sábado, 13 de noviembre de 2010

NO OLVIDEMOS DE DONDE VENIMOS: LOS MÁRTIRES DE CHICAGO

Es un hecho, tanto en España como en el resto del mundo al que podríamos llamar desarrollado, que el así definido como "Estado de bienestar" se halla en retroceso, al igual que los derechos de los trabajadores y las conquistas sociales que durante más de un siglo se lograron ir arrancando con tesón y lucha, para que las generaciones actuales tuviésemos una jornada laboral de ocho horas, un seguro laboral, una seguridad social, vacaciones y un salario digno.

Como siempre, hallaremos en la historia la explicación de cuando comenzamos a ser considerados no como esclavos sino como trabajadores, y también el peligro que corremos si olvidamos el sacrificio que unos trabajadores realizaron a finales del siglo XIX. Una historia de la que ya apenas se habla pero a la que le debemos mucho de lo que ahora tenemos y podemos perder si no recuperamos su espíritu.

Tenemos que remontarnos a 1886 en Estados Unidos. Desde hacía décadas los primeros sindicatos habían tratado de lograr una reducción de la jornada laboral, que por entonces era de 18 horas e incluso podía ampliarse en caso de necesidad.No me preguntéis como lo podían resistir pero así era.  Por fin, el presidente Andrew Johnson , en este año de 1886, aprobó una ley por la que se establecía la jornada laboral de 8 horas , pero , bajo la presión de las grandes empresas, se introducía una clausula por la que podía ampliarse a 14 o 18 horas.

Sintiéndose burlados ,los obreros convocaron movilizaciones que fueron criticadas por la prensa , tachándolos de lunáticos y poco patriotas y de ser unos vagos que "querían que se les pagase su salario sin cumplir ninguna hora de trabajo". En el New York Times se podía leer esto con respecto a las huelgas convocadas:

"Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar la industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad"

No se a vosotros pero mientras lo escribo , con la diferencia de época y situación, me recuerda mucho el discurso de muchos de nuestros políticos y de los grupos empresariales que controlan nuestras economías. El trabajador es el culpable de la crisis, tiene que estar callado y no protestar porque es como un niño que no sabe el daño que puede hacer con sus reclamaciones absurdas de una vida mejor. Pero voy a seguir con el relato de lo que sucedió.

En Chicago las protestas fueron mayores, porque la situación de sus trabajadores era aún peor que en otras ciudades. El día 1 de mayo de 1886 se iniciaron las manifestaciones. El 3 de mayo una gran concentración de 50.000 trabajadores fue disuelta por la policía que disparó contra la gente y un día después, el 4 de mayo , se concentraron en la plaza de Haymarket 20.000 personas. Estalló una bomba que causó la muerte de un policía, que a su vez abrieron fuego contra la multitud causando un gran número de muertos y heridos. Se procedió a realizar cientos de detenciones , la mayoría trabajadores inmigrantes , que fueron apaleados y torturados.

Finalmente, responsabilizaron a 8 personas de hallarse detrás de las movilizaciones y, después de un juicio que, visto con los ojos de hoy, podría considerarse un juicio farsa porque la prensa y todos los poderes del estado se hallaban predispuestos en su contra, dos de ellos fueron condenados a cadena perpetua y cinco a la horca. Uno de ellos, el periodista alemán August Spies, gritaría cuando ya tenía la soga en su cuello:

"La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora"  

A finales de ese mismo año la jornada laboral de 8 horas se estableció a nivel nacional, marcando el punto de partida de todas las conquistas sociales que de allí en adelante se fueron consiguiendo, desde la prohibición del trabajo infantil hasta las vacaciones y los días de descanso. En honor y recuerdo de los trabajadores que aquel 1 de mayo se manifestaron, hoy se celebra en gran parte del mundo esa fecha como el Día Internacional de los Trabajadores.

Los mártires de Chicago (Imagen procedente de sputnik87.wordpress.com )


Si hubieran aceptado lo que les decía el gobierno y los lobbies empresariales , si hubieran seguido el camino de sacrificio por el bien común que les exigían, aún hoy seguiríamos trabajando 18 horas y viviendo en la miseria, viendo como nuestros hijos estarían condenados a seguir nuestro destino. No es ninguna tontería, es la realidad, los derechos hay que conquistarlos y una vez que los has conseguido hay que defenderlos. Ni la libertad de la que disfrutamos ahora, ni el bienestar , ni la estabilidad y paz que vive Europa desde hace más de 50 años son algo permanente e inmutable, hay que luchar por ello, cada nueva generación debe unirse a los esfuerzos de las anteriores porque siempre habrá quién quiera arrebatarnoslo.

Ahora más que nunca nos llueven los mensajes de que es necesario sacrificarse, que hay que trabajar más y durante más años y por un salario inferior, que hay que hacerse a la idea de que en un futuro no habrá pensiones, que la sanidad ya no será gratuita porque el sistema no lo va a poder soportar. La justificación es la crisis, una crisis de la que no somos culpables porque tiene su origen en aquellos que durante años se han enriquecido con sus prácticas fraudulentas, los mismos que no tienen escrúpulos en despedir a miles de trabajadores o en negar la realidad del cambio climático porque perjudica a sus intereses.

No se trata de ser de izquierdas o de derechas ,se trata de reaccionar a los que quieren arrebatarnos todo por lo que se había luchado, de ser dignos sucesores de aquellos que llegaron a entregar su vida para mejorar la de todos nosotros, de no entregar los derechos que hacen digna nuestra vida y nuestro trabajo. Entiendo que haya que hacer sacrificios en un momento determinado, pero que expliquen en que consisten, cuanto van a durar y que resultados pretenden conseguir. Y que el mayor sacrificio corresponda a aquellos que son los responsables de haber provocado esta crisis.

Para conseguir esto hay que despertar, debemos recuperar la conciencia de lo que somos y de donde venimos, huir de la tentación de la resignación, del  "bastante tengo yo con mis problemas" que todos pensamos a veces, y por eso he querido recordaros lo que significaron los que fueron  conocidos como los "Mártires de Chicago".

Para terminar, repetir una vez más las palabras de August Spies que parece llamarnos a través del tiempo para que reaccionemos y despertemos de nuestro letargo.

"La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora"

En nuestras manos queda

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