, primero desconcertados y después aterrorizados, huyen como pueden . La red se lleva por delante todo lo que encuentra , ciervos , jabalíes. Es lo que venía a buscar, pero, de paso, se lleva también el bosque entero. Cuando la máquina desaparece , tras muchos kilómetros de arrastre, no queda nada intacto. Se ha destruido el bosque para apresar a unos cuantos ciervos y jabalíes." Esta es la imagen que utiliza Sergio Rossi para que comprendamos el efecto de las redes de arrastre , que no se limitan a capturar los peces que buscan, sino que atrapan en ellas a todo tipo de especies de marinas y , al tiempo, destroza el fondo marino, arranca los campos de algas y arrasa los corales.

DOCUMENTAL "MADRE MAR" SOBRE LA SITUACIÓN DE LA VIDA MARINA EN LA COSTA DE PERÚ

Lo que fue un mar lleno de vida se está convirtiendo en un desierto donde las principales especies marinas están colapsando. La contaminación y la sobreexplotación están acabando con la diversidad biológica de estas aguas, la zona que es la principal exportadora de harina de pescado del mundo  junto con Chile



 
Se calcula que cada año son barridos de esta forma 15 millones de kilómetros cuadrados , alterando todo el ecosistema marino e impidiendo su regeneración, ya que estos barridos son repetidos en el tiempo. Así lo describe en esta misma obra Franziska Althaus del Wealth from Ocean Flagship  después de estudiar los efectos de la pesca de arrastre sobre las superficies coralinas alrededor de Nueva Zelanda "En ellos, durante las últimas tres décadas los arrastreros han estado trabajando de forma continua buscando lo que ya no encuentran en la plataforma continental: pesca rentable. Comprobamos el estado de las comunidades de corales, gorgonias y esponjas de esos promontorios y nos dimos cuenta de que, en algunos casos, casi el ciento por ciento de los organismos estaban triturados, barridos o sepultados. Tras cinco años sin ningún  tipo de actividad por parte de los arrastreros , no detectamos en las zonas sometidas a veda el más mínimo indicio de recuperación". Pero además de arrasar el fondo marino, la pesca de arrastre tiene otro efecto indeseado, el llamado "by-catch", que podríamos traducir como "descartes" en castellano y que hace referencia a todas aquellas capturas que no tienen interés económico y son devueltas al mar

En este sentido se estima que hasta un tercio de todo lo que se pesca en el mundo con el sistema de arrastre es considerado by-catch como recoge Sergio Rossi en su libro "En algunos lugares la pesca industrial , tanto la dedicada al pescado como la que se centra en la captura de crustáceos , puede alcanzar entre un 60 y un 80 por ciento de by-catch. En el caso de los invertebrados que no sean moluscos ni crustáceos, las especies descartadas representan el 96 por ciento , es decir , la práctica totalidad." Y lo malo de estos descartes es que los individuos devueltos al mar suelen hallarse en tan mal estado que no tienen posibilidades de sobrevivir, por lo que millones de seres vivos simplemente mueren para nada. Este tipo de pesca ha puesto a decenas de especies al borde de la extinción, ya que impide su recuperación, atrapa en sus enormes redes a todo tipo de ejemplares de diferentes especies, edades y tamaños y destruye el fondo marino. Y estos enormes arrastreros ahora han encontrado un nuevo caladero, el Pacífico Sur, y una última víctima, el jurel.

En la imagen el Annelies Ilena, de bandera holandesa, el que hasta hace apenas cuatro años era el barco pesquero más grande del mundo y que ahora es acompañado en las aguas del Pacífico Sur, frente a las costas de Chile y Perú por el antiguo petrolero "Lafayette",que navega bajo pabellón ruso  ahora transformado en un gigantesco buque factoría que desplaza 50.000 toneladas y que si trabajara a pleno rendimiento durante todo el año podría procesar 547.000 toneladas de jureles. Según los expertos de la SPRFMO cuotas de pesca anual por encima de las 520.000 toneladas no son sostenibles y el Instituto de Fomento Pesquero de Chile considera que el límite más seguro para lograr la conservación del jurel sería de 250.000 toneladas. Sólo el Lafayette podría albergar en sus bodegas el doble de esa cantidad y sus armadores, que invirtieron cien millones en su transformación, querrán hacer rentable ese gasto así que sólo un acuerdo entre las naciones puede evitar que la sobreexplotación continúe (imagen procedente de http://www.marinetraffic.com )

En el año 2010 el SPFRMO, impotente ante la falta de acuerdo entre las naciones que la integran, contabilizaba 75 embarcaciones de arrastre faenando en las aguas de Chile, Perú y Ecuador dedicadas a la captura del jurel , entre ellos el que hasta ese momento era el mayor pesquero del mundo, el "Atlantic Dawn" , que ha cambiado su nombre por "Annelies Ilena", construido en astilleros irlandeses pero que faena bajo bandera holandesa para la empresa Parlevliet&Van der Plas . Este buque  de 144 metros de eslora, la eslora es la longitud del barco, desplaza 11.500 toneladas y utiliza redes cuya boca llega a superar los 25 por ochenta metros de abertura . Pero poco después entraría en escena otro gigante de los mares , el buque factoría "Lafayette", con una eslora de 229 metros y un peso de 50.000 toneladas . Esta nave era un antiguo petrolero que fue reconvertido por la empresa Hong Kong Pacific Andes International Holding, una de las más importantes del sector a nivel mundial, en un enorme buque factoría , invirtiendo en ello más de cien millones de dólares. Por supuesto, esta inversión había que rentabilizarla, y a ello se está dedicando el "Lafayette" en las aguas del Pacífico Sur, llenando sus inmensas bodegas con los jureles capturados por la flota de arrastre que faena en aquellas aguas. Su capacidad de procesamiento si trabajara de forma ininterrumpida durante todos los días del años sería de 547.000 toneladas anuales.

En 1971, la biomasa del jurel en la costa peruana y chilena se calculaba en algo menos de 15 millones de toneladas . Antes del comienzo de la pesca de arrastre se incremento su biomasa que alcanzaría un pico entre los años 1987 y 1989, en los que se de 30 millones de toneladas, pero a partir de entonces el declive en las capturas ha sido imparable y cada vez más acusado. En lo que se refiere a la flota que pesca bajo pabellones de la Unión Europea en 2009 capturaron 111.000 toneladas de jureles pero en el año 2011 apenas alcanzaron las 2.261 toneladas. A nivel general, de los 30 millones de toneladas de jureles que se estimaba que existían a finales de los años ochenta  se ha pasado a menos de tres millones en el 2011. En apenas cinco años, del 2006 al 2011 los científicos calculan que la población del jurel se ha reducido en un 63%. En el artículo publicado por el ICJ al que estoy haciendo referencia se recogen estas declaraciones del oceanógrafo de la Universidad de Columbia, Daniel Pauly "Este es como el último de los bisontes. Cuando se haya ido , entonces todo lo demás habrá desaparecido con él. Marcará el final de los territorios conquistados"

En este diagrama vemos la evolución del jurel del Pacífico Sur desde 1971 hasta el año 2011. Si os fijáis en la linea negra que señala la biomasa total, la cantidad de jureles que existía en la costa, vemos como después de un pico de 30 millones de toneladas en los años ochenta, comenzó a descender con leves repuntes a comienzos del siglo XXI para hallarse ahora en menos de tres millones de toneladas mientras las capturas, a pesar de utilizar los más modernos sistemas de pesca y barcos de grandes dimensiones, también está cayendo, lo que anuncia un no muy lejano colapso de su población si antes no se reduce el número de capturas y no hay mucho tiempo para ello, y no sólo para el jurel, tampoco para nosotros ya que nos veremos afectados por ello  (imagen procedente de http://malcomallison.lamula.pe )

Si pudiéramos ver el fondo marino como vemos la superficie de la tierra seguramente impediríamos esta destrucción, pero permanece oculto a nuestros ojos. Si traemos a la mente la imagen de ese inmenso arado que arrasa bosques enteros para capturar a unos pocos animales convirtiendo todo en un desierto podríamos tomar conciencia de lo que está pasando. No se trata de prohibir la pesca, pero si de controlarla y de hacerla sostenible, porque si es cierto que hay que alimentar a siete mil millones de personas y que la industria pesquera tiene que tener beneficios, no es menos cierto que si no hay peces ni habrá industria pesquera ni habrá forma de alimentar a centeneras de millones de personas en todo el planeta. Uno de los pescadores que regresa cada día con menos pesca en su bodega dice al periodista de "El Mundo", "Se está acabando muy rápido, tenemos que pescar lo máximo posible antes de que se agote" y cuando el periodista le pregunta que hará su hijo cuando ya no haya jureles , responde "Tendrá que buscar otra cosa". ¿Que será del hijo de este pescador , que será de nosotros y de las futuras generaciones cuando , de seguir por este camino, hayamos convertido el océano en un desierto?

En 1854 el jefe Seattle(1786-1866), líder de las tribus Suquamish y Duwamish, asentada  en el actual estado de Washington en Estados Unidos , pronunciaba un discurso conocido como " Respuesta del Jefe Seattle"  en el que respondía a una oferta de compra de tierras realizada por el gobernador del estado Isaac Ingalls Stevens(1818-1862). Aunque hoy  es discutida la precisión con el que este discurso fue recogido por Henry A. Smith , que lo publicaría tres décadas después de ser pronunciado  en el periódico Seattle Sunday Star en 1887, no me importa tanto la precisión con la que Smith recogió sus palabras y las recordó treinta años más tarde ,como el contenido de la misma, una de las más hermosas declaraciones de amor a la Tierra y a la Naturaleza que ha sido hecha nunca . En ella el Jefe Seattle decía "¿Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desaparecieran el hombre también moriría en la soledad de su espíritu. Lo que le suceda a los animales tarde o temprano le sucederá también al hombre. Todas las cosas están estrechamente unidas. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la Tierra es su madre. Lo que le ocurre a la Tierra también le ocurre a los hijos de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.Nosotros sabemos que la tierra no pertenece al hombre, que es el hombre el que pertenece a la Tierra. Lo sabemos muy bien, Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. El hombre no creó la trama de la vida, es sólo una fibra de la misma. Lo que haga con ese ese tejido, se lo hace a si mismo"

DISCURSO DEL JEFE INDIO SEATTLE EN 1854

 
Es la grabación del contenido del discurso del Jefe Indio Seattle. Un mensaje que, por desgracia, sigue hoy tan vigente como cuando lo pronunció en 1854  



Seattle en el siglo XIX como Lovelock en el XX  han sabido ver como la Tierra es un todo, donde cada uno de nosotros influye en el equilibrio de la vida y lo que le sucede a uno le sucede a todos. El jurel puede parecernos nada más que una especie humilde cuya existencia nos pasa desapercibida, pero cuando desaparezca no será posible remediar su ausencia, no podremos sustituirla con nada y afectará tanto a todas las demás especies que se alimentan de él y que también desaparecerán como a nosotros mismos . Si, como decía Seattle "si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. El hombre no creó la trama de la vida, es sólo una fibra de la misma . Lo que haga con ese tejido, se lo hace a si mismo" No se cuan alto habrá que gritar para que se oigan las voces de todos los que están advirtiendo sobre lo que va a suceder ante la sordera y la indiferencia general, pero no deberíamos olvidar nunca esta profecía india "Solo después de que el último árbol sea cortado.Solo después de que el último río sea envenenado.Solo después de que el último pez sea apresado.Solo entonces sabrás que el dinero no se puede comer"  No podemos cansarnos de alzar la voz aunque parezca que nadie escuche, no al menos mientras estemos a tiempo de evitar que  quebremos la fibra que nos une al tejido de la vida
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